Hola... se que a pasado algún tiempo, pero estuve debatiéndome si subir esto o no... por lo que leí, algunos no entendieron del todo algunas situaciones... así que decidí subirlo.
Estoy trabajando en una traducción, así que tal vez pronto la suba.
Espero que este último capítulo sea de su agrado
Glee no me pertenece... (solo Dianna Agron en mis sueños).. pertenece a Ryan Murphy.
Sin más... espero que disfruten de este último capítulo.
Epílogo.
Dos meses habían pasado ya desde que la memoria de Rachel se encendió de nuevo, con ello sus viejos temores, y el recuerdo de lo sucedido azoto su corazón. Las explicaciones dadas en aquel tiempo ahora eran inverosímiles y aunque no pedía nada, solo sinceridad; la boca de la rubia rebosaba en perdones y arrepentimiento. Ella aun no quería escuchar explicaciones, solo quería disfrutar como si todo hubiese sido una largo y bizarro sueño. Quinn se esforzaba por hablarlo a cada momento, pero el corazón de Rachel aun no quería escuchar nada.
Había pasado unos días duros cuando tuvo que enfrentarse a Santana. Lo más doloroso que tuvo que hacer fue explicarle por que la dejaba; ver ese hermoso rostro atravesado por el dolor la hizo sentirse ruin. Pero Santana también fue un juguete de ese niño caprichoso llamado destino. Rachel aun lloraba al recordar cómo sin merecerlo ella rompía en mil pedazos los sueños de alguien que solo deseaba amarla. Pero su corazón no le pertenecía aunque lo había olvidado, y era imposible regalarle a alguien algo que no te pertenece. Fue sumamente difícil responder todo lo que Santana preguntaba entre llantos y ruegos, y aun no estaba segura de que sus palabras fueron bien entendidas. Pero dentro de sí, aceptaba que fue la mejor decisión.
Flash back.
Después de tres horas hablando de todo lo ocurrido, Rachel y Santana se encontraban aun sentadas una frente a la otra en la habitación en la que aquella vez hicieron el amor por primera vez.
Detrás de la puerta, la familia Berry decidió alejarse a tomar aire, llevándose también a Quinn que se sentía totalmente superada por Santana. La latina era parte importante en la vida de Rachel en ese momento, y ella aun no se sentía con el valor de prohibirle nada, mucho menos hablar con la que hasta ese momento fue la novia de su morena. Las piezas del ajedrez no encajaban en un juego a su favor esta vez… los celos se hacían presentes pero debía tragarse de tajo todo lo que sentía y dejar a Rachel cerrar ese círculo.
Los gritos y sollozos se escuchaban tras las paredes.
—Explícame Rachel…. Dime una vez más a la cara porque me dejas, dime en que me equivoque, acepto reclamos si algún día falto amor de mi parte, pero dime algo que mi corazón acepte—
Ahí estaba ella, sentada frente a Santana, que descompuesta por la impotencia y el dolor, hacia por cuarta vez las mismas preguntas… preguntas que Rachel no sabía responder. La morena era un mar de lágrimas, la mujer inquebrantable y fuerte que era Santana López estaba transformada en una niña pequeña, que rogaba por qué no la dejara.
—Cariño… perdóname, yo…. Yo no sé que mas decir….
— ¿Me amas Rach?... ¿alguna vez me amaste?... cuando te entregaste a mi me amabas?
—Sant… por favor, te lo suplico no hagamos esto mas difícil, ambas estamos ya cansadas de hablarlo… yo ya te conté todo… por favor… te juro que no quería que esto pasara, no quería lastimar a nadie yo… pensé que… que….
—Es que no lo entiendo! — Grito en muestra de total desesperación. — ¿me mentiste Rachel?... ¿es eso lo que estas tratando de decirme?... que me mentiste y que todo este tiempo todo lo que vivimos fue una simple fantasía creada por tu falta de memoria?... estas siendo injusta— las lágrimas no paraban de salir de sus ojos.
—Yo… Sant, ella…. Yo no lo recordaba, y siento no haberte dicho lo de ese accidente, pero es que no lo sabía… la realidad ha tocado duro a mi puerta y me ha mostrado la verdad y en esa verdad solo distingo una silueta que me acompaña… siempre fue ella Sant… yo se que te estoy destrozando, y me dices que soy injusta, pero sería aun más injusta si te ocultara la verdad… si le diera la espalda a esto que está pasando y continuáramos con una relación sin futuro porque yo ya me entregue hace años a alguien… alguien que mi mente olvido por un tiempo, pero no mi corazón…. Yo te adoro de verdad que lo hago… pero…. — Santana la interrumpió posando su dedo índice en su boca para impedir que siguiera enredando sus palabras, todo estaba dicho. Era momento de aceptar la derrota.
—Para… para, no lo digas, no creo ser capaz de soportar lo que se que dirás…. Aunque no lo entiendo del todo, es hora de que yo lo acepte… solo te pido un favor, Rach…
—Lo que sea, Sant…
—Por favor, dame un tiempo, no quiero mantener contacto contigo de ninguna forma, voy a pedir un año sabático en la universidad, porque necesito alejarme de ti. Aunque te llame, Rach… no me contestes, y cuando todo se vuelva caótico y el sentimiento me haga tener el arrebato de buscarte no me abras la puerta, solo eso…—La latina hizo una pausa, trago saliva pesadamente y continuo, ante la mirada nublada de Rachel— No voy a ser inmadura y hablar mal de ella porque no la conozco, y tampoco conozco las razones por las que te dejo en un principio… solo espero que te ame la mitad de lo que te amo yo… Y que este dolor que me está quemando, valga la pena…. Que valga la pena todo lo que estoy sintiendo, porque es horrible, Rach… yo se que ya lo viviste… y espero que sus confusiones no te hagan pasar por esta situación una segunda vez, por que Santana ya no estará para rescatarte— dicho esto, Santana se inclino y dejo un suave beso en los labios de la morena para despedirse.
—Adiós Rachel… Te ame sabes… te ame…. Te amo.
—Perdóname Santana…. Se Feliz, por favor.
—Tú también… más que nadie lo mereces. Adiós.
—Adiós Sant.
Fin del Flash back.
Una vez más la culpa que le causaba ese recuerdo empañaba un poco la felicidad que ahora sentía. El futuro se avecinaba difícil, había mucho que superar, mucho que perdonar, pero su amor era mucho más grande que cualquier motivo.
Su princesa guerrera fue derrotada por sus propias confusiones, su escudo y su lanza estaban hechos añicos.
Aquella guerra imaginaria que la rubia libró entre su corazón y su mente la dejo moribunda al notar que su alma seguía perteneciendo a esa hermosa morena que colmaba su vida desde siempre. Era momento de elevar la bandera blanca y rendirse ante su verdad. Y esa verdad era que su vida pertenecía a Rachel Berry.
Los rayos de sol poco a poco iluminaban la habitación pintada de adolescencia en la que se encontraban. Se estiro perezosa para abrazar el cuerpo que había amado durante horas aquella noche. Al notar el vacio a su lado, abrió los ojos, para encontrarse a su princesa observándola con un semblante triste.
—Amor?... princesa?...
Ante el llamado hubo silencio.
Rachel se levanto del sillón y camino hacia ella, se sentó a su lado, dio un beso de buenos días y tomo el rostro de Quinn entre sus manos. La rubia tembló.
—Estoy lista para escucharte.
La rubia abrió sus ojos. Había escuchado bien?, Rachel le estaba pidiendo una explicación. De repente su mente quedo en blanco, y todo lo que había pensado decirle se esfumo por completo.
—Amor… yo, no sé qué decir ahora, me tomas por sorpresa… su dialogo fue interrumpido por un beso fugaz.
—Quinn.. Tranquila, solo dime lo que sentías, dime porque te alejaste, porque si solo necesitabas un tiempo estuviste con otra persona… solo quiero que superemos el pasado, para empezar a ser completamente felices… lo merecemos después de tanto. — la sonrisa que iluminaba su rostro dio tranquilidad a la rubia.
—Está bien… solo escucha y si tienes algo más que preguntar me lo dices… está bien…
Rachel asintió.
La rubia tomo una gran bocanada de aire. El momento de la verdad había llegado.
—Amor… yo se que te eh pedido perdón mil veces, y me parece poco… Yo…, yo me acobarde Rach. Yo deje que mi mente le jugara trucos a mi corazón y de repente me sentí vacía. Sentí que estaba apagando poco a poco el amor que sentía por ti… pero la verdad amor, es que mi egoísmo y mi estupidez no me permitieron ver que ese vacío que sentía no era más que miedo. Miedo a no estar a la altura de la mujer en la que mi princesa pequeña se estaba convirtiendo… y ese miedo me volvió vulnerable, y desee dejarte libre Rach, sentí que tal vez si mi tu estarías mejor, y que yo podría encontrarme… debes estar consiente amor de que no estuvimos separadas por más de siete años; y debo ser sincera, desee poder ser libre también para experimentar la soledad… no estuve con nadie mas además de Brenda… y desde el primer momento en que llegue a Los Ángeles, aunque estaba emocionada, no lo sentía correcto.. Pase de todo en esa ciudad Rach… pero cada lugar que conocía me hacia recordarte… me hacia añorarte… cerraba mis ojos e imaginaba que estabas ahí tomando mi mano y sonriéndome…. Y entonces después de solo dos semanas de estar allá comprendí mi error… y aunque mi mente trataba de evadir a mis sentimientos no lo lograba. Te recordaba cada vez que abría un libro para estudiar, por que esperaba ese té que siempre ponías en mi escritorio… deje de tomar café por un tiempo porque hasta eso me recordaba a ti…. Mi orgullo entonces se hizo presente, y aunque mi alma deseaba con todas sus fuerzas correr hacia ti… mi cobardía no lo permitía. —Tras una pausa Rachel se inclino a besar sus labios, las lágrimas se agolpaban en las pupilas de su rubia, y por su mirada ella sabía que estaba intentando no quebrarse. —En mi esfuerzo por reencontrarme, te perdí y me perdí aun mas, ya no estaba segura de nada, me sentía en medio de miles de caminos sin saber qué dirección tomar... pero era una tonta, porque estaba consciente de que cualquier camino que tomara por más largo que pareciera, siempre al final estabas tú… porque mi futuro, mi vida, mi estrella… mi amor…. Eres tú y siempre lo fuiste….
—Y en qué momento en uno de esos caminos que tomaste apareció Brenda?... sin pensarlo la pregunta las sorprendió a ambas.
—A ella la conocí en una fiesta de la universidad y las cosas se dieron de manera muy extraña entre nosotras, nunca me sentí realmente convencida de lo que hacía, pero tú eras feliz y yo… yo tenía que avanzar… cuando supe del accidente, estaba lista para irme a Nueva York, fue entonces cuando Kurt y Blaine intervinieron, incluso tus padres me pidieron que no te buscara… y pensé que tal vez el acto de amor más grande que podía hacer era desaparecer de tu vida y… supongo que me convencieron. Pero en ese momento yo morí Rach… morí por que en tu mente yo no existía… pensé que debía dejarte ser feliz que debía sacrificarme, tal vez el destino me estaba cobrando una factura bastante cara… Tu olvido.
—Pero yo nunca te olvide Quinn… mi corazón nunca te olvido.
—Lo sé amo… es solo que… cada vez que tenía noticias tuyas, todos me decía que estabas feliz, que todo iba de maravilla… y fue ahí cuando decidí darle una oportunidad a ella…
—La amabas…
—No… — fue contundente en su respuesta. — Le tenía mucho cariño, agradecimiento, ella me ayudo mucho… fue un gran soporte, pero… nunca pude amarla… Tú… amabas a Santana?—
La morena pensó su respuesta por un instante y Quinn tembló al saber que la respuesta no sería de su agrado.
—Creo que en algún momento sentí que la amaba… pero siempre hubo algo que no me dejaba avanzar… y ese día en el parque… supe que eras tú.
—Rach… yo se que, no merezco que me estés regalando esta oportunidad, sé que mis excusas no son válidas, pero una vez te perdí amor… por mis miedos te perdí… y créeme que no pienso dejar que eso ocurra de nuevo…—Quinn se acerco a Rachel y tomo sus manos— Rach… te prometo que por más duro que todo se vuelva, por mas difícil que se nos muestre la vida, nunca dejare que nuestro amor se acabe… voy a demostrarte día tras día que Te amo… que mi vida, mi alma todo de mi te pertenece… por mi inmadurez casi mueres y eso nunca podre perdonármelo— poco a poco el rostro de Quinn se cubría de lagrimas, Rachel escuchaba atenta cada palabra con la mirada nublada por ese torrente acuoso que resbalaba por sus mejillas. Quinn no quería dejar nada en el aire.
—Amor… yo ya te he perdonado, es tu turno de hacerlo contigo misma. Piensas que tus razones no son válidas, pero éramos muy jóvenes cuando decidimos vivir juntas, y yo te presione a hacer algo que no querías Quinn… Yale era la universidad perfecta para ti, pero me sentía insegura de que pudieras fijarte en otras chicas y que me dejaras… y mira lo que logré…
—Para Rach… no fue tu culpa amor… yo hice que te sintieras así… yo decidí cambiar de universidad. Fui yo…
—Quinn… basta de hablar del pasado ya escuche suficiente, y entendí lo suficiente… y te creo— la morena beso suavemente los labios de Quinn, la charla las estaba afectando. Ella ya había escuchado lo que necesitaba. — Te amo, y siempre lo hare… es hora de que seamos felices. La vida ya nos cobro muchas lágrimas por adelantado… escúchame— Rachel tomo suavemente la barbilla de Quinn. —Si un día sientes el mismo miedo, el mismo vacio me lo dirás amor… lo solucionaremos juntas de acuerdo… ambas ya sufrimos demasiado—La rubia asintió, limpio sus lágrimas y beso una vez más los labios de su morena.
— Estas lista para subir de nuevo a mi avión de papel amor? — pregunto Quinn limpiando sus lágrimas.
—Siempre lo estuve… ¿me regalaras una nube?
—Todas las que quieras.
— ¿Para siempre?
—Para siempre.
Sellaron la promesa con un beso, de esos que saben a eternidad y a consuelo. De esos que saben a triunfo. Todo lo vivido ya era una historia escrita en su pasado y el presente se asomaba emocionado ante un futuro que prometía estar lleno de felicidad.
Hay amores efímeros, amores intensos… y hay otros, que perduran en el tiempo y las distancias, amores que aunque el tren de la memoria parta sin él… espera por el siguiente que lo lleve a morar en el corazón que desde siempre fue su hogar.
Rachel y Quinn, por fin tendrían su "Felices para Siempre".
Fin.
