ANGELES Y DEMONIOS

Conferencia con los jefes

Gilbert que yacía dormido sentado en el piso de su habitación con la espalda recargada en su cama abrió lentamente sus awesome ojos carmesí, se estiró mientras bostezaba y le daba los buenos días a Gilbird que piaba alegre a su lado

-ahhhhhh que asco, dormir en el piso no es nada increíble- dijo levantándose recordando que la noche anterior había tenido que dormir en el suelo gracias a que a Feliks se le había ocurrido desmayarse justo cuando planeaba tener sexo con el demonio; aparte de que le estaba haciendo el favor de tener una fabulosa sesión de intercambio de fluidos al muy amanerado se le ocurrió sentirse mal, así que le había prestado su cama para reposar y hubiera dormido a su lado si no hubiese sido porque el cuerpo de Feliks parecía que le iba a causar quemaduras de tercer grado por lo alto de su supuesta fiebre.

-oye Barbie ¿ya te sientes mejor?- le preguntó levantándose y mirando la cama vacía –seguro está poniéndose sus kilos de productos de belleza en el baño…- dijo en voz alta el peliblanco encaminándose al baño el cual sorpresivamente estaba vacío, frunció el seño preguntándose a dónde diablos pudo haber ido el rubio en esas condiciones. Sin embargo cuando se disponía salir del baño vio un mensaje escrito en el espejo al parecer con labial rojo

"Me regreso al infierno

PD: Te quité un riñón mientras dormías… LOL

Como que súper broma… en realidad fue un pedazo de hígado, hasta la próxima XOXO

Atte: Feliks"

Debajo del mensaje, también con labial rojo, la marca de un beso. Gilbert cerró sus puños con fuerza, gruñendo por lo bajo tomó una de sus awesome colonias que lo hacían oler como todo un macho y la arrojó contra el espejo rompiéndolo en miles de pedacitos

-¡no me jodas travestido infernal!- gritó viendo como su colonia se derramaba en lo que alguna vez fue un espejo. Caminó con pasos largos y pesados hasta su cuarto, tomó su celular y marcó el número de Feliks que era un original "666-666-666" esperó un momento y una grabación contestó: el número al que está intentando comunicarse está fuera de cobertura o del mundo terrenal, intente más tarde o deje un mensaje después del tono"

Esperó de nuevo el maldito tono y con todos sus pulmones y garganta gritó:

-¡PUDRETE INTENTO DE LADY GAGA SIN TETAS! ¡vienes a mi casa como si nada diciéndome que eres un demonio, te la pasas conmigo todo el día, todos los días, cuando Roderich viene a castrarme las bolas diciéndome que se va a casar y el único consuelo que tengo es que tú estás aquí conmigo se te ocurre largarte al infierno como si nada! ¡PUDRETE Y PUDRETE MÁS POR IRTE CUANDO TE NECESITO!- gritó también arrojando lejos su celular tirándose boca abajo en su cama que aun mantenía un extraño olor a azufre mezclado por perfume floral… arrugó las sabanas inhalando el aroma de Feliks… estaba tan enojado con el demonio y con él mismo, enojado por el hecho de que le dolía tanto saber que Feliks se había ido, enojado porque cuando Roderich le dijo que se casaría y debían dejar de verse Gilbert no sintió nada, enojado por usar el "sexo por despecho" como un mero pretexto para estar con el rubio que de alguna bizarra manera había logrado arrebatar su corazón de manos del señorito… enojado por darse cuenta de todo eso cuando el ojiverde se fue… enojado por no saber cuándo sería ese "hasta la próxima"…

Y mientras Gilbert sufría su hermano apenas iba a empezar a hacerlo.

Ludwig abrió lentamente sus ojos, seguro había perdido otro día de escuela por haberse quedado dormido, pero esta vez no fue su culpa ya que había pasado la mitad de la noche tratando de tranquilizar a Feliciano el cual se había alterado muchísimo cuando descubrió que su aureola había desaparecido, anduvo de un lado a otro llorando y diciendo cosas acerca de irse al infierno y ser castigado por toda la eternidad y que su hermano tenía razón y que debería ser quemado en las llamas del infierno por haberse besado con Ludwig, tampoco es que el rubio se arrepintiera de lo que hizo pero tal vez sintió un poco de culpa por ello cuando vio lo desesperado que estaba el ángel. Finalmente el castaño cayó rendido por el cansancio de tanto llorar.

El alemán frotó sus ojos y con su mano palpó el otro lado de su cama buscando el cuerpo del ángel, pero nada… se incorporó en la cama

-¿Feliciano?- llamó pero no hubo respuesta, se levantó y salió al pasillo volviendo a llamar al ser celestial, pero no había ni un ruido, ni siquiera el maullido de los gatos con los que el ángel solía jugar, algo extrañado por el silencio en su casa fue a la cocina, el baño, el patio, el sótano pero nada, no había si quiera rastros de que el ángel hubiera estado ahí

-¡Feliciano!- comenzó a gritar, aquello era demasiado raro además de que el castaño nunca salía solo a ningún lado.

Pensando que tal vez había ido a ver a su hermano tomó el teléfono y buscó en su agenda el número de Antonio, apenas había comenzado a dar el tono de línea cuando el hispano contestó

-¿¡Lovino!- escuchó que el español preguntaba apenas descolgó el teléfono

-eh, no, soy Ludwig- dijo el alemán

-ah, Ludwig ¿de pura casualidad Lovino está contigo y Feli?- preguntó, se escuchaba algo ansioso

-no, de hecho yo llamaba para saber si Feliciano estaba contigo y su hermano- explicó el rubio que ya empezaba a asustarse

-no, ni siquiera sé dónde está Lovi, ya lo busqué por todos lados pero no aparece… espero no haya huido a algún lado, por la noche estaba muy mal porque su aureola y sus alas desaparecieron- explicó Antonio intentando calmarse

-A Feliciano le pasó algo parecido por la noche e igual lo he estado buscando pero no está, ¿crees que les haya pasado algo?- preguntó Ludwig imaginándose lo peor

-ahhhhhh no digas esas cosas ¿Qué tal si solo regresaron al cielo para arreglar lo de sus alas? Tal vez mañana vuelvan como siempre- dijo el ojiverde que parecía más que se estaba intentando convencerse a sí mismo que al alemán

-si… tal vez tengas razón… esperemos que sea solo eso…- dijo en un tono de voz lúgubre pensando que si Feliciano se había ido de nuevo al cielo ¿Cuáles serían las probabilidades de que regresara?

-aun así si sucede algo te lo haré saber y si tu sabes algo llámame por favor- dijo Antonio mirando por su ventana con una vaga esperanza de ver a Lovino cerca

-claro, hasta luego y perdón por llamarte así de pronto- Ludwig colgó y repasó con la mirada su casa, ahora le parecía tan enorme, silenciosa y gris… no escuchar el típico y alegre "¡buenos días!" de Feliciano lo hacían sentir tan vacio como su hogar…

Para Antonio era algo parecido, dejó el teléfono en la mesa y fue a su habitación, se tiró boca arriba en la cama viendo las grietas que aun quedaba en su techo, recordando la primera vez que vio a Lovino… sintió como su corazón se encogía ante la sola suposición de que el ángel no volvería.

Mientras tanto en casa de Yao, Kiku tomaba su desayuno mientras veía en las noticias una nota acerca de un extraño fenómeno natural ocurrido por la noche en el cual todas las estrellas se habían alineado formando la frase "¡NO LO HAGAS!" al parecer los astrónomos aun buscaban una explicación para tan increíble suceso. Pero lo increíble no era eso sino que Kiku se había negado rotundamente a regresar a su casa después de aquel par de inesperados besos, no tenía ni idea de cómo iba a enfrentar a ambos seres, ni siquiera sabía cómo los iba a hacer que se responsabilizaran, así que tal fue su miedo e incertidumbre que terminó refugiándose en casa de su hermano mayor que estaba encantado de tenerlo en casa como en los viejos tiempos.

-Kiku, ya sabes que me gusta que estés aquí pero es raro verte aquí así que ya dime ¿Qué pasó aru?- le preguntó el mayor sentándose a su lado dándole un sorbo a su té verde, el menor desvió la mirada tratando de evitar el tema

-ahhhh… sucedieron cosas…- solo contestó

-¿Qué clase de cosas aru?- insistió el de cabello largo

-pues cosas que solo pueden pasar en un manga shoujo o en Nana- dijo cansinamente

-ya sabes que no entiendo tus analogías otakus aru, háblame claro- le reprendió el mayor tomando uno de sus tantos peluches de Shinnaty-chan y abrazándolo para así escuchar a su consanguíneo que pensó que tal vez algo de ayuda de su hermano no sería tan malo

-¿Qué harías si… digamos… le gustas a dos personas al mismo tiempo?- preguntó muriéndose de la vergüenza fijando su mirada en la taza de té. Yao parpadeó un par de veces llevándose una mano a la barbilla

-pues… escogería al que más me gusta aru- respondió sencillamente

-¿y si no sabes quién te gusta más?- preguntó dándole vueltas a la taza entre sus manos

-entonces saldría con los dos al mismo tiempo aru- contestó en tono juguetón

-¡no puedo hacer eso!- respondió Kiku sonrojándose hasta las orejas ante la sola idea

-ja ja ja ja era broma aru… pero aun así creo que si no estás seguro deberías dejarlo todo como está, las cosas ya se solucionaran a su tiempo aru ja ja ja – dijo en un intento de consuelo para el menor que suspiró

-eres demasiado despreocupado- dijo terminándose su té, era hora de regresar a casa y tal vez intentaría evitar al demonio y al ángel… si claro, como si eso fuera tan fácil cuando esos dos se la pasaban casi pegados a él –gracias por haberme recibido- se levantó hizo una breve reverencia y salió.

Caminó lo más lento que pudo hasta su casa en donde antes de abrir la puerta tragó saliva e intentó poner una expresión normal y no una que pareciera que estaba a punto de un ataque de pánico. Entró a la casa y miró a ambos lados del pasillo sin encontrar a Heracles o a Sadiq, se adentró aun más pero nada, se le hizo raro y todavía más cuando no escuchó los típicos gritos que siempre se estaban dedicando entre ellos; el asiático prácticamente buscó en toda la casa pero ninguno de los dos estaba, más bien parecía como si ninguno de los dos hubiera estado alguna vez ahí.

Y en casa de Alfred este estaba usando todas sus fuerzas para poder abrir sus ojos, se quejó un poco al sentir su espalda adolorida gracias a la incómoda posición en la que había dormido la noche anterior ya que se la pasó intentando consolar a Mathew que terminó también dormido en el sillón con el pecho de su hermano a modo de almohada.

-Matty, despierta- le dijo moviendo ligeramente al muchachito que se rascó los ojos y con su mano tanteó el piso buscando sus lentes, una vez que los encontró se los puso bostezando

-buenos días- dijo en tono desanimado, tenía los ojos rojos e hinchados de tanto que había llorado la noche anterior

-nada de buenos días ¿Qué diablos te pasó ayer? ¿Quemaste a Kumakichi en la estufa mientras hacías hot cakes o qué? Y ¿Quién es ese tal Francis? Te la pasaste diciendo su nombre- le regañó Alfred también poniéndose sus lentes e intentando peinar su cabello, Mathew solo agachó su cabeza

-n… no… no es nadie…- contestó subiendo sus pies al sillón y abrazando sus rodillas…

FLASH BACK DE MATHEW:

-bueno, es hora de que nos vayamos- dijo Iván levantándose y caminando hasta la puerta con Yao encaminados por Mathew que aun mantenía una expresión angustiada –antes de irnos ¿conoces a otro demonio llamado Feliks?- preguntó el ojivioleta de pronto

-no… ¿Por qué? ¿Él puede ayudarnos?- preguntó Matt esperanzado

-ja ja ja claro que no, es solo que ese tipo me cae muy mal y no quería encontrármelo en este mundo, cuídate y también a Francis, do svidaniya (adiós)- y salió de la casa

Mathew caminó hasta su habitación en donde estaba Francis. Si el amor era lo único que mataba a un demonio… entonces para curarlo se requería lo contrario ¿no?

Apenas entró a la habitación el demonio de ojos azules intentó sonreírle como siempre, apenas si podía mantener los ojos abiertos

-ah… mon amour que vergüenza que me veas en estas condiciones- dijo viendo como Matt solo se quedaba parado en el umbral de la puerta

-deberías regresar al infierno- tan solo alcanzó a decir el rubio con una rara expresión estoica en su rostro

-no digas tonterías Mathew, tengo que quedarme aquí contigo, es mi trabajo- le contradijo Francis tratando de levantarse

-¿y yo para que quiero un demonio moribundo?- contestó Matt en un extraño tono frío

-perdón mon petit pero creo que no te escuché bien- dijo Francis con una risita nerviosa

-ya te dije: regrésate al infierno, ya no tienes nada que hacer aquí y no pienso estar cuidando de un inútil que se va a quedar en cama solo porque se le ocurrió enamorarse de mí, vaya pedazo de demonio bueno para nada que fueron a escupir del infierno. Y apúrate que quiero usar mi cama esta noche- dijo finalmente, pero antes de salir de la habitación Francis lo tomó del brazo, sorprendido de que este pudiera levantarse

-no digas tonterías Matt, tú no quieres que me vaya- le dijo el demonio con el seño fruncido, el humano fácilmente se deshizo del agarre y lo miró con furia (muy bien actuada por cierto. Quítenle ese Oscar a Natalie Portman ¿Quién quiere ver el "Cisne Negro" cuando puedes ver como Mathew finge estar enojado?)

-no seas tan egocéntrico como para creer eso, ya sabes que a mí me gusta otra persona, es más, todo este tiempo tú no has sido otra cosa más que una molestia y si te soporté es porque tengo modales pero ya no más y menos ahora que se te ocurre medio morirte en mi casa, así que date prisa y lárgate- le dio un empujón que fácilmente tiró al debilitado demonio, Matt usó toda su fuerza de voluntad para no ayudarlo a levantarse y todavía tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para salir de su cuarto, cerró la puerta y se dejó caer al piso llevándose las manos a la boca tratando de no hacer ruido gracias a los sollozos que estaban comenzando a escapar de sus labios… Francis tenía razón, él no quería que se fuera, ¡no quería!... se levantó lo más rápido que pudo y abrió la puerta, casi tropezando entró de nuevo al cuarto

-¡no es cierto! ¡No te vayas!- gritó pero ya era tarde… en el cuarto no había nada, tan solo el olor del azufre que llenaba la habitación.

FIN DEL DRAMATICO FLASH BACK DE MATHEW

-¡Matty!- le llamó su hermano sacándolo de su ensimismamiento, se había perdido varios minutos en sus propios recuerdos

-¿Qué pasa?- preguntó limpiándose una pequeña lagrimita que comenzaba a escurrir por su ojo

-Artie, Arthur ¡no está!- dijo asustado el mayor…

Y pues no, nuestros adorados ángeles no están muertos ni de parranda, solo atendían cuestiones de trabajo… ¿o qué? ¿Pensaron que algo bien maligno y sobrenatural había pasado?

Arthur dio un cansino suspiro mientras alcanzaba a divisar las rejas doradas del cielo, con pasos lentos y cortos se acercó hasta la verja en donde un hombre anciano bebía un café y le daba vuelta a las páginas de un grueso libro

-buenos días- saludó Arthur que estaba cabizbajo

-nombre- tan solo alcanzó a decir el anciano

-San Pedro, soy yo, ¡Arthur!- dijo el ángel señalándose a si mismo

-Ahhhh Arturito, lo siento, no te reconocí sin tú aureola, estar en el mundo humano te ha afectado, escuché de los otros apóstoles que Dios te citó en su oficina ¿otra vez emborrachándote y cambiando el destino de la humanidad?- le preguntó acariciándole la cabeza de manera paternal

-¡claro que no!... ni siquiera sé porque me llamó tan de repente, no me dio tiempo de avisarle a mi humano que venía aquí- dijo Arthur recibiendo los mimos

-mmmmmmmm, que raro, también llamó a otros ángeles, bueno… espero no sea nada grave- le dijo sonriéndole, el ángel también intentó sonreírle sin resultados, estaba preocupado de que Alfred fuese a armar todo un lío por su ausencia –ah, Arturito, cuando termines de hablar con Dios ¿podrías traerme un café? Ya sabes que nadie lo prepara como tú- le dijo el santo alzando su taza, el rubio solo frunció el seño y haciendo como que no lo había escuchado caminó hasta la oficina de Dios.

Llegó a la sala de espera en donde vio a Heracles, Lovino y Feliciano, el último lloraba desconsolado abrazándose al brazo de su hermano

-¿Qué hacen ustedes aquí?- les preguntó cruzándose de brazos

-Dios nos llamó de repente- dijo Heracles bostezando mientras trataba de mantener sus ojos abiertos

-ve~ ¿y si nos manda al infierno? ¿Qué tal si nos excomulga? ¡No quiero!- lloraba Feliciano escondiendo su cara en el hombro de su mellizo

-estúpido español, seguro Dios me va castigar por dejar que me besara en otro lado que no fuera en los labios… no, tal vez Dios me va a castigar por el simple hecho de dejar que me tomara de la mano… soy un pecador, soy un pecador, soy un pecador- murmuraba Lovino mientras se mordía las uñas y sentía las lagrimas de su gemelo empaparle el hombro. Arthur solo rodó los ojos tratando de esconder el temor que ese par de hermanos le habían contagiado, se le había olvidado que Dios era omnipotente y por tanto seguro estaba al corriente de lo que había pasado apenas una horas con Alfred, mejor dicho ese apasionado beso con Alfred…

La puerta de la oficina de Dios se abrió dejando ver a un ángel pelirrojo que llevaba un cigarro entre los labios y lo prendía con su encendedor con mensajes de fe grabados en él

-hey hey hey Artie ¿Qué te trae por aquí?- le preguntó con una sonrisa burlona formándose en sus labios

-lo mismo me pregunto yo- respondió el ojiverde

-no me digas que finalmente sucumbiste a la tentación- le dijo acercándosele y echándole el humo en la cara al rubio que tosió

-por supuesto que no- se defendió disipando el humo del cigarro con la mano

-¿en serio? Recuerda que mentir es pecado- le dijo Escocia riendo maliciosamente y saliendo de ahí

Finalmente la voz de Dios los llamó para que entraran, todos excepto Heracles que estaba demasiado adormilado, temblaron al poner un pie en la oficina en donde una vez más Dios les estaba dando la espalda sentado tras su escritorio y con una mano jugaba con un yoyo

-buenos días- les dijo, los otros respondieron al unisonó también con un "buenos días" mientras veían el celestial yoyo subir y bajar

-¿saben porque están aquí?- les preguntó su jefe sin dejar de jugar, los ángeles no contestaron y solo se limitaron a mirar al piso poniendo sus manos detrás de sus espaldas, pasaron unos segundos de silencio hasta que Dios volvió a hablar –están aquí porque los voy a convertir en arcángeles- les dijo a lo que Arthur dio un saltito

-¿en serio?- preguntó sorprendido

-ja ja ja ja no, solo quería ver su reacción- se burló Dios comenzando a hacer trucos con el yoyo provocando que una gotita de sudor corriera por las cabezas de todos -¿en serio no saben porque los mandé a llamar? Vamos, sin pena, soy papi Dios, pueden decirme lo que quieran- les intentó animar su superior a lo que Feliciano se atrevió a hablar

-eh… porque… ¿nuestras alas y aureolas desaparecieron repentinamente?- dijo el castaño sin soltar a su hermano mayor

-¿repentinamente? Yo no lo diría así, tal vez no se dieron cuenta pero fueron despareciendo poco a poco, ¿tiene idea de por qué sucedió eso?- les volvió a preguntar cambiando el yoyo de mano

-por estar tanto tiempo con los humanos…- respondió Heracles reprimiendo un bostezo

-no precisamente, mira a Jesús, estuvo treinta años conviviendo con humanos y no por eso dejó de ser mi hijo- dijo sacando de su cartera una foto pequeña en donde salía Jesús haciendo una "V" con sus dedos mientras sonreía ampliamente, el orgulloso padre volvió a guardar la foto aun sin encarar a sus ángeles

-entonces ¿Por qué?- preguntó temeroso Lovino apretando la mano de su hermano

-hay mis pequeñas criaturitas… ya saben que yo lo sé y lo veo todo… excepto el último capítulo de la temporada de Dr. House… ¿Quién iba a pensar que House se iba a quedar con la Doctora Cuddy? Bueno, el punto de todo esto es que yo sé que ustedes han perdido sus alas y aureolas por el simple hecho de que están enamorados y yo los mandé a la tierra precisamente a eso- les explicó dejando su yoyo a un lado y sacando su PSP "Heaven Edition"

Los cuatro ángeles parpadearon repetidamente, hasta a Heracles se le quitó el sueño

-perdón si no entiendo bien esto… nos mandaste a nosotros: cuatro ángeles destinados a servirte a ti y encaminar a la humanidad por los senderos de la salvación… ¿¡a que nos enamoráramos de cuatro humanos comunes y corrientes! mas corrientes que comunes he de decir- preguntó Arthur

-ehhhmmmm sip- contestó sencillamente Dios comenzando su partida de Resident Evil

-¡¿Por qué?- volvió a preguntar el ojiverde

-¿Qué parte de lo veo todo y actúo de maneras misteriosas no les queda claro? ¿Acaso creen que cuando estaban en el cielo no veía como se asomaban a la tierra y ponían esas caritas de borregos degollados? Yo se que ustedes anhelaban una vida mortal, cosa muy rara en un ángel, digo, tienen un buen sueldo y periodos vacacionales que cualquier empleado podría envidiar… pero ustedes querían otra cosa, sentir lo que era ser mortales al menos una vez, yo les concedí su deseo, ahora…- puso pausa a su juego y giró su silla mientras enlazaba sus dedos frente a su cara al más puro estilo Gendou Ikari mientras que una sospechosa sombra cubría su cara evitando poder distinguir su rostro –ahora ustedes tienen que tomar una decisión: pueden quedarse aquí y recuperar sus alas y aureolas, a sus humanos se les asignará otro ángel de la guarda… pero no podrán volver de nuevo a la tierra y lo más seguro es que vean a sus humanos hasta cuando estos mueran y eso si logran entrar al cielo… la otra opción es que pueden volverse humanos, a cambio de eso perderán todos sus derechos como ángeles y estarán expuestos a la tentación como cualquier otro mortal así que tienen el riesgo de que sus almas se vayan al purgatorio o al mismo infierno… peeeeeeeero no los presionaré, tómense su tiempo para pensar- dijo volviendo a darles la espalda retomando su partida.

Los ángeles se miraron entre ellos… ¿Dios estaba hablando en serio? No es que dudaran de las palabras de su jefe pero… ¿Qué harían? Renunciar a ser ángeles, a algo que habían sido prácticamente toda su longeva vida o poder disfrutar de las delicias que solo el ser mortal puede otorgarte, renunciar a un lugar seguro en el cielo acompañado de todos los favores y la protección de Dios o arriesgarte a una vida en la tierra que no te garantizaba ni felicidad, ni amor eterno, ni siquiera una vida segura…

Y mientras tanto en el infierno las cosas no estaban tan tranquilas como en el cielo.

Feliks estaba recostado en su sillón de terciopelo rojo, a su lado una jaula con miles de almas pecadoras imploraban su piedad mientras que el demonio solo los ignoraba triunfantemente. Como ya había regresado al infierno, su estado de salud había mejorado ya que ese lugar estaba repleto de todo tipo de sentimientos negativos y el solo hecho de mencionar el "amor" ahí era hacerte merecedor de un castigo, así que nuestro demonio de ojos verdes estaba como nuevo

-osea… no puedo creer que haya dejado a Gilbert con un mal chiste en el espejo y sin un pedazo de hígado- se dijo a si mismo sacando un frasco lleno de cloroformo en el cual flotaba un pedazo de órgano –pero si me quedaba más tiempo ahí no iba a vivir para contarlo- dijo haciendo aparecer su trinche con un acostumbrado "PUFF" le dio vuelta entre sus dedos y lo alzó para verlo mejor, miró el listón rosa y suspiró –tal vez la redención…- dijo perdiéndose viendo los pinchos de su arma

-Feliks ¿Qué haces aquí?- preguntó una voz conocida que sacó al rubio de sus cavilaciones

-Francis cariño, eso debería preguntarlo yo- dijo levantándose y besando las dos mejillas del ojiazul –hay osea súper lindo osito ¿Dónde lo conseguiste?- dijo mirando el osito blanco de peluche que Francis cargaba bajo el brazo

-eh… un recuerdo del mundo mortal- dijo mirando el oso con melancolía

-¡¿Por qué estoy en el infierno! No es suficiente castigo ser la mascota/juguete de un desadaptado social, ahora también me mandan a pudrirme en el inframundo; definitivamente ya no espero nada de la vida- se quejó el osito sin que ninguno de los otros dos lo escuchara

-¿Por qué regresaste tan pronto?- preguntó Feliks cargando el osito

-digamos que cometí un terrible error y el humano con el que estaba decidió salvarme fingiendo que me odiaba… Mathew est si transparent (Mathew es tan transparente…) así que no quise que sus esfuerzos por querer parecer malo fueran en vano así que regresé, era eso o morir- explicó tomando de nuevo al oso acariciándolo como si fuera la cabeza del rubio canadiense

-súper casualidad, estúpidos humanos, no sé que tienen que logran casi matarte- dijo Feliks desanimado mirando el frasco con el trozo de hígado flotando

-je je je si, y lo peor es que Satanás quiere vernos ahora mismo, al parecer Sadiq también fue a la tierra e igual acaba de volver…- dijo haciendo que Feliks pusiera cara de molestia

-osea ese Luci como que debería estresarse menos- dijo usando la contracción de Lucifer sabiendo que a su jefe le molestaba –pero al mal paso darle prisa…- dijo guardando su frasco con el único recuerdo de Gilbert y encaminándose junto con Francis a la oficina de Satán. En el pasillo se encontraron con Sadiq que les dedicó un seco "hola"

Los tres dieron un suspiro de cansancio mientras dejaban caer sus hombros pesadamente, tocaron la puerta de la oficina y entraron encontrándose con su jefe que caminaba de un lado a otro de la oficina haciendo sonar sus pesuñas en el piso ¿Que no lo había dicho antes? Satán tenía la mitad inferior de su cuerpo con forma de chivo mientras que la parte de arriba era de humano.

Su infernal jefe acariciaba su larga barba negra mientras que les dedicó una mirada asesina a sus tres subordinados que… bueno, en realidad ni siquiera se inmutaron, las miradas asesinas ya no eran nada nuevo en el señor de las tinieblas.

-Francis, Sadiq y… Feliks- al último lo menciono con algo de molestia al ver que el rubio estaba limándose las uñas como si nada -¿se puede saber porque tres de mis mejores demonios acaban de regresar como niños regañados del mundo humano?- les preguntó con su voz que hacía retumbar las paredes de la oficina

-ahhhh… no nos sentíamos muy bien…- respondió Sadiq encogiéndose de hombros

-¿¡cómo es posible que no se "sintieran bien" cuando estaban en el mundo humano, lleno de avaricia, maldad, perversión y toda clase de podredumbre! ¡Son demonios! Eso los hace fuertes- les regañó acercándose al moreno y tomándolo por la cara con sus afiladas y largas uñas

-perdón jefe, pero se le olvida que también hay gente buena y nuestros humanos entraban dentro de esa categoría- interrumpió Francis a lo que su superior volteó a verlo con el seño fruncido

-ahg… bondad, bondad… se me olvida que ese Dios aun sigue metiendo su cuchara en el mundo humano- dijo con molestia volviendo a acariciar su barba

-además también había ángeles, ósea está bien que seamos así como que súper geniales en nuestro trabajo pero como que tampoco hacemos milagros, eso déjaselo a tu ex jefe- opinó Feliks mirándose las uñas haciendo que su jefe se enfadara aun más

-pues debieron haberse esforzado mas- le dijo al rubio arrebatándole su lima y partiéndola en dos –pero en vez de eso regresaron con la cola entre las piernas… ¡necesitamos almas en este lugar! No hemos tenido buenos resultados desde que Hitler llegó aquí, nos urge tener pecadores ¿o acaso creen que las cuentas se van a pagar solas? La compañía de luz ya nos está pisando los talones para que les paguemos, ese fuego infernal no es precisamente fuego, tuvimos que comprar un juego de luces porque solo pudimos costear los ríos de lava… ah… si Iván todavía estuviera aquí no tendría porque pasar estos corajes- se lamentó masajeándose las sienes –esto me pasa por rebelármele a Dios… yo solo le dije que deberíamos someter a la humanidad bajo un yugo de violencia y terror y nada mas por eso me destierra… como si quisiera volver a su casa hecha de nubes esponjosas…- murmuraba recargándose en su escritorio -está bien, está bien, lárguense de mi vista, cuando se recuperen volverán, pero si para cuando terminen las vidas de esos humanos sus almas no están aquí las únicas almas en pena van a ser las de ustedes- le amenazó corriéndolos de su oficina

Los demonios salieron, aburridos de escuchar el mismo sermón y amenazas de siempre

-oye Sadiq ¿tú porque estás aquí?- le preguntó Francis al moreno que solo entrelazó las manos detrás de su nuca

-ya les dije que me sentía mal- respondió malhumorado

-eh… como que parece ser que alguien más también sucumbió ante los encantos de los humanos- se burló Feliks

-¿también?- preguntó el demonio mirando de reojo a ambos rubios que sonrieron con complicidad

-ja ja ja ja si, y por culpa de ellos ahora estamos siendo regañados- se lamentó Francis

-y siendo comparados con ese tonto de Iván- agregó el moreno

-eso en realidad no me importa, ni siquiera lo conocí… y por alguna extraña razón no me dan ganas de hacerlo… su solo nombre hace que me ponga de mal humor- comentó Francis frunciendo el seño recordando a cierto rival de ojos violetas

-¡es cierto! ¡Iván!- dijo de pronto Feliks ganándose una mirada interrogante de los otros dos -¿recuerdan que un día desapareció como si nada?- les preguntó haciendo aparecer de nuevo su trinche, Francis y Sadiq asintieron con la cabeza –bueno… digamos que anda rondando por el mundo humano… con un mortal…- les dijo en susurros para que nadie más lo escuchara

-ya debe estar muerto, eso pasó hace un tiempo, su cuerpo no pudo soportarlo- dijo Sadiq también hablando bajito

-claro, si su cuerpo aun fuera el de un demonio- dijo Feliks sonriendo de manera sospechosa, los otro dos abrieron mucho sus ojos –Iván ahora es humano-

-¡¿Cómo lo logró?- preguntó Francis pero antes de que el ojiverde respondiera Sadiq los interrumpió

-espera, espera, no estarás insinuando que nos convirtamos en humanos ¿o sí? Satanás nos va a matar, nos revivirá y nos matara de nuevo una y otra vez-

-por supuesto que no, en el mundo humano no puede hacernos nada, es territorio neutral, pero si nuestras almas llegasen a caer de nuevo aquí… esa ya es otra historia… además, ¿no están así como que aburridos de siempre estar aquí? Ósea llevamos como no sé cuantos siglos viendo como las almas vienen, así como que de súper flojera, ahora a nosotros nos toca vivir- les dijo mientras que los otros dos parecían aun dudosos

-bueno, entonces en el hipotético caso de que quisiéramos convertirnos en humanos ¿Cómo lo lograríamos?- preguntó Francis a lo que Feliks sonrió ampliamente y señaló a sus dos camaradas con su trinche

-redención Francis baby… pedir el perdón de Dios- dijo sonriendo a lo que los otros dos palidecieron ante la sola idea

-eso se escucha peor que el hecho de que Satanás nos torture por toda la eternidad, además ¿Cómo vamos a conseguir hablar con él? No podemos llegar con San Pedro y decirle: "hola somos demonios que hemos hecho caer varias almas al infierno y como ya nos aburrimos pues queremos que Dios nos perdone"- bromeó sarcásticamente Francis

-bueno… tal vez no podamos hablar con San Pedro… pero puede haber alguien que nos ayude…- dijo Sadiq cruzándose de brazos –cuando estaba en el mundo humano tuve que vivir con un ángel y aunque no me agrade nada la idea de pedirle ayuda si es para ver a Kiku otra vez, tendré que hacer el sacrificio- dijo sacando su teléfono en donde estaba seguro que había anotado el número de Heracles, sabía que algún día el hombre pájaro le serviría de algo

-entonces ya está súper decidido- dijo Feliks sonriente recargando el trinche en su hombro.

Sin embargo dos meses pasaron en el mundo terrenal y los humanos estaban empezando a pensar que esperar por el regreso de sus respectivos seres infernales y celestiales tan solo era una total pérdida de tiempo…

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Ju ju ju ju nuevo capítulo ja ja ja espero les haya gustado jojojo

Y bueno este capítulo lo hice en medio del pánico de que se fuera a desbordar el maldito río de los Remedios ¡estúpido río! Ahí me tienen subiendo todas mis cosas porque vivo casi a un lado del río y hace un año y medio se desbordó y estuve inundada ¡cuatro días! Pase cuatro malditos días entre agua de dudosa procedencia… y esta vez parecía que sería la misma historia y más cuando en las noticias dijeron que afectaría mi colonia, así que ahí estaba rezándole a Dios que juega HALO celestial para que nada sucediera y bueno, al parecer le puso pausa al juego para escucharme y estoy seca como el trasero de un bebé… ah… pero creo que a ustedes esto les vale un pepino, lo siento, tenía que desahogarme je je je. Gracias por leer n_n