Capítulo 9: Fiesta
No quería estar allí. No sabía por qué estaba allí. Alec le había dado un importante motivo para acompañarle a la fiesta y es que verle babear por el brujo no tenía precio. Pero nada más llegar, Magnus se lo había llevado y le habían dejado solo entre aquel remolino de subterráneos bailando y bebiendo entre luces de colores y brillantina. Claro, es una fiesta de Magnus, pensó irónico.
Caminó hasta la improvisada barra mirando hacia todos lados, sabiendo bien lo que buscaba (más bien a quién buscaba), pero nunca se lo admitiría a sí mismo. La intriga que Alec le había creado sobre Clary esta noche era el principal motivo de que estuviese allí. Alcanzó uno de los coloridos cocteles que le ofrecían y le dio un trago. Era una sabrosa mezcla de sabores dulces y amargos. Mientras intentaba averiguar qué era lo que llevaba la bebida, levantó la vista y en medio de la sala vio cómo Isabelle se contoneaba con un mini vestido negro, que dejaba poco a la imaginación, siguiendo el ritmo de la música. La verdad es que iba despampanante… aunque Isabelle simplemente era despampanante.
Pero su corazón se paró y casi pierde el aliento cuando divisó a la pelirroja que bailaba junto a ella. Su pelo suelto y ondulado le caía sobre un hombro poniendo al descubierto cómo el vestido que llevaba dejaba a la vista su preciosa espalda. La tela dorada abrazaba su cuerpo a la perfección, lo que hacía que Jace no pudiese dejar de mirarla. Notaba cómo le sudaban las manos y el corazón le palpitaba con tanta fuerza que parecía que se le saldría del pecho en cualquier momento.
¿En qué diablos pensaba al decirle que nuca estaríamos juntos?, se preguntaba mientras terminaba su copa de un trago, intentando tranquilizar sus instintos de lanzarse a por ella y rodearla con sus brazos. Intentaba relajarse, pero los movimientos de Clary siguiendo la música no ayudaban demasiado. Era un perfecto ángel que había bajado del cielo para tentarle… y lo estaba consiguiendo.
Pero lo que hizo que ya no pudiese aguantar más fue ver cómo un estúpido hombre lobo se acercaba a ella por detrás y la rodeaba con los brazos intentando bailar con ella. Isabelle le animaba, Idiota, pensó; pero Clary parecía no sentirse cómoda con la situación. O al menos eso pensaba Jace.
Así que no lo pensó dos veces. Dejó la copa sobre la barra y caminó hacia las chicas, que comenzaban a estar rodeadas de hombres lobo que intentaban acercarse a ellas y Jace sabía que no con muy buenas intenciones. Llegó junto a ellas y un moreno de ojos grandes y negros le miró amenazante. El macho alfa.
"¿Qué demonios miras rubito?" – le soltó.
Cuando el chico habló a Jace, Isabelle y Clary se giraron para mirarle. Entonces pudo ver el rostro de ella, encendido por el calor y el esfuerzo de estar bailando. Los ojos verdes le brillaban y le miraban fijamente. Jace se quedó paralizado por unos segundos… ella le había dejado sin respiración. Cuando ella bajó la mirada pudo reaccionar.
"Sólo buscaba a mi hermana, lobito. Tranquilízate" – le contestó serio.
"Cuidado cazador" – amenazaba el chico lobo, a lo que Jace se puso en guardia.
"Hey" – intervino Isabelle poniéndose en medio de ambos – "Estamos en una fiesta. ¿Sabe alguien lo que significa pasarlo bien sin tener que pelear?"
"Claro que si morena. Es sólo que no me gusta que me estén mirando a cada segundo" – dijo el moreno.
"Bueno… déjenme hablar con mi hermano. Nos vemos por la fiesta, ¿de acuerdo?" – dijo Isabelle con la clara intención de hacer que los chicos se marchasen. Y Jace lo agradecía, porque tenía mucha tensión que soltar y no le importaría hacerlo pateando unos cuantos traseros lobunos.
"Claro" – dijo el chico después de dudar unos segundos – "Nos vemos"
Y entonces se marcharon dejando a Jace solo con las dos chicas. Notaba cómo Clary le miraba de reojo, pero no se atrevía a enfrentar sus ojos de verdad. Jace estaba nervioso, lo notaba. No sabía qué era lo que le había pasado… ¿En serio estoy celoso?, se preguntó a sí mismo. Entonces Clary se giró hacia Isabelle.
"Voy al baño" – le dijo y acto seguido se perdió entre la gente.
Jace sabía que se había marchado por él y era totalmente comprensible. Después de lo que le había dicho aquella mañana no podía esperar otra cosa de ella.
"¿Pero qué es lo que te pasa aguafiestas?" – preguntó Isabelle dándole un manotazo.
"Nada… pensé que os estaban molestando" – dijo apresurado.
"Ya… claro. Eso no te lo crees ni tu" – le contestó Isabelle. Jace sabía perfectamente que se refería a que estaba celoso por Clary. No era tan tonta como para no darse cuenta. De hecho, cualquiera se daría cuenta – "Te mueres de celos, admítelo"
"No digas tonterías"
"Ya, por eso te has puesto como un energúmeno porque bailaba con otro chico" – le dijo ella cruzándose de brazos y levantando las cejas.
"Ya te he dicho que no" – dijo molesto.
"Escucha Jace" – le dijo ella en tono más serio – "Déjala en paz, por favor. Ya lo pasa bastante mal como para que encima tú vengas a hacer el tonto. Si ella quiere bailar, deja que baile. Tú has decidido que lo que ella haga ya no es de tu incumbencia, ¿recuerdas?"
"Isabelle… no es para tanto"
"¿Qué no es para tanto?" – preguntó con gesto sorprendido – "Jace, cuando te fuiste esta mañana de su cuarto tuvo un ataque de ansiedad. No puedes decirle lo que le dijiste y después venir aquí para pelearte con cualquier chico que se le acerque. Ella lo pasa mal… y todo es por tu culpa"
"Espera… ¿qué? ¿Un ataque de ansiedad?" – le preguntó sujetándola por las muñecas para que le mirase.
Parecía que el corazón le saldría por la boca en cualquier instante. Se sentía el ser más miserable del universo por haber hecho sufrir de aquella manera a la persona que más ha querido en el mundo… y a la que más ama.
"Si Jace. Por eso tienes que dejarla tranquila. Ella por fin comienza a aceptar que no van a estar juntos… así que no se lo pongas más difícil"
Ambos se quedaron en silencio, Isabelle mirándole con el ceño fruncido y Jace intentando no salir corriendo en busca de Clary para pedirle perdón. Aunque sabía que para eso ya era demasiado tarde. Ya se lo habían dicho, que Clary comenzaba a aceptar no estar con él y, claro, no le esperaría eternamente.
"¡Ah!" – el grito de Isabelle le asustó.
"¡Qué! ¡Qué pasa!" – dijo poniéndose en guardia.
"¡Simón está aquí!" – gritó con una sonrisa y salió corriendo hacia la puerta donde estaba Simón con Jordan y Maia.
"Por el Ángel… es insoportable" – murmuró Jace.
Se lanzó a sus brazos nada más llegar hasta donde estaba Simón con los otros dos. Llevó sus manos por su cuello y le atrajo hasta su boca regalándole un beso cargado de necesidad y pasión. Sintió como el vampiro le rodeaba la cintura con sus manos y la acercaba a su cuerpo, demostrando la necesidad que sentía por ella también. Eso hizo a Isabelle separar sus labios de los de él para mirarle a los ojos y poder apreciar mejor el rostro del chico por el que tanto sentía.
"Hola" – le dijo ella en un susurro mientras no podía dejar de sonreír.
"Hola" – contestó él de la misma manera – "Parece que me extrañabas"
"Mucho"
"Yo a ti también" – Isabelle podía sentir mariposas revoloteando en su estómago y eso le encantaba.
"¿Hola?" – intervino Maia. Isabelle la miró y vio su cara de asombro ante la escena que ella y Simón acababan de protagonizar – "¿Se puede saber qué está pasando aquí?"
"Hola Maia. ¿A ti que te parece que sucede?" – contestó Isabelle sonriente.
"¿En serio?" – dijo y giró para mirar a Jordan – "¿Y tú no me has dicho nada?"
"Yo no tenía que decirte nada. Eso les corresponde a ellos" - dijo señalando a Isabelle y Simón.
"Si… bueno Maia…" – balbuceaba Simón – "Izzy y yo… bueno… que…"
"Salimos juntos Maia" – terminó Isabelle, porque Simón empezaba a ponerla de los nervios.
"Vaya" – dijo con cara de sorpresa – "Pues nada chicos… me alegro por vosotros"
"Gracias. Y bueno, si no os importa me lo llevo un ratito" – continuó Isabelle mientras rodeaba el brazo de Simón y le instaba a caminar con ella.
Caminaron por la sala hasta encontrar un lugar más tranquilo, aunque en una fiesta como las de Magnus, era tarea complicada.
La brisa fresca de la noche le relajaba. Estaba demasiado tensa como para estar dentro de la fiesta rodeada de subterráneos borrachos que bailaban dando tumbos de un lado a otro y había decidido salir a un pequeño balcón para tomar el aire. Había cogido uno de los cócteles de colores cambiantes que le habían ofrecido y se lo bebía a sorbos. Sentir la dulce y fría bebida caer por su garganta le reconfortaba y la hacía sentir que seguía viva.
No hacía más que dar vueltas en su cabeza a lo sucedido hace un rato con Jace y los chicos lobos. ¿Acaso estaba celoso? Pero no podía ser. Le había dejado bien claro que no quería tener que ver nada con ella. Pero cuando por fin ella lo había aceptado… él llegaba y actuaba así. Empezaba a volverse loca.
Para apaciguar todo el tornado de pensamientos que comenzaban a darle dolor de cabeza se terminó la copa de un solo trago. Un cosquilleo le recorrió la columna y se le puso a piel de gallina. Se giró de golpe para entrar de nuevo en la fiesta y… encontrarle allí parado, frente a ella y mirándola con aquellos ojos hechos para perderse la dejaron como de piedra. Sus pies no podían actuar.
Se quedaron así durante unos segundo, mirándose el uno al otro sin hablar, pero diciéndoselo todo con los ojos. Por fin Clary pudo reaccionar después de preguntarse mentalmente qué demonios hacía Jace allí parado mirándola como si ella fuese… ¿algo especial? Deja de pensar en tonterías, Clary, se reprendió a sí misma. Intentó avanzar y esquivarle, pero entonces él habló.
"Espera" – le dijo en un susurro.
"Vaya… no sabía que habías roto tu voto de silencio conmigo" – le dijo irónica. Prefería comportarse de manera hostil con él para evitar querer volver a lanzarse en sus brazos.
"Sólo quería decirte que lo siento" - ¿qué? ¿Por qué le pedía perdón? ¿Se había arrepentido y quería volver con ella? El corazón de Clary latía a mil por hora y temblaba como si dentro de ella se estuviese gestando un huracán.
"¿Qué?" – no pudo decir más. Estaba demasiado nerviosa como para articular alguna palabra más.
"Por lo de antes. No pretendía enfadaros a Isabelle y a ti… pero creí que esos tíos os molestaban" – le dijo él sin mirarla a los ojos. Y entonces a ella se le cayó el alma al suelo… no se disculpaba por lo que ella pensaba, lo que la hizo enfurecer. Necesitaba soltar su ira y pegarle un bofetón le parecía una muy buena idea, pero se guardó las ganas y tragando duro consiguió hablar sin que le temblase la voz.
"No tienes que protegernos de nada Jace… sabemos cuidarnos muy bien solas"
"De Izzy no me cabe la menor duda… pero tú eres diferente"
Aquel comentario terminó por enfadarla de verdad. ¿Acaso pensaba que era una pobre niñita a la que hay que estar vigiando y cuidando constantemente? Ella pensaba que ya había demostrado lo suficiente que no era así, que podía valerse por sí misma en el mundo de los cazadores. Pero él nunca la vería así.
"Está bien. Necesito otra copa" – soltó ella guardándose de nuevo toda su rabia y marchándose del balcón.
"Pásame mi camiseta" – le pidió mientras terminaba de abrocharse los pantalones.
Magnus recogió la camiseta blanca del suelo y avanzó de manera sugerente hacia Alec. A este se le volvía a acelerar el corazón. Nunca se acostumbraría a la sensualidad que emanaba el brujo con cada movimiento. Era realmente envidiable y le provocaba querer quitarle aquella chaqueta de brillantes otra vez y tirarse con él en la cama de nuevo.
Magnus se quedó a milímetros de su rosto y le cedió la camiseta.
"Que sepas que estás mejor sin ella"
"Y tú también sin tanta purpurina"
"¿No te gusta mi purpurina?" – le preguntó confuso.
"Me encanta tu purpurina… pero no cuando tengo que salir de nuevo a una fiesta donde todos verán que la tengo esparcida por la cara"
"O sea… que te avergüenzas de mi purpurina" – le dijo divertido mientras pasaba sus manos alrededor de la cintura de Alec, acercándolo más a su cuerpo.
"No siempre" – contestó con una sonrisa.
Entonces Magnus atrapó sus labios. Los del brujo eran calientes y suaves. Podría besarlos eternamente sin cansarse. Las manos recorrían su cuerpo semi desnudo provocándole descargas de electricidad allí donde el brujo tocaba. Las sensaciones que tenía estando con él eran la cosa más placentera que había experimentado jamás y rogaba al Ángel Raziel que aquello no terminase nunca.
Se obligó a sí mismo a separar sus labios de los de Magnus.
"Mags… para" – dijo entre jadeos.
"¿Por qué? ¿No quieres más purpurina?" – le preguntó rozando sus labios.
"Siempre quiero más… pero si seguimos así no vamos a salir de aquí en toda la noche. Y tienes una fiesta que atender"
"Mis invitados saben atenderse bien solos. Yo prefiero atenderte a ti"
"Magnus…" – le pidió en tono cansado.
Claro que él también prefería quedarse allí encerrado con el brujo, sin que nadie les molestase y pasar otra de las mejores noches de su vida. Pero no le parecía bien. Seguramente Jace andaría solo por la fiesta maldiciéndole por haberse dejado convencer para ir. Y las chicas… bueno, ellas se las podían apañar bien solas.
"Está bien" – dijo Magnus dándole un último beso en los labios y separándose de él para ponerse frente al espejo y colocarse la ropa.
"¿Te apetece tomar algo?" – le preguntó Simón abrazándola aún.
"Claro. Vamos" – asintió mientras le cogía de la mano y le guiaba hacia la barra.
La verdad es que necesitaba algo de beber. Tenía la boca seca y el calor le pedía algo que la refrescase. Ella y Simón cogieron un par de cócteles y se quedaron apartados del bullicio para poder hablar. Lo que habían estado haciendo no requerí de silencio, por lo que la música no les importó.
"¿Sabes que estás preciosa?" – le sorprendió Simón.
Le miró a los ojos y no pudo evitar sonrojarse. Ella, Isabelle Lightwood, sonrojándose. Las cosas estaban cambiando de verdad.
"Gracias Simón" – le dijo acariciando su rostro con su mano libre.
"Por cierto, ¿Clary se quedó en el instituto?"
"No. Ella está aquí"
"¿Si? No la he visto" – dijo volviendo la cabeza para buscarla.
"Yo tampoco la he visto desde hace rato. Desde que llegaste tú más o menos"
"Estará con Jace" – supuso Simón.
"No lo creo. Esta mañana… digamos que discutieron" – dijo Isabelle sin querer darle tampoco muchos detalles. Sabía que si le contaba lo que Jace le había dicho a Clary querría ir a enfrentarse a él.
"¿Otra vez?" – preguntó Simón con una mezcla de enfado y preocupación.
"Si. Las cosas entre ellos no están muy bien. No creo que se les pase así como así"
"Pero Clary va a seguir luchando, ¿no?"
"No lo creo" – dijo Isabelle resignada – "Creo que se ha cansado de pasarlo mal Simón. Se ha dado por vencida"
"¿Pero qué es lo que ha pasado exactamente para que haya tirado la toalla así de repente?"
"¿Tú qué crees? Que Jace es imbécil"
"Bueno… eso ya lo sabía"
Vueltas y más vueltas. No paraba de buscarla. En verdad estaba preocupado por la actitud que había tomado Clary… pero no podía reprochárselo. La culpa de que ella se comportase así era toda suya y no tenía derecho a enfadarse con ella. Pero la preocupación por lo que pudiese estar haciendo le mataba. Le había dicho que necesitaba otra copa y, eso quería decir que ya se había bebido otra. Clary no tomaba alcohol y los cócteles de Magnus se caracterizaban por ser especialmente fuertes.
Una ráfaga de pelo rojo que pasaba a toda velocidad por entre la gente llamó su atención. Con la clara convicción de que se trataba de Clary, la siguió a través de los cuerpos sudados y embriagados por el alcohol hasta el balcón donde antes habían hablado. Si a eso se le podía llamar hablar, claro.
Cuando estaba lo suficientemente cerca de ella pudo comprobar que si se trataba de ella. Vio cómo salía fuera y se agarraba muy fuerte a la barandilla. Jace no sabía si era porque no se sostenía bien en pie o porque la rabia y el dolor que llevaba dentro luchaba por salir de ella. El vacío que sintió en el pecho al verla de aquella manera fue inmenso.
Entonces se armó de valor. No sabía si lo que iba a hacer era lo mejor, pero ya todo le daba igual. ¡Qué demonios! Alec estaba con Magnus y se suponía que aquello no estaba bien. Habían pasado miles de calamidades hasta que podían llamarse novio el uno al otro y… si ellos lo habían conseguido… ¿Por qué yo no? ¿Por qué nosotros no?, pensó.
Avanzó hasta el balcón y la espalda desnuda de Clary le volvió a dejar sin aliento. Con el corazón a mil por hora y notando cómo le temblaban las manos se acercó más a ella, pudiendo oler su perfume embriagador.
"Clary" – susurró de nuevo, como la otra vez.
"¿Qué?" – dijo ella en el mismo tono.
"¿Estás bien?" – preguntó preocupado.
"Si. Déjame sola" – contestó ella agarrando con más fuerza la barandilla.
"No" – dijo Jace automáticamente.
"¿No?" – preguntó ella subiendo el tono de voz y tensando todo su cuerpo. Entonces se giró para encararle y Jace pudo ver que de sus ojos rojizos y brillosos las lágrimas caían sin parar – "Entonces si tú no quieres que esté cerca de ti me tengo que alejar… pero si tú quieres estar cerca de mí ¿me tengo que aguantar?"
"No es eso Clary. No estás bien"
"Estoy mejor que nunca ¿no me ves?" – se limpió las lágrimas y abrió los brazos como para mostrarle su aspecto, intentando hacerle ver que estaba más que bien en todos los sentidos. Pero Jace sabía que la bebida le había afectado y no podía dejarla sola para que hiciese alguna tontería.
"Has bebido Clary"
"Si, pero no estoy borracha si es eso a lo que te refieres"
"No, no digo que estés borracha. Pero sí que te está afectando"
"Te repito que estoy bien. Y deja de seguirme, no soy una niña que necesite niñera"
Clary intentó caminar de nuevo hacia dentro, pero los tacones y su falta de coordinación en esos momentos la hicieron dar un traspié. Jace se adelantó lo más rápido que pudo y la sujetó entre sus brazos, abrazándola para evitar que cayese al suelo. Entonces ella se retiró rápidamente, dejando a Jace un vacío entre sus brazos.
"Creo que es mejor que te lleve a casa"
"¡Ni hablar!" – le dijo con mirada amenazante – "Yo no voy contigo a ningún lado. Prefiero ir sola"
"No digas tonterías… no puedes irte sola y lo sabes"
"Pues buscaré a Izzy… o a Alec…" – decía con un tono que a Jace le recordaba al de una niña pequeña cuando se enfada.
"Ya… prueba suerte"
"¿Qué quieres decir?" – preguntó confusa.
"Alec desapareció con Magnus nada más llegar a la fiesta. Y bueno, Isabelle está con Simón, no creo que la quieras molestar"
Jace vio cómo ella bajaba la mirada, obviamente decepcionada. Pero entonces se agarró al brazo de Jace con fuerza y éste se sobresaltó. El contacto era caliente y se agarraba con fuerza.
"Jace…" – dijo en un suspiro – "me… me estoy mareando"
Entonces Jace la sujetó de nuevo entre sus brazos y esta vez ella no opuso resistencia.
"Está bien. Nos vamos de aquí"
Jace la sujetó fuerte y caminó con ella hacia el interior de la fiesta. Intentó llevarla por los lugares que estaban más despejados hasta la puerta. Entonces vio a Magnus hablando con unos vampiros. Supuso que ya había terminado lo que sea que hubiese estado haciendo con Alec, al cual por cierto no veía por ningún lado. Así que se acercó al brujo.
"Hey Magnus"
"Dime" – se giró y al ver a Clary medio recostada sobre Jace, el gesto le cambió – "¿Está mal?"
"Se ha mareado. Ha bebido y no está acostumbrada"
"Ya veo" – asentía Magnus – "Puedes llevarla a una de las habitaciones para que se le pase… o meterla bajo la ducha directamente. Eso funciona"
"No" – bueno, la idea de la ducha no era mala del todo. Ver a Clary toda empapada con ese ajustado vestido chorreando era una imagen que le encantaría ver… pero no era el mejor momento – "Vamos a ir caminando hasta el instituto para que le dé el aire. Así se le irá pasando"
"Claro… es otra opción" – dijo Magnus encogiéndose de hombros e intentando ocultar la sonrisa que le venía a los labios.
"Avisa a Alec que nos fuimos. No le veo por ningún lado"
"No te preocupes, vete tranquilo. Pero si pasase algo… lo que sea, avísanos"
"Seguro"
Alec daba vueltas sin sentido alguno por la fiesta. Había dejado a Magnus hablando con unos vampiros y se había excusado para buscar a su hermana. Desde que llegó a la fiesta Magnus le había secuestrado en su cuarto y no había visto a nadie. Y se tendría que disculpar de verdad con Jace, le había dejado solo y sabía que eso le iba a costar caro. Las burlas por lo que Jace supondría que había estado haciendo con Magnus durante… bueno, ni sabía cuánto tiempo habían estado encerrados en el cuarto.
Mientras pensaba en la vergüenza que pasaría, vio a su hermana Isabelle con Simón junto a la barra. Jordan y Maia estaban junto a ellos… pero no parecían prestarles mucha atención. Se acercó esquivando a la gente y cogió uno de los cócteles de una bandeja.
"Hola"
"Vaya… ¿por fin Magnus te dejó escapar?" – le preguntó su hermana con un deje en su tono que le puso nervioso.
"No sabía que venías, Simón" – le dijo evitando a toda darle coba a su hermana respecto a Magnus.
"Izzy me llamó esta mañana. Ha sido una buena idea por parte de Magnus"
"La mejor" – siguió ella.
"Por cierto, ¿dónde está?" – le preguntó el vampiro.
"Hablando con sus invitados, supongo" – dijo encogiéndose de hombros.
"No, mira. Viene por ahí" – le dijo Simón señalando detrás de él.
Alec se dio la vuelta y vio cómo Magnus se acercaba a ellos, esquivando a la gente con elegancia y moviendo su cuerpo al compás de la música. Por el Ángel, es tan… sexy, pensó Alec poniéndose rojo al instante, avergonzándose de sus propios pensamientos.
Magnus llegó donde estaban ellos, dejó su copa vacía sobre la barra y cogió otra para darle un sorbo.
"Bienvenidos chicos. Me alegro que hayan venido" – les dijo a Simón, Jordan y Maia.
"Una fiesta genial, Magnus" – le dijo Simón.
"Lo sé. Pero ten cuidado… procura no volver a convertirte en una rata Simón" – le dijo sonriendo.
"Tranquilo… lección aprendida. Créeme" – le contestó Simón levantando las manos para mostrar que no estaba bebiendo nada.
"Oye, ¿alguno ha visto a Clary?" – preguntó Isabelle.
"Jace la ha llevado a casa" – dijo el brujo.
"¡¿Qué!? – gritó Alec al compás de su hermana.
"Tranquilos. Ella se encontraba mal por la bebida y Jace se la ha llevado. Solo eso"
"¿Pero por qué has dejado que la lleve él? Después de lo de esta mañana Magnus…" – decía Isabelle.
"Un momento" – intervino Simón – "¿qué ha sucedido esta mañana?"
"Nada importante" - le dijo ella.
"Si no fuese importante no estaríais tan preocupados"
"Escuchad. Dejad de decir tonterías. ¿No os dais cuenta que Jace está haciendo algo por Clary? ¿No queríais que estuviesen bien otra vez?" – preguntó Magnus.
"Si… pero no después de que ella ya había aceptado que estarían separados. Él no puede hacer con ella lo que quiera y cuando quiera. Es una persona, no un juguete" – dijo Isabelle claramente molesta.
"Bueno, sea como sea, Jace ha dado un importante paso y tenéis que dejar que lo haga a su manera. Además, Clary tampoco iba demasiado incómoda abrazada a él"
"Si en el fondo tienes razón, pero…" – intervino Alec.
"Pero nada Alec. Calladito estás más guapo" – le cortó Magnus para después darle un beso delante de todos.
La sorpresa le dejó paralizado. Por mucho que los demás supiesen que estaban juntos, ese tipo de muestras de afecto en público le seguían avergonzando un poco. Pero ese beso inesperado le dejó una sensación de cosquilleo en los labios, pidiendo por más. Miró a su hermana que lo miraba con una sonrisa en los labios, pero no le dijo nada. Alec lo agradeció enormemente. Isabelle bajó de un salto del taburete en el que estaba sentada y cogió a Simón del brazo.
"¿Bailamos?" – le preguntó.
"Claro" – contestó con una sonrisa y ambos se perdieron entre el resto de cuerpos en movimiento.
Alec aún recuperaba su ritmo cardíaco normal cuando Magnus pasó su mano por la parte baja de su espalda, haciéndole cosquillas bajo la camiseta, y acercándose a su oído.
"Y tú, ¿bailas conmigo?" – le preguntó en un susurro.
"Yo no bailo Magnus" – le dijo nervioso.
"Vamos… será divertido"
"No le veo la diversión la verdad"
"¿No? ¿Mi cuerpo rozándose con el tuyo entre decenas de personas no te parece divertido?"
"Creo que divertido no es la palabra" – dijo automáticamente pensando que más que divertido sería excitante.
"¿Cuál entonces?" – preguntó el brujo, pero él se quedo callado. Le daba demasiada vergüenza – "Vamos, dime"
"Excitante" – contestó en un tono de voz apenas audible y con el corazón latiendo tan fuerte que pensó que Magnus escucharía antes su retumbar que sus palabras.
"Vaya… pues ahora sí que tengo que bailar contigo. Tengo que comprobar qué es tan excitante para ti"
