El primer amor de la secundaria

Capítulo 8: ¡Un día para entregar el test!


Domingo 20 de Julio:

POV NAGISA

Jamás, en mi corta vida hasta ahora, creí que sería tan feliz como lo era ahora. Pero esta felicidad duró poco. Luego de que Isogai-kun se marchara y me adentrara en la comodidad de mi cama disfruté los minutos que me permití ser completamente ignorante de la realidad, pero en cuanto me detuve, unos segundos, permitiéndome relajar un poco mi cabeza comenzó a hacerse preguntas que pronto la realidad fue haciéndolas más precisas, estaba dudando. No mis sentimientos hacia Karma-kun, eso estaba más que claro, yo lo amo, sino más bien...

Con Karma-kun y el resto del mundo en sí...

Para ser más preciso, las preguntas que me surgieron no tenían una respuesta que yo mismo pudiera afirmar.

¿Le gusto? Cabía la posibilidad, quizás una mínima. Él se comportaba de manera diferente cuando estaba conmigo. La manera de tratarme, comparando los primeros dos años con este tercero y la última semana, diría que últimamente fue más atento...

—Luego de comer en el restaurante… Karma-kun iba a decirme algo—recordé—De seguro era algo importante… Y ¿Si era una confe-?

Automaticamente llevé mis manos a tapar mi rostro sumamente apenado por todo lo que hice, cabía la posibilidad que estuviese en un gran error, que solo estuviese sacando conclusiones por el hecho de haber descubierto mis verdaderos sentimientos; si… si eso era una confesión lo mejor fue hacer lo que hice, porque de seguro la hubiese rechazado.

Realmente hablar con Isogai-kun fue de mucha ayuda para saber lo que siento. Deje de lado eso, no serviría darle vueltas a algo que requería su comprobación.

Seguí especulando.

En el caso de que yo si le guste... ¿Qué haríamos? Soy un chico, aunque no lo parezca, él también lo es. Entonces ¿Algo está mal? Negué repetidamente con la cabeza, no debía dejarme engañar ni dejarme llevar por el resto.

—Claro que no. El amor tiene formas, colores, pensamientos y miles de cosas que lo conforman. El amor es raro. Me he enamorado de un chico ¿Ese chico gustará de otro?

¿Seremos novios? Juro que esta pregunta es la que, seguida a la de gustarle, me consume profundamente. Nunca he besado a alguien, y el beso de Bicht-sensei no cuenta en absoluto al ser carente de sentimientos, no he estado nunca en una relación ni cosas por el estilo ¿Cómo debo darle la mano? ¿Cómo debo besarlo o abrazarlo? ¿Decirle que lo amo? Y ni hablar de las citas.

Si bien hemos salido antes fueron salidas como amigos. Pero ahora todo será diferente ¿Cierto? Todo cobrará un nuevo sentido…

La sociedad. Hoy en día las parejas homosexuales no están bien vistas, claro que mi apariencia es de una mujer, quizás deba sacarle provecho a eso, pero de todos modos... A veces la gente es muy cruel.

Y ¿La familia? ¿Qué pensaran acerca de nuestra relación? Mi madre, con el simple hecho de decirle que rompí nuestra promesa estará molesta o mucho peor, quizás mi padre se lo tome bien o quizás no. La señora Akabane no sé cómo se lo tomará y su padre... Espero que pueda aceptar que su hijo pueda salir con otro.

—Enamorase es muy complicado—murmuré abrazando la misma almohada que hace rato se encontraba en mi rostro.

—Nagisa—esta vez mi madre entró sin tocar la puerta, me sorprendí bastante al verla ya que ni siquiera fui capaz de escucharla venir—¿Te encuentras bien?

Asentí con la cabeza relajándome un poco. Luego de un rato de charla ella se fue a la cocina, aliviado de que haya limpiado todo para evitar hablar sobre la visita de Isogai-kun, y yo simplemente deje el agua correr para ir a tomar una ducha. Con el cabello húmedo bajé a cenar para en menos de quince minutos terminar todo y subir de nueva cuenta a mi cuarto.

Tengo la costumbre de dormir con el pelo mojado, por lo que no me molesté en secarlo demasiado desde un principio.

Toda la noche las mismas dudas; por un lado me sentía mal por mantenerlas presentes a pesar de afirmar que amaba a Karma-kun, pero el amor no es tan fácil como en los cuentos de hadas con uno o dos problemas que se solucionan con magia. Esta es la realidad y es totalmente diferente.

—Karma-kun... Te amo y con eso es suficiente ¿Verdad?—dije cerrando mis ojos.

Al final terminé dormido con una sonrisa en mis labios, a pesar de las insistentes dudas.

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Lunes 21 de Julio:

POV NAGISA

La alarma sonó, por quinta vez en la mañana. Cuando me dispuse a apagarla mi único ojo, con el cual vislumbraba mi habitación, consiguió guiar a mi mano hasta el condenado sonido. Vi la hora... 7:20 am

[¡Maldición! ¡Llegaré tarde a clases!]

Me vestí, con más ropa de invierno de lo habitual, cepille mis dientes y cabello. Desayuné con una velocidad que jamás había utilizado antes. En el momento que tomé mi bolso debajo de este pude distinguí una nota en la mesa; era de mi madre.

—"He tenido que salir antes para ir al trabajo por una urgencia. Nos vemos luego Nagisa, abrígate bien. Escuché que hoy hará como cero grados o menos de temperatura"—leí dejando el papel sobre la mesa—. Me parecía extraño que no me haya despertado ella, por lo general lo hace cuando ve que llego tarde... ¿Ce-Cero grados? Hoy sí que hará mucho frio...

Salí de mi casa lo más rápido que mis pies me permitieron, cosa difícil de hacer ya que con solo abandonar mi cálida casa el invierno daba a entender que sería rudo este año llegando a congelar hasta mis huesos. Aunque eso no quitaba mi buen humor, el levantarme tarde tampoco y el hecho de no haberme cruzado con mi madre era un extra que me puso aún más feliz. Después de todo ¿Quién estaría triste si confesaría su amor a la persona que más aprecia?

—Hoy pase lo que pase me confesare ante él.

Pase lo que pase, sin importar mis dudas o los sucesos de hoy... Diré mis sentimientos.

❤ ❤ ❤.•*'¨'*•..¸ KarmaxNagisa ¸..•*'¨'*•. ❤ ❤ ❤

POV NAGISA

—L-Legué...—dije colocando mis manos sobre mis rodillas, tomé un gran bocado de aire, cosa que solo hizo que mis pulmones se congelaran más rápido.

Luego de recuperarme un poco, comencé a dar unos pasos para entrar al edificio; apenas logré dar uno y me detuve.

—¡¿Cómo se supone que entre al salón?! Karma-kun estará allí... ¿En qué momento debería confesarme?—esas preguntas invadieron mi mente. No creí que los nervios me consumieran tan rápido—¡¿Porque no pensé en esto antes?!—comencé a caminar nuevamente, sería malo si llegase más tarde de lo que ya iba—Su-Supongo que ahora lo evitare hasta que llegue el receso y confesarme es ese momento. Suena a una buena idea.

Me paré en frente de aquella puerta, que ahora que lo notaba poseía una pequeña abolladura en la parte inferior, ignorando lo último volví a congelar mis pulmones con el aire para abrir la puerta, de manera poco tranquila y muy llamativa.

—Buenos días Koro-sensei. Disculpe la demora—hice una reverencia como disculpa—[Cuando levante la mirada veré a Karma-kun]—sonreí emocionado al imaginarme el momento.

—Buenos días Nagisa-kun, adelante toma asiento en tu lugar.

Alcé la cabeza solo para tragar saliva.

—Si—respondí dirigiéndome a mi lugar, mi cara cambio completamente en cuanto pude sentarme—[¡No está!]

Me senté y giré disimuladamente para confirmar que no me equivocaba, pero lamentablemente no era ninguna equivocación; Karma-kun no había venido a clases, su asiento estaba vació.

[¿Por qué no habrá venido? ¿Acaso el estará molesto por lo de ayer?]—saqué mi bolígrafo—[Seguramente se quedó dormido ¡Sí! Hoy está haciendo como tres grados de temperatura, es un día ideal para que se quede en casa o dormido por algún lugar]—traté de sonar positivo. Comencé a escribir—[O...será que él realmente...¡No, no!]—negué con la cabeza.

—¡Nagisa-kun!—ese grito me saco de cualquier pensamiento ilógico.

—¿Q-Que pasa Kayano-san?—tartamudee, ese grito sí que me había sorprendido.

—Estas escribiendo en la mesa—respondió conteniendo la risa al igual que el resto de la clase.

—Oh...—parpadeé un momento viendo las palabras escritas en el lugar mencionado—¡¿Eh?! ¡Lo siento mucho! ¡Ahora lo limpio!—me apresuré a decir.

Koro-sensei, quien también se reía, me mandó al salón de profesores para poder buscar materiales de limpieza para fregar mis garabatos.

—Creo que salir del salón fue lo mejor—suspiré acomodando bien mi bufanda—¿Debería llamarlo?—saqué mi celular del bolsillo del pantalón—Después de todo si no sé dónde está, confesarme será complicado—luego de unos minutos en los que trate que mis dedos no temblaran, terminé marcando el incorrecto y lamentablemente lo noté tarde; rápidamente me disculpé con mi tía y volví a buscar el de Karma-kun, esta vez asegurándome que era el correcto.

Los sonidos provenientes del celular que anuncia que estas llamando sonaron más lento de lo normal.

—No contesta—terminé cortando luego del quinto sonido—. Llamaré otra vez—estaba a punto de apretar la tecla de llamada cuando una mano tomo mi celular, me giré y vi a Karasuma-sensei a mis espaldas con el aparato entre sus dedos.

—Nagisa-kun ¿Que estás haciendo fuera del salón?—preguntó serio, bueno él siempre tenía esa mirada en su rostro.

—Estaba de camino hacia la sala de profesores por materiales de limpieza—contesté con la intensión de que con esa sincera respuesta me devolviese el aparato.

—¿Y pediste indicaciones por teléfono?

[Podría ser la misma mirada de siempre pero dice claramente que no me lo devolverá] Etto simplemente—rasqué mi cabeza esperando que con eso una excusa me llegara—quería hacer una pequeña llamada...

Me observó por unos segundos, al final, él suspiró cansado y terminó dándome el aparato.

—Que no te vuelva a encontrar llamando en hora de clases ¿Esta bien?

—Sí, muchas gracias—sonreí dedicándole una reverencia. Karasuma-sensei siguió su camino y yo el mío.

La primera hora terminó y sin prestar atención a la mayoría de asignaturas el tiempo se pasó rápido. Toda la mañana, pensando en la misma persona, en las mismas preguntas, en lo idiota que era.

—No olviden que tienen hasta mañana para entregar el test—y diciendo eso último Koro-sensei desapareció con su Mach 20.

—¡Arg! Ese maldito test—exclamó con molestia Terasaka-kun

—La verdad es que ya lo terminé—comentó Sugino dirigiéndose a la puerta.

—¡¿Qué?!

—Yo también—Nakamura-san mostró la hoja como evidencia.

—¡¿En serio?!—Terasaka-kun miró a los demás para comprobar que él no era el único que no lo había hecho.

El resto de la clase asentía o mostraba la hoja escrita.

—Terasaka no te preocupes todavía tienes tiempo de inventar una linda historia de amor—dijo divertida.

El resto de la clase rió un poco. Tomé mis cosas y me dirigía a la puerta para poder salir del lugar y poder llamar de una buena vez a Karma-kun.

—¡Nagisa!—escuché mi nombre y al girarme encontré al presidente de la clase acercándose a nuestro encuentro.

—Muchas gracias por lo de ayer Isogai-kun—agradecí una vez más, nunca me cansaría de repetírselo.

—Ya te dije que no me lo agradecieras tanto—dijo despreocupado—. Bueno Karma no vino y por esa mirada un poco triste en tu cara, al parecer, no te has confesado.

Asentí con la cabeza apretando la tira de mi bolso.

—No te preocupes—trató de tranquilizarme—. Búscalo y dile desde el corazón que es lo que sientes—aconsejó llevando su puño a golpear suavemente mi pecho.

—¡Isogai!—llamó Maehara quien parecía esperarlo con impaciencia en la entrada—¿Vamos?

—Sí. Nos vemos mañana Nagisa y suerte—guiñó un ojo antes de verlos marchar juntos demasiado pegados el uno con el otro.

Salí del edificio y una ola de frio hizo que me diera escalofríos. Me dispuse a cerrar mi campera, ponerme los guantes y subir mi bufanda favorita hasta tapar mis mejillas. Una vez abrigado saqué de nueva cuenta el celular.

—Bien ahora sí, debo llamarlo—busqué el número y estaba a punto de marcar, cuando...—¿Eh?—sentí que tironeaban de mi pantalón. Me giré a ver de qué se trataba, y un pequeño perro estaba mordiendo la tela—Oye vas a romperme el uniforme—le reproché sin evitar sonreír, agachándome, comencé a acariciar su cabeza a lo cual el dejó mi pantalón disfrutando de mis caricias—. Buen chico—con mi mano derecha libre estaba por apretar el botón de "Llamar"

De un segundo a otro el cachorro saltó tomando entre sus dientes el llavero del celular, sea dicho de paso era amarillo y redondo, arrebatándolo de mis manos y comenzando a huir.

—¡Espera devuélveme mi celular!—grité comenzando a perseguirlo.

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POV AUTORA

Pasó una hora, aproximadamente, una hora de pura persecución. Bajar la montaña, correr por las calles de la ciudad para que luego el perro dejara el aparato en medio de un callejón. Nagisa, quien se arrastraba por el cansancio, tomó el sucio celular con horror al ver el terrible estado en el que se encontraba.

—Qué alivio, no se rompió—exclamó una vez verificó que no hubo ninguna ruptura—Aunque el llavero quedó todo mordisqueado—suspiró decepcionado, después de todo ese era su favorito—Ese perro...

Estaba molesto, pero después de todo no podría enojarse con un lindo cachorro por más travieso que sea, le gustaban demasiado los animales y entendía que al ser un cachorro era bastante juguetón.

—¿A dónde se habrá ido? ahora que lo pienso traía un collar.

Salió del callejón y empezó a buscar el número en el pequeño aparato, nuevamente.

—¡Waaa! ¡Mamá Manchas no aparece!

El llanto de ese niño lo distrajo.

[¿Manchas? Bueno ese perro tenia manchas negras...]

Miró la pantalla de su celular con cierto eje de duda. Soltó un poco de aire para luego guardarlo.

—Disculpa—el niño que lloraba lo miró, junto con su madre quien intentaba calmarlo—vi un cachorro blanco con manchas negras ¿De casualidad esas características son las de tu perro?

El niño se le quedó mirando un momento, para luego asentir secando esas lagrimas rebelde que aun salían de sus ojos.

—Yo lo vi—sonrió amigable el ojiceleste. Los ojos del niño se iluminaron.

—¿En serio?—preguntó contento.

—Sí, te ayudare a buscarlo ¿Qué te parece?

—Muchas gracias señorita.

Nagisa sintió como si le hubieran pegado. Que un niño, o la mayoría de personas, lo confundieran con una chica pasaba a menudo por más que no le agradara. La madre del niño accedió a que el adolescente los ayudara.

—¡Manchas! Ven a jugar con nosotros—gritó Shiota mientras buscaban al perro.

—¡Manchas! ¡Manchas! Vuelve por favor—llamó con insistencia el menor.

Pasó una media hora sin resultado alguno, los ánimos del niño bajaron nuevamente comenzando a sollozar. Nagisa observó la hora en su celular ya tendría que estar en su casa.

[¡El celular!] ¡Tengo una idea!—exclamó hacia el pequeño.

Ambos se escondieron detrás de un arbusto, el aparato fue dejado a unos metros de donde ellos se hallaban. La madre del niño fue en busca de unas bebidas dejando a su hijo en manos del estudiante

—Señorita ¿Está segura de que esto funcionara?—preguntó con desconfianza.

—Sí, estoy seguro y... por favor no me llames así—Nagisa se sintió abatido.

Esperaron unos minutos, en los cuales miraron en silencio y en concentración a la carnada dejada en el suelo.

—Lo sabía, no está funcionando—se quejó aburrido.

—Hmm que extraño, pensé que vendría si dejaba mi celular allí, ya que anteriormente me lo qui-

—¡Señorita! ¡Mire!—exclamó su acompañante—¡Manchas se está acercando al celular!

Cuando el aparato estaba por ser mordido ambos chico saltaron encima, cazando al animal.

—¡Listo!—exclamó feliz poniéndole la correa al cachorro.

—Vaya pudieron atraparlo—la voz provenía de la madre con dos gaseosas en la mano. Les dio uno a cada joven—Muchas gracias—agradeció gentilmente—fuiste de gran ayuda.

—Oh no fue nada—se apresuró a decir Shiota avergonzado. Aceptó la bebida.

—Bien, vamos a casa—tomó de la mano a su hijo.

—¡Muchas gracias por su ayuda señorita!—sonrió el niño, el cachorro ladró un poco y los tres se fueron por su camino.

—¿Debería haberle especificado que soy un chico?—bajó la mano con la cual había estado saludado—Bueno creo que ya no importa.

Le dio un trago a la bebida, la búsqueda de su celular y del cachorro lo agotó bastante. Una vez refrescado y con las energías renovadas, tomó el aparato, ahora si tenía que llamarlo. Esperar un segundo más seria una pérdida de tiempo, a lo cual podría aprovechar para estar con Karma. Marcó el número y colocó el celular en su oreja. El sonido de que la llamada estaba siendo efectuada inundó sus oídos.

—¿Nagisa?

Tardó unos segundos en darse cuenta que esa no era la voz de Karma y que tampoco prevenía del celular... Se giró un sorprendido al ver la persona con la que se encontró.

—¿Pa-Padre?

En frente suyo una figura alta le sonreía amigablemente.

—Nagisa cuanto tiempo sin verte—lo abrazó con cariño, el contrario no dudo en corresponder— Oh ¡Feliz cumpleaños!

—Lo mismo digo—sonrió cortando la llamada—Y gracias.

—Me preguntaba porque no me habías devuelto la llamada—preguntó sutil sin querer parecer molesto.

—Lo siento me había olvidado—contestó rascándose la nuca.

—Bueno, no hay problema ¿Qué te parece si vamos a almorzar?—propuso embozando una cálida sonrisa.

—Es que debo atender un asunto—dudó un poco.

—No nos hemos visto hace meses—aclaró cuidando de no sonar pesado pero al mismo tiempo ansiaba pasar un rato con su único hijo—, además todavía te debo el regalo por tu cumpleaños.

—Supongo... que estaría bien—terminó aceptando, era cierto aquel tiempo que pasó sin ver a su padre, vaya que lo había extrañado y pensó que no sería apropiado desaprovechar aquel encuentro para pasar un rato.

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POV NAGISA

Terminamos entrando a un pequeño restaurante. Comenzamos a hablar de la escuela, de su trabajo y otros temas triviales. Extrañaba escuchar su voz y su manera tan paternal de hablar. No pude evitar recordar el momento en que ellos se separaron, el momento que mi familia comenzó a desmoronarse.

[Mis padres se peleaban mucho cuando era niño, al principio eran peleas por discusiones pequeñas al instante se reconciliaban. Pero esas peleas se hicieron más constaste y fuertes con el tiempo. Terminaron discutiendo seriamente cuando tenía seis años. Recuerdo que mi padre salió con una mirada dolida en su rostro, cruzó la puerta y me dejó con ella. Nunca lo odie por eso, pienso que mi madre hubiese impedido que él me llevara de todas formas. Ella no quiere que lo vea seguido, me gusta pasar tiempo con él, el poco tiempo que puedo hacerlo. Luego de que mi padre se fuera, yo hice esa promesa... Supongo que de apoco mi madre me iba alejando de todos]

—Nagisa pareces más feliz—soltó de repente.

—¿Eh?—dejé mi hamburguesa en el plato—¿A qué te refieres?—pregunté ladeando la cabeza.

—Hmmm—puso una mirada pensativa, colocando su mano en su mentón y mirándome fijamente—como decirlo...—al parecer buscaba las palabras correctas—¿Encontraste a alguien a quien amar?—preguntó embozando una sonrisa paternal que aun con las escasas veces que nos encontrábamos él ponía.

Tragué saliva, ¿Tengo cara de enamorado? Reí interiormente ante esta conversación. Supongo que si tengo una, todos debían de tenerla cuando su corazón se encuentra de esta manera.

[Mi madre no me ha dejaba verlo y por ello perdí muchos momentos de padre e hijo que podría haber disfrutado, de a poco ella me fue alejando del mundo y casi lo logra, pudo alejarme de todos menos de Karma-kun. Sin importar la hora, los momentos o las críticas de mi madre él siempre se las arreglaba para verme y estar conmigo, aunque no sea en persona, él siempre se metía en mi cabeza y sin darme cuenta en mi corazón... Él sufrió en silencio la muerte de su padre, supongo que debe tener muchas cosas guardadas en su interior y para colmo, tiene un enamorado idiota que tardo tres años en darse cuenta de sus sentimientos... Pensar en estas cosas hace que me enamore más y más de él]—sonreí feliz y decidí contestar con una pregunta—Padre ¿Alguna vez pensaste que podrías amar más a una persona de lo que ya lo hacías?

Se quedó en silencio por un momento para luego sonreír y contestar:

—Me ha pasado más de una vez.

[Ahora que me doy cuenta tenemos la misma sonrisa...]—miré la hora en un reloj que había en la pared, ya eran las tres de la tarde—Padre lo siento tengo que irme—avisé levantándome del asiento y colocando nuevamente mi bufanda.

—Está bien, nos vemos otro día—estaba a punto de cruzar la puerta cuando el gritó de repente—¡Suerte Nagisa!

Asentí con la cabeza y salí afuera. Hacia más frio que antes.

[Debo llamarlo ahora ¡No tengo tiempo que perder! Debo pedirle que nos encontremos y decirle mis sentimientos]

Mi dedo estaba por oprimir el botón de "Llamar" pero mi celular comenzó a sonar, sentí una oleada de emoción recorrer cada parte de mi cuerpo; cabía la posibilidad de que sea Karma-kun al ver mis llamadas perdidas.

Aunque para mi mala suerte era... Mi madre. Estaba llamando.

—¿Madre?—respondí decepcionado, perdiendo toda ilusión.

—¡Nagisa! ¡¿Dónde diablos te metiste?!—está molesta—¡Vuelve a casa en este preciso momento!

—Sí-Sí.

—¡Estarás castigado apenas vuelvas!

Ella terminó cortando y sabía que una reprimida me iba a esperar cuando llegara a casa. Sentí la depresión rodear todo mi cuerpo.

No había más opciones.

—Mi madre me quitara el celular... así que no tengo otra opción—nuevamente busqué el número—No quería confesarme por teléfono, pero si no lo hago ahora la idea de confesarme hoy se esfumará—apreté la tecla "Llamar". El sonido de espera hacia que mis nervios sean más fuertes—. Por favor contesta, por favor contesta, por favor contesta—era lo único que deseaba en ese momento.

Al cuarto tono de llamada... Logré escuchar su voz devolverme la alegría al cuerpo.

—¿Nagisa-kun?

¡Por fin! Su voz sonó sorprendida. No lo dudé e iba a hablar.

—¡Kar-! ¿Eh?

En ese momento, en el peor momento, me di cuenta que tengo mala suerte. La llamada se había cortado y para cuando quise enterarme del motivo el destino me marcó en la pantalla que mi celular se quedó sin batería...

Caí de rodillas apoyando las manos en el suelo.

—E-Es el karma...—me dije a mi mismo sin poder creer que esto me estuviera pasando—Porque hice esperar a mis sentimientos tres años... El karma se está vengando. Ahora tendré que esperar tres años más...—me levanté a penas y comencé a caminar sin ganas—Es un poco irónico...

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POV NAGISA

Como lo había supuesto, me gritaron, me castigaron, me quitaron mi celular sin batería y las cosas empeoraron cuando sin querer mencioné el encuentro con mi padre, eso me dejó sin cenar.

Ahora estoy acostado en mi cama con la estufa al máximo por el frio. Ya pasaron unas horas y oscureció. No salí de mi habitación en todo este tiempo.

—Soy un idiota... Debí haberme dado cuenta antes de mis sentimientos—ese pensamiento una y otra vez rondaba mi cabeza—Esa promesa... ¡Esa estúpida promesa!—tiré la almohada al suelo—eso era el culpable de que no me diera cuenta de mis sentimientos antes. Sabía que Karma-kun me atraía pero siempre lo negaba por pensar en la promesa... Por darle vueltas al asunto diciendo que era malo enamorarse de un chico, de un chico como él, de mi amigo... Yo estoy empezando a hartarme...

Al final mis ojos se cerraron, me dormí soñando con ruidos. Extraños sonidos ahora que lo pienso. Mis ojos se abrieron de repente y en efecto los ruidos provenían de la puerta corrediza del balcón de mi dormitorio, la abrí y pude ver pequeñas piedras en el piso, me acerqué a la orilla y pude notar ciertos cabellos rojizos.

—¡Karma-kun!—grité emocionado.

—Yo~ Nagisa-kun

Su voz juguetona, su sonrisa divertida y sus ojos dorados que siempre me encantaron ahora, por fin, podía verlos.

[¿Estaré soñando?] Karma-kun ¿Qué haces aquí?—la pregunta salió por si sola—Ah eso no importa. Karma-kun tengo algo muy importante que decir...

—¡Shhh! Nagisa-kun tu madre se dará cuenta de que estoy aquí—es verdad, debo hablar en voz baja—¿Puedes bajar por el balcón?

Observé el lugar, al lado del balcón una cañería bajaba hasta abajo, podría deslizarme por allí. Rápidamente me cambié poniéndome una ropa más abrigada, zapatillas y mi bufanda, me cercioré de que la puerta de mi habitación estuviera cerrada con llave, por si mi madre quería entrar. Eché una fugaz mirada a la mesa de luz donde había colocado las gomas elásticas para el cabello, pude ver que a la flor le quedaba un solo pétalo.

Me encaminé al balcón y con sumo cuidado comencé a bajar por la cañería. El entrenamiento de Karasuma-sensei es de gran ayuda en estos momentos. Paso por paso, lentamente. Estaba resbaloso y mi cabello suelto no me dejaba ver claramente donde podía pisar. Cuando ya estaba cerca del suelo un fuerte viento sopló haciendo que mi cabello me tapara los ojos, eso provocó que pisara mal, mis zapatillas se resbalaron y mis manos no lograron sostener mi peso.

Caí.

—Nagisa-kun no eres un gato que puede caer de pie—escuché su voz más cerca—. Puedes abrir los ojos.

Lentamente lo hice y fue entonces cuando me di cuenta de que él me sostenía entre sus brazos.

—¿Estas bien?

—S-Si...—Sentí el calor en mis mejillas, extrañaba ese calor que solamente él lo provocaba—¿Puedes bajarme?—pregunté desviando la mirada. Sé que lo amo, pero de todos modos no puedo evitar actuar como siempre.

—Podría, pero no quiero—soltó sonriendo ampliamente, comenzando a andar.

—E-Espera ¡Karma-kun!

—Shhh Nagisa-kun esto es un secuestro. Los secuestrados no hablan.

—¿Eh? ¡Pero si yo bajé del balcón por voluntad propia!—cuestioné a mi "secuestrador"

—Entonces eres un secuestrado muy despistado.

Despistado sinónimo de bobo, eso es lo que entendí y como Karma-kun quería que se interpretase.

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POV NAGISA

—¡Bien ya llegamos!—exclamó dando aviso a que me detuviera.

Luego de insistir para que me bajara, y haber logrado convencerlo, comenzamos a caminar y detenernos en una plaza que quedaba a unas cuadras de mi hogar.

—¡Achuuu!—el estornudo fue seguido de un escalofrió que recorrió todo su cuerpo. Sus labios estaban levemente morados por el frió

—Karma-kun ¿Estas resfriándote?—pregunté viendo cómo se sentaba en uno de los columpios.

Las hamacas estaban debajo de un gran árbol que llevaba años existiendo en esta plaza. En verano era el lugar ideal para ocultarse del sol, en otoño la cantidad de hojas que caían lo suficiente como para hacerte un colchón, en primavera las flores adornaban y alegraban el ambiente y en invierno era el único momento, como ahora, en donde no era útil; en estos momentos está completamente desnudo al crudo invierno que se avecina.

—No, es que este invierno tiene pensado ser más frio que el año pasado—comentó como argumento.

Terminé sentándome en la hamaca que estaba a su lado. Até mi cabello con el típico peinado de este año mientras él empezó con el vaivén de su asiento.

[Estoy nervioso ¿Cómo debería decirle que lo amo? ¿Debo confesarme ahora mismo o espero el momento indicado? Todo el día tratando de encontrármelo y cuando lo tengo en frente no sé qué decirle. Soy un desastre...Por cierto ¿Por qué no fue al colegio? y ¿Por qué no respondió mis llamadas? Será mejor que pregunte, para sacar tema de conversación] Karma-kun ¿Por qué no fuiste esta mañana al colegio?

—Me dormí—respondió sin problemas.

—Ya veo. Bueno... te estuve llamando...

—Me di cuenta. Había apagado mi celular para evitar que una persona me llamara—¿A quién habrá querido evitar?—Cuando me desperté lo encendí y tus llamadas me cayeron sin parar—

—Oh...—no es que este desanimado, es que aquella última oración salió de sus labios de forma fastidiada..

—Pero no es que me molesten—aclaró—me sentí un idiota por perderme tus llamadas.

Embocé una sonrisita de alivio.

—Claro que cuando conteste a una de las llamadas se cortó.

—Mi celular se quedó sin batería—me apresuré a justificar.

—Ya veo—siguió hamacándose esta vez ganando más altura.

Estaba de buen humor, seria buen momento para decirlo ¡Debo hacerlo! Ya no quiero perder un minuto más. Tomé aire, llenando mis pulmones de la fría brisa que pasaba. Me levanté de la hamaca, inesperadamente él también lo hizo.

—¡K-Karma-kun yo tengo algo muy importan-!

Fui callado por su dedo índice, que había sido puesto con delicadeza en mis labios.

—Eso tendrá que esperar—dijo embozando una sonrisa, no como la de siempre. Esta era diferente.

Quedé en silencio, un tanto inquieto y ansioso. Eso generaba que el ambiente este un poco tenso a mi alrededor. Quería confesarme ¡Eso no puede esperar!

—¿Recuerdas cuando nos conocimos?

Asentí con la cabeza. Ambos, como si hubiésemos coordinado de antemano, soltamos la misma frase:

—Fue el primer día de la secundaria...

Los dos nos miramos fijo por un momento, para luego reír. El ambiente tenso que sentía a mí alrededor se esfumó con esa risa.

—Recuerdo que ese día estaba muy nervioso—comenté.

—Bueno yo recuerdo que ese día solamente quería que la hora terminara y ni siquiera había empezado.

—Eso no es raro en ti—opiné divertido.

—Claro qué, luego de conocerte eso cambio un poco—nuevamente me quedé en silencio—No, un poco no es suficiente—el típico humo del invierno salió de sus labios—Nagisa-kun tu rompiste todos mis ideales.

Tenía una postura relajada, las manos en sus bolsillos, un pie atrás y el otro solamente a un paso más adelante que el anterior. Como si estuviera por atacar en cualquier momento. A simple vista sus ropas no parecían ser las más abrigadas del mundo.

—¿A-A que te refieres?

Mis latidos comenzaron a acelerarse cada vez más y más.

—Siempre pensé que el amor era estúpido, algo unilateral y sin sentido—hizo una pausa—, pero tú rompiste esas ideas—sus ojos dorados me miraban fijamente—Lo siento...—se disculpó ladeando la cabeza, mientras su mano derecha era puesta en su nuca—Tardé en decidirme si era correcto actuar o no.

[¿P-Porque te disculpas? No lo hagas...]

—Dudé si era correcto dar un paso más.

[¿Dudaste?]

—Pero al final terminé ocultándolo por tres años—bajó su mano—. Oculté ese molesto sentimiento que me iba consumiendo. Lo guardé por un pequeño temor que tenía.

[¿Temor? Karma-kun tuvo miedo...]

—Por más que odie admitirlo, si ese pulpo no hubiese hecho el condenado test—apretó un poco sus puños, respiró hondo y al exhalar el aire continuó—, yo no diría esto ahora.

Me quedé inmóvil.

Una sonrisa feliz, embozada por unos labios un tanto morados, mostrando su canino afilado. Sus mejillas sin ningún rastro de carmesí en ellas. Los dorados ojos que eran faros en aquella oscura y helada noche y su cabello rojizo que nunca dejaba de imitar las llamas de un cálido fuego...

Karma-kun pronunció las palabras que, al parecer, tanto había guardado.

—Yo te amo Nagisa. Desde el primer momento que te vi, me enamoré de ti.

Esas palabras llegaron lentamente a mi cabeza.

[Te amo... Desde el primer momento... Me enamoré de ti]

No importa si en estos minutos este haciendo dos grados bajo cero, mis mejillas prendieron fuego, juro que el corazón podría latirme tan rápido que explotaría de la emoción. No coordiné palabra alguna.

En cambio... Unas lágrimas escurridizas se escaparon de mis ojos. Comenzando a resbalarse por mis mejillas, no me percate de ellas hasta que sentí su frescura en mis hirvientes mejillas.

Siempre vi a Karma-kun reaccionar de la manera más rápida en los entrenamientos, pero nunca lo vi avanzar hacia un objetivo tan veloz como en aquel momento. Sus largos brazos me acogieron en un abrazo; como si la vida dependiera de aquel gesto me envolvió de manera cuidadosa, sin apretar pero al mismo tiempo depositando toda la fuerza para no soltarme. Hundí mi cara en su pecho.

—¡Lo siento!—dije entre lágrimas—¡Karma-kun enserio lo siento!

—No tienes que disculparte—no podía verlo a la cara, pero seguramente estaba sonriendo—. Fue mi culpa por ponerte en esta situ-

—¡Te equivocas!—grité, sacado la mirada y viéndolo fijamente—¡Lamento no haberme dado cuenta antes!

Él me observó perplejo sin poder creerlo.

—Tú estuviste ocultando todo este tiempo ese sentimiento porque no quisiste poner en peligro nuestra amistad. Si te confesabas y yo no correspondía a tus sentimientos seguramente ya no podríamos haber sido amigos...—una de sus manos comenzó a acariciar mi cabeza—¡En serio lo lamento! Si yo hubiera tenido el valor de romper esa promesa antes, si no hubiese dudado en lo que pasaría, si hubiese notado las intenciones de tus acciones... ¡Tú no hubieses sufrido tanto!

Nunca me sentí tan indefenso y débil ante una persona. Por más que intentara parar las lágrimas ellas seguían por si solas.

—Nagisa—escuché llamarme de una manera suave e importó poco en ese momento los honoríficos—ya no llores. Tus ojos se ven más bellos sin lágrimas en ellos.

Sus dedos fríos pasaron bordeando por debajo de mis pestañas, secando esas traidoras lágrimas que se escaparon sin mi autorización, aun así ayudándome a decir aquello que las palabras no me dejaban expresar.

—Karma-kun... ¡Yo también te amo!—terminé diciendo mientras él secaba mis lágrimas.

—Es bueno saber que nuestros sentimientos son correspondidos.

Embozó una última sonrisa, antes de acercar sus labios contra los míos y fundirlos en un beso.

Era la primera vez que recibía el gusto de esos labios qué con cuidado se unían con los míos, con timidez me permitía acariciarlos lentamente saboreando y disfrutando cada segundo. Mis mejillas con mantuvieron el color y la temperatura del momento y sentí un cosquilleo por todo el cuerpo.

Inexperto y vergonzoso. Ese era nuestro primer beso.

❤ ❤ ❤.•*'¨'*•..¸ KarmaxNagisa ¸..•*'¨'*•. ❤ ❤ ❤

POV AUTORA

Una vez faltante el aire en ambos jóvenes, sus labios se separaron. Las lágrimas de Nagisa cesaron en algún momento de aquel largo y primerizo beso.

—Para ser nuestro primer beso no estuvo mal—comentó juguetón—¿Que te pareció Na-gi-sa~?

Este podría estar sufriendo un exceso de calor en todo su cuerpo. Con las mejillas más rojas que una manzana, si es que eso es posible, respondió tímidamente.

—E-E-Estuvo... B-Bien...

—Je~ ¡Qué bueno que te gustó! Porque te besaré todos los días.

Shiota a pesar de sentir vergüenza en aquella oración, estaba feliz. Sabía que a partir de aquí sus dudas tendrían una respuesta, sabía que tendría que contárselas a Karma y la promesa era la siguiente a ser contada. Akabane había dicho haber tenido miedo a perder su amistad con él y ese miedo conllevó a tener dudas. Era necesario que Nagisa también dijera lo que pensaba.

Por un segundo se le cruzó decirlas en aquel momento, pero al levantar la mirada se percató de que la persona que lo estaba abrazando tenía algo blanco en la cabeza. Parpadeó un momento bastante confundido.

—¿Qué pasa?—preguntó al ver que lo miraban minuciosamente.

—Tienes algo blanco en el cabello, espera también lo tienes en la ropa...—notó pasando su mano por el hombro contrario.

—Ahora que lo mencionas tú tienes el cabello blanco—comentó Karma sorprendido.

Ambos cayeron en cuenta de lo que era. Miraron a su alrededor y se sorprendieron al observar aquel paisaje que sin darse cuenta había cambiado.

—Nieve—soltaron a unísono.

—Está nevando...—recalcó Nagisa sin aguantar la emoción.

Los dos salieron del árbol el cual retenía la gran parte de nieve que estaba cayendo, a pesar de no tener hojas las ramas los protegieron bastante bien; y Nagisa descubrió un uso para para el en ese crudo invierno, ahora podría ser útil en todas las estaciones. El parque se tiñó de blanco de un segundo a otro, las hamacas, el suelo, el resto de juegos, las plantas, todo.

—¡Wow! ¡Es la primera vez que toco la nieve!—exclamó entusiasmado el ojiceleste, quien con guantes retenía los copos que caían del cielo. Ya no había rastro de que sus hermosos ojos estuvieran llorando.

—Es la primera vez que nieva en esta ciudad—informó el pelirrojo. Comenzó a reír haciendo que el su acompañante lo mirase—Demasiado romántico ¿No crees?

Nagisa no pudo negarlo, no podía haber pedido un momento más especial y perfecto que aquel que el destino le brindó luego de todo lo sucedido.

Para ambos fue su primera confesión donde sus sentimientos fueron correspondidos, que conllevó a su primer beso y a una situación que nunca olvidaran. Lo que les depara a partir de ahora en más será un nuevo camino y un nuevo inicio...

—Karma-kun...

—¿Si?

—Mmm ve-veras... ¿Se-Seguimos siendo a-amigos?—preguntó dudoso y tímido.

—Claro que no—respondió embozando una sonrisa de medio lado—. Ahora eres mi novio.

Esas palabras fueron suficientes para que Nagisa estallara de la vergüenza.

❤❤ Continuara ❤❤


¡Hola!

¿Les gustó? Pues no saben lo que mes costo hacerlo xD Hice como tres versiones a las cuales las convine y quedó esto. No suelo contentarme con lo que escribo, siempre quedo en plan

—"Algo le falta... algo le falta... ¡Pero no sé qué es! :v"

Pero esta vez me ha encantado tanto que casi shoro :'D (igual sigo diciendo que le falta algo...)

Muchas, muchas, muchaaaaas gracias por sus comentarios los leo y los vuelvo a leer porque me ponen muy feliz hacerlo.

Saludos n.n