Hungría entro en el portal y salió al frio invierno dentro de un bosque, todo estaba nevado, hacia muchísimo frio, se puso la ropa militar, pero aun así hacia frio. Caminó sin rumbo por el bosque era muy visible el traje era verde, pero todo estaba blanco y obscuro, vio lo que parecía una fogata, caminó hacia allí, los arboles parecían alejarse, estaba saliendo del bosque de a poco.

La fogata estaba lejos, siguió caminando hasta que la encontró, habían unos cinco hombres sentados alrededor con rifles de caza, rodeo el claro sin que la vieran , siguió caminando, miró hacia atrás y vio algo de lo que no se había percatado, parecían drogados tenían las pupilas dilatadas y se estaban masturbando, la chica comenzó a correr de ese lugar, dio un paso en falso, la nieve había cubierto alrededor de unos 30cm del suelo, chocó con un árbol se estabilizó y volvió a caminar, ahora con una torcedura en el pie y habiendo hecho mucho ruido, miro hacia atrás y los hombres habían parado con el ruido, tragó saliva y tomo el rifle para ayudarse a caminar, los cinco hombres comenzaron a recorrer los alrededores, pronto verían las huellas.

Caminaba lo más rápido que le permitía su pie torcido y la nieve, aún no la detectaban, al parecer no solo eran drogas sino también alcohol, ya que no la habían descubierto a pesar de todo el alboroto, seguía caminando sentía cierto miedo, pero sabía que era más fuerte que todos ellos, pronto saldría del bosque y así fue, pero ahí estaban dos hombres frente a ella, el mismo que vio masturbándose y otro, miró hacia atrás y habían tres más, se mantuvo de pie como pudo y tomó el rifle de asalto, le apunto a los dos del frente.

-jaaja- comenzó a reír uno a su espalda- cree que puede con un rifle, le dispararon en la pierna y comenzaron a acercarse lentamente, ella dio dos disparos a los que estaban frente a ella, uno al corazón y el otro en la cabeza, ella era y es franco tiradora, pero la distancia que estaban ganando los tres de atrás era demasiada, estaban a unos 4 metros de ella, no podía darse vuelta, recibío otro disparo en la otra pierna, cayó al suelo y gritó fuerte, los hombres comenzaron a correr hacia ella, volvió a disparar esta vez hacia donde estaban ellos, le dio a uno en la pierna, otro en el hombro, al tercero ninguno, pero aun así seguían caminando hacia ella, parecían zombies pero no, seguían con vida cualquiera de esos disparos dejaría en blanco a cualquiera, en ese momento lo recordó, estaban drogados, debía ser heroína para que no sintieran el dolor .

Apuntó nuevamente y mató al del medio, al que le había dado en el hombro, le dipararon en el hombro en el cual tenía el arma, se le acabaron las balas, toco sus piernas buscando sus pistolas, pero no, estaban en la mochila, estaban a unos dos metros de ella los otros dos, su mano comenzó a entumecerse, estaba perdiendo mucha sangre, intentaba abrir la mochila pero sus dedos no se movían, estaba entumecida por el frio y la pérdida de sangre, no podía, no podía abrir la puta mochila, en ese momento lo sintió, sintió terror. Estaban a su costado derecho el cual le había dado a su pierna, a la izquierda al que no le dio, el de la izquierda la lanzó a la nieve abrió la mochila de la chica y saco la pistola la tomó y la puso sobre la chica, intentaba tomarla pero sus fríos y entumecidos dedos no podían, la estaba tocando, tocaba el arma pero no podía hacer nada, el hombre que la sostenía sonreía a sus anchas, era algo macabro, porque mientras ella sentía que no existía esperanza alguna el otro la tocaba, la despojaba de sus prendas la lamia con su asquerosa lengua, tocaba sus pechos, se los mordía, le bajaba los pantalones con las manos.

El que tenía la pistola la tiró cerca, ella no podía hacer nada contra ellos, su presa cayó en sus manos desde que la vieron caminar por el bosque sola, cuando se acercó a ellos la vieron todos, simplemente esperaron pacientemente, cayó en una madriguera de conejos y se torció el pie, cuando aquello pasó comenzaron a perseguirla por los costados pensando como jugar con ella, pero les salió más cojonuda de lo que pensaban, mató a tres de ellos. El de su izquierda tomó su cabello y comenzó a masturbarse con él, mientras el otro ya se había despojado de sus pantalones, la chica movía las piernas apenas pero ya sin fuerzas por la pérdida de sangre en sus piernas, le gritaba que no lo hiciera, gritaba por ayuda pero nadie venia. Noo tenia fuerzas y no pudo hacer nada contra el hombre que se introdujo sin tapujos en su vagina, estaba sobre ella, se movía una y otra vez jugaba con sus pechos, el de la izquierda le dijo que se moviera de ahí pero no lo hizo hasta que se vino, lanzando su semen dentro de ella, mientras el otro con todo el cabello de la chica se tocaba, jadeaba de placer con aquella morbosa acción.

El que estaba en su vagina salió jadeante en búsqueda de más placer con la chica, ambos estaban en el éxtasis, ella en la desesperación de no poder hacer nada. El de su izquierda le lazó el blanco liquido en su cara, soltó el cabello e intercambio lugar con el de la pierna herida, abrió sus piernas de par en par para mirar a su antojo la intimidad de la chica, quería que se sintiera peor de lo que ya era, pero la chica ya estaba devastada. La tomo con fuerza e hizo que se pusiera en cuatro como una perra, mientras el otro jugaba con la boca de ella, estaba llorando, se atragantaba con el miembro del hombre, sintió un dolor en su ano, el otro hombre se introdujo y desgarro el interior de ella, ya el dolor no le dejaba mantenerse conciente, el aire le faltaba las estocadas en su boca no la dejaban respirar, su nariz estaba tapada con el liquido blanco congelado, le faltaba oxigeno… se desvaneció entre el dolor, las arremetidas de atrás, los golpes que le daba por placer y por delante sujetaban su cabeza para masturbarse con ella más y más rápido, la chica se desvaneció.

Estuvieron así toda la noche con ella, al salir las primeras luces del sol se fueron, tomaron todo a los hombres muertos los cubrió la nieve, la chica estaba inerte en el suelo, su piel con tonalidades azules por el frio, los hombres por última vez tomaron el pelo de la chica y le lanzaron el ultimo poco de líquido que les quedaba, se fueron…

¿Cuánto tiempo ha pasado? Se decía la chica en su cabeza, Elizabeth aún estaba ahí y su cuerpo no reaccionaba, no podía ver a su alrededor, estaba todo frio-a…ayu…ayuda- articulaba a duras penas, una fina capa de nieve la cubría, no sabía cuánto tiempo estuvo inconsciente y menos de donde estaba, podía mover un poco sus brazos, comenzó a arrastrarse con ellos lento, todo su cuerpo dolía, hizo esto por alrededor de dos días, hasta que sintió que alguien venia, pasos lentos que de apoco se hicieron rápidos, alguien la tomo rápido y cubrió de ella, aún no reaccionaba estaba en un limbo ni en la tierra, ni en su cabeza, ni inconsciente, sentía algo cálido, alguien que le gritaba desesperadamente que despertara, sentía el calor de sus manos. La estaban llamando ella lo sabía pero no podía reaccionar, parecían pequeños flash de imágenes y sonidos envolviéndola. La persona que le llamaba le puso la ropa que llevaba consigo sobre su cuerpo frio, congelado de la chica. El olfato de ella comenzó a volver sentía el olor a rosas, tomates, libros era el aroma que más sentía en el abrazo, húmedos libros, el olor a libros húmedos le hizo sentir con menos peligro, estaba en buenas manos, manos que ya conocía hace muchísimo tiempo.

-A…A…ayu…ayu…da..-decia aún la chica sintiendo el peligro que estaba presente para ella, el chico le había entregado toda la ropa que llevaba en su torso y aun así no lograba hacerla reaccionar, ella repetía las palabras-aa..aayu….ayuuu…dd…aaa- el hombre corría con el corazón punzante de ira, mucha ira, como para matar a quien sea, tristeza como para rezar por la salvación de ella, preocupación, dolía tanto su pecho que todas esas emociones no lograba dejarlas en un solo lugar, era tanta la cantidad de emociones que si no fuese él hubiese parado poniéndose a llorar junto a la mujer, pero no, él corría raudo por la nieve, tan rápido como sus piernas le dejaban, jadeando por más oxígeno, pronto llegó a su casa y entro por la puerta trasera con ella, cerró rápido, y volvió a correr a el salón en donde estaba la chimenea humeante calefaccionado la casa.

entró a su habitación y saco una colchas que tenía en el armario, corriendo por el pasillo estiro el brazo al baño y tomo el secador de pelo, estiro la colcha y puso a la mujer en ella, la envolvió como una oruga al lado de la chimenea, mientras el enchufaba el secador y lo ponía en el nivel más bajo de calor que tenía y comenzó a lanzarle aire por medio del agujero que había dejado en la colcha, de a poco la mujer comenzó a reaccionar, Hungría comenzaba a abrir sus ojos y tomar conciencia de donde estaba, su cuerpo también empezó a sentir ese calor que le brindaba el hombre a su lado, comenzó a temblar, buena señal para el hombre su cuerpo estaba reaccionando por fin al frio extremo que había tenido, ella miro sobre su hombro moviendo levemente su cabeza, ahí estaban sus preocupados carmesís, su cabello blanco goteando por la nieve derretida que había caído sobre él, estaba tan preocupado, sus ojos la inundaban de calidez. Él la comenzó a abrazar sobre la colcha, apagó el secador de pelo y lo dejó a un lado.

-Reacciona porfavor… Elizabeth…te lo ruego…- le decía Gilbert suplicante, la de verdes esmeraldas movió a duras penas su brazo y le tocó su cabello, movía con parsimonia su mano haciéndole cariño, el de los rubíes suplicantes se dio cuenta del leve tacto que le brindaba la chica, tomó la mano de ella y la beso como un caballero, estaba a punto de llorar pero vio a Hungría y se contuvo, debía ser fuerte ahora en estos momentos. Elizabeth comenzó ya a mover sus dedos de las extremidades, retomaba ya su color de tez incluso. Estaba pegajosa, el fluido que le habían lanzado toda esa noche seguía en su cuerpo, se había congelado y ahora con el calor se estaba derritiendo, Gilbert no necesitaba preguntarle nada, con solo el olor de ese líquido le decía las atrocidades que le habían hecho, el olor del semen junto a la sangre de ella se mezclaba. Hungría también notó el fuerte olor que emanaba de ella y sujetando la manta, cubriéndose para que no la viese se intentó levantar, sus piernas no la dejaban, el de plateados cabellos la tomó de la cintura, miro al frente nunca hacia ella, Elizabeth se dio cuenta, el hombre paso un brazo de ella por su espalda y la ayudo a caminar, quería hacer que ella se sintiera capaz, aunque su orgullo fuese tirado por el suelo para él ella era la orgullosa nación que siempre había conocido y merecía aquel trato, incluso…merecía más que él.

Gilbert la llevó a la ducha que estaba en el baño, era mediano de 2 mts2, sentó a la chica en la taza del baño con la tapa abajo, salió y volvió con un banquillo de metal para sentar a Hungría dentro de la tina, para que no cayese. Encendió la ducha y calibró el agua para que estuviese tibia, tomo a la chica y la sentó en el asiento que había traído, se mojó con el agua que caía, tomo el jabón, ella la esponja de baño sin que él se diese cuenta y comenzó a frotársela con fuerza en su brazo, estaba rojo, a punto de sangrar cuando Prusia se dio cuenta de aquello, tomó su mano con fuerza enojado, la miró a los ojos con reproche.

-No te hagas daño Ely- suavizo su mirada, tomo el jabón que tenía en su mano y le quitó la esponja, hizo espuma- yo te limpiaré-se hincó a los pies de ella, tomo sus pies y suavemente pasaba la esponja por los pies de ella, luego sus piernas hasta sus muslos, por la parte exterior. Tomo con la mano que no tenía la esponja la mano de la chica y la puso sobre la que tenía espuma, suavemente puso una de las piernas de ella en su hombro y la mano con espuma donde no tocara ningún sitio que hiciera que la chica se alarmara o se alejara, la miraba a la cara, cerró sus ojos y con su mano libre los tapó para que ella viese que no lo hacía con la intención de verla, él hizo lo mismo con la otra pierna, ella movía la mano de él hasta donde podía legar, dejo las piernas de ella en el suelo, siguió limpiándola pasaba el jabón por su torso, su estómago subía, la chica no lo detuvo, ni siquiera le miraba a él, estaba perdida en el vacío. Prusia limpiaba sus pechos subía hasta su clavícula, bajaba suave por sus brazos y los masajeaba, volvía a su cuello y con solo sus manos llenas de espuma limpiaba su cara, hizo que mirara hacia arria para que el agua quitara el jabón, entonces ella dejo de sentir el agua caer en su rostro, abrió los ojos y ahí estaba el hombre mirándola con los ojos tristes, sujetando su cabello y acariciándolo, parecía que había llorado, tenía la parte blanca de sus ojos un tanto rojos y los mismos hinchados- Te lavare cuantas veces sea necesario para que te sientas segura, ¿escuchaste? Traeré si quieres del fin del mundo un trozo de hielo rojo para darte calor, traería hasta un moai, haría las paces con Rusia, haría lo que me pidieras con tal de que- toco su mejilla con sus manos, acariciándola suavemente mientras le sonreía sinceramente- con tal de que vuelvas a ser tú.

-p…paa…paastiillaa- la chica le dijo con lágrimas en sus ojos apenas hablando-d..d…dee…spue…pues- el albino la miró triste y la abrazó.

-La traeré de inmediato…-él la soltó, no quería pero sabía que necesitaba eso, se vio los brazos y notó sangre en ellos, no se había percatado pero con todo el movimiento sus heridas de guerra se habían abierto, pero en sus piernas y brazos solo veía unas cicatrices pensaba que eran por la lucha que tuvo hace unos meses con Austria-¿No te harás daño mientras voy?

-yo…nooo- el hombre la miro decidido.

-Júralo porque mataremos a esos malditos hijos de puta

-juro… que…mataré…y…no..daño- dijo en un susurro casi imperceptible, casi al último dio un ligero remezón en su cuerpo, le dolió hablar.

Prusia salió de la ducha y saco cualquier cosa con la que ella se pudiera hacer daño, no sabía de qué ella podía ser capaz después de lo que le pasó, cerro la cortina de baño que no dejaba ver nada, se sacó sus pantalones y los estrujó en el lavamanos, salió así y limpio todo antes de irse, su puso ropa nueva y seca, partió con su moto hacia la farmacia más cercana a unos 15 minutos de la casa, serían 5 sino estuviese nevando. Iba lleno de ira, gracias a dios nadie apareció para golpearlo, le iba a comprar la pastilla y vendas, entre otras cosas para sus heridas. EL hombre se escondía de la vista de todos con la nieve que caía, iba rápido, compro lo necesario y volvió, observo a un árbol lleno de nieve, no había nadie más en la calle, se bajó de la motocicleta y comenzó a golpearlo como si fuese un saco de box, gritaba de la rabia y la impotencia, debía liberar eso sino no podría cuidarla, sus manos quedaron llenas de astillas y su cuerpo lleno de nieve, tomo nuevamente la moto tras haber liberado un poco de todo, aunque sin soltarlo todo, solo eso se daría cuando matara a los malditos. En la espesura de la nieve el cuerpo del albino se perdió, es así como sucedió todo, la chica recordaba, se había quedado estática mientras bajaban ella y los hermanos más ordenados del mundo las escaleras del bunker, ahora escapando nuevamente de la organización que los quería matar.

Feliz año nuevo a todos y todas :D espero que la pasen super bien ^.^

Estoy ansiosa de traer otro capitulo para ustedes van a pasar cosas interesantes.