Holas chicas. ¿Qué tal? Bueno yo aquí ando un poco desesperada por tantas lluvias… Pero bueno ahora estamos aquí en España casi, casi en invierno y es lo que toca….
Gracias a todas por vuestros hermosos reviews, aún me parece poco contestarlos y daros las gracias; tanto en ésta como en otras de mis historias. Pero vamos sin mas dilación al nuevo capitulo de hoy.
Los personajes de esta historia no me pertenecen. La trama es mía.
Un Deseo De Año Nuevo.
Me marchaba ya cuando me giré para mirarlo por última vez.
-Edward…
-Hummm.- casi dormía en su silla.
-No vendré en unos días. Quiero ir antes de fiestas a ver a mi padre. Él vive solo. ¿Entiendes? Se incorporó un poco y me miró.
-Me prometes que volveras. ¿Verdad Bella?
-Te lo prometo Edward.
-Ven. Dejame darte un beso.
Me acerqué a él lentamente y me agaché un poquito para exponerle mi mejilla. Noté sus labios tersos y suaves. Miré su rostro de cerca y casi grito. Edward estaba rejuveneciendo…de eso estaba completamente segura….
…
Capitulo 9
Era tarde cuando llegué a casa de Charlie, el autobús me había dejado dos manzanas antes de lo previsto y me ví forzada a llevar mi maleta para una semana y el neceser como si pesaran ochenta kilos, debía apuntar mentalmente que había que añadir algunos kilos a mi delgada anatomía.
Subí las escaleras dejando mi escaso equipaje en el primer peldaño y con mi dedo índice toqué el timbre de la puerta. Sonreí cerrando los ojos, aquel sonido me hizo viajar en el tiempo y recordar mis años de niñez, cuando la abuela Marie aún vivía…mamá estaba con nosotros y eramos una familia completa.
El sonido de la puerta abriéndose me hizo abrir los ojos y pude ver los ojos como platos de Charlie.
-¡Bella!.- abrazó rápidamente mi pequeño cuerpo y lo enrolló en sus brazos haciéndome girar en el umbral de la puerta.- Hija…como te extrañado, pensé que con tu trabajo y los estudios no podías pasar unos días con tu viejo padre.
Negué mordiendo mi labio inferior y mirándolo de cerca.
-Papá…no digas tonterías…tú no eres viejo. Para tu edad estas muy, pero que muy bien. Te lo aseguro…- reímos ambos y caminó hacia mi maleta y neceser, trayéndolos consigo de vuelta y pasando ambos hacia mi hogar.
Inhalé profundamente y volví a sumergirme en mi niñez, la felicidad se volvió nostalgia y casi me sentí llorar de amargura al comprender que papá estaba solo…completamente solo sin mí.
Caminé detrás de él hacia la que fue mi habitación y carraspeé para controlar el nudo hiriente que se había formado en mi cuello…estaba igual, mi habitación tal y como yo la abandoné para ir a estudiar…
No pude reprimirme mas y comencé a llorar. Yo no soy una persona con facilidad para el llanto ni mucho menos; pero sin comprenderlo me dejé llevar por la marea de los recuerdos y de las personas que ya no podrían volver a aquel espacio y a nuestras vidas.
Papá me abrazó comprendiendo mi desilusión, pero no dijo nada. Se limitó a acariciarme la espalda y la cabeza hasta que sofoqué el llanto y mis lágrimas en su camisa de franela.
Alcé la mirada y me encontré con sus ojos oscuros.
-Papá…perdóname, pero no puedo evitarlo, estoy feliz de estar aquí, pero los echo de menos, no puedo evitar echarlos de menos…..no sé como puedes vivir en la soledad de los recuerdos. Debe ser un auténtico martirio.
Charlie me miró unos segundos sin decir nada y volvió a apretarme fuerte junto a su pecho.
-He aprendido a hacerlo hija. No me ha quedado otro remedio. Era eso o echarse a morir y tu padre es demasiado joven para morir. ¿No te parece?
Lo miré divertida.
-¿No decías antes que eras un viejo padre? Elevé una ceja recordándole aquella frase.
-No.- me soltó y se separó caminando nerviosamente por la habitación.
Lo miré extrañada y automáticamente pensé que me ocultaba algo. Papá le daba muchas vueltas a las cosas para decirlas, sobre todo si eran importantes. Tragué en seco y me preparé para un mazazo de proporciones múltiples.
-Eh…Bella. Yo…
-Por favor papá, suéltalo. Lo que sea. ¿Quieres que me de un ataque cardiaco antes que separes los labios?
Me miró unos segundos y pudo apreciar el atisbo de una sonrisa.
-¿Recuerdas a la madre de Leah Clearweather?.- volvió a caminar inseguro y sin mirarme al rostro.
-Si.
-Se quedó viuda hace cuestión de medio año.- sus ojos volaron hacia mí y me cogió las manos con ternura.- Nos estamos conociendo Bella, pero desde hace mucho tiempo me siento feliz y seguro con alguien. Antes de dar un paso mas, tenia que decírtelo hija, es muy importante tu opinión….- Esperó que le dijera algo, pero estaba tan conmocionada que tardé mas de lo normal en reaccionar ante aquella noticia.- Bella…hija. Dime algo ¡Por Dios!
Mis labios fueron ensanchándose en una sincera sonrisa. Me sentía tan feliz por papá…y aquel peso que sentí al entrar a mi casa, se evaporó con semejante revelación. Papá no estaba solo, tenia a alguien que sin duda llegaría a amarlo, porque Charles Swan era un hombre bueno y honrado que creía en las causas justas y en la gente que lo amaba….y yo me encontraba en ese pequeño círculo de personas que él quería.
Lo abracé estallando en carcajadas y él me acompañó dichoso. Sentí mi corazón y el suyo unidos en el mismo compás. Estallado en éxtasis de felicidad…como hacia mucho tiempo que no lo hacian. Papá comenzaba a ser feliz y yo lucharía por serlo….algún dia.
…
La familia Clearweather era sencillamente maravillosa. Un dia después de mi llegada Sue, organizó una cena de bienvenida y me hizo sentir como una hija más. Tenia dos hijos, Leah, que tenia un par de años mas que yo y el pequeño Seth que no cumplía todavía los 14 años.
Me sentí dichosa por papá, en mi ausencia seguramente se sentaría mas de una vez en aquella mesa y reiríra y hablaría con ellos de temas tan monótonos como maravillosos: el vagar del dia a dia, preparar un dia de pesca con Billy, su amigo de toda la vida o hacer las luminárias típicas de Navidad.
-Podrías venir en Navidad, Bella. Charlie va a poner las luminarias en casa y este año seguro que es especial…en muchos sentidos.- Leah me miró con ilusión y me llevé un pedazo de carne a la boca sin dejar de sonreir.
-Tengo trabajo…aunque serán turnos mínimos. Estoy en prácticas…..pero el dia de Navidad podría pasarlo con ustedes…
-¡Seria fantástico!.- gritó efusivo Seth.- Trae a tu novio. Porque seguro que tienes novio, Bells….
Charlie detuvo el tenedor a mitad de camino de su boca y me miró elevando una ceja.
-¿Hay algo que yo no sepa, Isabella Marie Swan?
-¡No!.- mi rostro se tiñó de rojo por completo, seguro. Porque me sentía literalmente arder.
-Humm.- mi padre, se llevó el trozo de carne a la boca y lo degustó con tranquilidad antes de seguir hablando.- Estoy seguro que cuando Bella encuentre al hombre de su vida lo sabré antes que nadie. ¿verdad hija?
Lo miré a los ojos y recordé la revelación al llegar a casa.
-Por supuesto papá. Tu serás después de yo misma; el primero en saberlo.
Unos de los días que hizo buen tiempo, Leah me llevó a la playa de LaPush a darnos un baño, allí conocimos a varios chicos entre los que se encontraba el novio de ella, un tal Sam, me miraba de manera extraña y tuve mis divagaciones mentales….me tentaba la idea de preguntarle a Leah si sabia porque aquel maldito novio suyo me miraba de manera tan inquisidora.
No hizo falta; ya que mientras tomábamos el sol y hablábamos sobre nuestros padres entre risas, ella se puso de repente seria y se quitó las gafas solares para mirarme directamente a los ojos.
-Supongo que te habrás dado cuenta de cómo te mira Sam.- Su voz tenia un deje de preocupación y me tensé.
-Si. La verdad es que me moría de ganas de preguntarte…¿Qué pasa…le recuerdo a alguna antigua novia o qué?
Leah rió ante mi ocurrencia y negó lentamente.
-Su padre es el chamán de la tribu de los Quileutes de aquí de la reserva. Él está destinado a serlo cuando su padre marche a otra vida. Hay algo en ti que no ve claro, hay una oscura amenaza que tiñe de negro tu aura Bella y teme por ti. Cree que estas siendo acechada por algún tipo de demonio o ser malvado.
Reí ante aquella explicación y dí por hecho que se trataba de una broma; pero al volver a mirar a Leah a los ojos me dí cuenta que por lo menos ellos, si creían lo que me estaba diciendo.
-Lo siento Leah, respeto vuestras creencias, pero no las comparto. No hay ningún ser malvado ni nada por el estilo que me esté acechando. Estoy estudiando para cuidar ancianitos en una residencia, hago prácticas en Amanecer y….
Recordé a Edward; al Edward joven, aquel con el que había cruzado tal vez solo dos o tres palabras….pero aquel chico no era malo, me había salvado de Mike….justo a tiempo. Deseché la idea casi de inmediato y volví a mirar a Leah.
-Prometo tener cuidado.
Ella asintió y buscó a Sam con la mirada. Él estaba observándonos, como ave de rapiña. Me sentí enferma y comencé a contar los minutos para volver a casa.
Al llegar aquella noche a casa, necesité con urgencia hablar con Edward, algo dentro de mí lo echaba irremediablemente de menos y agarré el teléfono en cuanto terminé de ducharme y cenar con papá en silencio.
Me tumbé en mi cama y esperé que alguien tomara el teléfono de la residencia.
-Residencia Amanecer, ¿dígame?.- me extrañó aquella voz, pero rápidamente recordé la voz maternal de Esme Cullen , la dueña de la residencia.
-Señora Esme, soy Bella.
-Oh…Bella, querida. ¿Qué tal te va? Espero que muy bien, aunque aquí te echamos infinitamente de menos.
-Gracias.- sonreí mirando al techo e imaginándome su rostro bello y amable.-Muy bien, estoy aprovechando unos días maravillosos con mi padre y la que seguro será mi nueva familia a partir de ahora….-suspiré.- ¿Y se puede saber quien me echa me menos?.- volví a sonreir, intentando negar interiormente lo que mi corazón sentía y anhelaba escuchar.
-Bueno…todos en general. Alice te tiene siempre en la boca, Jacob se ríe de ti a tus espaldas, duda mucho que vuelvas de una pieza.- reímos ambas por la ocurrencia.- Y Edward…Edward pronuncia tu nombre incesantemente durante todo el dia….
Carraspeé nerviosa y toqué mi rostro con la otra mano. Estaba sulfurada.
-¿Cómo…como está él?.- mi voz se volvió seria de golpe.
-Él está bien, Bella, pero te echa de menos. ¿Qué mas quieres que te diga?
-Díme que está despierto y hablaré con él.
Un silencio incómodo me hizo tragar en seco…esperé unos momentos y suspiré presa de un nerviosismo que ni yo misma comprendía.
-¿Bella?
Era él, era la voz de Edward. Me aovillé en mi misma y cerré lo ojos intentando vislumbrarlo.
-Si, soy yo Edward. Te echaba de menos.- susurré.
Él rió a través de la línea telefónica y los vellos se me erizaron.
-Si quieres podemos apostar quien ha echado mas de menos a quién, Bella.
-Yo…estoy bien, estoy con papá…pero no sé como decírtelo.
-Prueba a hacerlo Bella. Te aseguro que podré seguirte.
-Edward, esta noche me he sentido en la necesidad de hablar contigo, necesitaba escuchar tu voz para poder estar traquila…..creo.
Otro silencio, esta vez mucho mas profundo que antes.
-¿Cuándo vuelves?.- su voz llegaba a mis oídos enronquecida y sentí un leve cosquilleo en las crestas de mis pezones orgullosos.
-La semana que viene.
-Esme y Carlisle quieren llevarme con ellos ….quizás no esté en la residencia los días de fiesta hasta la noche de año nuevo. ¿Recuerdas? El deseo….
-¿Quieres decir que no te veré cuando vuelva?.- Una daga invisible comenzó a herir mi pecho y me sentí presa de una agonía terrible.
-Es lo mas problable….
-Pero yo te necesito, Edward…necesito escuchar tu voz….ahora es cuando estoy comenzando a entender que eres algo primordial en mi vida.
Su voz sonó emocionada al otro lado de la línea telefónica.
-¿Lo dices en serio Bella? ¿De verdad lo sientes así?
-Si, Edward.
-Yo mismo llamaré a tu celular todas las noches, hasta que nos encontremos el dia de año nuevo…
-Edward….
-Bella…el deseo... he ganado el premio y debo recordarte que me debes una cena romantica a la luz de las velas antes de que acabe este año.
Sonreí y cerré los ojos enfrebrecida por sus palabras.
-Buenas noches Edward…
-Hasta mañana Bella.
Continuará…..
Que tiernos son estos dos!
Bueno chicas ¿Qué les pareció?
Espero que biennnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn!
Mañana no actualizo ok? Contestaré a reviews que tengo atrasadas de mis niñas preciosas que sois vosotras! Besos infinitos. Vuestra sister.
