Abrázame fuerte, para que pueda sentir lo que es la pasión en tus brazos
Y la felicidad de tus labios, mírame profundo,
Para que mirándote me enamores y con una caricia te entregue mi vida
Misty miraba frustrada su reflejo en el espejo sobre su tocador, tratando de acomodar su cabello de alguna manera que la hiciera ver un poco más femenina. Era una mañana importante así que intento arreglarse a riesgo de terminar viéndose ridícula. Era una excelente líder (una de las mejores definitivamente) y una experta maestra acuática pero eran sus hermanas quienes se encargaban de ayudarla a prepararse para los eventos que así lo requirieran; la maquillaban, peinaban y elegían la combinación de su atuendo haciéndola lucir "como a una de ellas". Pero esta vez era imposible que fueran a su rescate, no podría decirles por que necesitaba de su ayuda y realmente no quería hacerlo. Preferiría usar su aparecía normal antes de enfrentar sus burlas o peor, sus sermones. No habría manera que ellas entendieran lo que estaba pasando, ni ella misma terminaba de creerlo, pero era real y estaba sucediendo. Olvido el problema que su cabello le causaba, evocando los recuerdos de la noche anterior.
------Flash back-------------
-Eres un tonto- susurro de la manera más tierna- tantos años juntos y no sabes que yo tampoco puedo vivir sin ti-
Las palabras salieron sin pensarlo de sus boca, causadas por la súbita confesión del entrenador. Una sensación de libertad y temor se apodero de ella a medida que el silencio se prolongaba, siendo el único sonido el tronar de la madera.
Se arrepintió de sus acciones, tal vez lo había escuchado mal y ahora pensaba en alguna manera de safarse sin herirla de manera mortal. No atino a moverse, solo se preparaba a recibir la estocada que pusiera fin a su tormento, pero esta jamás llego.
Cansada de esperar soltó el hombro al que se mantenía aferrada e intento mover la mano que sostenía su rostro, pero ash no se lo permitió.
La mano en su mejilla guió su rostro fuera de su escondite para encontrarse con los ojos almendrados que la estudiaban profundamente, llenos de ternura y amor.
Poco a poco suprimió el especio entre ellos sabiendo que estaba a tan solo instantes de lo que tanto anhelaba.
El bochorno y timidez duraron solo un momento, siendo arrasados por la sensación de los dulces labios de los que se había apoderado, una caricia larga y sutil, solo un rose, como si le fuera prohibido beber de aquella fuente divina. No identifico el sabor azucarado que se desprendía de su boca, simplemente indescriptible y fuera de los límites de su imaginación.
No se preocupo por averiguarlo, solo lo disfruto…
Permitió que ella iniciara el segundo beso, mas profundo y tierno, acompañado de la primera caricia que le quito el aliento. Los delicados dedos ascendieron por su cuello hasta la nuca dibujando una línea que le causo escalofríos. Un gesto parecido al de dos meses atrás, firme y gentil pero más claro que el anterior: una invitación abierta a explorar con todos los sentidos.
Para el tercer beso su espalda ya tocaba la alfombra del salón aprisionada por el cuerpo que se poso cuidadosamente sobre ella, sus piernas entrelazadas con las del campeón, y sus brazos rodeando su cuello, dejando el camino libre a las robusta manos que la recorrieron delineando su figura, primero su dorso, después su estomago descendiendo por su cintura y su cadera donde quedaron olvidadas. Sintió como volvió a concentrarse en el beso, jugueteando… descubriendo… buscando algo que le era difícil de hallar, algo indescifrable…
El cuarto beso dio pie al quinto, y al sexto, mas fugaces y apasionados que los anteriores, averiguo que aunque el sabor se intensificaba mas, no se limitaba únicamente a sus labios…
El gusto se esparcía por toda su piel: sus mejillas, su cuello, sus hombros. Besando después mordiendo, apartando todo lo que dificultara su paso ya fuera su cabello o los tirantes que mantenían la ropa en su lugar. Tomo el control de la situación. Sus movimientos dejaron de ser autónomos, se volvieron seguros y certeros. Sus manos retornaron a su cintura deslizándose por debajo de la camiseta a través de la espalda desnuda. Disfrutaba de calor que emanaba de la joven calentando su fría piel, y más del perfume que era natural en ella.
Por primera vez estuvo conciente de la cercanía de sus cuerpos y sobre todo de las prendas tan ligeras que la cubrían. Si el joven lo deseaba podría quitárselas con un movimiento, ante la nueva sensación que la cautivaba. El nuevo grado de intimidad la paralizo completamente agitando su respiración aun más.
Ash la sintió temblar bajo a el, haciéndolo parar por la conducta tan extraña de la pelirroja. Sintió los puños aferrados a su espalda y sus ojos fuertemente cerrados en una mueca de ansiedad e inquietud. Nunca había ocurrido algo parecido con sus antiguas parejas, pero claro Misty no era como las demás, ella era tierna, dulce e inocente. Probablemente nunca habría estado en una situación parecida, tal vez ni siquiera hubiera besado a un chico antes.
Era imposible fingir aquel gesto tan genuino, el delicioso pánico que ocurre cuando amas a alguien por primera vez…
El tiempo pareció detenerse, todo el plena quietud. Temió que su falta de experiencia jugara en su contra tentando con arruinar el momento mas feliz de su vida. Pero le era imposible seguir el ritmo del hombre al que había querido desde tanto años. Un nuevo beso, ahora sobre sus parpados la obligo abrirlos encontrándose con la bellísima sonrisa del joven que la contemplaba como a una obra de arte.
El rubor en su cara se intensifico cuando el entrenador de un movimiento invirtió sus posiciones quedando debajo de su liviano peso. Rodeo sus delgados dedos y los llevo hasta su boca depositando un beso en ellos, para después entrelazarlos con los suyos arrancando una risa nerviosa callo con un beso.
Casi de inmediato sintió su cuerpo relajarse a medida que respondía a sus caricias, un poco mas suaves. Sus manos se perdieron entre el cabello encendido, profundizando el beso.
Pronto ella tomo el control guiando el jugueteo de sus labios, dejo que lo incitara, lo provocara mostrando la pasión escondida de su carácter férreo de la manera mas pura, no necesitaba de sus manos ni su cuerpo para lograrlo, un roce era suficiente para ponerlo de rodillas y derrotarlo.
El beso se detuvo en seco al separarse, sin embargo a el no le importo, comenzó una nueva cadena de besos por su rostro y cuello que retomaron intensidad rápidamente descubriendo una nueva gama de sabores sobre su piel. Era increíble que esa fuera la misma mujer con la que había compartido su niñez y adolescencia, enamorado sin saberlo, demasiado inmaduro para admitir que era ella la causante de muchas noches en vela y de la alegría que le causaba con solo escuchar su voz, el terror de parecer un tonto frente a ella o las ganas de matar a quien descubriera observándola. La mujer perfecta disfrazada como su mejor amiga.
Estaba dispuesto a mostrarle lo que significaba, la importancia en su vida y cuanto la amaba con cada nuevo contacto pero los dedos en sus labios detuvieron el recorrido de su boca, obligándolo a ver a la temerosa pelirroja que sostenía sobre si. Se veía frustrada y muy confundida como si sus besos la hubieran quemado. Ash dudo un momento y de pronto comprendió la razón de su aprensión. Otra vez un error suyo arruinaban un momento tan especial como ese. Resignado acepto la decisión de Misty, sabia que no pasarían de ese punto, al menos por esa noche.
Se acomodo en su hombro buscando un poco de consuelo, la tensión era tal que hacían doler sus músculos pero sabía que continuar seria mucho peor, odiaba que todos sus encuentros terminaran tan abruptamente. Le era imposible controlar los deseos de recorrer su piel de nuevo pero el calido abrazo en que la envolvió le ayudaron a calmar sus ansias y a su "entusiasmado" cuerpo.
Ella no se encontraba en una situación muy distinta a la de el, su rápida respiración estaba a la par que la suya, pero la agitación fue pasando así como el temblor que le causaban sus manos.
-Te prometo que hablare con May y terminare con esto lo antes posible- le susurro al oído y sello su promesa con un dulce y largo beso en la mejilla.
No había roto oficialmente con su ex-novia y siendo como era la chica, no se prestaría a una relación ilegitima por mas que lo amara. Deseaba que fuera todo fuera perfecto desde el principio y el ansiaba complacerla.
Lo admiro en silencio y le agradeció con un nuevo beso, tierno y dulce, una simple caria de sus labios sobre los suyos, que poco a poco volvían a encender la pasión en el interior del entrenador. Remisamente alejo su rostro, seguro de que seria el último movimiento que podría controlar.
-No deberías retarme de esa manera- dijo mirándola por encima suyo –no puedo responder de lo que tus besos provoquen-
-Muero por saber que podría provocar- dijo apenada por lo que se arriesgo a decir, no se atrevió a sostener la mirada del sorprendido moreno ¿Estaba coqueteando con el¿La inocente niña que hace unos momentos temblaba bajo sus besos y sus caricias? Definitivamente siempre encontraba la manera de asómbralo.
-Será mejor que nos vayamos a dormir ahora si no te quieres arriesgar a descubrirlo- dijo poniéndose de pie, irguiéndola junto con el. Tomo la bata olvidada en el piso y la arropo con ella aprovechando para abrazarla, uniendo su frente a la suya. Respiro el aire permutado que ahora lo rodeaba también, mucho más cautivante y embriagador que antes.
-Solo un beso mas…- murmullo disfrutando de la fascinante sensación que habia nacido en el y aun conservaba.
-Mañana ¿de acuerdo?-
-no es justo-
-La vida no es justa, señor maestro pokemon- le contesto tocando la punta de su nariz –Buenas noches-
-Buenas noches, Mist-
----Fin del flash back-------
El toquido en la puerta la volvió a la realidad en el presente, en su habitación y frente a su espejo recordándole el problema sin resolver con su cabello.
-Mist¿estas despierta?-
-Si ya voy- acomodo un poco su cabello y lo sostuvo con un pasador que finalmente dio en resultado que buscaba o al menos la hacia lucir distinta. El maquillaje era demasiado para ella así que solo uso un poco de brilo en sus labios, miro por ultimo su conjunto de falda asimétrica y blusa de cuello alto antes de abrir la puerta que tocaban insistentemente.
-Lo siento no quería molest…- enmudeció Ash al verla- wow, te ves… distinta-
-¿No te gusta?-
-Me encanta- dijo tomando su mano dándole un beso en la mejilla-
¬//U//¬ gracias-
Por primera vez olvidaron su rutina matutina. Tomaron el desayuno trankilamente, salieron del apartamento tomados del brazo hasta el ascensor, incluso decidieron ir caminando hasta el trabajo para hacer mas largo el recorrido. Afuera la ventisca se había convertido en una llovizna de agua nieve dejando desiertas las calles de la ciudad, siendo la una pareja que caminaba por la acera acomodados debajo del gran paraguas en vueltos una cómoda afonía, las palabras no eran necesarias, ambos sabían lo que el otro estaba pensando contestando en silencio, una mirada, una sonrisa o un beso eran suficiente conversación. Caminaban tomados de la mano, ella entre las nubes y el escoltando a un níveo ángel, sintiendo todo en su lugar, como siempre debió ser. Pero el andar aminoro el paso al acercarse al edificio principal de la liga, Ash se sintió nervioso sin saber como actuar, aumento la presión en la mano que sujetaba.
Misty noto el cambio tan drástico en la actitud del hasta hacia unos momentos, placido joven. Esa era su señal, imagino los temores de Ash y como lo había echo siempre, suspiro y se trago sus sentimientos dispuesta a ayudarlo. Ante total asombro de su acompañante soltó su mano y lo tomo del brazo, sin permitirle deternerse. Entraron como lo hacían cada mañana, saludando a todos sus compañeros lo más disimuladamente posible, tratando de no levantar sospechas con su orgulloso andar, después de todo el día de hoy no entraba con su mejor amigo sino con el hombre que la amaba. No solo tuvo que actuar por ella misma sino que también tubo que contener los impulsivos intentos de Ash por golpear a cualquiera que le dedicara un halago por su atractiva imagen. Por fin llegaron a la zona de batallas acuáticas.
-¿Qué fue eso?-
-Nada, pero si me das 5 minutos con ellos yo…-
-Ash, por favor-
-Lo siento solo que no lo soporto-
-a mi tampoco me gusta lo que tus fanáticas te dicen y aun así me controlo-
-Es distinto, no voy a dejar que nadie se meta con mi chica-
-Sabes perfectamente que no puedes decirles eso…- dijo al punto de las lágrimas.
Ash la miro entendiendo su frustración. Hacerlo seria como echarse la soga al cuello para cualquiera de los dos y sabían que la liga no se desharía de su campeón tan fácilmente.
-Me gustaría gritárselo al mundo entero Mist- la abrazo y beso su frente -Pensare en algo, te lo prometo-
-Se que si- limpio las lagrimas que se escaparon-Pero primero hay otros asuntos que debes arreglar antes de que yo sea tu chica-
-eso son solo formalismos- dijo picadamente- siempre as sido mía, solo que no te lo había dicho antes-
-y tu siempre me habías querido pero jamás te diste cuenta ¿no?-
-Tu eras la única que no lo sabia –mintio en tono serio- Siempre has sido tan despistada respecto a estas cosas misty-
-Lo siento Sr. Sensibilidad- dijo encubriendo las risas que le causa su improvisado papel en la conversación- es que en mi cabeza no había espacio para otra cosa que no fueran los pokemon-
-No mas, yo me encargare de que reorganices las prioridades en tu vida- Le contesto en un tono severamente sobreactuado borrando el rastro de tristeza que quedaba en la pelirroja –Eres tan hermosa cuando sonríes ¿Nos vemos en el almuerzo?- pregunto acercándola mas a el.
-Claro que si-
-Bien pero antes de irme- Dio un rápido vistazo para confirmar que estaban solos y robo un deleitoso beso de sus labios carmesí de la entrenadora, dejándola atónita, sonrojada y con una sonrisa.
El resto de la mañana paso trankilamentre, no tuvo ningún retador así que organizo el poco papeleo que debía entregar antes de las cortas vacaciones invernales, paso el tiempo firmando los reportes restantes y fantaseando con la noche anterior, debes en cuando se miraba en un espejo contenta de su aspecto Creo que no estoy tan mal después de todo . Miro el reloj en su escritorio, termino con sus deberes del día así que decidió darse el lujo de irse a temprano a su breake (receso para comer) para buscar una mesa apartada junto alguna ventana. Tomo su bolso y apretó el botón del intercomunicador del teléfono.
-Karen, me voy a almorzar-
-Señorita waterflower, el señor Stiphen necesitaba hablar con usted-
-Dile a Roger que lo busco cuando vuelva¿de acuerdo?-
-Esta bien, buen provecho-
-Gracias-
Se sentó en una mesa olvidada en una esquina del pequeño restaurante, alejada del bullicio de la gente que comía y platicaba en un tono que le parecía demasiado alto para una conversación decente. Le pidió al mesero solo un vaso con agua, le explico que debía esperar a su compañero antes de ordenar, aun faltaban al menos un cuarto de hora para la hora en la que acostumbraban verse en ese lugar. Pero los 15 minutos se convirtieron en 20, en 25 y luego en 35 minutos. Odiaba que la hicieran esperar. Impaciente dibujaba la orilla de la taza con los dedos, había perdido la cuenta de los vasos de agua que pidió antes del café y de cantidad de hombres a los que le había negado la atención "de hacerle compañía hasta que su acompañante se presente". Manoteo su celular y lo llevo a su oído escuchando la misma voz grabada que le contesto la ultima vez "El numero al que usted esta llamando se encuentra apagado o fuera del área de servicio" Yo lo dejare fuera de servicio cuando lo vea ...
En otra parte, el joven moreno corría por los pasillos de las instalaciones de batalla maldiciendo su suerte y su inquebrantable convicción de echar las cosas a perder, Sus malos hábitos no precian tener la intención de cambiar, se enfrasco tanto en el duelo programado antes del Lunch que perdió la noción del tiempo Claro, Este es el momento perfecto para quedarme si batería pensó viendo la pantalla apagada del endemoniado aparato causante de dolores de cabeza y para colmo de males olvido su tarjeta de crédito, en su cartera, dentro de su chaqueta, en su oficina. Era muy tarde, Misty estaría furiosa pero presentarse así seria imperdonable "Hola misty lamento llegar tarde es que me distraje con una batalla por cierto podrías pagar tu, es que olvide mi billetera, te pago después" Claro si deja algo de mi para después…
Llego derrapando a la sala de espera de su oficina (N/A: Claro que su oficina tiene sala de espera Ash es la ultima Coca del desierto en la liga) casi atropellando a su secretaria.
-Señor hay algo muy importante que debo decirle-
-No estoy aquí, solo vengo por mi chaqueta-
-Pero señor-
-No tengo tiempo…-abrió la puerta de su oficina palideciendo de inmediato al encontrarla ocupada.
-Hola Ash-
-May-
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Bueno hasta aqui llega este capitulo
Un gran amigo me dijo una vez "Si una historia llega ser leida por una persona, entonces vale la pena escribirla"
Muchas Gracias a todos los que se toma el tiempo de dejar sus Reviews, me dan la inpiracion para continuar
prometo la continuacion en menos de 48 horas.
See you!!!!
