VOLVIENDOSE LA BELLA DURMIENTE
Capítulo 9: Sueños
Las cartas rodeaban a Sakura y Syaoran se disponía a acercarse a ella, pero la puerta volviéndose a abrir interrumpió su paso.
—¡Syaoran! —dijo una aguda voz y se escucharon unos veloces pasos entrando en el salón.
—¿Meiling? —exclamó al ver que su prima de cabello negro había llegado acompañada de Tomoyo y Touya.
Lo primero que el moreno hizo fue examinar la habitación en búsqueda de su hermana.
—¡Sakura! —exclamó Touya pero fue detenido por Yue de seguir avanzando hacia ella.
—Sólo él puede ayudarla —advirtió el guardián.
Tomoyo se acercó a Syaoran.
—¿Qué le pasó a Sakura? —preguntó Tomoyo.
—Yo puedo explicarlo –dijo Ken desde la butaca donde descansaba después de que Syaoran y Yue lo dejaran por su cuenta.
Todos escucharon atentamente la explicación que Ken les daba mientras Yue no había dejado de sostener a Touya que por veces quería matar al mago. Finalmente llegaron al momento en que se encontraban.
—Anda, las cartas te están esperando —ordenó Kero.
Las cartas rodeaban a Sakura mientras Syaoran se acercaba lentamente a ella. Una carta se desprendió del resto y llegó a sus manos, al mismo tiempo otra carta la imitó llegando a manos de Sakura que la recibió aún en sueños.
The Sleep parecía inquieta en sus manos, aún no sabía qué carta sostenía ella las suyas pero había entendido el mensaje.
—Está bien, supongo que quieren que use esta carta —dijo dirigiéndose a las cartas y luego, con decidión gritó:— THE SLEEP.
La carta se activó y comenzó a lanzar sus polvos de sueño sobre todos los que estaban allí.
—THE DREAM —gritó Sakura sin despertar de su sueño.
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Syaoran abrió los ojos lentamente y se encontraba en un lugar oscuro. De pronto, el sitio se iluminó revelando un escenario que les parecía familiar pero no era el mismo en el que ahora se encontraban.
—¿Qué es este lugar? —dijo una voz profunda haciendo que Syaoran volteara. Allí, junto a él estaban los guardianes, Ken, Tomoyo, Meiling y Touya.
—Estamos dentro del sueño de Sakura —explicó Kero— ella no puede vernos pero nosotros veremos lo que está soñando.
—¿Por qué están ustedes aquí? —preguntó algo extrañado.
—¡Mocoso ignorante! Usaste a la carta Sleep para todos y Dream nos trajo aquí –gritó Kero.
El sueño cambió de repente, llevándolos al pozo donde Syaoran había esperado a Sakura. Allí, Syaoran se acercaba lentamente a Sakura y la abrazaba.
Syaoran recordó lo que iba a pasar y se sobresaltó. Conforme el sueño avanzaba, numerosas gotas de sudor bajaban por la frente del chino. La vena de la frente de Touya estaba a punto de estallar.
—Tú… —comenzó a decir Touya en tono amenazante.
En ese momento se escuchó la voz de Meiling que los saludaba y el sueño se transportó de nuevo a un lugar oscuro en el que en la lejanía pudo escuchar un grito de dos personas al unísono.
—¿COMPROMISO?
A Syaoran comenzaron a temblarle las piernas en el momento en que la luz comenzó a revelar el lugar en el que estaban. La sala de su casa donde su madre acababa de dejarlos, justo antes del momento en que sintieron la presencia de Ken.
Touya sujetó a Syaoran de la camisa y comenzó a sacudirlo.
—Pequeño demonio, no permitiré que vuelvas a acercarte a mi hermana, tú…
—¡Ya entiendo! —dijo Ken— ese fue su último deseo antes de conocerme.
La oscuridad volvió a cubrirlos y de nuevo los transportó al escenario oscuro, esta vez era Syaoran quien estaba en el medio en un lecho cubierto de rosas y Sakura era el príncipe.
—La obra de la bella durmiente —dijo Tomoyo.
—Eso significa que para despertarla… —inició Meiling.
—Tienes que darle un beso —concluyó Ken.
La oscuridad los cubrió de nuevo pero no fueron transportados a ningún otro lugar.
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Syaoran abrió los ojos ligeramente y se encontró recostado sobre Sakura. Las cartas aún los rodeaban.
Nadie más había despertado, así que ese era el momento adecuado para cumplir su misión sin que el hermano de Sakura lo viera hacerlo.
Se acercó lentamente a su rostro y la observó un momento. Estaba completamente sonrojado y le daba miedo avanzar más, pero era el momento que había estado esperando desde que se encontró con Sakura esa tarde.
Cerró los ojos y se acercó a ella rozando sus labios tímidamente. Dudó un segundo más, pero luego volvió a llenarse de valor y la besó tiernamente.
Dos segundos después que hiciera esto, el beso comenzó a ser correspondido y luego acompañado por un abrazo. Él también la abrazaba mientras sus labios permanecían unidos. Era un beso tierno e inocente, un juego sencillo de los labios de los dos, el beso de dos niños, pero dos niños enamorados.
Sin abrir los ojos se separaron lo suficiente el uno del otro para poder hablar.
—Sabía que vendrías —dijo Sakura.
Syaoran sonrió y Sakura pudo sentirlo sonreír gracias a la cercanía que aún guardaban.
—Gracias por esperarme –fue su respuesta.
Se separaron unos centímetros más y abrieron los ojos dándose cuenta de lo sonrojado que estaba el otro.
—¿Qué pasó con el enemigo? —preguntó ella queriendo desviar la atención.
—Aquí estoy —dijo el aludido, entonces los dos chicos voltearon a ver hacia la audiencia y notaron que Tomoyo sostenía su cámara apuntando hacia ellos, Meiling los veía con una sonrisa de satisfacción. Kero y Yue no tenían una expresión específica y Touya parecía furioso.
Los dos enamorados comenzaron a sudar frío.
—¿H–hace cu–cuanto e–están de–despiertos? —preguntó Syaoran.
– ¡Soy tan feliz! Pude grabar el primer beso de la hermosa Sakura –fue la expresión de Tomoyo que hizo que los dos se sonrojaran aún más.
Sakura se levantó de la cama donde Ken la había puesto y caminó hacia él.
—Lo siento —dijo Ken— me dejé llevar. Nunca comprendí por qué Clow no me había dejado a cargo de las cartas y yo…
—¿De verdad no lo sabes? —se escuchó una voz varonil que hizo que todos voltearan.
—¡Eriol! –exclamó Sakura.
—¡Clow! –exclamó Kero.
—¿Clow? –preguntó Ken volteando.
El mago pelinegro fue acercándose al grupo sin despegarle la mirada a su antiguo amigo.
—Teika Sarumara… —señaló— o debería decir Ken Kamachi.
—¿De verdad eres Clow? —preguntó Ken acercándose al mago de cabello negro.
—No, soy el heredero de su memoria —respondió él con una sonrisa—. Mi nombre es Eriol Hiragiisawa.
Ken parecía confundido, al contrario que Eriol, quien siempre parecía la sabiduría andante.
—No entiendo, ya tus guardianes me dijeron que yo solo heredé la memoria de Teika Sarumara, pero no logro comprenderlo.
Le colocó una mano sobre el hombro y le habló con suavidad..
—Heredamos sus memorias y sus poderes, incluso nuestro carácter es muy parecido a lo que eran ellos. Tú, por ejemplo. Teika siempre fue un impetuoso que no pensaba antes de actuar.
Ken se sintió ofendido, pero las palabras de Eriol lo hicieron reflexionar.
—Las cartas son muy peligrosas si no saben cómo usarlas. Sin embargo, Sakura y Syaoran han demostrado una gran sabiduría al usar la magia de las cartas.
—¿Estuviste observando todo este tiempo? —preguntó Syaoran.
—Así es —respondió sonriéndole a "su querido descendiente"— Tenía que vigilar que no ocurriera nada peligroso. —Y luego rió—. Aunque admito que yo también caí en la trampa de tu muerte fingida.
—¿Eh? —exclamó Sakura preocupándose.
—Bueno, es una larga historia —dijo Syaoran riendo.
Todos comenzaron a reír. Touya estaba apartado y Yue se le acercó.
—Ese niño ha demostrado querer mucho a Sakura. ¿Qué piensas hacer?
—Nada —fue la respuesta de Touya— no haré nada.
Kero volteó hacia donde había estado Eriol.
—Oye, Clow… ¿Qué¿Dónde está¡Demonios¡Siempre desaparece cuando quiero preguntarle algo!
—¿Dónde está Kamachi? –dijo Sakura.
—¿También desapareció¿Qué rayos?
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Syaoran, un tanto obligado por Meiling, invitó a todos a ir a su casa. Touya no dijo nada pero no se opuso, así que después de unos minutos ya estaban en la casa de Syaoran.
Sus hermanas mayores salieron a recibirlo con un gran abrazo.
—¡Hermanito¡Qué bueno que no te haya pasado nada!
—¡Que bueno que estén de regreso!
—¡Estábamos tan preocupadas por ti!
—¡Qué alegría que hayas rescatado a Sakura!
Inmediatamente corrieron a abrazar a Sakura.
—¡Hermanita¡Qué linda te ves!
—¡Pareces una princesa!
—¡Qué alegría que hayas vuelto!
—¡Sabíamos que Syaoran te rescataría!
Los dos chicos reían con pena.
—Hijas —dijo Ieran con tranquilidad.
—Si, madre —dijeron las cuatro alejándose de los dos.
Ieran se acercó lentamente a los dos y se detuvo frente a Syaoran. Se agachó para quedar más a su altura y súbitamente lo abrazó.
—Estaba tan preocupada por ti —dijo dejando de un lado su imagen impasible.
—Madre —dijo Syaoran con un tono dulce y sonriendo tiernamente.
La hermosa dama se incorporó y secó una lágrima, luego volteó hacia Sakura.
—Me alegra que hayan podido superar esta prueba.
—Fue Syaoran quien lo hizo todo —respondió ella sonriéndo hacia él y tomándolo tímidamente de la mano. Ambos se sonrojaron.
—Así es, pero no hubiera podido hacer nada si no confiaras en él.
Cambiando nuevamente de dirección, se acercó a Touya.
—Tú debes ser el hermano de Sakura.
Touya asintió sin decir una sola palabra.
—Quisiera hablar contigo —le dijo señalándole el camino hacia el interior de la casa.
Sakura y Syaoran comenzaron a sentir cómo el corazón se les aceleraba conforme Touya desaparecía por la puerta detrás de Ieran.
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—¿Por qué no te quedaste? —dijo Ken.
—Hay algo que ellos deben arreglar por su cuenta —dijo y luego añadió con un poco de melancolía— También tengo mis propias razones ¿Por qué no te quedaste tú?
—No podía —respondió con vergüenza— pienso desaparecer. Renunciaré a mi magia, no quiero volver a pasar por lo que pasé. No quiero lastimar a nadie más.
—No puedo decir que me alegra oírlo, pero es lo más correcto —comentó Eriol.
Ken se alejó unos pasos de su igual y luego volteó hacia él.
—Después de todo, las cartas si quedaron en la familia Li¿no es cierto?
—Así es, eso estaba escrito.
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Sakura y Syaoran esperaban en el jardín junto a Meiling, Tomoyo y Yukito. Kero se asomaba ligeramente en el bolso de Tomoyo. Sakura ya se había cambiado a un vestido que sus "hermanas mayores" le habían regalado.
—Ya se tardaron mucho —dijo Sakura con nerviosismo— ¿qué crees que estarán hablando?
—De seguro están arreglando lo de su compromiso —dijo Meiling.
—¿Compromiso? —preguntó Yukito siendo el único asombrado (además de Kero que no habló).
Los dos muchachos se sonrojaron.
—¿Cómo lo supiste? —preguntó Sakura.
—¿¡Cómo lo supe!? Su grito se escuchó hasta Japón —aunque Meiling exageró un poco, ella estaba en lo cierto, habían gritado tan fuerte que todos en la casa debieron haberse dado cuenta— además, tus hermanas ya me habían comentado algo y eso sólo me sirvió para confirmarlo.
—¡Es tan romántico! —añadió Tomoyo.
—Así que se han comprometido —dijo Yukito— Tengo que felicitarlos.
Yukito se acercó a Sakura y le susurró algo.
—Mi otro yo también está feliz por ustedes.
—Pero mi hermano… —lamentó Sakura.
—No te preocupes por eso, no conoces la capacidad persuasiva de mi madre —dijo Syaoran en una mezcla de tranquilidad y enfado.
—Parece que no estas muy contento con eso, Syaoran —dijo Meiling.
—Claro que no –respondió con sinceridad— Si a Sakura le importa tanto la opinión de su hermano, me gustaría ganarme su confianza por mi cuenta y no por la intervención de mi madre.
Sakura abrazó a Syaoran.
—¡Eres tan lindo! —le dijo y luego se sonrojó por haberlo dicho en voz alta. Syaoran también se sonrojó pero no pudo evitar sonreír.
Tomoyo no dejaba de ver su cámara.
—¿Qué estás viendo, Daidouji? —preguntó Meiling.
—Es que todo me parece un cuento de hadas. ¡Soy tan feliz de haberlo grabado todo!
—Tú nunca cambias —le comentó su cómplice.
En ese momento se escuchó la puerta abrirse lentamente.
