N/A: Hoy también es un día especial por que mi hermano volvió a la casa por unos días y mañana tengo cita al médico por estar un poco resfriada, así que estaré un día en cama y el domingo actualizaré por la noche.
Naufraga2003: Naruto puede hacer muchas cosas, entre esas está el darle el temple necesario a Hinata para no caer. Gaara es tuyo ¿eh? xD pues a mi me gusta, pero no soy posesiva con él, y a Temari la estoy pintando como femme fatale xD
Zania85: Ya quisiera yo tener el cerebro de Shikamaru, me facilitaría muchas cosas. Todas esas interrogantes se van a ir viendo con el tiempo, aunque yo te respondería en orden según lo que sé hasta el momento: si, si, no sé, puede ser xD
Taia: Shikamaru y Temari son un tanto complicados, creo que se hacen problemas por que sí, sobre todo Shikamaru que no soporta verse a salvo a costa de una mujer. Una vez me preguntaron¿qué es el amor y que es el odio?, dime¿qué respondes tú a eso? Hoy es fin de semana para mí, así que esperaré a que aparezcas en línea xD
Keri01: Ni siquiera yo me fío de lo que vaya a suceder en la carrera de Gaara contra Deidara. ¿Otro sabotaje? Seguramente te preguntarás si Deidara dice la verdad a Gaara cerca del final de este capítulo, después de todo es un artista explosivo. Y con Ino, si lo comparo con un personaje de RPG ella está en lvl 2, ya se verá un desarrollo en el personaje cuando alcance su vocación.
Resumen: Ella jamás ha conocido lo que significa vivir, por eso se resigna a ver pasar los días cuando le diagnostican su enfermedad, sin embargo el encuentro con un rubio rebelde logra dar un giro imprevisto que hará cambiar todo lo que conocía en ese momento.
Simbología:
---: separa un día de otro o de mayor tiempo.
- : los cuatro juntos parten los sucesos del mismo día que normalmente aparecen en distintas horas o lugares.
--- - frase interrumpida dentro del diálogo.
- bla, bla, bla –: diálogo.
-"bla, bla, bla" –: pensamientos.
Bla, bla, bla: narración.
Bla, bla, bla: fragmento de recuerdos.
Recuerdos
File 09: Cuenta Regresiva…-
A medida que avanzaban Shikamaru podía ver más y más gente reunida; le dio escalofrío, que todos los sacos de músculos de ahí tuvieran cadenas, lentes, pañoletas en la cabeza, argollas grandes, collares de cadenas, casacas de cuero, bigotes gruesos o barba de días. Todos vestían de negro o al menos la mayoría, pero todos tenían motos. Muchos diseños, habían de estilos que ni siquiera hubiese imaginado.
Temari lo condujo con su moto hasta otro lado. Cuando pasaban, los hombres miraban a Temari y algunos viroteaban mientras ella respondía saludos con una sonrisa. Finalmente llegaron a una Van gris con logotipos de cadenas.
- "¿Qué tienen todos por las cadena?" – se cuestionó hastiado. Bajó de la moto sólo para que el perro gigante le saltara encima.
- ¡Akamaru no te lo comas! – Gritó Kiba acercándose a trote – ah… eres tu, pasota – dijo con alivio, luego miró a Temari y sonrió – deberías comerte a la hurona, aunque después te puede caer mal al estómago – murmuró pensativo. Temari le dio una colleja cabreaba.
- ¿Dónde están Naruto y Hinata? – cuestionó Temari. Shikamaru puso atención.
- Eh, besuqueándose o cantándole una nana a Gaara para que se calme – dijo divertido – desde que llegó no ha dejado de revolverse el pelo, se va a quedar calvo como siga.
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- No puedes salir – repitió monótonamente a pesar de haber dicho la misma frase casi treinta veces.
Sasuke se revolvió el cabello furibundo. ¡No podía salir¿Por qué? Por que su primo iba a llegar en cualquier momento, pero la pregunta era otra¿desde cuando tenía un primo que se acercaba a su casa a quedarse y por qué no le habían avisado antes?
- Se suponía que era una sorpresa – respondió Itachi como si le estuviese leyendo el pensamiento.
- ¡Me vale mierda esa sorpresa! – el mayor curvó sus labios en una sonrisa.
- No me extraña, te quejas por todo – mencionó avivando la rabia del menor – dijeron que llamarían cuando él llegara y papá querrá hablar con los dos, así que no puedes salir – concluyó. Sasuke dio un suspiro frustrado.
Sus padres no sabían que corría en las clandestinas, si lo hicieran lo considerarían malo para su imagen y hasta mandarían a destrozar a Thunderwolf, esa era la peor posibilidad que se le podía ocurrir y no estaba dispuesto a tentar al líder del clan Uchiha.
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Sakura ordenó el informe para biología y preparó sus cosas para irse a casa. Era ya de tarde y había completado todo. Pensó que esta vez llamaría a Hinata si no la dejaban ir con Tenten a verla.
La chica de los elaborados moños había dado su prueba de flexibilidad artística con las armas y le había ido de maravilla. En ese momento no se preocupaba si podía resfriarse mientras pudiese ver a Hinata. Le tenía preocupada su falta en clases, conocía lo suficiente a Hinata como para saber que no se saltaba las clases por gusto.
Por otra parte, le preocupaba Neji. Él no había querido decir nada, pero lo notaba afligido, tanto así que se quedaba hasta después de clases sentado en su pupitre, con las manos enredadas en el pelo y mirando la mesa cabizbajo. Tampoco había visto a la pequeña Hyuuga pavoneándose por ahí. En realidad si la veía, pero era como un ente que se paseaba por los pasillos y se ocultaba en las esquinas, esa no era ni la sombra de la orgullosa y altanera Hanabi.
- Neji – llamó. El chico reaccionó casi treinta segundos después y eso la puso ceñuda. Él era rápido en reflejos pero ese día estaba especialmente distraído y pensativo ¿había ocurrido algo grave?
- Tenten – murmuró sin romper la pose de extremo perdedor que tenía en ese momento. Tente se preguntó seriamente que estaba sucediendo.
Hinata tenía un catarro ultra peligroso y contagioso que la tenía en cama, Neji estaba demasiado distraído, Hanabi intentaba fundirse con las sombras, Ino estaba intentando gastar su tiempo en la profesión de su familia que nunca antes le había gustado mientras repetía que Shikamaru se había enojado con ella, el Nara por otra parte se había saltado las dos últimas clases. Según Sakura, decía que estaba metido en algo oscuro con Chouji.
Neji y ella eran amigos desde casi la infancia, siendo niños había muchas ocasiones en que se agarraban a golpes y gracias a eso surgió un respeto mutuo. Con el pasar de los años ambos se habían convertido en confidentes y habían aprendido a conocerse perfectamente bien.
- ¿Qué te pasa? – cuestionó. Nuevamente esperó un par de segundos por la respuesta.
- Nada – la castaña dio una mueca disconforme. Estaba claro que pasaba algo.
- Hoy iré con Sakura a tu casa para ver a Hinata – Tenten tuvo que echase hacia atrás cuando el Hyuuga se levantó tan imprevistamente.
- No puedes ir – dijo con firmeza, pero lo cierto era que la situación se escapó de sus manos como el agua y no tenía idea de cómo arreglarlo. Ya no era tanto la rebeldía de Hinata, era culpa de Hiashi. Su tío tenía toda la culpa.
Hiashi para alivio y rabia no había preguntado por Hinata en las contadas ocasiones que llamaba. ¿Cómo era posible que no preguntase por su hija? Era cierto que eso le daba más tiempo para inventar una excusa, sin embargo sólo agravaba más el problema. Hinata podría estar muriéndose ahí y nadie lo sabría.
- ¿Por qué no? – insistió Tenten. Él hizo una mueca. ¿Se libraría del problema si se lo contaba a alguien más? Sentía como si su cerebro estuviese bloqueado, no podía pensar en nada y lo único que viajaba a su mente era el maldito recuerdo en blanco y negro de la Hinata de tres años que lo saludaba tímidamente.
Neji soltó un gran suspiro y relajó los hombros. Tenten pensó que de esa forma parecía un hombre casi viejo y cansado.
- Hinata no tiene un catarro – murmuró con los dientes apretados y mirando en varias direcciones. Al ver la expresión de desconcierto que tenía su amiga, él aprovechó de cerrar la puerta del aula y guiarla a una esquina donde ambos permanecieron hincados – Hiashi-sama salió de viaje y no lo sabe
- ¿Qué no sabe? – cuestionó intrigada. Neji tragó saliva.
- Hinata-sama escapó de casa – el tono fue tan lastimero que Tenten se sintió obligaba a poner una mano sobre el hombre de Neji para darle apoyo moral.
La siguiente hora fue un verdadero infierno para Tenten, ella no sabía si debía llorar por su amiga, salir a buscarla, avisar al resto o hacer un viaje para buscar al padre de Hinata. Un pequeño tic se marcaba en su ojo. Verdaderamente estaba frustrada. Y Hinata era la mejor mentirosa que pudo conocer.
Cada vez que le preguntaban por su familia, Hinata sonreía tímida y decía que su madre aquí y su padre allá. El día que rechazó la invitación de Sakura para salir no fue por la celebración familiar del mes de cumpleaños, había sido para ir al hospital y el hombre que tenía como padre ni siquiera fue digno de acompañarla para velar por su salud.
Se sentía horriblemente engañada.
Miró a Neji una vez más. También estaba molesta con él. Sabía que la relación de primos no era buena, pero al menos tenían el tacto de ser amables e indiferentes cuando el otro estaba cerca. Esto estaba a millas de ser así… y Hanabi, Hanabi era otra cosa aparte. Podría ser la culpable directa del problema de Hinata, pero eso le quitaba culpa al papá de Hinata, y ella personalmente le tenía manía al señor Hyuuga.
- Neji – llamó con decisión – por lo que dijiste del médico que atendió a Hinata, ella al menos está bien – Tenten sentía la enorme presión de equivocarse en su análisis. Sería más fácil si tenía que intimidar al alguien y ya. Soltó un suspiro al ver que tenía la atención del Hyuuga – obviemos que se haya ido de la casa. Escucha, Shikamaru es perfecto para analizar esto y al diablo con las apariencias – se adelantó en decir cuando Neji iba a abrir la boca.
- Entonces¿dices que Nara podrá sacar una conclusión con esto y luego podremos llegar a Hinata? – la castaña asintió ayudando al muchacho a levantarse.
- Piensa en lo que le dirás a Hinata – advirtió – si me pongo en su lugar y tu me llegas a decir que vuelva a casa, te volaría la cabeza con un cuchillo – él asintió pensativo.
- Ahora que lo dices, Nara estaba saltado por la pared hace unas horas – mencionó el Hyuuga – estaba con una mujer rubia estaba asomada por un agujero que había en la pared – Tenten guardó silencio unos momentos.
- ¿Cómo era esa mujer? – tanteó
- Tenía los ojos oscuros, azules creo. Y vestía de negro, o al menos eso pude ver – Tenten rodó los ojos unos momentos.
- Shikamaru conoce a la banda Rasen – murmuró insegura – esa chica que viste es posible que sea Temari, ella va a clases de defensa personal y no hay quien le gane, incluso le gana al sensei – explicó – si le pedimos ayuda nos será más fácil encontrar a Hinata, ellos tienen el control de todo este distrito.
- ¿Y donde se supone que la encontraremos?
- Ella estuvo hablando en clases con su hermano, creo. Decía que iban a correr en las clandestinas del siguiente distrito el día lunes a media noche, contra Akatsuki. O sea hoy.
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Chouji caminó hacia su salón para recoger sus cosas a las seis en punto, tal y como había dicho Shikamaru. Iba comiendo un onigiri y cargaba con unos más embolsados que se había llevado de la cafetería. Se suponía que entraría a su aula, tomaría sus cosas y cuando saliera del colegio abriría su bolso donde estaba un papel con la dirección del lugar. Debía tener cuidado de Sakura e Ino por que seguramente le seguirían.
Bien pensando, tratándose de Shikamaru.
Hizo lo dicho y al dar la vuelta a la manzana del colegio abrió su bolso. Miró a ambos lados sin ver a ni una de las dos chicas cerca y dando un suspiro rebuscó en el bolso mientras terminaba de tragar lo último de su bola de arroz, entonces encontró una bolita de papel. Sonrió tranquilo al ver la letra de Shikamaru con hora y todo. Tenía tiempo para llegar, así que primero iría a su casa para avisarle a su padre que llegaría tarde.
Cruzó la calle sin notar al Hyuuga junto a Tenten que salían tras la esquina izquierda, a su vez, en la esquina derecha salieron una pelirroja de cabellos cortos y ojos verdes junto a una castaña de trenza y lentes que cubrían una mirada celeste.
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Hinata miró su entorno e involuntariamente apretó la mano de Naruto; el aspecto de la mayoría era abrumador. A pesar de verse intimidante como ellos, no podía acallar el sentido de alarma frente a tanto desconocido que se le conocía como lacra de la sociedad. Pero…
Ella era parte de eso ahora.
Miró en silencio como la mayoría saludaba a Naruto y luego bajaban su mirada a ella, mientras las presentaciones duraban, Naruto no quitó las manos de sus hombros o su cintura, era como si estuviese retando a cualquiera a quitársela. Eso la hacía sentir completamente segura y en más de una ocasión Temari la miró sonriendo a la nada.
Shikamaru hablaba con Kiba. Él había avisado que Chouji llegaría cerca de las nueve o diez. Hinata se alegraba de que su amigo vago le hubiese dado la oportunidad para explicarse. Aun cuando lo pensaba en ese momento, ella había mentido a sus amigos y era inevitable que el pensamiento de haber cambiado a sus amigos por otros pasara por su mente.
- S-Sasuke-kun no ha aparecido – mencionó para entretenerse en algo. Naruto quitó su mirada del camino pavimentado para mirarla a ella, entonces frunció ligeramente el entrecejo.
- Es segunda vez que me lo preguntas y no. No tengo idea de por qué no viene ese teme – contestó con tono molesto. El aire se salió del pecho de Hinata cuando lo escuchó.
¿Lo había molestado¿Qué había hecho¡Naruto se había enojado con ella!
- N-Naruto-kun… – tanteó. El miró a un lado y el labio de Hinata comenzó a temblar. Él se había molestado de verdad – Naruto-kun – llamó otra vez.
El rubio la giró para que quedara frente a él de un rápido movimiento y ahí, frente a todos la besó.
Hinata ahogó un gemido al sentir la brusquedad y sentimientos que transmitía ese toque, los brazos fuertes de Naruto la tenía atrapada y se aferraban a ella. Cada parte de él gritaba 'tu eres mía'. Cuando lo comprendió, ella respondió el beso con una calidez que bloqueó todo sentimiento de posesión en Naruto.
Con una calma infinita ella lamió su labio para seguir con el beso y con sus mejillas sonrojándose, le miró a los ojos deleitándose de la expresión cándida que tenía el ojiazul. Pareció como si fueran largas horas las que se miraron a los ojos antes de escuchar un chiflido que se transformó en miles.
Hinata quiso fundirse con la tierra en ese momento. No había sido consciente de que todos habían visto ese beso tan… posesivo.
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Gaara desvió su mirada a otro lado cuando encontró el origen de tanto ruido, Hinata estaba completamente roja mientras Naruto reía por las bromas que decía la multitud. Por un momento había pensado que era Deidara. Apretó los puños. La calma era importante, Kankuro se lo había dicho y Baki siempre lo repetía; una acción guiada por la calma siempre daba mejores resultados que una guiada por una explosión de emociones.
En ese momento quería triturar a Deidara, pero aún más al que llamaban Tobi.
Ya eran casi las diez. Vio a la distancia al amigo de Hinata reunirse con su otro amigo, el Akimichi. Ellos entraron a la camioneta de Kiba mientras Akamaru olisqueaba el bolso de Chouji.
Caminó cerca de la camioneta esperando avistar al Akatsuki, sin embargo tropezó con una pelirroja que cayó al suelo y enseguida fue socorrida por una chica de trenza que actuaba exageradamente nerviosa.
- Lo-lo siento, no vi por donde iba – se disculpó la pelirroja. Gaara la fulminó con su mirada antes de ambas salieran corriendo de ahí. Él se permitió hacer una mueca. Aún no podía canalizar la rabia y podía sentir acrecentarse las ansias por ganar a Deidara.
Volvió a la camioneta cuando Temari le llamó. Ya debía alistarse.
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Sakura estaba sudando frío sentada en la tierra. A su lado, Ino trataba de regular su respiración. La mirada de ese pelirrojo era espeluznante.
- Pensé que me iba a matar – susurró la rubia. Sakura asintió tragando saliva, estaba completamente de acuerdo con el pensamiento. ¿Qué estaba pasando por la cabeza de Shikamaru para juntarse con esa clase de gente?
- ¿Crees que les deba dinero y por eso está con ellos? – probó la ojiverde.
- No lo sé, pero ese tipo debería estar en una sala acolchonada, amarrado de pies a cabeza y con los ojos vendados – Sakura rodó los ojos pensando que Ino estaba exagerando otra vez.
- A toda vista, esto es una congregación de motoristas… tal vez de esas carreras clandestinas – reflexionó. Ino se asomó por la esquina de la camioneta con cadenas. Ahí vio a Shikamaru hablando y rascándose la cabeza con sus gestos habituales… mientras hablaba con una mujer.
- ¿Y quién es esa? – gruñó. Sakura se levantó pero desvió su mirada a un lado topándose con Tenten y Neji que al parecer se veían bastante perdidos.
- ¿Tenten? – llamó bajito.
- ¿Sakura? – Cuestionó incrédula la chica de moños – ¿qué están haciendo aquí? – preguntó más segura al ver que el cabello rojizo era una peluca.
- Estamos averiguando en qué anda metido Shikamaru – respondió Ino. Ella frunció el entrecejo con desaprobación al ver al Hyuuga con su pose insoldable. Tenía cara de ser muñeco antiestrés, sólo que a él no se le podía pegar.
- ¿Por qué han venido ustedes? – cuestionó la pelirosa.
- Eso es por…
No se pudo escuchar la excusa de Tenten por el ruido. En ese momento el rugir de varios motores se dejaba escuchar seguidos de los barullos y gritos de los que observarían el encuentro.
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El vaso se trizó hasta romperse en la mano de Gaara mientras oía el ruido de fondo, los trozos cayeron al piso metálico de la Van mientras el agua aún goteaba de sus dedos enguantados. Miró a su lado a BloodSand y se quitó su casaca de cuero que tiró en uno de los asientos dentro del vehículo.
Estaba preparado.
Cuando salió, la multitud yacía dividida; Akatsuki. Rasen. Los principales del grupo portaban los anillos que los ponían en una posición privilegiada del resto. Su mirada aguamarina barrió el lugar hasta que dio con una máscara en espiral. Sintió su sangre hervir, ese de ahí era Tobi. El bastardo que había arruinado a SandRacoon.
- ¡Gaara! – Gritó Naruto indicándole la moto con el pulgar - ¡todo listo!
- ¡Patéale el culo a ese rubio de bote! – se dejó oír Kiba. Shino que en todo ese momento no había aparecido, comenzó a sacar la moto de la Van mientras los gritos del lado de Akatsuki se oían también.
Gaara pudo haber matado mil veces a Deidara si su mirada tuviese el poder, sin embargo, pudo regocijarse al ver que el rubio paraba sus bromas con el grupo y miraba asustado a la multitud, como si estuviese buscando algo.
Miró entre el barullo a su antiguo profesor de artes; Kakashi parecía un verdadero espantapájaros junto a Kurenai, Anko y Asuma. Todos ellos habían sido alguna vez sus profesores y, ahora estaban ahí, tal vez por una apuesta.
- ¡B-buena suerte, Gaara-kun! – el grito agudo de Hinata caló hondo en él. Era la primera vez que una mujer, aparte de su hermana, le deseaba buena suerte. Pensó que esa carrera debía ganarla a toda costa.
Miró a Shino que ya había dejado la moto en posición, y luego desvió su mirada a los Akatsuki; ellos también tenían la moto en posición y Deidara se ajustaba la coleta alta ya sentado en su GPR 125, o como se le conocía: Bomber.
El pelirrojo pensó que toda esa ceremonia dentro de lo que iban a hacer estaba demás. Sólo era una carrera clandestina, pero no podía objetar nada por la Van de Kiba; era lo más seguro ya que Akatsuki era capaz de llegar al punto del sabotaje para ganar.
Apretó sus puños en el manubrio de la Hayabusa y antes de encender el motor, la vio.
La imagen fugaz de cabellos caramelo y ojos ámbar apretando un rosario mientras comenzaba la cuenta regresiva.
3…
- No pensé que te compraras una nueva, hmm – Gaara desvió su mirada a un lado, Deidara sonrió indicando la moto con su cabeza. Cuando Gaara desvió su mirada al lugar anterior, la imagen de la chica con el rosario desapareció de su vista. Pensó que estaba alucinando – supongo que Sasori no danna no pudo prevenir que te compraras una moto nueva… tal vez aún no te acostumbras hmm – ambos encendieron sus motores.
Deidara tenía un punto.
2…
Él no se había acostumbrado a correr en BloodSand por que estuvieron ocultándola todo el tiempo, aquello significaba que ellos los vigilaban o simplemente fue un comentario al azar para desconcertarlo. Inconscientemente aceleró para calentar más rápido el motor, Deidara le imitó.
1…
- De todas formas te dejaré tranquilo con algo: no hay bombas en el camino esta vez – dijo buscando algo con su mirada – quiero ver que tanto corre ese modelo y si es capaz de alcanzar a Bomber – Deidara dio una señal a un tipo azul. Gaara lo siguió con la mirada notando poco a poco que él iba en dirección de la Van.
Lo único que ese grupo podría querer de ellos era a Hinata.
- ¿Esa chica es una Hyuuga verdad? – Cuestionó el rubio corroborando la sospecha – creo que sus ojos se venden bien, hmm – murmuró distraído.
¡Ya!
Explicaciones clave, básicas o lo que sea:
Veamos… una carrera clandestina es básicamente igual que una carrera de autos; se elige la 'pista' o circuito que normalmente no debe ser demasiado transitado en el momento de la carrera y se acelera al máximo para llegar a la meta. Esa es la regla principal, y normalmente se pide jugar limpio.
Por costumbre estas carreras ilegales se utilizan para saldar cuentas pendientes, apuestas o simplemente por el placer a la velocidad. Es algo peligroso, si. Puedes matar a alguien que tenga la mala fortuna de cruzarse en la calle cuando tú vas a una velocidad endemoniadamente rápida, y es por eso que la policía se da unas vueltas por las calles poco transitadas para cazar a los rompe-reglas que ponen en peligro la sociedad. También puedes morir.
Como en toda competencia, el deseo de ganar a veces ciega y eso abre camino a los sabotajes, accidentes o hasta muertes. Pero esto se eleva a un riesgo mayor cuando se trata de Akatsuki.
Creo que no me he pasado ni un detalle, hasta el domingo.
