Este es mi primer fanfiction, espero que os guste. Si no os gusta el yaoi (Chico x chico) LEVE, no lo leáis, en cambio si os gusta, espero que este no os decepcione. Por desgracia no poseo los derechos de Fairy Tail, que pertenecen al gran Hiro Mashima.


yessicaloredo9: La verdad es que me estas pidiendo un reto, estoy intentando hacer los capítulos más largos. Poco a poco. Lo lograre algún día. Pero no te prometo nada, mi objetivo principal es acabar la historia. XD

Sole Cheney: Me alegra que este gustando la historia, me siento realizada. Jajajaja. No me gustaría spoilear sobre lo que va a pasar, pero me gustó mucho tu comentario en el primer capítulo, ya que me dieron ganas de usarlo. Si tienes alguna otra teoría sobre lo que va a pasar. La comentas ;)

MKJess-23: Prefiero que me ames a que me odies jajajaja, intento que todos mis capítulos dejen con ganas de seguir leyéndolos.

Cuellar95: Gracias por el ánimo, tratare de seguir escribiendo si sigues leyendo. XD

3nSRuB: Me alegra que te guste, y sea pionera al introducirte en este basto mundo que es el yaoi ;). Espero que sigas leyendo.

Gracias por vuestros comentarios.


Capítulo 8

Erza

Estaba sentada en una de las mesas cerca de la barra del Gremio, justo en el lado opuesto estaba sucediendo otra de las típicas peleas de Fairy Tail, lideradas por Elfman y Gazille. Cana se encontraba un par de mesas más allá, retomando su antigua costumbre casi olvidada. Lo cierto es que solo estaba aguantando cuatro barriles por día, tendría que ponerse las pilas si quería volver a competir alguna otra vez contra Bacchus. El recuerdo de la última vez que compitieron esos dos, me hizo sonreír alegremente.

Cada vez regresan más equipos a casa, el Gremio se está volviendo aún más ruidoso por momentos. De repente, mi estómago hace un gruñido muy poco femenino. La verdad, es que llevo esperando demasiado tiempo por ese pastel de fresa, se lo había encargado a Mira, hace más de 10 minutos que lo llevo esperando. Entonces, en cuanto me dispuse a recordárselo ``amablemente´´ me di cuenta de la preocupación que se reflejaba en su mirada. Quizá a otros esa sonrisa dulce les engañaba, pero a mí no. Había sido mi rival durante muchos años, la conozco bien. ¿Qué habrá pasado? Medite, mientras la observaba atentamente.

No es que estuviese preocupada por mi rival, simplemente tenia curiosidad, me convencí a mí misma. Entonces Laxus se acercó a la barra. Ahora comprendió porque estaba Mirajane tan distraída, pienso mientras me relajo en mi asiento. No era ningún secreto que Laxus y Mira se gustaban el uno del otro, y ninguno de ellos se atrevía a dar el paso. Aunque lo que más me desconcierta es que aún no sabía el porqué de la preocupación de Mira.

En cuanto Laxus se alejó, Mira le siguió con la mirada. De un momento para otro, Mirajane se quedó pálida cual fantasma. Entre sus manos se deslizo a cámara lenta la copa que estaba limpiando, impactando con el suelo y rompiéndose en pequeños fragmentos, aun después de todo el estruendo generado al caer la copa junto a sus pies. Mira no se alteró, seguía con la mirada fija en donde Laxus había desaparecido.

¿Qué acababa de pasar? Corrí junto a Mira para ayudarla, ella me susurro en voz casi imperceptible- Laxus acaba de ira a hablar con el maestro.- miro extrañada, eso no es nada como para quedarse así, de piedra, opino silenciosamente- Lleva… llevaba la …. La cruz, su cruz… Gray- tartamudeo confusamente, casi como un suspiro. Me cuesta entender lo que dice, hasta que lo comprendí. Mi mente acaba de entrar en el más puro caos. No puedo entender. Tengo que saber más. Corro hasta el despacho y apoyo mi espalda en la pared, justo al lado de la puerta del Maestro, donde Laxus había entrado, dejando la puerta abierta. Así que soy capaz de oír todo lo que se habla allí dentro.

Pude oír todo. Todo. Lucy y los monstruos. Los cuatro jinetes. Gray y Natsu posiblemente muertos. Posiblemente pensé, si yo hubiese estado con ellos ahora no estarían… mis lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas sin control, tenía que salir de aquí lo más rápido posible, corro, corro, continúo corriendo, no puedo respirar entre lágrimas y jadeos, la culpabilidad. Dejo de correr. Estoy desorientada y destrozada, solo quiero escapar de estos pensamientos pesimistas. Huir.

Por un momento estoy perdida, jadeando y llorando. Poco a poco mi mente se va despejando de todo el caos de mi interior, que anteriormente fue liberado. Empiezo a situarme, me encuentro en las orillas del rio, justo en el límite de la ciudad, este es el mismo lugar en el que Gray me había encontrado hace años llorando, recuerdo. Con cierta timidez vuelvo la cabeza, con esperanza de encontrarme a mi mejor amigo, allí parado, para consolarme, como solía hacer. Pero no hay nadie, estoy sola. Me siento sobre la húmeda hierba, mientras observo la puesta de sol, en silencio, solo con el ruido de la ciudad de fondo. Deseando que estén donde estén ese par de idiotas, porque son unos idiotas, estén bien.


En cuanto el sol se puso dando entrada a la noche, me dispongo a abandonar el lugar no sin antes prometer al cielo, de forma decidida: Os encontrare, no me rendiré, no volveré a dar la espalda a mis nakamas. Con las esperanzas renovadas. Volví al Gremio con paso firme y la mente fijada en este nuevo objetivo, salvar a mis amigos o en su defecto lo que quede de ellos.


Espero que os guste el capítulo, no dudéis en seguir comentando. Se agradecen las críticas hasta mi próxima publicación.