I-o-ssu! Esto va tomando forma... buff 9 capítulos... y más de 20 comentarios! soy feliz, así que MUCHAS GRACIAS a Sam, Zeldi-chan, N-Zelink y Isuam por sus reviews!

Vale, ahora, la cosa es que... bueno, sí, se me saltaron las lágrimas escribiendo este capitulo xD. Hago una advertencia que de que en algún capítulo de los siguientes voy a tener que subir a rating M (pondré una advertencia en el/los capítulo/s en cuestión, no quiero subir todo el fic a M por uno o dos capis =).

Pues hala, a leer.


"¿Qué harías si te dijera que soy un asesino?"

Me quedé en blanco durante unos momentos, tras los que sacudí la cabeza.

- ¡Marth no tiene motivos para hacer algo así!- me dije, aunque en mi interior... dudaba.

Cuando quise darme cuenta, había perdido de vista a Marth. Y ya no recordaba el camino al barranco.

- ¿Qué hago...?

Entonces, en la entrada del bosque, la cual se veía desde los soportales, vi a Marth. Pero no al niño del "recuerdo" sino a aquel al que había podido tocar en el pasillo. Me acerqué a él, y cuando estaba a punto de llegar a su lado, salió corriendo hacia el bosque. Le seguí.

- ¡Espera!- grité.

Tras unos minutos, el niño se detuvo, se giró y me miró. Yo también dejé de correr, e intenté recuperar el aliento. Entonces, vi cómo Marth señalaba con el dedo hacia mi derecha. Miré hacia allí y vi, tras unos matorrales, el barranco. Cuando me volví a girar, el niño ya no estaba, por lo que corrí hacia el barranco. Allí, entre los matorrales, vi al pequeño Marth junto a mi hermana. Me apresuré en llegar hasta ellos.

- ...Y creo que Ellis esta enfadada conmigo...- murmuró el pequeño.- Así que pensé que si le doy esas flores, me perdonará. ¿Puedo ayudarte?

- Pero, joven Maestro, ¿está seguro?- preguntó mi hermana.- Podría hacerse daño...

- No te preocupes, Mist, puedo hacerlo- respondió el niño, sonriendo.- ¿Son esas de ahí?

"No... esto no debería haber pasado así...", pensé.

Miré a donde señalaba. En el borde del barranco, había un árbol que había crecido justo en el borde, casi horizontal. Al final del pequeño tronco, el cual no era mucho más ancho que una farola, había unas hermosas flores azuladas y doradas. Supongo que fue eso lo que le pidió Ellis. Mi hermana se llevó la mano al mentón.

- Sí, son esas... qué raro, la señorita Ellis no me dijo que estuvieran en un sitio así... supongo que habría otro árbol como éste cerca del borde cuando vino aquí por última vez.

- Uhmm... tal vez lo talaron, o lo arrancó el viento...- murmuró Marth, acercándose al borde.

El barranco no era muy profundo, pero tenía algunas piedras al fondo, y la altura, de tres o cuatro metros, podía romperte uno o dos huesos, si te caías. No me podía creer que Ellis le hubiera pedido semejante favor a mi hermana.

Empezó a soplar el viento. Marth se subió al tronco, lo cual me puso muy nervioso.

- ¡Espera!- grité, pero no podían oírme.

El niño, lentamente, se acercó al final del tronco, el cual se inclinó ligeramente. Entonces, Mist se subió también.

- ¡No lo hagas, es demasiado peso!- grité.

- ¡Joven Maestro, déme las flores y las iré colocando en la cesta- dijo.- Así no tendrá que sujetarlas mientras vuelve.

- ¡Bien!

Parecía que mi hermana se había subido al árbol para que Marth pudiera darle más fácilmente las flores. Y funcionó... hasta que, de pronto, una fuerte ráfaga de viento sacudió el árbol. Mi hermana y Marth gritaron, y el niño se cayó, pero por suerte quedó enganchado en la rama. Empezó a llover.

- ¡Joven Maestro!- gritó Mist, acercándose lentamente a él.

- ¡No!- grité, corriendo hacia ellos.

- ¡No vengas, Mist, puedes caerte!

- ¡Pero, joven Ma-

Entonces ocurrió. Otra ráfaga de viento sacudió el árbol violentamente, pillando desprevenida a mi hermana, quien gritó. Sus manos se soltaron del tronco, mojado por la lluvia. Intenté cogerla, pero mi mano atravesó las suyas. Sus lágrimas quedaron en el aire, flotando.

- ¡MIST!- gritamos el pequeño Marth y yo.

Las lágrimas bajaban por mis mejillas, mientras miraba con los ojos muy abiertos el cuerpo de mi hermana. Salía sangre de su cabeza, y tenía los ojos entrecerrados y llenos de lágrimas. Iba a bajar, cuando vi que el árbol se balanceaba. Entonces dirigí mi mirada al niño. Intentaba soltarse por todos los medios, con cara de terror.

- ¡Mist...!¡Mist...!- gritaba.

Entonces, rompió la camisa que le sujetaba al árbol y cayó, de pie, junto a mi hermana. Se arrodilló a su lado.

- ¡Mist...!¡Despierta, vamos!- la agarró con cuidado por los hombros.- ¡¿Puedes oírme? ¡Mist, soy yo...!

- ¿Joven... Maestro...?- susurró mi hermana.

- ¡Sí, estoy aquí...!- exclamó Marth.- ¡Aguanta, llamaré a alguien, te pondrás bien!

Mist sonrió débilmente, sujetando la mano del niño. Bajé a su lado.

- Menos mal... que está bien...- susurró, cerrando los ojos.

Marth gritó de sorpresa. Yo sentía un nudo en la garganta.

- ¿Mist...?... Eh, Mist... ¿me oyes...?... No bromees con esto... venga, abre los ojos... - empezó a llorar.- No... No te vayas, Mist... no te vayas...

El chico lloraba sobre el cuerpo de mi hermana. Me arrodillé a su lado e intenté acariciarle el pelo a Mist, con los ojos llenos de lágrimas. Pero mis dedos la atravesaron. Marth gritó muy fuerte, mientras lloraba. Yo apreté los dientes y miré al cielo, con los ojos cerrados y las mejillas empapadas.

- ¡¿POR QUÉ...?- grité.- ¡¿Por qué ni en su lecho de muerte puedo tocarla?¡¿Por qué no puedo despedirme de ella ni cuando se va en su viaje más largo?

La había perdido... dos veces. Y no sé cual fue más dolorosa; si cuando llegué y vi el cuerpo de mi hermana y sentí la culpa caer con fuerza sobre mis hombros al no haber estado con ella para protegerla; o el presenciar la desgracia y no haber podido hacer nada más que observar. También debía una disculpa a Marth por haber dudado de él.

- Lo siento... perdóname...- susurró Marth, entre hipos.

Aquellas palabras me trajeron de vuelta a la realidad. Vi que el niño ya no estaba con mi hermana, sino que trataba de subir por la cuesta, desgarrándose la carne cada vez que resbalaba. Me incorporé y corrí hacia él.

- ¡Detente!- grité, aún con lágrimas en los ojos.- ¡Es muy peligroso!

Pero no me oía. Yo estaba cada vez más agobiado, pues la lluvia empezaba a causar pequeños desprendimientos y temía tanto la caída del niño como que el barro sepultara el cuerpo de mi hermana.

Pero Marth consiguió salir, agarrándose al borde, justo por el tronco. Tras meditar lo que hacer, opté por seguirle. Subí agarrándome al tronco del árbol del que se había caído Mist y me aferré al borde del barranco. Al momento siguiente ya estaba de pie, siguiendo al chico, que iba tambaleándose hacia el bosque. Pero no tuvo que llegar muy lejos. Yo ya sabía lo que iba a pasar.

Pocos segundos después, mi padre, dos mayordomos, el señor Lowell y mi yo pequeño aparecieron de entre los matorrales. Automáticamente, corrieron hacia Marth.

- ¡Hijo mío!- gritó el señor Lowell, agarrando al chico por los hombros.- ¡¿Qué te ha pasado?

- ¡Joven maestro!- los mayordomos parecían muy preocupados.

- ¡¿Qué ha ocurrido, Lowell ?- si mal no recuerdo, hacía ya medio año desde el cual dejé de usar el sufijo "-dono", por petición del propio Marth.

El niño levantó su mano temblorosa y señaló al barranco. Desde allí sólo se veía la cesta con flores, volcada.

- ¡¿Te has caído por ahí?- exclamó el señor Lowell.

Marth negó con la cabeza y empezó a llorar de nuevo.

- Lo siento... perdóname...- susurró.

Mi yo menor no entendía nada... hasta que mi padre decidió acercarse al barranco. Aquello nos pilló por sorpresa a todos.

- ¡MIST!- gritó mi padre, enloquecido.

Los ojos de mi yo menor se abrieron hasta límites insospechados; se levantó corriendo y se dirigió hacia mi padre, atravesándome para llegar a él, seguido por uno de los mayordomos. Me giré y me acerqué al borde del barranco. Mi padre zarandeaba levemente el cuerpo de mi hermana, gritando su nombre. Mi yo menor cayó de rodillas en el borde de la pendiente, y el mayordomo se llevó las manos a la cabeza como si se le fuera a caer.

A mis espaldas, oía los gritos del señor Lowell.

- ¡¿Qué ha ocurrido?- preguntaba a Marth.

- Mist... estaba... cogiendo las flores... que pidió Ellis... para su boda...- balbuceó el niño, entre hipos.- Y entonces... el viento... y se cayó...

Marth se echó a llorar. Oí también a mi padre sollozar, y recuerdo que yo quedé en shock aquel día. Apreté los dientes con fuerza y miré a mi hermana. Entonces, mi padre cogió a Mist entre sus brazos y, con ayuda de los mayordomos, subió a la superficie. Se dirigió directamente hacia el niño Lowell. Aquel día no vi su cara, pero ahora que sí lo hice... daba miedo. Se detuvo frente a Marth.

- ¡¿Estabas con ella cuando esto pasó?- casi gritó.- ¡¿La viste hacer algo tan peligroso y no le ordenaste que se detuviera?

- ¡Greil!- exclamó el señor Lowell.

Marth estaba claramente asustado.

- ¡N-no...!- exclamó, llorando.- ¡Y-yo...!¡Yo... f-fui a buscarla... para ayudar a coger las flores... y cuando llegué... estaba en el árbol... y entonces... le dije que se bajara... que era peligroso... y entonces el viento...!

Apreté los puños. ¡Entonces, esa historia era mentira...!

"Tengo miedo... este hombre me da miedo... si le digo la verdad... me matará..."

Abrí mucho los ojos. Esa era la voz de Marth, resonando en mi cabeza. Debía estar aterrorizado por todo lo que había pasado, y aún más al ver así a mi padre.

De pronto, los sonidos empezaron a distorsionarse, y el tiempo a ralentizarse.

Escuché unos sollozos detrás de mí, y al girarme, vi a Marth, de pie frente al charco de sangre que había dejado mi hermana. Me acerqué al borde del barranco, de nuevo, y observé. Era el niño al cual había podido tocar, el mismo que me indicó la dirección en el bosque. Estaba cabizbajo.

Entonces, la sangre de mi hermana empezó a moverse. Yo sacudí la cabeza, pensando que estaba alucinando. Pero no, era real. Me fijé muy bien y vi cómo la sangre iba tomando la forma de una palabra...

MENTIROSO


Bueno, espero que os haya gustado.

Tal vez haya sido una sádica por dejarlo ahí, para variar. Pues entonces sería doble sádica porque no voy a actualizar hasta dentro de dos semanas, ya que la semana que viene tengo vacaciones; además quiero adelantar un poco la historia, que no tengo más capítulos enteros escritos y como que no voy a poner relleno jajajaja

A ver si me viene la inspiración en las vacaciones! yey!

Reviewssu, onegaishimasu, ayudarán a mi inspiración.

Ciaossu!