CAPÍTULO 9: MI VIDA MEJOR CONTIGO

– Y el ganador es... The Warblers.

Todos los chicos de la Academia Dalton saltaron, gritaron y se abrazaron. Blaine, desde su asiento, aplaudía cómo si fuera él quien había ganado. Por otro lado, los New Directions estaban tristes y decepcionados. Aún así, todos se acercaron a Kurt y lo felicitaron por la victoria, además de hacerlo con el resto de los ganadores. Para el castaño, fue una victoria agridulce, ya que se alegraba por los Warblers y por él mismo, pero le entristecía la derrota de sus amigos. Para cuando los chicos de Dalton llegaron al camerino, Blaine estaba esperándolos. Se acercó a Kurt y lo abrazó pasando sus brazos alrededor del cuello del ojiazul. El castaño tardó unos segundos en reaccionar y rodear la cintura del menor con sus brazos.

– ¿Y eso? – Preguntó el castaño.

– No se... ¿Te ha molestado? – Dijo avergonzado el moreno.

– Claro que no. Eres mi amigo. – Animó el mayor.

– Lo único que te puedo decir es que mi vida es mejor desde que tu formas parte de ella. La palabra "amigos" no creo que refleje lo que siento... ¡que no es amor ni nada parecido! – se apresuró a decir al darse cuenta de lo que podía parecer – No se... Tal vez como "hermanos".

– Me gusta como suena eso. – Dijo Kurt volviendo a abrazar a Blaine.

Cuando se separaron, se volvió y miró a Jeff y Nick.

– Siento si alguna vez os hice sentir incómodos. No era mi intención. Puede que algún día encuentre el valor para contaros los motivos de mi comportamiento.

– No hay nada que perdonar. Quizá exageramos un poco. – Dijo el rubio.

– ¿Sólo un poco? – Añadió Thad con sarcasmo.

Blaine fue el primero en reírse del comentario. Todos los demás lo siguieron. Nadie se podía creer que ese chico que estaba con ellos era Anderson, esa persona fría que apenas se relacionaba con los demás. Habían visto más sonrisas del moreno en una semana de las que habían visto desde que llegó a Dalton hace más de un año. Estaba claro que Kurt era alguien especial, capaz de sacar lo mejor de las personas.

Por su lado, Finn estaba frustrado. Los New Directions habían perdido los Sectionals. Al menos, el año pasado llegaron a los regionales. Volvió al McKinley con el objetivo de descargar su furia haciendo algo de deporte. Al entrar a los vestuarios de los chicos, se encontró con Azimio y Karofsky.

– ¿No tenías hoy que bailar con Tu-tú delante de otros maricones como tú? – Se mofó el más corpulento de los chicos.

– Cierra la boca. – Contestó Finn, claramente enfadado. Sin embargo, no pudo contenerse más. Descargó toda su rabia en un puñetazo que partió el labio de Azimio. Puso toda su fuerza en ese golpe, por cada Slushie que tanto él como sus amigos habían recibido, por todos los empujones y burlas que su hermano había sufrido, por cada lágrima y dolor que alguna vez les causaron. El chico más alto sabía que sólo tenía ese golpe, pues estaba en minoría y los otros eran más fuertes, así que esperó el castigo con los ojos cerrados. Pero éste no llegó. Al abrir los ojos vio a la entrenadora Beiste. Los chicos se habían ido.

– No tolero la violencia. Y tú menos que nadie debería hacerlo. – Dijo la mujer muy seria.

– Lo se... Pero hace tiempo que quiero hacerles sufrir parte de lo que mi hermano sufrió. Y hoy simplemente no era el mejor día para que se metieran conmigo.

– Yo no voy a hablar con el director de lo ocurrido, pero si Azimio lo hace, no tendré más remedio que darle la razón. – Dijo ella muy seria.

– Gracias... Afrontaré las consecuencias de mis actos. Aunque sea injusto... Tal vez debería considerar la opción de irme de este instituto. Empiezo a pensar que estaría mejor con Kurt. – Dijo el joven.

– Claro que estarías mejor con tu hermano... pero aquí en el McKinley. Lo que tienes que hacer es trabajar duro para conseguir de éste instituto un lugar seguro para Kurt.

– ¿Cómo? – quiso saber Finn.

– Ya encontraremos una idea... – dijo la entrenadora con un tono pensativo.

Por su parte, Azimio y Karofski estaban más que enfadados. No pensaban denunciar a Finn puesto que si lo hacían, no podrían vengarse de él. Tenían que trazar un plan para hacerle sufrir, pero no iba a ser un sufrimiento físico. Necesitaban una idea brillante, algo que no dejara huella. Mientras pensaban vieron a lo lejos como un grupo de chicos uniformados paseaban por las calles muy animados. Entre ellos, reconocieron a uno. Esa era la clave, si querían hacer sufrir al líder del club glee, tenían que utilizar su talón de Aquíles, que en este caso tenía forma de chico castaño, delgado, de piel pálida y ojos claros. ¿Quién sería el moreno que iba cogido de su mano? ¿Un novio a caso? Ya lo averiguarían. Necesitaban tiempo, su venganza no sería inmediata, debían planearla cuidadosamente.

N/A: Sé que es corto, pero prometo que el siguiente será muy interesante. En él se descubrirá el gran secreto de Blaine... Si tengo 5 comentarios nuevos en las próximas horas publicaré hoy el capítulo 10. Tenéis unas 8 horas para conseguir el reto (hasta que me vaya a la cama)... Si no, tendréis que esperar a mañana... Besos