Advertencia: Este capitulo contiene lemon.

Capitulo 8: Corazón

Habían pasado ya unas dos semanas desde su arribo a aquel barco, lo primero que hizo fue darse una larga ducha, para deshacerse del olor restante a sangre en su cuerpo antes de que los tripulantes lo notaran, luego de casi una hora de tallar y de que por poco se le cayera la piel lo logró. Ciertamente su intrusión en las cocinas fue muy bien recibida por casi toda la tripulación, no es que el anterior cocinero, un hombre de edad media, cabello corto entrecano y carácter afable, fuera malo pero tenía mucho trabajo y poca ayuda, por lo que acepto de inmediato la del muchacho, algo que consiguió la aprobación inmediata del resto de la tripulación apenas probaron su primera comida. Dicha aceptación fue algo que le llamó un poco la atención del castaño puesto que otra de las cosas que no podía aprender de los "registros" era a cocinar, lo estaba haciendo solo con lo que él mismo sabía que, según el parecer de todos allí, era bastante. Él mismo tenía que admitir que la primera comida que le hicieron preparar para probarlo el día en que llegó estaba deliciosa, pero asumió que era debido a que fue lo primero decente que comía en años.

Por orden de Gendo Ikari él trabajaba en muchas tareas dentro de las cocinas, por lo que siempre se sentaba a comer después de que todos, incluidos los otros asistentes de la cocina, terminaban. Pero eso no le molestaba, de hecho tenía una gran ventaja, Misato siempre iba a verlo a esa hora para hablar con él y hacerle compañía, a pesar de no ser muy sociable sus camaradas le había tomado estima debido a la enorme ayuda que suponía para ellos por lo que lo cubrían un poco en sus labores para que pudiera tomarse una o dos horas para estar con la peliazul. Ambos también se encontraban durante las noches, a pesar de que ahora era capaz de conciliar el sueño, nunca era capaz de mantenerlo por más de un par de horas por noche antes de que los recuerdos, recuerdos que estaba seguro jamás podrían abandonar su mente, lo despertaran bruscamente. Por esta razón se quedaba hablando con Misato hasta altas horas, hasta que fuera ella la que necesitara retirarse a dormir, cosa que la peliazul parecía tan reacia a hacer como él mismo, solo que por razones diferentes. Ella le contaba de su vida, gustos y miedos, y él la escuchaba, también hablaba de sus gustos pero le había dicho que era difícil hablar de su pasado por lo que ella se había conformado con que solo le contara breves rasgos cuando sintiera que podía, se habían vuelto grandes amigos en ese corto tiempo, e incluso podía sentir algo más, algo que no había sentido desde hace tanto que no podía clasificarlo con precisión.

Un día mientras llevaba los desperdicios al depósito se detuvo para ver el océano y escuchar el golpeteo de las olas contra la coraza del barco mientras pensaba en lo que estaba sintiendo y en las últimas palabras que cruzó con la del libre albedrío.

Flash Back

-Ya ni siquiera se si aun hay un corazón aquí.

-Lo hay –le aseguró- solo tienes que reencontrarlo.

-¿Cómo?

-Tú lo sabrás

Fin Flash Back

-Es esto a lo que te referías Tabris –pensó en voz alta pero unos gritos lo sacaron de su reflexión.

-¡Oye cocinero! –Gritaron unos sujetos desde el almacén de transportes- ¡Llévate eso de aquí, empieza a apestar, igual que tú! –Le ordenaron con presunción. Era claro que no todos le tenían estima, aún había muchos que se creían más que él solo por que era el cocinero del barco.

De todas formas eso no le importaba, sin molestarse en dirigirles ni siquiera una mirada completo su tarea, al regresar observó que esos sujetos continuaban allí.

-¡Oye no te dije que… oh lo siento, eres tú el que apesta! –Le gritó el mismo sujeto, pero el ojiazul solo continuo caminando sin siquiera prestarle atención- ¡Oye te estoy hablando! –Exigió el sujeto molesto por ser ignorado ahora cercándolo junto con sus compinches.

En total eran seis, todos de seguridad, había visto a dos de ellos el día que llegó y a los otros de vez en cuando siempre haciéndose los chulos por que tenía un completo entrenamiento en armas y combate, lo rodaron por completo, eran unos gorilas musculosos que le sacaban por lo menos treinta centímetros de altura, el que le había gritado era el más corpulento de corte militar y cabello rubio.

-¿Acaso estas sordo? –Le preguntó dándole un empujón.

-No hagas eso –le recomendó con calma el castaño mirándolo fijamente.

-¿Por qué no? –Le retó- tu noviecita del lindo culo no está aquí para salvarte –objetó mientras volvía a empujarlo.

O mejor dicho mientras movía su mano para tratar de empujarlo, por que en cuanto su mano se acerco lo suficiente el castaño la sujeto y con una llave lo jalo un paso adelante mientras le torcía el brazo bruscamente y hacía presión con sus brazos hasta que…

¡CRACK!

-¡AAAAAAHHHHHH! –Gritó el rubio cuando sintió su brazo romperse, pero solo duro un momento antes de que le estrellaran el rostro contra la cubierta del barco dejándolo inconciente.

Todo fue tan repentino que solo hasta que vieron a su camarada en el suelo el resto se decidieron a hacer algo, antes de que el primero se acercara demasiado el ojiazul dio un salto muy fuerte para poder asestar un golpe directo sobre su traquea con el dorso de la mano, antes de que terminara de caer de rodillas lo rodeo con un giro y termino de rematarlo con un golpe seco de codo en la nuca. Cayó pesadamente antes de que el tercer sujeto le lanzara una patada alta a la cabeza, con un rápido movimiento lo esquivo tirándose al suelo y desequilibró al sujeto barriéndole la pierna que aun tenía en el suelo, antes de que se levantara lo golpeo con el talón de su pie en la garganta y en la cara dejándolo fuera de combate.

Para entonces los otros tres se habían acercado lo suficiente para levantarlo, uno de ellos lo sujeto con fuerza por la espalda mientras lo otros se acercaban para golpearlo, pero cuando estuvieron suficientemente cerca levanto sus dos piernas de golpe en una patada doble con tal rapidez que les rompió a ambos la nariz, luego de un par de violentos cabezazos al que lo sujetaba esté tuvo que soltarlo momentáneamente aturdido, tiempo que el castaño aprovecho para golpearlo con una patada de revés que lo dejo tendido en el suelo. Los últimos dos ya se habían recuperado lo suficiente como para ir a por él de nuevo, pero aprovecho el impulso que ellos mismos tenían para darle el último golpe con su codo a uno de ellos mientras esquivaba los infructuosos intentos de esté para golpearlo, cuando esté cayó golpeo al último con patadas rápidas hasta que quedo tirado en el suelo, pero conciente.

-Esto-no-se-quedará-así –le advirtió trabajosamente, el ojiazul solo sonrió con cierto cinismo mientras lo miraba

-Al menos que tú y tus amigos quieran que todo el barco sepa que el "cocinero" de dieciséis años les pateo el trasero –comentó de forma casual- te recomiendo que inventes una muy buena excusa en la enfermería. Otra cosa, esto es solo una advertencia, puedo golpear mucho más fuerte sin esforzarme así que mejor dejen de molestarme y será mejor que ninguno vuelva a mencionar a Misa-chan ¿Oíste? –Le preguntó con una mirada fría que logro producirle un escalofrío antes de asentir- buen muchacho –dijo de último antes de darse medía vuelta para retirarse, pero había una persona más allí que con su sola presencia lo dejo momentáneamente estático, de pie a unos cuantos pasos de su posición con una mirada pasmada observando atentamente los cuerpos sin sentido en el suelo se encontraba el Dr. Katsuragi.

-Ven conmigo Shinji-kun –ordenó llanamente, el aludido no podía desobedecer directamente así que lo siguió hasta un camarote que parecía un estudió entonces el ojiazul intento justificarse pero el barbado retomó la palabra primero- no es necesario que digas nada, vi lo que sucedió, en realidad iba a prestarte un poco de ayuda cuando demostraste, muy gráficamente de hecho, que no la necesitabas, lo que quiero saber es… ¿Dónde aprendiste a hacer eso? –Preguntó finalmente con voz firme el Katsuragi, el ojiazul lo observó largamente antes de contestar.

-En los últimos trece años he recorrido varios lugares del mundo, he conocido a muchos… individuos y aprendido lo que podía de ellos por mi cuenta –contestó con sinceridad- se hablar varios idiomas, manejar y arreglar maquinaría pesada, al igual que vehículos, operar computadoras y, como se habrá dado cuenta, también se defenderme muy bien con los puños –resumió.

-¿Por qué no dijiste nada acerca de ello? –Preguntó sinceramente curioso, el castaño se tomo un instante para contestar.

-Como le dije a su colaborador, el sr. Ikari, soy un superviviente, la mejor forma de sobrevivir es ahorrar recursos, si solo siendo un cocinero bastaba para que me dejaran quedarme aquí solo eso sería, la actitud de sus hombres sin embargo me forzó a ser algo más de momento –explicó con calma, el hombre lo estudió por un instante.

-Así que simplemente actúa acorde a la situación para su beneficio –resumió con tono de entendimiento el castaño.

-No en todos los casos, a veces también lo hago para el benefició de los que me importan –aclaró directamente, el Katsuragi sabía a que, o mejor dicho a quien, se refería con eso.

-Claro –dijo con suspicacia- ¿y acaso mi hija sabe acerca de esto? –preguntó de forma retórica pero le sorprendió ver que el ojiazul asentía.

-Le he comentado algunas cosas, sí –respondió con calma- no todas por que no puedo demostrárselas así que seguramente pensaría que estoy fanfarroneando –explicó con serenidad, el hombre lo miro con escrutinio por un minuto antes de volver a hablar.

-¿Cuántos idiomas hablas Shinji-kun? –Cuestionó provocando la confusión del joven con dicha pregunta.

-Algunos –contestó contrariado, al ver la mirada severa por encima de los anteojos del hombre suspiró resignado antes de continuar- japonés, alemán, ingles, español, ruso, francés, italiano, árabe y portugués son los idiomas más utilizados que conozco –enlistó ante la asombrada mirada del hombre al que le tomo unos minutos asimilar esto.

-Po-podrías demostrármelo –solicitó con amabilidad, el castaño lo miro extrañado pero asintió, casi una hora después la prueba había finalizado dejando al Katsuragi aun más sorprendido que al principio- impresionante –pudo articular obviamente más desconcertado que el castaño.

-Dr. Katsuragi –llamó el joven- no estoy muy seguro de entender que es lo que quiere lograr con esto –comentó el ojiazul- pero creó que ya me hice esperar demasiado en la cocinas –opinó tratando de que lo dejara salir.

-Eso no importa –dijo finalmente- no volverás a trabajar en la cocina –declaró firmemente, por un instante el castaño pensó que lo iban a enviar de alguna forma de regreso a algún puerto pero para su alivio el hombre continuó- te encargare un trabajo diferente.

-¿Qué trabajo? –Preguntó finalmente, para su sorpresa el hombre parecía dudar en su resolución, pero finalmente pareció ganar su decisión.

-Guardaespaldas –contestó finalmente- de mi hija.

-¿Cómo? –Ahora si que estaba confundido.

-Desde que llegamos me preocupa la seguridad de Misato –admitió con resignación- pero ella no me hace caso y no permitió que le colocara una "niñera" como ella los llama, pero a usted le tiene confianza –como vio la intención del castaño por protestar le cortó- y no le estoy pidiendo que traicione esa confianza, no le pediré que me de reportes ni nada por el estilo, solo que se asegure de que nada la lastime, además de que le sirva de ayuda cuando se encuentre con algunos miembros del personal que no hablan japonés, la mayoría son extranjeros y ella aun no domina ningún otro idioma –aclaró y esperó por la respuesta, la cual fue una gran sonrisa mientras le tendía la mano.

-Délo por hecho –le aseguró resueltamente, el Katsuragi estrecho la mano con confianza, pero notó una extraña expresión de aprensión en el rostro de esté- no voy a intentar aprovecharme de su confianza de ninguna forma si es lo que le preocupa –aclaró.

-Eso me tranquiliza un poco –admitió- pero lo que me preocupa es tener un motín cuando la tripulación se entere de que retire a nuestro mejor cocinero –comentó de manera sombría, un instante después ambos soltaron unas pequeñas carcajadas ante la idea.


Estaba caminando tranquilamente por la cubierta del barco, decirles a sus compañeros que sería reubicado había sido un tanto difícil, más para ellos que extrañarían su ayuda y forma de cocinar, pero aceptaron que siendo una orden no podía negarse, al mismo tiempo les habían asignado seis nuevos asistentes que se unirían a sus nuevas labores una vez terminara su estancia en la enfermería (Ya se imaginaran a quienes me refiero), por último le felicitaron por conseguir un puesto cerca de la bella hija del Dr. Katsuragi, el cual había dicho que hablaría con su hija acerca de sus decisión. Así que ahora esperaba que esta llegara y le dijera cual era su opinión. Hasta que una presencia, una que se supone no debía estar allí y el repentino olor a azufre por sobre el de agua salada, lo sobresaltó, de inmediato se coloco en posición de batalla, a pesar de saber que sería inútil tratar de enfrentar a semejante adversario mano a mano sin sus poderes. Apoyado en el barandal, con una ropa igual a la suya, a pesar de no necesitarla puesto que el clima no le afectaba, cabello negro y ojos rojos con una maléfica sonrisa lo observaba atentamente.

-¿Qué haces aquí Asmodeus? –Preguntó con cuidado.

-Las formalidades no son necesarias –aclaró esté con burla sin usar su idioma habitual- aquí es riesgoso usar nuestra lengua así que no te molestes lilim.

-¿Qué haces aquí? –Repitió con mayor claridad, el pelinegro bufo irritado- los caídos no tiene permitido interferir con asuntos humanos es por eso que…

-Que tú estas aquí –completó el caído por él- ¿Crees acaso que no lo se? –Preguntó de manera retórica- diez años vagando en los confines del Tártaro bajo la supervisión de Alastor hicieron poco para modular tu carácter –opinó bruscamente el demonio.

-O talvez lo modularon muy bien –apuntó a su vez el castaño, el ojirojo regreso a verlo un instante y se largo a reír- como sea no has contestado mi pregunta, se supone que ustedes no pueden intervenir en los asuntos de humanos ordinarios.

-Pero ya que tienes un lazo directo con nuestro mundo eso te saca de la categoría de un lilim ordinario ¿No crees? –explicó con un claro deje de fastidio.

-Entonces estas aquí por mi –solo fue una confirmación pero aún así el castaño estaba sorprendido por esto, hasta que una luz de entendimiento cruzo por su cabeza- no me digas que el castigo de tu maestro fue degradarte a mandadero –comentó con fingida tristeza, el moreno estuvo a punto de lanzarse sobre él por su osadía pero esté se adelanto a su acción- sabes que él sabrá si es que intentas atacarme –le recordó de manera categórica haciendo un leve gesto para señalar sus propios ojos frenándolo en seco- no querrás que se entere que lo desobedeciste o terminaras limpiando los desechos de los Cancerberos –puesto que sabía que estaba en lo correcto, el demonio se conformó con dirigirle una mirada asesina- estas aquí para entregar un mensaje –dedujo con certeza- así que hazlo –el caído se permitió un momento para calmarse antes de retomar su postura arrogante y empezar a hablar.

-Estoy aquí simplemente para hacerte un pequeño recordatorio –explicó ganándose un mirada extrañada del castaño- fuiste enviado aquí para recoger información, no para que te divirtieras con esa lilim.

-¡Ella no es parte de esto! –le avisó repentinamente agresivo, el moreno le dirigió una mirada burlesca.

-Así que te gusta eh –comentó divertido relamiéndose- para que te molestas al fin y al cabo ella terminara en nuestro dominio –comentó con burla.

-Ahí es donde estás mal, ella no morirá aquí –afirmó con seguridad, para su sorpresa el ojiroja solo rió- ¿Qué te causa tanta gracia?

-No importa que ella no muera aquí –explicó finalmente- lo hará en algún momento y cuando suceda la tendremos en nuestras filas.

-¿Por qué estas tan seguro? –Inquirió con seriedad tensándose nervioso ante lo que eso significaría.

-Todos los que tuvieron participación en el Segundo Impacto son enviados al infierno lilim –explicó con aburrimiento- creí que lo sabias.

-Misato no tuvo… no tiene nada que ver con esto –aseguró ahora con clara preocupación, que no hizo más que regocijar al moreno.

-Eso no importa, solo sabemos que estuvo aquí y eso basta, esa fue la decisión final que se tomo respecto a ese asunto –declaró con indiferencia, el castaño se lo pensó un instante antes de retomar la palabra.

-Eso es porque no tienen los registros ¿cierto? –Preguntó finalmente- como no saben a ciencia cierta quienes fueron los responsables solo decidieron condenarlos a todos –dedujo, el moreno asintió encogiéndose de hombros de manera perezosa- pero si la información que saque de aquí prueba lo contrario ella no tendrá que responder por esto.

-Talvez –contestó simplemente el demonio- pero puesto que no has obtenido ninguna información útil yo no apostaría por ello –le recomendó con sorna, para su sorpresa el ojiazul estaba sonriendo.

-¿En verdad crees que solo he estado cocinando desde que llegue aquí? –Preguntó divertido.

Al instante sus ojos parecieron emitir un singular brillo, solo el moreno con su visión privilegiada se percato de que frente a estos estaba pasando una serie de imágenes a vertiginosa velocidad, tan repentino como empezó se detuvo y el castaño continuaba allí de pie conservando su sonrisa.

-¿Qué fue eso? –Preguntó desconcertado, estaba seguro de que no era su conexión con los registros lo que acababa de usar, aunque sin duda se le parecía.

-Cuando llegue aquí, esparcí a Iruel en sus computadoras, él ha estado allí recogiendo la información por mi –explicó con simplicidad- solo necesito contactarme con él y la información llega a mi y por ende a tu señor –el demonio estaba rabioso por esto pero solo apretó más la mandíbula- ¿Alguna otra cosa? –Preguntó con calma, el moreno bufó resignado y molesto antes de sacar de quien sabe donde un objeto y arrojárselo para que Shinji lo atrapara, cuando lo hizo casi no podía creer lo que veía- esto…

-Este objeto no tiene lugar en nuestro mundo, pero sería una lastima destruirlo por lo que lo mejor será devolverlo a las manos de su verdadero dueño, esas fueron las palabras de mi lord cuando me lo entrego –citó con aburrimiento el moreno- en lo personal creó que tampoco tiene cabida en esté lugar pero me da lo mismo lo que suceda con tu mundo –comentó con indiferencia.

-¿De qué hablas? –Inquirió curioso el ojiazul ante la afirmación del pelinegro.

-Esa cosa fue fraguada bajo la orden de un lilim, por la mano de un ángel en los confines del averno –le recordó categóricamente- sin importar como lo mires no es un instrumento normal, pero me parece que solo en las manos de su creador podría ser algo más que un simple violín –dedujo con pétrea expresión de insensibilidad antes de desaparecer como si nunca hubiera estado allí, dejando al aun desconcertado ojiazul sujetando el oscuro y brillante violín entre sus manos. Claro que no tuvo mucho tiempo para perderse en sus pensamientos antes de que una ya conocida y alegre voz lo sacara de ellos.

-¡Shinji-kun! –Llamó con fuerza desde a su espalda logrando hacerle dar un pequeño respingo debido a la sorpresa- ¡¿Qué es eso de que vas a ser mi niñera?! –Antes de que Shinji respondiera el objeto que llevaba e sus manos llamó la atención de la peliazul- ¿Y eso?

-Es un violín

-Gracias por recalcar lo obvio –le contestó Misato con suspicacia- a lo que me refiero es a que es lo que haces con el.

-Bu-bueno es que, me lo dio un… conocido –en definitiva no podía usar la palabra amigo o estaba seguro de que Asmodeus regresaría para tratar de descuartizarlo por eso- parece que alguien de la tripulación se entero de que me gusta la música y…

-¡Espera! –Le cortó Misato observándolo fijamente- ¿tú tocas? ¿Por qué no me lo habías dicho antes? –Preguntó entornando los ojos, el castaño sabía que lo que le molestaba era que le ocultara esa clase de cosas, por suerte ya tenía preparada una respuesta.

-Porque antes no hubiera podido demostrarlo –explicó con sencillez.

Antes de que la de ojos pardos volviera a hacer otro comentario coloco el instrumento en posición y empezó a tocar, como no lo había hecho nunca, en un inicio eran las notas habituales que trataban de arrojar la furia fuera de su ser pero tras unos momentos estas mutaron en unas que nunca antes habían sido producidas por aquel instrumento, no eran tampoco las melodías que tocaba en su chelo cuando practicaba, estas notas estaban cargadas de energía sí, pero transmitían tranquilidad como nunca pudo obtener mientras estaba de cacería en el abismo. Él mismo se encontró sorprendido de poder lograr semejante proeza, más aun de que no le estuviera costando trabajo el producir está nueva melodía, era como si solo necesitara sentir el ambiente que lo rodeaba y a la persona frente a él para que la grácil armonía tomará forma. Al finalizar se sentía mucho más liviano que de costumbre y mucho más relajado con una tenue sonrisa de paz en su rostro, una que se ensancho al ver la expresión relajada y un poco sorprendida en el semblante de la Katsuragi. Cuando está se recupero solo pudo decir algo.

-De acuerdo, ahora podrías decirme que aprendiste a tocar así en la luna y posiblemente te creería –comentó divertida, la joven era sorprendida cada vez más por el castaño.

-De hecho… -empezó poniendo en alerta a la ojicafé- podría decirse que aprendí en un lugar que está más hacía el sur –comentó señalando el piso del barco.

-¿Y eso qué quiere decir? –Preguntó confundida.

-Hagamos una cosa –propuso- tú no me presionas para que te lo diga, y yo te prometo que te lo contare antes de que tengamos que regresar de la antártica, antes incluso de que tengamos que tomar de nuevo este barco para abandonar el continente –agregó al ver que está estaba por protestar, la joven solo hizo un puchero que divirtió bastante al tercer elegido- cuando llegue el momento te diré cualquier cosa de mi que quieras saber –le aseguró con rotundidad, la ojicafé parecía dudosa pero al final asintió.

-Con una condición –agregó- toca de nuevo para mi –pidió con un cara de suplica a la que él de ninguna forma podía resistirse.

Los acordes fluyeron con sencillez mientras el arco rozaba expedito sobre las cuerdas, pese a la magnificencia de la tonada, el ojiazul no estaba totalmente enfocado en está, si no en la joven frente a él, por primera vez en todo ese tiempo pudo ver su objetivo con claridad, a pesar de todas la atrocidades de las que había sido testigo, y participe, ese solo instante fue capaz de devolverle su sentido de propósito como si nunca se hubiera ido de allí, o tal vez, tal como Tabris le había dicho en aquella ocasión, lo único que necesitaba era reencontrarlo. Bueno si pensaba hacerlo más valía empezar de inmediato, las oportunidades que se le presentaban dado el lugar, y más específicamente el momento, en el que se encontraba eran exorbitantes como para pasarlas por alto pese a lo arriesgado, aun así él conocía lo suficiente los conflictos de cambiar ciertas cosas del pasado como para medir las consecuencias, por lo que sabía exactamente donde y como actuar.


En un salón de reuniones desconocida para la mayoría del mundo un grupo secreto realizaba su reunión discutiendo la forma en la que podrían realizar sus oscuras ambiciones.

-El grupo de expedición llegará pronto al polo sur –anunció una de las voces que salían de un monolito- los acontecimientos empiezan a tomar forma.

-Tal como se había previsto –apuntó el líder de SEELE- luego del segundo impacto tendremos que esperar un tiempo antes de actuar para que no parezca sospechoso pero cuando lo hagamos…

-Será una total perdida de tiempo –completó de manera aburrida una voz completamente ajena a la conversación desde las sombras.

-¡¿Quién osa interrumpirnos?! –Preguntó de inmediato el monolito con la designación de SEELE 01.

-Tranquilízate Keel –le recomendó con reposo la voz- no es bueno para esos implantes cibernéticos en tu corazón que te sobresaltes –esas palabras cortaron toda voz del lugar por un instante, era natural puesto que nadie debía saber de ellos, sus nombre ni mucho menos la forma en la que algunos de ellos trataban de postergar su existencia hasta el día prometido- ahora que tengo su atención, puedo decirles que no tienen por que preocupares, solo he venido a hacerles una oferta –dijo finalmente mientras un nuevo monolito aparecía, este era completamente blanco e iluminado por una luz muy potente pero sin ningún carácter escrito sobre si.

-¿Quién eres? –Inquirió con fuerza la voz de Keel Lorenz.

-Alguien que sabe lo que pretenden –contestó simplemente- y muchas otras cosas.

Antes de que alguno de ellos pudiera preguntar a que se refería con eso obtuvieron sus respuestas respetivas, información era bajada en las pantallas de sus respectivas locaciones dejándolos momentáneamente sin habla, cuando la recuperaron el reclamo que cualquiera de ellos pudo hacer fue el mismo.

-¿Cómo obtuvo está información? –Lograron decir algunos, pese a que estaban acostumbrados a fingir para ocultar sus emociones no consiguieron disimular del todo su nerviosismo.

-Oh, no deben preocuparse –les aseguró la voz con calma- se habrán percatado de que la información que les envié es únicamente personal, cada uno recibió archivos, videos, documentos y demás cosas de ese tipo que son pruebas de sus crímenes hasta la fecha, pero solo los que se les pueden atribuir individualmente.

-No tiene forma de probar esto en nuestra contra –aseguró con firmeza la cabeza de SEELE.

-No en un tribunal o juicio eso es verdad, con sus contactos tales cosas están lejos de alcanzarlos… por el momento –aceptó con indiferencia el recién llegado, haciendo un énfasis premeditado en las últimas tres palabras- pero no estoy aquí para eso, si no como ya les dije para hacerles una oferta.

-¿Qué podría ofrecernos usted? –Preguntó de forma directa Keel, para su asombro el aludido soltó unas ligeras carcajadas.

-No puedo creerlo –comentó para si mismo el recién llegado tras un momento- es solo que no pude evitar notar cierta ironía en que me preguntará precisamente eso –explicó ante el desconcierto de los presentes- en respuesta permítame hacerles un pequeño presente –y nuevamente antes de que alguno pudiera preguntar las respuesta salto a la vista en sus respectivas terminales, cuando se percataron de lo que era se quedaron nuevamente sin habla por su sorpresa.

-¿Cómo es que tuvo acceso a los manuscritos del Mar muerto? –Preguntaron finalmente- ¿Y cómo es que logró traducirlos con semejante detalle? –agregó aun más confundido, se supone que solo ellos tenían acceso a dichos documentos y sus especialistas aun estaba tratando de traducirlos pero ni estos era capaces de traducirlos de forma tan precisa, cada uno incluso había recibido una traducción que estaba en su idioma natal.

-Me parece que el dicho es, "A caballo regalado no se le mira el colmillo" –citó con desenfado el aludido- pues verán, eso es de mi saberlo y de ustedes averiguarlo, al menos por ahora.

-Si esa es su posición no tenemos más opción que pedirle que se retire –argumentó Lorenz de forma rotunda siendo apoyado por varios de sus colaboradores.

-¿Sin siquiera escuchar lo que tengo que ofrecerles? –Preguntó con fingida tristeza- que curioso, por un momento creía que estaba hablando con el gran comité de SEELE, pero si están tan asustados de tomar el riesgo que les garantizara la existencia eterna pues…

-Un momento –interrumpió SEELE 07- primero escuchemos lo que tenga que decir y después decidamos –sugirió con tranquilidad, luego de reflexionarlo los miembros estuvieron de acuerdo en que no perderían nada con escucharlo.

-Yo se muy bien que es lo que pretenden conseguir con aquella pequeña excursión que Katsuragi esta dirigiendo en el polo sur –aclaró con vehemencia en primer lugar- no es solo para crear un caos que les permita actuar más libremente desde las sombras, si no para obtener la información necesaria para crear a un Dios bajo su mando –resumió perezosamente- sin embargo aún no están al alcance del reto que se les presentará si lo consiguen –declaró con seguridad.

-¿A qué se refiere? –Preguntó interesado SEELE 03.

-Los mensajeros deben ser combatidos, eso es un hecho y yo se quien es el emisario perfecto para dicha hazaña una vez los EVA sean una realidad –explicó con seguridad.

-¿Cómo podemos estar seguros de esto? –Intervino Keel con desconfianza.

-Por que se los demostrare –contestó simplemente volviendo a llamar la atención de todos- así es, yo seré el piloto que se encargará de acabar con los mensajeros, pero me temo que no podré hacerme presente hasta después del ataque del doceavo ángel por lo que de momento solo les dejare alguna información como contribución –concluyó mientras dicha información era transmitida a cada uno de los miembros de SEELE, pese a saber lo que harían con dicho conocimiento en su poder, también sabía que lo obtendrían de todos modos así que era mejor dárselos y tomar el crédito por ello. Además, el comité sabía muy bien cuando debía usar esos informes y no lo haría antes del momento exacto, por lo que no cambiaria mucho los sucesos venideros, tras unos minutos en los cuales los ancianos observaban perplejos los nuevos recursos y armas de las que disponían para su cruzada, Keel retomó finalmente la palabra.

-¿Qué es lo que quiere a cambio de esto? –Preguntó con cuidado, la respuesta fueron unas leves carcajadas frías y carentes de toda diversión, que lograron arrancarle un ligero escalofrío.

-Creí que nunca lo preguntaría –comentó con calma una vez terminó de carcajear- pese a la gran cantidad de información que les he facilitado, esto es apenas la mitad del trabajo y se que lo saben –argumentó con seguridad, a pesar de no poder verlos directamente sabía que estaban asintiendo- puesto que en estos pocos minutos he aportado con más de lo que cualquiera de ustedes pudiera haber contribuido en varios años a su causa y les aportaré todavía más, lo que les pido por mi trabajo es un puesto en este comité –concluyó por fin, el silenció se hizo presente como si alguien acabara de morir.

-¡Eso es absurdo! –Objetaron de inmediato varios miembros, sin embargo el cabecilla de SEELE se mantuvo impávido.

-¿Por qué pides precisamente eso? –Inquirió al cabo de unos segundos de silenciosa reflexión, la respuesta fue inmediata.

-Cuando todo esto comience necesitaran a alguien que sea los ojos y oídos del comité en el centro de la guerra –comenzó a explicar, cuando sintió que alguien iba a interrumpir continuó- se que ahora creen que ese papel lo desempeñará Gendo Ikari, pero para cuando yo me haga presente ya estarán dudando de él, además de que estará confirmado que soy a quien necesitan para hacer el trabajo sucio –les aseguró con rotundidad- Sin importar lo que hagan les aseguró que al final yo estaré pilotando un EVA, pero necesitare más poder una vez que este allí y la única forma de estar por encima de Gendo Ikari es ser parte de SEELE –terminó de explicar con sencillez.

-¿Por qué deberíamos confiar en ti? –Cuestionó Lorenz con su tono habitual, la respuesta fue expedita.

-La instrumentalización sucederá, eso es seguro, pero lo que no es seguro es bajo la mano de quien estará –declaró con calma- podría estar en sus manos, en las de los ángeles o en las de… alguien más –sugirió con expectación- como yo lo veo son quienes tiene mejores oportunidades por lo que sería una molesta perdida de tiempo planear algo junto a alguien más –explicó con serenidad, todos los miembros guardaron silencio inmersos en sus propias reflexiones, tras lo que parecieron horas todos los monolitos desaparecieron a excepción de SEELE 01 y el desconocido.

-¿Qué más necesitas a parte ser uno de los nuestro? –Preguntó de forma directa.


En la proa del barco sentado sobre el barandal con un violín negro en sus manos un joven de espesa cabellera castaña abría sus ojos, por un momento estos destellaron un brillo particular, pero esté desapareció casi instantáneamente al tiempo que una pequeña sonrisa se formo en su rostro, pero no era una sonrisa calida, si no más bien una mueca sarcástica, las cosas habían resultado tan fáciles que le sorprendía que aquellos fueran en verdad el temible comité de SEELE, del cual se suponía tenían el dominio sobre lo que ocurría en el mundo. Aunque pudo ver algunas similitudes, esta audiencia no era nada comparada a la que tuvo cuando negocio con el ángel caído, al final se dio cuenta de que negociar con un grupo de ancianos, sin importar cuan sabios o poderosos se crean, no era más que un juego de niños comparados con hacer un trato con el señor de los infiernos. Unos pasos acompañados de una sutil fragancia a lavanda lo sacaron de su reflexión mientras veía a la joven Misato acercarse a él.

-¿Hace mucho que me esperas? –Preguntó con su típica sonrisa, pero había algo más tras ella, algo que Shinji no había visto a menudo en ninguna Misato que haya conocido, nervios e incluso algo de miedo, aunque no tenía idea del porque de estos.

-No realmente –contestó con serenidad el castaño.

El silencio recayó sobre ambos tras está respuesta con solo las olas del mar como fondo y los vientos sobres sus cabezas, lo habitual era que la peliazul empezara la charla por algún lado y él la siguiera pero parecía que lo que fuera que Misato quisiera decirle se negaba a pasar de su garganta, cosa que realmente preocupo al ojiazul.

-¿Sucede algo Misa-chan? –Preguntó finalmente dejando a un lado su violín y acercándose a la muchacha.

-Yo se –empezó esta con dificultad- se que me dijiste que esperara pero hay algo que me gustaría saber –le dijo con cierta reserva la peliazul con su mirada fija en el suelo.

-¿De qué se trata? –Shinji ya estaba oficialmente preocupado por la actitud de Misato, está parecía dubitativa pero al final se movió hasta la proa del barco y empezó a hablar con la vista fija en el estrellado cielo.

-Finalmente termine de hablar con mi padre acerca de las razones por las que te asigno como mi guardaespaldas –le contó con tranquilidad dándole la espalda- así que… cocinas como chef, hablas más idiomas que cualquier académico aquí y además puedes dejar fuera de combate a seis ex-marines sin problemas, es muy impresiónate ¿No crees? –preguntó tratando de esbozar una sonrisa pero fallando en el acto.

-¿Misa-chan qué sucede? –Preguntó el joven, ahora si completamente confundido por la actitud de la muchacha.

-Yo… bueno yo quería… en realidad ya se la respuesta es solo que me gustaría que fueras tú el que me lo dijera –explicó rápidamente, el castaño se perdía más con cada palabra que decía- que me dijeras si hay alguien esperándote cuando regreses –terminó de decir finalmente, el ojiazul se rasco la cabeza extrañado por tal interrogante.

-Bueno supongo que… -empezó a contestar pero al ver de frente a los ojos finalmente a la peliazul se detuvo en seco, ahí estaba de nuevo ese miedo, fue allí finalmente cuando entendió de que iba todo eso y la verdadera duda de la ojicafé, aunque no podía creerlo del todo- te refieres a una novia ¿cierto? –Inquirió con cuidado, Misato se sobresalto al cuando él sugirió esto pero asintió con una expresión un tanto más deprimida, Shinji suspiró cansadamente antes de contestar- hace tiempo me enamore de una chica, su nombre era Rei –empezó a relatar- pero había personas malas que la buscaban…

-¿A qué te refieres? –Interrumpió Misato, pese a que la respuesta del castaño le cayó como un balde de agua fría quería escuchar todo lo que el tuviera que decir, lo había decidido así. Desde que su padre le había contado todo de lo que era capaz… en un inicio no pudo evitar sentir como aquella admiración que le tenía creciera más, hasta que se dio cuenta de que alguien así debía tener chicas esperándolo en todos lados, aunque no parecía de ese tipo tampoco, la verdad no estaba segura de que le preocupaba más, saber que podía haber un chica en cada país pensando en él, o saber que tendría a una chica a la que realmente amaba esperándolo en algún sitió, finalmente el castaño cortó sus reflexiones al continuar con la narración.

-Ella iba a ser una especie de prisionera –explicó tan concretamente como pudo- poco antes de que eso sucediera yo cambie de lugar con ella, ella quedo libre y yo… bueno yo estoy aquí –completó de forma simple.

-¿Qué pensó ella de eso? –Inquirió la peliazul sin poder evitar un sentir un poco de celos ante lo que el castaño hizo por esa Rei.

-Nunca le dije lo que pensaba hacer –confesó concierta vergüenza el ojiazul llamando la atención de Misato- esa noche tuvimos nuestra primera cita, trate de que todo fuera tan perfecto como pudiera, ella pensó que yo lo hacía para que pudiera llevarse un lindo recuerdo antes de marcharse. Cuando la verdad era que lo hice para que ambos tuviéramos un buen recuerdo antes de que yo me marchara. Lo único que fui capaz de hacer para que supiera la verdad fue dejarle una nota en el bolsillo de su chaqueta sin que ella se diera cuanta antes de que nos despidiéramos –recordó de último con una melancólica sonrisa que más parecía una mueca de autodecepción ante su cobardía.

-Entonces ¿simplemente la dejaste? –Preguntó Misato algo desconcertada.

-No solo a ella –murmuró el joven con amargura- mi mejor amiga estuvo allí conmigo, trataba de convencerme de que no me fuera, cuando se dio cuenta de que no podría persuadirme me acompañó para despedirse –relató el joven con tristeza- antes de partir me confeso que estaba enamorada de mi, no lo hizo para evitar que me fuera si no por que estaba segura de que lo haría –agregó logrando afligir cada vez más a su escucha y a si mismo, a pesar de eso no se detuvo, ya había empezado a liberar algo muy doloroso y ahora tenía que terminarlo- ella me beso y dijo que sabia que si no me iba a quedar por Rei, no lo haría por ella tampoco, una parte de mi creía que tenía razón, pero la verdad es que aquel beso me hizo dudar más que cualquier otra cosa –admitió aun confundido por esté hecho.

-Entonces las amas a ambas –dedujo la peliazul luchando contra la terrible sensación en su estomago y las lágrimas que se aglomeraban en sus ojos, pero el ver la pequeña negación de cabeza del ojiazul le hizo olvidarse de todo esto.

-Siendo honesto no lo se bien ahora, como no lo supe entonces –comentó miserablemente- yo solo era un niño que se vio forzado a tomar las decisiones de un hombre, pero sabía que si no me iba tarde o temprano todos íbamos a morir, no solo ellas y yo me refiero a todos los que estaban allí –comentó con apatía, Misato pareció horrorizada ante semejante revelación- me fui porque quería protegerlas, a ellas y al resto del mundo, pero desde la última vez que las vi han pasado muchas cosas, he visto cosas, cosas que desearía no haber visto jamás Misa-chan –contestó por adelantado con tono sombrío a lo que seguramente rondaba en la cabeza de la peliazul- por un tiempo pensé que ya no había razones para que siguiera luchando, que simplemente debí quedarme en donde estaba, aprovechar el tiempo que me quedaba así fuera mucho o poco y dejar que lo que iba a pasar ocurriese –confesó sin siquiera sentir remordimiento por aquellos pensamientos.

-¿Entonces por qué no volviste con ellas? –Pese a que el tono fue muy sutil el tercero pudo percibir el dolor que le causaba pronunciar aquello a la peliazul.

-Por que no podía –contestó con sencillez- literalmente no podía hacerlo entonces así como no puedo hacerlo ahora –explicó lacónicamente- y aunque termine con lo que las amenaza a ellas y al resto de personas tampoco sé si podré regresar –concluyó con cierto deje de amargura- al principio eso me volvía loco ¿sabes? –Comentó observando a la peliazul que parecía debilitarse cada vez más mientras avanzaba la plática- pero antes de irme lo único que quería era que ellas pudieran vivir, creó que la esperanza de que lo estuvieran haciendo fue lo que me mantuvo cuerdo –opinó finalmente, Misato no dijo nada por un momento pero luego de analizar todas sus palabras llegó a una única duda.

-¿No te importa que ellas encuentren a alguien más y se olviden de ti? –Preguntó finalmente, aunque las palabras habían sonado mucho más crudas de lo que fue su intención el ojiazul no se molesto por ellas.

-Me dolería saber que me olvidaron por completo –admitió- pero se que el que me recuerden les dolería aun más a ellas, si encuentran a alguien simplemente espero que sea digno de ellas, no puedo esperar que se conviertan en monjas solo por que yo desaparecí, sería una lastima –opinó con sinceridad mirando fijamente el paisaje, extrañamente se sentía mucho más ligero, como cuando retomo su violín pero todavía mejor.

-¿Y qué harás tú? –Preguntó con curiosidad y sintiéndose un poco más tranquila luego de escuchar como el joven se abría ante ella, aunque sin poder evitar sentir un poco del dolor que tuvo que vivir.

-Terminar lo que empecé –dijo con resolución impresionante.

-Pero dijiste que… -empezó confundida.

-Que pensé que ya no había razones para que siguiera luchando –completó asintiendo- y así fue, vi cosas que me hicieron dudar de mi propósito como no tienes ni idea, personas que provocaban la miseria de otras solo por diversión y eso no es ni por mucho lo peor que he visto Misa-chan –comentó logrando atemorizar a la joven, pero está se sobrepuso para poder formular la pregunta que tanto le inquietaba.

-Entonces ¿por qué? –Inquirió verdaderamente confundida, para su sorpresa el castaño solo sonrió ampliamente.

-Porque alguien me ayudo a recordar por que decidí luchar, e incluso me dio un nuevo motivo Misa-chan –contestó mirándola fijamente- ahora sé de nuevo que tengo algo por que luchar, algo que proteger y algo… por que vivir –pese a su respuesta la muchacha parecía triste.

-Te iras en cuanto regresemos de la expedición ¿verdad? –Esto tomo por sorpresa al ojiazul y fue claro en sus rasgos antes de que estos se tornaran apesadumbrados pero respondió con un asentimiento, nuevamente la peliazul lucho para contener sus lágrimas- ¿Te volveré a ver? –Preguntó con un leve tono de esperanza, ella sabía que era tonto preguntar, que él no volvería, que como mucho le daría alguna evasiva para tratar de calmarla. Pero no le importaba solo quería una pequeña esperanza a la que aferrarse aunque supiera que se estaba mintiendo a si misma, sin embargo la convicción en las azules orbes del joven no tenían ningún rastro de duda cuando contestó.

-Tenlo por seguro, aunque tomara algo de tiempo –admitió algo deprimido- pero te prometo que cuando realmente me necesites, allí estaré –le aseguró con toda la sinceridad que pudo mientras se acercaba a la peliazul y la tomaba delicadamente del mentón para que lo observara a los ojos y se asegurara de que no había engaño en ellos, de inmediato la joven se aferro a él en un fuerte abrazo que Shinji correspondió para asegurarle que aun estaba allí, un momento después Misato se separo un poco y levantó la mirada dejando sus rostros a solo unos centímetros por un instante se perdieron en los ojos del otro hasta que la ojicafé pareció percatarse de la posición en la que estaban por lo que se alejo rápidamente.

-E-e-eso era todo lo que quería preguntarte Shinji-kun –dijo apresuradamente mientras se alejaba caminando de espaldas para no perder el contacto visual, pero el castaño se percato de que estaba caminando involuntariamente hacia la barandilla.

-Misa-chan espera… -Intentó advertirle pero la chica rápidamente lo interrumpió.

-Es mejor que no digamos nada más por ahora –le cortó, ahora se encontraba al borde cerca de unas cuerdas que reposaban en el suelo.

-Pero es que… -intentó decirle de nuevo.

-Créeme es lo ¡mejoooooooooooor! –Dijo antes de tropezarse con la soga y caer por la borda.

-…te vas a tropezar –completó finalmente el piloto con expresión resignada antes de quitarse el abrigo de un movimiento, correr hasta la barandilla, agarrar la cuerda, que se encontraba amarrada por un extremo al barandal y saltar detrás de la ojicafé.

Mientras caía al agua sus ojos se tornaron blancos por un instante mientras adquiría la nueva información, no iba a cometer el mismo error dos veces, pese a la oscuridad de la noche sus sentidos le permitieron ubicar a Misato con rapidez, era claro que esta estaba sufriendo espasmos debido al frío, él mismo hubiera sentido algunos muy violentos de no ser por la adrenalina que estaba forzando a circular por su cuerpo, una vez la alcanzo se aferro a ella con fuerza y empezó tirar de la cuerda para subirlos a ambos. Cuando finalmente volvieron a la cubierta del barco Misato estaba helada pero conciente, Shinji la levanto en brazos y estaba por tomar rumbo a la enfermería cuando su voz lo detuvo.

-No-no po-podemos ir a-a la-la enfe-fe-fermería –dijo tiritando.

-¡¿De que estas hablando?! –Exigió el castaño molesto- ¡Necesitas atención antes de que te de hipotermia!

-M-m-mi cuarto –dijo con dificultad pero resolución, Shinji centro sus azules ojos en los pardos de ella solo para ver aquella testarudez que decía que era inútil tratar de razonar con ella, no estaba seguro de que planeaba hacer, pero se decidió que si en el pero de los casos empeoraba y perdía el sentido aún podía usar a Iruel para curarla así que la llevó hasta su camarote.


Estaba sorprendido, realmente sorprendido con lo que vio una vez abrió la puerta del camarote, estaba perfectamente ordenado, era inaudito, por un momento pensó que se había equivocado de camarote pero las fotos pegadas en una de las paredes de Misato y sus padres le confirmaron que era el de ella, en especial por que sabía que el del Dr. Katsuragi era otro, la recostó en su cama aun cubierta con su propia chaqueta (La que Shinji se quitó antes de saltar al mar por que la de ella estaba empapada), podía sentir el terrible frío pero ya se estaba acostumbrando, sus poderes aun no regresaban pero el clima ya no le molestaba tanto.

-¿Y ahora que Misa-chan? –Preguntó curioso el castaño arrimándose a la cama de la joven de rodillas para verla mejor, está pareció dudar un momento pero luego gesticulo que sacará algo de debajo de su cama, un gestó de sorpresa y resignación apareció en el rostro del ojiazul cuando saco de allí una botella de sake- no puede ser –musitó un tanto divertido por la situación- no deberías tener esto y lo sabes –le regaño con media sonrisa.

-A-aun no he be-bebido nada –alegó con escalofríos.

Shinji no estaba seguro si eso era verdad pero lo cierto es que un trago de licor le ayudaría a evitar el congelamiento, así que sin estar muy seguro de que fuera a ser un buena idea destapo la botella, tenía un par de pequeños recipientes para servirse junto con el contenedor, sirvió una copa y ayudo a la peliazul a beber, está hizo un gesto de asco cuando probó el liquido y tosió un poco cuando paso por su garganta pero una vez terminó un pequeño rubor subió a sus mejillas y su temperatura se equilibro.

-¿Mejor? –Preguntó aun un poco preocupado Shinji, cuando la joven asintió su expresión se relajo bastante- ¿Ahora puedes decirme que haces con esto? –Preguntó con curiosidad más que otra cosa levantando la botella, que contendría alrededor de un litro de bebida, la peliazul parecía un poco avergonzada pero contestó.

-Se la enviaron a mi padre hace unos días, supongo que como un presente –empezó a relatar aún con cierta dificultad y reprimiendo los escalofríos que surcaban su cuerpo- pero se que a él no le agrada beber así que…

-¿Te la llevaste para hacerle un favor? –Preguntó alzando una ceja.

-Tenía un poco de curiosidad –admitió con una sonrisa nerviosa la joven mientras se incorporaba, aunque al hacerlo se estremeció, el frío aun no le pasaba por completo y al levantarse la chaqueta con la que Shinji la cubrió se le soltó.

De inmediato Shinji volvió a cubrirla, en esta ocasión no pudo pasar desapercibida para él la figura de la peliazul la cual se podía apreciar bastante bien puesto que ella solo llevaba una blusa sin mangas debajo de su chaqueta, blusa que también se había mojado y permitía una muy buena apreciación de su ropa interior, pese a estar todavía en desarrollo era suficiente como para dejarlo momentáneamente sin aliento, no lo había notado cuando le quito su chaqueta empapada por que estaba más preocupado por que ella no se congelara pero ahora el corazón se le detuvo por un instante antes de volver a latir con mucha más fuerza que antes, tratando de evitar las desconocidas nuevas sensaciones se centro en que Misato no dejaba de temblar, así que tomo nuevamente la copa y sirvió un poco más, ella miro la copa que le ofrecía con cierta suspicacia, la cual se incremente luego del comentario in intencional del ojiazul.

-Deberías cambiarte –sugirió tratando de guardar la calma.

-¿Acaso intentas embriagarme para tomar ventaja Shinji-kun? –Le preguntó con cierto toque de regaño pero con voz juguetona, el tercer elegido hizo algo que no había hecho y que creyó que ya no volvería a hacer desde antes de su estancia con los caídos, se sonrojó, cosa que provocó una pequeña risa de la ojicafé.

-¡¿Cómo puedes pensar eso de mi?! –Le reclamó enfadado, aunque no fue tan amedrentador como hubiera querido debido al tono de su rostro, lo supo por que Misato no detenía su sutil risa.

-Lo-lo siento –se disculpó finalmente dejando de reír- no lo había notado hasta ahora pero te vez realmente muy lindo cuando te sonrojas –elogió guiñándole un ojo, cosa que solo provocó un sonrojo aun mayor de parte del aludido mientras sus hombros se desplomaban con resignación.

Si Shinji necesitaba alguna prueba más de que esa era realmente la Misato que el conoció, aunque no la necesitaba, fue esa. No había nadie capaz de hacerlo avergonzarse con tanta facilidad, a excepción tal vez de Asuka, terminó sus reflexiones cuando un violento escalofrío sacudió de nueva cuenta a la joven, de inmediato volvió a acercarle el pequeño recipiente con sake, el cual ella volvió a ver con una media sonrisa.

-Creía que cuando se le invitaba una copa a una dama era costumbre acompañarla –sugirió con aquella sonrisa picará.

-Esto no es… tú no deberías haber… -intentaba encontrar una forma de responderle, pero al final bufo con resignación- ¿si bebo lo mismo que tú estarás tranquila? –Preguntó con un leve toque esperanzado, la joven tomo actitud pensativa un momento.

-Que sea el triple y estaré segura que no intentaras sacar provecho de la situación –declaró finalmente.

El ojiazul estaba por protestar, después de todo sería la primera vez que iba a beber y estaba seguro que no aguantaría tanto, pero un repentino espasmo friolento de parte de la peliazul le cortó el reproche, con un segundo bufido se sirvió y bebió rápidamente sus primeras tres copas para estar a la par de Misato, luego le sirvió su segunda ronda a la ojicafé y una cuarta para si mismo, el sabor era terrible pero había una repentina sensación de bienestar cuando el ardor del potente brebaje cruzaba por su garganta que no podía identificar bien, por lo que apuro un poco sus siguientes copas, antes de que Misato terminara su segundo trago el ya se estaba sirviendo el sexto.

-Como pensaba –comentó la muchacha con una mirada suspicaz, que llamó la atención de ojiazul- ya tienes experiencia en estas cosas ¿verdad? –Dijo observándolo con ojos estrechos.

-De hecho es la primera vez que bebo –confesó Shinji mientras probaba su actual copa de sake- sabe terriblemente amargo pero no negaré que apacigua bastante el frío –comentó con un leve risa.

Misato lo acompaño mientras reía terminando su propia copa de un trago y sirviéndose la tercera, a pesar de que con la última ya se encontraba mareada y era claro que ya no tenía frío, el castaño por su parte solo sentía la cabeza demasiado liviana y su vista un tanto difícil de enfocar pero aun parecía tener perfecta conciencia de lo que ocurría a su alrededor. No estaba seguro del porque cuando era claro que Misato, que también había empezado a beber aquella noche, no podía controlar su propia risa, le alegraba que los camarotes habían sido construidos a prueba de ruidos, porque si no seguramente habría despertado a alguien cercano. Reflexionaba un poco sobre esto mientras terminaba su sexta copa cuando la respuesta llegó al intentar servirse la séptima, al intentar sujetar la botella de manera distraída su mano falló por unos treinta centímetros mientras sus dedos rasgaban el aire pudo escuchar unos leves rasguños, pero estuvo seguro de que solo él los escucho, puesto que Misato parecía concentrada en sus propios pensamientos mientras daba pequeños sorbos a su propio sake, cuando dirigió su vista al lugar de donde provinieron los rasguños, sus ojos por poco se salen de sus orbitas.

En ese lugar, justo debajo de la cama de Misato había unos arañazos, como de garras, ¡MARCADAS EN EL ACERO! No podía estar seguro aún así que, sin que la peliazul se diera cuenta, intentó concentrar su campo AT a través de su dedo índice haciendo un pequeño tajo en el aire en la misma dirección, al mismo tiempo un corte más apreció frente a sus ojos en el mismo lugar, cuando pudo organizar las piezas todo cobró sentido, sus poderes de regeneración evitaban que se embriagara con facilidad o sus órganos se vieran afectados, pero parecía que el calor que le proporcionaba el sake lograba recuperar un poco sus poderes y su escudo. En cierto modo era una buena noticia, pero no quería saber cuanto sake debía beber para recuperar la totalidad de su poder así que desecho la idea como una solución absoluta pero la dejo como una alternativa desesperada, para asegurarse tomo la botella y, no sin cierta dificultad, se paso casi diez copas en un minuto ante la sorprendida mirada de la Katsuragi. Estas sí lograron afectarle porque ahora ya no podía enfocar bien pero espabilo lo suficiente para concentrar la energía en su puño y dar un golpe contra el suelo, no le dolió, pero tampoco genero un escudo por lo que se lastimo bastante.

-¡Shinji-kun! –Dijo Misato alarmada por sus acciones- ¡¿Qué crees que haces?! –Reclamó levantándose y colocándose junto a él mientras revisaba su herida, esté miro la sangre que broto de la misma con indiferencia y un poco de decepción.

-Equivocándome –contestó con expresión repentinamente triste- parece que es algo que se me da muy bien hacer –opinó de forma miserable.

-¿A qué te refieres? –Preguntó confundida la Katsuragi.

-Nada, es solo que… -empezó tratando de restarle importancia, pero de repente no pudo seguir negando algo que era tan claro como el agua ante sus ojos- me he equivocado en muchas cosas en mi vida –comentó antes de que la muchacha alegará algo se adelanto- se que es normal, lo se, pero de repente me doy cuenta de que si continuó cometiendo errores cuando sea el momento crucial, personas sufrirán por eso, morirán por eso y… y va a ser mi culpa –concluyó enfrentando por primera vez esté hecho de forma directa, se sentía terriblemente abatido, como si las dudas que había tratado de ignorar lo golpearan de golpe en ese momento, pero una mano calida envolvió a la suya de pronto alejando todos los sombríos pensamientos de su mente cuando levanto la mirada para encontrarse con unos calidos ojos pardos mirándolo fijamente.

-Si en verdad hay tanta gente que depende de ti –comenzó con tranquilidad- entonces lo último que debes hacer es dudar de tu capacidad, estoy segura de que ellos no quisieran que lo hicieras, y la verdad yo creo que sea lo que sea que tengas que hacer, lo lograras –aseguró con confianza.

-Gracias Misa-chan –dijo con una sonrisa el castaño, una que la peliazul correspondió de igual forma.

-De nada, ahora me parece que te debo… tres copas ¿cierto? –Comentó tomando la botella pero esta le fue arrebatada con cuidado por Shinji.

-Creo que ya bebiste suficiente para evitar la hipotermia –comentó de forma simple, la joven hizo un puchero de enojo- y aun tienes que cambiarte –le recordó, ante estas palabras la ojicafé esbozó un sonrisa que logró atemorizar un poco al castaño.

-Tienes razón Shinji-kun, es tiempo de cambiarme –dijo con un tono sugerente mientras procedía a quitarse los pantalones quedando únicamente en pantaletas, blusa y sostén, el rostro de Shinji paso a ser de un rojo intenso de golpe.

-Cre-creó que mejor me voy –opinó dirigiéndose a la salida mientras evitaba ver en dirección de la peliazul, pero está lo detuvo de un brazo.

-No es necesario que te vayas –le susurró al oído provocando que se estremeciera ligeramente.

-Sí es –aseguró con la determinación de una barra de mantequilla mientras se ponía rígido al sentir un par de delicados brazos envolverlo desde atrás mientras dos bultos se apretaban contra su espalda- Misato, esto no es lo que quieres –murmuró juntando lo último de sus fuerzas.

Apenas dijo esto sintió como los brazos de la muchacha lo soltaban, por un instante se relajó soltando el aire que estaba reteniendo en sus pulmones, pero intempestivamente fue volteado para estar de frente a la peliazul y atrapado por un apasionado beso, debido al desconcierto no fue capaz ni de devolver el gesto apropiadamente, tras unos momentos la peliazul se separo de él.

-Si que lo es –dijo en voz baja mirándolo fijamente con decisión- me está costando mucho decirte esto Shinji-kun así que por favor no te vayas ahora –dijo con aquella expresión suplicante que pocas veces le había visto, y que nunca había sido capaz de resistir, pero esta vez no podía dejarse convencer por ella, no era lo correcto.

-Tal vez no sea hoy, ni tampoco mañana pero… sabes que al final me iré –le recordó con dificultad, ante esto la joven se estremeció mientras bajaba la mirada hasta que el flequillo cubrió sus ojos.

-Lo se, es por eso que… que yo quiero… -le costaba terminar de decirlo pero su decisión era definitiva- quiero que seas tú –dijo al fin volviendo a verlo directo a los ojos- quiero recordar que esta noche fue contigo –continuó sin desviar la sus ojos de los de él, el corazón de ambos golpeaba sus pechos con tal fuerza que podían ser escuchados en el profundo silencio que siguió a las palabras de la de ojos pardos, hasta que Shinji retomo la palabra.

-Misa-chan yo… yo… -quería encontrar las palabras para decirle que no podía quedarse con ella, pero era como si dichas palabras no existieran, al ver que el no podía continuar la ojicafé volvió a hablar.

-Dijiste que te sentirías feliz si ellas encontraban a alguien –le recordó- no crees que ellas también desearían que tú hicieras lo mismo –estas palabras lo dejaron estático pero aun no era capaz de articular palabra alguna, por lo que Misato tomo las manos de él y las coloco sobre el pecho de él donde el corazón de él aun latía desbocadamente- escucha a tu corazón y dime honestamente que es lo que tú quieres –le sugirió- si no es esto… entonces lo aceptaré –le aseguró con cierta tristeza, pero las anteriores palabras de la peliazul le recordaron a Shinji algo muy importante.

-Mi… corazón –murmuró cuando la comprensión lo golpeo de frente, puesto que Misato no estaba segura de lo que significaba dicha respuesta intentó enfocar de frente al ojiazul.

-Eh… -antes de que la peliazul terminara de formular su comentario el castaño la atrapo a ella en un sorpresivo beso, uno que respondió de inmediato mientras sus manos recorrían el la espalda del castaño debajo de la camiseta aun empapada que llevaba.

El ojiazul por su parte sujetaba firme pero delicadamente le rostro de la Katsuragi mientras ambos profundizaban todavía más el beso, el punto que sus lenguas empezaron a juguetear una con otra, Las manos de Misato no se detuvieron hasta que lograron arrebatarle la molesta prenda a su guardián, dejando al descubierto sus bien marcados músculos y su bronceada piel. Shinji por su parte había descendido sus manos hasta la cintura de la peliazul y empezaba a retirar la blusa de esta, la joven se adelantaba al acto desabrochando su sostén tratando de no romper el beso más de lo necesario para que ambos pudiera respirar por contados segundos antes de fundirse con más intensidad y pasión en una segunda arremetida. Las manos del ojiazul ahora recorrían con total libertad el cuerpo semidesnudo de Misato, notando lo tersa y delicada de su piel clara que hacía un excelente contraste con la suya propia. En medio del desfogue de éxtasis Shinji fue capaz de recordar que Misato todavía era virgen, al igual que él, por lo que relajo un poco su avance par darle tiempo a la muchacha a acostumbrarse a la situación, y a ambos para respirar. Cuando su aliento regreso por completo y Shinji se acerco de nuevo a ella para continuar con su labor, Misato lo detuvo un momento para hacerle una pregunta antes de que su juicio se nublara por completo.

-¿Aún continuaras amándome en la mañana? –Preguntó con una leve sombra de duda y temor en sus pardos ojos mientras esperaba la respuesta del ojiazul, el cual la observo sin pestañear antes de responder.

-Aunque el infierno se desate sobre nosotros –contestó finalmente con determinación- porque a tú lado he encontrado mi propio paraíso.

Unas pequeñas lágrimas de felicidad brotaron de los ojos de la peliazul mientras una sonrisa se formaba en sus labios, antes de que se dieran cuenta ambos estaban besándose nuevamente sin restricción alguna avanzando cada vez más profundo en la intimidad de su pareja a medida que la noche progresaba.

Lentamente el ojiazul terminó de desabrochar el sujetador de la joven puesto que sus escasas prendas restantes comenzaban a estorbarles, las manos de ella se deslizaban ágilmente por la espalda del castaño mientras ambos se dirigían ausentemente hacia el lecho de la peliazul más concentrados en sus caricias que en otra cosa, en el camino hacia esté el brasier de Misato cayó al suelo, tanto así que la ojicafé tropezó con el borde de su cama y ambos se precipitaron al colchón uno sobre la otra, sin embargo ni siquiera esto los distrajo o los interrumpió de continuar con sus mimos los cuales se volvían cada vez más atrevidos mientras las partes que las manos de cada uno se dirigían a lugares más privados de su contraparte. Poco a poco el ojiazul fue descendiendo dejando un rastro de besos por el cuellos de Misato en su camino al tiempo que la Katsuragi dejaba escapar pequeños suspiros con los ojos cerrados al tacto de los mismos mientras su respiración se agitaba y sus mejillas se adquirían un tono cada vez más rojizo, sus pardos ojos repentinamente se abrieron al sentir el tacto de los labios de su amante alrededor de sus sensibles pezones cuando esté comenzó a estimularlos con leves mordiscos. Misato empezó a gemir con mayor fuerza mientras las manos de Shinji delicadamente retiraban la última prenda que la cubrían dejando expuesta su más profunda intimida ahora cubierta por sus propios fluidos muestra de la excitación que la invadía, pese a la fogosidad de la situación sin embargo la peliazul regreso sobresaltadamente a su conciencia al sentir como las labiales caricias descendían en una dirección más inhibida.

-Shinji… espera… -dijo entre jadeos Misato tratando de enfocar lo que hacía el ojiazul, pero su visión estaba completamente nublada por la oleada de nuevas sensaciones que experimentaba en ese momento- ¿qué… qué haces? –Preguntó al sentir como esté besaba delicadamente sus torneados muslos acercándose cada vez más a su entrepierna.

-Relájate Misa-chan –le susurró confortante el castaño.

-Pero… aaaaahhhhhhh

Antes de que la peliazul tuviera tiempo de discutir la sensación de los labios de joven trabajando su intimidad la forzaron a arquear su espalda con súbito frenesí mientras sus manos se aferraban a las blancas sabanas de su cama, Shinji seguía concentrado en lo suyo con los estimulantes gemidos de su amante incitándolo a seguir más y más rápido.

-Shi-Shinji pa-paraaaaaaaahhhhhhh –intentó decir la peliazul antes de ser interrumpida por su primer orgasmo el cual fue acompañado por una corrida monumental que obviamente terminó en el rostro del ojiazul.

Los cansados jadeos de la ojicafé poco a poco volvieron a convertirse en gemidos, puesto que el joven no se había conformado con lograr que la joven se excitara hasta correrse como lo hizo si no que continuó limpiando los labios inferiores de la chica de los restos de su acción. Una vez se sintió satisfecho con su tarea en la zona baja de la joven fue subiendo nuevamente, sin embargo Misato consideró que ya era su turno, y haciendo uso de sus fuerzas restantes se incorporó a medias, lo suficiente para empujar a Shinji de espaldas contra el colchón y arremetiendo contra sus labios bebiendo de ellos con ferocidad. El ojiazul no se resistió en absoluto mientras estrechaba su abrazo sobre la peliazul con la intención de que su piel no dejará de tener el mayor contacto con la de ella en todo momento, puesto que a la más leve señal de estar alejándose de ella podía sentir claramente como el frío se extendía por todo su cuerpo, y por la forma en que Misato reaccionaba cuando esto sucedía era claro que ella sentía lo mismo. Una mano de Shinji acariciaba con fuerza mientras sujetaba una de las piernas de Misato las cuales estaban a cada uno de sus costados, su otra mano trataba de abarcar toda la espalda de la chica sin dejar de profundizar cada vez más en la asombrosa batalla de lenguas que ambos mantenían en ese momento. Las manos de Misato no se quedaban atrás mientras exploraban cada parte del ojiazul que pudiera alcanzar con solo dos de ellas, aunque por la forma en que las utilizaba parecía como si tuviera varias más, como era predecible la ojicafé no era la única que estaba reaccionando ante todo esto, cierta parte del castaño había estado tomando fuerza desde el principio por lo que ahora era ya un simiente de carne que presionaba contra la entrepierna de Misato, cuando está se percato del mismo no pudo evitar sonrojarse aún más, después de todo era la primera vez que veía uno, sin embargo la impresión inicial no la atemorizo si no que la incito a continuar hasta el final.

-¿Estas segura? –Fue la pregunta que se animo a hacer Shinji entre los besos de Misato al notar el punto al que estaban llegando, ella se separo un poco para verlo con expresión resentida.

-¿Todavía… necesitas… preguntar… eso…? –Le cuestiono medio divertida medio molesta mientras se posicionaba para que su entrepierna y el miembro de Shinji tuvieran contacto.

Con una última e intensa mirada entre ambos Misato se dejo caer sobre la virilidad de su del ojiazul con un leve grito de dolor, al principio ambos se aferraron el uno al otro en un fuerte abrazo mientras la peliazul recuperaba el aliento y se acostumbraba a la sensación de tener a Shinji dentro de ella, pero tras unos angustioso momentos el dolor paso a convertirse en una calida sensación que dio hincapié a que continuaran con el acto. De a poco las embestidas del castaño fueron acompañadas con los sutiles movimientos de cadera de la peliazul hasta que los jades de ambos se mezclaban haciendo imposible distinguir quien los producía. La estreches de Misato atrapando con mayor fuerza a cada momento a Shinji le hacían a esté perder el control, aunque en retrospectiva la verdad era que lo había perdido desde el principio, por lo que se percato de que estaba llegando a su límite.

-Misa-chan… yo… yo voy a…

Sin embargo la ojicafé no lo dejo terminar, simplemente lo acalló con un profundo beso mientras aumentaba la velocidad en los movimientos de su cadera sobre el miembro de Shinji, cuando se separaron el castaño pudo ver decisión y ruego en los orbes de los ojos color chocolate de Misato, diciéndole… suplicándole que no se detuviera, Shinji sencillamente asintió mientras incrementaba la velocidad de las embestidas perdiéndolos a ambos nuevamente en aquel cúmulo de gemidos y jadeos que resonaban dentro de las paredes del camarote los cuales se volvían cada vez más entrecortados hasta que juntos alcanzaron el clímax.

-AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH

-AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH

Una vez Misato sintió la descarga del ojiazul en su interior su vista se nubló por completo antes de caer desfallecida sobre esté, él mismo no pudo mantener su respiración constante antes de caer presa del sueño que lo reclamaba ansioso de que volver a tenerlo en sus dominios una vez más.


La luz golpeo con fuerza en sus ojos provocándole cierta molestia, intento voltearse para evitar la fastidiosa luz pero un peso sobre su cuerpo se lo impidió, al momento las imágenes de lo sucedido la noche pasada llegaron a su mente y todo el cansancio se desvaneció por completo. Lo primero que pudo avistar en cuanto sus ojos se abrieron fue una espesa y algo alborotada cabellera de color azul oscuro y a la joven que yacía apoyada sobre su pecho durmiendo tranquilamente con una apacible sonrisa en su rostro, cubierta con una sabana y una gruesa manta, el resto de cobertores habían quedado esparcidos por el lecho alrededor de la pareja, a pesar de las bajas temperaturas propias del lugar en que se hallaba navegando el barco, el frío parecía no poder alcanzarlos o incomodarlos. Aún siendo conciente de la gravedad de lo que había hecho, no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa ante la imagen frente a él. Ni siquiera se dio cuenta de que acababa de tener su primera noche de sueño reparador en años y no le importó tanto en ese momento, solo pensaba en lo que había acontecido la noche pasada. Aún no podía creer como se sintió, después de todo, la información que él tenía respecto al hecho lo hacían ver como algo sumamente repulsivo, en ese momento se percato del significado en las palabras de Tabris, en verdad aún le faltaban ver los dos lados de la moneda para poder tomar una decisión respecto a algo y allí estaba un ejemplo perfecto. Un acto que él solo había podido calificar como repugnante ahora podía verlo como lo que alguna vez escucho ser llamado "hacer el amor" ¿No podía entonces encontrar el "otro" sentido en las demás cosas? No tenía idea de cómo lo averiguaría pero sospechaba que la durmiente figura entre sus brazos tendría algo que ver en dicha búsqueda. Con todo y eso no pudo evitar percatarse de cuán grande fue en realidad la locura que acababa de cometer.

-¿Pero qué es lo que he hecho? –Se preguntó a si mismo, sin abandonar su sonrisa, con un semblante manso- me voy a ir al infierno… de nuevo –agregó con tranquilidad mientras dejaba caer su cabeza cansadamente sobre la almohada, entonces sintió como la peliazul se revolvía un poco antes de abrir sus ojos perezosamente.

-Buenos días Shinji-kun –dijo una vez estuvo totalmente despierta mirándolo con dulzura, al instante esté aferró más su abrazo mientras se volteaba y quedaba sobre ella- no deberías acorralarme de esa manera Shinji-kun –le regaño juguetonamente mientras se acercaba a él para darle un beso, aquel comentario le recordó algo al castaño pero no pudo atinar a identificar que fue debido a que alguien empezó a llamar a la puerta.

Ambos se levantaron sobresaltados, solo había una persona que visitaba a Misato en su camarote tan temprano.


El Dr. Katsuragi había tenido una noche difícil, tener que dirigir una expedición de tal magnitud conllevaba grandes responsabilidades y tiempo, además de eso tenía la tarea de encargarse de su hija, desde la noche anterior le había preocupado un poco la expresión y el ánimo de esta, que inesperadamente se había tornado muy decaído antes de retirarse a hablar con el misterioso joven. En estos momentos se encontraba golpeando la puerta del camarote de su descendiente para despertarla, al no obtener respuesta, se decidió a entrar para despertarla directamente. Una vez dentro dirigió su mirada al lecho de su primogénita, donde se podía apreciar un bulto debajo de un grupo de desordenadas mantas, dicho bulto se movió un poco hasta que la cabeza de su pequeña apareció aun cubriéndose con las sabanas en un intento por alejar el frío.

-Buenos días Misato, es hora de levantarse –anunció con amabilidad el hombre.

-Entendido papá –respondió con voz somnolienta la ojicafé- ¿podrías salir para que me cambie? –Preguntó con cierta ansiedad.

-¡Oh! Claro –contestó de inmediato el hombre haciendo amago de retirarse, pero antes de salir de allí una pequeña corriente llamó su atención, al dirigir su mirada al sitió de donde está provenía su mirada se torno en una de preocupación y disgusto- ¡Misato! Te he dicho que no debes abrir las escotillas, la temperatura es muy baja, podrías haber pescado un resfrió si está estuvo abierta toda la noche –le reprendió antes de acercarse a dicha escotilla y cerrarla con fuerza. La peliazul hizo ademán de levantarse cuando vio la intención de su padre pero se detuvo como si algo la hubiese pegado a su cama para evitar que se incorporara, aún así no pudo evitar enviar una mirada nerviosa y preocupada hacia dicho mirador- te espero en el comedor para desayunar –avisó antes de retirarse, la peliazul asintió, no confiando en su propia voz.


En el exterior del barco un joven semidesnudo se sujetaba al fuselaje de la nave, llevaba puesto un pantalón de grueso material y en su boca mordía una camiseta mientras sus dedos se aferraban con fuerza en el acero, al parecer la adrenalina si era un buen catalizador de sus poderes, o por lo menos lo suficiente como para formar una pequeñas garras de energía alrededor de sus dedos, las cuales lo ayudaron a asirse como un koala y empezar a trepar de forma muy similar hasta llegar al barandal, con un último impulso logró acceder a la cubierta. Se dio un momento para recuperar el aliento, pero en ese momento una presencia llamó su atención, una muy poderosa presencia en verdad, solo estaba latente no parecía activa pero era definitivo que allí estaba. Al dirigir su vista en dirección de donde está provenía pudo ver claramente un extenso territorio hecho completamente de hielo.

-Hemos llegado –fue todo lo que dijo ante la visión del continente de hielo al alcance de sus ojos.

NA: Aquí está, finalmente escribi un lemon debido a las multimples peticiones que tuve al respecto espero no haberle fallado a nadie puesto que es la primera vez que escribo algo de este tipo por lo que espero no haberlos descepcionado.

Hasta la próxima