Título: Dibujos
Personajes:Rukia Kuchiki, Homura (De la película Fade to Black)
Cantidad de palabras: 385
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Disclaimer:"Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen; le pertenecen a Kubo-sensei"
A veces, cuando estaba sola, escuchaba una voz. Cuando caminaba por los pasillos de la gigantesca mansión le parecía ver una silueta y escuchar una traviesa risa. Le había preguntado acerca de los ruidos, solo recibió una extraña mirada de su parte y una corta explicación: "No sé nada de eso".
Una mañana, en uno de sus cuadernos, encontró un dibujo, que sabía no había hecho ella, Rukia conocía sus propios trazos, su mente divagó tratando de encontrar los posibles autores del dibujo ¿Ichigo, tal vez? No, se dijo enseguida, él no haría esos dibujos, no le agradaban demasiado. ¿Su hermano? No, él no entraba jamás a su habitación, mucho menos de noche, mientras ella dormía. Renji tampoco podía haber sido, sus habilidades artísticas eran nulas. Entonces, ¿Quién?
Durante todo el día y parte de la noche las dudas invadieron su cabeza, hasta que al final, cayó dormida. En medio del sopor, escuchó una risa, ésa risa; enseguida abrió los ojos y la vio allí, sentada, dándole la espalda, concentrada en el cuaderno de dibujos. Sigilosamente, Rukia se acercó a ella, sin embargo, la desconocida notó su presencia y salió disparada. La shinigami no se molestó en seguirla, se quedó clavada en su sitio, observando el cuaderno; en esta oportunidad el dibujo representaba a alguien que le pareció muy familiar: Ropas desgastadas, cabello amarillo, con un mechón rojo. Ella la conocía, la conocía de alguna parte…
De pronto, sintió la necesidad de respirar aire fresco y salió a dar un paseo, tratando de determinar de dónde conocía a esa persona, por qué esa figura le resultaba tan familiar. Sus pasos la llevaron a un sitio solitario y oscuro. En medio de aquella soledad, escuchó un ruido, su mano se deslizó hacia su espada, consciente de que estaba en peligro. Pero antes de poder hacer algo, perdió el conocimiento.
Cuando abrió los ojos, la figura que representaba el dibujo estaba al frente suyo, aún no recordaba su nombre; solo sabía que la había visto antes, y una sensación cercana al cariño fue creciendo dentro de ella. Ante la desconocida sensación, Rukia no supo cómo responder, después de todo, no la conocía. A pesar de todo, la chica pareció reconocerla, porque una sonrisa iluminó su rostro y se lanzó a abrazarla, con sus ojos llenos de lágrimas:
—¡Rukia-chan!
