Se restriega los ojos.

Sueño.

Tiene sueño.

Pero no desea dormirse, no quiere.

Quiere estar despierta para cuando Lexa vuelva.

Suspira, frotándose los ojos.

Está agotada. Su cuerpo pide a gritos que se tumbe y sucumba a los brazos de Morfeo, mientras su cerebro sigue dándole vueltas a todas las preguntas que se van acumulando (cada vez más numerosas).

Se obliga a levantarse, acercándose a la ventana, a través de la cual puede observarles en la calle. Miles de esos seres que alguna vez fueron humanos, deformados por sea lo que sea que les ha cambiado.

Se aleja de la ventana, paseando sus manos por los libros amontonados contra la pared dedicándose a pasearse en círculos por la habitación.

¿Dónde está?

¿Adónde ha ido?

Bosteza.

Se pregunta también cómo estará su patrulla, sus amigos. ¿Pensarán que esta muerta, como John? ¿La estarán buscando?

Se sienta en la silla que ayer ocupó la morena (la misma morena a la que piensa atarse para llevarla al antiguo Hospital. A rastras, si hace falta).

Vuelve a frotarse los ojos, antes de pasarse las manos por el pelo.

"No te duermas, Clarke. No te duermas."

Lo repite como un mantra.

"No te duermas"

Pero no hay mucho que hacer y su cuerpo se niega a seguir dando paseítos por la habitación.

"Vamos, no te duermas. Tiene que volver"

El primer cabeceo la sorprende, y vuelve a pasarse las manos por la cara, acomodándose en la silla para no estar tan tumbada.

- Ah, mierda.

Suspira.

El segundo cabeceo la obliga a levantarse de la silla, apoyando sus manos en la mesa para poder alejarse y no caerse.

Grave error.

No ha visto el clavo que sobresale en el lateral, y cuyo borde le rasga la piel de la palma, obligándola a soltar un sentido:

- JODER... hijo de...

Se acerca la mano a la cara, intentando ver el daño bajo la poca luz que entra por la ventana. Pero no ve una mierda y la zona herida le pulsa.

- Me cago en... -busca la linterna, que enciende y dirige hacia la mano.

Vale, no es grave. Está sangrando pero no parece grave.

Eso sí, escuece lo que no está escrito.

Se acerca a su mochila, sacando una de las botellas de agua, y coge una venda y un rollo de esparadrapo.

Frustrada con el mundo ("maldito clavo hijodeperra, maldita Lexa desaparecida, malditos vampiros de mierda tocapelotas...") se va al baño para limpiar la herida. Luego se la venda, y es consciente que un rollo entero es excesivo para la herida de la palma (pequeña pero le va a molestar lo que no está escrito... a ver si también le desaparece por la mañana...), pero, sinceramente, se la suda.

Tan sólo quiere tapársela y dormir.

Que le den a todo.

Que le den a esperar a una chica que conoce de un día, por muy agradecida que esté por haberla ayudado. ¡Si no muestra interés en que Clarke le devuelva la ayuda, que le den!

Se pone esparadrapo para que la venda no se mueva mucho y sale del baño, tirándose sobre el colchón.

Dormir.

Sólo quiere dormir:

Pero va a ser que no.

Lo vuelve a oír.

Ese mismo gruñido o zumbido que le pone todos los pelos del cuerpo de punta. El mismo que la despertó la noche anterior.

¿Qué coj...?

Se levanta, moviéndose, intentando saber de donde viene.

Es como... como si surgiese del propio edificio.

Sale de la habitación, linterna en mano y añorando su pistola. Avanza por el pasillo, y baja por las escaleras.

Es cada vez más intenso. Un sonido grave que reverbera en su pecho.

Sigue bajando, hasta llegar a la entrada de la residencia, y tiene la sensación de que debería seguir bajando para poder localizar el origen.

¿Qué es?

¿Son ellos? Es que... no le suena a nada que haya oído antes.

Investiga la planta baja, buscando algunas escaleras que bajen a un posible sótano. Pero nada. No parece que haya forma de bajar, de investigar más. Abre todas y cada una de las puertas que encuentra y, no. Nada.

Mira hacia la entrada a la residencia, pensándose el salir e investigar los alrededores más cercanos. Y aunque no se acerquen al edificio, prefiere no arriesgarse.

Por eso vuelve a subir (con una queja por parte de su cuerpo por cada escalón), tumbándose sin pensárselo dos veces.

Necesita dormir.

Y no recuerda cuando ha cerrado los ojos, pero maldice cuando el exceso de luz la despierta, arrastrándola a la fuerza a la consciencia.

- Mmmmmm -insulta al Sol como puede, aunque a este no le afecta en absoluto.

Suspira, abriendo ligeramente un ojo y observando a su alrededor.

Sin signos de la morena.

Se levanta, siseando da dolor al apoyarse en la palma vendada.

Frunce el ceño, mirándose la mano e intentando recordar A) por qué la tiene vendada y B) por qué le duele. No sabe cuanto ha dormido, pero sus neuronas no están por la labor.

- Necesito café -susurra, tumbándose con la espalda apoyada en la pared, y quitándose la venda de la mano.

Un clavo, se hirió con un clavo.

Y no se ha curado, por lo que ve (y agradece ver que tampoco se ha infectado).

Deja caer sus manos sobre el colchón, y cierra los ojos, aliviada.

Vale.

Sea lo que sea lo que consiguió que se curara de las heridas la noche anterior, hoy no lo ha hecho. No es uno de ellos, no está cambiando.

Pero...

¿Entonces?

Vuelve a abrir los ojos, aprovechando un subidón de energía para levantarse, coger sus cosas e ir en busca del coche.

Tiene que volver al refugio con el resto, necesita ayuda.

Necesita volver a encontrar a ese maldito interrogante que es Lexa, atarla a una silla y no dejarla que se vaya hasta sacarle toda la información.

Esta harta de esperar.

Baja, llegando al coche que pone en marcha lo más rápido que puede. Sabe cómo llegar al antiguo hospital (y seguramente haya un camino más rápido, pero no tiene mapa y esa no es su zona de Patrulla, es la de Finn y su grupo), y necesita hacerlo cuanto antes.

Y, vale, debe ir parando cada dos por tres para mover algún coche en medio de la calle, o rodear un bloque de edificios cuando el camino está completamente bloqueado, pero por fin llega a las cercanías del hospital. Nota los nervios de volver a casa tras esos días de locura, el agotamiento acumulado y las ganas de llegar, pasar por enfermería (porque la palma de la mano, envuelta en vendas de nuevo, le pica bastante), ducharse y dormir.

- Por fin -suspira, sonriendo, al girar una calle y ver la entrada del hospital.

Prefiere aparcar a media manzana de la entrada, bajando del coche y cogiendo la mochila que le había preparado Lexa.

(Lexa... dónde demonios estás...)

Se acaricia la nuca y se acerca a la entrada, la cual no tarda en abrirse (seguramente la habrán reconocido). Sin embargo, no es su patrulla y amigos quienes corren hacia ella.

Es un grupo armado de Defensa, apuntándola con sus armas.

Pero, ¿qué...?

.

.

.

.

Lexa observa como el grupo armado escolta a la rubia al interior del hospital.

Le ha sorprendido encontrar el coche frente a la residencia, al volver de los túneles. Pensaba que la chica habría saltado ante la oportunidad de volver con el resto de los suyos a la mínima de cambio. Pero no.

Por los paseos que la ha visto dar en la habitación, desde la seguridad del edificio de enfrente, la ha esperado.

No lo entiende, la verdad.

Aunque tampoco entiende la necesidad de confirmar que Clarke llegue sana y salva a su refugio... o ese pensamiento de bajar y alejar a la rubia de esos hombres armados.

No la conoce.

La sacó de los túneles y curó sus heridas, por lo que su obligación para con esa chica ha terminado (si es que alguna vez la tuvo).

Tiene cosas más importantes entre manos que confirmar que una chica a la que no conoce (salvo nombre, color de pelo, que le gusta preguntar y que huele extremad... y nada más) esté bien o no entre los suyos.

Por eso se gira, dispuesta a alejarse, frunciendo el ceño al verse incapaz de dar un paso más.

...

Cierra los puños, clavándose las uñas.

No, no va a entrar ahí.

Sabe quién (quienes) están ahí y no.

No, ni de coña.

No.

Y consigue ignorar el "Entra, sácala de allí", pero no puede evitar el ir en busca de un lugar en el que instalarse y ocultarse en las cercanías, que le permita vigilar el hospital.

- Mala idea -se repite una y otra vez-. Mala idea.