Capitulo 8
-Llamáis. Me da igual la hora. Avisáis cuando lleguéis al hotel, o cuando aterricéis. Me comentáis cualquier cosa, ¿de acuerdo? Y cuando este cerrado, porque lo vais a cerrar, me…-.
-Te llamamos- me corto Seth mirándome con cariño.
-Parezco vuestra madre- dije dándome cuenta de cómo me estaba comportando. –Es que es la primera vez que paso tanto tiempo lejos desde que os conozco- dije abriendo los dos brazos y abrazándoles a ambos a la vez. –Os voy a echar mucho de menos-.
-Ni te dará tiempo- me dijo Jacob besándome la frente.
-Eso espero. Nos vemos- dije despidiéndome con la mano mientras ellos pasaban el control y les perdía de vista. Me gire para ver a mis amigos en una esquina lejana esperándome. Antes habían decidido despedirse y dejarme un poco de privacidad con ellos. –Ya esta-.
-¿Ya te tenemos solo para nosotros?- me pregunto Emmet frotándose las manos.
-Si- dije riendo mientras me cogia por la cintura saliendo casi volando. –Pero si me matas poco podremos disfrutar- termine mientras me dejaba con los pies en el suelo intentando recolocar todo en su sitio.
-Ay Bella, tengo tantas cosas pensadas…- empezó a decirme Alice mientras me cogia de la mano y me arrastraba fuera del aeropuerto.
-¡Alice!- dije pensando porque no me dejo Emmet por los aires un rato mas, ya que casi lo prefreía a aquello. –Ve mas despacio cariño, hay tiempo y no me entero de nada- dije todo lo dulcemente que pude.
-Vale- dijo como si no la hubiese interrumpido en ningún momento. –Esta noche tienes cena en casa de Carlisle y Eume. Estamos todos invitados. Todos- me repitió por si no había captado la dimensión de la palabra. –A las 9 allí. Están deseando verte-.
-Y yo a ellos- dije sin mentir. Otra cosa diferente era lo relacionado con su hijo.
-Estate preparada un rato antes. Jasper y yo iremos a recogerte, no te olvides-.
-No hace falta, todavía me acuerdo del camino-.
-Ya, pero, ¿Cómo quieres ir hasta allí?-.
-En la camioneta naturalmente-.
-¿No te lo han dicho tus padres todavía?-me dijo Emmet poniéndose a mi altura mientras una sonrisa burlona escapaba de sus labios.
-¿Decirme el que?-.
-Tu camioneta se jubilo a los pocos meses de que te fueras. Tu padre la quiso arrancar y... murió- dijo de manera tragi-cómica. Y ahora que lo pensaba, no la había visto desde que llegue a Forks. ¡Mi pobre camioneta!
-No me hace gracia- le dije dándole en el hombro haciéndome probablemente mas daño del que yo le hice a el. –Era mi coche-.
-Vamos Bella, eso no tenia ni la categoría de coche- dijo Alice quitándole importancia.
-Para mi si. Me llevaba a los sitios que es lo que importaba. Quiero mi camioneta- dije a modo de berrinche haciendo que Emmet desistiese y se riese a todo pulmón. Ni siquiera esa mirada de "cállate o te machaco" sirvió para callarle, porque para el esa mirada, solo era un chiste mas en mi cuenta. –Por cierto, ¿vosotros no trabajáis o algo?-.
-Hasta julio todos. Pero hemos pedido el día libre. A partir del 1 todos somos libres hasta septiembre. ¡Un mes de vacaciones contigo Bella!- dijo Alice saltando a mi alrededor.
-Si, no puedo aguantar las ganas- dije subiéndome al coche mientras escuchaba risas de unos y reproches de la otra.
Me despedí de ellos hasta la noche y subí a mi cuarto a organizar aquello un poco. Había llegado el día anterior y apenas había descansado para dar una cabezada antes de despedir a mis amigos. Deshice la maleta colocando las cosas en el armario vacío, a excepción de la caja con recuerdos que deje allí aposta, aquellos que querían que se quedasen donde estaban, aunque ojala todo fuese tan fácil como dejar encerrado lo que no queremos y olvidarlo.
Baje a la cocina con la intención de olvidar los sentimientos que se acumularon rápidamente en el piso de arriba, y preparar la comida a mis padres. Amaba cocinar y sabia que ellos amaban mi comida, probablemente la única que se podía comer en aquella casa sin miedo a contaminación. Mientras preparaba lasaña, su plato favorito, recordaba como en aquella cocina las explosiones de microondas y la comida congelada predominaron durante mis años de estudio, asta que decidí aprender por mi cuenta al arte de la cocina, y poder, por fin, comer en condiciones. Solo durante mis épocas de exámenes volvían las viejas y malas costumbres, y no podía odiarlas más. Justo cuando se apago la luz del honor sono la puerta de casa.
-¡Rene, baja ahora mismo del coche! ¡Huelo a lasaña!- grito mi padre desde la puerta de casa, y antes de poder saludarle con un beso ya estaba sentado en la mesa con los cubiertos en la mano. Poco mas tardo Rene.
-Buenos días a los dos- dije riendo y poniendo el recipiente encima de la mesa, mientras mis padres, salivaban como dos perros hambrientos. –Veo que la echabais de menos-.
-Casi tanto como a ti- dijo mi madre sin ocultar aquel sentimiento.
-Quema, esta recién terminada- dije cuando partí 3 porciones idénticas y las deje en platos delante de cada uno y en menos de un segundo el tenedor y el cuchillo la atacaban como si fuese algo peligroso para el mundo.
-Da igual- dijo Charlie con la boca llena y cerrando los ojos, con el placer que le daba aquel sabor. Rene simplemente prefería mantenerse callada en su placer.
-Vaya, debe estar buena si-.
-Hija, no se como viví estos últimos años con la comida que comía. Esto es lo primero decente que me llevo a la boca en años-.
-Exagerado- le dijimos mi madre y yo a la vez, aunque esta con un poco de culpabilidad en la mirada, sabiendo que Charlie no estaba muy lejos de la realidad.
-Por cierto, esto noche no ceno aquí-.
-¿A dónde vas?-.
-A casa de Carlisle y Esme. Nos han invitado a cenar a todos. Realmente yo también tengo ganas de verles-.
-Dales saludos de nuestra parte. Hace tiempo que nos les veo, pero la última vez seguían igual de bien conservados que siempre- dijo Charlie.
-No entiendo porque no conservasteis la amistad que teníais-.
-Nuestras amistad se fundaba en que nuestros hijos eran amigos, una vez eso se separo, no teníamos motivos por los que estar juntos. Aun así les seguimos guardando gran aprecio- dijo Rene sin ninguna mala intención pero haciendo que a mi se me pasase el hambre de golpe.
-Aun así sigo sin entenderlo- dije limpiándome con la servilleta. –Comeos mi parte, me serví demasiado. Voy a echar una cabezada, estoy muerta. Nos vemos luego- dije subiendo las escaleras mientras veía por el rabillo del ojo como mi madre pegaba a mi padre en la mano para conseguir mi trozo de comida.
A las 20:30, sabiendo las posibles consecuencias yo ya estaba totalmente preparada para salir en cualquier momento de aquella casa. Gracias a mi trabajo en la oficina tenia un par de pantalones de vestir y alguna blusa lo suficientemente formal-informal para aquel encuentro, que me tenia realmente nerviosa, lo suficiente como para elegir zapato plano y no de tacón por si mis nervios no me permitían andar a demasiada altura. Sabía la compañía de la cena, y que posiblemente en alguna parte de ella saliese el tema de mi viaje y estancia en Londres, el momento justo de esta partida…
-¡Cariño, el Porche de Alice acaba de aparcar!-anuncio mi madre. Antes de que Alice tocase el timbre la puerta estaba abierta y ambas en su habitual abrazo. Me despedí de mi padre, sentado junto a mi en el sofá viendo un partido del baloncesto, el cual le entusiasmaba poco.
-Estarías perfecta con un par de tacones- me dijo nada mas verme Alice. Puedo jurar que miro primero a mis pies antes que a mi cara.
-¿Pero estoy semiperfecta no? Eso me basta- dije saludándola con una beso en la mejilla. –Podemos irnos. Llevo llave- dije besando a mi madre en la mejilla mientras salía de la casa.
-He de decir que si, vas bastante decente. Estar sola te ha venido bien- me dijo cogiendome del brazo de manera cómplice antes de meternos en el coche y dirigirnos a la casa de los Cullen. –Me alegro de que estés de vuelta-.
-Yo también- dije viendo empezar a pasar las casas del pueblo. 15 minutos después aparcábamos frente a la entrada.
-Sigue todo igual- dije frente a la majestuosa entrada de la casa de los Cullen.
Ya desde el camino privado que llevaba allí pude comprobar que poco o nada había cambiado desde la última vez que lo vi. Había pasado en aquel lugar gran parte de mi vida. Era el lugar elegido siempre que nos queríamos reunir todos, y para Esme era una bendición recibir a los amigos de su hijo. Amaba a los niños, y lo que sentía por Edward sobrepasaba la adoración entre una madre y un hijo. Años mas tarde supimos que Edward podía llamarse milagro. En teoría Esme no podía tener hijos por una enfermedad en sus años jóvenes, pero un día le llego la noticia de que una vida crecía dentro de ella. De esa historia salio Edward. Y nosotros solo llevamos más alegría a esa casa. Siempre nos trato como hijos suyos, llenándonos de besos y palabras amables cada vez que nos veía. Recuerdo cada rincón de la casa. de pequeña, para mi, aquel lugar era un palacio, un palacio muy similar al que yo quería cuando fuese mayor. La casa, una especia de mansión blanca con 3 pisos e altura, cobraba más belleza aun gracias al paraje donde se encontraba, en medio de árboles sin ningún tipo de vida humana a menos de un kilómetro, y la pasión de Esme por la jardinería y la decoración.
-Hace poco Carlisle quiso redecorar el exterior y Esme puso el grito en el cielo. No cambiaria ni una flor de este jardín por nada del mundo- dijo Jasper riendo como si estuviese recordando la discusión en cuestión.
Y realmente tuvo que ser de risa. Si el amor de aquella mujer por Edward iba mas allá de lo explicable, lo mismo pasaba con Carlisle, su marido y el medico mas respetado de Forks, y probablemente de todo el estado. Un hombre con los pies en la tierra a pesar de ser la persona más rica que yo haya conocido jamás, con un sentido del humor extraño de encontrar y un amor a la familia y a los amigos insuperables. No recuerdo ningún día donde el llegase a casa y no saludase a cada persona con un apretón de manos o un beso. Luego buscaba a su mujer y la abrazaba y la besaba como si hiciese años que no se veían. No les vi discutir ni un solo día, ni una voz mas alta que otra, ni siquiera un no hablarse durante un tiempo. El respeto entre ellos era máximo, y Carlisle a base de experiencia aprendió que los pantalones de la casa los llevaba Esme. Siempre pensé que era la familia perfecta, pero mi amistad con Edward me descubrió que no todo eran color de rosas, y que entre sus padres había discusión y cosas desagradables como en todas las familias. Como en la mía o como en la que cualquier otra familia. Pero a pesar de todo, el amor siempre triunfaba, y eso era algo que poco gente logra sobreponer a las verdaderas adversidades.
Alice pulso el timbre y agarro a Jasper de la mano con una gran sonrisa. Sabía que ellos también tendrían su familia perfecta pronto. Estaban tan complementados, que hasta en ese simple gesto me sentí una intrusa en una burbuja de felicidad a lo que no pertenecía.
-Hola chicos- dijo Esme abriendo la puerta y saludando a Alice y Jasper con un cariñoso abrazo. Sin perder esa sonrisa su mirada se fijo en mi y me abrió los brazos. –Bella- me dijo acercándose mientras yo también la rodeaba con un abrazo, que se sintió como si ahora realmente volviese a estar en mi casa.
-Esme- dije al separarme y cogerla de las manos. –Uau. No has cambiado nada. Estas impresionante-.
-Tu si has cambiado. Ahora eres todo una belleza de mujer-.
-Muchas gracias- dije pasando mientras ella cerraba la puerta.
-No sabes como te hemos extrañado niña-.
-Y yo a vosotros Esme-.
-Bella, que alegría volver a verte- dijo Carlisle apareciendo por la puerta del salón.
-Carlisle- dije repitiendo el mismo gesto con Esme. Solo que el tras eso cogio mi mano y la beso repetidas veces, como el buen caballero que presumía ser. –Veo que el tiempo os respeta muy bien. Es increíble que sigáis igual después de 4 años-.
-No puedes quejarte tú tampoco. ¿Dónde esta esa Bella que se fue hace 4 años?-.
-Se fue Carlisle, se fue-.
-Me alegro. Tenemos la esencia de aquella envuelta en algo mejor- dijo volviendo a besar mi mano. –Pasa al salón, creo que recuerdas el camino están ya todos. Yo cuelgo tu abrigo- dijo cogiendomelo mientras el iba a colgarlo y Esme entraba a la cocina.
Me permití la licencia de mirar descaradamente cada rincón de la casa según avanzaba hacia el salón sin ni siquiera mirar por donde iba sabiendo de ante mano que era el camino correcto. En efecto, nada había cambiado. Incluso podía jurar que el olor, la luz, la esencia de la casa era la misma que años atrás, no había envejecido nada en absoluto. Deseaba que en aquel momento 6 niños locos pasasen corriendo frente a mí al grito de "¡comida!" pero sabia que aquello no ocurriría, y que la realidad que me esperaba al otro lado de la puerta era mucho menos feliz.
-Hola a todos- salude entrando y viendo como en un circulo todos hablaban en un clima de confianza y buen rollo, el cual, por un momento, note que rompía con mi presencia. Pero la sonrisa de Emmet, esa que solía poner cuando me veía me hizo olvidarlo.
-¿Cómo estas enana?- dijo pasando un brazo alrededor de mis hombros mientras me unía al circulo e intentaba evitar por todos los medios la mirada que me atravesaba de Edward. Aun sin verla, podía notarla muy claramente.
-Creo que ese apodo quedo algo viejo-.
-No veo porque, sigues siendo enana-.
-Y tú un crío, asíque te dejare que me lo sigas llamando-.
-Ouuuuuu, esa es Bella- dijo Jasper poniendo la mano para que chocase los 5, gesto que seguí gustosamente.
-¿Qué te parecería ver las cosas desde las alturas Bella?- me dijo Emmet. Antes de que hiciese nada, sabia lo que me esperaba.
-¡No Emmet, no!- chille cuando ya estaba encima de su hombro pegándole de manera poco fructífera en la espalda para que me bajase. –Vamos Emmet, demuestra que eres un niño grande-.
-Veo que casi todo sigue igual- dijo Carlisle entrando en el salón siguiendo las risas del resto de invitados mientras yo desde arriba hacia un gesto de resignación. En un rápido movimiento de Emmet para dirigirnos a la mesa vi que ni siquiera con aquel espectáculo salía la sonrisa de Edward.
-Su asiento señorita- me dijo Emmet a los pies de la mesa sentándose a mi derecha mientras Alice ocupaba el de mi izquierda.
-Huele que alimenta Esme- dijo Rosalie mirando como Esme colocaba desde el carrito las cazuelas para que cada un se sirviese lo mas le gustase. Una vieja costumbre de aquella casa que tanto me gusto desde el primer momento.
-No todos los días se recibe a la hija prodiga de la familia- dijo guiñándome un ojo mientras se lo agradecía con una sonrisa. Justo frente a mi una mueca de desesperación me la jugaba haciendo que empezase a perder mi paciencia y mi educación, justo en el sitio menos propicio para ello.
-Mis padres os mandan saludos- les dije antes de que se me olvidase.
-Rene y Charlie, devuélveselos querida. Me gustaría volver a verles pronto- dijo Esme sentándose con el resto.
-Se lo diré de tu parte-.
-Y bueno Bella, quiero saber que ha sido de ti todo este tiempo. 4 años dan para mucho- dijo Carlisle sonriéndome amablemente.
-O no, realmente no ha pasado mucho digno de contar. Me gradúe en Arquitectura y trabajo en el sitio donde hice las prácticas ese curso. La llevan dos hermano y trabaja otra chica conmigo. Son como mi segunda familia allí. Vivo en un piso de la constructora, asíque realmente no me puedo quejar. Es mas de lo que me puedo permitir con mi sueldo, que tampoco esta tan mal. Y sobra decir que estáis invitados, tenéis una cama en Londres-.
-Asíque conseguiste graduarte. Felicidades- dijo Esme con una mirada de orgullo como si de su hija se tratase. -¿Y nada mas? Querida, ¿y de amores?-.
-Amores- dije riéndome de la palabra. Si ella supiera… -Nada Esme. Ha sido mi última preocupación estos años. Bueno, ni siquiera ha sido una preocupación. No he tenido tiempo para pensar en el amor- esta última frase si que era una gran mentira, ya que el principal motivo de mi partida fue el amor, pero uno no correspondido.
-No lo creo. Mírate, estas hecha una belleza de niña. Los hombres deben seguirte en fila. Si no los ingleses deben de estar ciegos- dijo Carlisle en un tono serio que consiguió sacarme una sonrisa. Un poco más de fuerza y probablemente Edward conseguiría doblar el cubierto.
-¿Jacob no es tu novio?- pregunto Jane que parecía realmente sorprendida.
-¿Jacob? ¿Quién es Jacob?- le siguió una emocionada Esme.
-Jacob es mi jefe, y uno de mis mejores amigos. Solo tengo con el una relación de amistad- dije sonriéndole. A pesar de ser quien era, era una mujer realmente agradable y educada, y no seria yo quien perdiese los modales por… nada.
-Vaya, el otro día pensé que entre vosotros…- dijo sin terminar nada.
-No, no hay nada, y nunca lo habrá. Ni con el ni con su hermano, que s mi otro compañero y otro gran amigo-.
-Hacíais una muy buena pareja-.
-Ya, tenemos una gran amistad y muchas cosas en común. Es… bonito tener un amigo con ese nivel de confianza- dije viendo como el gesto de Edward se torcía hasta quedar casi quedar desfigurado y Jane parecía algo mas incomoda. Desde que habíamos empezado no se habían dirigido ni una sola mirada, ni siquiera se habían cogido de las manos. Realmente algo iba mal, y mi comentario probablemente hubiese tocado la fibra sensible de ellos sin pretenderlo. –Y bueno- dije rompiendo el incomodo silencio que se había creado de repente en la mesa, -¿Qué me he perdido yo estos años por aquí?-.
-Pues parece que tiempo ha pasado tan rápido por allí como por aquí- dijo Esme recuperando la sonrisa. –Dentro de 2 meses me jubilo, me retiro para ocuparme exclusivamente de mi familia y mi casa-.
-Pero si todavía eres joven Esme-.
-Si, pero la ilusión no es la que era, y si tengo el privilegio de poder retirarme cuando quiero, lo aprovechare. Daremos una fiesta de despedida, queda de mas decir que estas mas que invitada. Porque todavía estas por aquí, ¿verdad?-.
-Acudiré encantada. Si, me quedo aquí hasta principios de septiembre-.
-Será una gran fiesta. ¡La estoy organizando yo!- dijo Alice emocionada. –Pero no diré mas, será una gran sorpresa-.
-Alice, ya sabe que hay fiesta- dijo Edward abriendo la boca por primera vez en la cena.
-Pero es muy diferente si sabes lo que te espera. Esme, da conversación a tu hijo que yo quiero hablar de los detalles con Bella- dijo mientras la mesa se separaba e grupos, cada uno hablando de un tema y disfrutando de una agradable noche.
Entre Alice y Emmet me hicieron la noche, y realmente hace tiempo que no disfrutaba de una cena tan relajada, divertida y cómoda como aquella, si quitaba las miradas que Edward me dirigía de vez en cuando y que si pudiesen matar, me hubiesen dejado bajo tierra nada más comenzar aquello. Alice tenía ideas realmente locas para la fiesta, pero conociéndola, las llevaría a cabo, y la fiesta seria recordada durante tiempo por ser espectacular en todos los sentidos. Y Esme soltaría alguna lagrima, eso, estaba casi confirmado.
-Id pasando al salón, ahora llevo el café- dijo Esme mientras todos seguían con sus conversaciones y yo decía, sin decir nada, ayudar a recoger la mesa. Pase a la cocina con un montón de vasos en la mano y los deje en la encimera llamando la atención a Esme. –No Bella, déjalo. Ya me encargo yo de todo- me dijo sonriendo. Otra cosa mas que admiraba de ella, gente ocupada con una casa de grandes dimensión y la posibilidad de pagar una, dos, tres y todas las asistentas que quisiese, y era Esme quien se ocupaba de absolutamente todo. Y yo con mi piso y mas tiempo libre que el de ella probablemente, llegaba el momento de la limpieza y poco mas y me planteaba tirarme por la ventana de pereza.
-No es molestia Esme, son solo unos cuantos cacharros- dije saliendo con ella a por mas al salón.
-Te veo realmente bien Bella, y no sabes lo que eso me alegra. Cuando te fuiste de aquí, no parecías tu- me dijo a solas mientras seguíamos con la limpieza.
-Sobre eso, siento no haberme despedido. Fue…-.
-Fue lo que tú elegiste y necesitaste. Nadie te juzgo ni te juzga por ello. Si fue lo mejor para ti querida, esta todo bien- me dijo besando mi mejilla cariñosamente.
-Gracias Esme. Ciento no haber mantenido mucho contacto, pero me fui por un motivo…-.
-¿Lo lograste? ¿Lograste el objetivo por el que dejaste Forks?-.
-Creo que en parte si. Hay otra que no creo que olvide fácilmente. Pero si he vuelto, es porque Londres ha funcionado en gran parte-.
-Entonces me alegro. No hay más que hablar. Dame eso- dijo quitándome los últimos cacharros de la mano y llevándolos a la cocina.
Me quede sola en el salón contemplando la sala que un día siempre fue mi preferida. Era un espacio tan amplio que fácilmente todo mi piso entraría en el, pero sin paredes, sin restricciones, una rara sensación de libertad dentro de cuatro paredes. Ande pegada a ellas, hasta que un mueble me hizo separarme. Era el favorito de Esme, lo sabia porque si alguna vez tuvimos alguna prohibición en aquella casa era la de no tocarlo con las manos manchadas, otro daba igual, aquel no. Vi que las fotos habían cambiado, mas que cambiado aumentado. Sobre todo las de aquel día. Unos padres felices con un novio radiante de felicidad. La feliz pareja mirándose con el amor que yo un día anhele. Y ese grupo de amigos que yo consideraba mi familia parecían vivir el mejor momento de sus vidas. O eso es lo que aparentaban las fotos. Jane iba espectacular, aunque realmente era una mujer muy atractiva. Y Edward… Edward estaba como siempre, cualquier cosa le quedaba como un guante, y Un traje de novio no iba a ser la excepción. La felicidad y el orgullo de Esme y Carlisle era palpable a kilómetros incluso de una simple foto. Sonreí al verles felices, pero una duda que llevaba rondándome varios días vino a mi mente. Ellos, esas personas de la foto que ahora me apoyan, ¿Qué sintieron en ese momento? ¿Fue el tiempo quien les convención de no dejarme de lado, o realmente no les importo mi decisión? El resto de fotos me eran familiares, en todas aparecía Edward, pero su compañía variaba. Pero faltaba una la mía. Mire y busque hasta que la encontré, aparte dos marcos y ahí estaba, escondida entre los recuerdos de los otros. Me dolió, pero no me extraño.
-¿Te acuerdas de este día?- me sobresalto la voz de Jasper que apareció a mi lado señalando una foto. Era del día de la graduación, horas antes de la foto que yo tenia en mi mesilla de noche boca abajo con Edward.
-Si- sonreí con nostalgia. –Eran buenos tiempos-.
-Los mejores-.
-Si- volví a repetir. –Estabais… estabais espectaculares- dije señalando la foto de la boda.
-Si, realmente esa sonrisa no era muy real. Estábamos felices por Edward claro, pero… pero tú no estabas-.
-¿La disfrutasteis?-.
-Lo que pudimos-.
-Lo siento-.
-Ya- me dijo frotándome el brazo.
-Nunca me has dicho que os pareció, como os sentisteis. Que hubieses hecho tu en mi lugar- dije dejando salir mis dudas, esas preguntas que llevaban en mi cabeza desde hacia algunos días.
-Nos están esperando Bella. Esme pasó hace un rato y no quiso molestarte-.
-No Jasper, esto solo te lo puedo preguntar a ti. Dime lo que sea-.
-Bella, yo comprendo que necesitases tu espacio, todos lo hacemos, y tu idea estuvo bien, pero quizá no fueron las mejores formas. Si lo tuvieses que volver ha hacer, yo, haría lo mismo que entonces, te animaría a que hicieses lo que quisieses, aunque no fuese lo mejor, porque tu algún día lo descubrirías-.
-Como ahora-.
-Si. La boda para nosotros no fue una fiesta. A todos nos dolió, pero nadie te echaría en cara nada, porque todos te hemos fallado demasiadas veces, tu solo aquella-.
-No merecíais aquello-.
-Yo también lo pienso, nadie se merecía que te fueses sin dar explicaciones. Pero Bella, es tu vida, y nosotros no podíamos hacer nada contra lo que tú luchabas. Absolutamente nada, ¿lo entiendes? Y ahora deja de pensar en eso y vamos a tomar el café. Como veras, los rencores quedaron a un lado- me dijo besando mi sien y llevándome con los demás.
-Creo que no te lo he dicho, pero a tu también te he extrañado horrores por allí- dije pasando mi brazo por su cintura.
-En el fondo sigues siendo la misma, y no sabes como me alegro- dijo mientras entrábamos a la sala y veíamos a todos llenando vasos y tazas mientras a cada uno nos daban uno nada más entrar.
-Bueno- empezó Emmet aclarándose la garganta, -un brindis por Bella. Por fin volvemos a estar completos enana- dijo alzando su copa mientras todos le imitaban. Entre tanto jaleo solo yo me percate de que Edward no se unía al grupo, al contrario, desde su esquina y con la misma mirada que me llevaba procesando toda la noche, levanto su copa en mi dirección y de un sorbo se termino el contenido.
-Gracias- dije tímidamente mojando solo los labios en la bebida.
-Perdón- dijo Jane intentando llamar la atención de todos tímidamente, -dentro de unos días… bueno, Edward y yo celebramos nuestro 4º aniversario y nos gustaría hacer una cena intima con todos vosotros…- Jane seguía hablando pero mi mente había desconectado hacia un rato. ¿Cómo se me podía haber pasado ese detalle? ¿La posibilidad de que quisiesen celebrar una fecha tan señalada como aquella? Lo que era fijo es que de esa no me salvaba, -y como justo ese día yo no estoy en el país por motivos de trabajo nos gustaría celebrarla dentro de dos semanas. Solo para que no hagáis planes- dijo mientras todos asentían con la cabeza y sonreían. Yo notaba que el cristal que estaba entre mis manos estallaría entre ellas de un momento a otro. –Bella, espero que esta vez si podamos disfrutar de tu compañía- dijo de manera sincera. Todas las miradas se posaron en mi mientras una gota de sudor frío resbalaba por mi nuca.
-Claro, claro que si. Gracias- conseguí decir sin que se me rompiese la voz. Vi como Jasper me guiñaba un ojo de manera disimulada y Edward giraba su cabeza a otro lado de la sala como si no esperase esa respuesta y lo último que quisieses ver en aquellos momentos fuese mi persona. –Allí estaré- dije con un tono mucho mas seguro que la anterior frase, solo para ver la reacción de Edward, que no movió ni un solo músculo ante mi ultima intervención.
-Me alegro. Te echamos en falta en la boda. Pero bueno, no importa, ya estas aquí de nuevo- dijo cogiendome la mano en un gesto cariñoso. Un gesto más grande y bonito de lo que yo podía merecer de su parte.
-Gracias Jane- le dije de manera sincera.
-Nosotros tenemos que irnos ya, mañana trabajamos- dijo Alice cogiendo su bolso y poniéndose al lado de Jasper. –Bella…-.
-Voy con vosotros- dije sabiendo a lo que se refería. –Gracias por esta noche- dije despidiéndome de Carlisle y Esme en especial mientras Alice y Jasper se despedían de los demás.
-Ve cuando quieras querida- me invito Carlisle.
-Estaré aquí 3 meses sin hacer nada. Me pasaré de vez en cuando, lo prometo-.
-Me alegra oírlo- me contesto Esme.
Me despedí de los demás con un cariñoso abrazo, y aunque había sido evidente que en la cena la relación con Edward estaba a años luz de lo que había sido, decidí, por lo menos, mantener mi educación y estrecharle la mano.
-Hasta la próxima- le dije poniendo la mano frente a el. En un rápido movimiento me la cogio y tiro de mí hacia el quedando mi mejilla junto a la suya mientras me susurraba en el oído:
-Espero que haya próxima como has prometido- y con eso me soltó como si me tuviera asco y fue a ponerse junto a su mujer mientras notaba como mi sangre se empezaba a helar.
Salí de la puerta notando como la temperatura bajaba varios grados, aunque yo salí de esa casa con varios menos en mi cuerpo.
-Bella, ¿estas segura de ir a esa cena?- me pregunto Alice antes de montarme en el coche.
-Si, claro que lo estoy- dije con la misma dureza con la que Edward me había tratado hace apenas unos minutos.
Aunque yo sabía que me merecía ese trato. Quizá por eso dolía tanto.
Holaa! Bueno un nuevo capitulo de la historia! Espero que lo disfruteis tanto como me estais haciendo saber que disfrutais los anteriores
Queria recordaros que podeis hacerme sugerencias, pedirme cosas para la historia… Basicamente decirme como pensais/quereis que continue, porque yo realmente no tengo ni idea todavía, asíque si quereis que vuestras ideas se tengan e cuenta, un comentario o un privado me bastan Digo esto, porque aunque ya lo he repetido varias veces, el otro dia me llego un sugerencia de Maya Cullen Masen (gracias :D) que realmente voy a tener en cuenta en la medida de lo posible, asíque quiero que quede constancia que parte de lo que vendrá es idea suya aunque yo le de forma lo mejor que pueda, y espero que sea de su gusto.
Tendre en cuenta todas, siempre y cuando no sean muy opuestas :D Y por supuesto sobra decir que tal y como acabo de hacer, se sabra que parte de la historia es gracias a vuestras ideas
Asique nada, nos vemos prontito y espero vuestros comentarios!
Un besitooo
