Un atractivo pelinegro se encontraba recordando el beso que le había dado la noche anterior a cierta pelirosa. La cual se había ganado el apodo de "molestia" ya que primero estaba el asunto de su compromiso, luego la indiferencia y cuando por fin se vuelve amigable lo rechaza después de un beso. Eso lo inquietaba. Ella lo inquietaba. Siempre tan extraña e impredecible. Así era Sakura Haruno ante sus ojos, una molestia personal, complicada, directa y a veces un poco grosera. No podía dejar de lado la atracción que sentía por ella, pero desde la noche del beso se había preguntado si de verdad la pelirosa valdría tantas complicaciones. Después de todo, él podía estar con cualquier mujer que quisiera, cuando quisiera. No le veía el sentido a estar detrás de alguien como ella. Luego de tanto pensarlo decidió dejar las cosas por la paz. Ya no estaría detrás de ella. Él no era así y no cambiaría por la dueña de los ojos jade. Simplemente se rindió.
Hasta que…
Se encontraba supervisando uno de sus restaurantes de la ciudad, luego de ver como las empleadas se desvivían por atenderlo y le dirigieran miradas lascivas, los empleados lo trataran como si fuese de porcelana y se cerciorara de que todo estuviese en orden, se dispuso a salir del establecimiento.
Al tocar la manilla de la elegante puerta de cristal, reconoció una cabellera rosa que se acercaba. Acompañada, noto enseguida al castaño que la había ayudado a bajar del auto y que caminaba a su lado. Por su mente cruzo la idea de que fuese su prometido, ya tendría tiempo de descubrirlo. Rápidamente se sentó en una de las mesas al fondo, cubriéndose discretamente con la cartilla del menú. Su molestia personal ingreso al local sonriéndole a su acompañante, lo cual produjo un tic nervioso en su ojo de pura irritación -¿Qué le vera a ese tipejo?- Se cuestionaba internamente.
Los recién llegados al restaurant se sentaron en una mesa que quedaba diagonal a su posición en el fondo. Donde pudo observar de manera discreta al acompañante de Sakura, ya que se habían sentado frente el uno del otro, por lo tanto la pelirosa le daba la espalda –Hasta inconsciente lo hace- Pensó divertido.
Una apuesta camarera se acerco a tomar su orden y al reconocerlo le coqueteo descaradamente. En un intento de zafarse de ella pidió lo primero que estaba en el menú.
La camarera tomo su orden y se encamino a la cocina, meneando sus caderas más de lo debido al caminar, provocándole… En vano. Ya que su atención estaba en su totalidad en la pareja sentada diagonalmente a su posición actual.
Noto como los hombros de Sakura estaban visiblemente relajados, su espalda no estaba tensa y como se movía un poco su cabello rosa ante un movimiento, estaba riéndose, y lo confirmo al ver como su acompañante sonreía, no tan entusiasta como ella, pero hacia el intento. –Se la quiere llevar a la cama- Dedujo luego de unos minutos observándolos a escondidas. En su interior comenzaron a surgir unos sentimientos de furia e indignación ¿Por qué ella se mostraba tan relajada y tranquila con el castaño, pero no con él? Esa pregunta lo irrito, aún así decidió seguir espiándolos. La camarera llego con su orden poco después intentado llamar la atención del pelinegro, cosa que nuevamente no consiguió.
Su platillo lo dejo casi intacto, dedicándose a observar disimuladamente a la pareja, intercalando su mirada con otras personas o su comida, evitando así ser descubierto.
Casi dos horas después, la pareja llamo al camarero para pedir la cuenta y retirarse, por suerte para él y como era de esperarse, el hombre fue quien pago la cena.
Eso le dio la oportunidad de poder leer su nombre y así saber su identidad por medio del recibo de pago con el que se quedaba el restaurant luego de que un cliente pagara con tarjeta. Reconociendo inmediatamente el apellido Hyuuga.
"Neji Hyuuga. Necesito información de él. Lo más pronto posible, gracias."
Aunque no estaba en su naturaleza ser amable, si lo era con Karin ella recaudaría información mucho más rápido y sin muchas preguntas. Y así fue, poco después recibió la información necesaria.
"Neji Hyuuga. Pronto nuevo presidente de la empresa Internacional Byakugan Hyuuga's Company por motivo de jubilación del actual presidente Hiashi. 26 años. Exitoso desde siempre. Nunca ha sido arrestado. Sin hijos. Divorciado hace poco más de 1 año."
Dada las circunstancias, no creía que fuese el prometido de Sakura. Aunque sus intenciones para con ella estaban a simple vista para el pelinegro. Él estaba detrás de molestia.
Y sin notarlo, ese fue el incentivo que necesitaba para retomar su interés (Realmente nunca perdido) por Sakura.
Con una sonrisa satisfactoria adornando su rostro, se dio cuenta de dos cosas importantes.
*Con Sakura era mejor actuar amistosamente. Así conseguías la atención necesaria.
*Debía actuar rápido, no era el único detrás de ella. Eso le administro un poco de emoción al "juego".
El primer día de vacaciones transcurría con mucha calma para la doctora Haruno, quién se encontraba en su departamento almorzando comida india en compañía de un aburrido programa de televisión. Ya había quedado con su abuela de visitarla en su tiempo libre quién obviamente acepto gustosa por tener a su nieta en casa. La comida a domicilio que había encargado estaba deliciosa, aunque le faltaba algo.
Recostada en su sofá con una franelilla blanca que dejaba a simple vista sus pezones y con bragas color berenjena, se sentía relajada en casa, hasta que el timbre la obligo a dejar de holgazanear. Se dirigió a la puerta pero antes de llegar recordó su atuendo, rápidamente corrió a su habitación por una sudadera gris y un pantalón de algodón negro, ajustado al cuerpo, se dejo el cabello un poco alborotado y corrió a la puerta nuevamente, esta vez más presentable. Tocaban el timbre insistentemente, cosa que la hizo resoplar.
Al abrir, sus ojos jade se abrieron de la sorpresa al cruzarse con Sasuke, quién estaba de pie en el pasillo con unos jeans claros y una camisa blanca con cuello de pico, hasta informal se veía muy… ¿Sexy?
-Hola Sakura- Saludo mientras sus ojos divagaban por el cuerpo de la pelirosa.
-Sasuke- Saludo con un leve asentimiento de cabeza. –¿Qué te trae por aquí?- Preguntó directamente.
Sasuke suspiro pesadamente mientras cerraba sus ojos, al abrirlos nuevamente preguntó –¿Puedo pasar?- La pelirosa pareció meditarlo unos segundos antes de desplazarse a un lado de la puerta y permitirle la entrada señalando con una mano, por primera vez en el departamento de la pelirosa pudo hablar –He venido a disculparme… Por lo de la otra noche- Específico.
-¿Por el beso que me robaste?- Su tono burlón no se hizo esperar y es que escuchar una disculpa por parte del Uchiha le resultaba divertido.
-Tampoco es que te opusieras- Murmuro el pelinegro en un intento por mantener su orgullo. Ella levanto una ceja y frunció el ceño disgustada –Mierda. No debo molestarla- Recordando el propósito de su visita intento esbozar una sonrisa amable –Lo siento- Repitió a su pesar –Se que no debí besarte pero vamos, es obvio que me atraes- Comento sin importancia. Sakura trago grueso, ese hombre era directo –Pero no hay justificación para mi comportamiento, así que te pido disculpas y te invito a almorzar- Propuso.
-Ya he comido- Respondió Sakura señalando su caja a domicilio de comida india, que descansaba sobre la mesa de centro de la sala de estar, justo enfrente de un televisor de pantalla plana de dimensiones consideradas. Eso le dio la oportunidad de ojear un poco por la residencia.
-Prometo que la comida estará muy buena- Repuso.
-Ya estoy llena, será para otra oportunidad- Desde que vio a Sasuke en la puerta de su departamento había recordado el beso en su coche y los nervios estaban comenzando a aparecer, soltando respuestas escuetas y cortantes, ya que ese era un efecto secundario de los nervios. Muy conocido por ella.
-La caja está a medio comer y probablemente ya se haya enfriado su contenido. No des excusas baratas- Pidió determinado.
Sakura suspiro –¿No vas a desistir, verdad?- Sasuke negó con un movimiento de su cabeza –Solo será un almuerzo de amigos- Aclaro. Él la miro con una leve curvatura en sus labios, quería sonreír pero finalmente asintió –Iré a arreglarme- Accedió –Siéntate mientras tanto ¿Quieres algo de tomar?- Preguntó cortésmente, él negó al momento de sentarse en el sofá de piel rojo, ella se adentro en su habitación.
Se arreglo en tiempo record con unos jeans ajustados, una blusa azul marino de manga ¾ y unos botines negros de tacón alto, peino su cabello y decidió llevarlo suelto, se maquillo sutilmente y dándose por terminada tomo un abrigo y su bolso antes de salir de la habitación.
Aún en el sofá se encontraba Sasuke, con su actitud imponente y muy guapo vestido de manera informal. Se levanto inmediatamente al verla acercarse –Te ves muy bien- Alago. Ella sonrió y se dirigieron a la puerta.
Salieron de la torre de departamentos y se adentraron en el lujoso auto de él. En el camino no intercambiaron muchas palabras, el silencio les resultaba cómodo a ambos. El auto se detuvo frente a un restaurant moderno y elegante, entonces una pregunta invadió a Sakura. ¿Los dejarían entrar vestidos de esa manera informal? Sasuke le abrió la puerta del copiloto y le ofreció su mano para ayudarla a bajar.
Ya en las puertas del establecimiento los nervios de Sakura reaparecieron. Moriría de vergüenza si les negaban la entrada, aunque para su sorpresa eso estuvo muy lejos de la realidad. El encargado del restaurant acudió a ellos para darles la bienvenida, entonces lo entendió. Sasuke era el dueño del restaurant. El encargado los dirigió a una zona apartada, mucho más discreta que todo el resto del lugar, conservaba esa elegancia con un toque de discreción, haciéndolo lucir encantador. Tomaron asiento y el encargado les trajo personalmente la cartilla del menú. Cosa que solo logro confirmar la idea de que Sasuke era un cliente importante, sino es que era el dueño.
El pelinegro pidió una botella de vino para degustar antes de encargar sus pedidos, la miraba atentamente mientras la pelirosa examinaba detenidamente el menú. Tomaron de la botella que les llego poco después. Sasuke fue el primero en romper el silencio -¿Te gusta el vino?- Inquirió.
-Esta delicioso- Reconoció ella esbozando una sonrisa sincera que logro formar una sonrisa en él.
-¿Ya decidiste que encargar?- Volvió a preguntar en tono amable. Ella respondió afirmativamente. Sasuke hizo una seña e inmediatamente se les acerco una camarera, esbelta, de cabello naranja recogido en una coleta y de piel nívea. Al terminar de anotar sus pedidos se retiro con un movimiento de caderas insinuante.
-¿Vienes mucho por aquí?- Preguntó la ojijade para terminar con el silencio.
-Solo cuando es necesario- Admitió. Otro silencio los invadió y ahora fue él quien decidió terminarlo –Siempre necesito estar familiarizado con mis establecimientos- Explicó –Supongo y a ti te pasa algo similar con tus pacientes-.
-Si… Aunque estos días estaré un poco distanciada de ellos, he tomado mis vacaciones-.
-Lo sé.- Respondió con tranquilidad mientras tomaba la copa de vino entre sus manos y la acercaba a su boca. Esa boca que Sakura ya había mirado varias veces desde que él había llegado a su casa.
-¿Cómo lo sabes?- Su ceja se elevo ante la intriga.
-Pase por el hospital antes de ir a tu departamento. La recepcionista me indico que no estarías por allí en unos días y supuse que eran por vacaciones o enfermedad, al llegar a tu departamento la segunda opción fue eliminada de inmediato. Te veías muy atractiva para estar enferma- Sakura se ruborizo levemente por el comentario y desvió su mirada -¿Por cuánto tiempo estarás de vacaciones?-.
-Un mes- La camarera llego al terminar de pronunciar la respuesta, con sus órdenes.
-¿Y ya has pensado en que ocupar ese tiempo?- La miraba fijamente, con esos ojos tan negros y penetrantes que podía hacer creer a las personas que leían sus pensamientos.
-Visitare a mis padres, quizás lo haga mañana. También iré a ver a mi abuela, vive en otro estado- Se llevo una mano en el mentón mientras pensaba en otras actividades. No se le ocurrió nada –Hasta el momento no tengo nada más en mis planes- Reconoció.
-Eso podría cambiar- Susurro el pelinegro.
-¿Dijiste algo?- Preguntó la pelirosa.
-No. Ahora comamos- Señalo los platos y sonrió levemente.
Se llevo el primer bocado de fugu a su boca, degustándolo con sosiego mientras miraba atentamente a la pelirosa. Ella había ordenado shabu-shabu y una sonrisa se dibujo en su rostro al tener en frente su pedido, se veía delicioso. Humedeció un trozo en salsa de soja antes de llevarlo a su boca.
-¿Te ha gustado?- Mirándola de manera divertida mientras comía con anhelo espero su respuesta.
-Esta exquisito. Gracias por invitarme- Se limpio con una servilleta blanca con bordados en color dorado.
El almuerzo fue ameno para ambos, charlaron sobre trabajos, hobbies y su familia ya que Sakura pregunto por el estado de salud de Mikoto.
Encargaron su postre, Sakura se decidió por anmitsu y Sasuke por uirō. Una hora más tarde desalojaron el local, satisfechos por el delicioso almuerzo y por la buena compañía. El pelinegro la llevo a su torre de departamentos y la acompaño hasta el de ella, no traspaso el marco de la puerta. Una sonrisa malévola se formo en sus labios al mirar por encima del hombro de la ojijade mientras se despedían, el gran sofá rojo que era el centro de atracción de la sala de estar de ella –Haría un buen contraste con su piel… Desnuda- Pensó en su momento.
Mientras se despedían intercambiaron números telefónicos, y poco después él se acerco lentamente para besar su mejilla, un escalofrió recorrió sus cuerpos al momento del rose. Ella miro como su caminar seguro se alejaba de su vista hasta entrar en el ascensor y con un suspiro ingreso a su departamento, no lo negaría. Había disfrutado esa tarde con el Uchiha.
Otro día comenzaba en la movida ciudad de Japón. La pelirosa se dirigió a la casa de sus padres y horas más tarde recibió un mensaje en su móvil. –"¿Tienes planes para mañana? S."
Con una sonrisa tecleo–"Aún no. ¿Algún plan en mente?"-.
Minutos después recibió la respuesta –"Quizás. ¿Visitaste a tus padres? S."-
-"Estoy en ello."- Respondió poco después.
-"Espero no ser inoportuno. Te llamo más tarde para no molestar ¿Vale? S."-
Sakura se mordió el labio inferior antes de responder –"Vale. Cuídate."-
-"Tu igual."- Fue la respuesta que recibió. Guardo su teléfono y disfruto del resto del día con sus padres.
El reloj marcaba las ocho menos cuarto cuando Sakura salió de la ducha de su casa como era costumbre con una toalla envuelta en su cabellera rosa y sin más cuando su teléfono comenzó a sonar, se acerco a la mesa de noche de su habitación donde reposaba el mismo y atendió la llamada.
-Sakura- Saludo el pelinegro con su voz áspera y profunda logrando erizar los vellos de la nuca de ella.
-Sasuke- Respondió a modo de saludo.
-¿Te apetece cenar mañana?- Preguntó.
-¿Eso es una cita Uchiha?- Inquirió con burla.
-Puede que sí. ¿Aceptas?- Su respuesta sonó mordaz aunque esa no fuese su intención.
-Supongo. No tengo nada mejor que hacer.- Admitió mientras se sentaba en su cama.
-Entonces paso por ti a las siete-.
-¿Qué lugar tienes pensado? Digo para arreglarme acorde a mi entorno.- Explico.
-Lo sabrás mañana. Buenas noches- Se despidió y por su tono de voz la pelirosa supo que probablemente sonreía de manera arrogante.
-Está bien. Buenas noches.- Y así termino la llamada dejando a un Sasuke ansioso y a una Sakura intrigada.
Hola estimados lectores, espero y les guste este capítulo. ¿Dónde creen que será la cena? :3 Me gustaría leer sus opiniones. ¡Saludos! ¿Habra o no lemon? Descubranlo en el sig. capítulo. Jajajaja
