¡Hola mis queridos lectores! Aquí les traigo un nuevo capitulo de esta historia sobrenatural :3 Se que hay muchas preguntas por responder pero creo que serán contestadas de a poco 7u7

Muchas gracias por dejarme sus reviews, los aprecio mucho :'3

¡Espero les guste este capitulo!

Y disculpen por subirlo algo tarde :'v

Declaimer:

Nota: Miraculous Ladybug no me pertenece al igual que sus personajes.


Capitulo IX

"Revelación y perdón"

Felix observo a su padre con atención mientras sentía su cuerpo tenso por la espera. Había atendido al llamado de Gabriel casi de inmediato, con la clara duda de por qué de la urgencia de su llamada y de su misterioso regreso tan repentino.

Por suerte ya no tenía a Plagg fastidiando en su hombro con comentarios fuera de lugar. El Kwami se había desviado a la cocina cuando él le dio carta blanca para que se sirviera un trozo de queso con la condición de ser discreto.

A nadie le gustaría ver un pedazo de camembert flotando y desaparecer a simple vista.

Ahora seguía los movimientos de su padre con suspicacia. Presentía que algo estaba fuera de lugar, ya que cuando el frió hombre lo saludo como de costumbre; se percató de un tono diferente en su voz normalmente carente de emociones. Se cruzó de brazos a la espera. Había algo raro en él, no era el mismo, y le hacía preguntarse cuál fue el detonante de ese cambio.

Observo como Gabriel se alejo de la ventana mientras suspiraba pesadamente. Parecía cansado a su parecer, como si las arrugas en las esquinas de sus ojos resaltaran más, dando a relucir su verdadera edad.

Cuando giro a verlo; supo que no era el mismo hombre que había visto por última vez hacia unas semanas.

—Sé que tienes muchas preguntas, Felix—dijo rodeando el escritorio para acercarse al joven que lo observaba con desconfianza con aquella mirada tan parecida a la suya—No espero que esto justifique mi conducta durante todo estos años, pero conseguirás algunas respuesta como yo lo hice—dijo con una ligera mueca en los labios al ofrecerle un pequeño cuaderno.

Felix entorno los ojos al fijarse en la expresión cansada de su padre, como si ya no tuviera más fuerza para mantener la fría fachada. Luego poso su vista en aquel objeto que parecía ser viejo pero estaba en muy buen estado. Lo tomo lentamente con recelo. La tapa era de color azul muy oscuro sin nada más que lo adornara, y sus páginas se veían algo amarillentas.

Cuando lo abrió; la letra seguía viéndose clara y firme.

Entreabrió los labios con sorpresa al reconocer la letra al instante.

—Sera mejor que te sientes, esto puede ser un poco duro—sugirió Gabriel cuando su hijo le lanzo una mirada significativa entre dolor y algo de rencor. Seguramente por la pasada carta que había dejado previamente en su habitación.

Pero el joven decidió tomarle la palabra esta vez, y tomo asiento en el elegante sillón mientras que su padre se recargaba ligeramente del escritorio con los brazos cruzados a la espera.

Se dispuso a leer ignorando ese extraño escalofrió que se aferró a su nuca. Previamente había escrutado la habitación con ojo crítico pero no había encontrado nada inusual. Ningún demonio podía entrar por la protección, y Plagg estaba emburrándose de queso en la cocina, así que dejo eso de lado y simplemente comenzó a leer.

Pero conforme avanzaba, aquellas emociones fueron creciendo cada vez más… El modo en que se expresaba aquella mujer que lo amo con tanta ternura; lo dejaba sin aliento y con una presión muy fuerte en el pecho que le dificultaba la respiración. El cariño, el amor de ella aun podía sentirlo, como si fueron impresas en las páginas junto con las palabras…

No podía recordar nada de lo que ella describía. Su enfermedad a tan corta edad, el accidente. No había ni una pizca de esos sucesos en su memoria. Pero ahora todo tenía sentido. Solo podía recordar vagamente desde el momento que la condición de ella comenzó a decaer, pero aun así su madre siempre mantuvo esa cálida sonrisa, y su amor no menguo hasta sus últimos días.

Cuando comenzó acercarse al final; no pudo evitar deslizar la yema de sus dedos en unas pequeñas manchas desperdigadas en la hoja, como si fueran gotas. Seguramente algunas lágrimas derramadas mientras ella escribía.

"Te quiero con toda mi alma… y lo que más deseo en este momento, es que cuando mi espíritu haya partido; este sosteniéndote entre mis brazos y sea lo último que vea antes que mis ojos se cierren para siempre…"

Apretó los dientes con fuerza cuando un nudo se alojó en su garganta.

A pesar que había termino de leer; no podía apartar la vista de aquellas palabras, el deseo de su madre se había cumplido. Ahora podía entender esa sonrisa en sus labios cuando dejo este mundo…

Había intercambiado su vida por la suya.

Sentía su pecho arder al igual que sus ojos, pero aun así se negaba a llorar. Quizás era el orgullo, o también ese ligero presentimiento que a su madre no le hubiera gustado que derramara más lagrimas por ella.

—No tengo ningún tipo de perdón por lo que hice.

La voz de su padre lo trajo nuevamente a la realidad. Alzo la mirada para encontrarlo en la misma posición, pero sus ojos denotaban tristeza y un claro arrepentimiento.

—Quise hacerme creer por años que fui un buen padre al ofrecerte todo de la más fina calidad e ignorar aquel don que también perteneció a tu madre—dijo antes de soltar un suspiro y alejarse del escritorio para acercarse a su hijo que se había puesto lentamente de pie mirándolo con atención—Pero en realidad hice un daño irreparable al estar cegado por el rencor de un motivo mal interpretado. Te suprimí queriendo doblegarte pensando que eso te alejaría de todo aquel con doble intenciones, más específicamente los demonios, pero… si no fuera por ellos tú no estarías aquí ahora—dijo con voz calmada.

Felix frunció ligeramente los labios. Gabriel debió imaginarse por doce largos años que la vida de su esposa fue arrebatada cruelmente por un engaño.

Si el leyó recientemente la antigua carta que dejo su madre; y sintió ese amargo sentimiento por días…

¿Cómo sería estar así por años?

Pensó en Bridgette, y solo de imaginarse estar el resto de su vida sin ella lo dejaba completamente enfermo y con un vacío donde debería estar su corazón.

—Sé que con estas simples palabras no puedo justificar lo que hice todos estos años, o mejor dicho, lo que no hice—continuo Gabriel.

—No comprendo porque me enseñas esto ahora—dijo el desconcertado. Después de lo que paso todo ese tiempo, y sobre todo por las cosas que el mismo causo esa semana por el simple hecho de estar hundido en el dolor y la incertidumbre por culpa de aquella primera carta.

Bridgette había pagado un precio muy caro por eso.

El hombre mayor inspiro suavemente, estando un poco afligido.

Felix apretó los labios al detectar nuevamente aquel brillo de culpabilidad tras aquellas gafas.

—Porque no lo es lo único que tengo que decirte, y espero que ambos me perdonen después de eso.

Tras terminar la oración; dos criaturas salieron de debajo del escritorio con algo de cautela. Felix abrió aún más los ojos con incredulidad al reconocerlos. Eran pequeños demonios y más específicamente Kwamis. Eso explicaba la sensación que había tenido desde que había puesto un pie en el despacho de su padre.

Aunque las criaturas eran distintas entre sí; podía adivinar fácilmente por la proporción de sus cabecitas, patas y demás; que eran de la misma raza que Plagg.

Uno era como una mariposa color lila, y el otro era más parecido a un pavo real con un intenso color azul.

Se quedó completamente helado cuando reconoció la pequeña criatura azul. Era la misma que describía su madre. Duusu lo observaba con sus enormes ojos exóticos, no dejaba de evaluarlo, como si buscara algún parentesco con ella, o como si pudiese recordar cuando era tan solo un infante. En dado caso, ella parecía querer romper en llanto en cualquier comento, aunque se estaba controlando bastante bien.

Ambos se posaron cada uno en el hombro de su padre, dejándolo aún más perplejo.

—¿Qué es lo que está pasando?—pregunto con sospecha estrechando la mirada, tratando por todos los medios de ocultar su voz dolida por toda esta nueva situación.

Estaban pasando muchos acontecimientos tras de otro. Ahora tenía la duda de que si alguna vez volvería a tener un día normal.

La criatura lila abrió la boca para hablar, pero el mayor de los Agreste alzo la mano indicándole que guardara silencio. Posteriormente ambos Kwamis miraron con cierto aire de nerviosismo al hombre.

Gabriel suspiro pesadamente antes de dar media vuelta y sentarse en su escritorio. Se tomó su tiempo para responder mientras colocaba los codos sobre la mesa y entrelazaba sus dedos. Mientras que Felix se mantuvo firme en su lugar.

—Me temo que estaba cegado por la rabia y el dolor. Veía a todos los demonios como seres viles sin corazón que buscan a engañar a personas inocentes desde lo sucedido con tu madre. Cuando aquella chica se empezó a cercar a ti; perdí los cabales…—murmuro observando como Felix se tensaba notoriamente con la mención de la joven demonio—A diferencia de ti, yo no tengo la capacidad de percibirlos, solo puedo verlos cuando ellos quieren. Pero gracias a los años que estuve junto a mi esposa; supe como reconocerlos gracias a ella, como una intuición diría yo—explico brevemente—Y te estarás preguntando porque tengo relación con Nooroo—dijo mirando fijamente a su hijo—Yo lo invoque para que alejara a la demonio de ti.

Al principio Felix se había quedado estático. Sin apartar la vista de su padre sin dar crédito a lo que oía.

¿Él fue el culpable de que Bridgette fuera arrastrada al mundo demoniaco?

Una profunda y peligrosa ira comenzó abrirse paso desde su interior con rapidez—¿Eh escuchado bien?—repuso él acercándose a grandes zancadas al escritorio y posando sus manos en la superficie de la mesa. Se sentía completamente enfermo de que su propio padre haya hecho semejante cosa.

—Cálmate, Felix—dijo tranquilamente Gabriel. En el fondo sentía cierta curiosidad, su hijo nunca perdía los estribos, y ahora parecía una bomba silenciosa a punto de estallar.

El rubio menor negó lentamente mientras su mirada se volvía glacial—No me pidas tal cosa, padre—dijo entre dientes, tratando de contender la ira que sentía pasar espesa por sus venas—No cuando la persona más importante para mi salió realmente herida de todo esto—confeso apretando las manos en puños—No sabes las cosas que tuve que hacer para poder rescatarla—no noto como el hombre arqueaba sutilmente una ceja con interés.

—Felix…

—Me ha protegido más en unos pocos meses que tú en toda mi vida realmente—corto con veneno alzando un poco la voz. Sin importarle que los Kwamis lo miraban algo nerviosos. Notando una rara electricidad en el aire que solo ellos podían percibir. Tampoco le importo que el anillo se comenzara a calentar a niveles casi insoportables…

Queriendo por primera vez descargar su furia contra alguien con sus propias manos.

Garbiel suspiro por lo bajo mientras se apartaba las gafas para frotar sus ojos cansados. Sin percatarse de la electrizante energía que pasaba por el cuarto—Felix, deja de actuar como un maniaco y escúchame.

—¡Casi muere por mí!—exclamo con dolor.

—¡El trato no se cumplió!—dijo con voz severa mirándolo con bastante intensidad.

El joven se callo de pronto y retrocedió levemente desconcertado—¿Qué?

—No hice el pacto porque no es lo que él verdaderamente quería en ese momento, solo estaba cegado, creyendo erróneamente que ese era su deseo más fuerte—intervino Nooroo aun sentado en su hombro.

Felix estrecho la mirada pensativo. Si mal no recordaba, la única forma de que un Kwami concediera tu deseo era que este fuera lo que anhelabas más en este mundo por sobre todo lo demás—¿Cuál fue tu verdadero deseo?—pregunto esta vez con intriga pero aun con algo de recelo. Su ira enfriándose poco a poco para dar paso a la confusión.

Gabriel volvió a colocarle las gafas lentamente mientras apretaba los labios hasta formar una fina línea—Ya deberías saberlo—murmuro en un tono melancólico. Posando sus ojos en aquel pequeño cuaderno que había sido olvidado en el calor de la discusión en sima del escritorio.

El joven Agreste agacho la cabeza al mismo tiempo que cerraba los ojos cuando aquel dolor lo volvió a golpear de lleno en el pecho ante el recuerdo de las dulces palabras de su madre.

—Lo lamentamos, Felix, esa parte de la culpa la tenemos nosotros—esta vez hablo la voz tierna de la pequeña Kwami captando la atención del rubio.

Duusu le explico como los Akumas se enteraron de todo y el embrollo que ellos formaron. Y que por esa razón habían decidido avisarle a su padre en primer lugar para entregarle el cuaderno que perteneció a su esposa. Y este a su vez, quiso comentárselo inmediatamente a su hijo, porque al fin de cuentas todos tenían una parte de culpa en todo eso.

Después de escuchar todo con cuidado; Felix finalmente suspiro con suavidad mientras se erguía nuevamente para cruzarse de brazos. Una parte de él se sentía apenado por ceder a la ira de aquella manera tan inusual. Pero ahora cuando se trataba de Bridgette; sus emociones saltaban. Quizás era una parte de la esencia demoniaca que había quedado en el anillo, o simplemente era su lado protector…

Ya al final del relato; ambos Kwamis se disculparon. Duusu se acercó flotando lentamente hacia Felix, y uniendo sus patitas con timidez le hablo suavemente.

—Tu madre iba a escribir una carta para ti también, pero prefirió en ese momento tararear una canción y acunarte entre sus brazos hasta que finalmente te dormiste con tranquilidad—dijo con tristeza—No soportaba la idea de marcharse sin sentirte cerca, eras lo más importante para ella, pequeño rayo de sol—murmuro con dulzura con sus ojitos brillosos por contener las lágrimas. Ella se acercó un poco más y toco ligeramente su frente con su patita en una acaricia que transmitía su pesar por aquella mujer. Luego se retiró junto a Nooroo, dejándole un poco de espacio a padre e hijo, sentándose en el escritorio.

Felix respiro hondo ante aquella pequeña confesión. Realmente su madre había sido única y con un amor enorme y cálido.

Gabriel estaba muy atento a cada reacción de su hijo, o más bien a la falta de ella. La única manera de saber su aflicción era a través de sus ojos… A veces se sentía como si se estuviera mirándo a un espejo.

Solo que él tenía el mismo gran corazón que su madre…

—No pido que me perdones por esto o por todos estos años, hijo—dijo rodeando lentamente el escritorio hasta quedarse de pie en frente de él—Después de meditarlo bien, no tengo ningún tipo de excusa, la perdida de ella y ver aquella carta simplemente destruyo algo en mí, y casi hago que te suceda lo mismo por mi imprudencia…—dijo recordando la ferocidad con que había explotado con la mención de la joven—Solo espero que de ahora en adelante sea un mejor padre para ti, Felix—murmuro extendiendo su mano.

Al principio él lo miro fijamente casi sin parpadear. Jamás pensó tener este tipo de conversación con su padre. Una parte de él quería mandarlo al diablo después de aquellos recuerdos duros de su infancia, porque al perder a su madre también lo había perdido a él, dejándolo en una soledad que no le hacía ningún bien a nadie a esa tierna edad. Pero al mismo tiempo podía entenderlo, aunque eso le serviría en un futuro cuando tuviera la experiencia de la paternidad.

No podría perdonarlo así nada más, pero lo intentaría. Lo haría porque es lo que su madre hubiera querido de ambos.

Ser una verdadera familia.

Con un suspiro resignado estrecho su mano con la suya en un suave apretón. Sin embargo, no se esperó para nada; que el hombre lo jalara hacia el para rodearlo con su brazo libre en un ligero abrazo que lo dejo anonadado.

Se quedaron por unos segundos así, sin moverse. El hombre por fin se rendía y dejaba su fría naturaleza de lado para abrazar al hijo que fue traído al mundo con todo el amor de sus padres—Lo siento de verdad. Estoy seguro que tu madre estaría muy orgullosa de ti, pero eso seguro que ya lo sabes—murmuro antes de apartarse y darle unas pequeñas palmadas en el hombro en forma de afecto.

Felix no estaba seguro como sentirse o cómo reaccionar en ese momento, o si alguna vez se acostumbraría a esta nueva faceta de su padre. Pero después de todo lo que ambos vivieron en estos últimos días; se creía capaz de todo. Y sospechaba que el hombre mayor se sentiría en las mismas condiciones.

Gabriel carraspeo suavemente para recuperar la compostura. Felix iba a decir algo al respecto sobre todo lo que le dijo, pero él rápidamente lo interrumpió, no queriendo indagar más sobre el tema ya que esto le estaba afectando más de lo que quisiera admitir alguna vez.

—¿Qué hiciste para salvarla, Felix?—pregunto suavemente arqueando una ceja al ver como el joven se tensaba ligeramente—Note algo diferente en ti, ese carácter es muy… inusual.

Felix apretó los labios un poco incómodo. Alzo su mano derecha y observo el anillo antes de posar su mirada en aquellos ojos de azul tan intenso—Te la contare en otro momento—dijo preguntándose internamente qué pensaría Gabriel al enterarse que su hijo había hecho un pacto con un demonio de alta categoría y que por lo tanto, estaban unidos de por vida.

El hombre lo miro suspicazmente antes de asentir despacio.

—Felix—llamo suavemente cuando este dio indicios de quererse marcharse—Quiero pedirte un favor.

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Bridgette se movió inquieta cuando algo la zarandeo ligeramente del hombro. Se apartó de aquel contacto que osaba a interrumpir su sueño tan reparador.

Dejo escapar un suspiro satisfecho cuando volvió acurrucarse en ese reconfortante calor entre las sabanas. Estaba en paz consigo misma. No recordaba la última vez que había dormido tan bien.

Sin embargo, frunció el ceño cuando algo volvió a mover su hombro con más insistencia. Ella murmuro algo incomprensible arrimándose nuevamente hacia el lado contrario donde "eso" la estaba perturbando. Pero no contó con que las sabanas fueran arrancadas de su cuerpo momentos después. Ella se encogió con un gemido frustrado tanteando la cama en busca de la manta, pero al no hallarla; simplemente utilizo sus alas para cubrirse. Una sonrisa adorno sus labios cuando estas le devolvieron esa calidez que necesitaba para volver a entrar en un sueño profundo.

Escucho vagamente una voz, pero estaba empeñada en no abrir los ojos a pesar que ya estaba media despierta.

Solo quería seguir durmiendo, ¿Era mucho pedir?

—Bridgette…

Uh… esa voz masculina se le hacía tan familiar… Una calidez invadió su corazón haciéndola sentir aún mejor, como si estuviera flotando en una nube. Aspiro profundamente la almohada para que sus fosas nasales se llenaran de aquella colonia que tanto relajaba sus sentidos, casi embriagándola por completo.

Si, definitivamente se iba a quedar allí.

Esta vez escucho un suave suspiro antes de que el colchón se hundiera a su lado por el peso de una persona más, pero sinceramente no le importó. Quien quiera que fuese entendería que quería seguir durmiendo. Era el primer descanso real después de varios días tormentosos, y nada la iba hacer levantarse.

A menos que…

Esa presencia se acercó a un más ella. Sintió sus dedos reposar en su hombro desnudo mientras su cálido aliento le hacía cosquillas en su mejilla hasta llegar cerca de su oreja.

—Bridgette, despierta.

Un lento estremecimiento barrió su pequeño cuerpo ante esa voz levemente enronquecida y que hizo que su corazón saltara al reconocerla al instante. Abrió lentamente los ojos y giro despacio su rostro hacia él. Al principio tardo un poco en acostumbrarse a la claridad de la habitación, pero sus pupilas se dilataron ligeramente cuando vio al dueño de sus sentimientos tan cerca de ella. No pudo evitar contener el aliento preguntándose si estaba dormida, y por lo tanto, se encontraba en un sueño. Felix la miraba fijamente con esos orbes de azul y gris tan único. Su cabello estaba ligeramente húmedo como si acabara de tomar una ducha. Llevaba puesto una camisa de manga larga y de cuello alto de color azul oscuro, que hacía resalta su piel blanca y su atractivo rostro.

Pero lo que en realidad hacia su corazón temblar era que se encontraba tan cerca de ella, que podía oler claramente su piel fresca, limpia y con ese ligero toque a jabón.

Parpadeo confusa aun media adormilada.

—¿Felix?—murmuro con voz pastosa, girando su cuerpo del todo aun sin romper el contacto de sus ojos.

El simplemente se quedó en silencio. Sus dedos que aun permanecían en su hombro la quemaban por el intenso calor que emanaban de ellos. Incendiando así sus terminaciones nerviosas y provocando que sus mejillas se tiñeran de rojo… porque irremediablemente empezó a recordar ese fogoso beso que compartieron justo antes que se desmayara del cansancio. Y al parecer Felix estaba pensando en lo mismo, porque su mirada se posó lentamente en sus labios y ella contuvo la respiración sintiendo el fuego correr por sus venas.

Bajo muy despacio los parpados cuando percibió como él se inclinaba un poco más, acercando peligrosamente su boca a la suya. Sintió su cuerpo temblar de la anticipación, y los nervios apoderarse de su acelerado corazón, pero no iba a negar que deseaba probar nuevamente sus besos.

Su cálido aliento choco suavemente con su sensible piel. Sintió primero un ligero rose, lo suficiente para que sus sentidos saltaran. El joven Agreste estaba explorando a su tiempo. Pero ella subió tímidamente una de sus manos enguantadas al cuello masculino para así aferrarse y atraerlo más para que por fin pudiera probar nuevamente sus labios para satisfacer esa hambre demoniaca que tenía.

No podía evitarlo. El instinto de estar con el amor de su vida; la impulsaban hacer solo aquellas cosas que haría con su pareja de por vida.

—Por el amor a todos los Kwamis, bésense ya.

Ambos jóvenes se separaron de golpe ante esa vocecilla que los pillo completamente desprevenidos. Bridgette se cubrió el rostro con ambas manos sintiendo sus ojeras arder por la vergüenza. Mientras que Felix se irguió en su asiento fulminando al pequeño demonio que flotaba justo en frente de la cama con un casi un imperceptible rubor en sus mejillas.

Plagg chasqueo la lengua—Humanos, nunca los comprenderé—bufo dándole un nuevo mordisco a su queso.

El rubio suspiro tratando de invocar un poco de paciencia al mismo tiempo que se ponía de pie—No te soporto—gruño por lo bajo.

El felino se encogió de hombros totalmente despreocupado—Igual recuerda lo que pidió papa Gabriel.

Con esas últimas palabras, Bridgette alejo las manos de su rostro para parpadear levemente y mirarlo a ambos. Súbitamente recordó lo que aquel malvado Akuma le había mencionado en su prisión. Su corazón latió desbocado ansioso mientras se incorporaba lentamente en sus codos.

—¿T-Tu padre?—pregunto preocupada.

Felix asintió mientras la observaba, extendiendo una de sus manos—Sé que debes descansar, pero también tienes que alimentarte y lavar esas heridas.

La joven de ojos azules acepto tímidamente su ayuda. Tratando desesperadamente de olvidar que estuvieron a punto de besarse nuevamente. Era cierto que aún se sentía mortalmente exhausta y adolorida, pero por lo menos ese ligero descanso y ya no estar en el mundo demoniaco; ayudaba muy bien a la sanación de su organismo.

—Pero primero, mi padre quiere verte—agrego sintiendo como su delicada mano se tensaba.

—¿Q-Qué?—balbuceo ella con la boca abierta de la impresión, quedando sentada en la cama aun con su mano siendo sostenida por él. La expresión de Felix seguía siendo tranquila y casi sin dejar a relucir ninguna emoción, justo como lo recordaba—Tu padre, el…—se mordió el labio inferior presa de los nervios, ¿Como le decía que sospechaba de el sin que la tachara de loca?

Respiro hondo para tranquilizarse, y lo miro con determinación—Cuando los Akumas me apresaron… uno de ellos menciono a tu padre…—murmuro preocupada, inconscientemente sus dedos comenzaron a temblar.

El asintió lentamente—Soy consciente de ello, eh hablado con el—dijo sosteniendo mejor el agarre y tirando de ella para que se pusiera finalmente de pie justo en frente de sí. No pudo evitar sonreír para sus adentros al verla hecha un manojo de nervios. Hasta le provocaba besarla para calmarla y que pensara nada más en sus labios. Pero carraspeo suavemente la garganta al darse cuenta que el rumbo de sus pensamientos estaba yendo un terreno bastante peligroso—No te preocupes, todo está bien—dijo sin intensiones de soltarla.

—Pero…

Plagg se acercó flotando hacia ellos al mismo tiempo que resoplaba—Oh chica, ¿Realmente crees que después que haya ido directo a una jauría de Akumas para rescatarte, te pondría en peligro?—pregunto con una ceja arqueada.

—No, pero…—murmuro indecisa aun nerviosa. Jamás había conocido al famoso Gabriel Agreste en persona, sabía que era un hombre tenaz y con un carácter digno de un glacial, y eso porque lo había visto en revistas y en algunas entrevistas por televisión. Presentarse ante él en persona la ponía con los nervios a flor de piel y sobre todo si sabía lo que ella era.

—Bridgette—llamo suavemente Felix para que volviera a mirarlo a los ojos—Confía en mi—dijo dándole un suave apretón de su mano.

Ella vio la plena confianza brillando en esos ojos claros. Y en contra de su buen juicio y tragando hondo; no le quedo de otra que asentir—Está bien, pero no puedo presentarme a tu padre en estas condiciones—dijo mirándose a sí misma, su vestido estaba completamente arruinado y su cabello parecía algo más salvaje cayendo suelto por los hombros hasta la espalda.

El la soltó lentamente mientras retrocedía un paso y la observaba de arriba abajo evaluándola. Luego llevo sus dedos a la barbilla pensativo—Hmm, la verdad es que si, estas hecha un completo desastre, parece como si hubieras luchado con un cepillo y perdido miserablemente—dijo francamente conteniendo las ganas de reír ante la mirada incrédula que le lanzo la chica—¿Qué opinas tú, Plagg?

El Kwami se había atragantado con el trozo de queso para después reír a carcajada por la osadía del muchacho—Opino igual—dijo tapando su boca con las patas para intentar parar la risa descarada.

Bridgette enrojeció hasta la raíz del cabello y le lanzo una mirada amenazante al joven—¡F-Felix!—balbuceo apenada. No había esperado que el fuera totalmente franco. Había querido que por lo menos le diera un cumplido o que su estado no era tan lamentable.

El la observo con una media sonrisa—Es la verdad "princesa".

Bien, ahora sentía la cara arder con ese apelativo a pesar que lo dijo en un ligero tono sarcástico para hacerla abochornarse más. Pero no podía evitar que su mente jugara con ella recordándole las muestras de afecto que le había dedicado anteriormente.

No habían hablado de sentimientos.

Y si era sincera consigo misma le daba pavor ese hecho, pero muy en el fondo se permitía soñar un poco.

Además que veía intrigada ese nuevo aspecto en el que jamás dio conocer, ¿Quizás gracias al Kwami una parte de su personalidad escondida había florecido?

Aparto la mirada avergonzada al mismo tiempo que hacia un puchero—Bien, pues este "desastre" no puede ver a tu padre así.

El rubio se encogió ligeramente de hombros mientras volvía a semblante inexpresivo—Digamos que él está muy impaciente por hablar contigo.

Bridgette trago hondo. Eso definitivamente no le hacía sentir mejor.

Ella suspiro pesadamente resignada. No le quedo de otra que emplear un poco de su energía para volver a su forma más humana, por lo menos así su vestimenta volvía hacer la típica con los shorts cortos, camiseta blanca y la chaqueta negra. Pero no había nada que pudiera hacer por su cabello, los cortes desperdigados por su piel visible, o por la venda en su brazo algo ensangrentada.

Felix tenso ligeramente la mandíbula al ver como cambiaba nuevamente su apariencia. Su estado seguía siendo algo preocupante y le daba ganas de encerrarla en la habitación por temor que algo más pudiera dañarla. Se veía sumamente frágil y aun cansada. Estuvo muy tentado decirle a su padre que esperara para ocuparse de ella primero, pero desgraciadamente Gabriel se lo había pedido como una súplica silenciosa, y viniendo de él era sumamente extraño y demostraba lo mucho que le perturbaba la situación, y no podía culparlo.

Bridgette subió la mirada y le sonrió levemente—Bien, creo que es lo mejor que puedo hacer por ahora—dijo mientras ahogaba un bostezo.

El joven asintió mientras le indicaba para que salieran de la habitación y terminar con todo eso lo más pronto posible. Y cuando Bridgette paso por su lado, el coloco suavemente su mano en la parte baja de su espalda para guiarla.

Se inclinó levemente para susurrarle al oído—A mí siempre me gustara como te veas, desastre andante o no.

La chica entrevió los labios sorprendida mientras su mirada se disparaba a su rostro masculino, pero Felix tenía sus ojos puestos enfrente mientras abría la puerta, y su expresión seguía siendo serena.

Sintió un sonrojo apoderarse de sus mejillas mientras tragaba hondo nuevamente.

—Espérenme, yo no me pierdo esto por nada—dijo el Kwami volando hasta el hombro del chico después de terminar de degustar su queso.

Felix frunció los labios al ver de reojo a la criatura negra—No sé para qué vienes.

Bridgette se inclinó ligeramente hacia delante para observar al felino—¿No has visto a su padre?—pregunto ligeramente sorprendida. Pensando que quizás el Kwami pudiera haberle hecho un vistazo al hombre y tal vez ver si sus intenciones eran buenas. No es que desconfiara de Felix, pero después de todo lo que paso estaba muy dispuesta de protegerlo hasta de su propio padre si fuera necesario.

El felino bostezo perezosamente—No, estaba muy ocupado, chica.

El rubio rodó los ojos exasperado—Si, muy ocupado tragado queso—dijo algo malhumorado.

La chica no pudo evitar llevar disimuladamente su mano a los labios para ahogar una pequeña risa que quería brotar de su garganta. Obviamente el joven Agreste no toleraba muy bien la presencia de Plagg, pero aun así podía percibir un vínculo extraño entre los dos. Y eso le hizo pensar en que fue lo que intercambio Felix para cumplir el pacto. La sonrisa murió rápidamente sintiendo su corazón encogerse. No le había preguntado eso y le preocupaba que él hubiera sacrificado o accedido algo de suma importancia al Kwami solo por el simple hecho de ayudarla a salvar su vida.

Definitivamente le preguntaría más tarde, aunque no estaba segura si quería saber la respuesta.

En silencio; avanzaron por los pasillos. Bridgette observaba curiosa los cuadros y la decoración costosa y elegante, pero aun así el ambiente era frió y solitario. Y mientras más se acercaba a su objetivo; esa sensación se acentuaba, sintiéndose cada vez más tensa al pensar que vería al padre del muchacho. Si no fuera por la cálida mano de Felix que permaneció en la parte baja de su espalda; hubiera dado media vuelta y se hubiese encerrado en la habitación como toda una cobarde.

Después de todo lo que pasaron, sinceramente quería estar un tiempo a solas en paz y tranquilidad. Nada que pudiera perturbarla.

Y estar enfrente de un imponente hombre no le ayudaba a sus nervios ya exhaustos.

Casi se tropieza con sus propios pies cuando vio que uno de los relojes de la pared indicaba que faltaba muy poco para que marcara las seis de la tarde. Felix la observo silenciosamente preocupado sosteniéndola de la cintura preguntando si estaba bien, y ella avergonzada asintió algo distraída. Dándose cuenta que había dormido por lo menos como diez horas seguidas. Estaba sumamente apenada y él la había dejado dormir tranquilamente hasta ese momento. Y aun así podía tranquilamente echarse una siesta por un día entero más. Necesitaba reponer todas esas energías que el mundo demoniaco le había arrebatado.

Por otro lado Felix la observaba de reojo al mismo tiempo que fruncía los labios. Quería que todo esto terminara pronto para ella. Se le veía sin fuerzas a pesar que había dormido varias horas, pero debía recordar que ella no se había alimentado correctamente. Era toda una proeza que no se hubiera desmayado de nuevo.

Solo esperaba que su padre no tardara demasiado, o el mismo la sacaría a rastras para que se ocupara mejor de su salud.

Grabiel no pudo escoger peor momento para querer hablar con ella con urgencia.

Cuando llegaron finalmente en frente de la puerta que daba al despacho; Bridgette procuro que los nervios no se la comieran viva. Pero aun así alzo la barbilla poco dispuesta a dejarse intimidar por alguien.

No noto como el rubio la miraba con una diminuta sonrisa en sus labios al ver su clara determinación.

—Todo saldrá bien—le dijo antes de abrir lentamente la puerta y dejar que ella entrara primero.

Bridgette entrelazo sus dedos en su regazo para tratar de ocultar el temblor que parecía dominarla. Lo primero que vio fue a un hombre con un porte imponente y recto que estaba de pie al lado de su escritorio. El permanecía con sus manos en la espalda mientras la miraba con bastante intensidad. Su cabello rubio pálido estaba perfectamente peinado hacia atrás. Tenía facciones algo rudas pero que le daban un aire de severidad bastante notoria, y sus ojos tan azules que juraba que podía ver a través de ella.

Trago hondo. Con que este era el famoso diseñador Gabriel Agreste y el padre del chico que estaba bobamente enamorada.

Se mordió ligeramente el labio inferior cuando sintió un leve escalofrió escalar por su columna. Pero se vio obligada a ignorar aquella misteriosa sensación. Tenía que enfocarse para hablar y que sus palabras no fueran un torrente de cosas incomprensibles.

—B-Buenas tardes, señor Agreste.

Se obligó a no apartar la mirada a pesar que su parte demoniaca sentía una intensa curiosidad, pero otra parte de ella quería esconderse tras del joven. Felix permaneció detrás de ella con los brazos cruzados, pero tan cerca que podía sentir que le brindaba su apoyo, y eso la relajo un poco.

—Un gusto conocerla por fin, jovencita—murmuro el hombre acercándose lentamente con elegancia—¿Cuál es su nombre?

Ella rezo para que no le temblara más la voz—Bridgette, Bridgette Dupain-Cheng, señor Agreste.

El asintió lentamente mientras daba un rápido vistazo con sus calculadores ojos. Algo que la puso aún más ansiosa—Puedes mostrarme tu verdadera forma, no voy a salir espantado—dijo con voz neutra.

Bridgette abrió aún más los ojos con verdadera sorpresa mientras giraba su rostro hacia Felix. Este simplemente se encogió de hombros para luego asentir, indicándole que no había ningún problema si lo hacía. Ella se mordió el labio inferior indecisa, pero confiaba ciegamente en él, así que volvió su atención al hombre. Y con un lento suspiro dejo verse como realmente era.

Sus mejillas se tiñeron de rojo y tuvo que apartar esta vez la mirada, porque ahora su aspecto aparte de inusual; debía ser deplorable. Sus alas se plegaron nerviosamente más a su espalda mientras sentía su corazón retumbando como loco en su pecho.

Definitivamente no se había esperado nada de esto cuando el importante hombre solicito hablar con ella.

Casi se sobresalta del susto cuando sintió como la mano de Gabriel se posó en su hombro. Ella alzo la mirada entre sorprendida y confusa. Y vio en aquellos ojos la comprensión y el arrepentimiento que no pudo entender.

—No sabes lo agradecido que estoy de que hubieras estado con mi hijo cuando yo obviamente preferí encerrarme en mi mismo y en los recuerdos—comenzó a decir mientras retiraba lentamente su mano.

Bridgette parpadeo aun sin comprender. Todo esto la parecía sumamente desconcertante, él ya sabía que era una demonio, pero no poseía el mismo don que Felix.

—Creo que él tiene mucho que explicarte al respecto—dijo observando ahora a su hijo que volvió asentir captando sus palabras—Pero te mande a llamar porque quiero pedirte mis más sinceras disculpas—el evito sonreír cuando ella ladeo la cabeza confundida—Si no fuera por ti, Felix no estaría aquí de pie; tan vivo como se puede estar. Casi cometo un grave error al juzgar mal a los demonios, sin embargo, espero tener una nueva oportunidad, porque me has demostrado que tienes mejores sentimientos que muchos humanos.

La joven demonio no sabía que decir al respecto, aún seguía sumamente confundida intentando enlazar lo que le estaba diciendo con lo que le dijo aquel Akuma. Pero en el momento en que iba abrir la boca para decir algo más; vio incrédula como dos pequeños cuerpecitos se asomaban de cada hombro del señor Agreste.

Boqueo sorprendida al reconocerlos como Kwami casi al instante.

Ambas criaturas la miraron entre tímidas y sonrientes.

En ese momento comprendió que ellos eran los responsable de que sintiera ese familiar escalofrió en su ser.

¿Que estaba pasando?

Pero antes que pudiera decir nada; Plagg salió disparado del hombro de Felix hasta posicionarse entre Bridgette y el padre del chico.

Él se dejó ver, colocando sus patas en las caderas y con su ceño fruncido—¿Qué hacen ustedes aquí?—dijo señalando a ambos Kwamis.

Gabriel arqueo una ceja al ver a la diminuta criatura parecida a gato aparecer ante si como por arte de magia. Luego le lanzo una mirada interrogante a su hijo.

Felix simplemente frunció los labios—Mi Kwami personal por así decirlo—explico brevemente.

Plagg giro su cabeza hacia su nuevo portador—¿Cómo que Kwami personal?—pregunto ofendido.

El rubio se encogió de hombros con una ligera sonrisa sarcástica y burlona en sus labios.

Plagg chasqueo la lengua molesto antes de dirigirse a la criatura color lila—¿Ahora me pueden decir que hacen ustedes aquí, Nooroo?

—Deberíamos preguntar lo mismo, Plagg—comento Duusu genuinamente sorprendida.

—Pensé que tú y Tikki no podrían estar con ella por culpa de la prohibición—repuso Nooroo ladeando su cabecita.

—Tikki no puede, yo solamente soy como un conocido de esta chica así que no influye en mí—dijo casualmente.

Tanto Nooroo como Duusu se miraron asombrados antes de levitar para acercarse más a su compañero Kwami y hablar entre ellos. Ya que Plagg era raro verlo porque siempre estaba por su cuenta o se la pasaba con su otra mitad, que era la dulce mariquita. Aprovecharon la oportunidad de aproximarse a Felix para saciar un poco su curiosidad a pesar que este los miraba con cara de pocos amigos.

Mientras que Bridgette aún permanecía estática en su sitio, sintiendo como sus pensamientos eran todo un embrollo. Tenían muchas más preguntas que respuestas, y parecía que fuera la única que todo esto no le parecía natural.

—Señorita.

Ella parpadeo ante la voz de Gabriel. Este le hizo ligeras señas para que se apartaran solo un poco de los demás para hablarle en privado aprovechando que Felix estaba ocupado con los Kwamis.

—Tiene mi mayor apoyo señorita Dupain-Cheng, si necesita la más mínima cosa no dude en acudir a mí. Mi esposa y yo le debemos todo.

—Oh…—Al principio no sabía que decir. Y no supo porque, pero ese hombre parecía tener casi la misma fachada fría que su hijo, pero en su interior demostraba ser alguien considerado aunque severo. Quizás algo le dio muy buenos motivos para cambiar tan rápido—Yo ehm… g-gracias, pero no hay de que, haría lo que fuera por él—murmuro sin darse cuenta que posaba sus ojos en Felix con una ligera sonrisa adornando sus labios. Casi se ríe en voz alta cuando vio al rubio frotarse las cienes con los dedos claramente irritado al verse rodeado por esas criaturas. Duusu permanecía sobre su cabello con lagrimones en los ojos mientras murmuraba algo de su madre estando toda sentimental acariciando sus hebras doradas. Mientras que Plagg se jactaba de las hazañas que hizo con su anillo y su increíble poder. Y finalmente Nooroo prestaba atención mientras adoraba su valentía.

Era una escena muy graciosa y digna de fotografiar en su opinión.

—Por eso no me interpondré entre los dos.

Ella borro su sonrisa para volver a mirar al hombre curiosa—¿Disculpe?

Los ojos azules de Gabriel brillaron con astucia—Nooroo me menciono que los demonios solo se enamoran una vez en la vida, y estoy consciente de que mi hijo te tiene gran aprecio y afecto.

Bridgette se sonrojo y subió sus manos nerviosa—Espere, n-no creo que él…

—¿Cree que no lo eh notado?—interrumpió arqueando una cejas y acomodando las gafas en el puente de su nariz—La ferocidad con que te protege me recuerda mucho en mi época en que mi esposa estaba con vida—dijo con un leve deje de tristeza a su alrededor que ocasiono que a la chica se le apretujara el corazón—Déjame decirle una cosa; los Agreste somos serenos y casi nunca cedemos a las vagas emociones, pero cuando conseguimos a la mujer ideal… pues digamos que siempre conseguimos lo que nos proponemos—dijo con una diminuta media sonrisa—Él está enamorado de ti, solo dale tiempo. Solemos ser bastante tercos y orgullosos en ese ámbito.

Bridgette apretó los labios con fuerza intentando que su rostro no se derritiera ante el calor que sentía en las mejillas. Prácticamente le estaba insinuando que apoyaba su unión, esto era un sueño en vida. Todo sería perfecto si Felix se dejara querer, pero era algo que aun la mantenía confusa.

¿Realmente él la amaba?

Bueno, había ido hasta el mismo mundo demoniaco para recatarla, y la había besado de tal forma que sus rodillas aun temblaban. Pero sus traicioneros pensamientos aun lo ponía en duda. Ellos no habían hablado nada al respecto, y no iba a presionar.

De repente sintió como un mechón de su cabello era tirado levemente. Observo a su izquierda a la hermosa Kwami que la mirada con esos ojos tan exóticos.

—Creo que conseguimos una forma de ayudarte—dijo con una sonrisa amable.

Bridgette parpadeo—¿Ayudarme?—murmuro confusa.

Los otros dos Kwamis se acercaron a ella. Felix también se había aproximado intrigado queriendo escuchar la versión completa, porque en algún momento los tres pequeños demonios comenzaron a murmurar entre ellos gracias a una sugerencia de Nooroo.

También debía admitir que sentía una inapta curiosidad por saber que le había dicho su padre a la chica que se hubiera sonrojado tan furiosamente.

Una parte de él se había revuelto de celos.

Debía aprender a dominar aquellas emociones.

—Quizás podemos hacer algo con esa prohibición—dijo Plagg cruzados de patas.

Nooroo asintió suavemente—Así es, lo que te sucedió fue algo totalmente injusto y producto por el vil engaño de los Akumas... pero primero debemos hallar a Pollen, Wayzz y a Trixx para ver qué opinan sobre esto.

—Básicamente debemos reunirnos como los viejos tiempo—colaboro la Kwami azul con una sonrisa entusiasmada.

Plagg bufo por lo bajo con una gatuna sonrisa—Será entretenido, tengo tiempo que no me meto con Wayzz.

La joven de ojos azules los observo a los tres con asombro—¿D-De verdad? ¿Podre ver a mis padres y a Tikki?—pregunto esperanzada.

—Aun no estamos claros en eso, pero suponemos que uniendo nuestro poder e ingenio algo conseguiremos hacer… bueno en tal caso si damos rápidamente el lugar donde están los otros—hablo Nooroo un poco inseguro.

—Mi galletita los ayudara, tiene la ventaja de poder comunicarse mejor con todos al igual que yo—dijo con un alto ego.

Tanto Felix como Bridgette observaron a los Kwamis confusos sin saber a qué se referían con eso.

—Bien entonces vamos—dijo contenta Duusu.

—Adelántense ustedes yo tengo algunas cosas que comer—dijo muy sonriente pensando en su camembert.

Nooroo y Duusu asintieron, y se despidieron brevemente de los humanos antes de crear un pequeño portal hacia el mundo demoniaco y desaparecer por él.

Gabriel arqueo una ceja ante tan interesante conversación. Si hace unos años, alguien, (Aunque estuviera en su círculo de confianza) le hubiera insinuado que estaría en una habitación con una chica demonio y otros tres más pequeños; lo hubiera mandado a despedir al instante

—Ve a llevar a la señorita a un merecido baño relajante, Felix—sugirió el viendo como la chica aun no salía de su estupor ante las palabras alentadoras de los Kwamis—La espero para la hora de la cena, mi hijo sabe a qué hora debe asistir—agrego caminado nuevamente hacia su escritorio.

—¿Eh?—Bridgette parpadeo perpleja, luego se sonrojo ligeramente—Oh no, yo no podría…

—No acepto un no como respuesta, jovencita—corto secamente observándola sobre su hombro.

Ella trago hondo y no le quedo de otra más que asentir algo temerosa.

¿Ahora en que se había metido?

Continuara...


Vaya, vaya, vaya... el amor se siente y se ve 7u7 ¡Hay que darle un coscorrón a Felix para que se confiese de una vez por todas! xD

Ya vemos que Gabriel quiere enmendar las cosas, y nunca es tarde para hacerlo :'3

Pero ahora... ¿Como le hará Bridgette? ¿Sobrevivirá a la cena y ese conflicto de amor entre ellos?

Ya veremos... 7u7

¡Nos veremos en el próximo capitulo! ¡Dejen sus opiniones!

Próxima actualización: 24/06/2017

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