Lamento el retraso, la verdad se me está complicando escribir porque tengo unos exámenes jodidos. Es probable que me siga atrasando más todavía, desde ya pido muchas disculpas. Espero que me sepan entender... doy lo mejor de mí, pero a veces se complica.
Fuera de eso quiero agradecer todos los reviews que estuve recibiendo, me encantó leer que les gustó el capi pasado, muchas gracias. Creo que contesté todos los reviews, salvo que hubiera alguno en anónimo.
El capi pasado quise colgar una parte de la url de mi perfil de fanfiction en facebook, pero la bendita página me lo eliminó. Así que esta vez simplemente les dejo el nombre que tengo para que me busquen y me agreguen (cualquier cosa manden un pm): MariaAna FanFiction. Estaría bueno que me agreguen porque por ahí si tengo alguna noticia es el medio más fácil para comunicarla. No quiero subir una nota de autora para avisar, por ejemplo, que me voy a atrasar mucho tiempo o algo por el estilo. Así que son bienvenidos, como no es mi perfil oficial acepto a cualquiera xD
Espero que este capítulo les guste, no es muy largo pero mejor esto antes que nada.
¡Saludos!
El desertor olvidado, parte II: Capitulo VIII.
Solamente los abrazaba el silencio en esos momentos. La lluvia de afuera era cada vez más tenue, y el sentimiento de incomodo de ella cada vez más grande. No lo pensó más; se sentó en la cama, todavía en la oscuridad, dándole la espalda desnuda a él, que volteó a verla inmediatamente. No quería verlo ni mirarlo, no sabía qué decirle. Así que comenzó a ponerse nuevamente la blusa, que estaba tirada en el suelo.
Iba a ponerse de pie para ir a su cuarto, cuando aquellos dedos cálidos la detuvieron de la muñeca.
—No te vayas.
Ella sintió que el corazón se le detenía al escuchar esas peculiares palabras salir de sus labios.
—Los dos estamos acostumbrados a dormir solos —sentenció ella, sin tener la fuerza de darle la cara. La mano de Sasuke presionó aún más su piel.
—Quiero que te quedes —le pidió, serio y firme. Ella abrió levemente sus labios, suspiró de la sorpresa. Lo pensó por varios segundos, pero luego lentamente volvió a recostarse a su lado.
Ambos quedaron cara a cara, aunque todo estaba tan oscuro que no podían verse. La cama no era tan grande y estaban muy, muy cerca. Sentían el vapor de sus alientos, el latir de sus pieles. Ella se quedó tiesa cuando sintió la yema de uno de los dedos de él deslizarse por su mejilla y acariciarla suavemente.
Él de verdad no quería que ella se fuera… ¿por qué iba a querer separarse de su piel después de haberla tenido tanto tiempo lejos? No tenía sentido alguno.
—Cada día se parece más a ti —le dijo Sakura repentinamente, sacándolo de sus pensamientos. Por poco había olvidado que tenía un hijo… le costaba acostumbrarse a esa extraña idea.
—Sus ojos son negros —le respondió Sasuke—, me hubiera gustado que fueran como los tuyos —finalizó, provocando una sonrisita escondida en Sakura.
—¿Por… por qué lo dices?
Lo escuchó tragar saliva. Ella siempre llevándolo a decir cosas estúpidas y cursis, detestaba el sentimiento de los dos segundos después de decir tontería "romántica". No se daba cuenta. Era la única que le permitía a su voz dejar escapar esas tontas palabras.
—A mí me gusta su mirada —confesó Sakura repentinamente ante su prolongado silencio—. Cada vez que lo veía a la cara te veía a ti. Y ahora que está creciendo, esos ojos son cada vez más tuyos —ella calló un momento y suspiró, acurrucándose un poco más a Sasuke—. Tiene una manera… una manera tan particular de mirarme… es la misma que la tuya.
—No —la interrumpió él—. Sus ojos brillan… tienen amor. Él tiene todo lo que yo nunca tuve…
—No todo, Sasuke —él se sorprendió—. No te tiene a ti —él pudo sentir su voz quebrantarse por un segundo. Sintió su angustia, y le acarició la cabeza.
—Desearía que haber nacido en otro clan, ser otra persona —le declaró con arrepentimiento—. Todas las decisiones que tomé a lo largo de mi vida me llevaron a la situación en la que estoy. ¿A quién puedo culpar por mis errores, Sakura? ¿A la aldea, a mi familia? No hay nadie a quién culpar más que a mí.
—No eres el único que se dio la cabeza contra la pared, Sasuke —respondió ella con una sonrisa melancólica. Él le besó la cabeza.
—Tú no hiciste nunca nada malo. Eres jodidamente perfecta.
El corazón de Sakura se detuvo por varios segundos hasta que decidió volver a bombear sangre. Sus ojos se abrieron del asombro ante aquellas tan profundas y sinceras palabras.
—Yo le mentí a toda la aldea acerca de su identidad. Le estoy mintiendo a él, a mi propio hijo acerca de quién es él y quién es su padre. ¿Cómo crees que podré mirarlo a los ojos cuando descubra quién es? ¿Cuánto tiempo crees que falte para que ese día llegue? Ya empieza a inquietarse, Sasuke. Tiene habilidades natas, la gente en la aldea me mira raro cada vez que paseo con él, todos se dan cuenta de que algo extraño sucede con nosotros. El próximo año debo enviarlo a la Academia, ¿cómo explicaré a la gente lo que puede hacer? No sé qué es lo que voy a hacer, no sé… —ella sonaba desesperada, absolutamente frustrada. Tenía eso atravesado en el pecho, tenía que decírselo a alguien, expulsarlo. No lo soportaba más…
Sasuke intentó calmarla, la calló de un suave beso.
—No voy a irme a ningún lado —aquello la descolocó. Lo miró aturdida, se separó de él confundida.
—¿Crees que sea lo correcto? ¿No es peligroso que estés aquí para Itachi o para ti?
—¿No te parece que ya hemos hecho las cosas mal por mucho tiempo? Estar separados todo este tiempo… ¿acaso solucionó algo? —él se acercó de nuevo a ella, mirándola fijo a los ojos aunque la oscuridad le impedía verla con claridad— ¿No crees que es hora de enfrentar de una vez nuestro pasado, Sakura?
Ella corrió la mirada, no sabía qué pensar.
—Yo, no sé. Es que…
Él se impacientó ante sus vacilaciones. La tomó del mentón suavemente, obligándola a virar su cabeza a él de nuevo. La miró fijo, absolutamente convencido.
—Estoy cansado de huir, Sakura —le dijo simplemente.
Ella frunció su ceño. ¿Era… prudente? Había tenido tanto cuidado hasta ahora. Pero estaba cansada de mentir, estaba cansada de llevar su vida como si nada hubiera pasado. Además… cuando estaba con él, todo era diferente. Él… la hacía sentir segura. Los problemas, el peligro… todo pasaba a segundo plano. Sentía que esta vez podía ser distinto.
Le tomó la mano, aquella pesada y masculina mano. Lo miró a los ojos decidida.
—Debemos cuidar a Itachi… juntos. Juntos, Sasuke. Juntos. Pero… prudentemente. Esto es demasiado para él, es sólo un niño, sabes. No podemos decirle nada todavía, debemos hacer bien las cosas esta vez. Y tampoco debemos dejar que la aldea te vea, no todavía. Ni siquiera Naruto.
Él la miró, su corazón galopaba como un noble corcel, ella lo estremecía por dentro. Se acercó a sus labios y volvió a besarla con cariño, una respuesta a sus palabras.
—Por cierto… —le susurró, después de besarla— ¿Qué fue lo que le dijiste a la aldea cuando te embarazaste?
Ella sonrió, ya relajada. Sentía que la tensión desaparecía de a poco, que todo lo que se tenían que decir había sido dicho.
—Ino me ayudó a recordarlo todo —él se sorprendió bastante—, inventamos que conocí a alguien en esa misión de la que volvía aquella vez. Dijimos que fue algo de una noche, esporádico.
Sakura se sorprendió un poco cuando escuchó una pequeña y disimulada risita burlona de Sasuke.
—¿Te parece gracioso? —le reprochó ella, un poco molesta.
—Es que… —comenzó él, tratando de ponerse serio de nuevo— ¿Quién demonios podría creer algo así viniendo de ti?
Ella le dedicó una mirada disimuladamente asesina.
—¿Por qué no? ¿Acaso crees… que fuiste el único? —le preguntó mortalmente.
El silencio sepulcral que se sintió pareció durar una eternidad. Tensión, mucha. Sakura se dio cuenta de que lo había callado totalmente. Él no le contestaba, pasaban los minutos y Sakura no podía creerlo. ¿Ese comentario lo había fastidiado tanto?
—Sasuke, yo… —quiso comenzar, pero él la interrumpió súbitamente.
—¿Quién, Sakura?
Ella lo miró confundida al principio, pero luego no pudo evitar sonreír como una niña que acababa de cometer una travesura.
—No lo conoces… —echó más leña al fuego con una tonalidad mordaz.
—¿Cómo se llama? —la cuestionó, más serio que antes.
—No me digas que… —ella dejó escapar una carcajada— ¿Estás celoso? ¡Increíble! —reía graciosa, molestándolo. Él volteó la cara con un leve, muy leve sonrojo.
Ella se sintió un poco culpable por un segundo. Puso los ojos en blanco, fastidiada.
—Seguro que tú también has estado con otras mujeres después de mí —lo intentó aniquilar, mascullando.
—No —respondió él secamente. Ella abrió los ojos de la sorpresa. Lo miró, el corazón le latía.
—¿Tú… de verdad, Sasuke? —le preguntó, sorprendida aún. Su voz se notaba más fina, y un sonrojo notorio se abrió paso entre sus mejillas.
Él no le contestó, simplemente resopló. Y ello hizo que su corazón diera otro vuelco… porque simplemente no podía creer que algún día podría verlo reaccionar así, ni mucho menos que le confirmara que no había podido estar con otra mujer después de ella. Se sintió tan especial como culpable a la vez.
Lo abrazó desde atrás y aferró sus brazos a su pecho, le besó el cuello y hundió sus ojos en su ancha espalda con una sonrisa tierna.
—Era mentira, ¿todavía no me conoces nada? Sólo lo dije para molestarte. Todo este tiempo no he hecho más que cuidar de Itachi y trabajar arduamente, intentar desterrarte por mis propios medio de mi mente. Pero yo jamás podría hacerle eso a otra persona. Sería cruel estar con otro sólo por despecho —le confesó, y sintió que él tomaba sus manos y entrelazaba sus dedos fuertemente. No hizo falta decirle nada más al respecto.
—¿Qué fue lo que te dijo Naruto? —le preguntó él luego de unos segundos de silencio. Seguía sin entrarle en la cabeza cómo alguien pudiera creer tanta mentira de Sakura. Justo de ella.
—Él lo sabe… o en realidad no lo sé. Lo insinuó cuando nació… me conoce demasiado bien. Naruto siempre fue perceptivo, él siempre fue consciente de lo que yo sentía por ti, por eso dejó de fastidiarme luego de un tiempo. Cuando yo dije que estaba embarazada nadie en la aldea podía creerlo, pero tampoco les cabía en la lógica que me embarazara una persona que desertaba por el mundo. De todas formas Itachi crece… como te dije antes, es cada vez más parecido a ti y algunos como Shikamaru, Sai o incluso Hinata pueden presentirlo. Pero hasta que yo no diga nada…
—Ellos confiarán en tu palabra —le continuó Sasuke. Sakura asintió sonriendo—. Después de todo ellos te quieren, Sakura. Sólo quieren protegerte. No son idiotas —siguió, finalizando con un suspiro.
—Él a veces pregunta por su padre… —dijo ella después de un minuto de silencio.
—¿Qué le has dicho? Él me dijo que me vio en una foto, pero que tú le dijiste que no era nadie —Sakura notó cierta hostilidad en su voz y se incomodó un poco.
—Vaya, veo que han entrado en confianza… ¿qué más te dijo?
—No evadas el tema. Dime qué le dijiste de mí.
Ella resopló un poco de aire y se rindió.
—Bueno… le conté una historia de un hombre que conocí una noche lluviosa, pero que se tuvo que ir de viaje. Cuando me pregunta por qué me dejó, siempre le contesto que era algo tan importante y difícil que tendría que esperar a que crezca para decírselo.
—¿Y él no te cuestiona nada?
—Claro que sí. Pero siempre me las apaño para evadirlo, o lo llevo de paseo para que lo olvide. Solemos ir muy seguido a la casa de Naruto. Como Hinata está embarazada de nuevo no trabaja y puede cuidar a Itachi cuando yo estoy en el hospital. A veces incluso se queda a dormir, disfruta mucho jugar con Minako y Yota.
Sakura notó la mirada confusa de Sasuke a medida que hablaba y tuvo que detenerse y recordar que él no había estado cerca por muchos años como para siquiera saber que Naruto había tenido hijos. Aunque sí sabía que se había casado con Hinata, claro.
—Hinata y Naruto tuvieron mellizos, ya sabes que está en los genes de Hinata porque su padre tenía un gemelo. Tuvieron una niña, Minako, y un niño, Yota —Sakura sonrió—. ¡Son muy distintos! Ella tiene el cabello rojo, nadie lo esperaba. Es lacio igual que el de su madre. Es bastante hiperactiva y divertida, me recuerda mucho a Naruto. Yota por otro lado es calmo y pacifico… es rubio, una copia de Naruto —ella hizo una pausa, bajó la mirada y cerró los ojos—. Cada vez que los veo a los tres jugando me recuerdan a nosotros cuando éramos pequeños. Minako siempre pelea con Itachi… Yota se mantiene al margen pero suele actuar como mediador. Se complementan tan bien —finalizó en un tono claramente nostálgico. Sasuke sonrió luego de unos segundos.
—Me alegra que tenga amigos —le dijo Sasuke, haciéndola subir la mirada—, y que tenga una madre que lo ame, y a Naruto que lo cuida también. Lamento haberme perdido tantos años. Años huyendo, escapándome —él se calló un momento, y ella lo miraba sorprendida y curiosa al mismo tiempo sin interrumpirlo—. Ahora me doy cuenta de que en realidad nunca me escapaba de nadie… sólo huía de mí mismo. Tenía miedo de enfrentarme a mi pasado. Esta aldea, Naruto, Kakashi… —él suspiró y la miró directo a los ojos— Tú. Son mi pasado.
Ella le sonrió con melancolía.
—Estabas tan ocupado rechazándonos que acabaste perdiendo de vista lo importante, Sasuke —ella le acarició el rostro y lo acercó un poco más al suyo.
Ambos se quedaron inmóviles disfrutando del silencio de la lluvia que todavía caía, del pequeño espacio que los separaba uno del otro. Sus respiraciones se complementaban, sus rostros querían unirse como si fueran un imán y un metal. Ella quería congelar el tiempo, que ambos se quedaran así por siempre. Era tan extraño, pero ella lo entendía tan bien que daba miedo. Los dos se entendían. A veces ni siquiera necesitaban hablar. Una sola palabra bastaba para entenderse. Una sola mirada… sentir la respiración, entreabrir los labios y callar, cerrar los ojos al mismo tiempo, tocarse las manos o rozarse apenas…
—Te amo —declaró él, rompiendo el silencio. ¿En qué pensaba al decir esas palabras tan peligrosas e importantes al mismo tiempo? Ella creyó que si alguna vez lo oía decírselo iba a explotar de locura, que su corazón latería a mil y se le saldría del pecho… pero eso no sucedió. Sintió paz.
…Una infinita paz. Era como si todo tuviera sentido, al menos por un efímero instante. En ese momento no había dudas, ni temor, ni rencor. Sólo ellos, y esas dos palabras.
—También yo, aunque ya te lo dije antes —le dijo ella sonriendo—. ¿Por qué te tomó tanto tiempo decírmelo? —continuó entre risitas.
—Tú siempre fuiste extremadamente expresiva —contestó él, haciéndola callar—. Tanto que a veces me daba miedo y no sabía qué hacer.
—No me digas que te sentías intimidado —le dijo ella, riendo. Él se calló y ella lo entendió todo—. ¡Eso explica muchas cosas!
Él revoleó los ojos un poco molesto.
—¿Sabes lo extraño que fue para mí a los doce pasar de una vida absolutamente callada y solitaria a otra donde una niña me seguía a todos lados sonriéndome y expresándome a cada bendita oportunidad su amor? Era intimidante. Tú eras intimidante.
—Sigo siéndolo —le dijo ella sonriendo con picardía, acercando sus labios a los de él y besándolos con pasión.
—No… ya no —le contestó él cuando se separaron un poco.
—No me digas… ¿y por qué? —preguntó ella con curiosidad, entrecerrando sus ojos en la oscuridad a la expectativa.
—Porque ahora soy capaz de corresponderte. Ya no se siente extraño —le confesó él con la voz firme. Ella le sonrió.
Luego miró a la ventana, podía ver la luz asomándose entre las nubes.
—No puedo creer que ya sea de día. Además la lluvia está parando… —observó. Se puso de pie, separándose de Sasuke. Se acercó a la ventana y miró a través de ella.
Aquel crepúsculo suave que ingresaba por el cristal y daba a su perfil se acoplaba perfectamente a su hermosa y estilizada figura. Él la contemplaba desde la cama. Ella tenía aquella estúpida —según él— blusa tapándole su perfecto torso, y eso le molestaba. Pero todavía podía observar sus ojos verdes ser aún más esclarecidos por aquel haz de luz naranja.
¿Siquiera podía ella darse cuenta de lo hermosa que era? ¿Era consciente de lo jodidamente perfecta que era? ¿Cómo había podido esperarlo a él todos esos años? ¿Cómo carajos podía ser merecedor de ella una persona como él? No podía entenderla del todo.
Y sin embargo… se sentía jodidamente afortunado.
