Capítulo 7: "Ya nada es igual"
Al día siguiente, los tres bajaron a desayunar sin tema alguno para hablar, hasta que Hermione recibió "El Profeta". El Ministerio había confirmado que encontraron el cadáver de un tal RAB.
- Harry, "RAB"¿no lo reconoces?- aventuró Hermione.
- ¿No es el autor de aquel extraño mensaje?- sugirió Ron.
- ¡Exacto, Ron!- asintió ella.
- Lo sé, lo sé. Y sé tal vez a quién podemos preguntar sobre él.- aseguró Harry. Ron y Hermione lo miraron extrañados.
Era el segundo día de clases, Hermione cursaría Runas Antiguas y Ron iría a ver a Hagrid, de modo que Harry tendría tiempo para hacer una visita a la oficina de McGonagall.
Sus pasos resonaban por todo el pasillo mientras se acercaba a la gárgola. Cuando llegó frente a ella, conjuró la clave y las escaleras se deslizaron lentamente hacia la parte superior. Antes de que Harry lograra llamar, la puerta se abrió de repente dejando ver a una bruja de gran inteligencia en plena redacción de un informe.
- ¿Qué tal Potter?- saludó con anticipación McGonagall.
- Buenos días, Profesora, es decir, directora.- titubeó Harry.
- No importa, Potter, no es necesario la formalidad. ¿Qué te trae por aquí?
- Cuando Hermione recibió "El Profeta", ahí decía que el Ministerio había encontrado el cuerpo de un tal… RAB, y… cuando el profesor Dumbledore y yo nos fuimos de Hogwart, cuando fuimos a…- Harry dudó.
- Ya puedes decirlo, Harry. No te preocupes.- una voz se oyó desde lo alto, era Albus.
- Profesor… eh, eh… ¿usted sabe quién es RAB?- largó sin rodeos.
- No lo conocí personalmente, pero se quien es¿cómo sabes de él?
- Si necesitan hablar a solas, profesor, me voy ahora mismo.- sugirió McGonagall.
- No, no es necesario que lo hagas, Minerva.- respondió Dumbledore.
- Si.- se apresuró a decir Harry.- Si, por favor, yo necesito hablar, a solas,… con el profesor.
- Harry,…- comenzó Dumbledore.
- ¡No!- gritó de repente, e hizo que McGonagall saltara en su lugar.
- Está bien, los dejaré solos. Quédate el tiempo que sea necesario, Harry.- accedió Minerva.
- Gracias.- dijo Harry con calma, intentando controlar su genio.
- Veo que todo sucede como yo esperaba.- aseguró Dumbledore.
- N-no entiendo.- miró de reojo Harry.
- Tu reacción, Harry.- habló Albus.
- No puedo creerlo¿ahora dice que ya sabía todo? Es¿puede ser tan…- Harry no quería insultarlo pero hablaba impulsado por una enorme ira que no podría controlar por mucho tiempo.- ¡Fue tan tonto al pensar que él…¿Por qué tenía que confiar en él?
- Entiendo como te sientes, Harry pero…
- ¡NO¡No hay pero que valga¡Nadie le creía¿Por qué debía ser usted el que si?
- Debo disculparme por haber sido tan terco, Harry. Sé que tu me advertiste, al igual que muchos… pero no creí… he sido un tonto, cuando Severus apareció, ante esa situación,… pensé que su lealtad sería eterna, pero me equivoque… ¿Podrías aceptar mis disculpas?
- ¿De que serviría?- preguntó Harry renegado.- Ya no está aquí. ¡Mírese¡Es un estúpido cuadro! Yo lo respetaba¡lo admiraba, pero usted no le dio importancia a mis sospechas. No quiso creerme¡no quiso escucharme!
- Harry, por favor, debes entenderme…
- ¡No puedo¡Créame que no puedo!- comenzó a sollozar.- Intento,… pero no puedo.- Harry cayó de rodillas, y se estrujaba el cabello para abstenerse de no gritar más fuerte.
- Haces mal, Harry. No espero que aceptes mis disculpas, pero encerrarte en tu mundo no es lo más indicado.
- Escuche, si aún puede aconsejarme, podré creerle, porque creo que es lo que queda de la persona que yo más quería¡era como un padre para mí! Era… ¡era el único en quien podía confiar! Y sin embargo se arriesgó a perderse en el tiempo y no poder regresar¿Qué es esto, nos obligó a hablar con un cuadro¡me obligó a mí a hablar con un cuadro¡Con su retrato¡Y usted sabía que esto pasaría¿Le parece que puedo sentirme seguro así? Nadie me protegerá como usted lo hacía. ¡Nadie¿Quién los protegerá a ellos?- Gritó Harry señalando la puerta dejando entender que se refería a todos los alumnos que permanecían en el colegio.
- Pero Harry, también sabía que tú estarías aquí. Además, Minerva es de gran confidencia, y yo particularmente le confiaría mi vida.
- Tal vez, pero prefirió confiársela a Snape. ¡Imagínese como me hizo sentir! Usted había muerto y yo no había podido hacer nada¡Me inmovilizó, maldito sea! Luego salí corriendo detrás de él, pero Snape solo me humilló. Mi desesperación me impulsó a querer matarlo y en eso casi pierdo la vida¡Si hubiera querido, me habría matado allí mismo¿Deduce lo que ello significa?
- Debes entenderlo, Harry. Severus no apreciaba demasiado a tus padres, en especial a James que junto con Sirius le jugaron muchísimas bromas de mal gusto que ayudaron a que los odiara.
- ¡No los meta a ellos en la discusión!- reaccionó Harry.
- Y para cuando tú llegaste, el rencor era tal, que lograba siempre compararte con tu padre y tu padrino.- continuó Dumbledore como si no lo hubiera escuchado.
- ¿Qué¿Y todavía se atreve a defenderlo¿Está usted loco?
- Dime lo que quieras, pero…
- ¡LO MATÓ¿QUÉ AÚN NO LO ENTIENDE¡ÉL LO MATÓ¡NO TUVO PIEDAD¡NO LE IMPORTARON SUS RUEGOS, LO MATÓ¿ESTÁ USTED DESQUICIADO O QUE¡SE ESTÁ CONTRADICIENDO, PROFESOR¡USTED, "DIJO", QUE SNAPE SE SENTÍA CULPABLE POR LA MUERTE DE MIS PADRES Y QUE SENTÍA LÁSTIMA POR MÍ, Y AHORA DICE QUE NOS ODIABA¡NO PUEDE SEGUIR CONFIANDO EN ÉL¡NO PUEDE!- Harry se había incorporado y mientras gritaba comenzó a tirar todos los extraños objetos e instrumentos de las estanterías. Tiraba y rompía todo lo que encontraba a su paso. Le dolía la garganta, ya no podía hablar.
- Harry, escucha, no sigo confiando en Severus es solo que me cuesta admitir su traición y…
- No, escúcheme usted a mí.- lo interrumpió, y habló marcando bien cada palabra, intentando controlar su cólera.- Debe entender que él nunca estuvo de su lado, y jamás le importó lo que a usted le sucediera, solo aparentaba preocuparse. Y se que todos cometemos errores, pero se suponía que usted no debía equivocarse porque nunca lo hacía. Nuestras vidas dependían de la suya, y usted las ha dejado a la deriva.
- Harry, no debes ser rencoroso, es malo.
- ¡No importa ya, porque… porque…- titubeó con dificultad.- ya nada es igual.
