Parte IX

El sol empieza a iluminar dejando atrás a la oscuridad, los Pidgeys despertaban en sus nidos y los Caterpies empezaban a moverse en los campos alrededor. El primero de los dos en despertarse fue el chico con el parche en el ojo. Por primera vez en mucho tiempo había dormido de maravilla. No sabía el porqué de esto, pero le agradaba. Viendo a la chica ahí dormida pensó en que debía hacer ahora. Él era un R20 después de todo, tal vez debería enseñarle algunos trucos de lucha que había visto… No, ella aún no estaba lista para eso. Tal vez algo más básico. Pero no, esas cosas ya venían en el libro. Tal vez, algunos de sus secretos de entrenamiento. Esas cosas le habían tomado años de prueba y error, era información muy valiosa que era la clave de su éxito. ¿Debería compartirlo con ella? No estaba seguro. Si sus secretos se sabían, muchos entrenadores estarían a su nivel y ese era un pensamiento que no le agradaba. Por otro lado la chica tenía potencial y decisión… Tal vez sí. Sí, pero debía hacerlo con la explicación apropiada. Así que esperó a que la chica despertara. Puso en orden sus pensamientos y como iba a decirle lo que sabía. Finalmente Eliza despertó.

—Parece que al fin despiertas—dijo Redel casi burlándose, con una sonrisa en el rostro.

— ¿Eh?—Eliza respondió algo confundida, todavía estaba medio dormida y no escucho bien la frase.

—Muy bien es hora de otra de mis lecciones, esta vez de entrenamiento pokemon— Hablo orgulloso de sí mismo.

— ¿Tan temprano?—Dijo la chica mientras bostezaba, no es que no quisiera escuchar otra de sus lecciones, es que apenas se despertaba y no estaba tan dispuesta en ese preciso momento.

—Sí, y más vale que pongas atención porque esto es de suprema importancia— El enojo se le notaba, estaba a punto de compartir información que le había tomado mucho aprender y ella le contestaba así.

—Perdón, por favor continua — la chica entonces enfocó toda su atención en Redel.

—En fin, empezaré por la explicación. ¿Sabías que los pokemon tienen peleas en estado salvaje?—El chico la miro a los ojos fijamente esperando la respuesta de esta.

—Bueno, supongo que sí— contesto Eliza algo nerviosa por la mirada tan profunda que le estaba dando.

—Pues tienes razón, pero las batallas en estado salvaje son muy diferentes a las que tienen los entrenadores. Veras, en estado salvaje los pokemon pelean con dos objetivos, la de supervivencia y la de supremacía. En la primera se juegan la vida ya sea depredador o presa, si gana el depredador, tendrá el sustento que tanto le hace falta, si gana la presa, ganara su vida para luchar otro día. La de supremacía es para demostrarle a los otros cual es el mejor, suelen ser entre miembros de la misma especie y el ganador gana ventajas de reproducción, sobre el grupo si el pokemon vive en grupos o territorial si vive en solitario. Son altamente ritualistas, por lo que no suelen hacerse un daño real, se miden en sus ataques. En cambio también existe la lucha de una madre o padre por su cría en algunas especies que son grupales. Ahora bien, ¿Cuál se parece a la batalla pokemon entre entrenadores?— El tono de Redel era explicativo, como dando catedra, pero al llegar a la pregunta volvió a mirarla de la misma manera que antes.

—Pues la de supervivencia, desde luego—dijo la chica confiada en que era la respuesta correcta.

—Muchos dirían esa, pero se equivocarían— dijo Redel con una voz de decepcion, Eliza estaba confundida. Él continuo— Pues sí, las batallas pokemon se parecen ya sea la de supremacía o la de protección. En una pelea de un pokemon de entrenador promedio el pokemon quiere demostrar que es el más fuerte, por eso es tan vistosa pero poco efectiva. Cuando el entrenador es realmente cercano a su pokemon entonces sale el instinto protector, el cual es fuerte, al menos más que el del entrenador promedio aunque no sirve de mucho sí él pokemon no suele proteger nada en estado salvaje, carece de ese impulso. Pero la respuesta de cazador presa es aún más fuerte, ya que no se tienen contemplaciones. Es por eso algunos pokemon salvajes atacan con tanta fuerza a los pokemon de entrenadores, si se ven amenazados en situación de vida o muerte, o si por casualidad se encuentran con pokemon que normalmente son su presa. Si no actuaran igual como si fuera una pelea por superioridad—Mientras hablaba el chico mantenía una voz fuerte e intensa era obvio que estaba sumergido en lo que decía. La chica por fin entendió mucho sobre las batallas pokemon pero tenía una pregunta.

—Entonces, ¿es imposible que un pokemon entrenado use esa fuerza de supervivencia?—La chica estaba realmente interesada, esa fuerza podría ser la clave para ser maestra pokemon.

—Claro que no, que bueno que lo preguntas— Redel estaba complacido con esa pregunta, era justo lo que quería. Continuo— Yo tengo una manera de hacer que ese instinto salga en el momento de la pelea, por eso has visto que mis pokemon actúan con intención propia sin que tenga que dar órdenes—cuando lo dijo no pudo contener su orgullo y su emoción, estaba orgulloso de lo que había logrado.

—Entonces enséñame—Dijo Eliza con decisión en los ojos, quería saber cómo.

—Bueno, no es algo fácil. Tardará más de unos días, pero supongo que si te enseño sabrás como emplearlo con tus pokemon, aun cuando acabe el mes, así que vamos— hablaba como respuesta a la decisión que vio en la chica, le pareció por un momento que si confiaba su secreto a la persona correcta. Caminaron rumbo al monte entre los espinos y otros arbustos, hasta que se toparon con un inmenso árbol. Redel saco su pluma y dibujo unos ojos simples, una barriga con un punto en el centro y después unos palos que hacían de piernas.

— ¿Vez estos dibujos que hice en el árbol? Pues tendrás que darle una señal a tus pokemon como "ataca" que servirá como orden de inicio, no ataques específicos solo una orden, después les señalaras alguno de esos puntos. Ahora viene lo complejo, recompensaras al pokemon solo si vez que se llena de ese instinto de supervivencia, Veras cuando entran en ese estado suele ser cuando se encuentran realmente cansados, además estos dibujos despiertan ese instinto, en especial los ojos, todos los pokemon tienen ojos y cuando estos miran fijamente quieren decir que están listos para atacar, por lo que el dibujo ayuda a su inconsciente a liberarse frente al estimuló. Además sirve como entrenamiento de puntería aun si no logran sacar su fuerza de supervivencia. Después deberás de gritar "¡alto!" y calmar al pokemon, esto servirá para sacarlos del "trance" en el que se encuentran— El chico dio la explicación de manera convincente, era obvio que tenía experiencia en lo que hablaba, pero las instrucciones eran más difíciles de lo que parecían, ¿Cómo sabría Eliza que estaba en ese estado?

—Entonces empezaré con Torchic— la chica sacó a Torchic de su pokebola y este la miro. Entonces dio una orden.

— Ataca— gritó y la pequeña criatura no sabía a donde atacar, la chica entonces señalo el dibujo y el pollo entendió. Empezó a arañar al árbol ferozmente. La chica pensó que esto era lo que esperaba, pero Redel la detuvo. El pollo siguió atacando y atacando, lanzó ascuas cuando sus piernas se cansaron, pero no fue suficiente. Eliza lo vio cansado, pero al ver al chico este le hizo una señal de que no era suficiente. Finalmente la mirada del Torchic cambio totalmente, miró a los ojos dibujados de una manera que asustó a la chica, la única manera en que pudo describirla sería… hambre. El pollo prosiguió a lanzar unos arañazos directo a los ojos dibujados. Entonces Redel dio una señal y la chica entendió.

— ¡Alto!— grito con fuerza ella, pero el Torchic no se detuvo siguió atacando ferozmente.

— ¡Alto!—Grito nuevamente, pero el pollo seguía atacando. Ella entonces se acercó para tratar de detenerlo, lo cual fue un grave error. El pollo empezó a atacarla a ella hasta que el chico intervino.

— ¡Alto!—Grito el chico desde el fondo de su pecho y lo pequeña bestia lo miró. Redel regreso la mirada que solo puede ser descrita como severa. Torchic entonces pareció salir del trance y vio a su entrenadora herida, este se acercó con timidez y la miro con una cara que decía claramente arrepentimiento. La chica lo miro un poco con miedo, pero luego con comprensión. Abrazo a la pequeña criatura casi con lágrimas en los ojos y luego lloro.

—Muy bien, acabas de arruinarlo todo—dijo Redel con voz de enojo.— Ahora tu pollo tendrá miedo de entrar en ese estado, tardaremos días, sino semanas en reprogramar ese comportamiento, ¿Cómo se te ocurre meterte con él en ese estado? ¿Qué no vez que es peligroso?— La furia del chico se notaba en cada una de sus palabras.

— ¿Qué esperabas que hiciera?—Grito la chica aun con Torchic entre sus brazos.

—Seguir gritando hasta que se detuviera por completo, después darle un bocadillo o una caricia para que entendiera que lo que hizo estuvo bien, ese es el punto de este entrenamiento especial, que el pokemon entre en ese estado en medio de una lucha y después detenerlo con una frase, puro condicionamiento— el chico dijo estas palabras más frustrado que enojado esta vez. La chica entonces se calmó y metió a su pokemon en su pokebola.

—Perdón…— la chica se veía realmente arrepentida, es cierto que había sido todo su culpa, pero se aseguraría que no volvería a pasar.

—No importa, creo que es suficiente por un día, vamos a comer algo— Redel se calmó un poco, y después señalo un lugar donde sentarse. Saco un poco de carne seca y le compartió a Eliza. Ella entonces se dio cuenta de algo.

— Espera un segundo, en todas tus batallas ya no dices "alto" para sacar a tus pokemon de ese estado, por eso los pokemon de tus rivales quedan tan mal heridos, tú ya no los detienes ¿Por qué?—La chica había tocado un punto incómodo y lo sabía.

—No quiero hablar de eso— dijo el chico del parche con severidad, eso era algo de lo que prefería ignorar.

—Pues pienso que tienes responsabilidad sobre tus pokemon, prométeme que en tus batallas detendrás a tus pokemon cuando haya sido suficiente— Eliza estaba hablando muy seriamente.

—No tengo porque hacerte caso— refunfuño Redel.

—Hazlo—Dijo muy firmemente la chica la cual lo miro acusadoramente.

—Está bien, lo prometo, Estas feliz— Contesto con enojo el chico.

—Sí, lo está— dijo la chica algo aliviada.

"¿Cómo lo hace?" Pensó Redel, tal vez le quedaba algo de alma después de todo. Su punto era fuerte, tal vez si se estaba pasando un poco con los otros entrenadores. Pero sentía que se lo merecían, eran unos novatos, todos ellos. No sabían nada de la vida, de pokemon y creían que podían vencerlo a él ni más ni menos. Lo hacía con un propósito, era para probarles que no estaban listos para batallas pokemon y en parte para restregarles su superioridad en la cara. Quería que lo reconocieran y le temieran. Tal vez así habría algo de orden…

El resto de la comida fue en silencio. Eliza no quería probar su suerte diciendo más de lo que ya había hecho. El chico desde luego que no quería hablar, y menos de ese tema. Finalmente fue la chica la que rompió el silencio.

—Quiero volver a intentarlo—Dijo ella con decisión en su rostro.

— ¿Con tu pollo?— Habló el chico con un tono algo sarcástico en la voz.

—No, quiero que descanse, esta vez será Sunkern— dijo ella convencida de sí misma

—Entonces saca a tu pokemon y esta vez no lo arruines—Esta vez era severidad el tono en que Redel lo decía.

—No lo hare— dijo la chica decidida en no cometer el mismo error dos veces. Saco de su pokebola a Sunkern y dio la orden.

— ¡Ataca!—Grito con todas sus fuerzas señalando el dibujo. La semilla empezó a atacar con mordiscos una y otra vez. Finalmente quedo cansado y vio a su entrenadora, la cual le regreso una mirada que decía continua. Pasaron los minutos y la semilla casi exhausta miró a los ojos del dibujo. Esta vez la mirada de Sunkern cambió radicalmente a una de… miedo. Entonces dirigiéndose directamente al árbol empezó a cantar una dulce tonada, y repentinamente mordió con ferocidad una de las extremidades pintadas. La chica miró a Redel y este dio una señal de hacerlo.

— ¡Alto!—Gritó la chica, una vez, luego otra, y otra. Hasta que finalmente la semilla se detuvo casi por completo. Ella se acercó con cautela. Al verla, la cara de Sunkern cambio a una más amable, la chica le dio una caricia y lo devolvió a su pokebola.

—Esta vez, ¿Cómo lo hice?—dijo la chica segura de sí misma.

—Sorprendentemente bien…— contestó Redel algo sorprendido. Lo había comprendido a la segunda vez, y después de una experiencia tan traumática. Era simplemente fantástico, él mismo tardó varias veces en perfeccionar la técnica y ella lo había comprendido muy fácilmente. Tal vez era por la excelente guía que le estaba dando o por lo menos eso es lo que le gustaba pensar.

—Ahora, esto lo tienes que hacer varias veces al día, hasta que los pokemon se acostumbren a ese estado— siguió el chico todavía pensativo. A la chica le gusto esa respuesta.

Después de esto los dos caminaron hasta el campamento en el cual se estaban quedando y prendieron otra vez la fogata.

—Has tenido un gran avance hoy Eliza, pero aún falta mucho por aprender— dijo Redel mirándola fijamente.

—Si eso lo sé— la chica hablo de manera confiada como aceptando el reto.

Cenaron algo de sopa y después Redel le sugirió a la chica que continuara leyendo el libro, lo cual ella hizo. Cuando el sol se ocultó el chico se acostó en su cobija y se dispuso a dormir. La chica vio sus heridas, las que Torchic le había hecho, saco algo de alcohol y unas gasas, y se las limpió. Esta clase de entrenamiento era algo peligroso, pero si le daba resultados lo valía. Finalmente también se acostó en su sleeping y quedo dormida.