CAPITULO 9: LA FIESTA.
PVR
Esta noche era la noche. El tiempo hasta la fiesta de la Iglesia había pasado volando y por fin el día había llegado. Estaba muy nerviosa y excitada por saber cómo iba a transcurrir la noche. Alice no había parado ni un minuto desde que Angela fuera a casa al día siguiente de encontrármela y le pidiera ayuda para organizar todo el evento. Uno podía pensar que le acababan de decir que había heredado una fortuna por la manera en la que Alice comenzó a gritar y a dar saltos, loca de contenta. No había duda de que Alice era la persona indicada para el trabajo. Nos había casi obligado a ayudar y después de todo el trabajo, estaba todo precioso. Mucho de los hombres de la ciudad habían trabajado juntos para construir una pista de baile temporal cerca del jardín de la Iglesia y vaya un espectáculo había sido!
Recuerdo haber mirado a Emmett mientras él observaba toda la construcción. Iba sin camisa de nuevo y me había quedado embobada mirando la forma en la que los músculos de su espalda se flexionaban y contraían mientras trabajaba.
FLASHBACK
Me había separado de las chicas y me había ido a una habitación de la parte trasera de la Iglesia para ver como los muchachos trabajaban diligentemente en la construcción de la pista de baile. Yo solo quería mirar a Emmett y me encontré absolutamente abstraída mientras le observaba trabajar.
-Estooo, Bella- dijo Alice haciéndome volver de un susto a la realidad- qué crees que nuestra querida Rosalie está haciendo aquí sola en este cuarto, mirando por la ventana?
Bella sonrió a Alice y me guiñó un ojo a mí con una mirada traviesa en la cara.
-Oh, pues no lo sé, Alice. Quizá es que está realmente interesada en la mecánica de la construcción y el montaje- contestó con una risita.
-No estoy tan segura de eso, Bella. Estoy pensando que puede que le interese mas el fino arte de la anatomía humana- dijo Alice con una sonrisita malévola.
-Alice!- la regañó Esme- no es apropiado hablar de esas cosas- dijo sin poder evitar reírse todo el rato.
-Oh, vamos Esme, no me digas que no estás disfrutando tu también de las vistas? Quiero decir, que tu eres una mujer que está viva y respira, verdad? Carlisle también está ahí fuera y tampoco lleva camisa, eso debe hacer que se te acelere el pulso.
-Alice!- gritó Esme poniéndose colorada mientras miraba de reojo a Carlisle antes de esconder la cara muerta de vergüenza.
Angela estaba apoyada en la pared, riendo abiertamente mientras observaba lo que pasaba.
-Chicas, me hacéis mucho bien, hacia mucho tiempo que no me reía tanto- dijo entre risas y nosotras no pudimos hacer otra cosa más que reírnos también.
-Oh, no vayas tan deprisa y te rías de nosotras, Srta. Bella- le dije haciéndole una mueca- todas sabemos que suspiras por Edward y tengo que decirte que tiene un cuerpo increíble. Mira esos brazos y esos pectorales- deje señalándolo.
-Oh Dios!- dijo Bella poniéndose colorada.
-Está bien muchachas- dijo Esme divertida- creo que ya nos hemos avergonzado lo suficiente las unas a las otras. Admito que las vistas de ahí fuera son muy interesantes, no es así?
Nos volvimos a reír mientras continuamos observando a los hombres sudorosos, atractivos y sin camisa que estaban fuera. Después de un minuto de silencio, Angela se acercó a mi y me dio un empujoncito con le hombro.
-y, qué es lo que miras tú, Rose? A algún muchacho en particular?
-Oh, em...no, n..., n...no, yo, pues...yo no estoy mirando a ninguno de ellos en realidad. No como tú crees- dije tartamudeando nerviosamente.
-Eso ha sonado muy convincente, Rosalie Hale- dijo Alice alzando las cejas con incredulidad.
-Vale, de acuerdo. Estoy mirando a alguien en particular. Veis al chico que está a la derecha de Jasper, hablando con él?- dije señalando hacia Emmett que estaba riendo en ese momento y palmeando a Jasper en la espalda casi haciéndolo caer.
Todas afirmaron con la cabeza mientras miraban a aquel hombre tan grande como un oso. La verdad es que era muy atractivo y tenia muy buen cuerpo.
-Bueno, pues él es Emmett. Es él a quien estoy mirando.
Todas se giraron a mirarme sorprendidas, sin duda preguntándose como era que lo conocia, ya que no había dicho ni una palabra sobre él.
-Le conoces?- Angela hizo la pregunta que todas las demás parecía no atreverse a hacer.
-si, bueno, pero no muy bien. Lo conocí la semana pasada, cuando fui a dar un paseo y volví a casa tan sofocada.
-Ah, si! Me acuerdo perfectamente- dijo Alice con una risita.
-Si, bueno, pues la verdad es que nunca había reaccionado así por culpa de un hombre y nunca he estado tan confundida.
Les conté toda la historia sobre lo sola que me había sentido últimamente y como me tropecé con un descamisado Emmett aquel día haciéndome sentir cosas que nunca había experimentado antes.
-No lo he visto desde entonces- continué- pero pienso en él todo el rato.
-Oh cariño- dijo Esme poniendo un brazo a mi alrededor- todo saldrá como tiene que salir. La verdad es que nunca imagine que encontraría el amor cuando acepté este trabajo, pero lo he hecho y no cambiaria a Carlisle por volver a mi vida anterior por nada del mundo. Ya es hora que todas nosotras experimentemos este aspecto de la vida. Ya es hora de que encontremos nuestra otra mitad. Quizás Emmett no es el indicado para ti, pero te ha hecho ver de que eres capaz de sentirte atraída por alguien y eso es algo bueno, no algo a lo que temer. Lo que necesitáis es ir paso a paso. La vida tiene sus métodos para hacer que las cosas funcionen.
Todas asentimos con la cabeza. Esme sabía siempre que decir en estos casos.
-Gracias, Esme- dije dándole un fuerte abrazo- necesitaba oír eso.
Un ruido fuerte hizo que pegáramos un bote en el suelo y que soltáramos un grito de sorpresa haciéndonos mirar por la ventana y ver a Emmett golpeando el cristal de la ventana con una gran sonrisa en la cara.
-Hola Rose!- me dijo mirándome a mi y haciendo que se me pusiera la cara colorada mientras de sonreía con un poco de vergüenza. Sus preciosos ojos brillaron y su sonrisa se hizo mas grande.
-Rosalie! Te estás poniendo colorada?- dijo Bella intentando fastidiarme.
Siempre me estaba metiendo con ella por ponerse colorada así que era justo que ella se metiera con migo en ese momento. Solté una risita y le saqué la lengua antes de girarme y ver a un sonriente Emmett aun mirándome desde el otro lado de la ventana. El nos dijo adios con la mano antes de volver hacia donde los demás hombres estaban observando lo que había pasado y todas nos sonrojamos cuando los vimos a todos saludarnos. Nos habían pillado y no habría manera de que nos fuéramos a librar de aquello.
FIN DEL FLASH BACK
Sabia perfectamente que Emmett iría a la fiesta de la Iglesia y eso hacia que me pusiera nerviosa pero también me hacia feliz. Me preguntaba si me sacaría a bailar y también me preguntaba si seria un buen bailarín. Me lo pasaría bien? claro que lo haría. Estar en los brazos de Emmett seria lo suficiente para hacer que la noche valiera la pena, estaba segura. Soñaba con ello todas las noches. Soñaba con él de maneras que no debía, de formas que seguramente no se consideraban apropiadas para una señorita de unos modales como los míos, pero no podía evitarlo. Él despertaba en mí una necesidad que no quería apartar. Quería explorar aquellos sentimientos. Quería ver hasta donde podrían llevarme esos sentimientos, a mí, a los dos.
-Rose, cariño, dónde estás?- me llamó Esme desde la escalera
-Estoy en mi cuarto.
-Ok, baja cuando hayas terminado. Alice a montad un improvisado salón de belleza e insiste en maquillarnos y peinarnos inmediatamente- dijo con una risa.
Todo esto era lo que a Alice se le daba mejor. Con la ayuda de Esme había conseguido que tuviéramos vestidos adecuados para la fiesta. Había cogido nuestros mejores vestidos de nuestros armarios y los había re-hecho para que fueran "apropiados" para el baile.
-Suena genial, Esme. Bajo enseguida.
Alice trabajó con dedicación y nos tuvo listas en poco tiempo. Tenía tanto talento para eso.
-Alice!- dijo Bella mientras se miraba en el espejo de cuerpo entero que habíamos bajado para la ocasión- eres un milagro! Deberías abrir tu propio negocio!
-Oh, calla Bella. Tu eres absolutamente preciosa, yo solo lo he hecho mas visible.
Bella no veía lo guapa que realmente era.
-Oh, um, gracias Alice- susurró Bella, quedamente.
-Bien chicas- dijo Alice dando una palmada- estamos listas para volver locas a algunos hombres?- preguntó contenta.
Todas nos reímos y simplemente movimos la cabeza a la vez que cogiamos nuestros chals y salimos por la puerta. Era una noche suave, así que decidimos ir hasta la iglesia dando un paseo. Hablamos y reímos a la vez que nos acercábamos cada vez más y mas a nuestro destino. El camino pareció hacerse eterno a la vez que nuestra anticipación por lo que se avecinaba crecía con cada paso que dábamos y pronto nos encontramos de pié frente a la puerta de la Iglesia, mientras escuchábamos las risas de aquellos que ya se encontraban allí.
Entramos en el hall donde habíamos colocado los refrescos y bebidas y donde encontramos a nuestro grupo de atractivos hombres, hablando y riendo los unos con los otros. Nuestro paso por la puerta llamó su atención e hizo que giraran sus cabezas hacia nosotras, sonriéndonos en señal de bienvenida. Vi como Edward se movió como una bala hacia Bella, cogiendo sus manos entre las suyas.
-Estás preciosa, absolutamente encantadora Bella, amor.
-Gracias, Edward- le contestó tímidamente y sonrojándose, por supuesto- tu estás muy guapo.
Él le respondió con una sonrisa que podría haber iluminado la habitación entera. Se estaba convirtiendo en un hombre decente y yo esperaba que Bella le diera al pobre un respiro. Mientras les sonreía, me di cuenta de que había alguien a mi lado. Me giré y vi que Emmett me estaba dirigiendo una sonrisa con hoyuelos y todo. Esos hoyuelos iban a ser mi perdición.
-Hola, Rose. Si me permites ser directo, te diré que estás preciosa esta noche.
-Oh, gracias Emmett. Es muy amable por tu parte.
-Bueno, es la verdad. Eres la mujer más hermosa de toda la fiesta.
-Oh, para!- dije sonrojándome y con una risita.
-Quieres tomar algo de ponche? No me importará traerte un poco.
-Claro Emmett, seria muy amable de tu parte, gracias.
Cuando él se marchó, tuve la oportunidad de mirar a mi alrededor. Vi a Alice y a Jasper que estaban riendo abiertamente mientras él la llevaba hasta la pista de baile. Angela estaba hablando con el hombre que ahora se encargaba de la oficina de telégrafos. Creo que su nombre era Ben. Esme y Carlisle estaban sentados en un rincón, bebiendo ponche, riendo y tocándose inocentemente en las manos, brazos y hombros. Era obvio que se adoraban el uno al otro. Edward y Bella aún estaban de pié cerca de mi, hablando el uno con el otro. Vi como él acercaba una mano a su cara y ponía un mechón detrás de su oreja. La adoración en sus ojos era suficiente como para hacer que mi corazón casi estallara.
-Aquí tiene, milady. Su ponche- dijo Emmett haciendo una reverencia a la vez que me tendía la copa. No pude hacer otra cosa mas que reír. Era demasiado adorable.
-Gracias gentil caballero- le dije con una mueca.
El resto de la noche fue un revuelo de risas y bailes. Emmett era un bailarín maravilloso y su sentido del humor me mantuvo entretenida toda la noche.
-De acuerdo amigos- dijo el reverendo Webber para llamar nuestra atención- ha sido una noche maravillosa. Querría agradecer especialmente a la Srta. Alice Brandon por coordinar todo esto con tan poco tiempo. Has hecho un trabajo maravilloso, querida. También me gustaría agradecer al resto de las damas que han ayudado a hacer esto posible y también me gustaría dar las gracias al grupo de caballeros que han construido esta maravillosa pista de baile para las festividades de esta noche. Estoy encantado con el éxito de la fiesta. Ahora, se está haciendo tarde amigos. Es hora de recoger todo. Por favor, volved sanos y salvos a casa. Espero veros en la misa del domingo, buenas noches!
-Bueno, el tiempo ha pasado volando, no?- dijo Emmett.
-Si, demasiado deprisa, pero me he divertido mucho. Gracias por una velada tan encantadora- dije acercándome a darle un beso en la mejilla.
Sus ojos se abrieron como platos cuando se dio cuenta de mi gesto hacia él, pero pronto cambio ese gesto de sorpresa por uno de felicidad y me sonrió.
-De nada encantadora Rose y gracias por haber pasado el tiempo conmigo. Te importaría...te importaría si te acompañara a casa?- me preguntó tartamudeando mientras se rascaba la parte trasera de la cabeza con nerviosismo.
-Creo que eso seria maravilloso Emmett. Deja que se lo diga a Esme.
-Iré contigo- dijo ofreciéndome su brazo el cuál acepté sin pensarlo.
Encontramos a Esme y Carlisle rápidamente y expliqué a Esme que Emmett seria el que me acompañaría a casa. Ella miró a Carlisle con un haz de preocupación en su rostro. Ella no conocia a Emmett, era lógico que se preocupara por mi seguridad. Carlisle, por el contrario, si conocí a Emmett y sonrió con calma a Esme, inclinando la cabeza en señal de confirmación de que Emmett era de fiar.
-De acuerdo, cariño. Ve con cuidado, nos veremos mañana por la mañana. Descansa esta noche, mañana será un día ajetreado para nosotras. Tenemos que ponernos al día, verdad?
-Lo haré, Esme. Nos veremos mañana- le dije antes de separarnos de ellos.
Salimos y comenzamos a caminar bajo la brillante luna, muy cerca el uno del otro. Emmett se aclaró la garganta, rompiendo el silencio. Nos paramos cerca de un banco y me hizo un gesto para que me sentara. Él se sentó a mi lado intentando cogerme la mano con torpeza. Yo le sonreí como para darle ánimos y acerqué mi mano para hacerle ver que estaba bien. Tomo mi mano en la suya completamente y entrelazó nuestros dedos. Cuando nuestras manos se unieron sentí algo extraño recorrer todo mi cuerpo. Le miré a los ojos y en aquel momento supe que él era el indicado. Por fin había encontrado al amor de mi vida.
Quizás, muchos podrían pensar que aquella declaración era algo prematura, pero cuando lo sabes, lo sabes.
-He disfrutado mucho del tiempo que he pasado contigo esta noche, Rose- dijo calladamente.
-Yo también he disfrutado de tu compañía- le contesté mirando a nuestras manos unidas.
Él acercó su otra mano a mi cara y tomándome por la barbilla, hizo que levantara la cabeza para mirarlo.
-Me gustaría pasar más tiempo contigo, cortejarte apropiadamente. Si tu quieres, claro está- dijo bajando ahora él la mirada.
Ahora era mi turno de hacerle levantar la miraba hacia mi.
-Me encantaría, Emmett.
-De verdad?- dijo haciendo que se le iluminara toda la cara como si le hubieran dado el mejor regalo del mundo.
Yo solo agité la cabeza para confirmar lo que había dicho, haciendo que sonriera mas ampliamente y me mostrara una de las sonrisas mas grandes que jamás había visto antes de ponerse de pie de un salto y poniéndome a mi de pié al mismo tiempo. Él puso las manos alrededor de mi cintura y empezó a darme vueltas haciendo que gritara de alegría.
-Gracias, Rose. Me has hecho muy feliz.
Se puso serio en un minuto y me dejó de nuevo en el suelo. Sus fuertes pero gentiles brazos estaban aún a mi alrededor y su cara se movía despacio hacia la mia.
-Rose- suspiró.
-Si?
-Puedo besarte?
Me estremecí cuando ahí aquello.
-Si- suspiré justo antes de que su boca descendiera hacia la mia en un dulce pero a la vez apasionado beso.
Él se separó con rapidez y me miró a los ojos antes de volver a acercarse a besarme de nuevo. Este beso fue mas intenso, quemándome de deseo. Rodee su cuello con mis brazos antes de hundir mis dedos en su pelo, haciendo que me acercara mas a él.
Antes de que las cosas fueran a mas, él separo sus labios de los mios, pero no sin antes darme dos pequeños y sinceros besos en los labios. Suspiró al separarse de mi.
-Lo siento, Rose. Creo que me he dejado llevar un poco. Es que nunca he querido a una mujer tanto como a ti- admitió.
-Está bien- dije un poco avergonzada.
-Se que no nos conocemos muy bien, pero la verdad es que me importas mucho.
-Yo siento lo mismo. Nunca me había pasado esto antes.
Me sonrió dulcemente antes de cogerme en sus brazos y abrazarme fuertemente.
-Vamos, te llevaré a casa para que puedas descansar. Crees que estaría bien que fuera a hacerte una visita mañana por la noche?- me preguntó mientras comenzábamos nuestro camino hacia la Harvey House.
-Me molestaría que no lo hicieras. Tenemos un día un tanto ajetreado mañana, pero creo que solo será durante el día. Creo que seré capaz de escabullirme para que pasemos un rato justo.
-Genial.
-Si vienes temprano, puedes incluso cenar, si te apetece. Aún no has probado nuestro steak!
-No señorita, aun no lo he probado y haré todo lo posible para remediar eso mañana. Bien, ya estamos aquí- dijo acercándose a la puerta de la Harvey House.
-Parece que nuestro tiempo juntos siempre pasa volando- admitió quedamente.
-Si, eso parece, pero siempre nos quedará mañana, no?
-Si, por supuesto- me contestó guiándome hacia la puerta.
-Te veré mañana, mi dulce y bella Rose- me dijo antes de tomar mi mano y dejar un beso en mis nudillos.
-Buenas noches, Emmett.
-Buenas noches y hasta mañana- me dijo a la vez que bajaba los escalones del porche y desaparecía rápidamente calle abajo.
-Hasta mañana- susurré para mi sonriendo.
Por fin estaba pasando y por una vez, me iba a quedar dormida con una sonrisa en la cara y esperanza en mi corazón esperando un maravilloso mañana.
