En el capítulo anterior...
...L consigue evitar la caza de Kira por parte de los cazadores de Gantz, para que posteriormente Maki se una a él y le entrene en el dominio de las armas y estrategias para la supervivencia en Gantz. Por otro lado, en el pasado, una máquina recreativa despierta un extraño instinto paranormal a un joven llamado Tano. ¿Es el inicio un reflejo del final?
Capítulo IX: El primer gantzer
1981, en algún lugar...
—Le traigo el informe del número sesenta-y-dos, señorito William —una joven secretaria de melena rubia le entrega unos papeles a un hombre de piel pálida situado enfrente de una pantalla con numerosas codificaciones y secuencias extrañas.
—¿Cómo ha respondido a la fase cinco?
—Sin anomalías, de hecho, ya entró a la fase siete.
—¿La fase siete? —el hombre de pelo blanco se levantó—. No hay un caso de fase siete desde hace meses. Tráigamelo de inmediato, antes de que evolucione demasiado. «Por fin tenemos a un caso siete. Si le dejo escapar, mi padre me matará.»
—¿Se encuentra bien? Está muy pálido hoy.
—Mis problemas de albinismo es lo que menos te incumbe, Anastasia. Tú preocúpate de traerme al número sesenta-y-dos antes de que el virus evolucione demasiado y sea indomable. Pronto necesitará beber sangre, y si se equivoca, será la suya, así que tendrá que apresurarse —pulsa un botón de su escritorio—. Soy Will, preparen un vuelo privado antes del atardecer para la señorita Loveson —se vuelve hacia ella, buscando algo tras abrir un cajón protegido con llave—. No se olvide de darle esto, o de lo contrario no podrá ver. Son unas lentes de contacto, por lo que el resto ya se lo imagina —la chica recoge el paquete contenedor y se apresura en su salida—. Ah, y por cierto; si me fallas y el vampiro no te mata, lo haré yo personalmente.
—Confíe en mí, no le defraudaré como lo hizo mi hermana.
—No tengas tanta prisa, Anastasia —se levanta interponiéndose en el camino de su intermediaria—. Tu hermana melliza, como decirlo, no me defraudó, simplemente... me humilló. Tu vida no vale una mierda, y es por eso que deberás cumplir con máxima exactitud todas mis órdenes para así saldar la deuda que tu condenada hermana dejó al morir tras fallar en su reclutación. Seré aún más directo. Corren tiempos difíciles, y tras abrir la caja de Pandora, nos hemos topado con que tan solo unos pocos resultan ser convertidos; los demás sólo se infectan y su sistema inmunológico se desploma como un globo lleno de agua al impactar contra el suelo. ¿Sabes lo que pasa cuando un globo lleno de agua se da de lleno contra el suelo, Anastasia?
—¿Se rompe, señor...?
—Exacto, Anastasia, se rompe. Veo que tantos estudios te han servido de algo, sin embargo, algo más ocurre —se hace el silencio—. Adelante, dime qué viene luego.
—¿Se derrama el agua, quizás?
—Muy ocurrente, sin embargo... el agua nunca desaparece. Primero te salpica al salir, luego, esa agua se evaporará y, cierto tiempo después, caerá en forma de lluvia, y el bucle se repetirá indefinidamente.
—Claro, señor.
—El globo y el agua es una metáfora, Anastasia, una jodida metáfora; el agua, es el virus que nosotros hemos dejado caer sobre el mundo, propagándose como la envidia y la corrupción. Necesitamos cazadores, y los necesitamos ahora, antes de que esos malditos vuelvan y nos reclamen de nuevo. Treinta años llevamos ya y tras cuatro intentos fallidos, esta vez parece ir bien. El mundo se ha tragado eso del virus y ya le están poniendo nombre y todo, parece que hasta le han cogido cariño. Estarán más pendientes de eso que de invasiones alienígenas, eso seguro, y eso del fin del amor libre seguro que les molesta más que no una jodida invasión a escala mundial. Es por eso que me importa una mierda cuántos tengan que morir o sufrir con tal de que unos pocos se alcen y puedan servirnos de soldados; soldados, Anastasia, eso es lo que necesita el mundo, lo que Gantz necesita son hombres sin miedo, que ansíen luchar y morir por la misión sin replicas alguna, y los vampiros son un blanco perfecto; todo un mito, por lo que todos los que hablen de ellos serán tomados por locos, y por otro lado, carecen de sentimientos, por lo que además de deshacerse de sus lazos fácilmente, les convierte en los soldados definitivos. Pronto dispondremos de decenas de cazadores; no, centenares... maravilloso —los naranjados ojos de William brillaron con fuerza. Con un reciente cambio de expresión en el rostro, ordenó a su intermediaria retirarse.
—«Soy un genio, madre. Todo un genio. Nadie se percatará nunca de que el nuevo virus ha tenido relación alguna con nuestra organización, o con el activador. Dentro de poco retiraremos al Polybius, ya que de poca utilidad nos hace ahora mismo. Con las primeras activaciones, el virus se propagará como cucarachas en bandada. Los que sean capaces de evolucionar se convertirán en nuestros fieles cazadores; los que no, se consumirán sumidos en la desgracia, degradados por su cada vez más destrozado sistema inmunológico. Dentro de unos años, cuándo el virus pase a estar totalmente perfeccionado, incluiremos una vacuna especial obligatoriamente en todos los infantes a los dos años de edad, cuando más vulnerables se encontrarán, ya que de reducir la edad mínima de la implantación de la vacuna podría resultar aún más peligroso. Eso servirá para activarles cuando a nosotros nos convenga, o destruirles en casos de fuerza mayor. ¿Estás orgullosa de mí, madre? Seguro que lo estarías. El imperio está ahora en mis manos, no en las de tu odiado marido. Él fue débil, te dejó morir. Nunca hubiera podido dirigir el mundo con la mano firme necesaria. Cuando llegue el momento, te devolveré a la vida, mi amada madre.»
27 de enero del 2013
Después de la misión anterior, L acoge al joven Maki en su apartamento. Más de una semana ha pasado ya desde el encuentro, y aún está la segunda cacería por venir, sin saber en qué momento serán llamados para combatir. En ese lapso de tiempo, el detective le enseña todo lo que ha aprendido en sus siete años como siervo de Gantz; el dominio de las armas, el uso del traje, y la única vía de escapatoria posible: la interminable lucha por la libertad. Mientras Maki sigue practicando, L prosigue con su investigación sobre Gantz, cuando, casi por casualidad o bien por ironías del destino, halla una anomalía en el sistema de datos cifrados en un recóndito lugar de Internet; es un pequeño bucle que podría usar para acceder a la base de datos de la SPK, con su sucesor Near en cabeza en su lucha contra Kira. A Elle Lawliet le parecía algo diminuto comparado con todo lo que ha vivido y está por vivir. Eso, junto con los recientes sucesos, le obliga a dejar escapar una carcajada.
—Ryosuke, estamos de suerte —así llamaba a Maki normalmente desde que se instauró en su apartamento—. Mañana Kira morirá.
—¿Qué? —el chico que llevaba el traje propinado por Gantz deslizó el arma hacia el suelo, sorprendido. L sonrió llevándose el pulgar hacia los labios.
—Así es. Mañana Near le atrapará. Estoy tan seguro de eso cómo de que estamos tan muertos como mañana lo estará Kira —Maki sonrió forzadamente, por el impacto de las palabras de su instructor. Su rostro cambió repentinamente.
—¿Crees que Kira podría ser reclutado por Gantz? Oh, y... ¿cómo estás tan seguro que morirá, no pretende Near arrestarle?
—De eso no hay duda. De lo que sí dudo es de si Kira se dejará atrapar honestamente, y conociéndole usará todo tipo de artimañas con tal de vencer, por lo que Near, alguno de sus propios seguidores o su aburrido shinigami optarán por acabar con él. Y por lo que la pregunta restante respecta, puedo afirmar con un noventa-y-cinco por ciento de probabilidades de que Kira no será reclutado por la esfera negra —con su peculiar postura al asentarse, el detective hace girar la silla con ruedas en las patas hacia la pantalla del ordenador, y pulsando las teclas con tan sólo los dedos índice, muestra a Maki un largo código de programación no binario, con extensas cifras y una destacable ecuación—. ¿Ves esa operación marcada en medio de la pantalla? Es el posible método de reclutamiento de Gantz, el cuál he llegado durante estos siete años. De este modo no es difícil saber quién va a ser reclutado si diera el caso de su muerte. Al fin y al cabo, Gantz no parece ser más que un programa informático, lo que aún es un misterio para mí es quién o quiénes lo han creado y para qué propósitos reales. En caso de que fuéramos sus soldados como aparenta ser, estaríamos en medio de una guerra interplanetaria, como mínimo. Mira —el detective señala partes de la operación matemática coloreadas con un tono violeta—. Estas partes son las que aún no he resuelto, y en las que algún día trabajarás.
—L, la última vez dijiste que ibas a morir; explícate —el detective puso una expresión de desgana en hablar del tema.
—Es evidente el hecho de que a todos nos llega la hora.
—¿Y?
—En ese entonces, me gustaría que tomaras el relieve de la investigación —Maki cierra los puños con fuerza y aprieta los dientes—. E incluso no estaría mal que formaras tu propio equipo de investigación, sea por... —L recibe un fuerte golpe en el estómago propinado por Maki, que le empuja varios metros sentado en su silla hasta finalmente golpearse contra la pared. Tras unos segundos, se levanta haciendo crujir los huesos del cuello—. Oye tío, eso duele un montón, y más ahora que no llevo ni el traje. ¿Se puede saber qué mosca te ha picado? —Maki se precipita sobre L, levantándole por el cuello de la camisa con una sola mano.
—¿Qué coño te pasa a ti, L? —le responde con una fuerte patada en el cuello. Maki le deja caer al suelo, protegido por el traje.
—¿Es que tampoco tengo derecho a morir como persona que soy? —le clava la mirada de ojos de ébano fijamente.
—No de la forma en qué lo mencionas. Además, podría resucitarte una vez llegue a los cien puntos, ¿o es que de lo contrario no me ves capaz?
—La prioridad es dar con Gantz y detenerle, no arriesgarnos en luchas innecesarias para aumentar nuestro ridículo índice de puntuación.
—¿Y eso lo dice alguien que duerme con cuatro armas de cien puntos bajo la cama?
—Yo sólo me pedí tres, la otra era la de un compañero que murió hace tiempo.
—No entiendo como puedes ser tan frío, L. Si era tu compañero, deberías haberle resucitado, en lugar de, de hacer lo que estuvieras haciendo, ¡coño! Somos personas, ¿recuerdas?
—Recuerdo haber hecho una promesa a mi antiguo grupo de compañeros. Dijimos que si alguna vez muriésemos, nadie nos resucitaría. De ese modo aprenderíamos a valorar la vida y valernos de nosotros mismos. Así que como compañero mío que eres, te pido que si muero no me resucites y prosigas con la investigación tú solo.
—¿Por eso nunca has pedido la libertad, L, por proseguir con la jodida investigación?
—Así es. ¿Acaso hago algún daño?
—A ti mismo. ¿Te parece poco?
—Yo no me hago ningún daño. Para mí no es más que un reto, un entretenido juego. Deberías saberlo, ya lo dije esa vez en la retransmisión por ordenador a la Wammy House. No intento hacer justicia, ni lucho por ella.
—Y aún así has limpiado al mundo de numerosos criminales, has resuelto los más difíciles casos alrededor del mundo, y...
—Sí, se lo que yo mismo he hecho, de igual modo que se que todo lo que hago es por mi propia iniciativa, ni por nada más ni por nada menos. No tengo ni he tenido nunca motivos para vivir que no fuera la propia superación personal e intelectual, como resolver un complicado puzzle o completar un videojuego en su máxima dificultad para la mayoría de la gente. Y por tu mirada, deduzco que no ha sido muy distinto, ¿me equivoco? —se produce un silencio momentáneo. Maki desliza involuntariamente su mirada hacia el suelo, mientras L recoge la silla y vuelve al ordenador.
—«No, L, no te equivocas demasiado. Nunca he tenido ningún motivo para vivir.»
A la mañana siguiente, Yagami Light murió a manos del shinigami Ryuk. Así fue como terminó el reinado de Kira. Nunca nadie supo —excluyendo a los que participaron directamente en la batalla— que fue L, con la ayuda de sus sucesores Near y Mello, quiénes pusieron fin a la cruenta guerra que tantas vidas se llevó por enfrente. En el último suspiro de vida de Light, le pareció ver a su amigo Ryuzaki. ¿Usaría él la invisibilidad del traje para ver por última vez a su rival?
Próximo capítulo: Guerra en el Mundo Shinigami
