Sin palabras…
-X-
El aroma del viento.
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Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
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Capítulo 9: Puedes perdonarme….
De no ser por esas veces en que cometo la gran
Barbaridad de ponerme a pensar
O por esas otras veces que cometo la gran
Estupidez de no poder olvidar
De meditar mirando al techo al despertar
De imaginar, cualquier cosa…
De no ser por esas veces en que suelo respirar
Podría jurar que no te recuerdo nada...
-Canserbero.
Nada...
No había nada que pudiese hacer o decir para hacer sentir mejor al hombre delante de él, se veía realmente abatido. Así que solo se limitó a observarlo, a ver cómo era regañado por su amigo.
Aunque tampoco era que le importase mucho, después de todo, él se lo había buscado. Se merecía todo lo que le pasará.
Por ello mismo se había encargado de investigar hasta el más mínimo detalle para entregárselo a su casi ex esposa. Sakura era de su agrado, siempre la quiso como la hermana que nunca tuvo, al igual que Naruto... Ellos dos eran parte de su familia.
Pero eso Sasuke nunca lo vio así...
Siempre quiso tener a Sakura solo para él, como un maldito posesivo... Solo suya.
Y ahora el muy bastardo salía con que la engañaba. ¿Porque? Nadie lo entendía, pero eso no impedía que sintiera esa enorme ira hacia él por herir a su casi hermana. Y desafortunadamente, Sasuke no era mucho de su agradó, solo se toleraban por el hecho de ser familia... Nada más.
Ni siquiera sabía que hacia ahí sentado escuchando sus penas, él solo había ido a buscar a Naruto para ir por ahí a comer rameen o algo, y sin darse cuenta termino arrastrado ahí esperando al rubio. Y bueno, para Sasuke, él tampoco era de su agrado... El Uzumaki era quien siempre les unía.
-¿Que maldita sea esperabas?- la voz exaltada del rubio lo saco de sus pensamientos haciéndolo enfocar su mirada en él. Lucia bastante molesto, molesto en serio, como nunca le había visto. -¡La en-ga-ñas-te! Hasta para mi es evidente que te pedirá el maldito divorcio.-
-¿Divorcio?- murmuró más para él que para los dos presentes ahí. Sasuke de inmediato le miro de manera fulminante.
Naruto resoplo, se le veía realmente cansado y sobre toro molesto. Se acercó a él y le entrego un sobre amarillo, curioso lo abrió encontrando el formato de divorcio por parte de los abogados de Sakura.
-Ni siquiera quiere nada de ti - ironizó ganándose más miradas asesinas.- solo quiere que firmes y ya.
-¿Enserio Sai?- murmuró Naruto por recalcarles más el hecho.
Sonrió de manera falsa y decidió fingir leer el documento, que ellos se siguieran matando. Algo extraño estaba pasando, Sakura no pedía nada de Sasuke cuando en cualquier otra situación le hubiese exigido hasta el perro, claro, si tuvieran uno.
Teniendo la evidencia que tenía podría ganar fácilmente, pero en su lugar se había limitado a hacer el debido proceso. ¿Porque? Sasuke las tenía todas las de perder... ¿Porque no acabarlo de una vez? Quizá... Estaba planeando algo.
¿Pero qué?
¿Con que más podría atacar a Sasuke?
Tendría que investigarlo, se levantó de su silla y dejo el sobre en el escritorio del Uchiha para después abandonar la oficina sin decir ni una sola palabra. Tendría que realizar unas cuantas visitas por todos lados.
-X-
Un incómodo y horrible silencio se había formado en la oficina de su madre, por alguna extraña razón en cuanto apareció aquel hombre todo y de verdad TODO se había sumido en el silencio.
Al principio creyó que era su imaginación pero... No. Todos habían callado y para su suerte aquel hombre se había sentado al lado suyo, en otro momento aquello no le hubiera importado pero ahora ese hombre le miraba de reojo de vez en cuando, lo sabía porque sentía su penetrante mirada cuando lo hacía.
Era imposible no sentirla, era como la de su padre.
Tan fría e intimidante, carente de alguna emoción pero cargada de arrogancia. Resoplo cruzando los brazos a la altura de su pecho, tan solo recordar a su padre le había molestado. Ese hombre que conservaba una imagen tan intachable a sus ojos... Ahora no era más que un mentiroso, traidor y horrible ser.
Decir que estaba molesta con él, era poco, todo el concepto que tenia de buen padre se había desmoronado de la peor manera posible. Toda la imagen que había formado se madre para ella de un excelente padre ahora no era más que cenizas, su madre era quien merecía todo mérito y ser idolatrada por ella.
Su dulce madre...
Aquella mujer que le había perdonado el hecho de que la juzgara de la peor manera y que le había explicado todo con lujo de detalles, diciéndole que a partir de ese día - de la fiesta de aniversario- nunca más habría secretos entre ellas. Aquella vez se soltó a llorar como nunca lo había hecho, suplicando entre lágrimas y pausas que la perdonara por ser una mala hija, por haberla juzgado... Por haberla odiado. Su madre solo había soltado una pequeña risita, después la abrazo con fuerza y beso su cabello.
"No tengo nada que perdonarte, eres mi hija y siempre estaré aquí para ti"
Fue lo único que le dijo dejando salir unas cuantas lágrimas, durante ese momento Karin entro y se unió al abrazo diciendo que estaba contenta de que las cosas se solucionaran entre ellas, incluso dijo que le regalaría un par de gafas nuevas como prueba de que todo estaba superado o algo así.
Desde ese día Sakura se encargaba de llevarla a la escuela y recogerla para después ir a su oficina donde ella se entretenía con Karin haciendo su tarea. La pelirroja era agradable y casi siempre terminaba ayudándola con los deberes a escondidas de su madre, era algo así como su pequeño secreto. Incluso Suigetsu se unía haciendo que terminara riendo a carcajadas por las constantes peleas entre ellos dos, ni se notaba que fueran pareja.
A la hora de la comida, Sakura salía de su oficina con una sonrisa radiante y los cuatro se iban a comer juntos, como...una familia.
-¿Uchiha Sarada?- la voz suave pero seria del hombre a su lado la hizo pegar un pequeño salto. Sin siquiera verle asintió suavemente. - Hn, la pequeña de Sakura.- murmuro.
Se atrevió mirarle por el rabillo del ojo encontrándose con que sonreía de lado, muy suave pero lo hacía. Regreso su vista la frente y en un acto de nerviosismo acomodo sus gafas.
-Soy Hyuga Neji, el abogado de tu madre- se presentó tan cordial y profesional. Por primera vez se encontró directo con la mirada del ahora no extraño y le sorprendió ligeramente el color perla de sus ojos, era raro pero hermoso. - tienes los mismos gestos que tu madre.- murmuro dedicándole una sonrisa un poco más amplia.
Ahora entendía porque todos se habían callado al instante de verlo, su sola presencia causaba un shock emocional bastante aturdidor. Tenía el porte y la elegancia pero sobre todo la belleza como de un dios, o algo parecido.
-¡Sarada-chan!
Salvada por la campana, fue lo primera que pensó al escuchar su nombre por parte de Shisui, siempre tan alegre. Giro lentamente pero él se adelantó tomándola entre brazos y elevándola en el aire dando vueltas, se sintió aturdida por repentino movimiento pero lo dejo que continuara.
-Shisui- saludo aún con los ojos dándole vueltas.
-Shisui para - reprendió su abuela.
-De verdad que eres peligroso para ella. - su tío Itachi pareció para salvarla quitándola de los brazos de Shisui y dejándola a salvo en el suelo. - Es una niña, no una muñeca de trapo.
Sarada le sonrió a modo de agradecimiento, acomodo sus gafas chuecas y rápidamente comprobó lo que su mente imaginaba... Toda la familia Uchiha estaba ahí. Claro, exceptuando a su padre.
-No me quiero ni imaginar cómo serás cuando tengas hijos- susurro Óbito con una sonrisa burlona.
-Seguramente morirán de tantas vueltas o zarandeadas. - se burló Izuna.
-Si no es que su esposa lo abandona primero - todos incluidos ella miraron sorprendidos a su abuelo, Fugaku hacia una broma. - por ser un pacifista.
Todos soltaron una pequeña risa, para nadie era secreto que Shisui andaba metido en esos rollos de protestas pacifistas o huelgas contra el gobierno por su búsqueda de paz mundial o algo así. El aludido solo se limitó a mostrase indignado y cruzarse brazos.
De pronto todos silenciaron al enfocar su mirada en Neji, Sarada suspiro, esa era la segunda ocasión que pasaba aquello. Sólo que esta vez su tío Itachi pareció endurecer su semblante al grado de tensarse.
-Hyuga- saludo seco, frío.
-Uchiha- devolvió el nombrado sin siquiera inmutarse y en el mismo tono.
Había tomado la misma postura que su tío, parecía imposible que hace unos momentos hubiera sonreído y hablado con ella tranquilamente.
El duelo de miradas duro unos segundos que para todos fueron eternos, soltó un suspiro de alivio al ver salir a su madre de la oficina con una sonrisa, aunque de inmediato se vio sustituida por una mueca de confusión al verlos a todos ahí. Por unos instantes los jades viajaron de la familia Uchiha a Neji, algo extraño pasaba, eso era obvio hasta para ella que tenía nueve años pero ¿qué? Enseguida vio a su madre sonreír nerviosamente.
-Neji lamento hacerte esperar- se disculpó. - Itachi no te esperaba tan temprano - saludo con una sonrisa fingida. - familia. - agrego con un asentimiento de cabeza.
Se acercó hacia ella alborotándole el cabello en un gesto maternal y dándole un pequeño beso en la frente. Le sonrió como respuesta, que al parecer la tranquilizo un poco ya que sus facciones se relajaron por segundos.
-Sakura - el tono de voz de Hyuga parecía haber cambiado a suave al dirigirse a su madre. - seré breve, dada la situación no te quitare demasiado tiempo.
Sakura no contesto, a lo que su abogado saco unos documentos de su portafolio y se los entrego. El ceño ligeramente fruncido en ella fue suficiente para saber que lo que leía no era de su agrado, quizá la comida se pospondría, los negocios son primero. Esa era la regla de oro de sus padres y la familia.
-Se niega a firmar - murmuró Neji sin despegar la mirada de ella. - dice que si tanto lo quieres que vallas y le plantes cara, que no te escondas detrás mío y de Temari-san.- hundió las manos en los bolsillos de su pantalón. - exige ver a la niña.
En ese momento comprendió de qué hablaban... Sasuke. Su padre se negaba a firmar - seguramente - los papeles del divorcio y exigía verla a ella. Sabía que tarde o temprano tenía que verlo pero ¿tan pronto?
-Arregla esto - acaricio su sien con la mano izquierda, se le veía molesta con aquello. - si tenemos que vernos que sea solo para conciliar los términos de esto y con nuestros abogados presentes.- dictamino con decisión.-ahí mismo determinaremos la situación con Sarada-chan.
-¿Y si quiere verla antes?
-Entonces será lo que ella decida, no él.
Así dio por terminado el tema regresándole los documentos, Neji asintió y con una sonrisa de suficiencia se dispuso a marcharse.
-Sigo sin entender porque me consultas este tipo de cosas si siempre terminaras haciendo lo que quieres - murmuro su madre acercándose a ella para tomar su mano.
-Protocolo. - Fue lo único que soltó Neji antes de abandonar el piso adentrándose al elevador. - Nos vemos Sarada, espero poder conversar mejor contigo la próxima vez. - musitó con cortesía con las puertas cerrándose de a poco. - Uchiha.- se despido de su tío Itachi.
-Hmmp.
Nadie de la familia Uchiha dijo más, solo Sakura que le preguntó cómo había estado su día, le contestó que bien y le contó acerca de Boruto y sus constantes travesuras en la escuela. A lo que su madre contesto que quizá lo había heredado de Naruto, ya que de pequeño era así.
Itachi corroboro la historia junto a Mikoto y Fugaku que contaron algunas anécdotas de cuando Naruto solía meter en problemas a Sakura y Sasuke. E incluso una vez a Itachi también cuando término tentándolo para que colaborara con ellos en su misión de ver que escondía Kakashi-sensei debajo de su máscara.
Sarada río a más no poder pues a ella también le había dado curiosidad alguna vez puesto que Kakashi era su sensei también en la escuela. Shisui le dijo que nunca pudieron saberlo y que aquel día terminaron en detención todos, si, incluso Itachi que ni siquiera asistía a esa escuela.
Y así la familia Uchiha partió en medio de bromas y recuerdos... Agradables recuerdos.
-X-
Sabía que aquel encuentro con la familia Uchiha era invariable, que tarde o temprano terminarían por buscarla y confrontarla por lo sucedido con Sasuke. No importaba cuanto huyera, ellos no descansarían hasta obtener respuestas.
Itachi y ella habían estado evitándoles todo ese tiempo, casi un mes desde la terrible noticia. Ambos de confabulaban para cubrirse las espaldas e inventarse excusas para no hacerles cara, y sabían que sólo sería cuestión de tiempo en que los buscaran pero aun así siguieron evitándolos.
Y bueno, cuando los vio a todos afuera de su oficina esperando, supo que el momento había llegado. Solo le quedaba resignarse y hacerles frente, por fortuna Itachi también estaba ahí, así que de una u otra forma se apoyarían mutuamente.
Como en el último mes...
Ambos se habían acercado más, tal parecía que ese vínculo perdido años atrás, regresaba con la misma fuerza o quizá más. La prueba de ello eran sus constantes llamadas o mensajes cuando no se veían o las repentinas visitas de Itachi al departamento de Karin donde terminaba cenando junto con ellos. O como cuando la visitaba en su oficina tomándola por sorpresa en las mañanas, alegando que no tenía nada mejor que hacer en su trabajo y que por ello la molestaba a ella.
Sarada estaba encantada con su tío, después de todo eran como uña y mugre. Jugando por todos lados como niños pequeños o comiendo dulces hasta más no poder. Algo tan propio de Itachi. Aunque en el fondo sabía que la razón de todo ello era la misma que ella tenía... Huir de Ino y Sasuke.
Ninguno de los dos había encarado al otro por miedo, miedo de sus reacciones en cuanto los tuvieran enfrente suplicando perdón. Un perdón que concederían tan fácilmente por el amor que aun sentían por ellos, y eso era lo que ella más odiaba de si... El amor a él. Sasuke no se merecía eso, ni a ella o a su hija, era un traidor.
¿Pero cómo hacerle para olvidarlo?
"La única forma seria arrancándote el corazón, pero eso significaría no amar a nadie " La fueron las terribles palabras de Itachi respondiendo a su cuestión con una sonrisa amarga. Y desafortunadamente... Tenía razón.
-Sakura- la tranquila voz de Itachi llegó a sus oídos atrapando de atención, este le miraba suspicaz como si tratara de meterse en su mente.
-¿Si?- contestó vagamente.
-Te ha preguntado ¿qué quieres ordenar?- Sarada le miro de la misma forma. -¿pasa algo mamá?
Se apresuró a negar con una amplia sonrisa y termino diciendo que lo mismo que ella pidiera estaba bien, hecho un vistazo rápido a las dos mesas redondas que habían tenido que unir en el restaurante para que estuvieran juntos toda la familia. Ella había quedado de espaldas al ventanal con Sarada a su derecha seguida de Itachi también a su derecha.
Por su lado izquierdo tenia a Mikoto quien tenía a su lado a Fugaku, después seguía Madara, Óbito, Izuna y Shisui cerrando el círculo con Itachi.
Una gotita le escurrió en la frente, toda la familia había venido a conversar un tema que prácticamente convenía a Itachi, ella y los padres de este. ¿Porque venían todos?
Podría apostar que todos los demás, incluidos Madara estaban ahí por mera curiosidad, por escuchar el "chisme" pero eran lo suficientemente orgullosos como para admitirlo.
Seguramente se le habían adherido a Mikoto y Fugaku como sanguijuelas... Conociéndolos... Todo era posible. ¿También habrían ido con Sasuke? Quizá...
-Y bien Sakura, ¿Cómo has estado?
El silencio se sembró sobre la mesa, la mayoría de inmediato dirigió su mirada hacia ella y a Mikoto que había soltado la pregunta tan casualmente. Todos esperaban esa pregunta en particular, acerca de ella pero más especialmente la situación que se cernía sobre su matrimonio.
-Bien, tan fresca como una lechuga.
El ambiente se relajó, todos parecieron soltar aquel aire que habían contenido en sus pulmones hasta ahora. Sakura se había tragado las ganas de decirle algo, dado que no eran las circunstancias, no con su hija ahí.
-¿Cuándo evolucionaste de flor de cerezo a lechuga?-
-A nadie le agradan tus chistes Izuna- Itachi sonrió divertido al escuchar las risas de los demás.
Izuna se disponía a contraatacar cuando los meseros irrumpieron con la comida, todos festejaron eso. Y la comida comenzó con bromas y chistes de parte de los presentes, incluida Sarada, que sabía muy bien cómo defenderse de Izuna y Shisui . Inclusive Fugaku y Madara había reído víctima de las tonterías de sus hijos y sobrinos.
Y solo por un momento Sakura pensó que en verdad era una Uchiha, aunque solo fuera por un breve momento. Sonrió con amargura al saber que nunca más seria una, que la única que portaría ese apellido seria su hija.
-Sakura- la grave voz de Fugaku la saco de su trance. Enfoco sus jades directo en los ónixs del jefe de la familia como signo de que lo escuchaba. -Hyuga Neji, ¿Está llevando a cabo el trámite de tu divorcio?
Mentiría si dijera que la pregunta no le afecto, su cuerpo se tensó casi al instante y de nuevo la tensión se acumuló en el ambiente. De nuevo todas las miradas estaban sobre ella a la expectativa de la respuesta, y contrario a todo lo que esperaban... Sonrió.
Sonrió porque no esperaba menos de Fugaku, siempre tan directo. Le gustaba hablar de frente y sin tapujos, a diferencia de su esposa que solía embellecer las cosas antes de. Con Fugaku siempre se podía hablar claro y con toda sinceridad.
-Neji es mi abogado de confianza desde hace tiempo- informó con tranquilidad.- hasta ahora es el mejor que conozco y sí, le eh encomendado eso.
Itachi bufo por lo bajo, Sakura sabía que entre él y el heredero Hyuga no había mucha simpatía que digamos. Ella atribuía aquello al constante choque de egos cada que se veían, y bueno, también a la vez en que Neji se metió en terreno ajeno.
Para ser más exactos, con ella.
En alguna ocasión cuando recién había conocido a Hyuga, este le había dicho: "Sasuke debe cuidarte muy bien, de lo contrario, puede que un día te robe de su lado." y junto delante de Itachi que se encontraba de casualidad por ahí. Desde ese día... Ambos se odiaban.
Aunque ella pensaba que no había razones y que era una pérdida de tiempo ya que ella nunca había dado esperanzas a Neji o algo así. Por eso había llegado a la conclusión de que era nada más su ego el que los hacía chocar constantemente.
-Ese chico sabe lo que hace - murmuró Madara hablando por primera vez.- es una pena que tanto talento se vea desperdiciado trabajando por su cuenta con cosas tan sencillas como esa. - cruzo los brazos a la altura de su pecho.- cuando pudo haber sido el dueño de todo el imperio Hyuga.
-Eso lo dices solo porque no quiso trabajar contigo - se burló Izuna sacándole una venita en la frente a su hermano.- y porque prefirió irse con Sakura-chan.
Madara ignoro a su hermano y enfoco su mirada en Sakura de nuevo, pero esta vez la mirada tenía un suave destello de malicia. Le sonrió sombrío y dijo:
-¿Qué fue lo que le diste para que se quedara contigo?
Para nadie paso desapercibida la doble intención en esa pregunta, inclusive Sarada afilo su mirada hacia el hermano de su abuelo. A Itachi tampoco le agradaba aquello, menos cuando su sobrina estaba presente, se aclaró la garganta dispuesto a contestar por Sakura pero esta se le adelanto.
-Dinero, el suficiente como para sustentar la cómoda vida a la que estaba acostumbrado dentro de su clan- una exquisita sonrisa curvo sus labios al momento que tomaba la copa de agua delante suyo. - te sorprendería lo que unos cuantos ceros de más en la cantidad adecuada pueden hacer - murmuró.- después de todo... El dinero mueve al mundo.
Shisui se apresuró a sus palmas como si de una oración se tratara. - ¡Amen por eso!- dijo dando por zanjado el tema y tomando también la copa ofreciendo un brindis.
Todos estuvieron de acuerdo con él y Sakura lo dio por olvidado. Madara era así, siempre lo había sido, con el tiempo se acostumbró para no tomarse personal cualquier cosa que el dijera; sin embargo ahora estaba su hija presente y eso no le agradaba del todo.
Enfoco su vista en su hija que al sentir su mirada le sonrió con ternura. Suspiro, nada había que hacer por ahora.
La comida había terminado ya hacia un rato y Shisui e Izuna exigían postre, así que sin pensárselo se levantaron de sus lugares llevándose consigo a Sarada en la búsqueda de postre y dangos para Itachi.
Y así llego el momento menos esperado para Itachi y ella.
-Ahora que la niña ya no está - Mikoto fue la primera en comenzar.- ¿Me podéis explicar que sucede?
Sakura suspiro resignada y comenzó a relatar todo lo sucedido el día de la fiesta de aniversario aceptando la culpa de todo de ese día. Les había contado todo con lujo de detalle, sin ocultar absolutamente nada.
Para cuando término, Mikoto, Fugaku, Madara y Óbito le miraban sin saber que decir. Itachi solo divagaba la mirada en todo el lugar.
-Debo confesar que aquel día actuamos guiados por la iré del momento, yo no eduque a Sasuke para hacer algo tan... Atroz
-Nuestros dos hijos fueron educados de la misma manera, es inaudito que Sasuke haya hecho algo como eso.- murmuro Fugaku tomando suavemente la mano de su esposa desconcertada.
-La educación es lo de menos aquí- intervino Óbito.- pudieron haberle enseñado lo mejor pero al final y al cabo... Es hombre.
- Y como cualquier hombre se le olvido toda esa "educación" y ante puso primero sus "necesidades"- susurro Madara.- evidentemente ni siquiera pensó en las consecuencias o los personas que dañaba, solo en complacer sus instintos más bajos.
-Y a nosotros tampoco debe importarnos, de todas formas seguirá siendo hijo de Mikoto y Fugaku, Sobrino de Madara e Izuna y primo de Shisui y mío. Eso no cambiara - murmuro Óbito.- Estamos contigo Sakura pero también estamos con él porque somos su familia. Las cosas que sucedan de aquí en adelante solo les conciernen a ustedes- señalo a Itachi y luego a la peli rosa.- Nosotros solo deseábamos tener un panorama de la situación y quedar de acuerdo con respecto a Sarada. ¿No es así tíos?
"Muy astuto" Itachi sonrió de lado al darse cuenta de lo que sucedía, Óbito solo manejaba la situación a favor de ellos dos, ante aquello ni sus padres podrían protestar. Ese chico quizá era el más sensato de toda la familia después de él, su sano juicio casi nunca se veía nublado, ya ni siquiera se parecía al niño escandaloso que hacia travesuras con Kakashi.
-Sí, claro.- murmuró Mikoto y Fugaku solo asintió.
-Las cosas no tienen por qué cambiar entre Sarada-chan y nosotros - intervino Itachi - todo puede seguir como hasta ahora. Supongo que si la situación cambiara, sería solo con Sasuke.
Sakura le concedió la razón a Itachi, su hija era libre de ir y venir cuando quisiera a con sus abuelos o tíos. Pero con Sasuke, ese ya era otro asunto que más tarde arreglaría con ella.
Y así, una vez aclaradas todas las dudas terminaron por cambiar de conversación hacia puntos más triviales. Sakura sabía que a partir de ese momento, los Uchiha ya no la molestarían con ese tema, ya solo les quedaba encarar a Sasuke pero estaba segura de que aun con ello... Nunca le odiarían.
-X-
- ¿Y qué piensas tu acerca de ver a tu padre?
Itachi dejo de lado el lapicero y los documentos en los que trabajaba, dirigió su mirada hacía su sobrina, quien se encontraba entretenida leyendo acurrucada en uno de los sillones de su oficina. Desafortunadamente, los abogados de Sasuke habían logrado acordar una reunión con los de Sakura el lunes por la tarde, Sarada había acompañado a su querida madre y había terminado ahí, con él, para evitar a su padre.
A parte que no era situación para ella. Él se había centrado en trabajar, pero constantemente se sorprendía así mismo pensando en aquel encuentro. ¿Cómo terminaría? ¿Que se dirían? Seguramente Sasuke suplicaría el perdón pero Sakura... ¿Qué haría ella?
Resoplo dejando de lado sus pensamientos y enfoco su vista en la pequeña que acomodo sus gafas y bajo un poco el libro dejando ver solo sus ojos, ocultos detrás de las gafas.
-¿Sinceramente?- asintió a la pregunta.- Aun es muy pronto para verle, y en caso de que me obligaran, solo le odiaría más.
-Algún día le tendrás que ver - se levantó de su lugar, con pasos lentos se acercó a ella.- y cuando eso suceda... No le juzgues.
Itachi sonrió levemente al ver la cara de su sobrina, sus finas y delicadas facciones formaban una plena expresión de sorpresa que inmediatamente cubrió con el libro. Era evidente que no se esperaba aquello, él no quería que se llenara de odio, que tan pequeña juzgara y señalara cuando a ella aun le quedaba un largo camino por recorrer.
-¿No se supone que deberías decirme lo contrario?
-¿Porque habría de hacerlo?- arqueo la ceja derecha divertido.
-Es el hombre que se metió con tu novia y que aparte de todo es tu hermano - murmuró - merece todo el odio del mundo.
-Estas siendo dramática - soltó una leve risa. - No merece todo el odio del mundo, solo el mío y el de tu madre pero el tuyo...supongo que no tanto. - explicó.- Eres su hija y los hijos no deben odiar a los padres. No importa lo terrible que hayan hecho, no son quien para juzgarlos.
El silencio se hizo por unos segundos, segundos en los que solo es sonido del segundero del reloj de manecillas inundaba el lugar. Itachi se acomodó mejor en el sofá echando su peso hacia atrás, su vista clavada en el impecable techo café oscuro parecía haber encontrado el paisaje perfecto.
-No entiendo cómo puedes interceder por un hombre como él- mascullo con el ceño fruncido.-... Eres demasiado bueno.
"Quizá lo sea" su amplia dentadura salió a relucir por la sonrisa que formó en sus labios, estiró su mano derecha y atrajo el pequeño cuerpo hacia él para envolverle en un cálido abrazo.
Escucho un leve "Pero que se le va hacer" salir de su boca antes de corresponder el abrazo. Sarada se parecía cada vez más a Sasuke, por mucho que eso le molestara a ella, era un hecho que no podía negarse.
El sonido de la puerta siendo abierta y cerrada de forma rápida irrumpió su momento, opto por restarle importancia esperando escuchar la voz de Matsuri, que seguramente venía con más trabajo.
-Necesito hablar contigo y no me iré de aquí hasta que me escuches.
No, esa no estaba ni cerca de ser la voz de su pequeña secretaria. Lentamente se enderezó encontrándose con la figura de ella, la rubia que menos esperaba ver y mucho menos cruzar palabra. Ahí en medio de la oficina con los brazos cruzados y la mirada completamente decidida. Inmediatamente observo a Sarada que le dirigía una mirada hostil a la invasora.
- Mamá dice que es de mala educación que las personas entren sin avisar- dijo la niña incorporándose. -, iré a ver a Karin. Ya demoro bastante con la comida.
Y dicho eso abandono la oficina con paso lento y tranquilo. Itachi suspiro resignado, contemplando como la única oportunidad de evadir el tema, salía por la puerta como si nada. Se quedó ahí, rígido con la postura a la defensa, colocándose la máscara de la crueldad e indiferencia.
Quizá ahora, no sería tan bueno como su sobrina había dicho.
-X-
Decir que estaba nerviosa era poco, de alguna manera había logrado mostrarse fuerte y segura de sí misma mientras escuchaba como Hyuga Neji y Sabaku No Temari exponía los puntos del divorcio a los abogados de Sasuke. Nara Shikamaru y Hyuga Hinata, hmmp, no esperaba menos. Sabía perfectamente que Naruto era el mejor amigo de Sasuke, casi su hermano así como de ella, evidentemente le pediría a su esposa formar parte de la defensa del Uchiha.
Y no le culpaba o la odiaba por ello, después de todo, ella no había intercambiado palabra alguna con Naruto sobre el asunto, llevaba rechazando sus llamadas y evitando encuentros para no dar explicaciones. Para no revivir lo desdichada que era. Además, ella ya tenía a los suyos y dos de los mejores abogados, confiaba plenamente en que lo lograrían.
Pero el hecho de estar ahí, en la oficina de Sasuke y delante de este, se le hacía en verdad difícil. Desde el momento en que idealizo el hecho de una reunión, se arrepintió enormemente pero ya no había marcha atrás. Tarde o temprano tenía que llegar ese momento, ese instante en el que Sasuke no le despegaba la mirada para nada.
Analizaba cada movimiento suyo, como si deseara leer sus pensamientos. Y agradecía que no fuera así, todo el rato se la había pasado fingiendo leer documentos o prestar atención a Neji pero su oscura mirada la ponía nerviosa y comenzaba a intimidarla.
Sin embargo, cuando les preguntaron a ambos si estaban de acuerdo con el trámite que beneficiaba a ambos y ella contestó que sí, toda su intimidación y nerviosismo desaparecieron al ver a Sasuke pronunciar un "No estoy de acuerdo". Apretó los puños con fuerza clavándose las uñas en la carne.
-¿Porque no?- se adelantó a preguntar dirigiéndole por primera vez la palabra.
-Porque quiero a Sarada los fines de semana.
¿Pero qué mierda? El muy bastardo estaba ocupando de excusa a su hija, los días junto a las horas que se le habían dado a la semana eran más que perfectos, incluso sus abogados de él estaban de acuerdo. Ese no era más que un maldito pretextó para no firmar y darle largas a esto, comenzó a recoger sus cosas.
-Debería darte vergüenza estar utilizando a tu hija de pretexto.
-No la estoy usando de pretexto, solo quiero estar más tiempo con ella y que no la acapares toda para ti.
-Eso debiste haberlo pensado antes de hacer lo que has hecho- rebatió de inmediato levantándose de su silla y tomando su bolso. - deja de ser tan egoísta, piensa un poco en tu hija y el daño que le has hecho ya.
Por unos instantes la sorpresa surco el imperturbable rostro del Uchiha, en ese momento ella se dio cuenta de que, en efecto, era un maldito egoísta que ni si quiera había considerado a su hija. Le miro con reproche tratando de esconder el destello de dolor que matizaba sus ojos.
-Ni siquiera pensante en la posibilidad de que ella no quiera verte - afirmó - ¿Pensabas imponer tu voluntad así como si y obligarla?
Una sonrisa amarga cruzo por sus labios, negó con la cabeza y dejando escapar un suspiro de rendición se dispuso a marchar. Ya no había nada más que hablar con alguien como Sasuke, que al parecer, no entendía la magnitud de sus actos. Sin embargo; el Uchiha se apresuró a sus actos bloqueándole la puerta, su mirada decidida le indico que no estaba dispuesto a dejarla partir hasta que... Él lo quisiera.
Shikamaru, Neji, Temari y Hinata comenzaban a intercambiar miradas de incomodidad. Aquello no les concernía en lo absoluto, pero ahí estaban, en medio de la inevitable catástrofe que se avecinaba con ellos dos enfrentándose.
Quizá en cualquier otro momento hubiesen intervenido o llevarse a cada uno por su lado, pero esta situación era diferente. Cada uno ardía con la intensidad de mil brazas buscando el menos atisbo para sacar todo, y ellos valoraban su vida - y sus empleos- lo suficiente como para saber que... No había que meter la nariz donde no les llaman.
No importaba cuán incomoda fuera la situación, solo serían meros espectadores.
Sakura sabía perfectamente aquello no sería más que un dolor de cabeza, lo conocía, y sabía que no dejaría de lado su orgullo para esa discusión. Si bien lo intentaría al principio inventándose intento de disculpas o explicaciones, al final mandaría todo al demonio con tal de conservar ese orgullo de macho alfa.
Casi podía jurarlo...
-Sakura...
Un tumulto de emociones la arrollo cuando lo escuchar decir su nombre en medio de un suspiro triste, desvío la mirada a cualquier otro punto para que él no notara esa debilidad. Seguía sonando tan bien su nombre en boca suya, que le recordaba todos esos años de amistad, noviazgo y compromiso juntos.
¿Porque había tenido que engañarla? Ella le hubiese perdonado cualquier cosa, pero eso no. Su orgullo y dignidad no se lo permitían, al igual que su hija, no pensaba darle un mal ejemplo.
-Calla- ordeno sacudiendo se cabeza de un lado a otro.- No quiero escucharte, no quiero.
-Maldita sea Sakura - la sujeto de los hombros haciendo que desviara la vista al suelo.- solo deja que te explique todo... Yo no..
-¿Tu no querías? - arremetió de inmediato aprovechando el valor del que se había armado impulsado por la furia de su cobardía. ¿Ni siquiera admitiría su error? - déjame adivinar ¿Ella te obligo?
Elevó la mirada encontrándose con la indescifrable de Sasuke. Por un instante tuvo el deseo de leer mentes para saber que pasaba por esa cabeza, pero desgraciadamente eso no era posible.
Los segundos transcurrieron lentos...
-Cometí un error- admitió por fin sin dejar de verle. - Y me arrepiento enormemente de ello, yo... Perdóname Sakura.
Quiso creer que le mentía, que no era más que otra de sus mentiras pero la sinceridad y arrepentimiento en sus ónix le decían que no. Incluso todas sus finas y bellas facciones suplicaban el perdón, un nudo se le instalo en la garganta. Cuanto hubiese deseado creerle...
-Arrepentirse y pedir perdón no basta Sasuke...
Por segunda vez, Uchiha temió, temió por perderla pero esta vez definitivamente. El sonido de su voz cargado con un dolor profundo se lo confirmo, era evidente que le pesaba hacer aquello pero no estaba dispuesta a retractarse. Su corazón se achico dentro de su pecho y la garganta se le seco, y al fin lo entendió... Había causado un daño irremediable.
Había sido un imbécil, estúpido, idiota y cualquier insulto que existiera, al verse enredado con Ino. Buscando en ella cosas que Sakura quizá no tenía, aunque eso solo era un mero pretexto para disfrazar su atracción pasional hacia ella.
Había dejado que sus hormonas decidiesen por él y ahí estaba las consecuencias de ello... Había perdido a su esposa, compañera y amiga. La única que siempre había estafo ahí siempre.
Echarle la culpa de todo a Ino solo había sido para desentenderse de la parte de culpa suya, el era tan maldito como ella. Quizá la única diferencia que residía, era que ella sola había perdido a Itachi, pero él, él había perdido a su familia, esposa y su hija.
Su hija...
Ahora más que nunca se arrepentía de no haber pasado el tiempo necesario con ella.
-No es tarde si me amas- susurro aflojando el agarre a sus pequeños hombros.- Sé que puedes perdonarme...
El tono suplicante de su voz la llevo a titubear, en la punta de paladar bailaba el "si" que el tanto pedía y lo hubiese dicho pero por la simple imagen de Itachi apareciendo en su mente... Lo impidió.
Le estaría fallando a él y a ella misma si aceptaba a Sasuke, ambos habían sufrido tanto juntos que ya no podía pensar en abandonarlo. Ya no podría soportar defraudarlo una vez más, tan solo imaginar su mirada triste y su sufrimiento la hacía sentí mal... Triste.
-Claro que podría perdonarte - murmuró con una sonrisa dolida. - pero no quiero, no pienso ser la estúpida a la que le has visto la cara. Si lo has hecho una vez puedes hacerlo dos veces.- sentencio. - Y no quiero vivir día a día con esa incertidumbre.
Se apartó de su agarre rehuyendo a su mirada y en busca de alguna escapatoria, pero desafortunadamente la única que había era la que él bloqueaba.
-Deberías disculparte con tu hermano, conmigo nada conseguirás.
El silencio de nuevo apareció, Sakura se lamentó lo haber pronunciado a Itachi pero ya era demasiado tarde. Sasuke parecía haber cambiado radicalmente, su postura rígida, tensa con los puños ligeramente apretados le indico que no le había gustado aquello.
-¿Es por él que te niegas a perdonarme?
En parte lo era, ella lo sabía pero no de la forma en la que quizá Sasuke lo había interpretado. Siempre había odiado esa parte de él, aquella que siempre la celaba como si ella fuera su propiedad, un objeto que solo él podía ver y tener. Le miro desafiante, conteniendo la mirada a sabiendas que quizá no terminarían bien.
-¿Y que si así fuera?
Aquello pareció enfurecer aún más a Sasuke que con un tono sombrío se acercó a ella y dijo:
-No juegues conmigo Sakura...
-¿Quien está jugando?
Se estaba metiendo en terreno peligroso, pero el Uchiha debía saber que ya no controlaba su vida. Que aquella parte donde prohibía ya no existía.
-Sinceramente, no me gustaría que por vengarte de mí te involucraras con mi hermano - siseo tomando un mechón de su flequillo. -No le amas y él no te ama a ti, solo se estarían mintiendo mutuamente. Él para olvidarla a ella y tú para olvidarme a mí...
El no te ama... Por alguna extraña razón sintió un pinchazo en su corazón que prefirió ignorar.
-No te equivoques Sasuke - gruño - Itachi no es como tú, jamás se rebajaría a hacer algo como eso... El sí respeta a la mujer de su hermano.
Golpe bajo, noto el rostro del Uchiha menor contraerse en una mueca de dolor que recompuso al segundo.
-De todas formas, Aléjate de él Sakura o...
-¿O qué?
-Te arrepentirás- amenazo con sutileza.- Y el también.
-¿Más de lo que ya le he hecho de contigo?- cuestiono en el mismo tono. - No lo creó, así que no pienso dejarle solo porque tú lo dices. Ya no eres dueño de mi vida.
Hinata cubrió su boca ahogando un gritillo al ver la densa atmósfera tensa entre ambos, Sasuke había enfurecido ahora sí, le miraba con intensidad buscando quizá las palabras adecuadas para contestar. Sakura no se quedaba atrás con su intensa mirada, retándole, esperando su comentario mordaz para ella desatar también su lengua viperina.
Eso era demasiado, estaba segura de que se desmayaría de la impresión.
-Bien, esto se termina ahora.
Shikamaru se apresuró a sujetar a Sasuke del brazo derecho mientras que ella le seguía tomando el otro brazo y entre ambos lo llevaron fuera.
-Que problemáticos son ustedes.
Temari sonrió al escucharlo y enseguida también se aproximó a Sakura enroscando su brazo al de ella. Hyuga no tardó en aparecer.
-Creí que se arrancarían la cabeza en cualquier momento - comento arrebatando una fugaz sonrisa de Sakura que aun clavaba la vista en la espalda de Sasuke.
Temari torció los ojos y negó con la cabeza, Haruno, hasta ahora, era la única mujer que conocía capaz de hacerle frente al Uchiha. Pero sobre todo era la primera que veía retándole.
Sonrió, no se había equivocado a la hora de aceptar trabajar para ella.
Haruno era parecida a ella.
-X-
Soltó un suspiro resignado al verla decidida, no había posibilidad de huir ya que se vería como un cobarde. Pero siendo sinceros, el temor comenzaba a apoderarse de su persona, se mostraba frío e imperturbable como digno miembro de su familia pero no estaba seguro de soportar mucho esa situación.
Y ella no ayudaba mucho, llevaba ya cinco minutos ahí de pie, sin decir o hacer nada. Su silencio comenzaba a incomodarlo, se levantó de su lugar y hundió las manos en sus bolsillos.
-Itachi...- susurro tan suave que creyó imaginarlo. -... Yo...
Por primera vez deparo en ella, tenía la vista clavada al suelo, sus manos estaban cruzadas por detrás de su espalda. Sonrió amargamente, nunca hubiera imaginado verla así, tan carente de confianza y sin su peculiar brillo de alegría y belleza.
Sabía lo que iba a decir, y por ello mismo no podía permitirlo. No quería escucharla o caería rendido en cuanto le suplicara con ojos vidriosos su perdón.
-¿Lo sientes?- termino por ella haciendo que ella enfocara sus ojos azules en él. -Hn, ¿Lo lamentas?
-Sí, quiero pedirte perdón aunque sé que no lo tengo - murmuró sin dejar de verle esperanzada. - ¿Puedes perdonarme?
Estuvo a punto de creerle esas lágrimas que querían brotar de sus ojos, pero no fue posible. No cuando había pasado noches interminables de dolor, no cuando había sufrido tanto... No cuando con ello podía traicionar a Sakura.
Traicionar aquel acuerdo que ambos tenían de salir adelante juntos, aquella amistad que había resurgido, a aquella chica con la que había sufrido. No importaba cuanto quisiera a Ino, no le perdonaría aquel acto de traición porque también seria fallarse a sí mismo.
Así que su respuesta fue un rotundo NO, ella palideció casi al instante, sus ojos parecieron perder aqueo peculiar brillo de vida. Por unos segundos creyó que aquel amor que ella profesaba era real pero solo eran falsas ilusiones. O eso fue lo que se dijo para tratar de convencerse de que ya no había nada que rescatar entre ellos.
-Pero Itachi... Sé que aún me amas, sé que puedes perdonarme...
Se acercó a él con desesperación tomando su rostro entre sus delicadas manos, seguían siendo suaves y cálidas. Y lo beso, un beso desesperado de como quien está perdiendo lo más valioso de su vida.
¿Porque le hacía eso?
Sintió su corazón estrujarse, junto con un nudo en la garganta. Esas emociones seguían presentes cada que ella se acercaba, le seguía doliendo en el alma saber que no podía estar junto a ella por su traición.
Lamentablemente el error fue de ella... No suyo.
-Tú lo has dicho, Puedo, pero no quiero.
Aquel tono frío quizá debía bastar para alejarla de él, nunca en su vida imagino que terminaría hablándole así a ella. Pero bueno, lo mismo pensó con Sakura y había terminado tratándole peor.
-No quiero estar al lado de una mujer que fue capaz de meterse con mi hermano - gruño - viviendo con la duda de que puede volver a hacerlo con él o con cualquier otro. - noto la indignación en su rostro. - Y no te estoy diciendo que eres una cualquiera, pero si te ha quedado el saco...
Esperaba una bofetada pero no hubo nada más que una mirada triste y desolada. ¿Cómo podía fingir tan bien?
- Es por ella ¿verdad?
Sonrió de forma arrogante, sin piedad para ella. Sabía perfectamente que con cada gesto, con cada palabra, se estaba haciendo daño a él también pero no importaba. No importaba si con ello podía dejar de sentir cosas por ella.
-¿Quién exactamente?
Una línea recta y tensa se instaló en los labios de ella, frunció el ceño y se alejó varios pasos de su lado. Se cruzó de brazos.
-Sabes perfectamente quien.
-No soy adivino pero lo intentaré, veamos, Karin es preciosa. Con una inteligencia valiosa y un cuerpo tan envidiable como el tuyo...- ladeó el rostro.-... Y Sakura...es especial.
-La señora Uchiha querrás decir - mascullo apretando la mandíbula.- aun es la esposa de tu hermano.
-¿Y?- sonrió irónico, ella era la menos indicada para hablar.-Eso no te importó a ti cuando decidiste meterte en la cama de mi hermano.
Si aquello le dolió a la rubia, no lo demostró. Por el contrario, una pequeña sonrisa se formó en su rostro y de nuevo, con pasos sigilosos se acercó a él. Fingió acomodar el nudo de su corbata sin dejar de verle ni un segundo.
-Sabes perfectamente que solo la estas utilizando. Te estás mintiendo a ti mismo- murmuró en tono seductor.- Ella jamás va a ser yo.
-Y sinceramente espero que nunca lo sea querida.
Ambos desviaron su vista hacia la puerta, debajo del umbral estaba Karin con una leve sonrisa burlesca mirándole detenidamente con esos ojos carmín.
-Tú y ella no tienen punto de comparación – siseo tratando de ser amable. -quizá por ello Itachi se fijó en ella ¿no crees? - se acercó él con ese paso sensual y elegante de siempre. Enroscó su brazo derecho con el suyo y comenzó a guiarlo fuera de ahí. Pero no sin antes decir:
-Después de todo, se trata de mejorar...
Salió con ella sin mirar atrás, decidió que era mejor así. Sin ver el rostro la rubia, no tenía caso. Ahora solo importaba el hecho de estar lejos de ella nuevamente.
-X-
-Deberías estarme besando mi mano. Te eh salvado.
Sonrió divertido al escuchar la voz divertida de la pelirroja, ambos se dirigían ahora al departamento de ella, aunque claro, en el auto de él.
-Oh toda poderosa Karin te agradezco haberme salvado de la bruja malvada - un par de risas de parte de ella lo contagiaron un poco.
-Una bruja malvada y un lobo disfrazo de príncipe - murmuró - pareciera que esos dos se pusieron de acuerdo para hablar con ustedes.
Itachi no tenía que ser genio para saber que hablaba de su hermano y Sakura. La alegría que los contagio hace unos segundos ahora se esfumaba con el recuerdo amargo de eso.
-A Sakura tampoco le ha ido bien - explicó - ha salido hecha un rayo llevándose a Sarada-chan con ella.
Lo sabía, así como él no había tenido piedad de Ino, Sasuke no la tendría con Sakura. Dejaba de llamarse Itachi si no.
Ambos soltaron un bufido y guardaron silencio el resto del camino. Estacionaron el auto y tomaron el elevador presionando el pequeño botón del 7 que daba al departamento de ella. Apenas entraron, el olor a comida inundo sus fosas nasales, guiados por el aroma llegaron a la cocina encontrando a Sakura cocinando con una radiante sonrisa y a una Sarada sentada cómodamente en la isla de la cocina leyendo un recetario de cocina. Y a su lado Suigetsu.
-¿Segura que le has puesto sal?- murmuró Suigetsu con la mano en su mentón.
Sakura rodó los ojos. -Te he dicho que sí.
Suigetsu asintió no muy convencido, hecho una ojeada al cuadernillo.
-Ne, Sakura - llamo de nuevo causando que la peli rosa respondiera con un simple monosílabo. -Si le ponéis clavos... ¿Tenemos que comerlos?
Sarada despego la vista del libro, al parecer Suigetsu y ella tenía un mal concepto de aquel condimento.
-No es clavo del que tú piensas - sonrió divertida. - Es un condimento que se utiliza para darle sabor a la comida - tomo una bolsita y se las enseño a los dos.
-Aahh- ambos susurraron bajito tomando la bolsita entre sus manos y examinándola.
Itachi y Karin no pudieron evitar reír ante la escena, era demasiado tierna y cómica. Sarada se sonrojo al verse pillada y Suigetsu siguió con lo suyo. Sakura les recito un "Bienvenidos" y siguió llevando y trayendo cosas de la cocina a la mesa.
-Karin ¿Tú le pones de esto a la comida?- le enseño la bolsa.
-¿Que comida?- cuestiono Itachi burlón.- si a esta mujer se le quema el agua.
La pelirroja le miro ceñuda y se acercó a Suigetsu. -Lo dice quien no puede ni preparar un té.
-Dejaos de pelear niños- Sakura apareció de nuevo. - Sarada-chan e Itachi por favor pueden poner la mesa.
Ambos asintieron, Sarada bajo de su lugar de un brinco e Itachi le siguió. Aunque cuando paso por lado de Karin ella le susurro un "Me las pagarás" que decidió ignorar, de lo contrario Sakura regresaría a ponerles un buen golpe a ambos.
...
...
-Este princeso se va a dormir - Suigetsu se estiro con aire somnoliento.- Buenas noches familia.
Karin torció los ojos y le siguió, solo para darle más privacidad a Sakura e Itachi que desde se hacía rato intercambiaban mirada curiosas, quizá por saber algo de sus respectivos encuentros. Sarada había caído hacía ya una media hora rendida en el sofá, Itachi se ofreció a llevarla mientras la peli rosa terminaba de recoger la cocina.
El Uchiha mayor no pudo evitar sentir ternura al ver a su sobrina completamente dormida, parecía un ángel. La arropo debidamente y deposito un suave beso en su frente para después salir del cuarto.
No le costó trabajo encontrar a su aun cuñada en la terraza recargada sobre la orilla contemplando el cielo curiosamente estrellado. Se acercó hasta quedar en la misma forma que ella, contemplando el cielo que lucía más vivo que nunca.
Sakura fue la primera en romper el silencio contándole todo lo que había pasado con su hermano, como este le había perdió perdón y por ultimo había terminado amenazándola. Claro que se esperaba todo aquello, Sasuke siempre había sido un celoso de primera y ahora que ella no estaba a su lado, sería peor.
El también termino contándole su encuentro con Ino, como le había igual pedido perdón, lo mal que la había tratado y como Karin lo había rescatado.
Y ambos terminaron riendo por la locura de sus días...
Sakura seco algunas lagrimillas de tanto reír, su mirada jade se encontró con la de Itachi con tranquilidad. ¿Por qué sentía tanta calma a su lado? Se acercó lentamente hacia él y lo abrazo por la cintura tomándole por sorpresa. Sin embargo; no tardo en corresponderle.
-¿Recuerdas cuando construimos aquella casa del árbol en el patio trasero de mi casa?
Itachi soltó un suspiro ¿Cómo no recordarlo? Si Sakura siempre había sido la princesita de sus padres y solían sobreprotegerla, nunca había conocido una casa del árbol o las hamburguesas. Nada que no tuviera que ver con su nivel socioeconómico. Muy diferente de él que siempre había estado para arriba y para abajo, por todos lados con Sasuke, sus amigos, Shisui, Izuna y Kisame.
Solían salir seguido de vacaciones y meterse en problemas seguido e incluso terminaron un par de veces en pueblos olvidados por kami-sama probando comida de dudosa procedencia. Esos habían sido los mejores días de su vida, cuando nada le preocupaba…
Sakura por el contrario, siempre estaba encerrada en casa, casi nunca le dejaban salir y ni hablar de vacaciones. Solamente hasta que les conoció a ella y Naruto comenzó a salir un poco más, pero solo a visitarlos a sus casas y porque estas estaban dentro del mismo vecindario. Casi siempre iba un sirviente cuidándola…
Por ello mismo se sorprendió cuando Sakura de 10 años contemplo con asombro y maravillada la casa del árbol que solían ocupar Sasuke y sus amigos para sus reuniones para planear su próxima travesura, bueno, Sasuke solo ponía el centro de operaciones y Naruto lo comandaba. Aquel día le pregunto que si nunca había tenido una y ella contesto que no.
Quizá su mirada triste fue lo que lo llevo a comprometerse a hacer una para ella.
-Yo tenía quince en ese entonces…
-Y te quedo a la perfección…
Ambos rieron de nuevo, recordar aquellos tiempos era despertaba en él un sentimiento de nostalgia y calidez.
-Si claro- murmuro. – casi pierdo dos dedos y tu terminaste en el hospital con el tobillo lesionado.
La peli rosa estallo en una carcajada, era cierto, pero se había divertido como nunca aquel día. Se apartó un poco y contemplo las suaves facciones relajadas, Itachi había sido el primer amigo que había tenido verdaderamente sincero.
-Pero logramos terminarla – defendió. – y luego se convirtió en nuestro pequeño secreto.
-Solo asistía a tus reuniones porque me dabas galletitas – bromeo- y un delicioso te.
-Pero asistías y eso era lo que importaba – susurro y de pronto su semblante entristeció un poco. – quien diría que después ni siquiera nos daríamos los buenos días.
Triste pero cierto, quizá si en el pasado alguien se lo hubiera dicho no lo hubiera creído. Pero el destino siempre juega contigo de lo más lindo, y ellos eran la prueba de ello. Soltó un suspiro y volvió a abrazarla.
-Lamento eso- hablo tan bajito. – lamento todo lo que ha pasado. Nunca debí ser tan ingrata y alejarme de ti de esa forma…
-No tienes a culpa de nada Sakura- afirmo. – bueno, solo de haberlo amado.
-tremendo error…- sonrió con amargura. – pero ahora todo cambiara…. Puedo asegurarlo.
Itachi asintió, por alguna extraña razón le creía. Creía en esas palabras que quizá le estaban mintiendo pero tenerla ahí bajo sus brazos le recordó a la niña peli rosa que debía proteger, sí, eso fue, por eso le creyó.
-¿Lo prometes?
Sakura se apartó de nuevo y le miro directo a los ojos con esos enormes jades que relucían de alegría. Sonrió mostrando su perfecta dentadura blanca y con la mano derecha toco su pecho, ahí, donde se encontraba su corazón.
-Lo prometo.
No sabía si aquella promesa se cumpliría, pero aposto a que si con una reluciente sonrisa que solo a ella solía darle. Esta vez él también se aseguraría de estar ahí y no hacerse a un lado…
-X-
El peso de los errores es tan grande que puede llegar a reducir nada, Sasuke comienza a experimentarlo cada vez que a su mente regresan una y otra vez las imágenes de Sakura y Sarada riendo y mirándole con amor y devoción.
Duele, lo sabe y es por eso que trata de ahogarse en alcohol para olvidar aquel siniestro vacío de la mansión. Nunca le pareció tan grande hasta ahora, cuando la penumbra le cubría sin piedad. ¿Quién lo diría? El sufriendo por la soledad que nunca sintió, siempre estuvo rodeado de personas... De muchas personas.
Por ello mismo todo aquello le parecía maquiavélico, estar ahí, meditando a solas donde vivió todo con ellas. Un sentimiento horrible.
Por un instante juras haber escuchado el timbre, pero desases la idea al saber que nadie te visitaría, ni siquiera tu familia lo ha hecho. Pero vuelve a sonar, una, dos, tres veces... Entonces te das cuenta que es real.
Te apresuras a salir, una parte de ti conserva la esperanza de que sea Sakura... Tu Sakura.
Y te equivocas...
La resolución es evidente en tu rostro, si, en ese rostro que nunca muestra nada que no quieras. Arrugas el gesto y entras dejándola ahí de pie, quieres que se quede, solo para de quitar con ella algo de ese dolor que te está consumiendo.
-Esta horrible- dice con cierto deje de reproche.
-¿Qué quieres?
Es lo único que sueltas con fastidio y esperas una respuesta incorrecta para desatarte. Ella suspira y se encoje de hombros, le miras con detenimiento y te das cuenta de que viste el uniforme de la empresa aun. Parece cansada y triste...por un instante su mirada te conmueve.
Solo por un instante que desechas rápido.
-La soledad se siente terrible cuando pierdes a alguien que amas...
¿Ahora viene a darte clases? Le miras con todo el odio posible y te sientes orgulloso al verla temblar. Sabe que está en terreno peligroso pero aun así se atreve a verte de nuevo, esa mirada...¿Puede ser la misma que tu tenías antes de que llegara?
Sufrimiento, dolor y pena.
¿Tan patético te veías?
-Sasuke no vengo a hablar sobre lo que paso entre nosotros o a consolarte - murmura - cometimos un error y con ello me di cuenta que de verdad amo a tu hermano.
-No me digas...- sueltas con sarcasmo.
Ella no ama a nadie, no nació para ser mujer de un solo hombre, lo sabes porque le gusta ser libre... Siempre libre...
-Aunque no lo creas, así es.- asegura con tanto firmeza que casi te convence.- Y por eso quiero una tregua entre tú y yo...
Entrecierras los ojos, sonríes burlón y le das la espalda en busca de tu botella de wiski a medio terminar.
-¿Que te hace pensar que quiero una tregua contigo?
-Porque si queremos recuperar lo que perdimos, debemos unirnos.
Lo logro, tiene toda tu atención. Buscas dos vasos y cuando los encuentras le sirves un trago a ella, has decidido escucharla y si te hace perder el tiempo simplemente la echaras a patadas.
-Te escucho...
Bebe un poco del vaso que le entregas y comienza a contarte de su encuentro con Itachi, nada de eso te importa hasta que escuchas decir "Sakura es especial", tu hermano a dicho eso e Ino te confirma que tu hermano no la perdonara nunca por ella, porque tu esposa se lo impide.
Estallas de furia de solo imaginarlos juntos, tanto que el vaso ha reventado entre tus mano derecha haciéndote sangrar al enterrarte los cristales.
Ino se acerca hasta ti corriendo con la cara llena de preocupación, estas demasiado ocupado imaginando a tu hermano y tu esposa juntos ahora mismo ¿haciendo qué? No lo sabes, nunca lo sabrás.
-Sasuke, concederle el divorcio a Sakura - susurra sin dejar de curar tu mano. Le miras como si estuviera loca. - Si te sigues negando solo lograras que ella te odie más...
-Sakura no me odia - susurras más para ti que para ella.
-Como sea, divórciate de ella y comienza de nuevo. Vuelve a enamorarla - la idea no te suena mal. Y ella lo sabe. - Vuelve a los tiempos de cuando era novios, y empieza de cero con tu hija. Conócela mejor, preocupante por ella... Haz que tu hija te quiera.
Pasan unos minutos en silencio donde le das una y otra vez vueltas a la idea de la rubia. No suena tan mal, quizá a ti nunca se te hubiera ocurrido, ya que hubieras estado demasiado ocupado celándola con tu hermano.
-Haz que te vuelva el centro de su mundo de nuevo- su mirada azul se encuentra con la tuya. -Yo haré lo mismo con Itachi, solo así podremos alejarlos y recuperarlos.
Te observa esperando un sí, sonríes de lado. Esa rubia es inteligente, ha ideado el plan perfecto para separarlos y evitar que algo pase. Haz conseguido la mejor aliada que hubieses podido desear, y ahora, curiosamente te cae bien.
No dejaras que Itachi se la quede, ya se la quitaste una vez... Puedes hacerlo de nuevo.
…..
….
….
La etapa del divorcio se viene, nuevas parejas también ¿Surgirá algo?
