QUIERO TENERTE PARA MÍ.
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CAPÍTULO NUEVE: Y NUESTRO LEJANO AMOR, SE PARECE A LAS ESTRELLAS.
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Cuando el silencio ya sobrepasaba los límites de la incomodidad, Aya le pregunta a Junpei acerca de los lugares en donde se podría grabar la película. Sorprendido por la pregunta, le dice a su anfitriona que tiene algún dato para confirmar pero hasta no tenerlo seguro no quiere revelarlo… refiriéndose a los dichos del adivino. Ella sonríe confiando en las palabras de su antiguo compañero de escuela. Sin embargo, una duda aqueja al cineasta…
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-Bueno… ¿era eso lo que me querías decir?.
-Este… no exactamente. Pasa que… que… en realidad quería verte Junpei Manaka… -Susurra en un volumen casi inentendible.
-¿Verme?. –Cuestiona de manera despistada. –Si mañana nos íbamos a ver de todas formas en la oficina de Sotomura.
-Si bueno, pero… es que quería verte acá, a solas en mi casa…
-¡Hermana!. –Se escucha decir a Shotaro, quien aparece de repente en la escena. –Si este tipo se sarpa con vos lo saco a golpes de la casa.
-¡Dejame tranquila hermano!. –Brama Aya. –Confío en Junpei, además… -Musita sonrojándose para luego agregar en voz baja. –No me importaría que lo haga…
-¡Eeeh!. –Chilla Manaka. -¿Qué… qué quisiste decir con eso?.
-Además, en vez de preocuparte por mí tendrías que estar más preocupado por vos mismo… papá ya te dijo que te busqués otro lugar para vivir y que no dependás de mí.
-Es que no consigo una casa cerca de la tuya…
-¡Ah!. Yo tengo la solución. –Anuncia el cineasta. –Tengo un precontrato de alquiler por una casa que está acá en esta cuadra.
-¿Cómo es eso?. –Plantea el hermano de la cuentista.
-Es que yo… iba a ir a vivir ahí… y las cosas cambiaron… pasa que para mí solo esa casa es grande… pero a lo mejor a vos te sirve y… así estás cerca de Aya…
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Ambos hermanos se miran uno a otro sorprendidos. La propuesta del cineasta no se la esperaban, por lo que de inmediato de acercan a la misma para verla. Nomás verla para que el hermano de la escritora decida que se quedará con la casa, acordando que al día siguiente pasarían por la inmobiliaria para realizar la transferencia de la titularidad del contrato de alquiler. Instantes después, vuelven a la casa, quedando Manaka y Aya a solas en el living debido a que Shotaro sube a su habitación para preparar unos papeles necesarios para el trámite inmobiliario. Luego de otro incomodo silencio, Junpei plantea a la escritora…
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-Disculpame Aya… hace un rato cuando llegué a tu casa… lo vi a tu hermano echando a golpes al rubio ese que te acosaba en la escuela…
-¡Ah si, perdoname!. –Chilla la cuentista. –No sabía que viste semejante escena…
-No fue nada…
-Si… lo que pasa es que cada tanto vuelve para molestarme… -Susurra cabizbaja. –Se cree que puedo perdonarlo así de fácil… -Masculla con un dejo de rabia en su voz.
-¿Tan grave que lo que te hizo?.
-Por culpa de ese… tipo, estuve un tiempo sin hablarme con mi padre… ¡Eso me pasó por ser tan confiada!.
-Ah, cierto… en aquellos tiempos yo estaba saliendo con Tsuka… ¡Digo! con Nijino… -Comenta el director suponiendo que entre la escritora y el rubio hubo "algo".
-Pero bueno… son cosas que pasan… no me duele la perdida en si, sino el hecho de que por su culpa no le dirigí la palabra a mi papá por mucho tiempo… y yo lo quiero mucho a mi papá.
-Debió haber sido muy duro para el señor Toujo.
-A mi papá no le molesto mucho lo que perdimos, sino la actitud… me recriminó mucho lo de ser tan confiada y no analizar todas las opciones a la hora de establecer un contrato.
-¿Un contrato?. –Pregunta con extrañeza el cineasta. –Yo no creo que a eso se lo pueda llamar contrato… -Añade creyendo aún que están hablando de una relación seria de Toujo con el tipo ese.
-¡Y no lo fue!. Ese fue mi gran error, de no dejar las cosas sentadas por escrito… confié en él a ojos cerrados.
-Bueno Aya… -Trata de consolarla. –Supongo que una experiencia tan dolorosa como la que pasaste no te hará dejar de creer en el amor… ¡Ah que digo!. En mí situación actual no soy quien para dar consejos de amor…
-¿De que estás hablando Junpei?. –Cuestiona atónita Aya. -¿Qué tiene que ver el amor con las finanzas?.
-¿Eh? ¿Es que acaso no me estabas diciendo que te separaste de Amachi?.
-¿Separarme?. Pero… ¿Qué fue lo que entendiste de todo lo que dije?.
-Bueno yo… creí que en contra de los deseos de tu padre te habías casado con Amachi y que después él te fue infiel y que por eso te separaste y…
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Ante lo dicho por Manaka, Aya no puede menos que estallar de risa, estupefacto, Manaka se queda frente a ella viendo como se ríe en su cara. Cuando la muchacha se calma un poco, le explica el malentendido a su compañero de escuela…
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-No Junpei… -Explica aún risueña. –Yo no me casé con ese tarado, es más sigo soltera. Lo que pasó fue lo siguiente: un día vino Amachi a decirme que invirtiera el dinero que gané con mis novelas en un negocio fabuloso, así que sin pensarlo mucho, y ahí si que fue en contra de los consejos de mi padre, puse todo mi dinero y parte de lo que mi papá me daba en el negocio de Amachi. Obviamente el negocio no prosperó, mi papá se enojó mucho y por eso no le hablé por mucho tiempo. Por suerte me reconcilié con él… pero a ese desgraciado sinvergüenza no lo voy a perdonar jamás.
-Ah… ¡Soy un idiota!. Como pude pensar algo así… ¡perdoname Aya!.
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La hermosa sonrisa de la cuentista alcanza para que Manaka se percate de que a ella no le molesta que se haya equivocado. Al ver nuevamente el rostro de la muchacha, Manaka no puede menos que sonrojarse, la belleza de la chica y su hermosa sonrisa "Gioconda" hacen que recupere su humor… sin embargo, se percata de que desde que se reencontró con ella gracias a los hermanos Sotomura, nunca la había visto sonreírle de ese modo… por lo que decide sincerarse con la chica…
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-Bueno, yo también quiero decirte algo… en estos momentos estoy… solo. Hasta hace muy poco estuve viviendo junto a Nijino… y al mismo tiempo mantenía una relación con Kitaoji…
-Siempre tan indeciso. –Lo interrumpe Toujo. –Seguro que ambas sufrieron mucho con tus juegos…
-Si, claro… -Afirma el director al mismo tiempo en que trata de captar lo que realmente le quiere decir la chica entre líneas.
-Y ahora… después de haber tenido a dos mujeres estás completamente solo.
-Si, así es… -Confirma, pero nota que Aya le habla en una forma en la que nunca lo había tratado, por lo cual le retruca de inmediato. –¿Y vos?… seguro que tuviste muchas aventuras en todo este tiempo… o me vas a decir que nunca tuviste novio.
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La muchacha que trataba de mostrarse fuerte ante Manaka, al verse desarmada, trata de cubrirse con un comentario burdo…
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-Si, por supuesto, tuve montones…
-Y por lo que veo hasta te casaste… -Le susurra mientras sostiene la mano izquierda de la novelista, en la cual resplandece el anillo dorado.
-¡No, nada que ver!. –Rechaza Aya retirando su mano de las del cineasta. –Esto es por otra cosa… -Asegura sonrojada.
-Creo que el chanta ese del festival de la escuela tuvo razón. –Comenta sin prestarle atención a sus palabras. -Ni Kitaoji ni Nijino resultaron ser las adecuadas para mí.
-Yo… lo que dije es mentira Junpei… -Acepta la chica.
-Que cosa?. ¿Lo de Amachi o lo del dinero?.
-¡Eso es verdad al cien por ciento!. –Brama. –Ese desgraciado nos robó a mi papá y a mí mil millones de yens.
-Mil… mil... millones… -Masculla Manaka tratando de imaginarse ese número.
-Por suerte entre todas las empresas de mi padre ese dinero lo recuperó en unos meses….
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Al volver al tema de las finanzas, el tema del amor quedo de lado, por lo que siguieron hablando de trivialidades unos minutos después, hasta que Manaka decide que es hora de volver a su casa. A pesar de que Aya se ofreció a llevarlo en su auto, este prefiere volver por su cuenta, situación por la cual, poco antes de llegar a la estación, se encuentra al vidente…
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-Un poco más y podrás ser feliz. –Comenta el agorero.
-Ya era hora… -Comenta sarcástico Manaka. –Con todo lo que me pasó en estos días nomás me falta que me atropelle un tren.
-No llamés a las malas ondas… dale unos días mas a Toujo y todo quedará aclarado. Además ya podes ir diciéndoles a los hermanos Sotomura que ya encontraste el lugar para firmar esa película que tanto quieren hacer.
-Si… pero aún no sé en donde es ese lugar…
-Pronto lo sabrás, primero tenés que darte cuenta de otras cosas… -Añade el adivino.
-¿De qué me tengo que dar cuenta?. –Lo interpela el cineasta. –¡Perdí a Tsukasa y a Satsuki!.
-Las cosas no suceden por casualidad, si suceden es porque así tenían que ser… ¡las casualidades no existen!. –Exclama el tipo.
-Si, pero… cada vez entiendo menos… -Masculla Junpei, al momento en que se da cuenta de que nuevamente el mago desapareció sin que él se diera cuenta.
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Bastante alterado por la desaparición del adivino, Manaka vuelve a su casa. A la mañana siguiente, llega a la productora de Sotomura, en donde la hermana Sotomura lo encara con que aún no tienen los exteriores para muchas de las escenas de la película. Él la tranquiliza diciéndole que ya consiguió unas buenas locaciones para la realización de la película, pero que aún debe armar algunos presupuestos. Lejos de darle las gracias, Misuzu lo increpa manifestándole que no se exceda con lo previsto ya que sino deberán hacer las escenas en computadora. En eso están cuando llega al lugar la autora de la novela, al ver a Junpei, ella le sonríe provocando un sonrojo en el rostro del muchacho. Al instante, Misuzu nota la tensión entre ambos, por lo que trata de sacarles algo de información…
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-¡Al fin llegaron!. Por un momento creí que se iban a ir por ahí los dos solos…
-¿Qué decís Misuzu?. –Cuestiona el cineasta, mientras Aya permanece sonrojada y en silencio.
-Nada, es que últimamente los veo llegar juntos… y como vos Manaka ahora estás solo…
-No digás estupideces, Aya está casada y no se puede hacer nada contra eso. –Asegura Manaka mientras se aleja de las mujeres yendo hacia uno de los escritorios en los que trabaja habitualmente.
-Ah, pero si yo… -Trata de decir Toujo mientras Misuzu le hace una seña como diciéndole: "dejalo, que piense lo que quiera."
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Rato más tarde, ambos vuelven a cruzarse en el ascensor hacia la salida, nuevamente Aya le ofrece a Junpei alcanzarlo hasta su casa, propuesta aceptada por el muchacho. Pero antes de salir del recinto, Manaka abre la boca…
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-Disculpame, no quería ponerte incómoda.
-No pasa nada Junpei… -Susurra Toujo.
-Es que Misuzu a veces se pasa con sus comentarios…
-Junpei… -Masculla. -¿A vos te molesta que digan que estamos saliendo juntos o algo de eso?.
-¡Eh!. ¡No, nada que ver!. Porque tendría que molestarme… es que como vos… bueno…
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Y antes de que Manaka estropee todo con una palabra de más, Aya lo observa con esa mirada seductora y enamorada que ponía en su época de estudiante secundaria cuando veía a Manaka desde lejos… este queda perplejo y ni bien se abren las puertas del ascensor, sale al exterior, pero se queda a unos pasos de allí dándole la espalda como esperando a que ella salga... cuando la tiene cerca, la observa los ojos y le susurra unas palabras…
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-Aya, por favor, necesito imperiosamente preguntarte algo, y quiero que me contestes con la verdad.
-Si Junpei, preguntame lo que sea… -Contesta en voz baja mientras se pierde en los ojos del hombre.
-Aya… por favor… quiero sacarme esta duda que tengo desde hace tiempo…
-¿Qué pasa Junpei?.
-Aya… vos… vos… ¿Todavía estás enamorada de mí?.
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Sorprendida por la actitud y las palabras del director, la cuentista no responde de inmediato, se despega de él dándole la espalda, agacha la cabeza y luego se da vuelta. Al hacerlo le sonríe de la misma manera que lo hizo desde el escenario en el día de la graduación, cosa que provoca que el corazón de Junpei Manaka se acelere a fondo esperando la respuesta…
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Continuará.
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Gracias por los reviews. No tengo mucho más que agregar, simplemente recordarles que todo sucede luego del final del manga. Les comento que ya escribí el final del fic, por lo tanto, el capítulo siguiente será el último de esta historia. Pero recién lo subiré en cuanto avance un poco más en el nuevo fic que estoy escribiendo, así que espero que pueda inspirarme para escribir… ¡Saludos!. Y hasta la próxima actualización.
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Julian Manes.
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Quiero tenerte para mí. Agosto 2011. Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Mizuki Kawashita, Shueisha y sus respectivos productores de TV y editores.
