Wenass! qué tal?Ya volví!!jaja
Lo primero que quiero deciros es que tengo excusa porque no sé por qué FanFiction no me dejaba cargar el capítulo (que, por cierto, lleva escrito desde hace una semana) Pero bueno, más vale tarde que nunca: aquí estoy!!
De nuevo (y algo que no me cansaré de repetir) muchíííííííííííísimas gracias por todo el apoyo que me dais!! Sé que parece que lo digo por cumplir pero no es verdad! Es que cada vez que me llega un e-mail de fanfiction se pone una sonrisa de boba...jajaja
Bueno, espero que estéis deseando leer el capítulo que para mi gusto es importante en cuanto a lo que pueda pasar próximamente!
El capítulo 10 prometo colgarle más pronto que este!!
Y ya no os entretengo más: a leer!!
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Amaneció el 8 de enero con una sonrisa dibujada en la cara. Lástima que las mejores navidades de su vida se hubieran acabado pero… por lo menos vería a Harry y Ron, que aunque se le habían pasado los días volando, no se le olvidaba que hacía 15 días que no sabía nada de sus mejores amigos.
Dentro de unos minutos le volvería a ver apoyado en la puerta de la Sala Común de Gryffindor con su cabeza agachada mirando al suelo… con esa mirada penetrante que la volvía loca fija en el suelo y un pie sobre la pared a modo de apoyo…
Era cierto que estaba completamente enamorada de Blaise Zabini, pero no sólo físicamente, era mucho más. Durante esas dos semanas que había compartido con el muchacho día y noche, éste le había hablado de sus sueños y esperanzas de futuro, de cómo se sentía muy incómodo con sus padres y cómo su familia le hacía el menor caso. Le había confesado que ella era la única persona a quien había sido capaz de contarle todos sus miedos y que sentía que con ella estaba seguro y libre… y eso era lo que había enamorado a Hermione.
Mucho más que su varonil apariencia o que su atlético cuerpo, esa forma de abrirle su corazón y de tratarla como a una reina le había encandilado sobremanera.
Con el tiempo, ella también le había confesado que a veces iba a la biblioteca porque sentía que no encajaba del todo en la atmósfera Gryffindor, ya que todos estaban enamorados y se iban con sus parejas dejándole a ella a un lado. Que lo comprendía, pero que también le asustaba el hecho de que su destino estaba ligado a una vida solitaria.
Y la forma en que él la abrazó y la besó en el pelo cuando la castaña le confesó esto y lo que le dijo al oído hicieron que se entregara todavía más a él.
"Nunca estarás sola¿entiendes? Siempre estaré contigo."
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Zabini subió al Expreso de Hogwarts un poco molesto.
Durante las vacaciones no había dejado de pensar en su encuentro con Hermione en el campo de Quidditch.
¿Por qué de repente la chica le hablaba como si nada¿Y qué era eso de "el chico del que te hablé si nunca habían hablado nada fuera del ámbito escolar?
Le hubiera gustado quedarse en el Colegio durante las vacaciones de Navidad para poder hablar con la muchacha, pero la insistencia de Draco por que se fuera unida a la "sagrada" cena de Navidad de su familia a la que estaba obligado a asistir no se lo habían permitido.
Ciertamente se le habían hecho muy largas, ya que ansiaba regresar a las clases y así tener la oportunidad de pedirle explicaciones a la castaña.
"Ya lo creo que te las voy a pedir, pequeña leona" – pensó el moreno mientras el tren arrancaba rumbo al Castillo.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Draco esperaba a Hermione apoyado en la pared al lado del retrato de la Señora Gorda, algo que llevaba haciendo todas las Navidades.
Desde el día en el que se besaron en el baño de prefectos algo había nacido dentro de él, algo que nunca antes había sentido… algo como… amor.
Sin embargo, ella no sabía quién era él en realidad y el rubio sentía que la estaba engañando de una forma muy cruel y que se merecía conocer la verdad.
Al principio todo había comenzado como un juego, ya que a él simplemente le atraía Hermione… pero durante estas dos semanas que se habían conocido sentía algo tan fuerte hacia la Gryffindor que ya no le importaban las apariencias y sólo quería ser feliz a su lado aunque eso fuera imposible.
Pero el ojigris quería que la chica se enterara de la verdad de sus propios labios y si se enteraba por el auténtico Zabini… la perdería para siempre.
Aún recordaba que ella había hablado con él y éste sabía que el moreno no lo habría olvidado, así que tendría que actuar con cuidado.
Por suerte, éste se había ido a su casa durante las vacaciones y en la Sala Común de Slytherin tan sólo habían permanecido algunos alumnos de primero y segundo con los que ellos no tenían trato; todos los que los conocían también se habían marchado dejándole con la posibilidad de adoptar la apariencia de Blaise, así que por eso no tendría que preocuparse.
Además Draco le había dicho al Slytherin que él se iba a quedar en Hogwarts todo ese período así que en ese aspecto no le había engañado.
Pero… ¿cómo y cuándo iba a confesarle todo a Hermione?
En estas cavilaciones estaba el muchacho cuando esa voz lo sacó de su trance.
- ¡Hola Blaise! – saludó la castaña al chico esbozando una espléndida sonrisa que hizo sentirse culpable a Draco.
- Hermione… - susurró el Slytherin mientras le acariciaba el rostro y se iba acercando poco a poco al rostro de la Gryffindor.
- ¡Quieto! – dijo Hermione a la vez que se apartaba de los labios del moreno – nos podrían ver¿recuerdas? – le reguñó cariñosamente ella.
- Es verdad, lo siento… - se disculpó el chico que parecía abatido. Lo que a la muchacha no le pasó desapercibido.
- ¿Te pasa algo? – le preguntó la chica con preocupación.
- No… es sólo que estoy cansado.
- ¿Seguro? – preguntó retóricamente la castaña.
- Sí.
- Bueno, bajemos a desayunar a ver si así te sientes mejor.
"No creo" – pensó Draco.
Durante el camino hacia él, Hermione estaba bastante inquieta. Sabía que algo pasaba pero no lograba averiguar el qué. Notaba muy raro a Zabini pero el chico no le decía nada…
Al llegar al Gran Comedor que estaba ocupado por muy pocos alumnos, Hermione habló:
- Escucha, esta tarde regresan Harry y Ron de sus vacaciones y voy a tener que ir a buscarlos a la estación así que no nos podremos ver. Quedamos a las 9 en la Sala de los Menesteres¿vale?
- ¿A las 9? Está bien.
- Bueno, tengo que irme a Hogsmeade ahora antes de que vengan para comprarles los regalos. Le pedí una autorización a Dumbledore para que me dejara salir¿me acompañas?
- Lo haría, pero tengo que estudiar.
- Está bien. Nos vemos después entonces. – dijo la castaña incorporándose.
- ¡Espera! – la agarró el Slytherin – Hermione, sabes que te quiero ¿verdad?
- Lo sé – respondió la Gryffindor ruborizándose.
Acto seguido miró a un lado y otro vigilando que no hubiera nadie mirándolos y le dio y un rápido pico en los labios al moreno.
Éste sonrió de medio lado, pero para entonces Hermione estaba saliendo por la puerta del Gran Comedor.
"Así que todos regresan esta tarde… tengo que confesárselo todo antes de que Zabini lo haga o ella misma se dé cuenta de lo que está pasando" – pensó Draco mientras se comía una tostada.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cuando Harry y Ron bajaron del tren sólo les dio tiempo a ver cómo una mata de pelo castaño rizado se acercaba peligrosamente hacia ellos y los abrazaba con fuerza.
- ¡Chicos! Os he echado de menos…
- Vale Hermione… pero no puedo respirar – logró decir el pelirrojo.
- Lo siento – dijo sonriendo la castaña a la vez que se separaba de sus amigos. - ¿Qué tal las Navidades?
- Fenomenal, lo mejor fue el día de Nochebuena, cuando Harry activó una de las bromas de Fred que había en su cuarto y que tenía para reparar y la máquina empezó a soltar mocos por toda la casa – comentó Ron riéndose escandalosamente.
Todos los que pasaban por ahí los miraban extrañados y el ojiverde le dio un codazo al Weasley para que parara de reñir.
- Joder, Harry… ¡no es para tanto! Me has dejado el estómago… - se quejó éste.
- Si no hubieras empezado a contarlo…
- Bueno chicos… regresemos al Castillo. – propuso la chica.
Desde la salida de un vagón no muy lejano a los tres Gryffindor, un chico moreno espiaba al trío dorado, aunque su mirada estaba fija en Hermione.
Siempre había estado colado por ella y ahora que tenía la oportunidad de conseguirla se había propuesto hacerlo; no la dejaría escapar.
Siguió la trayectoria que tomaron los tres amigos y sólo al desaparecer éstos, desvió la vista.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
En el interior del Castillo, un nervioso Draco Malfoy mezclaba los ingredientes necesarios para tres pociones que necesitaba urgentemente: una poción para dormir y las ya muy frecuentes pociones multijugos, cuyos ingredientes se había aprendido de memoria gracias a su uso constante. Por desgracia le quedaba poco polvo de cuerno de bicornio, con lo que una de las pociones se quedaría con poca cantidad de ese ingrediente, pero esperaba que fuera suficiente para que ésta surtiera efecto.
Más valía que todo le saliera bien, porque de ello dependía su futuro con la Gryffindor que había logrado descongelarle el corazón.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
¿Qué¿Qué tal estuvo? Espero que bien!! Esto ya se está poniendo interesante ¿eh? muahahaha
Bueno, el próximo no tardará en llegar!!
XaU!
Y ya sabéis:
R
E
V
I
E
W
S
