#2.


Finalmente el día por el cual había puesto tanto empeño había llegado.

Se sintió un tanto triste por Shiena, aún no entendía quien la había atacado. Si había sido Ichinose sería un gran problema, ya que podría engañar a Shin'ya con el veneno y acabarían ambas muertas.

El solo pensarlo la aterraba.

- ¡Hagamos todo lo posible para que la obra sea un éxito! - Exclamo el sensei, aveces su animo asustaba un poco.

Algunas que otras alumnas, principalmente Nio y Haru le respondieron con un ¡Sí! .

Mahiru miraba como todos los escolares paseaban y disfrutaban del Aniversario de Fundación de la academia. No pudo evitar recordar como la había pasado junto con Sumireko, aquellas horas fueron mágicas, con solo pensar en ellas su estómago se llena de mariposas.

Estaba pensando en aquel día cuando Shinya interrumpió.

- ¿Te gusta?- Directa al grano, como siempre.

Mahiru debía ocultar aquello que sentía, pero no había manera de esconderle algo a Shinya, simplemente esa opción no era posible.

- Sí..., perdón - Se sentía mal, horriblemente mal. Había engañado a la única hermana que le quedaba, a la única que no se había ido.

- No pidas perdón- su voz era firme pero lentamente comenzó a calmarse, el tono se apaciguo en una comprensiva oración cargada de amor - si me das a elegir entre tú y ella, te elegiré a ti siempre -

- Pero... - Se rehusaba, se oponía a herirla de esa manera.

- Pero nada, jamás dejaré que nada te produzca dolor. Y no me permitiría ser la causante de ello, si la amas ve y bésala. -Hizo una pequeña pausa - Mañana ella querrá explicaciones. Y cuando la beses todo se arreglará. - No sabía si era su imaginación pero podía sentir la calidez de un abrazo - ¿Sabes? Eres lo más importante para mí.

- ¡Yo nunca he dado un beso! Lo haré mal - La idea la volvía loca, con sólo imaginarlo su corazón se descolocaba.

- Todo estará bien, yo estaré contigo - El calor de esas palabras la dejo tranquila, como siempre solía hacerlo - Sé que tu también le gustas.

- Te quiero -

- y yo a ti, mi pequeña Mahiru -.

Unos pasos se escucharon junto el sonido de la puerta del salón deslizarse.

- Banba-san ya es hora de que las chicas se vayan a cambiar -

- ... - Dio un brincó al sentir una voz tan cerca, estaba tan ocupada hablando con Shinya que se había olvidado del mundo real.

- ¿Banba-san? ¿Te encuentras bien?

- S-Sí, ya voy -

- Ok, les avisaré a todos - le sonrió Suzu animada antes de marcharse.

Mahiru comenzó a caminar hacia los camarines del auditorio, donde estaban guardados los trajes. Ayer había acabado con el disfraz de Hanabusa justo en el límite de hora, por lo menos Shinya no lo había destrozado. Se había esforzado mucho en aquel vestido y esperaba de todo corazón que le gustará a Sumireko.

Al llegar lo primero que vio fue a todas ensayando sus lineas. Era una linda escena, parecía como si todas se llevarán bien, que linda farsa habían montado.

La primera que la noto fue Suzu, quien comenzó a preguntarle sobre los trajes de inmediato.

- Ya quiero ver mi vestido coloquial - dijo para luego anunciar : -¡Escuchen todas, es hora de vestirse, si tienen algún problema pregúntenle a Banba-san! -

Mahiru se sentó lo más alejada que pudo mientras trataba de desaparecer, tanto alboroto le ponía los pelos de punta. Mientras se hacía la invisible buscaba con los ojos a Hanabusa, sólo para ver la expresión que pondría al ver su vestido.

¡Y que linda expresión tenía! Sus ojos estaban un poco más abiertos que lo normal y en su cara se estaba formando una gran sonrisa.

A medida que lo observaba más le gustaba, aunque no había sido diseñado por un profesional ni costaba un millón de dolares. Era único y era exclusivo para ella.

Lo había hecho Mahiru, y era de un lindo color escarlata.

Se emociono tanto al saber el por que le había preguntado su color favorito que por su rostro paso un ligero tono rosa.

- ¿Por qué si soy una niñera tengo un traje de maid? - Le preguntó la chica de cabello celeste a una abrumada Mahiru, apenas podía contener la felicidad. Le gustó, le gustó mi traje.

- Es niñera, n-no maid -Contestó un poco incómoda, no sabía como se vestían las niñeras en esos tiempos y lo más sensato era que se parecían a las maids.

Isuke comento algo pero Mahiru no le tomo importancia, tenía mejores cosas en las cuales pensar.

- ¡Todas, júntense! - Exclamó Haru mientras sostenía una cámara.

Nio miró nerviosa a Mahiru al igual que lo hizo Sumireko. Pero Mahiru sabía que si la cámara no tenía flash no tenía nada que temer, y mientras todas hacían su mejor pose ella trató como pudo de taparse del foco.

Era hora de la función y fue a buscar un lugar apartado donde pudiera ver bien como sus compañeras actuaban, después de todo era una gran fanática del teatro.

- ¡Y ahora, comenzamos con la presentación de Romeo y Julieta de la clase negra de 10mo grado! ¿Tienen listos sus pañuelos? - La voz de Inukai se escucho por todos lados gracias a los parlantes. - Apaguen sus celulares ¿De acuerdo? , y para quienes no tienen modales... No me culpen si son asesinados.

Mahiru se rió levemente al notar la ironía de aquellas palabras, si los que estuvieran ahí supieran lo que sucede posiblemente se morirían de miedo.

Al parecer todo iba de acuerdo a la obra, Namatame podía llegar a ser muy encantadora cuando se lo proponía, Nio era demasiado enérgica para su papel y Hanabusa se veía hermosa, no habían otras palabras para describirla. Sin embargo noto algo extraño, habían unas salidas de escena raras y todo empeoro cuando cuando Azuma dejo a Haru en el público ignorando completamente su papel. A medida que avanzaba, pequeños intermedios hacían que la obra sea difícil de seguir, menos mal Nio era buena improvisando o el público se hubiera confundido escenas atrás.

Ya en el final de la obra, Todos se sorprendieron al ver a Namatame sosteniendo un cuchillo tratando de apuñalar a Kirigaya. Ese doble suicidio ocurrió, pero al parecer la audiencia no lo notó.

De alguna manera la historia termino como debería terminar, y eso hizo sentir mal a Mahiru. Ella sabía de los sentimientos de la pequeña, era obvio con sólo verla.

Se preguntó si ella sería capaz de morir por amor.

Ya entrada la noche, Shinya buscó por todos lados a Hanabusa, hasta que por fin la encontró en el auditorio, aún llevaba el vestido de Mahiru y se encontraba observando la sangre seca de Kirigaya.

- Triste, uh? -

- Shinya... Hace tiempo que no te veía- Sumireko olvidó aquello que estaba pensando mientras observaba la sangre y corrió al encuentro con su novia, pero algo había cambiado. Lo pudo notar al ver su rostro.

Estaba calmada, algo demasiado raro.

- solo vengo a decir algo que probablemente ya sabes -

- ¿Qué sucede? -

- Yo... quiero terminar nuestra relación - Le dolió pronunciarlo, pero debía hacerlo, por Mahiru.

- ¿Qué? ¿P-Por qué? ¿Qué hice mal? - Preguntó desesperadamente Hanabusa, quien aún no podía creer lo que estaba escuchando

- Nada - suspiró - creo que es lo mejor, para ambas.

- No hablas en serio, Shinya... yo... -

- Se acabo, adiós - Apretó los puños y salió corriendo sin mirar atrás.

Sumireko quedo allí, derrotada en el suelo. Mientras que escuchaba los pasos de shinya cada vez más lejos. Mientras lo asimilaba pronunció las palabras que le iba a decir anteriormente.

- ... te amo.

Y luego solo pudo llorar.