RESIDENT EVIL ORIGINS

CAPÍTULO 9: CLAIRE REDFIELD

Por GeishaPax


Nota General: Estimados lectores, tuvimos un pequeño ajuste en nuestro calendario y debido a eso hubo pequeños cambios; el episodio de hoy debería de corresponder a HUNK pero a causa del reajuste les traemos el capítulo dedicado a Claire Redfield. Lamentamos las molestias ocasionadas y esperemos disfruten el capítulo.

Gracias por leer.

Atentamente:

Equipo de Resident Evil Behind the horror Autores


RESIDENT EVIL es propiedad de Capcom, así que ya valió jaja

Nota de la autora: Antecedentes del héroe, el pasado de un villano y el inicio de una historia. Parte de la antología de one shots sobre los personajes principales de la saga de RE en colaboración por los autores del foro RESIDENT EVIL: BEHIND THE HORROR.

Agradezco a los lectores que visitan el humilde trabajo de ésta escritora, un agradecimiento especial a Pily-chan que hace su debut como mi beta reader, a las hermanas malvadas por ser pacientes con mi sorpresa, al foro que me ha dado muchas alegrías, gracias desconocidos, los amo jajaja.

Resident Evil Origins: Claire Redfield

Por GeishaPax


Estaba cabreada, no había otra forma para definir cómo se sentía desde la semana pasada. Los días habían sido una total mierda y su humor empezaba a mermarse.

No solo con lo pesado que es trabajar para una ONG, realmente tenía que aceptar que se estaba volviendo un tanto amargada. Fue por Moira que notó como su agradable forma de ser, desaparecía gradualmente con el paso del tiempo.

La amable chica universitaria era un tanto intolerante con la gente, poco paciente, se desesperaba con facilidad en presencia de los niños o jóvenes, incluso era más reservada en cuanto a relaciones sociales.

Y en el ámbito personal, no le iba mejor. Parecía vivir un drama barato en sus últimas relaciones, algo que le molestaba mucho.

Neil Fisher, su jefe, no le hacía las cosas más sencillas.

Había atracción de ambas partes, algunas salidas, el hombre la llevaba a casa en ocasiones, incluso algunas escenas de celos; Neil Fisher era un hombre complicado.

Ya en alguna ocasión hubo un acercamiento más íntimo entre ellos, pero Claire prefería omitir ese tema, por pudor, por vergüenza o simplemente para no comunicarle a todos sobre su vida privada.

La gota que derramó el vaso fue el cumpleaños de Pedro Fernández en días pasados.

.

El apartamento de su colega no era muy grande, pero sí lo suficientemente amplio en la terraza como para organizar una buena reunión. El ambiente había ido poco poco en aumento hasta conseguir una reunión bastante animada. El hombre había contratado hasta un DJ para animar el lugar.

Claire platicaba un poco con Gina Foley acerca de un incidente viejo en una misión de apoyo en Bangladesh. La verdad no tenía mucho ánimo de seguir en la fiesta, menos viendo como su antiguo interés amoroso estaba haciendo una escena digna de vídeo viral de internet.

Gabriel Chávez perseguía a un ebrio Neil Fisher, ya había bailado con todas las chicas de la fiesta, algunas primas de Pedro. Sabían todos que la reputación de su jefe con el alcohol no era mala, era pésima, y aún así en un descuido, el hombre se bebió media botella de vodka.

Gabriel, ¿quién es esa chica? Es bellísima.

Neil, ya conoces a esa chica. —respondió el miembro de TerraSave.

¿En serio? No olvidaría a una mujer tan guapa.

¿Qué sucede? — preguntó Moira entrando al lugar.

¡Niña, creímos que papá no te iba a dejar venir! — exclamó Neil pasándole un brazo alrededor del cuello en un intento de abrazo.

Venga ya, ¿qué le dieron? — preguntó la recién llegada al anfitrión y a Chávez.

Pedro se encogió de hombros mientras Gabriel señalaba la botella abandonada junto a la puerta corrediza del balcón.

Y por poco le hago caso a Barry… — iba a continuar con su amargo relato de lo pesado que se había puesto el hombre al enterarse de su recién ingreso a la organización cuando el dedo de Neil la calló.

¿Ya bailé contigo?

Moira miraba dudosa pero las señas de sus compañeros la hicieron dudar un poco.

Eh, sí, eres bueno en la conga…

Soy un maestro. — exclamó triunfante, Neil ya arrastraba las palabras de forma graciosa. —¿tu conoces a esa chica?

Moira giró hacia donde el dedo de Neil intentaba apuntar.

Claro, trabaja contigo.

Nunca la había visto, quiero conocerla, debo conocerla. — avanzó lentamente entre la gente.

Va tras de Claire. — respondió Gabriel ante la mirada confundida de Pedro y la chica.

¿Deberíamos seguirlo? — preguntó el cumpleañero.

Por mera diversión, esto no me lo quiero perder. — respondió Moira mientras se abrían paso hacia la mesa con Gina.

Justo cuando la pelirroja estaba a punto de despedirse, un cinturón y la parte baja de una cintura le impidieron ver a su compañera.

Hooola guapa, creo que no nos hemos presentado.

Claire subió la mirada para toparse con su jefe hecho una cuba. Un par de risas ahogadas se escuchaban atrás.

Neil, déjate de chorradas, trabajo contigo desde hace seis años. —Edward Thompson salió de un rincón con el teléfono celular en la mano, empezó a grabar. — ¿Es en serio Edward?

Eres la chica más bonita de la fiesta, quiero conocerte más y…

Te conozco demasiado para mi desgracia…

Vamos a bailar. — la tomó de la mano y la levantó de su silla.

¡Venga jefe, enséñale a bailar salsa!

Con lo que no contaban era que a una chica se le había caído una cerveza y ambos activistas fueron a dar al suelo.

¡Me has roto el trasero!

.

Aunque no se había roto el trasero literalmente, tenía una lumbalgia bastante dolorosa. Le habían recomendado unos días de descanso, sin contar que ahora tenía de esclavo a su jefe.

Lamentablemente en horas de oficina no disponía de su víctima así que llevaba un día intentando sobrevivir.

El dolor de la parte baja de la espalda era tan horrible que no podía permanecer mucho tiempo de pie. Y a la hora de sentarse, se veía ridícula. No podía flexionar bien las piernas o la espalda por el dolor, incluso para acostarse tenía que hacer todo el esfuerzo en los brazos como si fuese a hacer lagartijas.

Al menos no era una debilucha, caminaba como un pingüino pero estaba llevando bien la incapacidad.

Pese a estar en casa, tendría que organizar la estúpida fiesta anual de TerraSave, revisaría cada uno de los vídeos promocionales y vería cual de las versiones sería la que se proyectaría en la recepción. Tenía que estar recuperada en cinco días.

Se levantó de la cama rodando casi hasta caer al suelo, llevaba ropa deportiva, la cual se ensució un poco de las rodillas al levantarse como pudo. No quiso limpiar el poco polvo que había, no podía agacharse, sería luego.

Cinco minutos.

Cinco estúpidos minutos le costaron sentarse en una silla, aunque estaba totalmente incómoda por de la espalda baja.

Debió hacerle caso a Chris y comprar una silla acolchada para el escritorio de su mini estudio.

Al menos no le dolía la espalda como en el último viaje a Aspen, en donde tuvo un encuentro meramente físico con Neil en las escaleras de la cabaña rentada. Ese día puede decirse que descubrió cómo era posible que le doliera todo el cuerpo.

Sonrió por inercia.

Se sintió boba.

No era pareja de Neil, ni nada similar. Solo eran muy afines y podían hablar por horas de lo que sea.

Nunca había sentido una conexión así con nadie, o no con nadie a ese nivel. Chris era su hermano pero con el paso del tiempo se veían menos por su trabajo en la B.S.A.A. y con la aparición hace unos años de la desaparecida Jill Valentine, empezaron muchos cambios en la organización.

Leon por otra parte estaba igual de ocupado o peor que su hermano, hablaban mucho por teléfono o en videollamadas, pero era su amigo, un buen amigo que se veía cada vez más solitario y deprimido.

La única persona que quedaba en la lista de género masculino, era Steve. Pero aún con los años transcurridos, desconocía si Wesker había cumplido la amenaza de revivirlo, era un secreto que se llevó a la tumba en el fondo de ese volcán.

No tuvo la oportunidad de decirle a Chris que investigara eso. Nadie se esperaba que fuese a encontrarse con Albert Wesker y asesinarlo en la misma misión.

Al parecer el destino se había encargado de componer un poco la vida de sus camaradas. Rebecca se había ido al extranjero a ser docente. Sherry estaba a salvo y estaba entrenando para ser agente de la D.S.O. Esperaba de corazón que Moira y Barry siguieran intentando llevarse mejor, pero las cosas iban mal.

¿Y ella?

Solamente veía la vida de sus seres queridos pasar. Tal vez estaba sensible y le estaba llegando la famosa etapa de no quedarse sola, no quería terminar en una especie de limbo como Leon o su mismo hermano.

Tal vez esa crisis estaba haciendo que considerara a Neil como la mejor opción.

Rió un poco. Estaba pareciendo una verdadera solterona. Tuvo un novio antes, un novio en 2005, no era muy buena con las relaciones sentimentales. Era probable que fuese alguna secuela de Umbrella, esos monstruos tal vez se habían llevado algo importante de su alma, como a todos los sobrevivientes del terror de sus abominaciones.

O era ya una incapacidad de amar.

Lo desconocía.

Su estómago rugió, tenía un poco de hambre; revisó por última vez el vídeo que consideró el mejor para la fiesta y se tardó otros cinco minutos en ponerse de pie para ir a la cocina.

Era precavida, preparaba su comida un domingo antes de ir a la oficina, para tener toda la semana cubierta. Sacó un tupper con los alimentos fríos y lo calentó en el microondas.

¿En qué momento la motociclista se volvió toda una oficinista?

Comió en el desayunador de la cocina, al ser una barra alta no tuvo tanto problema en sentarse y ponerse de pie.

Sintió como el teléfono se iba a salir de la bolsa del pantalón. Lo colocó a un costado del lavaplatos mientras llevaba con pasos de pingüino sus utensilios de la comida. Dió unos cuantos viajes desplazándose del desayunador a la tarja, hasta que pasó el remate de su desgraciada semana.

El teléfono empezó a sonar, desplazándose por el movimiento de la vibración hasta caer. Intentó detener el aparato pero fue demasiado tarde; en cámara lenta miró como el aparato se iba apagando mientras llegaba al fondo. El texto que marcaba "Neil" fue lo último que apareció en la pantalla.

—En 2011 Neil se volvió mi nube de la desgracia. — dijo en voz baja mientras se lamentabla.

Sacó del agua el aparato, abrió la tapa posterior, colocó la batería y el aparato sobre la barra del desayunador, con suerte al secarse, volvería a funcionar. El teléfono de la casa empezó a sonar. Claire avanzó a la pared de la cocina para descolgar.

¿Me estás evitando Redfield? — la voz de Neil sonaba divertida

—No, me acabo de quedar sin iPhone, hace dos minutos.

Ese es un muy mal pretexto para no contestar…

—Soy capaz de encender mi laptop y enseñarte en vídeo llamada lo que acaba de pasar… en fin, ¿qué sucede Neil?

Traigo el disco duro externo para que me pases el vídeo final de la fiesta, de paso si necesitas ayuda, quisiera hacer algo por ti. Estoy abajo.

—Venga, te abro. — se fue a unos pasos al intercomunicador y apretó el botón que abría la puerta del edificio.

Colgó y caminó lentamente hasta la puerta, unos cuantos pasos antes de llegar, escuchó los golpecitos de su jefe. Abrió la puerta y encontró a Neil sosteniendo una bolsa de Starbucks y con una servilleta ondeando una bandera improvisada de rendición.

—No creo que puedas comprarme con un café de cinco dólares.

—No olvidé la leche de almendras esta vez. — señaló el castaño.

—Pasa. — Claire se hizo a un lado. —Puedes dejar eso en el comedor, yo iré por la laptop…

—No, descuida, yo puedo ir. ¿Es el cuarto de la izquierda, verdad?

Ella asintió y el hombre desapareció, y aunque le costara aceptarlo, Claire agradecía ese gesto.

Se fue al comedor, empezó a sacar dos pastelillos y los dos vasos desechables. Neil llegó con el aparato en las manos, percatandose del teléfono abierto en la cocina.

—No era broma.

—No, se cayó en los trastes sucios cuando empezaba a lavarlos.

—Vaya, no ha sido tu mejor semana…

—Espero todo vaya mejor en la fiesta. — respondió la mujer mientras tecleaba la contraseña de su equipo.

Neil sonrió amargamente, cosa que Claire notó enseguida.

¿Culpa por su espalda tal vez?

Era muy probable que su jefe ya hubiera recibido su lección, demasiado castigo, se le notaba el semblante preocupado.

—Prometeme que bailaremos sin que estés ebrio.

El hombre levantó la cara, saliendo de su trance.

—No me pondré ebrio, te lo aseguro.

Aún se notaba preocupado, pero Claire buscó como cambiar el tema.

—Pásame el disco duro, voy a hacer la transferencia.

El activista sacó de su chaqueta la pequeña placa y se la entregó.

—Va a tardar un poco. — dijo Claire frunciendo el ceño de molestia, empezaba a ser incómoda la silla.

—Podemos ir a tu recámara, sino te molesta y hacer la transferencia desde ahí.

La pelirroja sonrió ligeramente, asintió, se puso de pie mientras tomaba aire. Suspiró e intentó encontrar el equilibrio apoyando una de sus manos en la pared más cercana.

—Te ves fatal...

—Gracias por subirme la moral...

Achinó sus ojos y le sonrió — para eso estoy...

—¿Por qué no mejor me ayudas a llegar a mi cama? En este estado dudo poder dar un paso más...

Neil rodeó su cintura con su brazo derecho para que Claire encontrara apoyó en él, mientras caminaban. Recargó su cabeza en el cuello del ex miembro de la F.B.C, respirando sobre él, sintiendo su aroma y provocando que su piel se erizara. Neil no la miraba, no se atrevía a hacerlo, la reacción que tuvo y la posición en la que estaba era de valientes.

—¿Por qué me estás evitando?

—¿Eh?

—Desde aquel día, me estás evitando Claire.

Ella no esperaba eso mientras entraban a la habitación. Sabía que hablaba de la noche en Aspen.

—No es mi intención.

—Hablaremos cuando todo pase…

Claire no entendió mucho el mensaje, posiblemente era por la carga de trabajo previa a la fiesta de TerraSave.

Neil sabía que ya estaba perdido, que había caído ante ella, que ya no había tiempo de arrepentirse, que no había marcha atrás... y tampoco quería darla, quería... la quería a ella. Neil estaba confundido ¿Debía corresponderle? Siempre había pensado que Claire era una gran mujer, hermosa, fuerte, inteligente... Pero siempre fue su empleada, y no podía verla como algo más, su misión estaba primero, hasta ahora. Pero todo estaba listo, solamente rogaba porque pudiera alejarla lo suficiente de las garras de Alex Wesker.

Colocó a Claire con cuidado en la cama.

—Iré por el café y la computadora.

Nada podía salir mal, estaba seguro que saldrían del lugar y que nadie se daría cuenta de lo que hizo. Ni siquiera Claire.


RESIDENT EVIL ORIGINS

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4 de agosto de 2017

CAPÍTULO 10: AGENTE