DISCLAIMER: La saga Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de JK Rowling.
N.A.: Más de 8 meses desde la última actualización! Mis más sinceras disculpas por la tardanza, agradezco a quienes han esperado pacientemente, y espero no se hayan visto obligadas a abandonar esta historia. De verdad estuve muy muy muy ocupada, estresada, cansada y desanimada estos meses con mis pasantías, pero puedo ahora decir con orgullo que finalmente soy médico :) Dra. Dramione jajaja... aquí les dejo una pequeña dosis de The Deadline, y espero que pueda traerles más pronto. Ya que estoy desempleada, aprovecharé el tiempo jajaja...De verdad les agradezco muchísimo el apoyo y todos los reviews que dejaron! espero me dejen su opinión, regaños y críticas constructivas en un review. Enjoy! :)
Capítulo 9: Bebida
Toc. Toc. Toc.
—Draco.
Toc. Toc. Toc.
—Draco, sé qué es lo que estás haciendo allí adentro y con quién. Ya se acabó el juego, empezaron a correr las bebidas y tienes suerte de que fui lo suficientemente generoso en ofrecerme para buscarlos a ambos. Tienen cinco minutos para dejarme entrar antes de que me devuelva a decirles a todos por qué no estás allá.
—¿Habla en serio? —preguntó Hermione, volteando hacia la entrada de la carpa, en pánico.
—No. —dijo Draco, tomándola del mentón y forzándola a mirarlo mientras la besaba con suavidad. —Probablemente tengamos alrededor de diez minutos.
Los ojos de Hermione se abrieron como platos.
Draco rió—Relájate, Granger, estoy jugando. Siempre y cuando dejemos que ese idiota entre eventualmente, estaremos bien. Ahora concéntrate.
Hermione había estado sentada a horcajadas sobre las piernas de Draco, pero él los había movido hasta estar sobre ella, tomando sus piernas para tomar control sobre sus movimientos.
Blaise había estado llamando a la entrada por un par de minutos, pero habían estado en medio del coito y realmente no estaban de humor para detenerse sólo para dejarle entrar. El moreno comenzó a cantar una canción festiva mientras esperaba, pasando los dedos por la entrada de la carpa, sintiendo su rugosidad, haciendo un ruido similar al de un gato arañando la tela.
Hermione volteó hacia la puerta, pero Draco atrajo su rostro hacia el suyo.
—Granger, ninguno de los dos saldrá de esta carpa sin que ambos hayamos acabado, así que si estás tan preocupada, lo mejor es que te concentres en ignorarlo.
El rubio mantuvo el mentón de Hermione firmemente agarrado, mirándola a los ojos mientras se movía sobre ella. Blaise comenzó a llamar de nuevo, y los ojos marrones trataron de ver hacia la puerta, así que Draco usó su mano libre para tocar el clítoris de la castaña.
—¿Te estoy haciendo sentir bien, Granger? —le preguntó, intentando mantenerla enfocada en lo que estaban haciendo.
Hermione gimió en respuesta, mientras sus ojos trataban de mantenerse fijos en él, pero cerrándose ligeramente.
—Dime cómo te hago sentir.
Draco se alejó hasta que nada más la punta de su pene quedó dentro de ella, para luego enterrarse en ella de forma súbita, haciendo que la cama se deslizara por el piso de la carpa, una y otra vez.
Hermione dejó caer su cabeza hacia atrás y gritó. —Me haces sentir caliente—contestó—Como si me estuviese quemando por dentro.
Draco mordió su cuello y continuó con sus estocadas profundas. —¿Te gusta cuando te follo así?
Los gemidos de Hermione crecieron en volumen, su respiración acelerándose mientras olvidaba cada segundo más el hecho de que Blaise estuviese afuera, y concentrándose más en el sonido de la piel de Draco golpeando contra la suta. —Sí—dijo ella—Amo cuando me follas así.
Draco gruñó en respuesta.
Ella sonrió con suficiencia y movió su cabeza hasta que sus labios se fusionaron nuevamente. Con una mano en su cuello y otra en su espalda, Hermione les dio vuelta de modo que se encontró arriba de nuevo. Tomó sus manos y las puso en sus pechos, usando sus propias manos para asirse de los muslos de Draco e inclinarse hacia atrás mientras cntinuaba sus hondos movimientos.
Draco trató de aguantarse, pero verla rebotar sobre él de esa forma, con los ojos entrecerrados y su boca abierta mientras lo cogía ferozmente, hizo que no pudiera controlarse. Así que se vino. Fuerte e intenso.
Hermione bajó la velocidad.
—¡Mierda! —espetó él, arrugando la frente con decepción. —¿Acabaste?
Ella negó con la cabeza.
Draco la tomó por el trasero y la arrojó boca arriba sobre la cama. Separ+o las piernas de la castaña y puso su cabeza entre ellas, lamiendo y succionando su clítoris mientras continuaba follándola con sus dedos. No tardó mucho en alcanzar un orgasmo tan intenso como el de él. Draco sonrió con arrogancia mientras relamía los fluídos de Hermione de sus labios… y posiblemente parte de sus propios fluidos también. Pero realmente no le importaba demasiado cuando de ella se trataba. Sólo le interesaba complacerla.
—Lamento ésa, Grager—dijo, subiendo por su cuerpo hasta que estaban mirándose a los ojos y besándola lentamente.
—No te preocupes. Creo que definitivamente lo compensaste.
—¡Draco! —cantó la voz de Blaise, una vez más recordándoles de su presencia. —Me estoy impacientando.
Draco gruñó y la besó de nuevo antes de quitarse de encima de ella. Usó su varita para limpiarlos a ambos y arreglar la cama, se vistió con rapidez y trasformó una silla en un paraban para bloquear la cama y a Hermione de la vista.
—Tómate tu tiempo, muñeca—dijo, caminando hacia la cama y besándola una última vez antes de ir a abrir la carpa. —¿Qué coño es lo que quieres?
Blaise sonrió con burla mientras entraba. —Te lo llevo diciendo por diez minutos ya. Me enviaron a buscarte. Todos piensan que trabajas demasiado—miró hacia el paraban. —Huele a sexo aquí.
Draco agitó su varita nuevamente para refrescar el aire. Notó que la silueta de Hermione podía verse con claridad a través de la delgada tela del paraban. La castaña se agachó y tomó lo que debió ser su sostén, poniéndoselo en un par de movimientos y abrochándolo. Blaise observaba con atención, así que Draco cambió el paraban a un color negro impenetrable. Cuando Blaise trató de asomar su cabeza por un lado, Draco lo tomó de un hombro y lo alejó de la vista.
—Eso no es para tus ojos, idiota. Muestra algo de respeto.
—Oh, estamos sensibles—dijo Blaise—Sólo tenía curiosidad.
—¿Acerca de cómo me veo desnuda? —preguntó Hermione, saliendo de detrás del paraban, ya completamente vestida. —Y yo que pensaba que sólo te interesaban las veinteañeras.
—Si todas las mujeres maduras tuvieran un culo como el tuyo, podría mostrarme mpás dispuesto a probarlas. —dijo, irónico. —Ya que de alguna manera has convertido a Draco en tu pareja sexual monógama, me imagino que eres bastante buena en lo que haces. Desafortunadamente, muchas de las mujeres con las que salgo aún están aprendiendo en esa área. Nunca sabes on seguridad hasta que las tienes en la cama.
—Debe ser triste para ti—dijo, luciendo entretenida.
Blaise la miró de arriba abajo. —Deberías cambiarte a algo más abrigado antes de que salgamos.
Hermione arqueó las cejas. —No saldré a beber con ustedes.
—Claro que vendrás—dijo Blaise. —Alexandra insistió en que te buscara también, y francamente esa mujer me aterroriza demasiado como para llegar con las manos vacías. —hizo una pausa y luego levantó la mirada, pensativo. —Debe ser una fiera en la cama.
—Alex no, Blaise. —espetó Draco mientras sacaba un sweater gris de su bolso y se lo ponía. —No puedo arriesgarme a perderla como empleada, está fuera de discusión.
—Alexandra no está disponible, Granger no está disponible… ¿A quién puedo tirarme, Draco?
—A ninguna de ellas, tampoco a mi secretaria embarazada, ni a cualquiera emparentado conmigo o con cualquiera de nuestros otros amigos.
Blaise sonrió con arrogancia y se volteó para encontrarse a Hermione mirándolo con curiosidad. —Se refiere a Edie Nott. Se me ha estado arrojando encima prácticamente desde el momento en que cumplió dieciocho años.
La boca de Hermione se desencajó.
—¡No hice nada al respecto! —añadió rápidamente. —Todos nuestros hijos han crecido juntos. Es probablemente lo más cercano a una hija que tengo.
—Y mantengamos esa línea bien establecida. —dijo Draco, buscando su abrigo.
—Su madre debería enseñarle que no debe regalársele a los amigos de su padre—dijo Hermione—¿Quién es su madre? ¿O es que no tienen contacto?
—Sí lo tienen—dijo Blaise—Pero Edie siempre ha sido una niña de papá. El hijo de Theo aún vive con su mamá… no lo ha visto mucho desde el divorcio.
—Aún no has respondido mi pregunta. ¿Quién es…?
—Nadie que conozcas, Granger. —dijo Draco—Era del año de Astoria. Jaclyn Rosier. —Draco se puso el abrigo que al fin había conseguido y comenzó a abotonarlo.
—¿No deberías aparecerte en tu carpa para cambiarte? —preguntó Blaise.
—Ya te dije que no iré.
Draco terminó de abotonar su abrigo, la miró y preguntó, —¿Por qué no?
—Porque le dije a Ron, Ginny y Harry que no iría con ellos. Si me ven con ustedes…
—¿Y? —dijo Blaise. —¿A quién carajo le importa lo que ellos piensen?
Hermione achinó los ojos y dijo, —A mí.
—Tú y Weasley están divorciándose, Granger—dijo Draco—el hecho de que esperen que los acompañes a cualquier lado con él allí es bastante incómodo. Si te atrapan con nosotros, simplemente diles eso.
—Hay por lo menos dos docenas de pubs abiertos aquí esta noche y todos estarán repletos—explicó Blaise. —Las probabilidades de siquiera encontrarnos con ellos son bastante bajas.
—Vinimos acá a divertirnos, Granger. —dijo Draco—Y aunque sé que después me arrepentiré de decir esto, no toda la diversión que tengamos debe ser en el dormitorio.
—Esas son palabras fuertes viniendo de ti, amigo—dijo Blaise con una sonrisa burlona.
Hermione apretó los labios y desvió la mirada.
—Granger—Draco tomó el mentón de la exGryffindor y la hizo mirarlo a los ojos. —¿A quién le importa lo que piensen? Cúlpame por arrastrarte al pub si quieres. Simplemente ven y disfruta por una jodida vez.
Ella se mordió el labio con indecisión. —Supongo que podría ir por un rato. Pero no demasiado, y no quiero que te emborraches del todo, tampoco.
—Por supuesto que no—dijo Draco—Todavía tenemos toda una noche de otro tipo de diversión planeada y tengo toda la intención de aprovecharme por completo de ello.
Draco se acercó y la besó. Cuando se separaron, Hermione sonrió.
—De acuerdo. Nos veremos en mi carpa. —Ella lo besó una última vez y se desapareció.
—Bueno, esto sí que terminará siendo un desastre. —dijo Blaise tan pronto Hermione se había ido.
—¿Qué cosa, esta noche? —dijo Draco alzando una ceja.
—Probablemente, pero sabes que eso no es a lo que me refiero.
Blaise salió de la carpa, con Draco mirando con odio a su amigo mientras lo seguía de cerca.
Ya de vuelta en su tienda de campaña, lo primero que Hermione hizo fue revisar su teléfono. Lo había dejado por accidente y no se sorprendió al encontrarse con más de una docena de mensajes tanto de sus hijos como de Ron, y uno sólo de Harry. Rose quería saber dónde estaba y por qué no había regresado nunca, Hugo le había hecho un recuento detallado del juego que se había perdido –Inglaterra había ganado, el juego había estado empatado en el minuto 310 pero el buscador inglés había capturado la Snitch luego de una brutal persecución; su hijo pintaba un escenario bastante entretenido- y Ron preguntaba una y otra vez qué era lo que había hecho mal para que se hubiese ido tan pronto. Harry simplemente le pedía que volviera. Le hizo saber a Rose que simplemente había estado cansada y por eso había vuelto a su carpa, le agradeció a Hugo sus actualizaciones, e ignoró a Ron y Harry. Parecía lo más sencillo.
La Cortina de la carpa de Hermione se abrió y ella levantó la mirada. Sólo era Draco.
—¿Y si hubiese estado cambiándome la ropa? —preguntó.
—De hecho tenía la esperanza de que estuvieses haciéndolo—dijo él con una sonrisa burlona.
A ella no le hizo gracia.
—Blaise fue a buscar algo en su carpa, solo soy yo, Granger.
Hermione puso los ojos en blanco, acercándose a su bolso y sentándose. Se sacó la camisa y se puso un suéter. Cuando no pudo encontrar el hoyo para pasar la cabeza, otro par de manos aparecieron para ayudarla. Cuando su cabeza estuvo libre nuevamente, su cabello estaba hecho un desastre y su rostro lucía desarreglado.
—¿Sucede algo? —preguntó Draco, agachándose hasta ponerse al nivel de sus ojos.
—¡No! —espetó ella.
Él alzó una ceja.
—Es sólo…—Hermione suspiró—Me siento como si estuviese perdiendo a Harry. Me envió un mensaje pidiéndome salir a por unos tragos con ellos de Nuevo cuando sabe que no me siento cómoda. Y siempre sugiere estas actividades grupales. ¿Por qué no se le ocurre apartar a Ron por cinco minutos y que salgamos sólo él y yo por separado? Todos fuimos mejores amigos una vez. No sólo ellos dos y yo era la esposa que algunas veces se unía al plan.
—Ya que obviamente estás molesta, me saltaré la respuesta que te enfadará más y simplemente diré que no está hablando por sí mismo, Te apostaría con gusto cien galeones a que su esposa le dijo que te escribiera.
Hermione se mordió el labio. Probablemente tenía razón.
—Y si quieres encontrarte con él para unos tragos los dos solos, ¿por qué no se lo preguntas simplemente? Dile lo que quieres. —Draco se acercó a su oreja y susurró—Como lo hiciste antes conmigo cuando mi lengua estaba entre tus piernas.
Draco trazó una línea con su lengua desde su oreja y hasta su cuello. Hermione soltó una risita, tomándolo del cuello de su camisa y forzándolo a besarla en los labios.
—Oh, no esta tontería denuevo.
Ambos levantaron la mirada para ver a Blaise de pie en la entrada, tomando un sorbo de una petaca metálica.
—¿Aún no estás lista, Granger?
—Ya casi—dijo Hermione, poniéndose de pie y caminando hasta el espejo más cercano. Pasó los dedos por su ahora más corto cabello, viéndolo con insatisfacción y sacó su varita, usándola para aplacar los rizos.
—Ya que me he tomado la atribución de hacer el papel del responsable en esta relación, siento que debo preguntarle a ambos si han estado tomando las precauciones pertinentes.
Draco enderezó su postura y alzó una ceja, interrogante.
—Sabes a lo que me refiero, Draco. ¿Han estado usando encantamientos anticonceptivos? Porque lo último que necesitamos es un pequeño bastardo Malfoy dando vueltas por ahí. Si bien no es lo típico, las mujeres en sus cuarentas pueden tener hijos, ¿verdad, Granger?
Hermione se quedó muy quieta, con los ojos súbitamente desenfocados. —Sí, sí pueden. —respondió de forma algo robótica.
—Así que… ¿Encantamientos anticonceptivos? —preguntó Blaise, mirando a Draco.
—No—dijo Draco, luciendo de pronto levemente preocupado. —Nunca hemos usado uno.
Blaise gruñó—Por favor dime que al menos has estado tomando algún tipo de poción anticonceptiva, Granger.
Ella no respondió.
—¿Granger?
Hermione se cruzó de brazos y los encaró. —No, no estoy tomando nada. Pero no importa. De todas formas no puedo tener más hijos.
—Oh, hiciste que te aplicaran ese hechizo en tu…—Blaise señaló su abdomen.
—Queda más abajo—dijo ella—Y no, simplemente no puedo tenerlos. Me tomó todos los métodos muggles y mágicos existentes para embarazarme de Hugo y casi perdí la vida dando a luz. Tanto mi médico como mi sanador me dijeron que no hay ninguna posibilidad en lo absoluto de embarazarme de nuevo, así que estás a salvo, Malfoy. Si alguna vez dejas algún bastardo por ahí, no vendrá de mí.
Hermione tomó su abrigo en la otra esquina de la habitación. Trató de ponérselo pero no lo logró al primer intento. Draco se acercó y la ayudó, enviándole a Blaise una mirada furiosa por sobre su hombro.
—Gracias—dijo ella una vez tuvo puesta la prenda, limpiándose una lágrima rebelde de su mejilla antes de que pudiese caer. —Ron siempre quiso una familia tan grande como la suya. Es sólo otra de las decepciones que le di en todos estos años.
Draco frunció el ceño. —¿Eso te dijo?
Hermione suspiró y negó con la cabeza, saliendo de la carpa.
—Vaya, me siento como un imbécil. —dijo Blaise, alzando su petaca, —Salud—tomó un sorbo y siguió a Hermione fuera.
Los tres caminaron en silencio, Blaise pasándole su licor a los demás para que todos tomaran un poco, repitiendo el patrón cada tanto.
Al final de cada Copa Mundial de Quidditch, muchos bares mágicos colocaban toldos en un lado de las canchas. Blaise los guió a través de una multitud de magos y brujas ebrios. Draco se mantuvo en la retaguardia, protegiendo a Hermione, guiándola por la cintura a través del caos.
—¡Por Merlinísimo! Es Hermi…¡Hic!...Hermio… ¡Hic!... ¡La chica de mi tarjeta de la rana de chocolate! —gritó un mago intoxicado, saltando frente a ella, su aliento con hedor a Whiskey de Fuego barato y vómito. —¿Me das tu autógrafo?
—No esta noche, amigo—dijo Draco, apartámdpñp y afianzando su agarre a Hermione mientras se apresuraban para alcanzar a Blaise.
—Y ahora recuerdo por qué odio estas cosas—dijo Hermione, mirándolo por sobre su hombro para hablarle.
Hubo un destello de luz. Ambos se dieron vuelta para encontrarse con un fotógrafo sonriéndoles. Les hizo una reverencia con el sombrero y se marchó.
Hermione gruñó pero no había nada que pudiese hacer. El hombre ya se había ido.
—Pensé que los había perdido. —dijo Blaise al llegar al bar.
—No, pero parece que Granger y yo podríamos ser amantes nuevamente—dijo Draco.
—¿Otra foto?
Draco asintió.
—Es gracioso que los pinten de esa forma—Blaise les guiñó un ojo y los dirigió hacia la entrada del toldo.
A Hermione no le sorprendió que estuviesen en uno de los bares de más categoría. Theo, Daphne, Goyle, Alexandra, Colby y Annette estaban ya en una de las mesas con tres asientos reservados. Un mago trató de tomar uno de los asientos pero Alexandra la recuperó, dándole al mago una mirada amenazante. Él se alejó muy rápido del sitio.
Oh, Blaise, ¡Los encontraste! —exclamó Daphne al verlos acercarse.
—No fue difícil—dijo, tomando el primer asiento disponible—Estaban en sus carpas siendo unos aburridos. Granger estaba tomando una maldita siesta. Tuve que despertarla con un beso.
Blaise hizo el amago de besar a Hermione y ella puso los ojos en blanco. Draco sacó una silla para que ella se sentara.
—Hermione, esta es mi esposa Annette—dijo Colby.
—Oh—Hermione sonrió y exgtendió su mano sobre la mesa—Un gusto conocerte.
—Ajá—dijo Annette, mirándola con algo de frialdad al estrechar su mano. En lugar de dejar ir la mano de Hermione, la sujetó con fuerza—Disculpa, ¿quién eres tú?
—Es una de las líderes del proyecto que te dije del Ministerio, cariño. Hermione Weasley. Estoy seguro de haberla mencionado.
—Oh—dijo Annette, finalmente soltándola—tu hija es la prometida de Scorpius.
—Sí—dijo Hermione, encontrando cada vez más difícil el sonreírle a esa mujer.
—Supongo que estoy confundida porque Draco y Blaise te llaman de otra forma.
—Me llaman Granger—dijo ella—Mi apellido de soltera, ya que todos fuimos juntos a la escuela. —Sacudió la mano bajo la mesa y la puso sobre la de Draco, que estaba ya sobre su rodilla. —Felicidades por su victoria hoy en el juego.
—Gracias—dijo Annette mientras miraba hacia otro lado—¿Viste el juego hasta el final?
—No, no pude—respondió Hermione, empezando a sonrojarse. —Lo siento.
—Y tú no estabas allí tampoco, ¿verdad, Draco? —preguntó ella, ahora mirando al rubio. —¿Tenían algo mejor que hacer?
Draco la miró a los ojos y dijo, —Tenía trabajo por terminar y Granger estaba cansada. ¿Acaso importa?
—Como sea—dijo Annette, poniéndose de pie—Iré a buscar otra bebida—miró a Colby—¿Lo de siempre?
—Sí, cariño.
Ella lo besó y se marchó hacia la barra.
—¿Hice algo mal? —preguntó Hermione tan pronto ella se había ido.
—En lo absoluto—respondió Colby—Sólo está molesta porque falló algunos goles que debería haber logrado. Siempre se molesta por ello.
—Iré a buscarnos algo de beber—dijo Draco—¿Whiskey, Granger?
—Seguro—dijo ella.
—Asumo que quieres lo de siempre, Blaise.
—Sí, cariño—dijo Blaise con una sonrisa burlona.
Draco caminó hasta la barra. Hermione tenía una buena vista de él desde su asiento, y trató de lucir como que no lo estaba mirando cuando vio que Annette se le acercaba. Ella le susurró algo de manera bastante agresiva y Draco no lució contento por ello. Se volteó hacia ella y le dijo algo, que Hermione creyó era "No sabes de lo que hablas" o "No cabes en lo que cargas". Muy probablemente era la primera opción.
—Así que de verdad escogiste salir con nosotros en vez de tu equipo usual, Granger.
Hermione se volteó para ver que Theo era quien le hablaba. —Eso parece—dijo ella.
—Así que es seguro decir que esta separación de Weasley es algo indefinido—dijo, inquisidor.
Ella suspiró y negó con la cabeza—No lo sé. Pero realmente no quiero hablar de eso ahora. ¿Por qué no me cuentas de tu trabajo? ¿Qué harás ahora que la Copa de Quidditch se acabó?
—Bueno, mi trabajo ya no es tan caótico, para empezar. —dijo Theo—Ya que tanto Escocia como Inglaterra fueron equipos Británicos, las últimas semanas de preparación recayeron completamente en nosotros. Ahora podemos simplemente enfocarnos en la temporada regular de Quidditch que comienza el mes próximo, afortunadamente.
—¿Y a qué se dedica tu hija?
—Quiere ser diseñadora de modas, pero ahora está trabajando como costurera en Madam Malkin en el Callejón Diagon.
Una bebida fue colocada frente a Hermione y levantó la mirada para encontrarse con Draco dándole una mirada ácida a Theo. Fue en ese momento que se dio cuenta de que Theo estaba inclinándose hacia ella, aunque realmente se encontraban en un lugar bastante ruidoso, donde era difícil comunicarse a distancias mayores a esa. No le daba la impresión de que estuviese coqueteando con ella, pero ciertamente había estado fuera del juego por un largo tiempo. Draco era simplemente bastante obvio.
Sentándose de nuevo, Draco se aseguró de tomar ambas rodillas de la castaña y apuntarlas hacia él. Tomó su mano bajo la mesa y continuó tomándola posesivamente.
—Gracias—dijo Hermione, tomando un sorbo de su bebida y esperando que Theo no notara el cambio en su posición corporal.
—Aquí tienes, cariño—dijo Annette, sentándose junto a Colby y dándole un beso que parecía más para aparentar que por cualquier otro motivo. Realmente era una lástima. Colby era un tipo agradable, y ella hubiese esperado que su esposa fuese alguien digno de su adoración, pero por lo que había visto, Annette definitivamente no lo era.
La noche pasó de forma bastante agradable. Hermione simplemente ignoró a Annette. Alexandra se llevó a Theo a un lado y se sentó junto a ella, bombardeándola con miles de preguntas sobre tecnología Muggle.
—¿No puede esperar esto hasta el lunes? —preguntó Draco—Hoy se supone que nos divirtamos.
—¿No te divierte expandir tus conocimientos? —preguntó Alexandra, levantando una ceja.
Hermione rió. —Una mujer cuyo corazón late al ritmo del mío.
Súbitamente, un altercado se formó tras ellos. Todos se voltearon para ver a dos hombres peleándose a puñetazos. Otros clientes comenzaron a unirse a la trifulca.
—Sí, ese es uno de mis compañeros—dijo Annette, sonando entretenida. Se tomó el resto de su cerveza y dejó el vaso con fuerza en la mesa. —Si me disculpan—dijo, poniéndose de pie y apresurándose hacia la pelea, tomando por los cabellos a una mujer vestida de los colores de Escocia.
—¿No es genial mi esposa? —dijo Colby, deslumbrado.
En realidad, esta era la primera vez en la noche que Hermione notaba alguna cualidad admirable en la mujer. Era leal, eso podía admitirlo.
—¿Alguien más quiere meterse allí? —dijo Daphne, burlona.
Nadie hizo el intento de moverse.
Draco sonrió con sarcasmo y dijo, —No creo que sea nuestra…
—¡EQUIPO NACIONAL DE INGLATERRA POR SIEMPREEEEE… SIIIII—AAAAHHH!
Alguien aterrizó en el medio de la mesa, riendo en un estupor alcohólico.
—¡Merlín santísimo! —gritó Hermione, poniéndose de pie y sentando al hombre. —¿George?
George Weasley parpadeó varias veces antes de sonreírle. —¡Oye, Hermione! ¿Has visto mi diente? —dijo, apuntando a un hoyo sangrante en su boca.
Hermione tomó su varita y gritó, —¡Accio diente! —se horrorizó un poco cuando al menos una docena volaron hacia ella.
—¡Aquí 'tá! —George tomó uno de ellos y trató de pegarlo a su encía. Lucía decepcionado al ver que no funcionaba.
—Dámelo—dijo Theo, poniéndose de pie.
George estaba sonriendo como loco y lo entregó de forma casual.
—Bebe un poco de esto, amigo—dijo Draco, haciéndole beber más Whiskey de Fuego.
—¿Más alcohol, Malfoy?
—Sé lo que Theo va a hacer y no se siente bien. Asegúrate de que algo llegue al hoyo.
George empezó a hacer gárgaras con el whiskey como si de enjuague bucal se tratara. Luego tragó.
—De acuerdo, amigo. Abre grande—dijo Theo. George abrió la boca y Theo puso el diente en su lugar. Sacó su varita, la apuntó a la boca del otro mago y gritó, —¡Necto Dentem!
—¡AH, MIERDA! —gritó George.
—¿Estás bien? —preguntó Hermione.
—Sí, pero joder, pegarlo dolió más que perderlo.
Hermione rió. —¿Qué haces en este bar, George? ¿Dónde está Angelina?
Se encogió de hombros. —No sé. Vi a Bentley "El Demoledor" Tasher entrar aquí y sólo lo seguí.
De pronto, alguien gritó desde el otro lado de la habitación, —¡ÉCHENLOS!
Hubo rugidos de aprobación, y de pronto todos cantaban, "¡Échenlos! ¡Échenlos!"
Hermione vio que Annette estaba de pie sobre una silla animando a la multitud con alguien que estaba segura era Bentley "El Demoledor" Tasher. Su compañero de equipo.
No pasó mucho tiempo antes de que varios magos musculosos cargaran a un par de hombres de aspecto enfadado y a una mujer hasta la salida. Todos vitorearon y aplaudieron por su partida.
Annette saltó de la silla y corrió hasta Colby—¿Bebé, me viste arrancarle el cabello a esa mujer?
—Claro que sí—dijo él, dándole un beso afectuoso. —Bien hecho.
Annette miró a George, que se encontraba aún en el centro de la mesa con la boca abierta. —Hola—dijo ella. Su boca se abrió aún más—Umm… tu boca está sangrando.
George no se movió.
Hermione rió y usó su varita para limpiarle la sangre y cerrar su boca. —Quizá es hora de que te bajes de alló.
Él asintió lentamente y la dejó guiarlo fuera de la mesa. Alexandra tomó una silla de la mesa contigua justo cuando un hombre iba a sentarse. Aterrizó en el piso y George se sentó felizmente, sus ojos fijos en Annette.
—Annette, este es mi cuñado, George—dijo Hermione. —Es un gran admirador tuyo.
—Un placer conocerte—dijo Annette con una sonrisa, sonando mucho más cálida que cuando había conocido a Hermione. —Te vi pelear contra esos problemáticos fanáticos de Escocia. Gracias por el apoyo.
—¡Hey, Annie! —gritó Bentley, corriendo hacia ellos. —El dueño del bar estpa ofreciéndonos unas cuantas botellas gratis ¿Qué quieren?
Annette miró alrededor de la mesa. —Diría que Whiskey de Fuego es la bebida de elección hoy. La mejor botella que tengan.
Bentley corrió hacia la barra de nuevo y regresó con tres botellas de whiskey de fuego y dos botellas de sidra, sin mencionar a otro miembro del equipo y una horda de mujeres. Sólo permitió que tres de ellas se sentaran, confiscando otra mesa de un grupo cercano y uniéndola con la otra. La boca de George se abrió nuevamente.
—Hola—dijo Bentley, mirando a Hermione desde el otro lado de la mesa después de que todas las bebidas estuvieron servidas. —¿No te conozco de mi colección de tarjetas de ranas de chocolate?
—Quizá—dijo ella, notando que el agarre de Draco sobre su rodilla se hacía más firme.
—Eres Hermione Granger.
Hermione sonrió. —Lo soy. Bueno, era… ahora soy Hermione Weasley.
—Joder, te amo. Agrandé tu tarjeta y la colgué en mi pared en Hogwarts.
Las cejas de la castaña se alzaron. —¿Ah, sí?
—Por Merlín, Hermione. Te está coqueteando una celebridad—susurró George, luciendo anonadado.
Bentley tomó su silla y empujó a George hacia un lado para poder sentarse junto a Hermione, con el pelirrojo mirándolo aún con admiración infinita.
La horda de mujeres de Bentley no lucía feliz porque se hubiese movido, pero las que seguían sentadas, continuaron hablando y coqueteando con su otro compañero.
Tras unos minutos de conversación, se volvió claro que Bentley no estaba coqueteándole como decía George. Era simplemente un admirador y el agarre de Draco sobre su rodilla comenzó a ceder un poco.
En un momento, Annette, Bentley y el otro compañero de equipo, que fue luego identificado como Simon, se pusieron de pie y cantaron el himno de su equipo.
Somos el Equipo Nacional de Quidditch de Inglaterra,
Te oiremos gritar, te oiremos cantar.
Trae la cerveza, bebe más ron,
No pararemos hasta que metamos gol.
Elimínalos, cámbialos.
Una vez más, con un gol liguídalos.
Atrapa la Snitch, Inglaterra ganó,
Lloren, perdedores, ¡ya se metió el gol!
Hermione rió y aplaudió con el resto de la multitud, logrando aprender la letra la tercera vez que cantaron la canción. Estaba feliz por haber venido. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había disfrutado tanto.
La canción finalmente se detuvo y todos continuaron riendo en sus mesas, brindando justo cuando Bentley comenzaba a contar la anécdota de la noche de tragos en la que la canción simplemente se le había ocurrido.
—¿George?
George miró hacia arriba encontrándose a Angelina mirándolo con los brazos cruzados. No lucía contenta.
—¿Dónde demonios has estado?
—¡Hey, Angie, allí estás! —exclamó como si todo estuviese en orden. George abrió los brazos a la espera de un abrazo, el cual no obtuvo. —Oh, lo siento, cariño. No quise preocuparte. —Puso su mano junto a su boca y susurró—¡pero estaba siguiendo al "Demoledor"!
George señaló y la mirada de Angelina se desplazó hacia el hombre sentado a su lado. De pronto, toda su actitud cambió.
—Oh. Por. Todos. Los Dioses. Eres… Eres…
—Bentley Tasher. —Dijo, extendiendo su mano—Un placer conocerte.
Angelina estrechó la mano y prácticamente se desmayó en las piernas de George.
—¿Hermione?
El rostro de Hermione se tensó. Levantó lentamente la mirada para ver a Ginny de pie junto a ella con las manos en las caderas. Harry y-tragó grueso-Ron estaban justo tras ella.
—Pensé que no saldrías hoy.
—Cambio de planes—dijo Blaise, acercándose y pasando sobre Draco para rodear a Hermione con su brazo. —¿Verdad, Granger?
Ella removió el brazo, y dijo —Sí. Zabini y Malfoy me arrastraron a la fiesta.
—Y ciertamente luces como que te tienen aquí contra tu voluntad—dijo Ginny con resentimiento.
Hermione gruñó—Bueno, me estoy divirtiendo ahora.
—Hermione—sintió a alguien tocarle el hombro. —Hermione—Nuevamente alguien tocando el hombro—Preséntamelo—dijo Bentley señalando a Harry.
—Oh. Harry, él es Bentley Tasher—dijo ella—también conocido como "El Demoledor"
Hermione sonrió y Bentley guiñó un ojo. Ron se tornó rojo brillante y desvió la mirada.
—Soy un gran admirador tuyo—dijo Bentley estrachando la mano de Harry.
—Uhh… Gracias—dijo Harry—Y yo te admiro a ti.
Mientras se dedicaban a hablar de Quidditch, Ron se desplazó hacia el bar, pero Ginny se mantuvo en su sitio.
—Sé honesta. Planeabas salir esta noche, ¿verdad?
—No. Planeaba quedarme en la carpa—dijo Hermione—pero si realmente quieres honestidad, te diré que la única razón por la que tuvieron que persuadirme tanto para salir era porque me preocupaba la reacción de los tres si me veían en alguna fiesta.
—¿Y eso qué significa? —preguntó Ginny.
Hermione suspiró pesadamente y dijo, —No quiero salir a tomar con Ron, Ginny. Estamos separados y es incómodo. Necesito mi espacio lejos de él y el único motivo por el que accedí a visitar su palco es porque tú me presionaste a hacerlo.
—¿Yo te presioné?
—Sí. Puede que Ron te haya pedido que lo hicieras, pero tú fuiste la que me enviaste lechuzas, mensajes de texto, correos electrónicos. Incluso pasaste por mi oficina, y eso no está bien. Necesitas dejarme en paz.
La mandíbula de Ginny se desencajó. Harry seguía hablando con Bentley pero por la Mirada de soslayo que estaba dirigiéndole a Hermione, era obvio que estaba escuchándolas.
—Bueno, perdón por querer apoyarte.
—Pero no lo estás haciendo—dijo Hermione—Lo que estás haciendo es tratar de reconciliarnos y no quiero eso. Ahora no, y quizás nunca.
Los ojos de Ginny comenzaron a llenarse de lágrimas. —No digas eso.
Hermione suspiró. —Lo siento, pero es la verdad.
—¿Así que… prefieres pasar tu tiempo con el jodido de Malfoy que conmigo? —espetó ella.
Draco alzó las cejas. —¿Disculpa?
—No, eso no es lo que estoy diciendo—dijo Hermione con cansancio. —Sólo dio que las cosas deben cambiar. Eres una de mis amigas más antiguas, Ginny, pero hemos adquirido el hábito de vernos sólo durante el "tiempo de parejas" —Miró con tristeza hacia era sólo a ella a quien dirigía sus palabras. —No puede ser así ahora.
Ginny se quedó en silencio. Lucía totalmente desorientada y algo triste. Ron se acercó nuevamente y les entregó a Ginny y Harry una bebida. Fue entonces que notó el ambiente pesado.
—Blaise y yo saldremos a fumar un momento—anunció Draco, poniéndose de pie—¿Quieres venir, Granger?
Hermione siguióviendo a Ginny y suspiró—Sí, iré con ustedes.
Sin dar otra mirada a sus amigos más antiguos, Hermione se puso de pie y siguió a Draco y Blaise hasta afuera.
—Bueno, eso fue bastante agradable—dijo Blaise tomando una pipa y tabaco de su bolsillo. La preparó con experticia, la encendió y comenzó a fumar. Después de un par de caladas, la pasó a Draco.
—Disculpen esa situación—dijo Hermione, mirando con tristeza hacia el piso. —No sé qué se apoderó de mí.
Draco le extendió la pipa. Hermione la miró fijamente por un par de segundos antes de finalmente tomar una sacó su petaca nuevamente y tomó un trago. Pronto, ambos objetos iban pasando de mano en mano.
—Sólo dime y nos iremos de aquí, Granger—dijo Draco.
—Está bien—dijo Hermione asintiendo—vámonos. Quiero salir de aquí.
—Lo que la dama desee—sonrió y se volteó hacia Blaise—Dile a todos que acompañé a Granger hasta su carpa.
—Asumo que no regresarás—dijo Blaise, tomando un último trago de su petaca antes de guardarla. Tomó la pipa de la mano de Draco.
—Le diré a todos mañana que estaba cansado, o algo así.
—De acuerdo, vayan—dijo Blaise, alzando su pipa en su dirección—Disfruten u noche.
Hermione ya había comenzado a caminar y Draco se apresuró para alcanzarla.
La multitud era densa, y todos estaban aún más ebrios que la primera vez que la habían atravesado.
Mientras caminaban, Draco decidió detenerse de súbito y quedarse mirando a una joven pareja que se besaba. —Oye—tomó al chico por la chaqueta y lo alejó. —Parker, ¿qué demonios estás haciendo aquí? Eres menor de edad.
—Uhhh…
Mientras Parker contemplaba qué respuesta dar, Hermione miró a la chica a la que aún rodeaba con el brazo con más detalle. Era la misma con la que Hugo había estado besándose hacía dos meses en la fiesta de graduación. Issy, creía recordar, era su nombre.
—Apestas a whiskey de fuego—dijo Draco. —Sal de aquí.
Parker frunció el ceño. —¿Por qué? Ya no eres mi tío. ¡No puedes ordenarme nada!
—¿Sabes qué? Tienes razón. Quizá debería llamar a tu madre y dejar que ella se encargue de…
—¡No! —gritó Parker, sus ojos desorbitados de temor—¡Nos iremos!
—Igual le contaré sobre esto.
Parker tomó la mano de Issy y se la llevó lejos de allí.
—Ciertamente has pasado por muchas manos—le dijo Hermione a la chica con una mirada suspicaz.
Issy se sonrojó y miró hacia el piso. No tomó mucho que ambos se perdieran en la multitud.
—Diez galeones a que vuelven a la fiesta—dijo Draco, negando con la cabeza.
Dirigiéndose nuevamente a la multitud, Draco tomó la mano de Hermione y asumió el liderazgo tratando de sacarlos del caos tan pronto como fuese posible.
Una vez estuvieron fuera del área de los bares y lleganp a las carpas normales, Draco soltó su mano. Sus dedos de pronto se sintieron muy fríos.
—Fue muy valiente de tu parte el enfrentar a la Sra. Potter de esa manera.
—Su nombre es Ginny—dijo Hermione—Y creo que fui algo ruda.
—En lo absoluto. Lo que tú llamas rudo, para mí es ser realista—dijo Draco—Daphne y yo tuvimos el mismo problema cuando Astoria y yo nos divorciamos, y ahora nos llevamos bien. No creo que le guste cuando la gente habla de lo feliz que soy ahora en comparación con antes, pero no hay nada que pueda hacer al respecto.
Hermione asintió con solemnidad.
—Granger.
Hermione se giró y lo miró a los ojos.
—Se vuelve más fácil. Con el tiempo.
Hermione sonrió. —¿Estás tratando de consolarme?
—Un poco—dijo Draco, devolviéndole la sonrisa—¿Está funcionando?
—Un poco—respondió ella.
Ambos rieron.
Mientras caminaban la brisa arreció y Hermione se envolvió con sus brazos, pero no fue muy útil. Se estremeció, y luego casi saltó cuando sintió el brazo de Draco rodearla por los hombros.
—¿Qué haces?
—Tienes frío.
—Pero alguien podría….
—¿Por qué te importa tanto lo que la gente piense, Granger? Tienes frío así que estoy ayudándote a entrar en calor. No hay ninguna otra intención en ello.
Hermione se mordió el labio. Tenía que admitirlo, su brazó se sentía muy bien en ese momento. —Gracias—dijo ella finalmente, recostándose contra él un poco. Suspiró. —Realmente me estaba divirtiendo.
—Sé que así era—dijo Draco—Pero si ese "demoledor" se te acercaba siquiera un milímetro más, estaba listo para apalearlo.
Hermione rió—¿Celoso?
—Sí. No soy fanatic del hecho de que no puedo marcarte como mi propiedad cuando estamos en público.
Hermione frunció el ceño. —¿Marcarme?
Draco sonrió burlón. —Sí—Los guió hasta detrás de un árbol y puso un encantamiento desilusionador a su alrededor antes de presionarla contra el tronco. —Porque me perteneces. Desde hoy y hasta el día de la boda.
Draco chocó sus labios contra los de ella y la abrazó con fuerza. Por primera vez desde que habían salido, Hermione se sintió perfectamente cálida en sus brazos.
—¿Eres mío, entonces? —preguntó ella cuando sus labios se separaban por segundos.
—Soy lo que tú quieres que sea.
Tras un par de minutos de besos, succiones y mordidas, sus cuerpos ardientes no podían aguantar mucho más.
—Regresemos a la carpa—suspiró Draco en la boca de la castaña.
Hermione asintió y lo dejó llevarla fuera de la seguridad del encantamiento.
—¡Maldición, Hugo, ayúdame!
Hermione se volteó al escuchar ese nombre, mirando alrededor y eventualmente ubicando a cuatro personas, tres de ellas tratando de dar apoyo a una chica muy inestable sobre sus pies.
—Esa perra de ISSY simplemente debería… ¡Hic!... ¡Desaparecer! —La chica cayó de rodillas. —Oh, Merlín, voy a…a…vomi… ¡Bleeehhhh! —vomitó en el piso, y otra chica extendió la mano para retirarle el cabello de la cara.
—Rose Emily Weasley, ¿qupe es lo que está pasando aquí? —gritó Hermione, acercándose furiosa.
Rose alzó la mirada, con los ojos muy abiertos con culpa. —¡Mamá! ¿Qué haces aquí?
—¡No tienes derecho a interrogarme! —espetó Hermione—¿Por qué tu prima está vomitándose encima?
Lily trató de alzar la mirada, pero comenzó a tambalearse, tratando de acostarse en su propio charco de vómito. Scorpius la tomó por los hombros para evitar que lo hiciera. Miró sobre los hombros de Hermione y tragó grueso al ver a su padre.
—¿Cuánto bebió? —preguntó Hermione.
—No lo sé—respondió Rose—No estaba con nosotros. Estaba con Parker, pero luego no, porque él se fue a algún lado con su ex—Rose estaba comenzando a enrojecer, obviamente enfadada con el mago que había herido a su prima.
—Ya estaba ebria cuando la encontramos—dijo Hugo—hemos estado tratando de llevarla a la carpa, pero siempre tenemos que…—tragó grueso, luciendo con ganas de vomitar también cuando Lily comenzó de nuevo—…detenernos.
En ese instante, un flash los iluminó y los hizo voltear buscando la fuente de luz. Un fotógrafo les sonrió.
—¡Oh, Merlín, veo luces! ¡Bolas de luz, Rose! —gritó Lily, sonando y luciendo histérica.
—Era una cámara, Lil—explicó Rose.
Los ojos de Lily se abrieron de par en par—¡NO! ¡NADA DE CÁMARAS! Mi madre no puede… no puede…—se inclinó y vomitó de nuevo.
El fotógrafo tomó otra foto. Trató de huir pero Draco se apareció justo frente a él, tomó al hombre del abrigo y lo acercó a su rostro. —Todo el mundo tiene un precio. Di el tuyo.
—No es barato—dijo el mago. —Muchos tabloides pagarían muchos galeones por una foto de la hija borracha menor de edad de Harry Potter.
—Dije que me dijeras el precio. —espetó Draco, apretando su agarre.
El hombre tragó grueso. —Tres mil galeones.
Hermione ahogó un grito y se acercó. —Eso es absurdo. Seguramente podemos llegar a un acuerdo más razonable…
—Hecho—dijo Draco, dejando ir al hombre y sacando una pluma de su bolsillo. Luego tomó un trozo de pergamino y rasgando un trozo, escribió algo. —Dame tu tarjeta y arreglaremos esto el lunes.
El hombre buscó en sus bolsillos hasta sacar una tajeta. Intercambiaron los objetos y Draco extendió su mano.
—El rollo.
—¡Jamás! —dijo el hombre—Tendrás la foto cuando tenga mi… ¿Qué demonios hace?
Draco tomó la cámara de sus manos y la abrió, tomando el rollo completo de fotos y quemándolo con su varita.
—¡No! —gritó el fotógrafo, cayendo de rodillas—¡He estado tomando fotos todo el maldito día!
—Quizá la próxima vez podrías no ser un completo imbécil—dijo Draco, lanzando la cámara al suelo y rompiéndola con su pie. —Idiota.
Tomó a Hermione del brazo y la guió hasta donde Lily estaba llorando histéricamente contra el brazo de Rose.
—Mi carpa está cerca de aquí. —dijo Draco, agachándose y tomándola en sus brazos. —Saquémosla del alcance del ojo público.
Los demás asintieron y lo siguieron.
—Sr. Malfoy… Esta no es la forma en la que me imaginé que caería en sus brazos…—murmuró Lily mientras la cargaba.
Draco pudo llevarla a su carpa sin que nadie más se diera cuenta. Acostó a Lily en su cama y transformó una almohada en una cubeta para ella. Inmediatamente vomitó en ella. Pero tras un minuto, lo puso en el piso y se dio la vuelta.
—Odio esto—susurró.
—¿Las penurias de beber demasiado? —preguntó Hermione, sentándose en un lado de la cama.
—Eso también—dijo Lily con un pequeño suspiro. —Pero mi corazón. Duele. —Una lágrima resbaló por su mejilla.
Hermione suspiró y acarició su cabello. —Váyanse a su carpa, muchachos—dijo Hermione mirando a Rose, Hugo y Scorpius, quienes habían estado mirando sobre su hombro. —No creo que Lily vaya a ninguna parte esta noche.
Rose arrugó el ceño. —Pero…
—Hablaremos en la mañana, Rose—dijo Hermione con severidad.
Rose miró a Lily y asintió. Tomó la mano de Scorpius y lo guió hasta la salida con Hugo justo detrás de ellos.
—Tía Hermione.
Hermione miró a Lily—¿Hmm?
—¿Por qué no me quiere?
La castaña sonrió con suavidad y le acarició el cabello. —Porque los hombres son idiotas, cariño. Tu tío Ron una vez salió con otra chica por un buen lapso de nuestro sexto año sólo para molestarme.
Lily gruñó. —Bastardos… todos ellos—Miró tras Hermione—Excepto usted, Sr. Malfoy.
Hermione se dio vuelta para encontrar a Draco aún allí. Lo miró a los ojos y suspiró de nuevo. —Duerme, ¿de acuerdo, Lil?
Lily asintió y cerró los ojos. Hermione se inclinó y besó su mejilla. Luego se puso de pie y caminó al frente de la carpa. Draco la siguió, colocando un encantamiento silenciador a su alrededor.
—Obviamente esta noche no salió como queríamos—dijo ella, con su voz muy baja aunque Lily no sería capaz de escucharlos.
—No tiene que arruinarse—dijo Draco, envolviéndola con sus brazos y acercándose a su cuello—Podríamos…
—No con Lily aquí, Malfoy—dijo, empujándolo lejos de ella. —Pondré un límite en el hecho de follar con mi sobrina en la misma habitación.
Draco gruñó—Temí que dijeras eso—besó su cuello de todos modos, pero solo cun roce con sus labios. —El primero de Septiembre. En el instante en que tu hijo ponga un pie en el tren, vendrás a la Mansión y no saldrás hasta la mañana siguiente.
—Pero es día de trabajo.
—Entonces más te vale traer un cambio de ropa. —dijo, besándole la mandíbula, la mejilla, la comisura de la boca y finalmente, sus labios.
—Primero pides que te bese—dijo Hermione entre besos—y ahora quieres que me quede en tu casa. ¿Qué sigue, Malfoy? ¿Querrás que me acurruque después del sexo contigo?
Draco rió—Eso pretendo—sus manos la envolvieron con fuerza, sujetando su cuerpo tibio contra el propio.
Hermione suspiró y se aferró al cuello de su abrigo. Alejó su rostro y lo miró a los ojos. —Deberías dormir en mi carpa. Si te quedas aquí lucirá extraño.
Por un segundo, estuvo segura de que él le rebatiría. Pero luego Draco asintió con solemnidad. La besó nuevamente y se forzó a sí mismo a alejarse. —El primero de Septiembre, Granger.
—Ya hice un recordatorio mental—dijo ella con una sonrisa.
Draco asintió y le robó un último beso antes de desaparecerse. Hermione miró fijamente el sitio donde se encontraba previamente antes de ir de nuevo con Lily. Se acostó junto a ella y la abrazó.
—¿Le dirás a mi mamá? —preguntó Lily.
Hermione lo pensó. —Le diré a tu papá. —respondió.
Lily dejo salir un suspiro de alivio. —Mi mamá me odia.
—Claro que no…
—Claro que sí—dijo Lily—Desearía que tú fueras mi mamá. Veo a Rose contigo y me entristece no tener un vínculo así—puso su mano sobre la de Hermione. —James dice que si tú y el tío Ron se divorcian no nos veremos más porque no eres de nuestra sangre. ¿Es eso cierto?
Hermione cerró los ojos y suspiró. —No. No importa lo que pase, siempre serán mi familia.
Lily sonrió y se acurrucó más cerca de Hermione. —Perfecto.
—¿Quieres contarme lo que pasó esta noche?
Y así, Lily habló, contándole a Hermione cómo Issy había aparecido de la nada y se había adueñado de Parker, y cómo él la había abandonado por ella. Se habían colado en el bar juntos y una vez se había ido, la única cosa que pasó por su cabeza fue beber hasta desaparecer sus había llamado a Rose y su prima había venido corriendo.
Hermione sonrió. Estaba contenta de que su familia fuese tan numerosa y cercana, y le hubiese gustado haber podido darle a Ron más hijos como él hubiese querido. Pero no estaba en las cartas para ellos.
Aún así, había amado, y esperaba con todo su corazón que sin importar lo que pasara, no perdería a esas personas que significaban tanto para ella. Eran la única cosa que aún la ponía a dudar de que esta separación fuese lo que en verdad quería y que podrían arrastrarla de vuelta a los brazos de Ron, aunque sabía con certeza que había un lugar donde prefería estar por mucho.
N.A.: Espero les haya gustado! Pronto más! Besos y espero me dejen un review para hacerme saber si he perdido el toque jejeje... cuídense!
A.-
