Aquí da inicio esta mini maratón de tres capítulos ;)
CAPÍTULO 9:
"Abriendo el Corazón"
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La pre-adolescente les contaba a sus papás cómo quería festejar sus doce años y ellos la escuchaban gustosos. Colette nunca había sido la típica niña que pedía fiestas grandes o juguetes costosos ni que les exigía nada. Sabía que ellos eran muy buenos y generosos y agradecía lo que sea que le diesen.
Aunque eso no significaba que no supiese lo que quería, al contrario, era muy decidida y segura de lo que hacía o decía. Y cuando se proponía algo, no se daba por vencida hasta que lo conseguía.
- ¿Eso es todo princesa? ¿Estás segura?
- Sí papá Blaine. Es lo que quiero.
- Bien, entonces eso tendrás.
- ¡Gracias! – empezó a dar saltos de emoción – Voy a llamar a mis amigas para decirles. Ustedes son los mejores – los abrazó y salió corriendo hacia su habitación.
- Es un amor, espero que no cambié – suspiró el castaño.
- No lo hará, ella es muy especial, además de madura.
Kurt se levantó de su silla y se dirigió hacia donde su esposo pero se frenó a escasos centímetros de él.
- ¿Qué sucede? – indagó al notar el extraño gesto en su rostro.
- Mmm… No estoy seguro… Tuve una sensación rara – se mordió el labio – Quería sentarme en tu regazo como lo hice en tantas ocasiones, pero no pude.
- ¿Por qué?
- Hemos pasado por tantas cosas en estos últimos meses y a veces se siente como si nada es igual.
- Se supone que vamos a trabajar en eso para solucionar todos nuestros problemas.
- Lo sé, pero… me siento mal por tener esta reacción, como si fueses un desconocido o no tuviera la confianza contigo…
- ¿Te das cuenta de lo ilógico que es eso? No entiendo cómo puedes decirlo, no después de todo lo que platicamos y de que hiciéramos el amor.
- Blaine, cariño… es que… Ya sabes como soy a veces… Ni yo mismo me entiendo…
El moreno extendió un brazo y le tendió la mano – ¿Todavía me amas? – el castaño no respondió y esquivó la mirada, ante esto, bajó la mano decepcionado y respiró profundamente – ¿Me puedes explicar qué fue todo eso que me dijiste? ¿Dónde quedó lo de que quieres salvar nuestro matrimonio?
- Blaine, estoy algo confundido con todo lo que nos ha estado pasando. Nunca creí que nuestra relación pasaría por esta tormenta… – se acercó más a su esposo y lo miró fijamente – Pero si de algo estoy seguro es de que quiero recuperar lo que teníamos. Realmente no sé por qué me sentí así y lo lamento.
Si me quedé en silencio por un instante fue porque me puse a pensar en que jamás creí que algún día me preguntarías algo como eso – luego de observarlo detenidamente y hacer varias respiraciones cortas, se sentó sobre las piernas del ojimiel.
- No tienes que hacer esto si no estás a gusto o te incomoda de algún modo.
Kurt cruzó los brazos por detrás del cuello de Blaine y lo miró fijamente – Te amo – lo besó con suavidad – Siempre te voy a amar – volvió a besarlo.
- ¿Estás seguro?
- Mi cabeza es un lío, pero no significa que haya dejado de amarte – enredó sus dedos en algunos rizos – ¿Me amas?
- Con todas mis fuerzas.
- ¿A pesar de todos los problemas que hemos tenido, las discusiones, las peleas, los…
- Sí, sin importar qué, te amo.
- Aunque te pegué con la puerta y ahora tu frente parece una pelota por lo hinchada que está. Dios, luce terrible, debería ir al médico.
- Estoy bien.
- Lo lamento tanto Blaine, nunca quise… me siento terrible.
- No lo hiciste con intención.
- Claro que no, pero si no hubiera empujado con fuerza la puerta… Lo lamento realmente.
- Lo sé cariño. No debí asumir que te ibas. Te conozco demasiado bien como para haber pensado que sólo te darías la vuelta y te irías. De hecho, no estaba pensando, por eso las cosas sucedieron.
- Pero, necesitas un médico.
- Estoy mejor. Ya no duele igual que horas atrás, lo que quiere decir que empieza a desinflamarse.
- ¿Seguro? Porque se ve mal.
- Estoy seguro, mi amor.
- ¡Mi amor! ¡Hace tanto que no me decías así! Sí, ya sé… tampoco he sido cariñoso contigo desde hace unos meses y…
- Eres mi amor, mi cielo, mi vida, mi todo.
- ¡Oh Blaine! ¡Nunca dudes que te amo! ¡Jamás! ¡Eres mi mundo entero!
El moreno acortó la escasa distancia y besó a su esposo, perdiéndose los dos en el mar de sensaciones hasta que se vieron obligados a separarse para poder respirar.
- Tenemos que salvar nuestro matrimonio, Blaine.
- ¿Quieres que busquemos ayuda?
- ¿Te refieres a un consejero o un psicólogo tal vez?
- Lo que sea mejor para nosotros.
- ¿No podríamos resolverlo por nuestra cuenta? Al menos intentarlo, y si las cosas no van bien… entonces… – se mordió el labio.
- ¿Qué te preocupa?
- ¿Ah?
- Cuando algo te preocupa y no deja de dar vueltas en tu cabeza, siempre te muerdes el labio o empiezas a jugar torpemente con tus dedos.
- ¡Qué bien me conoces! – se sonrojó y le regaló una sonrisa tímida.
- ¡Oww Kurt! – dijo con dulzura – No te habías puesto así desde que éramos adolescentes.
- Te amo y… tengo miedo de pensar…
- ¿Pensar en qué?
- Justamente en que llevamos juntos desde que éramos adolescentes y… – volvió a encajar los dientes en su labio – tal vez… es que a veces…
- Deja de hacer eso, por favor. Te vas a lastimar. La última vez que te pusiste nervioso te abriste el labio de tanto morderlo – lo tomó de la barbilla y fue trasladando su mano hasta acariciarle el rostro suavemente – sólo dime lo que te tiene así… Aunque creo saberlo.
- Blaine… no… es…
- Piensas en que como estamos juntos desde la adolescencia, tal vez nuestra relación ya no da más. Que las cosas posiblemente no se pueden solucionar, que el amor se terminó, que…
- No sigas – su voz se quebró en ese momento y su respiración se agitó – Te amo y no quiero perderte… sé que te amo… créeme… por favor.
- Lo sé, realmente lo sé cariño. También te amo y no veo mi vida sin ti. Por eso sugerí lo de buscar ayuda si es necesario. No porque piense que no podamos hacerlo por cuenta propia, pero a veces es bueno poder sacar todo lo que llevamos guardado y tal vez recibir consejos de alguien que vea las cosas desde una perspectiva diferente. Sabes que los problemas no son exclusivamente de nuestra relación, lo que más nos ha afectado es lo que sucede con nuestros hijos.
- Tampoco veo la vida sin ti – trató de controlar su respiración – y sí, estoy consciente de que lo que sucede con nuestros hijos nos tiene mucho que ver con las peleas que hemos tenido – hizo una pausa – Quiero que hagamos lo necesario para estar bien. Son más de treinta años los que llevamos juntos y quiero treinta más, muchos más todavía. Deseo con todo mi corazón envejecer a tu lado Blaine, ver a nuestros nietos nacer, crecer y jugar con ellos.
El moreno lo rodeó con sus brazos y lo besó, disfrutando de su sabor y esencia, de esos labios que siempre lo volvieron loco y los cuales era maravilloso volver a sentir.
Unas lágrimas rodaron de los orbes azules aterrizando en las mejillas del ojimiel. Él llevó una mano al rostro de su esposo y las secó sin separar sus labios ni abrir los ojos – Te amo mucho Kurt. Sé que todo esto es difícil, pero vamos a lograrlo.
El castaño sólo profundizó el beso como respuesta y se aferró con los puños a la camiseta de su pareja.
El ósculo duró por varios minutos en los que con ese acto expresaban todo lo que sentían el uno por el otro y que ese no era el final de su historia. Ninguno de los dos lo iba a permitir, un tropiezo no significaba que las cosas habían terminado. Tal vez se pusieron complicadas, pero ellos podían superarlas y salir adelante, siempre lo habían hecho y esta no sería la excepción.
Lucharían con más ganas e ímpetu que nunca, porque se trataba de su relación, de todo lo que habían compartido a lo largo de treinta y dos años que llevaban juntos, de los cuales eran veinticuatro de matrimonio y en los que habían tenido cuatro hijos a los que amaban profundamente.
Al separarse, juntaron sus frentes y mantuvieron los ojos todavía cerrados, disfrutando una vez más de las sensaciones y empapándose de todos los sentimientos que brotaban incontenibles.
Kurt con voz suave susurró – ¿Recuerdas la canción que te escribí para uno de tus cumpleaños? – el moreno asintió mientras aspiraba el aroma de su esposo y se deleitaba en el cálido aliento que lo golpeaba.
Segundos después, el ojiazul comenzó a cantar…
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Tú eres el aire que necesito para respirar
El río de la vida dentro de mí
Eres la mitad que me completa
Eres el ancla de mi alma.
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Y eres fuerte cuando soy débil
Eres las palabras cuando no puedo hablar
Nunca dejas de ver a través de mí
Ese es el amor que encontré en ti.
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Blaine lo sujetó con más fuerza contra su cuerpo y continuó con la canción…
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Eres mi refugio de la tormenta
Eres el camino que me lleva a casa
Y bebé, aquí contigo cara a cara
Sé que he encontrado mi lugar.
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Una vez en la vida
Encuentras a la única persona
Que es la adecuada
Y cuando dices "para siempre", es verdad
Ese es el amor que encontré en ti.
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Los dos abrieron los ojos al mismo tiempo y se contemplaron fijamente. Sus miradas decían tanto. Todo el amor que seguían sintiendo por el otro estaba grabado en sus pupilas. Sonrieron a la par, sabiendo muy bien lo que su pareja le estaba diciendo, aun sin palabras. Ambos lo supieron en ese instante, las cosas mejorarían, y luego de un suspiro cantaron al unísono…
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Quiero envejecer contigo
Quiero morir entre tus brazos
Quiero envejecer contigo
Quiero estar mirando tus ojos
Quiero estar allí para ti
Compartir todo lo que haces
Quiero envejecer contigo.
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Volvieron a besarse al terminar la última parte. El momento se había tornado perfecto, sentir los labios, los brazos, las pequeñas caricias, el calor de sus cuerpos juntos… Eran de las cosas que habían dejado de hacer a raíz de los problemas. Un acto tan íntimo y maravilloso que los hacía sentir que iban en el camino correcto, tal vez un camino con algunas grietas y que tendría baches, pero que recorrerían tomados de la mano y sin soltarse para así atravesarlo hasta el final.
Ese beso se sentía totalmente perfecto, profundo, espléndido, divino, familiar. Era como tocar la gloria y sentirse rodeado entre nubes sobre las cuales habían dejado de flotar hace un tiempo y ahora estaban presentes nuevamente, haciéndolos conectarse en todas las formas posibles.
