Este último capítulo ha gustado mucho, me alegra que lo hayáis considerado hot pero también tierno. Gracias especialmente a quienes me escribís sin tener cuenta: saharaes (un ooooh dice más que mil palabras XD) y gaes (gracias por decirme que es tan hot como los que están en inglés, creo que a la sección Bones en español le faltan más escenas subidas de tono, así que ya sabéis ;))
En este capítulo van a intentar hablar. Que lo consigan ya... XD
Disclaimer: "Puedo escribir los versos…" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribo para divertirme y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.
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Capítulo 9: Despertar
Booth se despertó en su cama con la sensación de que se le había dormido un brazo. Abrió los ojos fastidiado pero, al ver la razón de su hormigueo, sonrió. Brennan estaba acurrucada contra su cuerpo, agarraba su cintura con la mano derecha y apoyaba la cabeza en su hombro, insensibilizando su brazo. Era tan hermoso despertarse a su lado que no lo pudo evitar y tuvo que comprobarlo, su mano izquierda levantó ligeramente la sábana y sí, ambos estaban desnudos, lo de la noche anterior no había sido un sueño.
Movió un poco el hombro, tratando de que la sangre volviera a circular. Brennan suspiró y se acurrucó más contra su cuerpo, enredando sus piernas con las de él. El agente sintió cómo su sangre volvía a circular, pero no hacia su hombro precisamente. Booth comenzó a acariciar con dulzura la espalda de Brennan mientras besaba suavemente su frente y sus mejillas. Era tan hermosa, tan dulce…
Brennan salió de brazos de Morfeo por culpa del aire frío que se coló cuando Booth levantó la sábana. Se sentía increíblemente segura y protegida en sus brazos así que se acurrucó más contra él. Cuando percibió el calor de la erección de su compañero sonrió para sus adentros. "Booth tiene ganas de jugar esta mañana", pensó. Una descarga eléctrica la recorrió al sentir la mano de su compañero vagar por su espalda y cuando él besó su frente y sus mejillas no pudo evitar sonreír.
-Estás despierta –dijo Booth. No era una pregunta.
-Tú también –sonrió ella contra su hombro, pegándose más a él-. Y parece que tu cuerpo también –le lanzó una mirada traviesa.
Booth le sonrió y acortó la distancia entre ellos para besarla dulce, lentamente. Brennan no pudo evitar pensar en que ese hombre sí que sabía cómo besar. Se separaron sin perder en ningún momento el contacto visual.
-Quedamos en que teníamos que hablar de esto y yo siempre cumplo mis promesas -suspiró Brennan con pesar.
-¿Por qué lo dices con ese tono? -preguntó Booth, ligeramente ofendido-. ¿O acaso sólo me quieres por mi cuerpo?
-¿Cómo puedes decir algo así? Sabes que aunque me encanta tu cuerpo –Booth sonrió con orgullo-, para mí eres más que… -la antropóloga se calló al ver la sonrisa de Booth-. Me estás tomando el pelo, ¿verdad?
-Exacto -rió Booth-. Pero hay muchas cosas que tenemos que aclarar -el agente la miró a los ojos con gravedad y Brennan se puso seria-. La primera es ¿qué ha sido esto para ti?
-¿Qué quieres decir con esto? ¡Ah, que practicáramos sexo juntos!
-¿Para ti ha sido sexo?
-¿Cómo lo definirías si no? -dijo Brennan, confundida.
-Hemos hecho el amor.
-Sí, porque aunque las leyes físicas han seguido existiendo todo este tiempo -matizó Brennan mientras Booth ponía los ojos en blanco-, no parecían funcionar cuando fuimos uno -ambos sonrieron.
-No quiero ser sólo un polvo para ti -dijo Booth con seriedad.
Brennan sonrió, parecía increíble que Booth, con lo bien que leía a las personas no se hubiera dado cuenta de su amor.
-¿Por qué no quieres ser sólo un polvo? -le preguntó con malicia, queriendo que él dijera en palabras lo que ella intuía en sus ojos-. ¿Porque trabajamos juntos? ¿Por la línea?
Booth se rió, la línea era lo último en lo que había pensado mientras la devoraba.
-Porque te quiero -un escalofrío recorrió la espalda de Brennan al oír esas dos palabras. Sonrió.
-Lo sé -acarició el pecho de Booth y se inclinó para besar ligeramente la ya apenas visible cicatriz de herida de bala del agente-. Te interpusiste entre una bala y yo. Esa es la mayor prueba. Debí haberlo visto hace mucho tiempo pero… -Lo miró a los ojos-. Tenía miedo.
-¿Y ya no lo tienes? –lo último que Booth necesitaba era que ella se echara para atrás.
-Sigo teniéndolo pero… -Brennan quería ser sincera pero no sabía cómo-. Pero me aterra más la idea de que la persona con la que quieras pasar los próximos 30 o 40 o 50 años sea otra- Y, tras decir aquellas palabras la antropóloga besó a Booth con toda la pasión que había tratado de negarse, con toda la pasión con la que había besado a su cita pero sin que esta vez tuviera que imaginarse nada. Esta vez estaba besando a quien deseaba besar, estaba con quien quería estar.
Booth correspondió al beso sin dudarlo ni un momento, acariciando con su lengua cada recoveco de la boca de su compañera. Ninguno quiso separarse pero la falta de oxígeno los obligó.
-Eres la persona con la que quiero pasar los próximos 30 o 40 o 50 años. Te lo dije una vez pero te lo repito. Supe que eras tú la que me correspondía. Supe que era yo quien te correspondía a ti. ¿Quieres pasar conmigo los próximos 30 o 40 o 50 años? –le preguntó con una sonrisa.
-No lo sé –dijo Brennan con sinceridad. La sonrisa de Booth se apagó. ¿Acaso volvían al principio?
-¿No lo sabes?
-No sé si te querré dentro de 30 años. Sólo sé que te quiero hoy, y por irracional que sea, te quiero con toda mi alma. También sé que es altamente probable que mañana te quiera pero… no te lo puedo asegurar. Te puedo ofrecer el hoy, pero no sé por cuánto tiempo –La cara de Booth recuperó algo de color y Brennan prosiguió-. Teniendo en cuenta que te he querido día a día cada día un poco más durante 6 años, extrapolando el periodo a los próximos 30 años creo que nuestra manera de amar acabará pareciéndose bastante –terminó con una sonrisa.
Booth la miró, sonriendo a su vez. Aunque Huesos le diera mil vueltas a todo siempre acababan de acuerdo, siempre llegaban al mismo punto.
-Así que, al menos hoy, me quieres –dijo Booth con una sonrisa.
-Eso he dicho.
-Dilo otra vez, por favor.
Brennan suspiró.
-¿Tan importante es para ti?
-Sabes que sí –la miró con ternura.
-Yo, Temperance Brennan, alias Huesos, te quiero a ti, Seeley Booth –dijo, en tono de broma. Luego se puso seria y replicó-. Te quiero.
-Yo también te quiero.
-Ya lo has dicho.
-Lo sé, pero me apetece repetírtelo. Te quiero. ¿A ti no te apetece decírmelo? –dijo Booth, con una sonrisa pícara.
Brennan sonrió.
-Booth, si yo te contesto tú volverás a decirlo y acabaremos en un bucle sin solución. Por lo tanto –la antropóloga tomó una actitud resolutiva-, sólo lo diré una vez más. Te quiero.
-Te quiero –contestó Booth con tono de broma-. ¿Qué problema tienes con los bucles?
-Que si nos enredamos en un bucle sin solución… -Brennan se mordió el labio inferior mientras su mano recorría el costado izquierdo del agente- no podemos… -mordió con deseo la barbilla de Booth- enredarnos en otra clase de cosas –terminó con una sonrisa.
-Tienes razón –dijo Booth, acariciando el costado derecho de ella mientras besaba su cuello.
Los besos y las caricias estaban haciendo aumentar la temperatura de la habitación. Ella lo besó con todo su anhelo, mientras apretaba su cuerpo contra el de él.
-¿Es así como lo imaginabas en tus sueños, en la furgoneta? –sonrió Brennan cuando se separaron para respirar.
-Creía que estabas dormida –dijo Booth, sorprendido de que le hubiese oído.
-Al principio sí pero… cuando escuché tu voz susurrando en mi oído… -le susurró, mientras besaba su cuello.
Booth gimió y se las arregló para contestar.
-¿Qué susurraba?
-Mi nombre. Susurrabas Huesos –le dijo, mirándolo con veneración, para después rogarle con pasión-. Quiero saber cómo era en tus sueños. ¿Era mejor que lo de la noche anterior?
Booth se rió.
-¿Quieres saberlo? –dijo acercándose más a ella. Brennan asintió-. Lo de anoche fue la mejor experiencia de mi vida. Hacer el amor contigo fue excitante, sensual, divertido… -las palabras de Booth, junto con sus caricias, estaban excitando a Brennan-. En mi sueño estábamos a punto de hacerlo dentro de la furgoneta.
-Mmmm… -susurró Brennan-. Algún día tenemos que probarlo –dijo con picardía.
Booth sentía que iba a explotar, después de aquella confesión no podría sentirse igual cada vez que se montaran en la furgoneta.
Y, justo cuando las cosas no podían ir mejor, sonó el móvil de Brennan.
-Ignóralo –susurró Booth, deslizando su nariz por el cuello de ella, inhalando su aroma.
-Será mi publicista, probablemente sea para una promoción –se estiró a coger el teléfono.
-Brennan –se las arregló para decir, mientras las manos de Booth no dejaban de acariciarla.
-Cielo, ¿dónde estás? –la voz de Angela al otro lado de la línea parecía preocupada-. Son las 8:10 y tú ya sueles estar aquí para las ocho…
-Lo siento, Angela, me he quedado dormida y… -ahogó un gemido cuando la boca de Booth rodeó un pecho y mordisqueó un pezón-. Ahora vam… voy –y colgó.
-Booth, debemos irnos, yo debería estar en el laboratorio y tú en… ¡oh, por favor! –exclamó al sentir la mano de Booth entre los muslos.
-Huesos, es mejor para los dos que terminemos lo que hemos empezado, ¿no crees? –susurró con pasión. Brennan sólo cerró los ojos y se movió contra su mano, buscando profundizar el contacto-. Tomaré eso como un sí –sonrió. Abrió el cajón de su mesilla y sacó un condón, abrió el envoltorio y se lo colocó-. Te quiero –susurró antes de entrar en ella de un único y fluido movimiento.
-Yo también –dijo, mientras las caderas de ambos se movían, cada vez con mayor fuerza, hasta culminar en el éxtasis.
Se separaron exhaustos, olvidando por un momento el reloj.
-Booth, tenemos que irnos, si llego tarde ya sabes que Angela me freirá a preguntas –dijo Brennan mientras ambos se levantaban y buscaban su ropa.
-Desde luego, es la más rápida del oeste interrogando –sonrió Booth-. ¿Quieres que el resto del laboratorio lo sepa?
-¿Tú quieres?
-Creo que sería mejor guardarlo en secreto por el momento –dijo Booth, pensando en lo duro que sería que los separaran. Lo que no se esperaba era el siguiente comentario de Brennan.
-¿Te avergüenzas de mí?
-¿QUÉ? ¡NO! –dijo Booth, en shock-. Me gustaría gritarle al mundo que por fin estoy con la doctora Brennan, que la quiero, que me quiere, que quiero pasar el resto de mi vida con ella… pero, si se lo decimos a los demás, es posible que el FBI nos separe.
-Sí, tienes razón, pero tendremos que pasar por mi casa antes de ir al Jeffersonian, si voy con la ropa de ayer sí que no podré escaparme de Angela – suspiró y añadió con una sonrisa-. Va a ser muy difícil no ponerte las manos encima en el laboratorio, ni en el FBI, ni en la furgoneta, ni en…
-Huesos, para, o nunca nos vestiremos.
Brennan rió y terminó de vestirse, Booth hizo lo propio. Al llegar frente a la puerta se miraron.
-Durante un tiempo tendremos que fingir que seguimos siendo sólo compañeros y amigos y no podremos tocarnos en público –dijo Booth-. Va a ser un día muy duro, así que… -Se acercó a ella y la besó hasta dejarla sin respiración. Al separarse ambos se sentían un poco aturdidos.
-Va a ser difícil no besarte en el trabajo si me besas así antes de salir –dijo Brennan, dándole una palmadita en el trasero mientras abría la puerta.
Booth la miró de arriba a abajo con descaro, como si la quisiera devorar.
-¡Ya no podemos tocarnos en público, recuerda! –rió Brennan, adelantándole escaleras abajo.
Brennan reía a carcajadas, sintiéndose increíblemente feliz mientras cruzaba la puerta del portal de su compañero. Sin embargo, en una parte minúscula de su inteligentísimo cerebro una vocecita le decía que había pasado por alto algo importante y que lo iba a pagar.
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Es miércoles, así que tocaba subir capítulo. El problema es que hasta ahora he subido el capítulo habiendo al menos empezado el siguiente, pero no es el caso de este. Tendré un puente largo para continuarlo pero me tengo que poner al día con algunas asignaturas así que tardaré un poco más de lo habitual en actualizar. Se agradecen ideas y sugerencias.
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Los reviews son extremadamente agradecidos y me hacen seguir escribiendo y actualizando con ilusión ;) Además de tener un efecto antidepresivo... en mí XD
