Disclaimer: Queda prohibida toda copia de este FanFic, los personajes por desgracia no son míos si no de la maravillosa Meyer, pero la trama es de mi completa autoría.

Advertencia: Esta historia puede tener contenido sexual explicito, vocabulario inapropiado, y exceso de amor (creo) antes de aplicar algo de lo que lees investiga.

Toda información sobre BDMS fue sacada de páginas oficiales.

Le agradezco enormemente a mí Beta: Aleja Rodriguez por tomar y corregir esta historia.

Y a todas las chicas que leen.

hola chicas espero que estén muy bien

bueno no quiero que me maten por el capitulo

tan poco odien a Edward.

respondiendo a Gatita Cuellen porque el contrato es así, bueno internet no cuenta con contratos decentes y este de los 3 que busque fue el mas "normal"

nos leemos al final.

con Amor.

Lili Cullen.


Capítulo 9

Leía por cuarta vez el contrato. Sabía que la cláusula que me estaba pidiendo Isabella, era la única que no iba a cambiar.

— Lo siento, pero no la cambiaré— tomé otra carpeta para ella.
— Tienes que desistir de ella— no podía imaginarla con otro, me ponía furioso.
— Entonces dime a quién le doné sangre, y así de fácil se acaban las cosas— algo ocultaba y lo descubriría.
— He dicho que aceptaré, y tú- me señaló— dijiste que podíamos modificar las cláusulas— me serví más vino.
—Pero serán las que yo quiera— fijé mi vista de nuevo en el contrato, leí lo que decía y la miré — por más que, quiera que te quedes las 24 horas del día y los 7 días de la semana no puedo. Tienes una empresa que atender, por lo que sólo será de 6 de la tarde hasta las 6 de la mañana, no limpiarás a menos que tú lo quieras— miraba con atención las hojas— vestimenta—no la quería como una puta, con lo que decía en la vestimenta— usarás tu ropa normal.
— Okey— busqué otra.
— Sobre que todas tus pertenencias las tome, eso no, simplemente te quiero a ti— tomé un sorbo del vino, aunque quería algo más fuerte.
— Esa de plano no me parecía— podía sentir lo nerviosa que estaba.
— Las palabras claves, tienes oportunidad de elegir la de imprevisto y yo la de seguridad— mi vista parecía flash viendo que cambiaríamos— así que ¿cuál vas a utilizar? — Tomó su copa y me miró descaradamente.
Tragó el sorbo de vino- París.- Eso si era jugar sucio.
— Entonces yo elegiré— agité el líquido de mi copa— Nueva York — sus ojos se dilataron.
— Sobre la cláusula 3.0.0 conducta de la sumisa inciso (h) preferiría que tú te ocuparás de ellos, si estas pensando en usarlos conmigo— su vista estaba pegada a las hojas.
—Si así lo prefieres— busqué mis puntos- respecto a la comida, pagos, recados y compras se elimina. Habrá personal que lo haga, sólo se queda la de disponer de mi ropa antes de que me vaya al trabajo.
— Sobre que tienes derecho a tatuar, poner piercings o marcas, no me parece— me levanté y fui por mi botella de whisky, un vaso y algo de hielo. Se venía lo fuerte.
— Está bien— dije llegado al mini bar.
— La cláusula 6.0.0 inciso (a) esa es imposible que la cumpla— apresuré mi paso, para de nuevo tenerla de frente.
— Me vale un carajo, esa se queda intacta— bebí de golpe todo el liquido de mi vaso.
— Edward, no voy a engañar a mi prometido, y será mi deber cumplir con él cuando estemos casados— sentí que la sangre me hervía, serví otro trago.
— Te lo prohíbo, y punto— tragué de nuevo ese líquido entre frío y caliente.
— ¡No me puedes prohibir nada! — Se levantó de la silla.
— Ponme a prueba— la reté, tenía que darse cuenta que ya no era el Edward de 18 años que conoció en París.
— Lo amo, entiéndelo— sentía que era a ella a la que trataba de convencer de lo que me decía- no puedo engañarlo.

Me reí amargamente.

— Mientras tú mueres por ese idiota— tomé otro trago— él te engaña con una cualquiera.

Sus ojos estaban más abiertos que nunca.

Tragó el nudo de su garganta y alzó su mirada.

— No te creo, eso es una mentira— bebió lo último del líquido de la copa.
— No te miento, y te lo puedo demostrar.
— No quiero que me demuestres nada, confió en él— se sirvió más vino, noté el leve temblor de sus manos.
— ¡No seas estúpida! — Ahora bebía de la botella— date cuenta que ese idiota no te merece— golpeé la mesa con mi puño.
— ¿Y tú sí? — Respiré hondo.
— Te tuve un tiempo, y por lo menos no fui yo quien abandonó al "amor" de su vida— si íbamos a decir verdades a medias, mejor que sean completas.
— ¿Por qué no puedes superar esa época? — Le daría en su punto más débil.
— Porque tú tampoco has podido superarla, y si lo hubieras hecho, no estarías aquí hablando de esto- tomé más del whisky— sinceramente no quería saber a quién diablos le doné sangre.
Su cara mostraba la rabia contenida- te diré algo— tomó de golpe la copa que se había servido— algún día te arrepentirás de esas palabras— no la entendí.
— Las cosas de enviar mensajes o por chat, sólo será entre nosotros— tomé la carpeta, si seguía aquí la tomaría esta misma noche, con ese vestido que traía dios me ponía más duro que una piedra— firma.

Me miró incrédula.

— No hasta que corrijan esas cláusulas— serví otro poco de whisky.
— Te doy mi palabra— tomé la carpeta y la coloqué en la mesa, saqué mi bolígrafo.
Coloqué la fecha y firmé.
— Aquí tienes, mantendré mi palabra, las acordadas las tendré mañana en un documento oficial— dejé la pluma en la mesa.

Dudó pero se acercó y firmó.

— Las espero mañana, me tengo que ir— sin mirarme fue hacia el sillón, tomó su bolso y salió del departamento.

Me sentí un estúpido, un maldito bastardo.

Tomé la botella y la aventé a la pared.

BellaPov.

Llegué a mi departamento hecha un mar de lágrimas.

No podía creer sus palabras sobre la donación de sangre, si supiera que era para salvarle la vida a su propio hijo...

Era bastante tarde para llamarle a mi pequeño ángel.

El efecto del alcohol ya se había esfumado.

Logré desvestirme, me coloqué una blusa ancha que llegaba hasta abajo de mi trasero.

Me acosté en la cama en posición fetal, llorando por todas las cosas que había guardado desde hace mucho tiempo.

A la mañana siguiente tenía una migraña terrible.

Tomé una ducha de agua fría. Después de secarme el cuerpo y el cabello, fui al closet para buscar mi atuendo del día de hoy.

Elegí una falda negra pegada que llegaba debajo de la rodilla, una blusa de color menta, con unos zapatos rojos.

Un poco de maquillaje, una coleta alta para mi cabello.

Al llegar a la cocina María servía mi desayuno: Huevos revueltos, pan tostado y jugo de naranja.
Mi celular se escuchó por todo el departamento.

Con paso perezoso tomé mi bolso de anoche y lo saqué.

Recuerda, hoy a las 6:00 p.m. en mi departamento, sin un minuto de retrasoEdward—.

Respondí.

— No se me olvida Bella—.

Terminé mi desayuno, dejé dinero para las compras, y le informé a María que su nuevo horario sería de 8 de la mañana a 5 de la tarde.

Al llegar a la oficina Ángela me dijo que me habían traído unas flores.

Las vi y leí la tarjeta, era de Edward.

- Hoy es nuestro día sumisa, piensa como me llamarás, Edward-.

La guardé en el cajón de mi escritorio.

Tomé los planos del señor Smith.

Todo el día me la pase terminando los cambios.

A las tres de la tarde salí con Alice y Rosalie a comer.

Les dije que no podría tardar porque tenía mucho trabajo.

Al salir del restaurante, regresé a la oficina por mi portafolio.

Dejé unos recados y luego salí rumbo a casa de Marisa.

- Hola niña Bella, el pequeño Ethan ya está por llegar del colegio- pasamos a la cocina.
- Lo imaginé mami, ¿cómo esta con su yeso?- Suspiró.
- Insoportable, ya quiere que se lo quiten, mañana tiene cita con el médico- que bueno que me lo recordaba.
- ¿A qué hora es su cita?- Me dio un vaso de agua.
Cuando llego Ethan, al rededor de las 4:10 a la casa: vigilé que comiera, lo ayudé a bañarse, aunque no se callaba diciéndome que era niño grande y el podía sólo, yo solo reía.
Vi que terminara la tarea y que todo estuviera al día.
Me fijé que eran las 5:30, y el departamento de Edward quedaba a 45 minutos de aquí.
- Mi vida- lo abracé y lo senté en mis piernas- tengo que irme, hoy no me puedo quedar hasta más tarde- sus ojitos se estaban cristalizando.
- ¿por qué mami?- Acurrucó su cabeza en mi pecho.
- Tengo bastante trabajo atrasado bebé y no lo puedo dejar a medias, mañana tengo que entregarlo- sentí sus lágrimas mojar mi blusa.
- Está bien mamita, pero ¿mañana si vas a ir conmigo al doctor?- Alzó su mirada.
- Claro amor, iré con ustedes- le di muchos besos en su frente- bueno ya me voy, pórtate bien, hazle caso a tu abuelita- asintió, lo dejé recostado en su cama del cuarto de juegos.

Salí de la casa como un rayo.

Manejé lo más rápido que pude, faltaban 5 minutos para las 6 de la tarde.

Al llegar a la puerta de su departamento, tenía 5 minutos de retraso.

Toqué el timbre y a los dos minutos abrieron.

Tenía pantalón de vestir color arena y una camisa de manga corta color naranja.

- Llegas tarde Isabella- me dejó entrar. Dejé el maletín en la mesa del recibidor.
- Lo siento- tenía la mirada baja.
- Veo que ya estas más que dispuesta para iniciar- me tomó del antebrazo y me guió hacia un cuarto- en el cuarto de baño esta tu ropa.
Me soltó y antes de irse susurró - te espero en el segundo cuarto, arrodillada a un medio metro de la cama- cerró la puerta del cuarto y me fui a cambiar.

EdwardPov.

Entré a mi habitación y busqué unos pantalones de mezclilla.

Antes, tomé una ducha rápida, estaba ansioso de verla con la vestimenta que le dejé.

Lo que más me encantaba era que hoy sería su castigo.

Salí del cuarto de baño secando mi torso.

Me coloqué los jeans.

Tiré en el cesto de ropa sucia y la toalla.

Me encaminé al cuarto que le indiqué a Isabella.

Al abrir, la encontré de rodillas a medio metro de distancia de la cama.

Tenía el corsé de vinilo negro, el cabello recogido en una trenza, sin pantis.

Verla me volvía loco.

- Isabella, saluda a tu Amo, sin verlo- vi que la bata estaba en el perchero.
- Buenas tardes, Amo- su voz era suave.
- Te has portado muy mal en el primer día, sabes ¿qué significa eso?- Buscaba las cosas que servirían para su castigo.
- Si amo- su tono de niña inocente.
- Espero, estés consiente que llegar tarde amerita un castigo, ya que es fundamental ser puntuales, ¿entiendes lo que te digo?- Saqué de uno de los cajones un consolador y un arnés para el cuello.
- Juro que ya no llegaré tarde Amo- imaginaba su rostro.

Busqué unas esposas.

- Espero, no se rompa ese juramento, o el castigo será peor- busqué unas pinzas para los pezones.

Me acerqué al reproductor, y coloqué música ambiental.

Di la vuelta acercándome a ella.

- Cierra los ojos y alza el cuello Isabella- le ordené y así lo hizo.

Coloqué el arnés en su cuello.

- Bajá la cabeza, alza las manos y juntarlas sobre tu cabeza- volvió a obedecer- así me gusta linda- recorrí desde el omoplato izquierdo hasta el derecho con mi pulgar.

Su piel era suave como la seda, sentía como se estremecía por el contacto.

- Isabella, Isabella- la levanté poniéndola frente a mi- ¿qué castigo te daremos?- El corsé alzaba sus senos.

Tenían la proporción adecuada, su piel clara resaltaba en el color negro.

- Será tan placentero para ti como para mí- me acerqué a ella, apretando uno de sus senos.

Echó su cabeza para atrás, aún cerrando los ojos.

Fui caminando hacia la cama con ella.

La aventé allí, provocando que soltara un gemido.

- ¿Te gusta que te traten mal, verdad?- Le di una palmada a su muslo derecho- ¡contesta!-
- Si, amo- con mis manos recorría su cuerpo.
- Abre las piernas- ya era tiempo del castigo.

Pasé el dedo pulgar a lo largo de su intimidad verificando si se encontraba excitada.

Y lo estaba, en abundancia. Tomé el consolador y lo introduje lentamente en su interior.

-Mmm...- mordió su labio al sentir las vibraciones.
-¿Te gusta, no es así?- Volví a darle una nalgada.
- S...i... Amo- le subí un poco más a la vibración.

Me coloqué entre sus piernas.

Sigilosamente me acerqué a su boca.

Posé mis labios en los de ella, besándolos con inmensa urgencia.

Sus jadeos los fui callando con mis besos.

Fui bajando por su cuello, mis manos bajaron hasta su clítoris, Torturándolo. Dejé varias marcas en la base de su cuello.

Mordí su lóbulo izquierdo.

Le susurré en su oído- no sabes cuánto te he extrañado- puse al máximo las vibraciones del consolador.

- Tienes prohibido gritar- se mordía en labio.

Bajé hasta sus senos, llevando uno de sus pezones a mi boca, y el otro lo fui endureciendo con mis dedos: índice y pulgar.

Fui bajando hacia su sexo, al ver lo brillante que estaba, por la humedad, supe que estaba cerca de su orgasmo.

Apagué las vibraciones y retiré el consolador, sustituyéndolo por mis dedos y mi lengua, Que empezaron a bombear en su interior.

- ¡Grita!- Con mi otra mano le di una nalgada.
-Arg...- sentirla retorciéndose, hacía que mi miembro se pusiera duro.
- Vamos nena- solté mi aliento en su, ya muy hinchado clítoris.
- Más- me desabroché mis pantalones.
- ¿Más qué?- Ahora sólo con mi lengua la penetraba.
- Más rápido, Amo- arrastro las palabras.
Alcé mi cara y escuché un pequeño bufido de su parte- alguien reclama tu atención sumisa- por primera vez abría sus ojos mirando hacia mi excitado miembro.
Con sus pies empezó a masturbarlo.

...

Yacía cansada en la cama... con las esposas aún puestas en las muñecas.

Sabía que le había dado placer salvaje.

Sin embargo, en mi interior algo pugnaba por salir... o más bien por realizar.

Quería hacerle el amor.

Quería que fuese mía nuevamente, como siempre había deseado. Recorrer ese cuerpo, el templo que tantas veces poseí siendo su esclavo, su sumiso en esos días de Paris.

Ella mantenía los ojos cerrados.

-Isabella- la llamé en voz baja.
Somnolienta me contestó.
-¿Si amo?- De nuevo, su susurro provocó que me pusiera duro.

Ahora le demostraría mi amor escondido, mi amor que creía enterrado. Y creo que sería la mejor manera de vengarme.

La amaba, si.

Pero mi orgullo era demasiado grande.

Los celos ardían y recorrían mis venas, porque por más que yo la amara podía tener su cuerpo, sin embargo su corazón, su oscuro corazón le pertenecía a él. Al imbécil de su prometido.

Ese que se burlaba de ella a sus espaldas.

Aquel con el que ella se casaría en unos días.

Esta vez sin llamarla me acerqué a sus piernas, comencé a acariciarlas.

-Que deliciosas y tersas- recorrí dulcemente su cuerpo.

Enamorándome cada vez más si eso era posible de él.

Regué besos por su cuello hombros, y senos marcándola como mía, sin que ella se enterara.

Algún día en la siguiente vida estaríamos unidos.

Me fui colocando en su entrada.

Al estar en la base de su cuello esparciendo besos susurre para mí: - te amo Bella, siempre te amaré- y empecé a entrar en ella, delicadamente.

Comencé con embestidas lentas, torturando y lamiendo sus pezones.

Haciendo que soltara gemidos y jadeara.

Mordía y besaba con pasión y amor su boca.

Aumente el ritmo, dejé que mis ojos y los de ella se conectaran mostrando todo lo que sentía por ella.

- Más rápido Amo, por favor- arrastraba las palabras.

Yo igual quería ir rápido, así como los latidos de mi corazón.

Entrando y saliendo, lo más rápido sin lastimaría.

Nuestras respiraciones estaban entrecortadas.

Ambos gemíamos.

Sentía que cada vez me apretaba más.

Estábamos a punto de llegar y culminar.

Volví a sus labios, besándolos con amor.

Esta sería la primera y última vez.

No podía retenerla a mi lado si no me amaba.

Gritamos al llegar juntos al orgasmo, más grande y excitante de mi vida.

Coloqué mi frente sobre la de ella, y esperaré a que nuestras respiraciones se calmaran.

- Eres libre de irte Isabella, no puedo retener a nadie sin que me ame- salí de ella y busqué la llave para quitarle las esposas.

Cuando volví acercarme a ella tenía los ojos cerrados, pero de ellos se deslizaban lágrimas.

- Nunca olvides que te amo. Ve, se feliz con tu prometido- besé su frente y me apresuré a salir del cuarto.


dios no me maten chicas por favor!

si quieren arrancarme los cabellos háganlo.

bueno ¿que les pareció? expresen todo su sentimiento.

lamento no haberlo subido a noche pero andaba muerta del cansancio.

bueno ando toda volando en el planeta del amor, jajaja por eso no se que mas poner.

les agradezco que sigan leyendo esta historia.

Gatita Cullen: bueno cariño ya te conté que onda con el capitulo, si la ama, no puedo decir mas y creo que en este capitulo se demostró, saludos y besos.

Iku Cullen: si, Ed sin duda la ama, ambos se aman, y dios es el miedo de bella para no decirle a Ed de nuestro pequeño Etahn.

Jade HSos : si esto se pondra muy bueno cariño no coman ansias.

janalez : no se porque deja que se manipule Jana es una! un dush para ella, y si Ed como sumiso, dios hasta yo me apunto para ser su sumisa, jajaja.

Carolina: mi amada amiga, ya sabes que esto se pone bueno, tu veías mi distracción en la escuela por escribir cada capitulo para torturar a Vale jajaj, soy una maldita lo se.

: si cariño eso quiso decir, de solo pensarlo el se pone bravo y saludos para ti también.

robsten-pattison: bienvenida cariño gracias por comentar.

Joha Asecas: esto causara problemas y mas con cierta persona que en dos capis mas verás.

julieth: pues el mundo da 360 grados julie y esto sin duda que lo dio y vaya que se puso bueno, eso digo pero ustedes dan la ultima palabra.

melina: mi querida amiga, si ha aceptado y vaya que se salio con la suya, saludos.

yoyis: mi amada madre, gracias por leer las locuras de tu hija, me alegra que te allá encantado.

sin duda se los agradezco chicas que sigan aquí conmigo, a todas las chicas de facebook, a las que empezaron a seguirme pero no continuaron, a las lectoras fantasmas, a las nuevas lectoras.

les recuerdo el grupo de Facebook, se llama De mi sabes solo el nombre.

bueno creo que esto es todo.

yo igual me tengo que ir a limpiar mi casa, y ver unas cosas.

como dije estoy perdida en el cielo de los enamorados.

besos y abrazos de su querida Lili.

desde alguna parte de la republica mexicana.

nos leemos pronto.

Adios!