INESTABLE,

Capítulo 9: Tu versión de los hechos


Ningún hecho importante hasta el sábado, el día de mi detención ¿Detención? ¡Sí! ¡Con Carlos! ¡Qué feliz estoy! Nótese mi sarcasmo. Eran las 7:00 A.M Levantarse temprano para ir a la escuela y sentarse a hacer nada hasta el Mediodía. ¡Y con Carlos! ¿Qué más podría pedir? Nótese mi sarcasmo.

James fue amable y perfecto como siempre e hizo que el camino hasta la escuela no fuera aburrido y por un momento me hizo olvidar a dónde iba y a qué iba con sus locuras. Cuando llegamos me despedí de él y tuve que tomar unos cuántos respiros antes de entrar al salón donde estaríamos Carlos y yo hasta el mediodía.

La maestra de matemáticas sería quién nos atendería mientras estábamos castigados y lo peor de todo es que no estaba de muy buen humor. Carlos llegó unos minutos después que yo y tomó asiento unos lugares atrás de mí.

"Señor García, hay muchos asientos disponibles. Puede sentarse más adelante" dijo la maestra levantándose de donde estaba, mientras el suspiraba fastidiado y tomaba asiento al frente junto a mí, cabía destacar que éramos los únicos en el salón además de la mujer esa, qué lindo, toda la mañana con el chico que odio y con la mujer que también odio. Nótese mi sarcasmo.

"Como saben, yo soy quien atiende a los irresponsables escandalosos estudiantes que se ganan el mérito de estar en la sala de castigo toda la mañana del sábado" empezó la mujer esa con uno de sus sermones "Como maestra encargada es mi obligación estar aquí, pero al igual que ustedes también me gustan los días libres de la escuela y no considero prudente que ustedes como estudiantes y el futuro de nuestra nación sean denigrados a esto" Carlos y yo interceptamos nuestras miradas al escuchar eso. "Cállese y diga que simplemente no quiere estar aquí y deje los rodeos" dije para mis adentros.

"Ahora díganme, ¿Por qué están aquí?" dijo tomando asiento nuevamente.

"Él me golpeó" dijo él con seguridad mientras yo le dediqué una mirada fulminante.

"Creo que debes aclarar por qué te golpeé" le dije yo aún fastidiado.

"Sea cual sea la razón; la fuerza bruta no es la solución" dijo la maestra acomodándose en su asiento.

"¡Eso mismo le dije yo a el!" dijo Carlos haciéndose el niño bueno mientras yo perdía la paciencia.

"¡Ambos sabemos que no dijiste eso!" le dije provocando una risita impertinente de su parte.

"¡Basta!" dijo la maestra "¿Por qué las diferencias entre ambos?" continuó y esa fue mi oportunidad.

"¡Esa la respondo yo!" empecé "¡Pues déjeme decirle que el señor aquí presente se considera mejor que todo el mundo y cree que puede pisotearme sólo porque sí, éste chico sólo es tu amiga cuando le conviene, a la hora de hacer algún proyecto o algo que pueda afectar sus calificaciones significativamente es el amigo más leal de todos pero cuando no le conviene le tocará conocer al demonio que oculta ese rostro latino detrás de esa sonrisa barata!" terminé de pronunciar esas palabras y me dí cuenta de que la maestra me miraba intrigada mientras que Carlos se encogía en su asiento, "¿Yo dije eso?"

"Muy bien Kendall, esa es tu opinión y la imagen que tienes de Carlos... Ahora, Carlos, ¿Consideras que lo que Kendall dice es correcto?" "¿Desde cuándo es esto una clase de psicología o relaciones humanas?"

"No... De hecho yo..."

"Dí la verdad, García, para mí no fue difícil decirla" le dije interrumpiendo lo que empezaba a decir, él se tomó unos segundos para meditar, observó la maestra y empezó.

"De acuerdo, no he sido el mejor a la hora de comportarme, lo admito" dijo mientras la maestra asentía.

"Entonces, no veo razón por la que no deban pedirse una disculpa" dijo la maestra.

"Yo no tengo razones para disculparme, si debería disculparme por algo es por haber sido tan buena persona y por haber sido tan tonto aguantando las estupideces que me hizo" dije, con toda la razón que pude tener, tanto la maestra como Carlos meditaron unos segundos.

"Aún así, deberías disculparte también, así ambos podrían llevarse bien" dijo la maestra levantándose de su asiento "Ahora, me tomaré unos minutos y buscaré un café y espero que cuando llegue, las diferencias entre ustedes estén en el pasado" dijo haciéndolo tomar como una orden.

Yo soy una persona un tanto rencorosa, me acomodé en mi asiento y saqué mi celular para ver la hora ignorando todo movimiento de Carlos.

"Lo siento" dijo casi entre los dientes.

"¿Disculpa?" dijo observando mi celular, casi ignorándolo

"Dije que lo siento"

"¿Lo sientes?" pregunté levantando una ceja y levantando la mirada.

"Sí, lo siento" dijo, no sé si lo decía sinceramente, de este tipo cualquier cosa podría esperar.

"Qué bueno" dije amargamente volviendo a mi celular para jugar con las teclas, realmente no hacía nada.

"Escucha, sé que hice mal pero estoy pidiendo disculpas, ¿No es suficiente para tí?"

"¿Crees que con unas disculpas puedes enmendar el miedo a hablar en público o el miedo a conversar con personas que no conozco que suelo sentir en ocasiones? ¡Disculpa pero con un lo siento no puedes arreglarlo mal que me hace sentir que me recuerden que soy pésimo para algo o que me hagan sentir una y otra vez como alguien que no debería existir...! ¡... Realmente me hace feliz que te disculpes pero no puedo aceptar tus disculpas! le dije dejando el celular sobre la mesa observándolo fijamente.

"Lo siento" dijo nuevamente mirando hacia el suelo haciéndome enfurecer.

"No es necesario que te te humilles, no aceptaré tus disculpas" dije fríamente volviendo mi mirada al frente.

Después de un silencio yo aún seguía furioso así que me digné a hablar.

"Dime algo, ¿Qué ganas siendo como eres?"

"¿A qué te refieres?" me respondió con otra pregunta.

"James ya se alejó de tí, pero ahora Logan es el nuevo en tu grupito... ¿Crees que todos seguirán a tu lado cuando se den cuenta que no ganan nada estando junto a tí?" le pregunté continuando con mi frialdad.

"No tienes que echarme en cara que soy un fracasado"

"No digo que seas un fracasado, tú eres lo que tú quieras ser, sólo digo que comportándote así no lograrás tener algún amigo real"

"¿Amigo real?" me preguntó.

"Vida sin amigos, muerte sin testigos" le respondí.

"En ocasiones quiero cambiar, pero no sé por dónde empezar, no creas que es fácil fingir ser alguien que no eres, yo soy así, soy la persona que describiste hace un rato"

"Sí, eso es cierto pero puedes cambiar a esa persona"

"¿Cómo la cambio?"

"El chiste es que tú descubras esa parte" le dije y el se quedó pensativo.

En ese instante llegó la maestra, con una taza blanca, rápidamente el olor a café se hizo más fuerte y cubrió todo el salón.

"¿Ya son amigos?" preguntó la maestra con una sonrisa.

"Esta es decisión de él" dijo Carlos dirigiendo su mirada junto con la de la maestra hacia mí.

"No seré tu amigo, pero considero prudente llevarlas en paz" dije.

"¡No se diga más, no más rivalidad entre ustedes!" empezó la maestra "¿Qué les parece si salimos más temprano hoy?" preguntó y ambos levantamos la mirada rápidamente.

"¿En serio?" dijimos casi a coro.

"En serio, han demostrado ser maduros, ¿Por qué no? ¡Los tres deseamos salir de aquí!" dijo la maestra entre risas, nunca la ví reír como ahora lo hacía "¡Será un secreto entre los tres... Pueden ir a casa!" dijo y ambos sonreímos y agradecimos a la maestra, para luego salir los tres.

"¡Hasta el lunes y no más rivalidad!" dijo la maestra subiendo a su auto con una sonrisa.

"¡No más rivalidad!" le dije a la maestra.

"¡No más rivalidad!" repitió Carlos.

Me dispuse a ir a casa cuando unas palabras me detuvieron.

"¡Kendall, espera!" era Carlos.

"¿ Sí?" le pregunté.

"¿Te gustaría ir por un café o algo?"

"Me encantaría pero tengo planes con James y estará feliz de saber que salí mucho más temprano de lo esperado..." me excusé y dije la verdad.

"¿James y tú...?"

"¡Somos grandes amigos!" le dije antes de que sacara alguna conclusión, puede que no exista más rivalidad pero sigue siendo Carlos.

"Bueno... ¡Hasta el lunes!" me dedicó una sonrisa.

"Hasta entonces" le dije.


Ahora, era tiempo de ir a casa de James, se suponía que iría a su casa a no me acuerdo qué cosa, el camino fue algo largo pero llegué y antes de tocar la puerta me dí cuenta que estaba abierta. Al entrar me llevé una enorme sorpresa, me quedé paralizado, no sabía qué sentir al momento de ver a James y Camille besándose, me tranquilicé al ver las manos de James en el aire y verlo alejarse rápidamente de ella mirándola con cierto desprecio, aún ninguno de los dos notó mi presencia.

"¿Estás loca?" James gritó con ese tono agresivo que odio.

"Lo siento yo solo..." Camille se excusaba pero conozco cuando ella es sincera... Y en este momento no lo era.

"¿Llego en mal momento?" pregunté captando la atención de ambos.

"¡Kendall!" dijo James abriendo los ojos muy grandes al notarme "¡No pienses mal yo no...!"

"¡No te preocupes, cálmate!" le dije, en los dos primeros segundos al verlos besándose pude sentir como las piezas de mi empezaban a caer pero al notar la expresión de James supe que esto no era obra de él.

"¿Por qué intentas explicarle a Kendall? ¿A él qué le importa...?" dijo Camille "Lo siento" ahora se dirigía a mí, no lo decía por mí, supuse que le parecía extraño que James se espantara e intentara hacerme entender.

Después de un silencio, él empezó a decir algo.

"Pues verás, Kendall..."

"Yo te responderé eso" dije cortándo lo que James empezaba a decir.


(A/N): Los dejaré con la duda, ¿Quieren más? ¡Esperen el próximo capítulo!

Bueno, esto realmente no sería incluido en la trama pero decidí que Carlos debería de aprender a ser más sensible ¿No? por eso el nombre del capítulo es una oración en vez de un adjetivo, como suelo hacerlo.

La frase "Vida sin amigos, muerte sin testigos" la encontré hace unos días, ¡Lo siento! pero tenía que usarla o no podría morir en paz xD

El capítulo 10 es interesante, o eso creo ._.

Un besito, Liz.