N/A Gracias a todos que han compartido sus sentimientos conmigo sobre este fic y también a Taipan Kiryu que ha presentado una magnífica traducción.
Despierta la Guerra
Por Catbite12--Traducción por Tirpan Kiryu
Capítulo 9
Octane se aproximó a su destino y comenzó el proceso de descenso. Activó sus frenos y redujo su velocidad, justo como siempre lo hacía. Las brillantes cúspides de metal y los elevados caminos se hicieron visibles; Octane sabía exactamente dónde estaba gracias a la posición de las luces de neón. Era demasiado claro y se dirigió fácilmente hacia su pequeña esquina en Kaon mientras se preparaba para aterrizar.
Mientras planeaba en el aire, más edificios fueron captados por sus ópticos. Se transformó suavemente y aterrizó. Nada había cambiado; las mismas calles llenas de escoria, la pegajosa humedad y el oxidante olor de la decadencia continuaban ahí.
Era bueno estar en casa.
Octane se dirigió hacia su vivienda, ignorando a los vagos que deambulaban por el lugar. Tecleó su código de acceso y la puerta enfrente de él se abrió. Retrocedió un paso, pensando que estaba en el lugar equivocado. El desorden había desaparecido y también el mobiliario roto. En su lugar había nuevas mesas y sillas, los más modernos monitores y computadoras, y más; todo el tipo de cosas que nunca habían podido pagar. Un súbito miedo lo asaltó. Tal vez algo le había pasado a Astrotrain y a Blitzwing. En ese momento, Blitzwing salió de su habitación y vio al recién llegado.
-¡Volviste!- exclamó Blitzwing jovialmente. -¿Cómo te fue?
Octane permaneció mudo, mirando atónito a su compañero. Tal parecía que Blitzwing había gastado una fortuna puliendo y pintando su estructura.
Blitzwing recordó que Octane se había ido antes de que Astrotrain y Starscream se asociaran. –Siéntate. Las cosas cambiaron mientras estabas fuera.
Octane se sentó en la mesa.
-Dime algo, Blitzwing. ¿Subió el precio del alto grado?
Blitzwing sonrió y encendió la pantalla de video. -¿Por qué no te pones cómodo mientras te informo todo lo que ha sucedido?
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-Creo que está loco.
No muy lejos, Skywarp y Thundercracker estaban en las afueras de los restos de una fábrica abandonada. La única luz provenía de los anuncios de neón que atiborraban las cumbres de los edificios, creando sombras que titilaban espectralmente. El área alrededor estaba salpicada de rocas, basura, maquinaria oxidada e incluso cadáveres que habían expirado mucho tiempo atrás. El aire estaba denso, cargado de partículas de polvo y de olor a combustible contaminado. El edificio vacío era utilizado por vagabundos para mezclar energon con aditivos para dilatarlo. Por supuesto, esto causaba un daño devastador en sus sistemas, apresurando su declinación, pero mecanoides desesperados recurrían a medidas drásticas.
Nadie excepto los más desesperados se aventuraban en esa área, especialmente desde que esos dos voladores desconocidos habían decidido utilizar el lugar para practicar su puntería.
Skywarp alineó su mira y apuntó hacia las latas posicionadas a la distancia. Con un rápido giro de su brazo, el rifle se disparó y acertó en dos de las cinco latas colocadas. Slag, pensó Skywarp, me va a tomar tiempo acostumbrarme a esto. Miró a Thundercracker.
-¿De qué estás hablando?
Thundercracker notó que la puntería de Skywarp estaba mejorando. Voy a tener que venir aquí con más frecuencia, pensó.
-Screamer. Está obsesionado.
Skywarp sonrió. –Siempre se obsesiona con algo. Ya se le pasará.
-No, quiero decir que realmente se está volviendo loco esta vez. Ha estado trabajando sin descanso en esos chips durante los últimos tres ciclos solares.
-¿Te refieres a los chips rectificadores de poder?
-Correcto.
Thundercracker se acercaba a lo que quería decir. –Piénsalo. Ha estado actuando extraño desde que conocimos a Megatron. Quiere que le reportemos todo lo que hacemos.
Skywarp se detuvo. Thundercracker tenía razón; Starscream había cambiado. Pasaba cada vez menos tiempo con ellos y más con Megatron y Soundwave; incluso Astrotrain le había preguntado qué estaba pasando. Y era cierto también; Starscream realmente insistía en saber qué hacían sus hermanos y dónde.
-Mira, han pasado muchas cosas. Megatron está planeando algo grande y somos parte importante de ello. ¿No recuerdas lo que dijo? Las cosas van a cambiar.
Alzó su brazo y volvió a disparar una descarga de rayos láser sobre las latas. Las tres restantes fueron alcanzadas y cayeron en pedazos al suelo.
Skywarp se detuvo y miró a Thundercracker. –Tenemos que elegir, TC. ¿A qué lado quieres pertenecer? Al nuestro,- apuntó a la ciudad con su brazo, indicando a los habitantes de Kaon, -¿o al de ellos?
Thundercracker sabía dónde estaban sus lealtades. No había duda sobre de qué lado estaba; de hecho, se sintió ofendido por la pregunta.
-¿Qué estás insinuando? ¿Que no estoy con el programa?- preguntó gruñendo.
Skywarp se dio cuenta de que Thundercracker estaba molesto, lo cual no había sido su intención. Thundercracker no era fácil de provocar pero una vez que se sentía retado, no retrocedería.
-No estoy insinuando nada; sólo quiero que entiendas que somos parte de algo más grande. Escucha,- dijo, poniendo su mano en el brazo de su compañero, -deja que Starscream haga lo que es necesario. Cuando llegue el momento, todo lo que tendremos que hacer es seguir órdenes.
Skywarp se acercó a él, mirando directamente hacia sus ópticos. –Las órdenes de Megatron, no las de Starscream.
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Finalmente, Starscream terminó. Tenía con él los últimos chips rectificadores de poder que había guardado de la caja que Thundercracker había robado del laboratorio de armas experimentales de la Academia de Guerra, creados para maximizar las habilidades individuales de cada Seeker. Le había llevado tres ciclos solares terminar las modificaciones ya que, sin un laboratorio, se las había tenido que arreglar con lo que había disponible.
Ahora estaban listos para cumplir los planes de Megatron. El gladiador le había revelado su audaz estrategia a Starscream: una campaña de terror en Cybertron, con especial énfasis en Iacon y Kaon. Venganza por la humillación que él, sus compañeros aéreos y todos los de su tipo habían sufrido. Contactó a Skywarp y Thundercracker con su comunicador interno.
-Skywarp, Thundercracker, regresen de inmediato.
-¿Por qué?- preguntó Thundercracker.
-No importa por qué. ¡Sólo háganlo!- ordenó.
Skywarp y Thundercracker regresaron a su vivienda, en donde se encontraron con el desastre que Starscream había hecho. El lugar estaba completamente desordenado.
-¿Quién va a limpiar esto?- preguntó Skywarp, mirando toda la habitación.
Thundercracker casi tropezó con algunas cajas que habían sido dejadas cerca de la entrada. Miró al culpable pero antes de que pudiera decir nada, Starscream habló.
-Podemos reemplazar los chips rectificadores de poder que recibimos en la Academia por algo mejor.
-¿Eso es en lo que has estado trabajando? ¿En modificar un chip?- preguntó Skywarp.
-No sólo están modificados, son diferentes. Integré muchos núcleos en un solo circuito. Es como tener varios chips en uno. Es un chip rectificador de poder multi-núcleo. No seremos limitados a una sola habilidad; podremos tener varias y ser más eficientes…
-¿Totalmente diferentes?- preguntó Thundercracker sorprendido.
-Así es,- contestó Starscream, -y nosotros seremos los únicos que los tendremos.
-Miren, no sé de qué están hablando. Todo lo que quiero saber es que puede hacer ese chip por mí,- declaró Skywarp, ligeramente irritado por lo que no comprendía.
-Te hará letal,- dijo Starscream, sabiendo exactamente cómo hablarle.
-¿Por qué no lo dijiste antes? ¡Apresúrate y dame el mío!- replicó Skywarp, avanzando hacia Starscream.
En cuanto hubieron instalado sus nuevos chips, Starscream les dio las noticias.
-La Fase Uno está terminada.
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Chromia e Ironhide se dirigieron a la taberna. El aire estaba denso y húmedo; la humedad irritaba el sistema de Chromia. Últimamente sólo pensaba en abandonar esa ciudad abandonada por Primus, preferentemente irse a una colonia fuera de Cybertron en donde no hubiera disturbios ni crimen. Había creído que Ironhide estaba de acuerdo con ella pero, para su decepción, había detectado un ligero giro en su actitud. Ironhide estaba preocupado por los eventos en Kaon y en el resto del planeta, y pasaba más tiempo con Ratchet y Wheeljack.
Estaba a punto de sacar el tema otra vez, cuando vio de reojo una figura familiar en el cielo: azul, con alas afiladas, acompañado por otros dos voladores casi iguales a él, excepto que uno era púrpura, y el otro blanco, con marcas rojas. Sabía que era Thundercracker, con Skywarp y Starscream.
Chromia jaló suavemente el brazo de Ironhide para llamar su atención.
-Mira allá arriba. ¿No es TC con sus hermanos?
Ironhide miró en la dirección indicada; los tres Seekers eran inconfundibles.
-Déjalos ir, Chromia.- Su tono de voz reflejó su repugnancia por ellos.
Chromia lo miró con extrañeza pero continuó caminando mientras los Seekers se alejaban volando.
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Otra ceremonia para un senador. El mismo discurso rejurgitado por las masas. Mientras el imperio comenzaba a fracturarse, exponiendo la podredumbre y corrupción bajo su superficie, los políticos trataban de distraer a la plebe con ceremonias elaboradas y entretenimiento – y fallaban. Sin embargo, continuaban con esa táctica, no tenían alternativa.
Esa ceremonia empezó como tantas otras. Todos los presentes no tenían razón para pensar que sería diferente de eventos previos. Cuando los tetrajets aparecieron, todos pensaron que era parte de la ceremonia. Poco común, pero no inconcebible. Todos, incluyendo a los elementos de seguridad, miraron hacia arriba. Era una distracción bienvenida dada la banalidad de la ceremonia, que consistía en conmemorar el servicio del senador Decimus al Imperio.
De repente, una ensordecedora explosión se dejó escuchar, sacudiendo los receptores de audio de los presentes, la vibración arrojándolos al suelo con tanta fuerza que cimbró estructuras y torció metal, arrojando salpicaduras de energon y pedazos de metal hacia todas partes.
Usando sus nuevos chips rectificadores de poder, los Seekers neutralizaron fácilmente las fuerzas de seguridad y se llevaron el paquete que habían ido a buscar. Dejando la carnicería atrás, ascendieron y se fueron, sus vidas para siempre cambiadas. Ahora los tres eran mecanoides marcados. Habían cruzado el punto sin retorno.
Llevaron al senador Decimus hasta los confines de la guarida de Megatron. Thundercracker y Skywarp se quedaron con él mientras Starscream iba a buscar al gladiador y a Soundwave. En la húmeda y semi oscura habitación, despojada de todo mobiliario, el aterrorizado senador observó a sus captores. Skywarp caminó cerca de él y el senador retrocedió en el suelo. Skywarp se detuvo y miró al prisionero.
-Míralo, TC. Es patético. Loco asustado.
Thundercracker se rió. -¿Qué sucede, Senador? No está asustado, ¿o sí?- lo provocó.
El Senador Decimus miró a sus captores. Los dos eran casi idénticos excepto por sus marcas. Son modelos militares, pensó, no muy seguro de qué modelo eran exactamente. Deben querer algo. Desesperadamente, trató de encontrar un motivo, algo que le permitiera negociar con ellos.
-¿Qué es lo que quieren?
Los ópticos de Skywarp brillaron en la oscuridad mientras se cruzaba de brazos.
-¿Qué cree que queremos, Senador?- preguntó, diciendo el título como si fuera un insulto.
Aterrorizado, el senador trató de contestar. –Yo… soy un miembro del Senado y tengo influencias... Puedo…
Se detuvo, buscando en los rostros de sus captores algo que le indicara que sus palabras estaban teniendo el impacto deseado.
-Puedo darles cualquier cosa que quieran. Créditos… todos los que necesiten.
Skywarp miró a Thundercracker, que asintió lentamente con la cabeza.
Bien, pensó Decimus. Codiciosos, como todos. Se relajó un poco. La avaricia era algo con lo que estaba familiarizado. De repente, una brutal patada en su mejilla le aplastó un óptico y lo estrelló contra el frío suelo de metal. La habitación empezó a dar vueltas mientras varios circuitos internos del senador empezaron a hacer corto circuito.
-¿Cree que hacemos esto por una ganancia?- el senador escuchó a uno de sus asaltantes rugir mientras sentía cómo el fluido goteaba por su rostro desfigurado.
-No, no, por favor…- dijo débilmente, pero su ruego fue inútil. Una segunda patada hizo blanco en su espalda, haciéndolo estrellarse contra la pared.
-No estamos buscando un pago,- dijo Thundercracker con desdén.
El senador trató de levantarse pero fue violentamente regresado al suelo. El pánico comenzó a apoderarse de él mientras trataba de entender lo que estaba pasando.
-¿Por qué están haciendo esto?- clamó, sus manos raspando el suelo.
La puerta se abrió y la luz iluminó el lugar, cegando temporalmente al senador; sus ópticos ya no funcionaban correctamente. Unos pasos se dirigieron hacia él y escuchó que los dos Seekers se apartaban.
-¿Aún no lo ha adivinado?- escuchó a una tercera voz decir, la distintiva voz de Starscream.
Primus, es el rojo y blanco… el líder, pensó Decimus, el pánico comenzando a dominar todo su sistema. Recordó la respuesta que Starscream le había dado antes: Si le dijera, tendría que matarlo.
-Por favor… ¿quiénes son ustedes?- rogó Decimus en un intento desesperado por congraciarse con sus secuestradores, todo rastro de dignidad desaparecido En ese momento, sólo su sentido de preservación permanecía.
-Permítame dejar perfectamente claro quiénes somos, Senador. Estamos en todas partes; en las calles y en sus hogares. Lo vemos todo. Somos sus amigos más íntimos, conocemos sus más oscuros secretos. A través de nosotros, el resto de Cybertron verá su verdadera forma.
-¿Pero por qué?- suplicó, aún sin entender. Mientras su sistema estaba tratando frenéticamente de reparar el daño recibido, a sus ópticos llegó la borrosa imagen de Starscream, que se acercaba y se inclinaba hacia él, hablándole con voz suave. Por alguna razón desconocida, eso lo aterrorizó más que cualquier otra cosa.
-¿Por qué?- continuó Starscream. –Porque el Imperio aplasta nuestra libertad, abusa y pervierte nuestras leyes. El Imperio ha permitido que las actividades criminales del Senado continúen, y los responsables continúan sin castigo. Ustedes nos temen, por eso hacen que sus fuerzas de seguridad nos opriman y torturen a los mismos ciudadanos a los que deberían proteger. Han torcido nuestro sistema legal de tal manera que los inocentes sean culpables y los verdaderos culpables hagan su voluntad libremente.
Starscream se levantó. –Es hora de que el martillo de la justicia caiga sobre los de su tipo y nosotros seremos quienes portaremos ese martillo.
Starscream y sus hermanos salieron de la habitación y aseguraron la puerta.
De repente, Decimus entendió. Éstos no eran criminales comunes en busca de cobrar un rescate; eran subversivos, revolucionarios determinados a derribar al Imperio. Llegar a esta conclusión logró lo que el abuso físico no había hecho: lo colapsó.
Decimus se dejó caer mientras toda esperanza de escapar se evaporaba.
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Mientras las imágenes del ataque y secuestro del Senador Decimus se difuminaban en la pantalla, la expresión de Octane era de incredulidad y admiración.
Blitzwing apagó la pantalla.
-¿Los conoces?- preguntó Octane.
-Claro. Voy a reunirme con ellos más tarde. ¿Quieres venir?
Octane pensó en su último viaje y lo que había visto; colonias a punto de la revolución a lo largo de todo el Imperio. Era hora de elegir un lado y no tenía ninguna intención de estar con los perdedores.
-Guíame, Blitz.
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