Hello!

Esta vez la nota va al principio para aclarar un par de cosas.

Citando a Kuu, la historia si tiene que ver con Hikaru y Lantis, y con Rayearth, solo que esta vez estoy jugando con el tema de la reencarnación, pues si recuerdan en el primer drabble de cerezos, ambos quedan con una historia inconclusa.

Si revisan las descripciones de Haruki y Reizo, y en este capitulo, las de Ryuu y Hanami, les pareceran conocidos...

Y si, en algun momento, estos dos se reuniran... como y cuando... solo la musa lo sabe.

Ahora si, feliz lectura.


HIROSAKI

Era una noche aparentemente tranquila, un frío viento soplaba y mecía ligeramente las flores de los árboles de cerezo de los alrededores.

El escenario era precioso, con el castillo de la ciudad fortificada de fondo, la luz de la luna iluminando el puente frente al mismo y los cerezos flotando alrededor. Para complementar la vista, como un elemento inherente mas, un caballero inmóvil de cabellos negros y ojos violeta miraba fijamente el fondo del foso. Vistiendo su tradicional traje de samurái, y llevando en la cintura su katana y wakisashi, cualquiera podría pensar que era una estatua mas adornando el panorama.

Claro esta que Ryuu no lo era.

En realidad la única razón por la que el se encontraba ahí, era para esperar a cierta dama de la corte del lugar. Desde a primera vez que la vio, supo que ella era la indicada, e hizo todo lo posible para llamar la atención de esa hermosa pelirroja. Hanami era una chica linda, y muy inteligente, cualidades que le habían conseguido más de un pretendiente, entre ellos varios Lores de la región. Sin embargo, a base de algo de paciencia, finalmente logro capturar su atención y desde entonces se han estado reuniendo en secreto en este mismo lugar.

Usualmente pasaban un par de horas en compañía del otro caminando por los al rededores, hablando de todo y de nada, y no hace mucho que Ryuu reunió el valor para finalmente besar a Hanami. Hoy, planeaba hacerlo de nuevo.

Así mismo, dentro de los pensamientos del ilustre caballero se encontraban sus planes a futuro, mismos que por razones obvias involucraban a cierta dama de ojos marrones y cabellos de fuego. La Restauración Meiji era todo un hecho, y gracias a ello, el sabia que dentro de algunos años mas no tendría necesidad de tocar nuevamente una espada. Solo era cuestión de esperar un poco y los planes de vida que pensaba compartir con la pelirroja serian toda una realidad.

Sin embargo dicha pelirroja parecía estar tomándose su tiempo para llegar a su cita.

Súbitamente tuvo conciencia del tiempo transcurrido. Hanami no era impuntual, pero de cuando en cuando solía distraerse con cualquier cosa, haciéndola retrasarse unos cuantos minutos, quince a lo mucho. Ryuu tenía más de una hora esperando en el mismo lugar.

Un presentimiento extraño invadió sus sentidos, algo simplemente no andaba bien. Mas aun cuando sintió un impulso irrefrenable de dirigirse al palacio.

Corrió como jamás lo había hecho, ni siquiera en combate se movía con semejante agilidad, su respiración agitada y su corazón latiendo desbocado. El extraño presentimiento no se iba, y al contrario le urgía dirigirse con la mayor celeridad a su destino.

Por un momento prefirió no haberlo hecho.

No había terminado de poner un pie en el perímetro de la construcción cuando la vista que lo recibió hizo que su corazón se fuera al piso…

Paso a paso que daba entre los ríos de liquido rojo, lo único que encontraba eran cabezas, brazos, manos, piernas… vísceras… no sabia donde terminaba uno y comenzaba el otro… un ataque inesperado había terminado con los ocupantes del castillo, dejando a su paso una estela de sangre y muerte que incluso al experimentado guerrero le provocó nauseas.

Un destello rojizo llamo su atención desde el rabillo del ojo izquierdo que lo hizo voltear su atención hacia el. Hanami, su dama amada yacía en una esquina, apenas respirando y cubriéndose una enorme herida en el abdomen que sabia perfectamente seria lo que terminara con su vida.

Corrió hacia ella, y al alcanzarla solo pudo sostenerla en sus brazos unos segundos mientras Ella suspiraba – te amo…

El quiso responder lo mismo… tristemente al ella dar el ultimo suspiro, una espada salida de la nada, con un golpe certero le atravesó el pecho, matándolo al instante.