Aclaración: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es completamente mía.

La más ruin de las mujeres

Summary: El tener a Edward Cullen como su amante publico desviaría las posibles sospechas de su prohibido romance con su jefe. Pero Edward no era un hombre del que se podía usar sin terminar cayendo en sus redes.

¿Qué era esto que sentía cuando estaba con ese hombre? Fuera lo que fuera tendría que darse prisa por descubrirlo, pues alguien amenazaba con decirle la verdad a Edward y la, hasta ahora felicidad que habían compartido se veía en riesgo permanente.

Capitulo 9.

-Te lo digo, Bella. Hombres como él no se deben dejar ir.

-Pretendo conservarlo, mamá.

-¡Oh Dime! ¿Acaso tú y él? ¿Él y tú? ¿Ustedes ya?

-¡Cielos! No mamá

-¿Y qué diablos estas esperando, Bella?

-Ok, no puedo creer que mi madre me este incitando en tener intimidad con un hombre

René la miro un momento y le guiño el ojo – No es un hombre, es tu hombre.

.

-¿Estás segura que es por aquí? – pregunto un cansado Edward que intentaba entenderle a la brújula de René y un mapa con una mancha de café sobre él.

La verdad era que no estaba segura, pero ya no lo estaba sobre nada. Quería estar con él y quizás el sabia a donde iba todo ese asunto de ir a escalar la montaña más segura de todo el bosque de Forks, después bajar de ella y por ultimo llegar a la vieja cabaña de René.

La vida era tan cambiante y sorpresiva. Hace un mes estaba segura de odiar a su madre y nunca jamás perdonarla y ahora quería tenerla en la su vida, llamarla cuando tuviera un problema y sacarla a cenar de vez en cuando. René le había manifestado sus deseos de conocer a Aro y a su hija Rosalie y lo haría, pero antes quería tener una lazo con su madre, porque en estos momentos, aun y con la reconciliación, sentía que solo había un pequeño hilo que las unía.

-Si me hubieras hecho caso y dejado a mí al mando, ya estuviéramos en la cabaña y ni siquiera hemos llegado a la cima de la montaña.

-¡No voy a dejar que tú seas la primera en caminar por esas piedras! Puedes mal pisar y lastimarte un tobillo ¡o puede ser peor!

-Se te olvida que yo viví aquí cuando era niña, se dónde estamos y donde queda la cabaña

-Solo guarda silencio y deja que el hombre controle esta situación

-De acuerdo – dijo Bella como pudo, pues reía entre palabras ante la cara de frustración y desconcierto de Edward – solo trata de hacer que lleguemos antes de fin de año.

Edward solo se rasco la cabeza y intento saber hacia dónde se suponía que estaba el norte, no podía sentirse más desorientado.

Tuvo que aceptar que Bella estuviera a cargo de guiarlos directamente hacia la cabaña y olvidaran el plan de subir hasta la montaña, el tiempo ya no era un favorecedor, oscurecería pronto y a menos que no quisieran dormir entre rocas, ramas de árboles y animales, deberían llegar a la cabaña.

Edward siguió a Bella durante todo el camino, riendo disimuladamente con los comentarios de Bella, pero un poco molesto por no haberse lucido delante de ella.

El paisaje, las montañas, las flores, los inmensamente enormes arboles con sus copas frondosas y ver la genuina mirada de alegría de Bella, lo hacía declararse enamorado de ese día que estaba viviendo.

-¡Es ahí! Ya casi llegamos – Edward siguió el camino que señalo Bella y la miro.

Era una cabaña hermosa, aunque con evidente descuido. René le había contado que llevaba años sin poner un pie ahí, pero que por dentro era tan hogareña que no tendría quejas.

Edward decidió ir en busca de leña, la temporada de navidad era fría y cruda en el pueblo, además creía que mezclaba un aire de romanticismo y de hogar. Dejo a Bella limpiando un poco el lugar, después de tantos años de estar inhabitada era de esperar que el polvo y los insectos estarían por todas partes.

Edward decidió no alejarse mucho de la cabaña y fue recolectado diferentes formas y tamaños de trozos de madera. Era increíble como en tan poco tiempo extrañaba a Bella, aun sabiendo que ella estaba con él, que estaba a solo pocos metros de distancia y que era toda suya… casi. Si había estado enamorado en el pasado y había expresado sus sentimientos hacia la persona que los merecía, pero no sin antes pasar muchas y variadas cosas juntos ¿Por qué con Bella solo se necesito menos de un mes? Creía estar peligrosamente cerca de decirle que estaba enamorado de ella y que deseaba estar con ella todos los días de su vida, cuidar de ella, comer con ella, salir de viaje con ella, quizás casarse y tener hijos con ella, pero de nuevo el pensamiento de 'vas muy rápido' aparecía en su mente.

Pero después de todo ¿Quién decía que tenía que haber cierto tiempo transcurrido para decirle a alguien que lo amas? Romeo y Julieta se habían enamorado apenas sus ojos cruzaron… pero eso era irreal, era una obra de amor que un hombre había inventado, nada más. Ahora que lo pensaba ¿y si le decía que la amaba y Bella salía corriendo asustada por su loca declaración de amor? No creía que eso podría pasar, había sentido su necesidad de ser tocada por él, besada y amada, pero ¡las mujeres eran tan complejas y volubles que aunque expresaran mil cosas, ocultaban otras tantas.

Lo que era verdad era que sentía una comunicación única y especial con ella, se sentía pleno con ella y se permitía ser como él era. Ella le despertaba la necesidad de ser dulce y tierno, de protegerla y darle todo lo que pudiera para que ella se liberara un poco

¿Entonces eso era amor? El querer y procurar a esa persona… si, estaba enamorado de Bella Swan y con suerte ella también lo estaba de él.

Cuando regreso a la pequeña cabaña, Isabella estaba cubierta con una pequeña frazada sobre una mecedora. Se dio prisa por prenderle fuego a la leña y calentar el ambiente. ¡Estaba nervioso! Por primera vez estaba nervioso por una mujer y aunque la sensación no pareció gustarle, le agradaba que Bella fuera la que lo hacía.

Camino hacia ella y tomándola de las manos, la levanto de su lugar.

-Hace frio – se quejó - ¿Qué haces?

-Conozco una mejor manera de entrar en calor

Y después la beso, de una manera que le decía lo necesitado que estaba de ella, lo tan urgentemente que la quería en sus brazos y la agonía de poder esperar más para reclamarla como suya.

Cerca de dos semanas y esta mujer lo tenía hechizado.

Tal vez fueran sus caricias, la forma torpe en la que comenzó a acarícialo cuando se dio cuenta de cuáles eran las intenciones de Edward o los duces gemidos que emitía con cada nuevo beso que Edward le regalaba, pero sabía que no bastaría, hiciera lo que hiciera con ella no bastaría jamás y le asustaba.

Pero era Bella, la Bella que estaba por ser su Bella.

La caricias solo alimentaban el hambre de ambos, esa urgencia por esa conexión que ambos anhelaban y que por fin las circunstancias y el tiempo les regalaban. Bella pensó que esta sería la primera vez que hiciera el amor y que Edward sería el primero y el único, lo anterior a él no importaba y se alegraba que la primera noche que iba a pasar haciendo el amor con Edward no existiera ninguna sombre porque Félix estaba en el pasado, algún día Edward se enteraría, pero es cuando estuviera segura que él la amaba y por sus caricias, lo estaba a punto de creer completamente.

La ropa sobro y sus cuerpos se rozaban y acariciaban el uno al otro. Edward la miro a los ojos y juro que ella era la mujer más bella, pura e ingenua que jamás hubiera conocido, la amaba y le quería demostrar lo mucho que la quería. La estaba amando.

Cuando entro en su cuerpo ambos supieron que era al lugar donde pertenecían. Edward jamás se había sentido tan hombre como en ese momento y aunque Bella se moviera desperrada pidiéndole por mas, el hizo un intento descomunal por susurrarle palabras lindas al odio, para después de dejar en claro lo mucho que la amara, se liberaran y le hiciera el amor de una forma más salvaje y atrevida.

Se entregaron el uno al otro sin reservas y aunque ya habían pasado horas desde ese momento ambos permanecían en la vieja cama, envueltos en un desastre de sabanas que solo momento antes de la llegada de Edward, Bella había acomodado. Bella permanecía boca arriba con los ojos cerrados pero con una inmensa sonrisa en sus labios y Edward apoyándose de un codo, se giro para mirarla y complacido, sonrió también. Le beso el pecho, los hombros y los labios.

-Te amo – le dijo con sus labios juntos a su oreja.

-¿Cuánto te tomo darte cuenta? – dijo entre risas cuando el comenzaba a besarle la oreja.

-Posiblemente cuando entre y te vi en la mecedora

Ella se alejo un poco de el - ¿Te tomó tanto tiempo? – pregunto burlona

-Lo siento, soy algo imbécil, incluso cuando tengo algo maravilloso frente a mi – termino besándole el hombro de nuevo – ¿tu lo supiste desde el inicio?

El momento había tomado cierta amargura, una que no quiso que Edward notara, pero sabía que no duraría mucho.

-No, me pareciste un arrogante, ¿recuerdas? – El sonrió – La verdad es que yo también me tardé.

-Basta, ya no quiero hablar de ello, quiero dormir contigo entre mis brazos – pidió su Edward.

Bella lo acurruco en su pecho, Edward la sujeto fuertemente con sus brazos y ella jugó con su cabello hasta hacerlo caer en un profundo sueño. Jamás había hecho eso, compartir momentos tan íntimos después del sexo. Aun estaban desnudos, pero lo que había compartido con Edward ciertamente no era sexo.

Se odiaba porque aunque estuviera realmente feliz entre sus brazos y deseaba ser suya por siempre, el aun no sabía nada de Félix y debía contárselo ya, pero cuando la fantasía de la cabaña acabara y volvieran a la cuidad. Cuando ambos lo tuvieran que enfrentar devuelta a sus trabajos.

Desayunaron juntos, en la pequeña cama y seguían desnudos, extrañamente sin inhibiciones por estarlo. Edward se había lucido y así repuesto su orgullo al calentar rebanas de pan y hacerlas tostadas con leña, todo lo demás lo habían traído en las mochilas, no era temporada de pesca y a ninguno le gustaba la idea de cazar.

Para el atardecer y con todo listo para regresar a casa de René, Bella lo llevo a un pequeño lago que se había formado por la gran cascada que caía desde la punta de la montaña, caía mucho más y formaba un rio conocido en el pueblo. A Edward solo le costaron unos cuantos besos y caricias, para convencerla de nadar juntos y después, entregarse nuevamente el uno al otro en el agua.

Fue la escena más erótica que Bella se pudo siquiera llegar a imaginar. Y Edward la amo sin reservas.

Jugaron, corrieron y se besaron en el camino de regreso, cansados y sin una pizca de haber disminuido el deseo entre ellos.

Cuando llegaron a casa de René, Edward se disculpo de inmediato para tomar un baño, había cargado a Bella en su espalda por diversión parte del camino y sin poder evitarlo había caído en un charco lleno de porquería que solo había provocado las lagrimas y carcajadas de Bella, después de tiempo él la acompaño en las risas.

-¡Cuéntame todo! – exigió René

-Shhh, Edward podría oírte

-¡Oh qué demonios!

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Bella entro a la recamara con Edward vestido y el cabello mojado, leia el periódico y se veía realmente agotado. Ella también lo estaba, después de todas las preguntas indiscretas de su madre y la exigencia de hasta los más pequeños detalles.

-Pareces muy cansado – se unió con él en la cama y se recostó a su lado

-Lo estoy, descubrí que eres un poco insaciable.

-¡Mira quién habla! – Lo miro detenidamente - ¿pasa algo?

-Algo así, una amiga, mi mejor amiga en realidad me acaba de llamar apenas salí de la ducha

-¿y qué quería?

-Acaba de inaugurar un pequeño restaurante en la cuidad. La pobre ha sufrido tanto, tuvo problemas en su antiguo trabajo y la despidieron, poner su restaurante es lo único que la mantuvo animada y yo le he estado ayudando con la promoción. Por fin lo tiene todo listo para este viernes.

-Me alegro por ella, pero dime ¿debería preocuparme? – pregunto un poco celosa y haciendo un pequeño puchero

-Para nada, amor, es mi mejor amiga, casi un hermana para mi yo soy un hermano para ella. Le hable de ti y dijo que estaría encantada de conocerte, me exigió que te llevara y dije que no había problema ¿hice mal?

-Por supuesto que no, estaré encanta de conocer a esa chica que es tan especial en tu vida

-Bella, te amo, por favor que de eso no te quede duda. Yo jamás te haré daño – tomo sus manos y las beso a ambas, sin apartar sus ojos de ella

-Yo tampoco te haré daño Edward, te amo.

Y se fundieron en un beso, que dio pie a mucho más…

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Gente, espero que aún me recuerden

Realmente lo siento, pero aún y estando de vacaciones, he tenido unos días, que no me ayudan con la imaginación y un dolor en la rodilla últimamente no me permite estar mucho tiempo en la computadora, sentada.

Prometo que para este viernes les actualizo, y les aseguro dos capítulos más en la próxima semana, en forma de disculpa por mi retraso

¡Quedan pocos capítulos y la historia ya casi acaba!

Gracias y saludos a todas, las quiero.