¡Hola a todos!
No ando muerta, ¡estaba de parranda! x3
No, ya en serio. Lamento mucho la tardanza, es simplemente que he tenido una falta de inspiración bastante crítica.
He estado escribiendo otras historias pero simplemente no sabía cómo continuar con "A esto llamo yo", la historia se me salió un poquito de las manos y tengo escritas varias partes de lo que viene e incluso el final, pero al fin pude poner orden a mis ideas.
Ahora, sé que probablemente me odien porque el capítulo es insufriblemente corto y porque no dice mucho o nada de lo que vendrá a continuación, pero he de admitir que me encantan los capítulos largos, entonces aún no acabo éste; pero creo que será un tanto o muy largo, entonces lo iré subiendo poco a poco chance y para que tengan un pequeño fragmento diario.
¿No les gustaría?
Igual, mañana sin falta tendrán el siguiente fragmento y, ¡agárrense, que ahí viene el drama!
Sin más por decir, les dejo disfrutar la lectura.
El viaje desde Corona hasta Arendelle había sido de lo más placentero. Anna se sentía justo igual que hace años, como una niña pasando tiempo con su mejor amiga. Aunque, por supuesto, Anna ya no era una niña y Elsa no era simplemente su mejor amiga, era su prometida; cuestión que no pudo pasar desapercibida gracias a las intervenciones de Kristoff.
"Anna, no sé qué tipo de artimañas utilizó la pálida pero no te dejes engañar, recuerda que ella te ignoró por años."
"Anna, recuerda que no puedes estar sola con ella, podría ponerse en duda tu honor."
"Anna, debimos habernos quedado en Corona."
"Anna, no pienso dejarlas solas."
"Anna… Anna… Anna…"
No hubo un solo momento en el que su rubio amigo no se metiera entre ellas; Elsa claramente se mostraba molesta pero aceptaba sin chistar que él las acompañara a todos lados.
"No te preocupes, Anna, entiendo que sólo está cumpliendo su deber." Le había dicho la platinada cuando por enésima vez Kristoff había aparecido de la nada cuando ella la había invitado a tomar un paseo por el bosque en lo que su caravana levantaba sus tiendas. Aunque su mandíbula tensa y sus ojos no respaldaran sus palabras, sabía que jamás se opondría a su amigo las acompañara; y todo para evitar tener una disputa con ella.
Era un pequeño detalle que tenía con ella, pero era uno lindo, pero si debía ser sincera, ella también se había cansado un poco de tener chaperón todo el tiempo. El que se mostraba cada vez más hostil era Hans, buscaba cualquier excusa para meterse con su rubio amigo; Elsa había tenido que meterse en dos ocasiones para evitar que llegaran a los golpes.
Ya hace algunos años, Kristoff había sido nombrado su escudo juramentado. Era el mejor espadachín de Corona y el único amigo con el que contaba la pelirroja. La decisión de nombrarlo su escudo juramentado tomó por sorpresa a la princesa, quien había jurado su madre jamás permitiría algo así.
Sin embargo, ahí estaban después de tantos años, viajando junto con la caravana de la platinada, con el Palacio Arendelle erigiéndose en el horizonte, si seguían a ese ritmo, llegarían antes del anochecer; eso si Elsa no la retaba a una carrera hasta el castillo.
- A que nunca habías visto algo así, ¿verdad, chico reno? – La voz de Don Tomate se escuchó por encima del sonido de los carromatos.
- ¿Te refieres a la peste a humanidad, excremento y orines? – Kristoff se mostraba notoriamente molesto. – Tienes razón, nunca había tenido la desgracia de castigar así a mi nariz.
- Claro, ¿qué puede saber un campesino como tú sobre lo que es un verdadero reino?
- ¿Campesino? Discúlpame pero no recuerdo a qué gran casa perteneces, tenía entendido que eres el perro que Arendelle decidió adoptar.
- ¡Repítelo en mi cara, pedazo de imbécil! – Hans puso su caballo a la altura del de Kristoff.
Anna esperaba que Kristoff tuviese un poco de sentido común e ignorará a Hans, quien ya tenía la cara casi tan roja como su cabello, pero por desgracia, Anna no tenía tanta suerte.
- Eres un perro faldero. – Contestó con una sonrisa en los labios.
- ¡Hoy te mueres! – Hans llevó su mano hasta la espada que colgaba de su cinturón.
- Ni se te ocurra, Hans. – La voz neutra y potente de Elsa se hizo escuchar por encima de los cuchicheos, detuvo al pelirrojo en el acto. – No cometas una locura de la que te podrías arrepentir, suelta la espada y aléjate.
Anna volteó a su yegua para poder observar con detenimiento la escena, era como si el tiempo se hubiese congelado. La caravana había parado la marcha, y un puñado de soldados estaba rodeando a los tres que protagonizaban aquél montaje. Hans tenía los ojos muy abiertos y mantenía la mano en la empuñadura de la espada, Kristoff montado en su caballo se mantenía con los brazos cruzados y con una sonrisa burlona en la cara, y Elsa se mantenía erguida en Odín, su semblante aparentaba calma pero sus ojos de color hielo podrían cortar a cualquiera que tuviese la mala suerte de pasarse por su camino.
- Tu ama ha dado una orden. Obedece, perro. – Kristoff estuvo a punto de soltar una carcajada cuando la cara congestionada de Hans se volteó hacia él; Elsa también volteó a mirarlo y por un angustiante momento, Anna pensó que quien desenvainaría la espada sería ella.
- No caigas en provocaciones, Hans. Suelta el arma. – Dijo con voz tan gélida como sus ojos.
El silencio era sepulcral, pero debajo del silencio que parecía llenar los oídos de la pelirroja, logró escuchar de manera sutil el sonido del acero siendo desenfundado. Los soldados que los rodeaban habían desenvainado las espadas.
- Obedece…
Y eso fue suficiente para que Hans se abalanzara sobre el rubio, todo pasó en cuestión de segundos; el pelirrojo había sido frenado por la misma Elsa quien había echado a su corcel de guerra entre los dos contendientes y frenó la estocada de Hans con su propia espada; unos segundos después los soldados desarmaron a Hans y se interpusieron entre la princesa de Arendelle y su amigo pelirrojo. Con el alboroto la yegua de Anna relinchó y se movió asustada, haciendo que casi cayera la pelirroja de su lomo, pero por suerte Anna logró aferrarse y tranquilizar a su montura.
Hans le dirigió una mirada desafiante a Elsa que seguía con su temple aparentemente calmado, tomó las riendas de su caballo y se dio la vuelta de manera brusca, solo para encontrarse con tres soldados que le tapaban el paso.
- Déjenlo ir. – Bastaron esas dos palabras de la princesa para que los soldados se apartaran y Hans saliera como alma que lleva el diablo en su caballo.
- Así que sí obedece el perro de Arendelle… - La sorna de esas palabras hicieron que tanto la platinada como el puñado de soldados volteasen a ver al rubio con la clara idea de lastimarlo.
- Te lo advierto, Bjorgman. Estás en mi territorio, una sola insolencia más y haré que te corten la lengua. – Elsa guardó su espada, espoleo a Odín y salió disparada por donde había partido Hans. Anna supo al instante que la platinada estaba furibunda y que ésa salida apresurada había sido para evitar perder el control.
Algunos soldados partieron siguiendo a su princesa y otros permanecieron en su lugar, todos observando de la misma manera a Kristoff, con desprecio. Era de esperarse, Hans y Elsa habían practicado junto con la mayoría de los soldados que formaban la escolta de la princesa; no era para menos.
¡Gracias por leer hasta aquí!
Maximus17: Espero que no pienses que os he abandonado, y que hayas disfrutado el pequeño fragmento. Tienes razón, debe haber un heredero.
Erivip7: "¡Lento pero seguro!" Planeo acabar la historia y prometo ya no tardar tanto.
Gorgino: Creo que no he aclarado muchas dudas, ¿verdad?
Lore: Siempre es un gusto leer tus comentarios. Las otras dos pretendientes de Elsa están por revelarse, se revelarán mañana si decido subir todo el cap, aunque pienso que es mucho, o en el transcurso de los días. Y sí, Krisoff nos sacará más de una cana con sus idioteces. Y... Bueno, digamos que Elsa no es exactamente una inocente palomita pero prometo mencionarlo más a fondo en un capítulo que de hecho ya tengo escrito.
Sobre "La horma de mi zapato", prometo terminarla, es más, lo juro; pero no he tenido esa inspiración necesaria, espero que salga algo antes de que entre a clases. Un saludo.
liz: ¡A mí también me encanta Elsa!
Pam: Creo que tus ascuas aumentaran.
Lector: ¡Ahí viene lo mejor!
Annimo: ¡Espero que éste te guste igual!
LaMafer: Sé que no fue pronta pero sí es segura. Mañana subiré más, eso es un hecho. Y espero que tengas los mismo feelings con este pequeño fragmento.
Lourdes: Reaparecí, gracias por decirme que te encanta mi trabajo, es parte de lo que me ha hecho regresar.
Aldmagali: ¡Aquí está! Poquito pero algo es algo.
XL: Lo prometo.
Bueno pues... Nos vemos mañana, amigos.
