Bueno, ya vamos por el capítulo 9, espero que por ahora os esté gustando esta historia. No hay casi descripciones, pero…. tanto Toshiro como Momo tendrían una apariencia más adulta, al igual que Ichigo; intentare arreglarlo en el futuro.
Inur
500 años después.
Decisiones
Al final y, con un poco de ayuda de Airun, los cinco Shinigami encontraron, tras una de las paredes de la Cámara Central, un pasadizo que tras una kilométrica escalera llegaba a una sala donde, flotando y rodeado de barreras, pudieron ver el Cristal.
El resto de capitanes se reunieron con ellos una hora después y se pusieron a discutir sobre cómo proceder tras el descubrimiento.
- ¿Y ahora qué hacemos?- preguntó Daisuke.
Habían intentado acercarse sin más a él, pero sólo habían logrado que Ichigo se llevara una descarga eléctrica; entonces Daisuke lo intentó, ya que su elemento era la electricidad, pero tampoco había logrado llegar hasta él.
También habían probado a lanzarle varios tipos de Kido, pero este había repelido y reflejado todos los ataques.
Incluso lo habían intentado con una Zampakuto; Toshiro había activado su Bankai y había lanzado a Hyorinmaru contra el Cristal, pero este había rechazado el ataque, dejando la sala cubierta de hielo y a Toshiro herido y avergonzado.
- Hisane, ocúpate del Capitán Hitsugaya, por favor.
Esta asintió y se dispuso a cumplir esta orden.
- Shiro… ¿Estás bien?- se acercó Momo, preocupada.
- Te he dicho que no me llames Shiro- fue la respuesta de este.
- No se preocupe, Capitana, no se ha roto nada- dijo la Teniente- Salvo su orgullo.
- ¿Y ahora qué hacemos?- esa era la pregunta que rondaba la cabeza de todos los presentes.
- Aizen…- murmuró Airun- Si no hubiera sido por su ayuda, todavía seguiríamos haciendo el tonto, si no hubiera sido por eso que me dijo nunca se nos hubiera ocurrido buscar en este lugar- añadió elevando la voz.
Todos la miraron, pero Airun no vaciló.
- Quizás el sepa como eliminar las barreras.
- Es posible- corroboró Ichigo- Creo que cuando hablamos con él no nos contó todo lo que sabía, simplemente nos dijo lo que queríamos oír.
- Eso es porque no le dejasteis- dijo Airun por lo bajo.
Momo la reprendió con la mirada, pero nadie hizo ningún comentario al respecto.
El Comandante meditó durante unos segundos.
- Traed a Aizen ante mí- dijo finalmente- yo mismo lo interrogaré.
Los murmullos de indignación no tardaron en escucharse.
- ¡¿Dejar libre a ese asesino?
- ¡¿Se ha vuelto loco?!
- Vasta- todos se callaron de inmediato- No tenemos tiempo para esto, si no hacemos nada el equilibrio de los tres mundos se verá irreparablemente dañado y… eso sería una catástrofe. Si para impedir que esto suceda tenemos que recurrir a alguien como Aizen, así se hará. Así que, Kurosaki, Murakami y Abarai, id y traed ante mí a Sosuke Aizen.
Ante esta declaración, nadie tubo nada que objetar y los tres capitanes se dispusieron a cumplir la orden del Comandante.
- ¿Puedo preguntar algo?- comenzó Airun- ¿Qué opina la Cámara Central?
Yamamoto la fulminó con la mirada y Airun sintió como si un bloque de cemento le cayera encima.
- Tenemos su permiso- respondió el Comandante- Tenemos permiso para traerle hasta aquí.
- ¿Pero no para liberarlo?
- No- respondió Yamamoto- En un principio no voy a liberarlo.
Airun lo miró ¿En principio? ¿es qué él sabía algo que los demás ignoraban? Bueno, no por nada era el Comandante de las 13 Divisiones. Esperaría para ver lo que ocurría.
Estaba nerviosa, nerviosa por volver a verle, nerviosa por mantener otra charla con él y…. al fin poder hacerle la pregunta que deseaba formular desde que había escuchado hablar de él y del poder de la Hogyoku.
Una hora después.
Ichigo, acompañado por Daisuke y Renji volvió a bajar frente a Aizen. Este volvió a levantar el rostro al oír de nuevo a los Shinigami; Ichigo se acercó y le volvió a quitar la venda de la boca
- ¡¿Otro Shinigami que no conozco?! Y es Capitán…. ¡Vaya, sí que han cambiado las cosas!
- Cállate Aizen- dijo Ichigo.
- Perdona, es que van dos vistas en un plazo de 12 horas, me siento alagado ¿Quién será la próxima vez, el propio Yamamoto? Por cierto…. ¿Ese viejo sigue vivo?
- Eso lo podrás descubrir tú mismo, ha solicitado tú presencia- respondió Daisuke.
Aizen sonrió.
- No te hagas ilusiones, Aizen, no voy a liberarte, sólo he dicho que…
Pero Aizen no borró su sonrisa.
- Bueno, me conformo con salir de esta Celda Subterránea- dijo este- y… quién sabe- Ichigo lo miró, dicho eso, la verdad era que no sabía cómo debía proceder- Vamos, date prisa, no tenéis todo el día ¿O sí?- rio.
- Cierra la boca o te la cierro yo- intervino Renji.
- ¿Vas a pegar a un hombre que no se puede defender?
- No me tientes- dijo Ichigo suspirando.
Aizen rio.
- ¿Nos lo llevamos con la silla?- preguntó Daisuke en un susurro.
- Son las órdenes- fue la respuesta.
- ¿Sabes cuanta distancia hay entre esta celda y la Sala del Cristal? Tendría que haber venido Komamura- dijo Renji, notando ya como le empezaba a doler la espalda.
- Bueno…- dijo Ichigo- Cuanto antes comencemos, antes llegaremos y… antes volverás aquí, donde tienes que estar- dijo Ichigo, , mirando a Aizen.
- ¡¿Tanto me odias?! Antes de la Batalla final sólo me habías visto una vez y no creo que eso sirva para generar un sentimiento como ese. No, lo que pasa es que llevas tanto tiempo viviendo del cuento, "El Gran Héroe Kurosaki Ichigo derrotó al malvado Aizen Sosuke en gloriosa batalla y se convirtió en Capitán de la Decimoprimera División" ¿Es así?
Ichigo no respondió.
- Pero… lo que la gente no sabe es que tú no me venciste, fue Urahara y su maldito Sello el que me venció, no tú.
- ¿Has terminado ya?- interrumpió Ichigo- Tenemos un poco de prisa.
- Claro, lo siento- dijo Aizen sin dejar de sonreír- estaba disfrutando de la situación- Cuando queráis.
Entre Ichigo a un lado, Renji al otro y Daisuke por detrás, levantaron la silla de Aizen y se encaminaron lentamente hacia la salida.
- Um ¿Me lleváis de paseo?
- Cierra esa bocaza o te meto una buena- dijo Renji.
De esta forma salieron de la prisión y a la calle. Los Estudiantes de la Academia y demás transeúntes los miraban fijamente al pasar; algunos sí conocían a ese hombre y le lanzaban miradas de odio, otros los observaban pasar con curiosidad.
Aizen se concentraba más en observar el camino por el que pasaban, casas a medio derrumbar, múltiples grietas en el suelo… un panorama para nada agradable a la vista.
- ¿Puedo preguntar una cosa? ¿Qué ha pasado con la Sede de la Quinta División?
- Se derrumbó- contestó Ichigo con sequedad.
- ¡Qué pena! Le había tomado cariño a ese lugar.
Llegaron a las puertas de la Cámara Central, allí los esperaban el resto de Capitanes que los escoltaron hasta el interior de la sala. Komamura se les unió para ayudar con Aizen.
- Te voy a pasar la factura del quiropráctico que voy a necesitar- dijo Renji, al oído de Aizen.
- Pásasela a Yamamoto, esto ha sido idea suya- le respondió este en un susurro.
Con ayuda de Komamura, los tres Shinigami lograron llevar a Aizen hasta la Sala del Cristal, donde les esperaban los Subcapitanes. Al verlos entrar Suzume soltó un largo suspiro de alivio, todo había ido bien; Airun, por su lado, estaba emocionada por volver a verlo, cruzaron una breve mirada al cruzarse y Aizen esbozó una pequeña sonrisa.
- Airun… ¿Estás bien?- quiso saber Suzume.
- ¡¿Qué…?! Sí, claro. No te preocupes.
Colocaron a Aizen en el centro de la sala e hicieron un círculo a su alrededor.
- Aizen Sosuke- dijo el capitán de la primera división, para llamarle la atención. Su voz grave y autoritaria no había cambiado ni con el tiempo.
Aizen no respondió, se limitó a observar a los Shinigami uno por uno. Rukia ahora era Teniente, Hisagi era Capitán, Hinamori y Kurosaki también eran Capitanes… ¡Cómo habían cambiado las cosas!
Se detuvo en Yamamoto y levantó la cabeza.
- Aizen Sosuke, el Shinigami que Traicionó a la Sociedad de Almas y causó la muerte de muchos de los nuestros. El Traidor que fue condenado a 20000 años de prisión. Ahora y a nuestro pesar nos vemos obligados a acudir a ti en busca de ayuda- relató el comandante.
- ¡Muy bien! Buena presentación, Lo que me ha sorprendido es que me sigas denominando "Shinigami"- comentó Aizen.
- Cállate Aizen- saltó Toshiro, pese a los intentos de Momo por evitarlo- No es más que una formalidad, lo que es por mí…
Momo le tapó la boca con una mano.
- Vasta Shiro, esto no ayuda- le dijo esta al oído.
- Sólo de pensar que alguien cómo tú fue uno de los nuestros… Pero no hemos venido a hablar contigo de esto, tenemos un problema muy grave y creemos que puedes ayudarnos, eso es todo. La Sociedad de Almas se está destruyendo y… tú eres la única persona que puede ayudarnos a evitarlo.
- ¿Sin presión, no? ¿Se trata del Cristal? ¿Verdad?- Yamamoto se apartó y Aizen pudo ver, flotando en el centro de la sala, el enorme Cristal- ¡¿Así que al final lo encontrasteis?! ¡Bien hecho!
- Sí- continuó Yamamoto- pero no podemos acercarnos a él, ha rechazado todos nuestros intentos.
Aizen observó el Cristal y dijo:
- Ese Cristal está… Es como un ser vivo y… por tanto puede decidir quién se puede acercar a él o no. Si lo atacasteis, es normal que se defendiera.
- ¿Y tú sabes cómo atravesar esas Barreras?- preguntó Yamamoto. Aizen meditó un momento.
- ¡¿Atravesar?! Sí, claro, claro que lo sé.
- ¿Y nos lo vas a decir?- preguntó Toshiro, imitándole.
- Si pretendías burlarte de mí, Capitán Hitsugaya, lo has hecho fatal- dijo Aizen- Ese Cristal sólo dejará pasar a quien él quiera- sí, en parte se estaba marcando un farol, pero lo de que el Cristal estaba vivo… en cierta manera era verdad.
- Corta el rollo y dinos como hacerlo- intervino Soi Fong.
Aizen suspiró. Se estaba metiendo en terreno pantanoso, pero era su mejor baza; se podía ver la desesperación en sus ojos y.. ¡¿Qué cojones?! Él no era tonto y podía percibir que sin no se hacía algo y pronto… Si la Sociedad de Almas, Hueco Mundo y el Mundo Humano eran destruidos ¿Qué le quedaría a él?
- Yo podría lograr que pasarais las Barreras. Pero… tendríais que liberarme de esta silla y…- comenzó, disfrutó observando las expresiones de los Shinigami y los efectos que sus palabras estaban teniendo. Por supuesto se aseguró de que este hecho no se notara en su tono de voz o expresión.
Se detuvo en el Comandante Yamamoto, pero su rostro no había cambiado, seguía tan serio como de costumbre. Sus miradas se cruzaron un momento.
Entonces ocurrió algo que pilló por sorpresa a Aizen.
- De acuerdo- todos lo miraron- Lo haremos. Pero… No te liberamos de ningún otro Sello.
- Por supuesto- dijo Aizen- era de esperar.
Yamamoto dio unos pasos hacia Aizen y colocó una mano sobre su pecho, cuando la retiró, las cadenas que retenían al Shinigami desaparecieron. Entonces Aizen respiró hondo, como si fuera la primera vez en siglos que lo hacía, y lo soltó lentamente; tras eso, un poderoso Poder Espiritual se hizo notar por unos momentos y luego bajó su intensidad.
Airun y Suzume, a quien esto les había pillado desprevenidas, estuvieron a punto de caer fulminadas, pero Momo e Ichigo las protegieron. Toshiro sólo miró a Aizen fijamente un momento, mientras el resto lanzaban leves exclamaciones de asombro.
Todos los antiguos Capitanes y Tenientes conocían el gran poder de Aizen, pero aun así, la cantidad de Reiatsu que este había liberado de golpe, les había sorprendido.
- Bien, ya está, ahora cumple tu parte- indicó Yamamoto.
Aizen trató de levantarse, pero las fuerzas le fallaron; 500 años ahí sentado sin poder moverse le habían pasado factura. Gruñó ¡Tanto tiempo esperando a que lo liberasen de esa estúpida silla! ¡Tanto tiempo pensando en lo que haría cuando pudiese moverse libremente y…!
- Es imposible- dijo Kioraku- Si apenas puede moverse, no creo que nos sea de mucha ayuda, por lo menos, en un buen rato.
Aizen gruñó por lo bajo y, reuniendo todas sus fuerzas logró ponerse en pie, pero esta alegría no duró mucho, pues en cuanto dio dos pasos, las piernas le fallaron y cayó al suelo de bruces. Trató de incorporarse un poco, pero fue incapaz; le dolía todo el cuerpo, incluso lugares que ni recordaba que tenía.
Se quedó allí tirado, en medio de la sala, incapaz de mover un solo músculo. Unohana se acercó a él y lo examinó, tras tanto tiempo tenía los músculos y articulaciones en un estado lamentable. Le tomó el brazo derecho y comenzó a movérselo de un lado a otro, escuchando sus casi imperceptibles gemidos.
- Yo me ocuparé de él, pero me llevará un rato. Por favor, salid todos de la sala ¿Esto te duele?
Colocaron en el suelo unas mantas y dejaron a Aizen encima, este no podía moverse, se sentía tan impotente.
Unohana explicó que necesitaba algunas cosas del hospital y al menos cinco horas y envió a su Teniente a buscarlas; Majuri también se marchó a buscar algo a su laboratorio.
- Este siempre causando problemas- resopló Toshiro.
- Bueno, Shiro, pásate 500 años atado a una silla sin poder moverte y luego me cuentas- dijo Momo.
- Eso sólo es culpa suya ¿Qué se esperaba? ¿Un hotel de Cinco Estrellas?- siguió Toshiro.
- Sí, vale, pero… ¿Qué te pasa?
- ¿Y a ti? Sólo es un maldito asesino, un monstruo. Nada más.
- Ya lo sé, Shiro- dijo Momo, cansada de tener siempre la misma discusión- Pero…- Momo observó la puerta y suspiró.
En el interior de la sala, Unohana se había agachado junto a Aizen para comenzar su tratamiento,.
- No te muevas.
- Como sí pudiese- respondió Aizen, gimiendo levemente.
- Lo siento, te va a doler bastante, pero necesito que estés despierto para que me digas si funciona.
- De acuerdo.
Unohana se concentró en su brazo derecho.
- ¿Sabes que ahora podría usar un Kido contra ti?- preguntó Aizen divertido. La mujer sonrió e hizo un movimiento brusco que le hizo soltar, a su pesar, un gemido de dolor.
- Lo siento- dijo ella- .pero eso era necesario. Ahora ya puedes usar este brazo con más facilidad, aunque tú mismo tendrás que…
- Lo has… hecho a propósito- dijo Aizen entre jadeos.
Se sentía tan… Tan… ¡Malditos Sellos! Sí, aún le quedaban los Kido, a pesar de estar completamente sellado, aún podía usar los Kido o, eso creía, pero tener que soportar aquel tratamiento con Unohana. Gruñó y maldijo internamente a Urahara Por hacerle eso, pero ya lo lamentaría.
- ¿Te ha dolido? Entonces es que esto funciona.
- Me alegro.
- Cuando ya no puedas más me lo dices y paramos.
- ¿Por qué te preocupas tanto?- quiso saber Aizen.
- Soy médico y tú mi paciente- fue la explicación.
- Ya veo.
Así estuvieron un rato largo hasta que Unohana decidió que ya era suficiente por el momento.
- Bueno, por ahora es suficiente.
- Bien.
- Te daré una cosa para el dolor ¿Vale?- Aizen no opuso ninguna resistencia a esto ¡Qué bajo había caído! ¿Desde cuando él necesitaba ayuda de una maldita pastilla?
Suspiró y cerró su ojo y fue dejando poco a poco que el propio cansancio y los efectos de aquella pastilla le fueran venciendo poco a poco, hasta que, en cuestión de un minuto, se había quedado profundamente dormido.
Y por primera vez en siglos pudo descansar sin sufrir pesadillas relacionadas con aquella batalla y con aquel momento que había arruinado su vida.
Dos Horas después:
Cuando despertó, todo estaba en silencio. Seguía tumbado en el mismo lugar, sobre unas mantas en el suelo; comprobó que podía mover los brazos un poco, pero no hizo nada más. Suspiró, lo cierto era que, tras descansar un poco allí tumbado, ya se sentía mejor, más fuerte, pero sabía que no lo suficiente como para intentar escapar de los Shinigami, además… primero tenía que recuperar su Zampakuto.
Volvió a suspirar y a tratar de volver a dormirse, pero en ese momento escuchó una puerta abriéndose y unos tímidos pasos que se acercaban a él.
- ¿Quién es?
Nota de la Autora:
Puf ¡9 ya! Y aún tenemos para rato. No, la Guerra de los Quincy nunca sucedió ni tampoco la Saga de los Fulbringers o como se escriba. La historia termina con la batalla contra Aizen y, a partir de ese punto comienza mi invención. Sí ¿Cómo Ichigo se convirtió en Capitán? Pues eso… voy a tener que pensarlo, porque…
