Disclaimer: Sabemos todos que desgraciadamente no me pertenece Bleach, sino a nuestro amado Tite Kubo-sensei.
Esta vez no tardé tanto! *se oyen aplausos* gracias, gracias!
Muchas gracias por la enorme paciencia! Y no los interrumpo más, al fic!
SHARDS OF ME
Capítulo 9: Esa chica hielo
"Las cosas nunca desaparecen, solo cambian eternamente..."
Me mantenía en silencio en esa sala acusatoria. Todos me veían como lo que en verdad soy. Un monstruo. Mientras el hombre a mi derecha me hacía preguntas yo observaba a todas esas personas. Mis amigos estaban aquí. Chad, Uryuu, Tatsuki, Nanao-san y su esposo, mi compañera del instituto; Orihime, y a su lado, con esa mirada verde y peligrosa está Ulquiorra sin que nadie note su presencia más que yo.
Al parecer ahora mis ojos pueden captar lo que se oculta. Es como si ahora pudiera ver todas esas criaturas que habitan el mundo sin que los humanos lo sepan, como esa cosa que está detrás de ti.
— No lo sé. Hay un vacío total desde que llegué a mi casa hasta cuando vuelvo a llegar de nuevo a casa y encuentro a mi familia –respondí al juez.
Él espera un momento y la gente murmulla entre sí.
— Bien, puede tomar su lugar –me ordenó.
Vuelvo con mi abogado, el cual, como no tenía dinero, me fue proporcionado por la corte.
Al parecer todo está en silencio, como si hubieran apagado el interruptor del sonido. Es como si mi mente no estuviera en ese lugar.
— El veredicto final –exclamó el juez y todos se levantaron. Sé lo que dirá, y lo aceptaré –Kurosaki Ichigo, por el asesinato de Kurosaki Isshin, Kurosaki Karin y Kurosaki Yuzu, se encuentra al acusado… culpable con una condena de 150 años.
Lo sé. Hay que hacerse responsable de las decisiones.
Asentí con la cabeza y me dejé esposar.
El par de policías me sacó de la sala. Mientras pasaba por el pasillo donde estaba la gente de pie escuchaba sus comentarios hacia mí. Monstruo, inhumano, eran tus hermanas, tu propio padre, no mereces vivir, escoria, ojalá te dieran pena de muerte, malnacido.
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Los días parecen años. Son demasiado largos aquí en prisión. Y solitarios. Pero no me afectan. Nadie se mete conmigo, todos me ven con miedo, nadie me habla ni me observa, se alejan. Intento atraer peleas pero nadie me agrede. Todos se van. Intento que me golpeen, que me hagan cosas horribles como pasa en las películas cuando un joven va a prisión, pero no pasa nada, solo los segundos eternos. Y es cuando comprendo que estar solo con mis pensamientos es peor que cualquier cosa porque estoy lo suficientemente libre para pensar siempre en papá y en mis hermanas. Es una tortura infernal. Todas las noches intento recordar lo que sucedió tal cual, pero no hay más que flashes muy vagos de apenas medio segundo que no ayudan en nada.
El lavabo que hay en mi celda la cual no comparto con nadie tiene una fuga. Gotea provocando ligeros ecos de sonido que a veces me tranquilizan. Clip, clip, clip…
Lentamente siento que muero en vida. Porque si lo pienso detenidamente sé que yo maté a toda mi familia. Sí. Incluso a mamá. Esa vez de cuando estaba pequeño y me quedé jugando en mitad de la carretera y ella me empujó para salvarme sin que ella pudiera salvarse a sí misma. Todos muertos por mi culpa.
Quiero morir, pero solo sería una salida fácil, el suicidio, quiero decir. Yo merezco esto. Sufrir. Vivir. La cabeza me duele, no, en realidad el cráneo. Intento pensar en otra cosa porque sé que si el dolor sigue empezaré a gritar y el guardia me dará una pastilla, y no me gusta tener contacto con las personas.
Clip, clip, clip… clip…
Y el goteo se detuvo justo cuando empezaba a entrar en calma relativa. Desde mi litera giré la cabeza para ver qué es lo que pasaba y descubrí que todo el lavabo estaba cubierto de algo que no lograba ver con claridad por culpa de la oscuridad.
Me levanté sintiendo curiosidad y al acercarme observé que lo que el lavabo tenía era hielo. Una fina capa de hielo era lo que lo cubría completamente, haciendo que la fuga se detuviera. Mientras exhalaba noté el vapor saliendo de mi boca, lo cual era imposible porque estábamos en verano y en la celda no había ningún aparato de aire acondicionado.
Alcé la mano y toqué el vapor cuando de repente sentí los pies helados. Bajé mi vista al suelo y estaba congelado por una capa de hielo.
— ¿Ru…? –no, no podía ser ella. Nuestro contrato había terminado. Ella era un demonio sin sentimientos, ¿por qué se aparecería de nuevo frente a mí? Seguramente estaba ocupada con otro humano cumpliendo sus deseos, haciéndolo sentir bien para que al final robara su alma. Imposible que fuera ella. Pero… -¿Rukia? –inquirí aún con algo de esperanza.
De un solo parpadeo las cosas volvieron a estar en su lugar. El suelo seco, el lavabo con fuga y sus gotas cayendo haciendo ecos ligeros, mi aliento, todo de nuevo en su orden, menos yo que estaba fuera de la cama.
Cerré los ojos con fuerza y me llevé las manos a la nuca. Estaba volviéndome loco, probablemente.
No puedo ser salvado por nadie.
Y no quiero ser salvado por nadie.
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Han pasado 17 meses.
17 infiernos.
Sigo vivo, por desgracia. Los recuerdos se han vuelto más difusos al igual que mis pensamientos, empiezo a olvidar las cosas y eso lo único que provoca en mí es frustración, porque no quiero olvidar, quiero recordar por siempre que soy un pecador y que iré al infierno cuando muera.
La soledad es asfixiante. De vez en cuando me despierto y me encuentro con las mejillas mojadas, lloro en pesadillas, tiemblo cuando vienen esos sueños, y grito. Pero nadie se atreve a decirme nada.
— Doble ración para ti –me dijo la cocinera cuando me sirvió la comida. La miré con confusión –Estás esquelético, chico –me informó.
Mientras comía solo empecé a ver a mi alrededor. Nadie me veía, todos hacían como que no estaba. ¿Por qué?
Entonces caí en la cuenta de lo que había dicho la cocinera. Estaba muy flaco, era verdad, mis costillas se podían notar. ¿Entonces por qué me tenían miedo?
¿Podría ser…?
Cuando terminé de comer me dirigí a mi celda para estar solo, pues los demás estaban terminando de comer en la cafetería o afuera haciendo deporte.
Estaba inseguro, pero tenía que llamarla.
— Ru… Rukia –exclamé nervioso –Si estás aquí… ¿Eres tú quien me salva?
No había respuesta más que el silencio. Por 17 meses me había mantenido reacio a pensarla, repasándome mentalmente que ella y yo habíamos terminado nuestros días de investigación policiaca. 17 meses oscuros en que me esforcé en olvidar lo que pasé con ella, mentalizándome no volver a pensar en ella ni mencionarla.
Pero fue tan fácil caer en el hábito de nuevo. 17 meses tirados a la basura. Necesitaba verla otra vez.
— Rukia, por favor aparece –supliqué de nuevo por ella. Una intensa desesperación empezó a invadirme por no recibir respuesta. Era patético el pensar que podría ser escuchado – ¡Rukia! Por favor… -la soledad empezaba a caer en mi espalda, tan pesada que incluso me hizo caer de rodillas al suelo duro. El golpe dolió en vista de que yo estaba en los huesos –Rukia… no puedo… continuar con la velocidad del mundo sin ti…
Y llegó, finalmente llegó, y estaba blanca…
Su cabello corto, era del color de la nieva inmaculada, y tenía restos de hielo en el cabello, justo por la parte del oído izquierdo, sus pestañas eran hechas de hielo fino… su vestimenta era totalmente blanca.
Y su piel mortecina estaba tersa… sus labios pálidos como la mismísima luna…
Sus ojos eran de un azul cobalto hermoso, frío, que me provocaba un estremecimiento de hielo…
— Rukia… -la miré con los ojos abiertos.
— ¿Para qué me llamaste, Ichigo? –preguntó enojada, con el ceño fruncido. Parecía que le provocaba fastidio verme.
— Yo… solo… quería verte…
— Basta, Ichigo. Tengo trabajo que hacer, así que no me llames, la conexión entre nosotros aún es muy fuerte y puedo escuchar todo lo que dices, es mejor que esa conexión poco a poco se vaya cortando, por eso tienes que olvidarte de mí para siempre, lo estabas logrando…
— No quiero perder esa conexión, tú eres lo único que me queda, Rukia…
— ¡Ichigo! –se molestó conmigo cuando intenté tomarle una mano, ella se hizo para atrás y manoteó mi brazo con fuerza – ¡Gobiérnate! –me regañó y su mirada era fría como un témpano de hielo – Acéptalo, nuestro contrato ya finalizó hace mucho tiempo. Te quedaste con tu alma después de todo. ¿Qué más quieres? Eres de esos raros humanos que se salvan del contrato, ¿sabías que el último humano que se salvó de eso murió hace como dos siglos? Deberías estar orgulloso y valorar tu alma. Yo tengo que seguir mi camino y tú el tuyo.
— En ese caso, Rukia… yo… ¡Necesito hacer otro contrato contigo!
— ¡NO! –rugió ella furiosa – ¡No seas terco, niño mimado! ¡Sé hombre y enfrente tu realidad tú solo! ¿O es que acaso eres un cobard…?
— ¡NO PUEDO SOLO! –estaba harto de fingir que podía con esto, harto. No puedo, simplemente fingí, me convencí de que podía vivir así pero no puedo, ¡No puedo vivir así!, no es vida, esto no es vida, es demasiado dolor, no sé qué hacer con tantos sentimientos negativos, con tantos pensamientos del pasado.
— ¡Pues llama a tus amigos!
— ¡Ya no tengo amigos! ¡Solo me quedas tú! –caí de rodillas al suelo, llorando, inclinándome hacia el suelo y tapándome la cabeza como si me protegiera de granizo. Y lancé gritos de desesperación.
— Eres un imbécil. Me haces sentir mal conmigo misma –se arrodilló a mi lado y me empezó a acariciar la espalda con su mano fría. Yo no lo pensé ningún segundo, me levanté un poco y me abracé a ella a pesar de lo helada que estaba, me aferré a su cintura, con fuerza, con desesperación y miedo, con ansiedad, porque ahora ella era mi puerto, mi faro, mi ancla. Lo único que podía calmarme. Mi rayo de luz en mi patética y oscura existencia –Ya, cálmate, no llores –me decía con voz suave mientras me acariciaba la cabeza –Estoy aquí, nada va a pasarte. Siempre he estado aquí.
— ¿Qué? –aquello me tomó por sorpresa totalmente.
— Duerme, Ichigo, mañana será otro día –me prometió.
— No quiero dormir, las pesadillas…
— No tendrás pesadillas esta noche, lo prometo. Sé un conjuro.
— ¿Cuál es?
— Dormir con alguien que cuide tu sueño.
— Rukia, ¿qué pasará conmigo?
— Lo superarás, Ichigo.
— No lo creo. ¿Cómo podría superarlo? –lloré.
— La vida es como un ouroboros, ¿sabías eso? Una cosa que nunca termina, las cosas seguirán su curso, Ichigo, un ciclo que no puede interrumpirse. Las cosas nunca desaparecen, solo cambian eternamente –me acarició el cabello suavemente –Sé que es duro, pero no es imposible, Ichigo. Dentro de tu corazón pregúntate, ¿amabas a tu familia? Sé que sí. Es lo que importa. El verdadero Ichigo no habría hecho lo que hizo, ¿verdad?
— ¿Qué sucede conmigo?
— Parece ser que estás enfermo. Lo escuché decir de la señorita de lentes, ella ha estado peleando por ti desde que ingresaste a esta cárcel.
— ¿Peleando por mí? ¿Por qué alguien pelearía por mí?
— ¿Y por qué no?
— Porque soy un monstruo.
— No eres un monstruo, créeme. No sabes lo que es ser un monstruo. No digas cosas tan a la ligera.
— Es lo que dice la gente de mí.
— Los humanos usualmente hablan sin comprender.
— Tienes siempre respuestas para mis preocupaciones –susurré mientras sentía mucho sueño. Demasiado sueño.
— He vivido muchos siglos, he visto cosas que jamás te imaginarías y también he realizado acciones de las que no me siento nada orgullosa. Lo que quiero decir es que habla alguien que prácticamente lo ha visto todo. En verdad, no eres un monstruo.
— Rukia, nunca te lo pregunté, ¿por qué te convertiste en demonio? –intentaba mantener los ojos abiertos pero éstos empezaban a cerrarse poco a poco.
—Lo he olvidado.
Hubo un pequeño silencio y ella ejerció un poco más de fuerza en su abrazo.
— En realidad… nunca lo he olvidado-habló –Tú y yo somos más parecidos de lo que te imaginas. Yo también… a mis hermanos…
— ¿Qué?
— Nada, duerme, mañana será otro día.
— No quiero dormir –dije somnoliento –Siento que es la última vez que te veré.
— Es la última vez. Mañana todo mejorará. Saldrás de aquí, de alguna u otra forma te irás perdonado un poco todos los días, tendrás una familia y tu vida seguirá. Tiene que seguir. Tú estás destrozado así que esfuérzate en reunir esos pedazos de ti.
— Pedazos de mí –susurré.
Antes de que pudiera reclamarle me quedé dormido sintiendo un frío glacial.
Muchas gracias por sus adorables reviews! Y también gracias a los favs!
.1426: Hola yohana! c: Muchas gracias por leer y por la paciencia! n_n Espero que el capítulo haya podido ser de tu agrado! Cuídate mucho!
frikireader: Hola frikireader! Muchas gracias por dejar review! Y lamento la enorme espera, jeje, espero que el capítulo te haya gustado aunque sea un poquito n_n Gracias por leer! Cuídate mucho bastante!
Suiren15: Hola Suiren, muchas gracias por tomarte el tiempo de comentar! X3 No sé porqué pero tu nombre me recordó al grupo Suilen jaja, gracias por seguir en el fic! :) Yo también me negaba a creer que fuera Ichigo! D= jaja, bueno no. Por qué cambiaste tu nick? Te mando un abrazo asfixiante!
Fer: Hola, Fer! Muchas gracias por la paciencia, por tomarte el tiempo de leer y dejar review! :D Qué alegría que te gustó el capítulo anterior X3 Y es bueno leer que no has tenido problemas con la trama psicológica a pesar de que a veces me guste enrredar las cosas :) Saludos! Y cuídate extremadamente!
Loen: Hola Loen! Tu carita TT_TT En verdad lo siento! A veces la inspiración me abandona muy feo, pero ya estoy de vuelta n_n Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer y dejar review, en verdad valoro muchos sus reviews! Y pues espero que te haya agradado el capítulo en vista de que es mi pago para mejorar tu salud mental! XD Cuídate! Te mando un abrazo súper asfixiante!
Nos leemos luego... si tú quieres... y si la maldita inspiración no se divorcia de mí otra vez, jaja.
