Y aquí la continuación, estamos llegando al climax y aun no se como acabara esto xD pero se que termina ¡termina! eso se los aseguro. En este capi se revelan muchas cosas, asi que espero lleguen hasta el final... ahi nos vemos :DD


CAPITULO 9: EL SUEÑO QUE FUE REAL

Una gran ráfaga de nieve sentía Len que rodeaba su rostro, mientras se adentraba en su más profundo anhelo.

Al segundo siguiente ya no había aire soplándole, se encontraba frente a su casa, el sol parecía esconderse por el poniente, había nieve pero esta caía lentamente a su alrededor y llegaba a posarse sobre las calles y aceras. Extrañado de sentirse tan real y consciente de su propio sueño, trato de pellizcarse para salir de él, sin embargo al hacerlo nada ocurrió.

"¿Es que estoy despierto?" se pregunto.

Giro en sí mismo para ver su casa, la reconocía, pero no era del color que recordaba debía de tener, esto le extraño y pensó que tal vez después de todo no era su casa, y decidió caminar para ver si la encontraba y salir de todo ese embrollo.

Avanzo hacia el sur dos calles y luego doblo una más hacia un parque que recordaba había desde las propias memorias que tenia de su hogar, y supo que en realidad no estaba perdido en el lugar si no en el tiempo. Aun estaba el árbol que recordaba en su niñez, en lugar de la fuente que pusieron luego de demolerlo años después. Miro en busca de alguien conocido y se percato de que no había más que un par de gemelos que venían en su dirección, para su gran sorpresa era él mismo con Rin, la llevaba de la mano y ambos no parecían tener más allá de 7 años.

-Ne, Len, está empezando a hacer frio, quiero volverme con mis papas a casa-. Le dijo la niña.

Len le mostro una cara de enojo y le soltó la mano.

-Rin dijiste que querías venir a ver el gran árbol y te he traído, ahora no me salgas con que siempre no-. Le contesto molesto.

-Pero te dije que ya no quiero. Me vuelvo a casa-. Declaro decidida.

-Pues te irás tu sola, no he venido aquí para nada-. Le respondió.

-Bien, ¡Len baka!-. Le grito enseñando la lengua, se daba la vuelta y corría en dirección por la que el Len mayor había venido.

Después de eso, el pequeño Len soltó un bufido metiendo las manos en su chaqueta y yéndose a sentar a la banca más lejana del árbol.

Cuando Len miro al árbol nuevamente distinguió otra figura pequeña que apenas y se asomaba por él, emitía sonidos como pequeños gimoteos y sollozos propios de una niña. Justo en ese momento volvió a verse a sí mismo y pareció que el Len pequeño también se percato de la presencia de la otra persona.

-Oye tú, ¿Quién eres? ¿Qué te pasa?-. Pregunto al tiempo que se acercaba al árbol a observar quien era el que estaba llorando.

Un hermoso y largo cabello rubio enmarcaba la cara de una niña pequeña no mayor al Len menor.

Len en su ensoñación se sintió aun más irreal, sus ojos eran de un color dorado y estaba privada de tanto llorar. Era Neru cuando apenas era una infante, esto le produjo aun más sorpresa, la niña llevaba un vestido rosa pastel y una diadema del mismo color en el cabello, no se parecía en nada a la Neru que él conocía, sin embargo era ella. El chico intento acercarse a ella, pero se dio cuenta con impotencia que no se podía mover, incluso eso no importaba porque al parecer ninguno de los dos parecía notar su presencia. Solo se podía limitar a observar.

-Te estoy hablando, deja de llorar-. Le decía el niño, lo cual hizo que la pequeña se retrajera más hacia sí misma. - Rayos te pareces tanto a la llorona de mi hermana-. El pequeño Len suspiro y pareció calmarse. –Escucha, lo siento, me llamo Len, ¿me quieres decir tu nombre?-. Le pregunto ahora más amable y con una sonrisa en la cara.

La niña también se había tranquilizado y le devolvía la sonrisa tímida.

-Me llamo Neru, mucho gusto-. Y le tendió la mano. Esto sorprendió al Len pequeño ya que no estaba acostumbrado a los saludos de los mayores, pero igual la tomo sacudiéndola ligeramente como había visto hacer a los adultos.

-Y ¿Qué haces aquí? ¿Por qué estabas llorando?-. Le siguió interrogando.

Esto pareció recordarle a la pequeña su situación y volvió a soltar lágrimas.

-Pero no llores, solo te estoy preguntando, dime qué te pasa y te ayudare-. Le dijo el niño.

-Me he… perdido-. Dijo la niña entre sollozos.

-¿Eh? ¿Eso es todo? Vaya drama, me he perdió muchas veces y siempre encuentro el camino a casa. Te ayudare, soy bueno en eso-. Le dijo mientras ponía un dedo debajo de su nariz y le sonreía.

La sonrisa de el niño parecía calmar a Neru, dejo de llorar y comenzó a explicarle lo que le había ocurrido.

-Ya veo, ¿recuerdas porque camino llegaste aquí?-.

-No-.

-Bien eso no ayuda mucho-. Se rio Len. –vine aquí con mi hermana para ver este árbol y jugar con la nieve, pero ya que ella se fue, no quiero desperdiciar el día. ¿Quieres que juguemos mientras te acuerdas? Dicen que cuando te pierdes ye debes quedar en el lugar donde estas, así te encontraran más fácil-.

La niña sonrió al parecer olvidando su problema y asintió energéticamente.

-Genial, ven vamos por aquí-. Le tomo de la mano y la llevo a donde la nieve se amontonaba más.

El niño se inclino y empezó a recolectar nieve en un montón dándole forma de pelota, pero la niña no se acercaba a tocar la nieve, entonces el pequeño la vio y noto que no tenia guantes, le ofreció los suyos y ella se los puso, sin embargo seguía sin moverse de ahí.

-¿Qué pasa? ¿Eres alérgica a la nieve?-. Pregunto Len.

Neru negó con la cabeza y un poco apenada bajo la cabeza, un gesto, noto el Len mayor, que conservaba hasta la actualidad.

-Mamá no me deja jugar con la nieve ni con la tierra, dice que me podría ensuciar y que las niñas debemos estar siempre limpias-. Murmuro.

-Tonterías-. Dijo Len inmediatamente. –Mi hermana se ensucia más que yo y no por eso deja de ser una niña, fastidiosa, pero niña al final-.

-¿En serio? ¿Entonces puedo?-.

-¡Claro! Mira la nieve no hace nada, y si te cae en la ropa, se derrite, incluso así no te ensucias-.

-Bien-. Dijo Neru tomando valor y acercándose a la nieve empezó a ayudar a Len a hacer un gran muñeco de nieve al que le pusieron ramas del árbol que había tiradas.

-¿No crees que se ve algo raro?-. Pregunto Neru al ver la cara del muñeco, un ojo de botón azul de la chamarra de Len, y uno amarillo de la capa de Neru servían de ojos para él, sin embargo quedaron puestos a alturas diferentes.

-Yo creo que es genial. Lo hicimos ambos ¿no?-. Dijo Len mostrando una sonrisa, orgulloso.

-¿Lo crees así? Entonces, lo creo yo también-. Convino Neru sonriendo.

Pasaron gran parte de la tarde jugando e incluso tuvieron una pelea con bolas de nieve a la que Neru tampoco había tenido el placer de experimentar antes. Acabaron riendo a más no poder debajo del árbol buscando un poco de aire. Después de descansar un momento el pequeño entablo plática.

-No puedo creer que nunca hubieras hecho estas cosas-.

-Lo sé, creo que me he perdido de mucho-. Respondió la niña.

-Tengo una idea, tal vez podría enseñarte mas cosas si jugáramos mas seguido. ¿Qué tal si nos vemos mañana a la misma hora?-. Le sugirió Len.

-SI, me gustaría mucho Len-. Dijo Neru sonriendo.

El sonrojo en la niña se veía de una forma angelical, esto hizo que ambos chicos se sonrojaran sin que ella lo notara.

-Oh, debería volver ya es tarde, seguro se preocuparan por mi-.

-¿Has recordado por dónde has venido?-.

-¿Neru?-.

-Ah, sí. He venido del lado de la panadería, ahora recuerdo, estábamos comprando en la plaza que esta por ahí-.

-Muy bien, te acompañare-. Len la tomo de la mano y la llevo a donde ella le había señalado, no tardaron mucho en encontrar a su familia, todos rubios.

-Ahí están. Gracias Len, no pensé que los podría encontrar pero parece que aun no notan mi ausencia, eso es bueno-. Le sonrió la chica.

-SI. Mañana entonces ¿nos veremos?-.

-¡Claro! Aquí mismo. ¡Hasta mañana!-. Respondió Neru despidiéndose con una mano y corriendo hacia un chico un poco más alto que ella, que parecía entretenido en una tienda de deportes. Para cuando ella volteo a verlo, Len ya había desaparecido.

Todo esto paso en tan solo unos minutos para el Len que observo toda la situación. Seguía pareciendo un sueño, y no podía intervenir en el. Un nuevo giro se presento y se encontró en el mismo lugar, cerca de la panadería de la que habían hablado, se vio a sí mismo con Neru caminando en dirección al parque.

-Así que, ese chico de ayer es tu hermano-. Pregunto el pequeño.

-Sí, se llama Nero, es mi hermano mayor, pero la mayoría del tiempo me ignora-. Respondió con una sonrisa.

-¿Cómo puedes sonreír con eso?-.

-¿No debería? No lo sé, siempre ha sido así, me he acostumbrado-.

-No han de ser muy apegados-.

-No lo somos, pero lo quiero mucho-.

-Y tus papas, ¿no dijeron nada cuando te vieron llegar?-.

-Ellos también suelen ignorarme a menos que quieran algo de mí, sin embargo, cuando logro algo me llenan de atención, así que trato de hacer lo mejor que puedo-.

-¿No te preguntaron donde habías estado?-.

-No, parece que no notaron que me había ido-. Rio un poco nerviosa.

Esto le pareció extraño a Len. Cada que el o su hermana, se iban sin decir a donde iban, recibían un fuerte regaño, y si llegaban mas tarde de lo que habían acordado, los escarmentaban con un castigo.

-¿Tus amigas no se enojaran si pasas el tiempo conmigo?-.

-Mmmm, no sé si tengo amigas. Hay un grupo de chicas que parecen amables, pero en cuanto se dan la vuelta, todas hablan mal de la otra entre sí. En realidad no creo que ellas sepan lo que es la amistad-.

-Y ¿crees tu que lo sabes?-.

-¡Claro, lo he leído en muchos libros-.

-¿Te hacen leer? Es decir, ¿mas alla de la escuela?-.

-Me obligan a leer, pero no es algo que me desagrade. Mas alla de eso mis padres me llevan muchas veces a jugar con esas niñas, e incluyen ese tipo de cosas en sus competiciones-.

-¿Competiciones?-. Pregunto Len asustado.

-Si, como quien aprende algo primero, o quien lo hace en mayor cantidad-.

Len se dio cuenta que ella no tenía idea de lo que era vivir. Nunca había reído con sus amigos o peleado con su hermano. No había sido regañada por sus padres por desobedecer, o por haber hecho alguna travesura, no había aprendido que lo hacían por su bien, incluso si no parecía bueno.

No le gustaba, no le gustaba nada. Dentro de el se desprendió un sentimiento acogedor de no querer que nada la hiciera sufrir, había tenido una vida bastante dura ya, quería enseñarle cosas que no había visto, darle felicidad, quería hacerlo y lo iba a hacer.

-Realmente pareces solitaria-.

-¿Lo parezco?-. Pregunto incrédula.

-En dado caso no más, yo estaré contigo-.

Neru se paró en seco, y lo observo con mirada curiosa.

-¿Te quedaras conmigo?-.

-Lo hare-. Dijo el niño sin dudar.

-¿En serio? ¿Totalmente en serio?-.

-No lo dudes-.

-¿Puedo confiar en ti?-.

-Totalmente-.

-¡Bien!-. Dijo finalmente tomándole la mano y echaron a correr.

Después una ráfaga de mas aventuras entre el par se sucito en frente de Len, se sentía eterno y a la vez fugaz, así supo que paso con Neru una gran cantidad de tiempo, muchos momentos durante incalculables días. Sabía que había sido muy feliz compartiendo tiempo a su lado pero pronto esto se turbo.

En un instante una última ráfaga lo golpeo, caía la noche y la nieve seguía incesante en su paso, ahora era incluso más fuerte que la ultima vez, los niños se encontraban bajo el árbol resguardándose de ella.

-He visto algo hoy en la tele-. Comenzó Len.

-¿Qué ha sido?-.

-Quisiera probarlo-. Le respondió ignorando su pregunta.

-¿Qué es?-.

-Es algo extraño, se usa algunas veces como saludo… o despedida, lo vi en una película y le he preguntado a mi padre, el me ha dicho, que solo lo hacen las personas que se quieren mucho, tanto que las palabras no bastan-. Le explico Len, aun sin responderle.

-¿Cómo los hermanos?-.

-No, es incluso más que eso-.

-No veo como eso puede ser posible-. Dijo Neru tocándose la barbilla con un dedo y mirando ensimismada hacia la copa del árbol.

-Neru, yo no te quiero como a una hermana-. Estas palabras la hicieron reaccionar.

-¿Eh? Estas algo raro, no hemos jugado hoy y no me has mirado a los ojos mientras hablas-.

-¿Lo has notado? Vaya, soy bastante malo para estas cosas, he tenido incluso problemas con Rin por esto-.

-¿Tu hermana? Ya veo, aunque aun no la conozco espero hacerlo pronto-.

-No creo que se lleven bien-.

-Lo has dicho varias veces-. Le dijo riendo.

El también atisbo una sonrisa.

El reloj de la plaza sonó con 6 campanadas.

-¿Confías en mí?-. Pregunto Len.

-Si-. Contesto Neru sin ninguna duda.

-Entonces, cierra los ojos y cuenta hasta cien, y no los abras por nada del mundo hasta que hayas terminado, ¿de acuerdo?-.

-¿Por qué haría eso? ¿Jugaremos escondidas?-.

-Eh… es algo como eso, vamos, empieza-.

-Está bien-. Comenzó Neru entusiasmada.

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7…

-No importa lo que pase, no abras los ojos-. Susurro Len. Neru asintió.

13, 14, 15, 16, 17…

El pequeño se acerco y la tomo por los hombros, también cerró los ojos y poso sus pequeños labios sobre los de la niña.

24, 25, 26, 27, 28…

Duro apenas unos segundos.

"Lo siento Neru" el pensamiento le atravesó por la cabeza al Len mayor que observaba esa escena, estupefacto.

Ella no abrió los ojos como lo había prometido.

42, 43, 44, 45, 46, 47, 48…

El pequeño Len la soltó, y el chico que los observaba alcanzo a ver lagrimas en su yo menor, mientras este daba la vuelta y echaba a correr en dirección a donde el recordaba estaba la estación de trenes.

La pequeña niña se quedo contando hasta que termino. Abrió los ojos y empezó a buscar al chico ajena a lo que acababa de pasar.

Fue algo desesperante de ver, Neru comenzó a buscar como si de un juego más se tratara. La tarde cayó y ella siguió buscando sin parar. Para cuando la luna se asomaba, pareció darse cuenta que el niño no se encontraba a su alrededor, fue entonces cuando empezó a buscar mas allá. Pasado un tiempo Neru susurraba su nombre, después recordó sus palabras: "se utiliza algunas veces como saludo… o despedida" y el contacto de sus labios contra los de él. Le había dado un beso de despedida, y ella había sido tan tonta como para creer que era un juego.

Lo siguió buscando por mucho tiempo, luego de poco empezó a soltar lagrimas no creyendo que su mejor amigo la hubiera dejado.

-¡Leeeeeeeeeeeeeeeeen!-. Grito y grito. -¡LEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!-. Siguió gritando hasta quedarse afónica.

Corrio hacia la estación de trenes, atravesó el camino por entre los arboles de cerezo ahora congelados, y llego al paso cerrado que señalaba que un tren pasaría por ahí, otras personas más se quedaron de su lado esperando a que el transporte pasara.

Neru respiraba pesadamente y se desesperaba por llegar y encontrar a su amigo, y que le dijera que era una broma, o no encontrarlo y saber que lo vería al día siguiente como siempre, pero en ese momento justo cuando pasaba el tren, lo miro. Iba con la mirada al frente pero sus ojos azules se posaron en ella por un segundo en lo que el tren avanzaba al siguiente vagón.

La pequeña ojimiel no lo podía creer. En realidad estaba pasando, el que le había prometido quedarse con ella, que le había pedido confiar en él, ahora la abandonaba, nadie nunca había estado con ella, así que fue la primera vez que sintió el fuerte dolor en el pecho, que ni siquiera una medicina, supo, podría mitigar.

Se quedo un tiempo sin decir cuánto, parada en el lugar en el que estaba, mientras el tren termino de pasar por ahí y las personas siguieron su camino.

Sin saber cómo volvió al lugar donde había empezado, al árbol donde se conocieron. Se sentó, abrazo sus piernas y comenzó a llorar de nuevo.

-Yo tampoco, te quiero como un hermano-. Susurro para sí misma. ¿Por qué no lo había entendido? ¿Por qué no había valorado mas el tiempo que había pasado con él? ¿Por qué no le había dicho que se iba? ¿Por qué la había dejado sola? ¿Por qué él? La única persona que la aceptaba y no la quería corregir en nada. La que le enseño a divertirse, a reír, a que no todo tenía que ser perfecto. Lo quería, lo quería y no se lo había dicho nunca, y nunca se lo podría decir. ¿Por qué lo conoció? ¿Por qué si al final el también se alejaría? ¿Porque la había engañado? ¿Por qué la abandonaba? ¿Por qué le dolía el pecho? Aun era muy pequeña para sentir ese dolor, aun no era tiempo. Quería olvidar, quería olvidarlo. No se merecía eso, y él lo sabía.

El Len que lo observaba todo se pudo mover, el estaba parado frente a ella, viéndola llorar desconsoladamente, era solo una niña, y él le había roto el corazón. Sin darse cuenta desde hacía ya un rato que lagrimas corrían por sus propias mejillas.

-No llores Neru, no llores, estoy aquí. ¡Mírame! ¡Estoy frente a ti!-. Pero la niña no lo escuchaba, seguía llorando.

-No quiero-. Susurro la pequeña. –No quiero esto. Lo quiero olvidar, quiero olvidar todo-.

Len dejo de llorar.

-No lo hagas Neru, no me olvides-. Suplico el muchacho. La tomo por los hombros pero no logro más que atravesarla.

-Quiero olvidar, quiero olvidarlo-. Seguía susurrando.

Solo esas palabras salían de su boca mientras seguía llorando. La noche se había hecho más oscura y el viento más fuerte. Len se quedo a su lado sufriendo con ella. Ese instante no paso fugaz, lo vivió hasta el último minuto. Ella siguió repitiendo lo mismo mucho tiempo, le pareció interminable hasta el punto que ni siquiera noto que ella ya había dejado de mencionar las palabras, perdió el sentido de todo hasta que un chico rubio se acercaba por allí. Lanzo una mirada rápida a Neru y siguió caminando, luego se dio cuenta que era ella y corrió hacia donde estaban. Traía una sombrilla, la tiro y se acerco a Neru.

-Neru, Neru ¿estás bien?-. Pregunto el rubio, pero no consiguió respuesta. –Neru, soy yo, ¡Neru responde!-.

Pero fue inútil, la niña no respondió. Len volvió en sí y logro verla, recordó el entonces las palabras de Nero. Los ojos de la chica no mostraban nada, absolutamente nada y nieve se amontonaba sobre ella.

-Lo siento Neru, perdóname por favor, juro que no te volveré a dejar sola-. Le susurro Nero a su hermana mientras la abrazaba y la recogía en brazos dejando tirada la sombrilla.

La mirada de Neru aterrorizo a Len. No sabía que todo eso había pasado. Lo olvido, lo olvido igual que ella. Él había roto a Neru y ni siquiera lo había podido recordar.

Sudando, Len se sentó en su cama respirando agitadamente, toco su cara y sintió sus manos humedecerse, también había llorado en la realidad. Tardo unos minutos en aceptar que estaba en su cuarto y en parar el llanto que salía automáticamente de sus ojos. Y otro momento más en pensar en todo el asunto que descubrió.

Yuuki se asomaba por la ventana, rodeada por la luz del sol al amanecer.

A Len se le había revelado todo, lo que había vivido junto a la pequeña Neru, todos sus recuerdos volvieron a su memoria como si nunca se hubieran ido y entonces supo que era lo que tenía que hacer.

Se levanto de la cama decidido a resolver todo.


Hasta aquí el capi numero nueve. Siendo hoy el cumpleaños de esta chica, decidí subir esto hoy dado que acostumbro a dar algo en este día, mas que esperar que me den algo. Espero les haya gustado (dentro de lo que cabe). Si les gusto o no, por favor haganmelo saber, lo que hace mejorar a un escritor después de todo es lo que sus lectores opinen, y les juro que sus reviews me hacen querer seguir escribiendo; bien, nos leemos la próxima.

Gracias por leer. Bye bye!