Capitulo 9:Descubrimientos y reencuentros inesperados

(Hikari)

3 días ya pasaron desde que el director, Zero y yo leímos la extraña carta. Quería saber de que se trataba, por qué Zero tuvo esa reacción, que esta pasando y por qué cuando pienso en esa carta un escalofrío recorre todo mi cuerpo.

No pienso confesarle al director que leí la carta. No sería prudente ya que esa carta no estaba hecha para que yo la leyera.

Todo esto es muy extraño.

En cuanto a Zero, bueno el… esta igual de alejado que siempre, aunque siempre terminemos encontrándonos. Parecía algo inevitable, pero ahora era yo la que trataba de alejarme de el, no quiero lastimarlo haciéndole recordar a ese alguien que lo lastimó tanto como para que sea así de frío con todo el mundo.

El director también se esta tomando las cosas bastante serias, parece que la llegada de ese tal K.K es algo grande e importante. Cuando venga, le preguntaré por Zero, no puede ser tan difícil.

Pero lo más extraño de todo, es que desde que leímos la carta, los alumnos de la Clase Nocturna no tuvimos clase. Hace 3 días que no tenemos clase, no es que me esté quejando, solamente me parece demasiado raro.

Todo es raro aquí, nada es normal.

Los demás también se están preguntando que esta pasando, especialmente a mí. Ellos sabían que yo hablé con el director hace 3 días antes de la suspensión de las clases.

Así que lo único que hacemos para que el tiempo pase rápido, es sentarnos en los sillones mientras hablamos de cualquier tema, como estamos haciendo algo.

-Abre la boca-escuché a Shiki decirme mientras posaba un Pocky entre mis labios. Yo los abrí y el lo introdujo en mi boca. Shiki y yo nos convertimos muy unidos desde que llegué aquí.

-Que aburrimiento…-dijo Aidou mientras subía sus piernas al sillón para estirarse. Al acostarse, se cruzó de piernas y puso sus manos detrás de su cabeza mientras cerraba sus ojos.

-No entiendo porque nosotros tenemos las clases suspendidas y los de la Clase Diurna siguen en sus clases-dijo Aidou con los ojos cerrados.

-Dices eso como si te estuvieses quejando, deberías estar celebrando la suspensión de las clases considerando tus notas-dije sonriendo. Al escuchar esto, Aidou abrió los ojos sorprendido y se sentó rápidamente en el sillón mirándome enojado.

-¿Y quién te crees tu para decirme eso?-dijo Aidou mientras se cruzaba de brazos enojado. Todos comenzaron a reír al igual que yo.

-No lo se, tal vez… ¿La mejor de la clase?-dije mientras sonreía de forma triunfante. Aidou me miró confundido.

-Eso no es cierto-dijo el mientras se paraba y caminaba hacia mí. Yo comencé a reír mientras sacaba de mi mochila mi cuaderno de calificaciones, entregándosela a Aidou.

Los ojos de Aidou comenzaron a escanear mis notas y observé como poco a poco su sonrisa triunfante desaparecía de su rostro y una aparecía en la mía. Rápidamente, Aidou cerró el cuaderno, me lo entregó y corrió hacia el sillón para recostarse y tomar la misma postura que antes.

-Estoy cansada de estar aquí, voy a dar un paseo-dije mientras comenzaba a dirigirme hacia la puerta, cuando de repente sentí una mano tomar mis muñecas.

-No puedes salir, estamos a plena luz del día-escuché la voz de Takuma decirme si soltar mi muñeca. El dolor, el intenso dolor del simple agarre que tenía con sus delicadas manos. Hay algunas cicatrices que nunca sanarán, tanto físicas como mentalmente. El más mínimo roce para que mis cicatrices me brinden oscuros recuerdos de mi pasado se abran paso en mi mente.


La oscuridad era mi única compañía en este horrendo lugar al que no podría llamar nunca "Hogar". Ya estoy cansada de luchar sabiendo que es en vano, cansada de permanecer en la oscuridad sola, cansada de vivir.

El ruido de las cadenas retumbaba en el aire. Cadenas atadas a mi cuerpo. Muñecas, tobillos, cintura y cuello. Mi piel estaba lastimada, rasgada, herida. Como si a alguien le importara.

Nadie extrañará a alguien de la que no saben ni su existencia.

Todo mi cuerpo estaba herido, las cadenas no habían provocado este dolor. Las cadenas son lo que menos daño me provocan ahora.

De repente, escucho como la puerta es abierta, haciéndose paso al sonido de risas. Malévolas risas. Unas risas que hacen que todo mi frágil cuerpo tirite de terror. Unas risas familiares que me visitan todos los días. Esas risas significan que el dolor vendrá pronto a realizarme una visita.

Solo se que en mi interior y en mi exterior yo…estoy rota, herida, lastimada, quebrada. Y no habrá nadie que pueda curar estas heridas.


Agité mi cabeza fuertemente mientras trataba de quitarme ese recuerdo de la cabeza. Tironeé de mi mano para que la mano de Takuma soltara mi muñeca. Abracé mi muñeca a mi pecho mientras cerraba los ojos.

-No me pasará nada, estoy acostumbrada al sol-dije y rápidamente salí de nuestros cuartos, dirigiéndome hacia la escuela en donde los estudiantes de la Clase Diurna se encontraban en plenas clases.

Comencé a caminar por los largos pasillos, recibiendo unas miradas sorprendidas y curiosas por parte de los demás alumnos. Sorprendidos de ver una alumna de la Clase Nocturna caminando a pleno día por clases.

-¡Ah Hikari-sempai, eres tan bella! ¿Quisieras salir conmigo?-se me apareció un chico de mi edad, mirándome como si fuese el amor de su vida.

-¿Sabes en que salón se encuentra Zero?-pregunté a lo que el chico dejó de sonreírme para mirarme de forma seria. El levantó su brazo y me señaló la puerta de un salón, yo le agradecí y caminé hacia esa puerta.

Luego de tocarla 3 o 4 veces escuché a la profesora avisarme que podía pasar, a lo que yo abrí la puerta e ingresé al enorme salón. Al entrar todos los alumnos me miraron sorprendidos.

-¿Qué desea, señorita?-me preguntó la profesora mientras me miraba desde los pies hasta la cabeza, viendo que yo era una alumna de la Clase Nocturna debido a que llevaba puesto el uniforme blanco.

-Lamento interrumpir su clase, profesora. Pero el director quiere hablar con uno de sus alumnos, así que quisiera saber si me permite extraer a uno de sus alumnos de su clase-dije tratando de sonar lo mejor convincente y educada que pude.

La profesora me miró por unos segundos con su ceño fruncido. Sentí como mi corazón latía fuertemente debido a la presión y a los nervios. ¿Qué pasa si ella no me cree?

-De acuerdo ¿Quién es el alumno que necesita?-me preguntó la profesora mientras me señalaba a los pupitres de los alumnos. Yo giré mi vista y comencé a escanear todos los rostros, pupitre por pupitre, hasta que me encontré con una cabeza plateada y unos fríos ojos violetas mirarme con curiosidad y sorpresa.

Yo levanté mi mano y lo señalé mientras ocultaba una leve sonrisa que se me formó en los labios al ver la expresión que tenía en su rostro. Era graciosa pero tierna.

-Kiryuu-dijo la profesora. Todos se voltearon para mirarlo a el y luego a mí. Zero resopló fuertemente mientras tomaba sus cosas y se levantaba de su mesa y caminaba hacia mí.

Mis ojos se abrieron sorprendidos al oír ese nombre. N-n-no p-p-puede ser… ¿Es el? Es imposible, ellos son completamente distintos. Mi locura me esta matando, me esta haciendo alucinar y oír cosas raras. ¿O acaso fue real?

Vi como Zero bajaba las escaleras y comencé a comparar las apariencias…Los dos poseen el mismo color de pelo y el mismo color de ojos, pero los de Zero me miran de forma fría y desagradable, sin embargo…

-M-m-muchas gracias, profesora-dije antes de cerrar la puerta detrás de mí y Zero. Luego de eso, los dos comenzamos a caminar en silencio, hasta que me cansé de la incomodidad entre nosotros y decidí comenzar alguna conversación.

-¿P-p-por qué ella t-t-te llamó…Kiryuu?-el nombre se escapó de mis labios con fluidez, sintiendo un calor interno recorrer todo mi cuerpo.

-Ese es mi apellido-dijo el de forma desinteresada. Giré mi cabeza fuertemente para mirarlo sorprendido…entonces el es….el…. cambió tanto, el ha crecido y…y…se ha vuelto más frío.

-¡Oye!-Zero me gritó quitándome de mi trance. Yo lo miré por unos segundo y luego me abalancé sobre el para poder abrazarlo fuertemente. Tomándolo por sorpresa.

-Por fin te encuentro-dije mientras lo abrazaba y me hundía en su aroma, fregando mi rostro contra su pecho. El tomó mis hombros y me alejó de el para mirarme de forma curiosa.

-No es tan difícil encontrar a alguien aquí-dijo y luego volvió a caminar en dirección hacia la oficina del director. Yo lo miré con curiosidad unos segundos y luego corrí hacia su lado.

-¿Por qué eres tan frío conmigo? ¿Tanto te hago recordar a esa persona que tanto odias? ¿O es otra cosa?-pregunté, a lo que Zero dejó de caminar.

-Su raza me da asco, son unos repulsivos seres que no merecen vivir, es por eso que soy así-dijo Zero sin mirarme.

-Para tu información tu también eres uno de nosotros…-dije mientras me cruzaba de brazos. Zero bajó su vista hacia el suelo.

-Es un error esto que soy-dijo con la vista mirando al suelo, su cabello cayendo en su rostro para cubrir sus ojos.

-¿Fuiste transformado de forma involuntaria?-pregunté casi en un susurro. Realmente tenía curiosidad de saber que le pasó a Zero, han pasado muchos años y nunca supe nada de el. El solamente se quedó callado.

De repente, en mi mente recordé algo. Hace muchos años atrás recordé que una familia de cazadores había sido asesinada, solamente quedaban sus hijos gemelos. Los cuales llevaban consigo la maldición de los gemelos.

Abrí mis ojos sorprendida al recordar cual era el apellido de esa familia. Mi vista se volteó para mirar a Zero mientras sentía una punzada en el pecho, un nudo se formó dentro de el y mi respiración se entrecortó.

Su familia fue la asesinada, dejándolo solamente a el con su gemelo.

Por eso el es tan frío con las personas, en especial con los vampiros, odiándose a el mismo por lo que se convirtió. El Zero que yo conocía murió junto a su familia aquel día que el purasangre asesinó a toda su familia y lo transformó.

-Zero…yo…-susurré suavemente. Zero subió su vista para mirarme de forma curiosa. Apreté mis puños contra mi pecho mientras comenzaba a tragar, tratando de hacer este nudo desaparecer.

-Yo no soy como los demás vampiros…soy diferente a ellos-dije. Observé de reojo como Zero revoleaba su vista. No creyendo ni una palabra de lo que dije.

-No soy fría como ellos, quiero tener amigos humanos y créeme que lo he tenido-dije al tiempo que subía mi vista para mirarlo a el y dedicarle una tímida sonrisa.

-Pero lo que me diferencia de ellos es que yo…nunca consumí sangre humana-dije con cierto orgullo. Alimentarse de animales es un logro para mí. Zero por un momento me miró sorprendido, pero luego volvió a mirarme de forma desinteresada.

-No me gusta que me trates como a ellos, yo soy muy diferente a ellos. Yo nunca te haría daño…-dije mientras estiraba mi mano y de forma vacilante tomaba la suya.

Zero se sorprendió debido al repentino contacto de nuestras manos. El bajó su vista para observar nuestras manos unidas. Rápidamente se alejó de mí, haciendo que nuestras manos se separen.

-De acuerdo, creo que me pasé de la línea al tomar tu mano, pero quiero que seamos amigos-dije mientras estiraba mi mano y le dedicaba una tierna sonrisa, esperando que el la estreche.

-Prometo que nunca te lastimaré como lo hizo esa persona que te lastimó…yo…estaré contigo cuando necesites a alguien. Zero, conmigo puedes dejar de pretender ser alguien que no eres, alguien frío y cruel, se que en el fondo eres alguien amigable y bueno-dije sonriéndole.

Quiero que vuelva el verdadero Zero. El que conozco. El Zero que fue mi único amigo.

Zero me miró sorprendido, con algo de curiosidad brillar en sus ojos fríos que observé que se aclararon un poco de su frialdad al oír esas palabras que dije. El bajó su vista para mirar mi mano estirada hacia el, esperando que la suya se una y formemos un pacto.

-Si quieres, nadie tiene por qué enterarse de esto. Yo…yo solamente quiero ser tu amiga-dije mirándolo a los ojos. Los ojos de Zero miraban mi mano y luego subía hasta mis ojos, rotando.

-Puedes olvidar el hecho de que también soy lo que odias, yo también olvidaré lo que eres. Podemos pretender ser lo que nosotros queramos. Yo te ayudaré a olvidar Zero, los dos olvidaremos nuestro terrible pasado y miraremos al futuro…juntos-dije mirando sus ojos llenos de confusión. Mis palabras estaban llegando profundamente a el, ya que es lo que el siempre quiso escuchar.

Personas como nosotros dos, que tuvimos un terrible pasado. Queremos escuchar palabras reales, no queremos la simpatía de los demás. Tuve un tiempo en donde también era como Zero: frío y cruel, sola, sin la ayuda y simpatía de nadie.

De repente, Zero comenzó a acercarse hacia mí, vacilando cada paso que realizaba. Su mente estaba en cortocircuito y no funcionaba de tal manera que coordinara con su cuerpo. Aparentemente su mente decía una cosa, pero su cuerpo decía otra.

Su mano comenzó a subir y a subir hasta que paró a mitad del aire y se encontraba enfrentada a la mía a pocos centímetros, casi al punto del roce. Internamente comencé a sonreír, el se esta abriendo a mi, me esta dejando entrar en su mundo, quiere que yo sea parte de su vida.

Yo me mantuve quieta mientras esperaba que el haga algún movimiento, si yo moviese la mano Zero tal vez se arrepienta. No quería presionarlo a nada. Creo que con solo el hecho de acercarse a mí y rozar nuestras manos es un gran progreso.

-¡Hikari-chan! ¡Zero-kun!-una voz chillona y alegre nos gritó. Zero saltó en su lugar asustado al tiempo que alejaba su mano de la mía y las posaba dentro de los bolsillos de su pantalón.

-¡Director Cross!-grité enfadada. Si no tuviese una deuda con este hombre, el ya estaría muerto. ¡Estuvo tan cerca! ¡Nunca tendré una oportunidad como la que acabo de tener!

-¿Por qué están aquí? Hikari-chan, tu tendrías que estar en tu dormitorio y tu Zero, tendrías que estar en clase-dijo señalándonos a los dos.

-De eso quería hablar con ustedes dos. ¿Podríamos ir a su oficina? No creo que sea adecuado hablar de…ciertas cosas en el pasillo de la escuela-dijo mientras miraba el pasillo.

-¡Eres tan tierna cuando hablas así, Hikari-chan!-dijo el director mientras saltaba para abrazarme. Rápidamente me hice a un lado y el director cayó al suelo mientras comenzaba a lloriquear.

-¿Por qué siempre me pasa esto? ¿Acaso no quieres a tu padre, Hikari-chan?-preguntó el director mientras se paraba. La palabra "padre" rebotó en mi cabeza muchas veces.

-Con todo respeto señor, debo decirle que usted no es mi padre por mucho que me agradaría la idea-dije mientras reía suavemente, creo que tenerlo a el como padre sería algo divertido, es imposible aburrirse con este hombre.

-¿Podemos terminar con esto rápido?-preguntó Zero cruzándose de brazos mientras miraba al piso. Puedo ver que no quería mirarme debido a lo que pasó hace unos segundos.

-¿Para qué? ¿Para que vuelvas a clases para poder dormir?-dije en tono humorístico. Zero resopló fuertemente y comenzó a caminar, dirigiéndose hacia la oficina del director.

El director y yo nos miramos unos segundos y luego comenzamos a correr para caminar junto a Zero.

Al llegar a la oficina, cerré la puerta detrás de mí sin antes mirar por si alguien nos estaba siguiendo en caso de que alguien quisiera escuchar la conversación o algo parecido.

-De acuerdo ¿De qué quieres hablar?-preguntó el director mientras se sentaba en su silla detrás de su escritorio. Yo me acerqué hacia la mesa y me incliné hacia delante.

-Quiero saber por qué suspendió las clases de la Clase Nocturna-dije mientras posaba mi mano en el escritorio, apoyando el peso en ese brazo para sentirme más cómoda al incitarme.

-No es importante saber…-comenzó el director pero yo lo interrumpí.

-Si que lo es. Como alumna de esa clase tengo que decir que nosotros también tenemos derecho a estudiar al igual que los humanos, ¿Acaso la suspensión de las clases se debe a el contenido de la carta?-pregunté a lo que el director me miró sorprendido.

-¿Leíste la carta?-preguntó el seriamente. Yo abrí mis ojos sorprendida al escuchar lo que dije, pero rápidamente volví a mi postura natural y negué con la cabeza.

-No señor, pero desde la llegada de la carta nuestras clases fueron suspendida. He llegado a la conclusión de que se encuentran relacionadas-dije tratando de sonar lo más lógica posible.

-Pronto tu sabrás por qué Hikari, tu y tus compañeros-dijo el mirando seriamente a Zero. Volteé mi vista y Zero se encontraba mirando la pared.

-De acuerdo, entonces me retiro-dije mientras me volteaba hacia la puerta para tomar el pomo, pero antes de que la abriese el director me llamó.

-¿Te importaría llevar estos libros a la biblioteca?-me preguntó el director mientras sacaba una enorme pila de unos enorme libros. Yo asentí mientras me acercaba al escritorio y los tomaba en mi mano.

-¿Alguien podría abrir la puerta por mí? Tengo las manos…ocupadas-dije al ver que sostenía los libros con las dos manos. Zero se acercó a mí y abrió la puerta por mí. Yo lo miré y le dediqué una pequeña sonrisa mientras comenzaba a caminar.

Para mi desgracia, la pila era tan grande que también tapaba parte de mi vista. Así que cuando estaba saliendo de la oficina alguien estaba a punto de ingresar y yo al no ver debido a la enorme pila, provocó que los dos chocáramos y cayéramos al suelo junto a los libros.

Dolió bastante caer de espaldas, pero lo que más dolió fue cuando algunos libros cayeron sobre mí. Para mi suerte, si es así a lo que debo llamarlo, solamente fueron 3 libros los que cayeron sobre mí y el resto cayeron al suelo.

Quité los libros que se encontraban sobre mí para poder sentarme mientras me fregaba la espalda suavemente, tratando de que el dolor sanara pronto. Algo que sucederá ya que los vampiros sanamos muy rápido.

De repente, escuché unos sonidos extraños de alguien quejándose y recordé que choqué contra alguien, provocando que saltara en mi lugar y me arrodille mientras pedía disculpas.

-¡Por favor, discúlpame! No te vi debido a que la enorme pila tapaba mi vista y también soy muy torpe, si te encuentras herido yo misma te llevaré a la enfermería-dije cerrando los ojos. La persona rió levemente, una risa femenina.

-No importa, yo tampoco te vi y también soy torpe, déjame ayudarte-dijo ella mientras se reía. Abrí mis ojos y yo también comencé a juntar mis libros. Al terminar me paré y la persona puso los libros frente de mí.

-Gracias, y perdóname de vuelta-dije mientras tomaba los libros de la mano de ella y allí pude ver quien es la persona con la que choqué.

Ella se ve de tener alrededor mi edad, tal vez 1 o 2 años menor que yo. Su cabello castaño claro es extremadamente largo ya que este llegaba a su pequeña cintura. Sus ojos eran marrones como los míos. Se encontraba sonriéndome una hermosa sonrisa. Es extremadamente bella.

Vampiro.

La niña me miró unos segundos confundida. Aparentemente ella estaba analizándome de la misma manera que yo estaba haciendo y ella también se dio cuenta de que somos de la misma especie, así que me dedicó una sonrisa y observé que, efectivamente, unos colmillos se hacían paso entre sus labios.

-¿Eres de la Clase Nocturna?-preguntó ella sonriéndome. Yo asentí levemente mientras le devolvía la sonrisa. Raramente, sintiéndome cómoda frente a su presencia.

-¿Vienes a inscribirte a la clase?-pregunté. Ella rió.

-Más bien a re-inscribirme-dijo ella mientras se acercaba a mí. Lo más extraño fue que yo no reaccioné, solamente esperé a que ella se acercara. Con cualquier otro extraño habría reaccionado y a estas alturas estaría en posición de ataque.

-Asistía a esta escuela, pero por razones personales tuve que dejarla por un tiempo, pero he vuelto-dijo ella sonriéndome. Yo la miré confundida mientras comenzaba a pensar rápidamente en la situación.

Mis ojos se abrieron sorprendidos al tiempo que en mi cerebro se escuchó un pequeño "clic" y todo se centró a una conclusión. ¡Ella es la persona que dejó la carta!

Rápidamente giré mi vista para mirar a Zero y al director. Los ojos del director se encontraban abiertos como dos platos. Su mandíbula inferior prácticamente estaba tirada en el suelo. Pero lo que me llamó la atención fue la expresión de Zero: sus ojos reflejaban dolor, odio, angustia y tristeza.

Una de sus manos que antes se encontraba escondida en los bolsillos de sus pantalones se había escondido dentro de su chaqueta. Está tanteando al arma. Eso quiere decir que algo andaba mal y que había peligro.

Giré mi vista de vuelta para mirar a la hermosa adolescente, la cual estaba mirando intensamente a Zero. Los ojos demuestran tantos sentimientos. En el caso de la niña podía ver arrepentimiento con un toque de tristeza pero felicidad.

-¿Podría saber quién eres?-le pregunté cortésmente a la adolescente, la cual al escuchar mi voz agitó su cabeza, saliendo de su trance, y me miró. Sus labios se abrieron pero no salió ninguna respuesta ya que fue interrumpida por otra persona ingresando a la oficina.

-¡Aquí estas!-

Mis ojos giraron para ver a la persona y allí fue cuando perdí el control de mi mente totalmente.

El mundo se detuvo.

Siento como no existe nadie más que nosotros dos, nadie más.

No se si estoy alucinando, ¿Acaso esto es real? ¿O ya perdí la cordura totalmente? Siento que estoy al borde del colapso mental.

El… ¡esta aquí!

Un revoltijo de emociones recorrió todo mi cuerpo.

Sentí el amor volver a mí. El amor que el me brindó desde pequeños, cuando el cuidaba de mí mientras éramos solamente nosotros dos contra el mundo, sin ayuda de nadie. El que siempre se preocupaba por mí, el que me enseñó tantas cosas.

Pero luego ese amor se volvió negro y se transformó en odio. El me dejó. Me abandonó. Tuve que enfrentar al mundo yo sola. Se olvidó de mí. No se puede dejar a una niña sola en el mundo, suceden cosas horribles. Gracias a el soy el desastre que soy. El me convirtió en un ser miserable, el fue quien desgarró mi alma, me abandonó, dejándome sola con ese monstruo que me hizo cosas terribles.

-Estaba preocupado por ti-escuché su dulce voz hablar…pero no eran para mí esas dulces palabras. Eran para el ángel que estaba a su lado, con quien estaba hablando hace unos pocos segundos.

Esta igual como yo lo recuerdo. Su rostro aparece en mis sueños todas las noches hasta el día de hoy, por mucho que tratara de olvidarlo el fue, es y será parte de mí.

Su elegante estructura ósea lo hacía ver como a un Dios. Con el tiempo que el fue creciendo, ese rostro ya no es el de un niño. Es el de un hombre.

Su altura es notable, con el tiempo siguió creciendo más y más. El siempre fue más alto que yo.

Su oscura cabellera se encontraba desarreglada, su cabello también creció. A el siempre le gusto tener el cabello largo y desarreglado. Recuerdo las veces en que yo traté de arreglarlo, pero el luego metía su mano en su cabello y se lo desarreglaba.

Sus ojos siguen iguales. Única cosa que no cambió de el.

Observé como el ángel a su lado mueve sus labios, pero ningún sonido sale de ellos. Mi mente estaba jugándome un truco, no podía pensar de forma racional, todo esto parece irreal. Nunca pensé que lo volvería a ver.

De repente, el sube la vista para mirar al director y a Zero. Su vista siguió pasando por toda la habitación cuando el me mira con cierto desinterés y se acerca hacia mí, aparentemente no miró bien ya que no se ha dado cuenta de quien soy. Mi cuerpo se mantuvo en su lugar, sin poder mover un solo músculo de el. Tenía tantas emociones recorrer mi cuerpo que hacían que no respondiera.

Al acercarse a mí el toma mi mano. Un golpe de electricidad recorrió todo mi cuerpo al sentir su mano tocar la mía. El lo sintió también ya que miró nuestras manos de forma curiosa.

-Debes ser una alumna nueva de la Clase Nocturna. Debido a mi ausencia no pude darte la bienvenida de manera apropiada. Yo soy el presidente de la clase. Mi nombre es…-comenzó el, pero yo lo interrumpí al sentir como su nombre salía de mis labios como si fuese vómito.

-Kaname…-


dun dun duuun!!! =P
X FIN VOLVIEROON!! estaran pensando, no? jejeje sabia que algunos de ustedes los extrañaban XD
espero que les haya gustado MUCHISISISISIIIIISIMOO y que me dejen lindos reviews no??
ii si quieren dejar algunas sugerencias tambien son aceptadas, soy de mente abierta^^

NO SE OLVIDEN DE DEJAR UN REVIEW Y NOS VEMOS EL LUNES CON OTRO CAPITULO^^