Capitulo 7

La castaña caminaba por uno de los tantos pasillos de Hogwarts, sola. Acababan de terminar de comer y para su suerte tenían una hora libre, pero también significaba una hora de sufrimiento. Era 1 de octubre, hacia un mes que había entrado a su quinto año de escuela. Todo había ido bien, hasta la hora de la comida de aquel día. Se encontraba platicando y comiendo cuando su hermana gemela, Anna, había pasado caminando frente a la mesa de Gryffindor. Lo malo no había sido el hecho de que Anna caminara frente a la mesa, lo terrible para Kyra había sido que justo cuando pasaba frente a Sirius, esta le había guiñado el ojos. Un guiño pequeño pero completamente perceptible. En ese momento la castaña perdió el apetito y salió del comedor, había corrido con todas sus fuerzas hasta encontrarse en un pasillo desierto donde poder pensar sin ser molestada. Camino y pronto su cerebro comenzó a procesar lo que había pasado. Le dolía cada vez que las demás miraban a Sirius, pero le dolía aun mas que Anna se viera interesada en el. Ella era su hermana y si antes no tenía posibilidad con Sirius, ahora menos. Anna era casi idéntica a la ojiazul, y no era la mejor amiga del pelinegro.

Mientras tanto Sirius seguía en el comedor, el ojigris pensaba en lo que acababa de pasar, Anna Knight le acababa de guiñar un ojo. No conocía muy bien a la gemela de Kyra, era de Slythering; algunas veces había escuchado a Régulus hablar de ella. Había veces que parecía que su hermano menor sintiera algo por ella, pero si era así no se lo diría a Sirius, lo más seguro por pena. Pero ese era un tema aparte, ahora todos sus pensamientos estaban en analizar. Seguramente Kyra lo había visto todo, seguro que sí, pero no sabría como reaccionaria. Anna era su hermana y a pesar que no fueran tan cercanas, seguía siendo su hermano. Porque otro lado, Anna significaba una salida, un escape a sus dolientes sentimientos. Tenían casi el mismo físico, se parecían mucho, obviamente Kyra tenía algo que Anna no que la hacía tan popular. Pero que importaba, Anna era lo más cercano a Kyra, que podría tener nunca. ¿Podría olvidar a Kyra con su hermana gemela? Aunque lo anterior sonara muy dramático y tele novelesco, era muy cierto. Anna significaba una válvula de escape, algo muy parecido a Kyra, lo más cercano a ella, su misma sangre, su mismo rostro.

Se encontraba sentada a la mitad del largo y solitario pasillo, pegada a una pared. Tenía la cara entre las rodillas y lloraba silenciosamente, su mundo se derrumbaba poco a poco centímetro a centímetro. Sus ojos azules estaban nublados por las lágrimas que caían pesadamente por sus mejillas, de vez en cuando un sollozo salía de su garganta. Unos pasos resonaron por el pasillo, primero eran pasos tranquilos, pero luego fue un trote que se dirigía a la castaña. Esta levanto la vista para encontrarse con los ojos miel de Remus que se encontraba en cuclillas frente a ella. Tenía cara de pena, sabia como estaba sufriendo la ojiazul, su mejor amiga estaba abatida y era su responsabilidad hacerla sentir mejor.

-Ky, no están tan mal las cosas, aun pue….- se cayó al ver la fría mirada que le dirigía Kyra, una mirada que podría congelar a cualquiera desde el tuétano de los huesos. Se quedo callado, no había nada que decir que no fueran mentiras; obviamente las cosas estaban muy mal, la hermana de Kyra acababa de coquetearle al gran amor de la castaña.

-No lo entiendo, Remus- dijo por fin la ojiazul.- Anna sabia un poco de lo que yo siento por Sirius, se lo dije unos días después de entrar a clases, ella se mostro indiferente. ¿Por qué hace esto?-

-Hay, Ky- suspiro el licántropo- no sé qué decirte, todo va a estar bien, no te preocupes-

El castaño abrazo a la joven, esta soltó pequeños sollozos. Hacía mucho tiempo que la ojiazul no se sentía tan infeliz. Sirius la había hecho feliz brindándole su amistad junto con la de los demás merodeadores, pero ahora se la quitaban súbitamente. Y la pregunta constante era ¿Por qué Anna lo hacía?

La semana paso, la castaña estaba deprimida y la situación entre los merodeadores estaba tensa. Sirius no parecía quiere tocar el tema de Anna frente a Kyra, por miedo a la reacción de ella, finalmente era su hermana. Sirius se sentía mal de salir con Anna, y no por que supiera lo que Kyra sabia por él, esto permanecía en la oscuridad para él y para todos menos Lily y Remus; no, el se sentía mal de Salí con la hermana de su mejor amiga. No podía prometer que las cosas salieran bien entre Anna y el y no quería lastimarla, pues Kyra se preocuparía por su hermana, además de que no podía asegurar nada ya que su corazón pertenecía a otra persona. Por otro lado Kyra se mostraba distante de Sirius, dispuesta a todo costo de olvidarlo. Como vez que estaban cerca Kyra sentía una mezcla de miles de sentimientos, dolor, felicidad todo un remolino inexplicable de emociones que le revolvían la cabeza. Quería correr y besarlo y decirle lo mucho que lo amaba, pero sabía que eso era imposible, nunca podrá haber nada entre ellos. Kyra se mostraba especialmente hostil con su hermana gemela, aun no podía creer que su hermana le estuviera haciendo eso.

Remus y James se mostraban igual de confundidos y sin saber qué hacer, los merodeadores parecían partirse por la mitad, pero nadie podía decir realmente todo lo que sucedía en esos momentos. Para colmo James parecía particularmente insistente en salir con Lily, claro que ella lo cortaba tajantemente. Remus no sabía qué hacer, quería decirle a Marianne lo que sentía por ella, pero había tres obstáculos. Temía que al decirle a Marianne lo que sentía, Kyra se sintiera obligada a decirle lo que sentía a Sirius y que las cosas acabaran peor de lo que ya estaban; y por otro lado y más importante estaba el miedo a ser rechazado, lo dolía siquiera pensar en que Marianne lo cortara como Lily hacia con James, pero lo más importante de todo era su licantropía. Remus había estado consciente toda su vida de que posiblemente nunca podría tener una relación con nadie, y antes eso no le molestaba pero fue luego que se comenzó a enamorar de Marianne, ambos eran algo así como amigos, no muy cercanos pero amigos finalmente. Le preocupaba terriblemente al castaño lastimar de cualquier manera a Marianne, no solo de manera emocional, nunca podría ser alguien realmente constante, si no también de manera física; acercarse mecho emocionalmente con alguien, podría levantarle sospechas, tal y como había pasado con los merodeadores, podría tratar de descubrir a donde se dirigía por las noches cada mes y eso podría ser extremadamente peligroso.

Todo se volvió insoportable y sofocante tensión durante las semanas de octubre. Anna seguía coqueteando con Sirius, Sirius estaba mal porque sentía que traicionaba a su mejor amiga al salir con su hermana y sin embargo quería poder olvidar a Kyra, Kyra huía de Sirius pues no quería lastimarse más, pero estar lejos del pelinegro le hacía mal hacia que tenía que recurrir inmediatamente a Remus, Remus estaba preocupado por su amiga y por Marianne además que le preocupaba el curso que estaban tomando lo merodeadores al igual que James, James estaba muy insistente con Lily, pero cuando ella lo rechazaba se ponía de mal humos y entre mas mal humor tenia mas lo intentaba y mas intentarlo, mas mal humor. Todo era caos y para aumentar la presión la mañana del 26 de octubre en los tableros de anuncios de cada casa, se pego un cartel anunciando un baile de disfraces para celebrar el Halloween. Desde ese día todos los alumnos estaban en la busca de una pareja para el baila, como es obvio esto complicaba en muchas maneras las cosas para los merodeadores.

James estaba dispuesto a ir al baile con Lily fuera cual fuera el precio, sin embargo así como el no perdía la oportunidad para invitarla, Lily no perdía la oportunidad para rechazarlo en mil maneras diferentes. Remus tenía miedo de preguntarle a Marianne, ya no tanto porque lo fueran a rechazar si no por el hecho de que al hacerlo, Kyra tendría que decirle a Sirius lo que sentía por él y obviamente no era el momento , y Remus comenzaba a dudar si alguna vez lo habría. Sirius estaba indeciso, un baile así sería la ocasión perfecta para pedirle a Kyra que fuera y decirle lo que sentía, pero aun en su mente sonaba absurdo decirle a su mejor amiga que saliera con él y después declararle su amor; así que su opción era Anna, el escape perfecto. Kyra recibía diario invitaciones al baile, sin embargo no aceptaba ninguna, no pensaba asistir al baile, sin duda podría asistir con cualquiera de los que la habían invitado, había algunos que no estaban tan mal, tal era el caso de Frank Longbottom y otros más. Pero no se sentía bien estaba deprimida y seguramente asistir a un baile y ver a Sirius bailar con otras e inclusive con su hermana no la iba a animar.

La semana había pasado como un rayo, pero no para el pelinegro, la semana había sido una lenta y tediosa tortura. Había tomado una decisión desde hacía dos días, el miércoles, pero había cambiado de parecer cada hora. Justo en este momento tenia bien planteada su decisión, por lo menos hasta que algo lo hiciera cambiar de parecer, lo hiciera dudar. Pero ya no había vuelta atrás, se encontraba esperándola fuera del aula. Estaba allí parado y tenía que hacerlo, era lo mejor. No importaba nada ya, tenía que tomar valor y decirle, era lo mejor para todos. De repente la vio salir y camino hasta ella. Era ahora o nunca, tenía que decirle…

Sábado en la mañana, Remus se despertó con renovados ánimos. Ahora estaba seguro de lo que haría, iría directo a ver a Marianne y la invitaría al baile, sabía que aun no sabía con quien ir y que probablemente no fuera, así que era perfecto. Todo estaba resuelto con Kyra y era un poco raro, pero así eran las cosas, todo solucionado. Ahora el único problema era que Marianne le dijera que no, ero tenia u plan que no podía fallar. Llegaría y le diría que si quería ir al baile, como amigos, y que se divertirían y de mas. Pero una vez que estuvieran en el baile buscaría el momento para decirle lo que sentía. Era el plan perfecto, salió del dormitorio una vez que se hubo vestido, James y Sirius ya se habían adelantado con Peter. Busco en la sala común y fue un alivio encontrarla sola sentada en un sillón, camino despacio, sintiendo como las manos le temblaban. Sentía una gran presión en el estomago pero a pesar de todo era un sensación agradable. Pronto ella levanto la mirada y le sonrió al ojimiel, ese era el momento….

Las clases continuarían con regularidad ese 31 de octubre hasta la hora de la comida, tiempo en el que se suspenderían las clases y los preparativos comenzarían. Ya solo les faltaba una clase a los merodeadores, historia, por supuesto nadie escuchaba al profesor Binns y todos platicaban emocionados sobre el baile. James miraba absorto a la pelirroja mientras rayaba distraídamente sus iníciales en una pergamino viejo. Se encontraba frustrado de tantas veces que Lily lo había rechazado, ahora el iría al baile con un estúpido de Ravenclaw de sexto. No se preocupo mucho, iría al baile con cualquiera y la observaría, seguro no tendría un buen rato con el tipo de Ravenclaw y ese sería su momento de captar su atención, era un buen plan. Siguió mirándola, que podía haber mal en él para que la ojiverde no le pusiera la mas mínima atención. Seguramente era que se estaba acostumbrando mucho a la mala compañía de Snape, si, seguro era eso. Estar con alguien tan atractivo y encantador como James la hacía sentir intimidad y por eso se portaba como se portaba. Aun así tenía que quitarle la mala costumbre de rondar al grasiento de Quéjiqus, James bien sabia que nada bueno saldría de esa amistad. Había algo en Snape, fuera del hacho que se odiaran mutuamente, que lo hiciera desconfiar mucho y que se pusieran los pelos de punta cada vez que los veía juntos. Dejo de preocuparse tanto y miro a su alrededor en busca de alguien con quien ir al baile, nadie podía resistírsele…

El pelinegro esperaba en el vestíbulo, su disfraz era el de un hombre lobo, a Remus le encantaría. Esperaba a su pareja, ya debería estar por llegar. Y pronto la vio llegar, bajaba las escaleras con gracia, alta de gran porte. Labios perfectos, nariz respingada; venia disfrazada de algo parecido a un muerto, tenía la piel más blanca de lo normal y ojeras, en algunas partes parecían fletarle trozos de carne, sorprendente lo que se podía lograr con la magia, pero a pesar de todo se veía muy bien, perfecto. Enseguida en lo único que pudo pensar era: Kyra, su piel, su cara, su cuerpo, su cabello ondeando en el aire cuando jugaba quidditch, sus ojos, su sonrisa. Ella no era Kyra y por más que se parecieran nunca podría serlo. El cabello rojizo de Anna ondeaba mientras bajaba y sin embargo no destellaba el mismo brillo que el de su hermana, le sonreía y sus labios y sus perlados dientes eran casi perfectos, pero no lo cautivaban como los de Kyra, sus ojos tenían cierto brillo, pero no eran como los profundos y azules del amor de su vida.

-¿Estás listo?- dijo Anna, incluso sus voces eran parecidas, pero simplemente no eran iguales, no era la voz angelical que retumbaba e inundaba sus sueños.

-Ehh… sí, claro- respondió el pelinegro.

Caminaron pasando por la puerta de entrada, la cual se abrió cuando tan solo estaba a unos pasos de ella. De ella salió una figura de la misma estatura de Anna y en un instante Sirius se encontró con "los ojos azules". Cautivadores, profundos; pero sin embargo nublados por unas gruesas lagrimas…

El cielo oscurecía, el sol se estaba poniendo frente al lago, dándole a este, al cielo y a los azules ojos de Kyra un tono anaranjado. Venia la puesta del sol y el término de otro día, otro pésimo día. Gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas, sus ojos se empañaban cada cinco segundos con nuevas gotas. Su nariz estaba roja como sus ojos, prueba de haber pasado horas allí sentada llorando. Ese era el punto más alejado del castillo y cerca del lago donde podía estar, y como todos estaban muy ajetreados preparándose para el baile, nadie se tomaba la molestia para caminar por allí. Había tomado la decisión de no ir al baile, se quedaría en el dormitorio leyendo, llorando y luego se dormiría. Una incursión nocturna a Hogsmade no estaría mal, pero por la noche no había nada que hacer más que asistir a uno de los dos pubs. Y dado que uno le pertenecía al hermano de su abuelo no era una buena idea y el otro estaba muy concurrido y si alguien la viera se daría cuenta de que era una estudiante y las consecuencias serian catastróficas. No tenía ganas ni siquiera de gastarle una broma al llorón de Snape, no tenia ánimos de nada. La luna se dejo ver baja en al cielo, prueba de que se hacía tarde, era luna creciente, en cerca de tres semanas seria luna llena. Hacía tres años que sabia del secreto de Remus, era un hombre lobo, y desde entonces los merodeadores habían buscado la manera de ayudarlo con sus transformaciones. Hacia un año habían descubierto en un libro de la sección prohibida, información acerca de los animagos y fue entonces cuando decidieron intentar volverse animagos para acompañar a Remus. Como animales Remus no los lastimaría y era un plan perfecto, pero aun no estaba listos para intentarlo, todavía no, pero ya casi. Kyra había soñado con convertirse en un animal de cuatro patas, rápido, feroz; pero en ese momento deseaba convertirse en un animal volador, así escaparía, volaría lejos, muy lejos. Se levanto y camino rumbo al castillo. En cuestión de segundos se encontró abriendo la puerta principal. Encontrándose con los ojos grises que había evitado últimamente, con los ojos que ansiaba tanto, los ojos que podría mirar hasta el fin del mundo…

-Ho…hola Ky, ¿Cómo has estado?- pregunto el pelinegro. Se sintió completa y totalmente avergonzado, Kyra aun no sabía que había invitado a su hermana al baile.

-Bien, gracias- contesto fríamente la castaña. ¿Cómo podía ser tan sínico?

-¿Estás bien?- pregunto Sirius. Las lágrimas en sus ojos le preocupaban, algo no estaba bien, también el tono frio de su voz era preocupante; seguro estaba enojada.

-Si, por que no habría de estarlo- respondió incluso más fría que la vez anterior.

-¿Estas enojada?, es porque llevo a Anna al baile- El pelinegro tomo del brazo a la castaña del brazo y la aparto de donde estaba su hermana, en busca de un poco de privacidad para poder platicar con su amiga.

-No, ¿por qué habría de estar enojada? ¿Por qué mi mejor amigo está saliendo con mi hermana? ¿Cómo podría eso enojarme?- dijo en un tono sarcástico y frio, casi hiriente.

-Clámate ¿quieres? No estoy saliendo con ella para lastimarte o algo parecido, me parece muy bonita y pues creo que estaríamos bien juntos, ¿no te parece que haríamos buena pareja?- dijo, aun sabiendo que todo era una completa y bien dicha mentira.

-No, ¿por qué tienes que hacer pareja con mi hermana? ¿Por qué no cualquier otra?-

- Porque me gusta tu hermana, ¿tienes algún problema?-dijo el pelinegro casi gritando.

-Si- contesto secamente la ojiazul.

- Pues sabes que no me importa, yo iré al baile con Anna te guste o no- dijo en un grito.

-¿No entiendo que le ves? ¿Que tiene ella que la hace tan especial?- dijo gritando casi tanto como Sirius, obviamente la intención era saber por qué Anna y no ella cuando eran idénticas.

-Pues ser que es bonita, incluso… ¡INCLUSO MAS BONITA QUE TU!- dijo enojado en ojigris, le dolía en el alma decir eso, pero era la única manera de hacerse a si mismo entender que Kyra no sería nunca para él.

- ¡SOMOS IGUALES, IDIOTA!- grito Kyra, las lagrimas amenazaban con derramarse, pero no podía dejar que la viera llorar, por más que sus palabras le desgarraran el interior.

-Lamento decepcionarte Knight pero no es así… Anna es mejor – sus propias palabras lo lastimaban, le dolía tener que decirle eso a Kyra, pues era una mentira, no había persona en el mundo más perfecta que ella.

-¿Q…Que dijiste?- tartamudeo la ojiazul, las palabras de Sirius la había lastimado tan profundo que ya no sabía que decir, su corazón, su alma, se rompían a tirones, se desgarraban. Se sintió vacía, sola.

-Me oíste bien, creo que tu hermana es mucho mejor que tu- dijo fríamente.

-¿Co…como puedes decir eso?...MALDITO HIPOCRITA DESGRACIADO. ME HAS VISTO LLORAR, ME HAS VISTO FURIOSA Y TODO POR CAUSA DE ANNA Y AUN ASÍ TE ATREVES A DECIR LAS PALABRAS EXACTAS QUE SABES ME HIEREN EN LO MAS PROFUNDO. TIENES AL VALOR DE DECLARAR ABIERTAMENTE QUE TE IMPORTO TANTO COMO EL GRASIENTO DE SNAPE, ¿QUE NUESTRA AMISTAD TE ES INDIFERENTE?- las lágrimas se precipitaban peligrosamente a punto de estallar.

-No… no es…- estaba avergonzado, no había medido la magnitud de sus palabras y ahora había arruinado todo.

-¡CALLATE! NO TE QUIERO VOLVER A ESCUCHAR, CREI QUE ERAS MI AMIGO, MI MEJOR AMIGO, MI HERMANO, NO SE… ERAS ALGUIEN MUY ESPECIAL PARA MÍ… PERO ACABAS DE DEMOSTRAR QUE TODO ESTO TE IMPORTA UN RABANO, QUE ASÍ SEA SIRIUS BLACK. POR FIN DEMUESTRAS TU HERENCIA BLACK, TAL VEZ ESTE SEA EL VERDADERO SIRIUS, UNO MAS DE LOS MEMBROS DE LA FAMILIA BLACK- todo lo dijo tan fríamente que el pelinegro sitio un escalofrió, pero no solo fue fría si no despectiva. Lo había lastimado tanto como él a ella.

Kyra corrió hacia la torre Gryffindor, lo más lejos que pudiera estar lejos de el mejor. Los dos se alejaron, con el corazón y el orgullo herido.

La castaña corrió hasta que pronto se encontró en la entrada de la señora gorda, para su suerte un alumno de primero iba saliendo así que sin importarle lo empujó y entro a toda velocidad. Los que se encontraban dentro la miraron confundidos, recorrió la sala con una rápida mirada y pudo reconocer dos mirada familiares y preocupadas. Lily y Remus la miraban preocupados, las lágrimas habían ganado y se derramaban por su cara. Tomo un respiro hondo y camino hacia ellos, ambos eran amigo así que no había necesidad de inútiles hostilidades. Al instante ambos preguntaron que había pasado. La castaña se tomo un minuto para respirar y tratar de calmarse, pero las palabras de Sirius un resonaban pesadamente en su cabeza. Comenzaba a relatar lo sucedido desde el momento en el que se encontraba en el lago cuando la puerta se abrió y por ella entro el ojigris.

-Ky, no…no…- trataba de recobrar la respiración por haber corrido-

-Fuera de aquí…- dijo fieramente la castaña.

-No…no puedes correrme, necesito hablar contigo.

-LARGATE….NO TE QUIERO VOLVER A VER- grito la ojiazul sacando la varita instintivamente.

El ojigris hizo lo mismo pero solo como medio de defensa, no planeaba lastimarla más de lo que ya había hecho. Ambos se miraron por largo segundos.

-Kyra, tienes que escucharme…- dijo por fin Sirius.

-Ya te dije que no quiero volver a verte, vete si no quieres que se saque por la fuerza y lo hare así me expulsen. Por lo menos eso te mantendrá alejado.- dijo lo mas frio y seco posible.

El ojigris dio un paso pero la castaña le apunto directo en el pecho, lista para hechizarlo en cualquier momento. Sirius se sintió no sabía qué hacer, no estaba seguro de si Kyra lo lastimaría o no; tenía que correr el riesgo. Dio un paso, una luz roja salió de la varita de la castaña como un rayo. Salió disparado por el aire y cayó en una pequeña butaca haciéndola añicos y cortándose un brazo por el codo, una herida de aproximadamente cinco centímetros. Gotas granate derramaron en la alfombra cuando el pelinegro se levanto del suelo con la varita en alto. Dio dos pasos hacia la Kyra lo ms rápido que pudo pero al tercero volvió a salir volando, esta vez para golpearse la cabeza contra la pared. Esta vez en vez de levantarse, furioso como estaba, lanzo un hechizo desde el suelo. Este tomo desprevenida a Kyra, y era tan potente que la castaña salió disparada por la sala común, impactándose con un taburete del otro lado de la sala, para luego caer al suelo. En el trascurso la ojiazul también había golpeado una lámpara y una mesa con libros, ambos había caído al suelo y en el caso de la lámpara se hizo añicos. Kyra cayó desgraciadamente sobre los restos de cristal de la lámpara y sobre los libros también.

Kyra se levanto, para luego volver a caer a cusa del dolor, tenía varios cortes en las manos y los brazos, incluso algunos de los cristales seguían enterrados en su piel. Tenía un gran corte en la pierna que iba desde su rodilla hasta la mitad de la pantorrilla, no era muy profundo. También tenía un pequeño corte arriba de la ceja izquierda, no era muy largo pero era profundo. Remus y Lily fueron inmediatamente a ayudarla, Sirius el intento pero ambos lo fulminaron con la mirada. La castaña se levanto con trabajo y con ayuda de Lily y Remus se sentó en un sillón cercano. Sirius la miraba inmerso en preocupación.

-Podrías ahora si irte Black, el baile te espera; tu cita te debe de estar esperando- dijo fríamente Lily.

Esta vez Sirius no tuvo que escucharlo dos veces salió de la sala común, ocultando unas pequeñas lagrimas que salían por sus ojos.

El ojimiel y la pelirroja la llevaron sin demora con la señora Pomfrey que por estar apurada por ir a la fiesta no pregunto que había pasado. Solo curo cada una de las heridas de Kyra con hechizos, en cuestión de minuto la castaña estaba como nueva, físicamente claro. Regresaron los tres a la sala común, donde Marianne ya estaba esperando a Remus. Se veía muy bien, estaba disfrazada de momia, pero era un disfraz de momia algo incompleta que le daba aire de vestido de vendas, pero muy bien hecho, tenía el cabello sujetado por una venda en una coleta de caballo. Estaba maquillada, en general estaba muy bien y al ojimiel se le iluminaron los ojos al verla.

Lily y Remus le pidieron un momento a la Marianne para hablar con la castaña, tiempo que concedió de muy buena gana, en general a Marianne le agradaba la ojiazul y a esta la ojiverde. Kyra se calmo y luego les conto todo lo que había pasado, nuevas lagrimas surgían de sus ojos, mientras que sus amigos la miraban sorprendidos. Platicar de lo que había pasado le sirvió a la castaña para sentirse un poco mejor. Pero en su corazón seguía sintiendo ese gran vacío, que a medida que el tiempo pasaba, se hacía más grande. Al terminar se contarles lo sucedido a Remus y a Lily, la ojiazul se sintió, si no mejor, más tranquila. En eso la puerta de la sala común se abrió y James entro preocupado, busco rápidamente con la mirada a Kyra. Corrió hacia ella preocupado, aparentemente se había encontrado a Sirius en el baile, pero el castaño lo vi mal y cuando le pregunto lo único que pudo sacarle fue el nombre de la castaña. Remus le explico todo a James mientras Lily seguía consolando a Kyra, luego Remus y Marianne se fueron al baile a petición de la ojiazul, que no quería arruinarle la noche a nadie. Luego también se fue Lily pues seguramente su pareja la estaba esperando; el único que quedo fue James que no tenía una pareja como tal.

-No me voy a ir Ky, me voy a quedar contigo- dijo James rehusándose a quedar por milésima vez.

-James, no tienes por qué quedarte conmigo, menos cuando la fiesta esta allá abajo, ve a divertirte.- dijo también por milésima vez Kyra, habían tenido es discusión varias veces desde que la pelirroja se fue.

-No tengo pareja, no es que me vaya a divertir mucho.-

-Sabes perfectamente que no necesitas de nadie para divertirte.-

-Pero aun así no tengo pareja para bailar ni nada, Lily está con otro y prefiero estar aquí contigo que con cualquier niña boba que se la pase babeando al verme.- La ojiazul sonrió

-Claro, es mejor que no vayas, no queremos que haya heridos cuando la pista se llene de baba de cuando te vean llegar-

-Ja, muy graciosa, y tú ¿por qué no vas? Ignora el tarado de Sirius y a tu hermana, te la vas a pasar bien; es más, ven conmigo, nadie se esperara vernos llegar juntos y nos podemos divertir.-

-No es buena idea James, no me siento bien-

-No te tomes tan apecho las palabras de Sirius, las dijo porque estaba enojado, por supuesto que le importar, son los mejores amigos.-

-Las cosas ya cambiaron James, todo cambio…-

-¿A qué te refieres?-

-Ahh… debes de prometer que no se lo dirás a Sirius, James, prométemelo…. No se lo puedes decir a NADIE-

- Si, si, lo prometo- dijo levantado su mano.

-Bien, bueno pues lo que pasa es que, desde que….desde que comenzaron las clases, siento algo por Sirius, algo más que amistad-

-¿Qué?- una sonrisa apareció en la cara de James, eso significaba que los dos sentían lo mismo entre sí, todo se podía solucionar.

-Ya me escuchaste, estoy enamorada de Sirius Black… Pero James lo prometiste, no le puedes decir nada a nadie, menos a Sirius; ahora todo lo que tengo que hacer es olvidarlo.-

El mundo se le fue a los pies al pelinegro, no le podía decir nada a Sirius de lo que Kyra sentía por él, pero tampoco le podía decir a ella lo que él sentía. Todo era una gran confusión, como podía alguien estar tan ciego.

-Bueno, sí que es una noticia, Ky, pero no importa, aun así vayamos al baile. Te sirve para despejar la mente, nos mantendremos lo más alejados posible de Sirius y de Lily. ¿Qué dices?-

-No me parece buena idea James-

-Vamos Kyra- si algo tenía James Potter es que podía ser muy persuasivo.

-No James, no quiero que me lastime más-

-Vamos, o si no… le voy a decir todo.-

-No te atreverías James Potter-

-No, la verdad es que no, pero por favor ven conmigo.-

Es menos de treinta minutos Kyra estaba disfrazada de vampiro y James de dementor, un dementor muy gracioso. Mientras bajaban al gran comedor le entro un ataque de pánico a Kyra, y dudo en seguir con eso, pero James la animaba a seguir. Era extraño como el castaño podía convencerla de hacer tantas locuras. Llegaron a las grandes puertas de roble, estas estaban decoradas con telarañas y calabazas flotantes. Una vez más la ojiazul dudo al tocar la puerta, atrás de esa puerta estaban todas las personas que alguna vez la habían lastimado, pero también las que la habían hecho muy feliz, las personas que la habían apoyado, las que la habían hecho llorar. Pero la única persona en la que pensaba: Sirius Black.