Capitulo 9: Amigos o algo más.
Lily retirada, retirada ¡Retirada!
Todas las alarmas en mi cabeza se activan, me avisan que debo hacer algo, que debo salir de aquí ya.
Mi corazón palita tan fuerte que apenas puedo escuchar un sonido diferente a su marcha y aunque mis ojos estén cerrados con fuerza y mis manos se encuentren sobre ellos, la imagen en mi cabeza se repite una y otra vez sin darme descanso. Potter con la toalla perfectamente puesta, sus manos desatándola y la toalla blanca cayendo al piso dejando al descubierto todo aquello que debió seguir permaneciendo como una incógnita.
Por Merlín, menos mal estaba de espaldas…
Aunque seguramente no tardará en darse la vuelta.
Debo salir de aquí.
Apenas respirando y sin atreverme a apartar las manos de mi cara doy un corto paso hacia atrás, tanteando el terreno, todo seguro, por lo que doy otro paso y otro más. Trato de visualizar el momento en el que entre a los vestidores y continuo avanzando y doy otro paso, esta vez más rápido y seguro, y continuo retrocediendo y justo en el momento en el que creo que voy a lograrlo mi pie se apoya en algo diferente, algo mucho más inestable que al intentar seguir avanzando se mueve, desequilibrándome y impulsando mi cuerpo sin ninguna consideración hacia atrás, que choca contra el suelo con un ruido sordo.
- ¡Ay! -Suelto sin pensar.
El dolor en mi tobillo me hace cerrar los ojos con más fuerzas, y aunque mis manos y mi cola también duelen tras amortiguar la caída el dolor en mi tobillo es mucho más agudo. Abro mis ojos para mirar mis manos, a pesar del ardor no parecen haber sufrido ninguna consecuencia, sin embargo mi tobillo parece haber tenido una suerte diferente.
¿Me lo habré torcido?
- ¿Lily? - La sorpresa es tangible en su voz.
Esto no me puede estar pasando.
Cierro mis ojos con fuerza
- ¿Estas… -aclaro mi garganta-¿Estas vestido?
Siento mi cara arder y la agacho aún más, si es posible.
- Emm... dame un minuto. - me dice incomodo.
-¡No! Solo explícame como salgo de aquí -le digo nerviosa.
- Para eso tendrías que abrir los ojos.
- Si me dices como hacerlo no tendría que abrirlos -le digo molesta.
-Solo espera un momento, ya me visto.
-¡Solo dime como salir! No quiero quedarme aquí tirada mientras te vistes.
Él suspira.
- ¿Puedes levantarte?
Yo trato de incorporarme, pero al apoyar mi tobillo una corriente se extiende desde este por toda mi pierna y vuelvo a caer. Mis ojos se aprietan con más fuerza por el dolor.
- ¿Estás bien? - Su voz suena preocupada.
- Es mi tobillo, creo que me lo torcí - le respondo con esfuerzo.
- Déjame ayudarte.
La idea de Potter completamente desnudo ayudándome a encontrar la salida mientras yo salto en un pie hacia ella, seguramente usándolo a él como apoyo, no es para nada agradable.
- No, no. Creo que puedo… gatear, sí, gatear- Respondo, aunque en realidad sé que ni podría hacerlo.
- Lily ya tengo la toalla puesta, déjame ayudarte.
-¿Entonces puedo abrir los ojos?- pregunto entre esperanzada y sorprendida.
- En realidad si los hubieses mantenido abiertos todo el tiempo a mi no me abría molestado en absoluto.
- Idiota. - respondo aunque ya haya abierto los ojos.
Y él me ha dicho la verdad, la toalla rodea perfectamente su cintura cubriendo todo lo que se encuentra debajo de esta y encima de la rodilla pero aquel despreciable trapo no es lo suficientemente grande para cubrir su marcado pecho y su piel morena. Subo mi mirada tratando de disimular mi curiosidad.
El quidditch debería jugarse sin camisas, sería mucho, mucho más interesante.
Bajo su ceja alzada sus ojos chocolate brillan y en su boca se dibuja una media sonrisa divertida, y aunque su rostro en general muestre cansancio puedo ver escrito en su cara sus pensamientos, que siguen el ritmo de los míos.
- ¿Pasa algo pelirroja?
Su sonrisa torcida se acentúa
- Me duele -Digo tratando de distraerlo.
Funciona, su atención pasa de inmediato de mis ojos a su tobillo, se agacha e intentando no lastimarme me ayuda a quitarme el zapato, sin embargo con tan solo moverlo un poquito se me escapa un quejido de los labios.
-Lo siento.
Yo respiro profundamente.
- No te preocupes.
Él termina de quitarme el zapato y trata de examinar mi tobillo con todo el cuidado posible, pero este está inflamado y por ligero que sea el movimiento el dolor crece y se extiende. Mis puños y mis ojos están cerrados con fuerza lo que hace que de cierta forma el resto de mis sentidos se agudicen. Trato de apartar mi mente del dolor pero todas las distracciones que acuden a mi mente están relacionadas con mi pulso acelerado y la cálida mano que sostiene mi pie, por lo que mi atención vuelve al dolor.
Debo salir de aquí.
- Potter ayúdame a levantarme -le pido.
- ¿Por qué? - él parece confundido.
- Para salir de aquí y te puedas vestir de una vez -le espeto.
Sus ojos lucen preocupados pero de alguna forma se las arregla para producir una risa ahogada.
- ¿Entonces te pongo nerviosa?
- Tampoco te hagas ilusiones -Le respondo aunque tenga razón.
Él apoya una mano en mi cintura y yo paso una mano por sus hombros, su piel desnuda parece arder balo mi toque, muy a mi pesar tengo que apoyarme en él mientras me levanto, y tratando de no apoyar mi pie izquierdo termino dando algunos cortos saltitos, lo que hace que mi pierna se canse rápidamente.
- Siéntate aquí. - me dice Potter acercándome a un banquillo.
¿Cómo estos vestidores pueden ser tan grandes?
Yo lo obedezco y me siento aunque la puerta ya no se encuentre tan lejos, cada movimiento manda una oleada de dolor y mientras trato de no apoyarme en Potter al avanzar solo logro hacer el doble del esfuerzo, lo que hace que me canse más rápido de lo que debería. Potter me mira por un segundo y luego suspira, casi resignado.
-Espera un momento -me indica antes de dirigirse a su casillero y buscar algo dentro.
Cuando regresa trae su varita en su mano.
- Espera. ¿Qué planeas hacer? -Pregunto cautelosa.
- Curarte.
Mis ojos se abren por la sorpresa.
- ¿Sabes hechizos de curación?
Él sonríe orgulloso.
- Soy el capitán del equipo de quidditch, debo conocer hechizos curativos.
Tiene sentido, los entrenamientos de quidditch de Gryffindor se han convertido en legendarios desde que Potter es el entrenador, exigentes y brutales. Si él no supiera como sanar a su equipo por las heridas que les provoca probablemente ellos se la pasarían en la enfermería por su culpa.
- Si sabias el hechizo ¿por qué no me curaste desde el principio?
Él luce un poco incomodo.
- No se me ocurrió.
Él y sus brillantes respuestas.
- Entonces me estás diciendo que me viste tirada en el piso, incapaz de levantarme por el dolor, con el tobillo inflamado y no se te paso por la mente usar un hechizo para ayudarme -aclaro enojada- Potter, si me hubieses dicho que no lo creíste necesario sería mucho más fácil de creer.
Una risa tímida se escapa de sus labios.
¿James Potter acaba de soltar una risa tímida? ¿Qué demonios está pasando?
- En ese caso diré que no lo creí necesario. -me dice.
Mi mirada, que había estado perdida por el enojo se centra en su rostro, que luce más que divertido con la situación.
Será idiota.
Él se agacha al frente mío y toma mi pie con delicadeza con su mano izquierda mientras que con la derecha apunta su varita.
- ¿Estás seguro que sabes lo que haces?- pregunto repentinamente asustada.
- ¿No confías en mi?
Niego con la cabeza.
- Bueno pelirroja creo que no tienes otra opción, o confías en mí y me dejas curarte o esperas aquí hasta que me vista y pueda llevarte a la enfermería.
No tengo opción.
- Cúrame, entonces.
Él sonríe como si estuviera diciendo «Lo sabía» y murmura un hechizo. El dolor viene antes que el alivio, fuerte y punzante que es reemplazado al instante con una calma parecida al adormecimiento. El aire que había estado contendiendo sale de mis labios con un silbido y me atrevo a abrir los ojos, que sin saber cuándo, mantenía fuertemente cerrados.
Lo primero que veo con alivio es que además de la ausencia del dolor, mi pie sigue siendo el mismo. Me atrevo a moverlo un poco esperando una punzada o algo similar pero no hay nada, ni una pizca de dolor. Le doy vueltas, como nuevo, y entonces me arriesgo a levantarme y apoyarlo, doy un par de pasos y mi pie se siente como siempre. Un hechizo perfectamente realizado.
Asombroso.
Entonces vuelvo mi atención a Potter que parece muy satisfecho con el resultado y una ligera incomodidad se apodera de mí.
- Em… -me aclaro la garganta- gracias.
- Por nada -me responde, notando el cambio en el ambiente.
- Yo me voy para que puedas vestirte -le digo antes de darme la vuelta y caminar en dirección a la puerta.
- Li… Evans -se corrige rápidamente y una oleada de desaliento me recorre, me giro para mirarlo- ¿Por qué viniste a los vestidores?
Aparto mi mirada de la suya.
- Hablamos luego. Solo vístete, hace frío.
Y continúo caminando hasta encontrarme fuera de los vestidores, hasta encontrarme en la mitad del campo, hasta encontrarme al lado de las gradas, y sigo caminando dando pasos cortos y rápidos.
¿En qué estaba pensando?
Hablar con Potter y aclarar las cosas ¿Para qué? ¿Acaso quiero volver a aquella relación acosador-acosada de antes? Además ¿Sobre qué deberíamos hablar? Lo que nos trajo a este punto no fue solamente que alterara la broma, mi secuestro en el baño y unas palabras hirientes. No, no es solo eso. Lo que nos trajo a esto son tres años de persecución y huida, de malas reacciones, malentendidos y peleas.
Tres años en los que para bien o para mal él siempre ha estado ahí y lo único que yo he hecho es tratar de alejarlo a punta de empujones y hechizos.
Me detengo.
Ahora ni siquiera tengo eso, a un Potter imparable con tal de conseguir una cita, gritando estupideces por los pasillos a las que él nombra «Declaraciones de amor» y arruinando cada una de mis citas y relaciones por «Defender nuestro amor».
Si me voy de aquí ahora sin decir nada, sin intentarlo aunque o tenga idea de que hacer o decir lo perderé todo. Tanto todo aquello que tanto odiaba de él y también, lo poco que me gusta y no quedara rastro de James Potter en mi vida.
Me doy la vuelta y empiezo a caminar de vuelta al capo de quidditch.
Puede que un «perdón por haberte tratado mal» no sea suficiente pero eso será mucho mejor que nada, puede que mis palabras ese atasquen en mi garganta y no quieran salir al verlo, pero él estará ahí y logrará que diga algo, por estúpido que sea. Después de todo esa es su especialidad.
Solo tengo que intentarlo.
Suspiro de nuevo.
¿Cómo un hombre se puede tardar tanto cambiándose?
Cuando salí de los vestidores estaba prácticamente seco, incluso su cabello estaba tan despeinado como de costumbre lo único que tenía que hacer era ponerse la ropa y salir, nada más. Y aún así lleva 20 minutos adentro.
¿Habrá salido mientras huía?
Imposible, no. No estuve lejos por más de tres minutos, ni alcance a llegar muy lejos, él me hubiese visto o yo a él en caso de que hubiera salido antes. Aunque por lo menos debería comprobar que él siga ahí…
¿Y arriesgarme a encontrármelo sin ropa otra vez?
No, ni pensarlo.
Vuelvo a suspirar. Solo me queda esperar. Hace mucho rato mis nervios iniciales fueron reemplazados por impaciencia.
¿Cómo es posible que alguien se demore tanto vistiéndose?
Cuando él salga me encargare de recordarle que el tiempo de las demás personas también importa, que una mujer con toda su vida por delante no puede simplemente sentarse a esperar a que él se tome todo el tiempo que desee arreglándose. Nadie necesita tanto tiempo. No. Si Thalia estuviera aquí, James Potter hace rato estaría fuera de los vestidores.
Thalia… oh, Merlín.
Me matará. ¿Cómo he podido olvidarlo? Ni siquiera sé qué hora es. Se supone que debía encontrarme con ellos a las 2:30 p.m ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que me encontré con Alice? Ni siquiera puedo calcularlo, aunque no pudo ser tanto; tal vez, si corro ahora pueda encontrarme con ellos a tiempo y salvar mi vida. Puede que aun este a tiempo.
Un ruido a mi derecha me sorprende, giro mi cabeza para encontrarme con Potter saliendo por la puerta, luciendo una camisa blanca, la corbata desarreglada, un pantalón y zapatos.
¿Por esto fue con lo que se tardo tanto?
Esto es absurdo.
Él me mira con los ojos como platos y la boca ligeramente abierta, como si no pudiera creer lo que ve. Yo me levanto lentamente.
- ¿Lily? -pregunta anonadado- ¿Qué haces aquí?
¿Acaso qué cree que hago aquí?
- Estoy tomando el sol - respondo irónica.
- Pero yo pensé que... -dice sin terminar.
- No me importa lo que hallas pensado -le espeto- ¿Cómo te puedes demorar tanto poniéndote solo eso? llevo veinte minutos, no, veinticinco minutos aquí sentada esperándote. ¡Veinticinco minutos! ¿Crees que mi tiempo no vale? ¡Quita esa expresión de tu rostro! No puedo creerlo, te demoras más que yo vistiéndote y ni siquiera tienes que peinarte, solo te pones la ropa, los zapatos y ya ¿Acaso no te dije que quitaras esa expresión?
Para mi sorpresa, él se echa a reír. Una risa llena de alivio que me enoja y tranquiliza en partes iguales. Yo lo miro sorprendida por su inesperada reacción mientras él hace un esfuerzo por detenerse, le toma varios intentos.
-No, Lily, perdón.-me dice con la respiración aún entrecortada- es solo que… nada, olvídalo.
- No. No lo olvidare -le espeto, ahora enojada- ¿Es solo qué?
Él duda un segundo.
- Es solo que llevaba bastante tiempo sin ser gritado de esa forma.
Mi ira se desvanece en ese mismo instante siendo reemplazada por el embarazo. Un silencio incomodo le sigue a ese comentario.
- Lo siento - le digo bajando la mirada.
Siento como su mirada me quema la piel, pero no me atrevo a enfrentarlo.
-¿Lo sientes? -su voz suena incrédula- ¿Por qué te estás disculpando?
¿Por qué tiene que ser tan difícil?
Yo paso saliva.
- Yo… tu sabes… bueno, tu sabes, por eso.
Su cara de desconcierto podría ganar un premio. Yo gruño de frustración.
- Lo haces siempre, todo el tiempo, cuando menos quiero que lo hagas pero ahora… ¿Por qué nunca me entiendes cuando debes hacerlo?- pregunto enojada- ¿Por qué no puede ser fácil? ¿Sabes todo lo que he pasado este día por tu culpa? -él sigue mirándome con los ojos abiertos- Primero tengo que buscarte por todo el colegio, cuando por fin te encuentro resulta que te estás desnudo ¿Cómo iba a saberlo? Trato de salir de ahí y me lastimo el tobillo, luego no me muestras la salida, tenemos una pelea y resulta que conoces el hechizo ¿Cómo se supone que aprendiste esos hechizos? Después me decido a esperarte y me toca hacerlo por veinticinco minutos y cuando por fin puedo decirte lo que vine a decirte no me entiendes. ¿Por qué siempre me tienes que causar tantos problemas?
Termino sin aliento. Lo he dejado salir todo, toda mi frustración y mis pensamientos en un monologo que no duro más de cuarenta y cinco segundos y que lo tomo tan desprevenido que es incapaz de pronunciar palabra. Me apoyo en la pared y me dejo caer.
Nada de esto debió ser así.
- Lo siento - digo tan alto como me permite la voz y algo en su rostro se suaviza, mirándome con algo parecido a ternura- Lamento lo que dije el otro día, por gritarte y no querer escucharte. No quiero que las cosas queden así ni que…
- Lily -me interrumpe- ¿Quieres salir conmigo?
¿Qué si quiero que?
- ¿Estas pidiéndome que salga contigo? -pregunto incrédula.
- ¿Quieres?
Yo me levanto de un salto.
-¡No! ¿Por qué me estas preguntando eso ahora?
- Porque llevo semanas sin hacerlo y en este momento te estás disculpando y luces increíblemente hermosa mientras lo haces y en lo único que puedo pensar es que quiero salir contigo. -dice como si aquello fuera logico.
Yo lo miro escéptica.
- Llevo bastante tiempo sin pedírtelo ¿Cierto? Y estas aquí, disculpándote aunque nunca pensé que lo harías. Creí que habíamos llegado al límite y que era el momento de renunciar, de dejarte en paz y continuar con mi vida, y estaba intentándolo pero estas aquí y es porque quieres que sea como antes, aunque eso incluya tenerme en tu vida y salir conmigo.
Renunciar y continuar con su vida.
¿Lo qué estoy haciendo es egoísmo?
- No te ilusiones. Esto no tiene nada que ver con citas -respondo- Solo que… resulta que al final no eres tan malo y después de tanto tiempo de imparable acoso pienso que conocerte es lo más lógico -¿Lógico? ¿Cómo puede ser lógico decidirte a conocer a tu acosador?- No se… esto… ser amigos, o algo así ¿Te parece?
¿Qué tonterías estoy diciendo?
- Amigos. -murmura para sí, y luego mirándome fijamente pregunta- ¿De esos que se toman de la mano y se besan?
Lo voy a matar.
- Eres imposible -le respondo con un suspiro- si ese es el tipo de amigo que eres no comprendo cómo es que aún no te has casado con Black.
- ¿Canuto? -dice él con una risotada- Él no le daría su mano en matrimonio a nadie.
No puedo evitar reír.
- El magnífico Sirius Black fuera del mercado, seguramente cree que eso sería un sacrilegio -digo entre risas- seguro que él prefiere primero andar desnudo por el resto de su vida.
- Y no lo dudo -aprueba él.
Silencio.
- Entonces, amigos. -dice.
- De los normales. No tengo ninguna intención de tomarte de la mano, tener una cita ni besarte. ¿Entendido?
- Por ahora, pelirroja. No me rendiré y algún día, pronto, aceptaras salir conmigo. Aunque mi vida dependa de ello aceptarás que me quieres, estaremos juntos, nos casaremos, tendremos tres hermosos hijos y…
- Puedes seguir soñando, Potter. No habrán hijos, ni boda, ni citas.
- Lo veremos -responde él, bastante seguro de sí mismo- Por cierto, dime James, ahora somos amigos ¿cierto?
¿Llamarlo por su nombre?
Un nudo se forma en mi garganta
¿Decirle James?
- Creo que no, Potter.
- ¿Por qué no? -ahora luce ofendido.
¿Por qué no, Lily?
- No quiero.
Brillante respuesta, tonta.
Él alza una ceja, muy serio.
- ¿No quieres?
- No.
-¿Y aún así estas pidiéndome ser amigos?
- Exacto.
Él se queda callado un momento.
- No lo entiendo -murmura para sí.
- Eso no importa -le respondo.
Él suspira. Silencio. Yo cambio de pie y él vuelve a concentrarse en mí.
- ¿Saldrías conmigo?- Pregunta con una sonrisa torcida y energías renovadas.
Mi corazón se acelera.
¿Cuál es su maldito problema?
Yo se, merezco la muerte. Lamento muchisimo la demora y aunque no tengo excusa quiero decirles que no lo hago con intención. Entre escribirlo y pasarlo al computador (escribo a mano), problemas navideños y un poco de faalta de inspiración el tiempo pasaba y no podía terminarlo. En serio lamento haberlos hecho esperar tanto.
Por otra parte, espero que el largo y contenido del capitulo sean suficientes para conseguir algo de perdon y algunos reviews ¿Estan de acuerdo? Creo que una dosis extra de James Potter y a Lily Evans superando su orgullo se lo merecen. Ojala les halla gustado el capitulo tanto como a mi, comentn y disfruten.
De paso quiero desearle a todo aquel que halla leido el fic una feliz navidad un poco atrazada y un feliz año. ¡Los mayas no tenían razón! podemos continuar viviendo, leyendo fics y disfrutando de la vda con la mayor cantidad de locuras posibles.
Muchas gracias a todos por leer y por tenerme paciencia con estas actualizaciones retrazadas.
Andrea
