Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y a su maravillosa obra "Crepúsculo", pero la trama es original mía.
Chicas, sé que no es día de actualización, pero mañana tengo un acto por fiestas patrias y no creo que alcance a subir el cap, por ello lo hago hoy, espero entiendan c:
Capítulo IX
"La culpa es una mala consejera"
Bella POV
Resoplé frustrada negándome en redondo a siquiera intentar cerrar mis ojos ¿Por qué? Simple, era lo suficientemente sincera conmigo misma como para saber que iba a disfrutar el estar así con Cullen. Vamos, su calor era atrayente y lo que podía percibir de su pecho era firme y totalmente deseable. Sí, yo también pienso en esas cosas.
Conté las respiraciones de Cullen con calma, esperando que el tiempo pasara, también escuché la música que aún se oía desde un rincón de mi habitación.
Me fijé en las manos del chico ancladas en mi cintura, eran lindas, a su propia manera. Grandes y blancas, como de pianista.
Algo en unos de sus dedos me llamó la atención y procurando que siguiera dormido alcé suavemente su mano para verla más de cerca. Eran cicatrices.
Pasaban desde el dedo índice al meñique como en una línea, pareciera como si es que le hubiesen hecho eso a propósito.
Con el ceño fruncido seguí investigando su piel, el resto de la mano estaba blanca y pulcra y continúe mirando más arriba, levantando su chaqueta y camiseta.
En la zona de las venas había otra, larga que casi tocaba el codo. Pasé mis dedos por ella y él profirió un suspiro. Había otros cortes pequeños que casi no se veían a menos de que prestaras atención
Su rostro se movió más en mi hombro dejándome admirarlo. Ahí junto a una de sus cejas reposaba otra y la curiosidad me guió a meter los dedos en su cabeza y buscar más.
Las encontré sin ninguna dificultad, ocultas entre los mechones rebeldes aparecían de diversas formas.
Me aferró más y hundió su nariz en mi cuello, así dormido solo parecía un chico que necesitaba de mucho cariño
-me molesta- susurró casi de forma ininteligible.
-¿qué cosa?- sé que era absurdo preguntarle a alguien dormido pero no lo pude evitar
Repitió lo mismo solo que mucho menos entendible. Se removió contra mí enredando más sus piernas en las mías y yo como idiota lo dejé.
-¿te molesta la chaqueta?- pregunté confusa, sentirlo tan adherido a mí se sentía demasiado extraño para estar bien
No dijo más quedándose quieto nuevamente, dejándome seguir con mi inspección.
En su rostro casi no había marcas pero su cuello tenía una, y también una de sus orejas. Retiré de inmediato mi mano de esa zona cuando gimió quedadamente y se estremeció.
-¿Quién te hizo esto Edward?- se me salió mirando sus rasgos relajados, lejos de ese ser irritante.
Obviamente no tuve respuesta
-o-
Me salí de su agarre cuando estuvo lo suficientemente dormido como para notarlo. Protestó un instante y luego se durmió de nuevo
¿Por qué mierda estoy cuidando su sueño?
Me calcé los zapatos y apagué la radio antes de mirar por la ventana. El vidrio estaba empañado por lo que adiviné afuera hacía mucho frío.
Hice un círculo para poder observar como la Harley estaba en el césped y a la vista de Charlie si es que se llegaba a aparecer.
Me abrigué y salí afuera por ella. En efecto se hallaba congelado. Con esfuerzo logré moverla a un lugar donde no pudiera verla y después de estar guerreando por más de 20 minutos lo conseguí.
Entré con la nariz roja y las manos congeladas. Pasé de largo a mi habitación teniendo precaución de no pisar demasiado fuerte los escalones. ¡Ay mierda! ¿Por qué?
Cuando entré, el calor hizo que me adormilase casi de inmediato.
Vi a Edward en posición fetal aún durmiendo en un pedacito de mi cama. Se veía tan chiquito y hasta cierto punto…insignificante, no me malentiendan, es en un buen sentido.
Suspiré antes de acercarme con pasos vacilantes después de deshacerme de la ropa abrigada.
-la-la chaqueta…joder…- susurró frunciendo el ceño y adiviné que su atuendo no debería ser muy cómodo que digamos.
Vamos Bella, como no has cometido demasiadas imbecilidades haz otra ¡vamos! Hazte la mamá Bella. Idiota.
Sin embargo, haciendo oídos sordos me incliné hacia él
-te ayudaré, muévete un poco- le susurré suavemente al oído y lo hizo. Hm… Cullen obedece en sueños. Me tragué la risita que se me quiso escapar y extendí sus brazos sobre la cama para poder quitarle la chaqueta por uno primero y luego voltearlo. Dios, si era pesado. Pero finalmente se la logré quitar.
Debajo solo usaba una simple camiseta negra con un tejido que se adhería muy bien a su cuerpo moldeando su torso atlético y además de inmediato advertí que era demasiado ligera. ¿A ti qué te importa? Buena pregunta.
Le quité los zapatos y lo cubrí con mis mantas, se acurrucó y suspiró. Ay claro que no es un marica… pensé con sarcasmo, si suspira como chica.
Supongo que en el fondo estaba más enojada conmigo misma por permitir estas cosas, debí echarlo, carajo sí que debí pero al mirar su cara no pensé lo mismo.
Resignada a no dormir en mi cama me senté en la silla mecedora después de apagar la luz y cerrar con llave la puerta, digo, por si a mi padre se le ocurre venir a verme cuando llegue, no creo que le agrade mucho ver a su hija convertida en hijo, y además en Cullen , ósea, ¿sí me entienden?
Solo las luces de mi pared iluminaban mi habitación y al cubrirme con una colcha comencé a sentir mis párpados pesados.
En plena tarea de dormir estaba cuando oí quejidos y lamentos, algo parecido a gemidos de dolor. Desperté del todo al sentir el catre sonar como condenado
Cullen no sería capaz de…tocarse… en mi cama… ¿verdad?
No encendí la luz por temor a ver algo que no quería ver y sigilosamente me acerqué a la figura inquieta del cobrizo
-Cullen- susurré mientras él hacía muecas y negaba con la cabeza.
Bueno, no estaba tocándose.
-hey, Cullen, óyeme- le pedí sosteniendo su rostro marcado con un profundo dolor
-no…no, no… éramos amigos… no- decía con voz ronca y sus cejas se tocaban
-Edward, tranquilo es solo un sueño- dije con mis manos en sus mejillas y mirando como sufría y yo no lo podía sacar de ahí ¿por qué te importa? ¡Porque lo entiendo! Mi voz interior se calló.
Su rostro comenzó a sudar y me desesperé.
A mí no me gustaban esos sueños del pasado y rogaba porque me sacaran de ellos, si él sufre lo mismo, pide eso.
-estoy contigo, relájate- pedí con voz suave mientras contra mis principios comenzaba a acariciar su cara, que extrañamente era suave- ssh, ssh- él comenzó a relajarse de a poco, aunque su mandíbula seguía tensa.
-eso es- asentí sin dejar de darle apenas roces de caricias en los pómulos que era lo único que me atrevía a tocar. Después de todo al amanecer él ni siquiera iba a recordar lo de hoy. Borracho de mierda.
Después de que se logró calmar y desapareció esa arruga en su frente comencé a cabecear contra la almohada y decidí irme. Él ya estaba bien y tranquilo y yo podía dormir, así que me acurruqué en la silla y me dormí.
Mañana por la mañana iba a analizar todo y a reprenderme, ahora solo quería descansar.
Me despertó el dolor en mi cuello y a regañadientes me moví controlando el gemido que se formó en mi garganta por la causa que me despertó.
Parpadeé varias veces acomodándome a la luz o bien, falta de ella.
Estiré con un quejido mis extremidades y no tardé en recordar el por qué no estaba en mi cómoda y confortable cama.
Eché una mirada al reloj en mi mesilla de noche que iluminaba un poco el lugar y con pesar descubrí que eran a penas las cinco y media de la mañana.
Miré de paso al inquilino no deseado en mi cama y suspiré por lo tonta que soy. Él seguía dormido plácidamente entre mis sábanas.
Me aovillé en la incómoda silla de madera para volver a dormir, vamos… era sábado.
Lo intenté por un buen rato pero nada, los indicios de sueño ya no eran suficientes para inducirme al estado de inconsciencia por lo que me paré y arrastrando los pies caminé al baño para asearme.
Mi rostro era un verdadero desastre que demostraba la maravillosa noche que pasé anoche, jamás había visto mi cara con algún tipo de brillo ni siquiera cuando me vine a vivir con Charlie, quizá, cuando me llegué al amor si Dios quiere tendré por lo menos un rubor o algo.
Ash, burradas de Bella.
Me enjuagué la boca y me desenredé un poco el pelo antes de salir.
Noche de perros, día de infiernos.
Aún no amanecía al entrar en mi habitación y él seguía dormido, ahora ya se movía libremente por lo ancho de mi cama. Cullen era así, un patudo.
Rebusqué entre mi ropa algo cómodo y abrigado para ponerme hoy que suponía iba a ser un horrible día de horrible frío.
Eché una mirada de reojo a Cullen que descansaba sobre mi almohada antes de comenzar a desvestirme rápidamente, evitando que la helada se me adhiriera a la piel.
En ponerme la camiseta estaba cuando oí un joder demasiado claro.
Me la metí de un tirón por la cabeza antes de darme la vuelta.
No podía pasarme esto a mí
-¡Cullen!- chillé horrorizada cuando noté que se hallaba despierto mirándome con una expresión indescifrable en su rostro. Me apresuré en colocarme el resto de las prendas rogando porque no haya visto nada indebido. Maldición sabía que me tenía que vestir en el baño.
-S-Swan- balbuceó con voz ronca sin despegar sus ojos de mí
Estaba avergonzada hasta el tuétano pero pretendí parecer enojada a más no poder
-joder… Tú…- parloteó y yo me oculté en mi cabello- joder- se talló el rostro
-joder es una mala- me callé sin terminar- ¿no crees que deberías disculparte?- inquirí escéptica sin atreverme a mover
-¿disculparme?- preguntó a su vez- tú te comenzaste a desnudar y yo solo te miré- se encogió de hombros y mi furia fue increíble
-¡Maldito pervertido! ¡Vete de mi casa inmediatamente!- le grité y él se rió. Hijo de…
Sin saber muy bien lo que hacía me le tiré encima para golpearlo
-yaya Swan, relájate… detente- dijo después de que me dejó pegarle pero yo quería continuar, me estaba liberando al fin de lo de ayer – para- espetó ahora con un tono seco e irritado.
Me encontraba a horcajadas sobre él dándole de puñetazos allí donde mis manos alcanzaban
-que te detengas ¡Joder!- gruñó antes de tomarme ambas manos pero yo seguí luchando y rápidamente me puso contra el colchón quedando él sobre mí
El pánico comenzó a atacarme al recordar ese gesto molesto en su rostro ayer en la noche cuando…
-no, no ¡déjame! ¡Suéltame!- imploré controlándome lo mejor que pude sin embargo de verdad estaba asustada, después de todo Cullen era muy inestable. Moví mis manos frenéticamente para soltarme y por su cara surcó un gesto total de desconcierto.
Me soltó y se alejó lentamente y aproveché eso para hacerme un ovillo lejos de él en la esquina de la cama aún tibia por su cuerpo
-Swan… ¿qué te pasa?- preguntó confundido y mirándome con precaución.
Vamos Bella, ¡contrólate mujer por Dios!
Entonces algo pareció encajar en su rostro y se tornó temeroso
-ayer…ayer… ¿te hice algo?- su tono era de verdadero miedo y pensé en jugar con su mente pero no lo hice. Solo lo miré tratando de reconocer la faceta que vi anoche, algún indicio de que fuera el mismo. Y lo encontré cuando me miró con aquellos ojos a la tenue luz en mi habitación – por favor Bella respóndeme- pidió desesperado tomándome por los brazos y recordé que él esperaba una respuesta
-no- luché porque saliera lo más normal posible. Descubrir de pronto que el chico malo del pueblo tiene una faceta tan… ¿vulnerable? Es un hallazgo para el cual se requiere tiempo.
Se llevó ambas manos al rostro y se lo talló con alivio
-joder…pensé que yo…y qué…- negó con la cabeza mientras yo seguía sumida en lo más profundo de mi mente- ¿estás segura? No pareces muy…normal- dijo vacilante mirándome
-¿cómo estarlo si tú te colaste en contra de mi voluntad en mi habitación?- inquirí despejando mi cabeza, es Cullen, me importa un reverendo cacahuate si tiene mil ciento cincuenta facetas diferentes.
-supongo que ya estás mejor- aseguró con una media sonrisa y luego se dedicó a mirarme, solo observarme mientras yo le correspondía. Pero después de un rato donde su rostro era una máscara apacible y sus ojos fijos en mí, comencé a incomodarme- recuerdo todo lo que dije e hice anoche- habló de pronto y yo di un ligero respingo pero bajé la cabeza.
Pensé que no iba a acordarse
-gracias- susurró sosteniendo mis manos y no sé en qué momento llegó tan cerca de mí.
-¿Gracias? ¿Gracias por qué?- pregunté retirándolas rápidamente
-por no dejarme solo- susurró a penas y sus ojos no tenían reservas en escrutarme sin descanso
-¿qué quieres que te diga?- alcé mi mirada a la suya mientras mi voz salía más pesada de lo que planeé pero él no pareció inmutarse… es como si hubiera decidido algo y estuviera dispuesto a llevarlo a cabo aún sabiendo las consecuencias y trabas del camino
-solo una cosa- no se alejó ni un centímetro
Alcé las cejas en gesto apremiante.
Debería echarlo… ya está amaneciendo y no sería tan malo de mi parte, después de todo lo tuve toda una noche en mi casa
-solo di mi nombre, otra vez- pidió con esa voz de ayer. Por favor Cullen, vuelve a ser tú, eres muy difícil y complicado así…
-no. Yo creo que es hora de que tú me digas algunas cosas- le devolví
-¿ah sí? ¿Cuáles?- su voz sonó sorprendida
-cómo porqué viniste aquí, por qué creíste esa estupidez y sobre todo, por qué no respetaste tu palabra- lo último casi lo gruñí y él pareció pensar
-yo escogeré cuáles contestar y cuáles no- espetó
-no, las contestas todas- le advertí y sonrió
-lamento haberme dormido ayer sin dejarte libre… pero…- miró sus manos moverse- tú calor en mi cuerpo… jamás creí que dormir con alguien pudiera ser tan… ash, qué se yo solo sé que me gustó- alzó los ojos y yo lo miré sin expresión
-¿cómo puedes ser tan cínico? Todas las noches te enredas con alguna y ¿te atreves a decirme que jamás has dormido con alguien? Por favor Cullen, no soy tan idiota- lo miré escéptica
-no he dormido con ninguna mujer, bueno…hasta ayer. Con ellas solo es sexo y ya- me dijo casi a regañadientes y no le creí ni medio
-claro, Cullen- miré a otro lado
-¿Por qué te resulta tan difícil creerme?- su voz fue dura pero destiló pesar
-porque nunca eres sincero, nunca dices la verdad y cuando confío en ti siempre me decepcionas- fue mi turno de mirar mis manos
-¿no soy sincero? Te demostraré lo contrario. Pregúntame algo, cualquier cosa que quieras saber y te la diré- miré su rostro y me tenté, tenía una que me molestaba desde ayer
-¿cómo te hiciste las cicatrices de las manos?- su rostro se descompuso demostrando debilidad, demasiada, para luego ser una dura máscara de hierro
-esa no.- dijo serio, conteniéndose
-no hiciste distinción pero… ese no es el punto, ash…- mis ideas se chocaron produciendo un colapso, me llevé las manos a la cabeza- solo vete- pedí sin mirarlo
-¿me echas porque no te quiero responder eso?- su voz tuvo un timbre insultante
-claro que no… de verdad que tú no me conoces de nada.- sonreí sin humor negando en otra dirección
-ayúdame a conocerte más entonces- espetó
-¿para qué? ¿Para qué después lo hagas de interés público al enojarte?- inquirí recordando lo que hizo en el almuerzo. Cualquier episodio que recordara con Cullen hacía resurgir esa ira acallada en mi interior
-yo no soy así- masculló mirando medio dolido al piso
-me demuestras lo contrario siempre. De verdad, esta conversación no nos llevará a ninguna parte. Tú tienes tus secretos y yo los míos y ninguno quiere liberarlos- nos quedamos en silencio un instante
-mira…no quiero dejar esto así, no puedo dejarlo así… yo- se relamió los labios en signo de ansiedad
-¿tú qué Cullen?- inquirí esperando que terminara de explayarse
-por favor llámame Edward, por favor- rogó como la noche anterior
-yo no comprendo… y…- me puse de pie alejándome de él. No quería caer ante él. Yo no iba a caer rendida ante él.
-es solo decir mi nombre- me siguió hablando a mis espaldas
-no quiero hacerlo, ya me cansé de siempre hacer lo que las personas quieren- espeté más agresiva de lo normal sin darme la vuelta. Es solo que siquiera la posibilidad de que él lograra su estúpido plan me ponía mal- tengo otra pregunta- me volteó para ver su ceño fruncirse
-dime cuál es- sus rasgos se endurecieron
-¿lo de ayer fue solo un paso más en tu manera de obtener sexo de mí?- pregunté con verdadero hielo en la voz y lo único que pude ver fue otra herida más a las que ya había en sus ojos.
Forzó su mandíbula tensa
-creo que tienes razón, me tengo que ir- masculló antes de tomar su chaqueta y sus zapatos.
Pasó por mi lado dejándome confundida y más que nada sintiéndome más culpable que en cualquier otro momento en mi vida.
¿Por qué me sentía así? ¿Por qué hacerle daño…dolía? ¡Joder!
Maldición, ya se me pegaron sus groserías.
Ash, Bella.
Me senté en el piso sosteniéndome la cabeza, ¿Por qué la culpa? ¡¿Por qué!?
Solo oí el motor de la motocicleta en la quietud del exterior alejarse después del feroz portazo que dio al salir.
El día me lo pasé cavilando, tratando de encontrar una explicación lógica a este vendaval en mi cabeza. Por favor, solo era Cullen el mismo que me dañó en el almuerzo
Por más que me lo repetí no logré creerlo
Mi padre llegó pasado el medio día y apenas crucé palabras con él. No podía ser que Cullen tuviera tanto poder en mí.
El día lunes volvió recordándome que tenía que ver el rostro del culpable de que mis sábanas olieran divinamente a hombre haciéndome sentir demasiado débil y vulnerable. Podía decir que él se había colado a mi mente el mismo día que lo hizo a mi habitación.
Con un nudo de nervios en el estómago manejé al instituto, ejerciendo más presión de la necesaria en el volante y no paré de morderme el labio cuando caminé por los pasillos, la gente murmuraba algunas cosas y supuse que lo que Cullen me había dicho acerca de los rumores era cierto. A la mierda.
Las miradas se extendieron por el resto del día en la escuela. Estaba nerviosa y estresada.
Cullen no me miró y si lo hizo fue para asesinarme con los ojos, además contaba con el hecho de que me sentía culpable. Sí, por la mueca de disgusto e inducida soledad del chico, me sentía culpable y por más que traté de hacerme entrar en razón de que no era mi responsabilidad, no lo logré.
Cuando entré en el salón de biología me acurruqué contra la pared, de pronto queriendo parecer pequeña y así no tener que hablar ni ver su cara.
La suerte no era mi amiga.
Pero si fingí, lo había hecho ya por mucho tiempo en el colegio de Phoenix y todos parecían creerme o quizá simplemente no les importaba. Lo que si no pude evitar fue mirarlo de reojo en varias oportunidades, solo viendo cómo se alejaba todo lo que le permitía el banco y lo mismo hacía con su mirada.
Soy tan patética.
Nos entregaron el trabajo en el cual tuvimos otra nota excelente y como antes, yo me lo llevé a mi casa. Él ni siquiera habló o miró.
-oye…- mascullé intentando iniciar una conversación
-no quiero hablar contigo.- dijo sin mirarme y es todo.
Miré al frente y me sentí como un animal recién golpeado, bajando las orejas ante la hostilidad.
Cuando acabaron las clases decidí hacer mi último esfuerzo no me gustaba estar en esos planos con él. A mí no me gustaba dañar a la gente y por alguna razón creo que se lo hice a él.
Caminaba por el pasillo en el momento que le hablé.
-Cullen, necesito hablar contigo- lo sujeté por la chaqueta para que se detuviera
-ya te dije que yo no quiero hablar contigo- otra vez la sensación solo que ahora sentí rabia
-no me importa. Todas esas veces yo no quiero hablarte y de igual manera terminas saliéndote con la tuya. Me lo debes- le dije con intensidad y él infló las mejillas antes de jalarme del brazo hasta un sector más apartado.
Él no había cambiado nada. Seguía avergonzándose de mí.
-habla- espetó molesto mirando a cualquier dirección
-yo… creo que… te hice daño y lo- primera vez que iba a disculparme con él y se le ocurre interrumpirme con un pronunciado bufido
-¿Tú hacerme daño? No te creas tan importante- me miró con una expresión burlesca y retrocedí un paso
-es que yo creí que…-
-creíste mal. ¿Sabes?- se acercó a mí para mirarme de arriba abajo- ya no eres deseable. En verdad, no tengo idea qué mierda pensaba cuando te dije eso – negó con la cabeza sonriendo y yo bajé la vista – Victoria es mucho más deliciosa. Además tú ya me diste lo que quería- alzó las manos al aire- estuve en tu cama y vi mientras te vestías. Nadie tiene que saber lo que en realidad pasó… además te has hecho una mala fama- negó nuevamente con la cabeza mirando con aquellos ojos ahora pozos de maldad. Me encogí ante sus palabras, porque mi mente volvía a ciertos episodios.
-no serías capaz- dije débilmente como la última esperanza
-¿no? Tú misma lo dijiste, no puedes confiar en mí- apoyó ambos brazos a los costados de mi cabeza- me alegra no haberte hecho nada esa noche. De seguro habría sido solo un disgusto y no me hubieras podido dar nada con este cuerpo tan flacucho y débil, si hasta con un dedo podría lanzarte al piso- se carcajeó e imágenes de Renée con los ojos inyectados en furia cuando me gritaba y pegaba asaltaron mis ojos y todo se comenzó a distorsionar
¡Eres tan flaca! ¡Pareces un palo! ¡Cómete la maldita comida!
Recordé como me metía la cara dentro de los platos cuando ya no quería más y luego me daba golpes con sus manos en la cabeza
¡Eres tan débil! ¡Tan tonta! No sé cómo puedes ser mi hija
Sentía que la comida en mi nariz no me dejaba respirar y no podía salir porque ella me presionaba contra la cerámica.
Me aferré al muro frío a mi espalda y jadeé en busca de aire.
Me comencé a desesperar porque no lograba hacer pasar oxígeno y me llevé las manos a la chaqueta aflojándola en un intento de lograrlo
-¿Swan?- oí a lo lejos una voz que me llamaba pero solo me concentraba en circular aire
Me dejé caer al piso y metí la cabeza entre las rodillas para calmarme
Tú puedes Bella, tú puedes.
-no, no…por favor…ya no quiero más… no- murmuraba tratando de hacerla entrar en razón y así me dejara ir
-¿qué te pasa? ¡Swan! Respóndeme- sentí que me comenzaban a zamarrear y me quedé petrificada sintiendo el miedo recorrer cada célula de mi cuerpo
-¡ya no por favor! ¡Mamá no!- la veía acercándose a mí con la escoba en la mano, ya sabía que me iba a ganar una golpiza por haber mojado la cama.
Intenté huir chocando con la pared pero no por eso le dejaba de rogar. Me dolía mucho, mi cuerpo punzaba y sentía heridas por todos lados y ella continuaba
-por favor…- sollocé. ¿Por qué no dejaba de verla? ¿Por qué no me oía?- detente… me duele- y el escenario cambió. Ya no era el piso de madera y los muebles, yo oculta entre los sofás blancos.
No. Ahora era esa tarde de mis dieciséis…
Hola! ¿Qué les pareció el cap? Edward es un tonto, ¿no les parece? Ya la embarró otra vez. Al parecer Bella no es la única que oculta algo ¿no?
Me toca agradecerles de nuevo porque realmente son las mejores! ¡Cuatro reviews! Para mí es todo un logro, de veras c: y todo gracias a ustedes, ¡son hermosas! También le agradezco a aquellas preciosas personas que agregan a favoritos y alertas esta historia, ¡Bienvenidos los nuevos lectores! Si es que hay alguno c: y muchas gracias a los que ya siguen la trama
También, antes de decir adiós, quiero decirles que probablemente la próxima semana actualice un día más, porque estaré libre ¡si! Así que a lo mejor nos leeremos más seguido, siento no poder actualizar antes pero mientras estoy en clases no alcanzo :l
En fin, sin darles más la lata, espero que el cap les haya gustado y nos leemos el martes!
Bendiciones y un abrazote enorme!
Chau chau
Pd: perdónenme si se me pasó algún error de ortografía y/o de redacción
