14 de enero de 1997

Querido Diario:

¡He conocido a una chica!

Es morena, ojos marrones, estatura media, delgadita. Bastante mona, la verdad. Pero lo mejor es su personalidad. Es divertida, alegre y sarcástica. Es como una combinación de Sirius y Severus. La verdad es que me gusta bastante (insertar sonrojo tímido).

Acaba de llegar nueva al instituto y no conoce a nadie. Y bueno… como la gente de mi clase es taaaan maja y acepta taaaan bien a los recién llegados (nótese el sarcasmo), pues decidí hablarle. Y es lo mejor que pude haber hecho. Y este sábado nos vamos al cine (Harry salta feliz por toda la habitación).

Creo que estoy un poco emocionado, pero, ¡hey!, es mi primera cita desde Chang.

Ejem. Mejor será que recupere la compostura. Anteayer te prometí que te iba a contar lo de las notas.

Diez minutos después de que terminara de escribir en ti hace un mes, Severus llegó a casa. Y como buen Gryffindor que soy, pues… soy un suicida y se las di. Así, sin más, sin anestesia. Sev las leyó, empezó a fruncir el ceño y a levantar esa ceja suya como diciendo "¿Qué mierda es esto?" Luego me miró. Y te juro que me dio más miedo que cuando estaba en primero.

Sobra decir que la bronca fue monumental. Que vale, que mate y física vale, pero que historia y literatura no tenían perdón, que eso es sólo estudiar. Se tiró como quince minutos regañándome. Aún me pitan los oídos cuando lo recuerdo. Debo decir, que esa noche me confesó que si me había regañado tanto era porque tenía que ir a hablar con mi tutora de nuevo. Y esta vez tuve que ir con él.

Y ante eso, sólo puedo arrodillarme, levantar los brazos y gritar dramáticamente:

¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! Soy un buen chico. ¿Por qué la vida me tortura de esa manera?

Y ahí fuimos, a hablar con mi querida profesora.

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Harry estaba en gimnasia, bailando Wannabe de la Spice Girls como actividad de clase (sí, esas ridículas que todo el mundo odia pero que puntúan) cuando lo llamaron para ir a la sala de reuniones de padres y profesores. El chico salió corriendo, feliz de haberse librado.

Cuando llegó, se encontró a Severus y a su profesora, la señorita Honey. Ambos estaban hablando de trivialidades, pero pararon al verlo llegar.

—¡Ah, Alexander! Acércate y siéntate junto a tu padre—indicó la mujer con dulzura.

Harry obedeció, saludando a su padre en el proceso.

—Ahora que ya estamos todos, podemos empezar—la Srta. Honey revisó sus anotaciones—. Señor Snape, en general, el comportamiento de su hijo ha mejorado notablemente, aunque aún es mejorable. Y en cuanto a sus notas, ya lo ha visto. Sabemos que se ha esforzado mucho, o de lo contrario hubiera suspendido dos o tres materias más. Y créame que eso lo valoramos.

—Me alegro de escuchar eso—dijo Severus.

—Si se tratara de otro alumno, y teniendo en cuenta que usted y yo hablamos hace poco, pues probablemente no lo hubiera llamado. Pero tratándose de un caso como el suyo…

—¿Un caso como el suyo? —preguntó el pocionista/químico, dudoso.

—Sí, ya sabe. Encontrarse huérfano de la noche a la mañana y todo el trauma alrededor—empezó ella con suavidad—. Además, tengo algunas notas del psicólogo que me gustaría comentar con usted.

—Adelante—aceptó, aunque no le gustaba nada por donde estaba yendo la conversación.

—Alexander ha comentado que usted trabaja mucho—Sev asintió—.Y nos estábamos preguntando si tal vez no tiene al niño desatendido.

—De desatendido nada. Mi horario es básicamente matinal. Y la mayor parte de trabajo de despacho lo hago en casa. Alex sabe que puede interrumpirme cuando me necesite. Además, mis hermanos viven con nosotros.

—Sí, lo sé. Alexander también ha mencionado a sus tíos, en más de una ocasión—reconoció la profesora—. Y leyendo los informes de Michel, el psicólogo, pongo en duda que sean una buena influencia para él.

—Son mis hermanos, nuestra familia, y sean o no una buena influencia para Alex, no los voy a echar de mi vida—Severus se levantó, enfadado—. Creo que debería limitarse a sus funciones docentes, Srta. Honey, y no meterse en la vida privada de sus alumnos, excepto cuando sea necesario para su seguridad.

—No se enfade, Sr. Snape, sólo…

—¿Sólo qué? —la interrumpió el maestro—¿Sólo quería insultar a mis hermanos?¿Sólo quería poner en tela de juicio la educación y el entorno de mi hijo? Pues déjeme decirle que eso está más allá de su capacidad. Ahora, me retiraré. Y agradezca que no voy a hablar con el jefe de estudios por su atrevimiento.

—Pero…—la profesora trató de defenderse.

Severus le dedicó una mirada intimidante marca Snape antes de dirigirse a Harry.

—Nos vemos es casa, Alex—se volvió hacia la profesora—. Buenos días.

Se giró y caminó con paso firma hacia la salida.

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Sé que parece imposible que siga pareciendo un murciélago gigante sin llevar sus túnicas negras, pero lo hace. Y da miedo. De hecho, creo que mi profesora se hizo pipí encima. xDDD

Por ahora, la mujer me ha dejado en paz. A ver cuanto dura.

EL domingo o el lunes te contaré que tal mi cita. ¡Estoy tan nervioso!

Nos leemos.

Harry Potter a.k.a. Alex Snape

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The end (por hoy)

Parece que Harry ha encontrado alguien especial. Deseémosles suerte.

Se aceptan todo tipo de sugerencias para la cita.

Gracias a todos por leer y por lo comentarios.

Hasta pronto