El siguiente es un resumen de lo que ha pasado hasta ahora en relampago escrito por Nodita (kotoko-Noda) y no influye con la trama de los otros episodios. Muchas gracias a Noda por haber escrito esto para mí, me alegra mucho saber que disfrutes la historia Así como yo he disfrutado escribirla.

Para los fans que tengan buena memoria y consideren que no necesitan un resumen de lo sucedido, prosigan a seguir adelante :D. igual los quiero mucho.

Gracias a todos los que leen la historia.

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Un bello paisaje, la imperturbable calma y el olor a libertad que se respiraba en el aire puro y fresco, no eran más que cenizas, escombros y cadáveres pudriéndose en el suelo. Él no era de ahí, más sin embargo había terminado en ese lugar debido a las condiciones que el mundo entero afrontaba…

Guerra…

Si, no había más que guerra a donde quiera que mirase, explosiones, muertes, ejecuciones, bombardeos, el mundo y la civilización se estaban viniendo abajo. Sujetó con fuerza su arma y se encamino a su destino. Se detuvo al sentirse observado y no equivoco su presentimiento.

Ambos se miraron a pesar de la distancia, se apuntaron dispuestos a matarse en ese preciso momento si alguno hacia un movimiento en falso. Ojos dorados como el sol por un lado, ojos rojos como la sangre del otro. Chino y ruso respectivamente. El ruso bajo su arma, si continuaba así cabía el riesgo de ser blanco de bombardeos. Un último vistazo a su presa y término por alejarse.

La guerra continuo, ellos se volvieron a encontrar. Él se convirtió en rehén, él otro tan solo hacia su trabajo. Como todo rehén de esos tiempos fue sometido a tortura, termino por decir lo que ellos querían pensando así, ser liberado...que equivocado estaba.

Era más que obvio que no sería liberado, el ruso tenía otros planes para él, él no estaba dispuesto a cooperar con ellos. Una pequeña discusión sucedió entre ellos y al final, él le propondría un trato. Un trato que cambiaria el curso de su existencia. Él quería salvar a los suyos, el otro quería algo más del chino.

-"¿Qué harías si los llevo a salvo?"- tenía que preguntar, el no podía arriesgarse, tenía que asegurarse de que no lo haría por nada

-"lo que quieras"- y esas simples palabras fueron suficientes para hacerlo

Él dijo que lo haría, el chino no confiaba en el ruso. El cambio de turno estaba próximo, sacaría al ahora rehén vestido con ropas militares para no levantar sospechas, le llevaría consigo para que se asegurara de que su seres queridos fueran escoltados a salvo.

La misión fue un éxito, las personas lograron ser trasladadas sin ningún percance a un lugar, aparentemente, más seguro. La tensión entre ellos era más que palpable. La hora de retirarse había llegado, él había mentido, tenía que decir que se convertiría en una especie de "soldado ruso" como excusa de que jamás les volvería a ver.

Una mujer se acerco a él, su prometida, él se casaría con ella y formaría una vida feliz a su lado. Probablemente tendrían unos cuantos hijos y vivirían en una pequeña cabaña alejados de la guerra, en un lugar en donde solo hubiera calma y el único riesgo seria quedarse sin empleo o dinero para los gastos.

Qué buena vida hubiese sido esa…

Más en la guerra ese ambiente, ese sueño, esa ilusión es casi inconcebible, hoy podrías estar respirando y mañana tal vez serias preso de guerra, o peor aún, un cadáver pudriéndose por las frías y destrozadas aceras de la ciudad.

Así es la cruel y despreciable guerra, separa familias, destroza hogares y deja en la nada a las personas. No hay nada ni nadie en quien puedas confiar, no hay nada que puedas hacer más que pedir, y se podría decir que implorar, al cielo, al destino, a la vida, a cualquiera que sea la deidad que adores para que todo eso se termine pronto, para que seas de los afortunados que digan "viví para contarlo" y no seas de los que "se quedaron en el camino".

-"gracias Rei..."- le agradeció uno de sus más allegados amigos colocando una de sus manos sobre su hombro

-"no fue nada"- contesto él casi con amargura

Nada…

Que palabra tan vana, tan vacía, y sin embargo decía todo y la vez nada. Nada había sido su precio para ponerles a salvo, el precio que le costaba su libertad, su vida entera reducida a ser un simple esclavo, o más bien, un simple compañero de cama. Pero estaba bien o eso era lo que él creía o quería creer, porque había logrado salvarles, por lo menos momentáneamente, así que estaba bien ¿verdad?

¿Verdad?...

Salió de sus cavilaciones, el sonido de la guerra se hacía presente a través de los constantes bombardeos: ambos se refugiaron en un edificio en ruinas, tan solo esperando a poder salir y regresar al campamento de militares rusos.

No muy lejos de ahí se encontraban soldados, lo supo por el sonido que estos hacían conforme avanzaban. ¿Y si escapaba? El ya había cumplido con llevar a salvo a los suyos. Ciertamente no quería ni tenía la más mínima intención de terminar aquello, porque sabía que al final, terminaría siendo tomado (tal vez a la fuerza) por el soldado ruso.

Bajo su vista fijándola en una pequeña roca, estaba seguro de que el menor ruido provocaría que los encontraran y, en consecuencia, todo terminaría. Observo a su acompañante quien vigilaba cautelosamente los alrededores, miro a la roca y luego a su acompañante ¿Qué más podría perder?

Termino por patear la pequeña roca provocando un eco en las frías y desoladas paredes. El ruso se giro completamente molesto.

-"acabas de revelar nuestra posición"- continuo molesto, era cierto que al estar en medio de la guerra corrían el riesgo constante de morir pero él no quería morir todavía, al menos aun no lo haría y menos por la pequeña travesura mal intencionada del chino

El ruso le sujeto con fuerza, tenían que irse de ahí antes de que fueses capturados, él opuso resistencia a marcharse, lo único que quería era que todo terminara. Los pasos se acercaban cada vez más, estaba seguro de que ya no tendrían escapatoria.

Más para su buena o mala suerte, un compañero del ruso hizo acto de presencia. Él maldijo mil veces su mala suerte y se dejo caer pesadamente sobre sus piernas. El ruso le sujeto incorporándole tan solo para susurrarle "parece que tus planes fallaron gatito" con tal arrogancia y burla que causaron en él cierto terror e incredulidad.

Al final termino en la misma habitación donde había sido torturado ¿ironía? Podría ser… o quizá era que la vida le estaba jugando una mala pasada, tal vez si tal vez no. Fijo su vista en la vieja puerta que le encerraba, había un par de siluetas, sabía que pasaría, y él encontraría un modo de solucionarlo o en su defecto, impedirlo. La puerta se abrió revelando a su captor, este se acerco a él. Una pequeña plática en donde el ruso le hacía salir de sus casillas se hizo presente.

La discusión llevo a un beso, el beso llevo al juego previo en el cual ambos intentaban demostrar dominio y al final todo eso llevo a lo inevitable. Si era cierto que le odiaba, le odiaba como a nadie, pero extrañamente se sentía bien. Si era asqueroso pero ¿porque si era asqueroso se sentía tan bien? No lo sabía, ni quería saberlo…

El acto termino, ambos lo habían disfrutado y tal vez estaban de acuerdo en que no habían experimentado algo así en toda su vida, pero ninguno iba a admitirlo. Ambos se vistieron en completo silencio, el ruso término por retirarse, él término por odiarle aun más y odiarse a sí mismo por haberlo disfrutado.

Pronto él volvió a ansiar su compañía, no paraba de mirar hacia aquella desgastada puerta ¿Por qué quería verle?

Una silueta apareció en la puerta, él sintió algo en su interior, tal vez era el ansia, la esperanza de que fuera aquel cretino por el cual había sucumbido. Pero toda la ilusión que tuvo o podría llegar a tener se destruyo en un parpadeo.

Boris Kuznetsov hizo acto de presencia, no era a quien él esperaba, no era con quien había hecho un trato. Le reto, el otro tan solo se mostro deseoso de poseerlo, una pelea verbal condujo a violencia y la violencia condujo a una violación.

El ruso llego a donde él se encontraba, ignorante de lo que había sucedido con su ¿compañero? ¿Amante? Lo que fuera que fuese. Le observo, rastros de sangre, heridas, todo lo resultante de lo anterior sucedido con el chino se encontraba como evidencia en su delgado y frágil cuerpo. Él le maldijo y recrimino, el otro no supo de qué hablaba.

-"rompiste el trato…"-

Claro que no lo había hecho, había llevado a los amigos de este a salvo y sin ningún contratiempo ni herido, él no tenía derecho a reclamarle nada, él no podía echarle nada en cara porque, al final él le pertenecía.

"el trato era contigo…"- dijo al final cansado del otro

Como un balde de agua fría, la situación se hizo clara para el ruso, le soltó y se encamino a la salida dando un portazo al salir, olvidándose por completo del chino. El no había roto ningún trato pero, se daba una idea de quién era el posible culpable de la situación del chino. Y le haría pagar...

Sus ojos no reflejaban más que odio, rencor, sed asesina, en esos momentos poco le importaba si era el tan afamado soldado, lo único que quería era vengarse. Podría haberle golpeado, incluso haberle matado por tener el descaro de mentir y, peor aún, el descaro de haber dañado a lo que, por ende era suyo. Pero sus planes aun no podían realizarse, fue detenido a tiempo quedándose con la frustración. Bufo molesto y golpeo con fuerza la pared, le haría pagar y muy caro, el haberse metido con lo que era de Kai Hiwatari.

Desde aquel percance él no había vuelto a ser el mismo, sus ojos eran vacios y sin una chispa de vida, ya no tenían el brillo y resplandor que esa primera vez habían tenido. El ruso se negaba a aceptar que había hecho algo mal, el chino creía y pensaba que el ruso le había traicionado de cierta manera. Le encaro y pudo comprobar que ya no había vida en ese par de orbes doradas que le habían cautivado. Fue entonces que se desespero.

¿Cómo era posible que un simple civil provocara tales efectos en su persona?

Quería su perdón, quería que le mirara, que le mostrara esa ferocidad y en cierto modo, pasión que había mostrado en un principio, pero ya no veía nada, el cuerpo que tenía debajo no era más que un muñeco vacio, un recipiente sin alma, un cuerpo que se movía por inercia.

En un momento hizo algo que jamás pensó hacer, le abrazo, le abrazo implorando en silencio perdón por algo que, en cierta forma, no era su entera culpa. Más no obtuvo respuesta, no obtuvo nada.

Y de nuevo se desespero.

Fue entonces cuando su paciencia llego a su límite y termino por tomar (nuevamente) ese cuerpo ahora carente de vida. El acto había sido tan vacio, tan insípido que ambos lo habían odiado.

Ese acto se repitió de nuevo obteniendo el mismo desagradable resultado. Al finalizar se había sentido tan fatal, tan vacio que él había derramado lágrimas una vez que el ruso se había marchado. Vivir dolía, y dolía mucho. Hubiese preferido morir en aquellos momentos en los que arriesgaba su vida en el campo de batalla a tener que vivir de la forma tan miserable y patética en la cual estaba viviendo.

Fue en un momento como ese que él se sumergió de nuevo en un sueño, un sueño que lo llevaría a un mundo lejano, un mundo en el cual no había guerra, uno en el cual todo era calma y tranquilidad, un mundo donde no hacia frio y no había penas ni muertes.

Su propio mundo ideal…

Sintió frio y un extraño olor a pólvora llego a su nariz ¿no se suponía que estaba en su mundo feliz? Entreabrió los ojos pudiendo notar que se encontraba cerca del ruso, probablemente si el ruso se encontraba con él era porque había ido al mismísimo infierno ¿hasta en ese lugar tendría que verle?

Noto el detalle de que estaba siendo llevado a cuestas de este ¿A dónde le llevaría? No lo sabía…tan solo esperaba que todo eso terminara y pronto. Cerró los ojos sumergiéndose de nuevo en ese mundo en el cual todo era calma y tranquilidad.

Abrió de nuevo sus ojos, buscando enfocar su vista al escuchar una suave voz que le llamaba. Se sorprendió de verle y aun más, se sorprendió de estar en una enfermería junto a un montón de heridos y enfermos ¿Cómo y cuando había llegado a ese lugar?

Fue entonces que obtuvo su respuesta por boca de la propia enfermera encargada de su cuidado. Kai le había llevado, el ruso se había preocupado por él a pesar de no complacerle para nada. Se sintió mal y a la vez extrañamente contento.

No paso mucho tiempo antes de que sus sentidos se alertaran y le hicieran reaccionar, le escucho acercarse, ese hombre que le había dañado, el hombre que le había violado. Le observo a través de la cortina y paro oreja atento a cualquier detalle que este dijese y sobretodo, alerta para no ser descubierto por ese ser que consideraba, el más repugnante del mundo.

El hombre estaba siendo curado de la herida que él recordaba haberle causado en su intento por defenderse. Ciertamente eso y más se merecía esa persona tan repugnante. Le escucho quejarse y contar como es que se había hecho semejante herida.

Abrió sus ojos al escucharle con cierta incredulidad. El ruso no le había mentido ni había roto el trato entre ambos, todo había sido un mal plan de un sargento celoso y un compañero calenturiento. El hombre termino de ser atendido y se retiro del lugar.

Pensó que había sido un poco tonto por no haber confiado en el ruso, por no haberle creído, ahora tendría que pedirle disculpas, reparar el daño. En ese momento más que en ningún otro, ansiaba la presencia del ruso. Esperaba el momento de volver a verle para arreglar las cosas de una buena vez por todas.

¿Volvería a verle pronto? ¿Sería descubierto? ¿Lograría sobrevivir a esa infernal guerra?

No lo sabía…

Lo único que sabía y lo único de lo que estaba seguro, era que, al igual que la flor que crece en el pantano, algo había florecido entre ambos. En medio de la guerra había surgido algo, algo que tenia nombre pero no forma.

Y por ese algo es que esta historia continuaría….

La historia del soldado ruso y el civil chino…

¿Cómo terminaría todo aquello?

Solo el tiempo lo dirá…

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