A pesar del tiempo, este fic sigue siendo regalo para Gene, o Coffig, aquí en fanfiction. También quisiera darle gracias especiales a MisakiRubio801, porque sus palabras me hicieron el día cuando las leí... Y sus dibujos que son hermosos, deberían verlos. Ella es StanleyR en tumblr. ¡Muchas gracias a todos por comentar! Y a los que no, pero igual siguen esta historia. Pero principalmente a quienes se toman el tiempo de dejar un review. Me hacen muy feliz. :')


9.- Un paso al frente

Fue tan inesperadamente rápido para Stan encariñarse con Kyle. Él era una especie de soñador, un joven que seguía creyendo en el destino, y si no fuera porque sabía que a Kyle las frases relacionadas con el "destino" no le simpatizaban, lo habría mencionado casi inmediatamente después de conocerse. Resultó instantáneo, como si no recordara lo que se sentía estar sin su compañía, como si toda la vida hubiera esperado sólo para que esa serie de acontecimientos se presentara, para que él decidiera ofrecer su amistad en los lavabos del segundo piso aquel día de septiembre.

Entonces, sentado en el patio trasero de su hogar, junto a él y con el frío de diciembre golpeándoles la piel que los abrigos no cubrían, podía decir que Kyle lucía más feliz desde entonces. No es que fuese egocéntrico o arrogante, pero era indescriptible la sensación de ser una de las causas por las que una persona antes solitaria y extremadamente reservada, comenzara a abrirse un poco más a los demás y mostrarse más alegre y ligeramente más seguro de sí mismo.

Un gran progreso, si le preguntaban.

I'm just a fool... A fool in love with you... Earth angel, earth angel...—la voz de Kyle tarareando una de sus miles de canciones habituales lo devolvió al momento.

Le gustaba escucharlo cantar. Y tararear. Era cuando más feliz lucía, cuando más sonreía, y eso para Stan significaba más de lo que podía expresar.

—¿Esa canción cuál es? —murmuró, con la voz parcialmente ronca debido al frío.

—No me digas que no la conoces —Kyle lo miró con incredulidad, clavando sus ojos verde esmeralda en los de Stan. Tenía el ceño fruncido y los labios apretados. Stan no dejó pasar el detalle de que se encontraba tan cerca que podía apreciar las casi invisibles pecas que el otro chico tenía en la cara.

Negó con la cabeza y Kyle suspiró decepcionado, con el vaho saliendo de sus labios.

—Earth Angel. The penguins. Mil novecientos cincuenta y cuatro. ¿Te suena? También la canta Elvis.

—Podrías cantar un poco más y quizás así recuerde.

Stan no consideraba su propio comentario como algo completamente verdadero. Más que para intentar recordar una canción que claramente no le sonaba de ningún lado, lo decía para escuchar a Kyle cantar de nuevo. Para volver a ver esa expresión relajada y feliz que iluminaba el rostro de Kyle cada vez que cantaba.

I fell for you... And I knew the vision of your love loveliness... I hope and I pray that some day I'll be the vision of your hap... happiness...

Kyle siguió tarareando, en esa ocasión sólo la melodía, y Stan sentía que podría escucharlo por horas y no aburrirse, a pesar de sus pocos conocimientos sobre la clase de música que Kyle solía escuchar. Básicamente, lo que él conocía acerca de canciones de épocas pasadas, se centraba a aquellas que su amigo solía tararear tan seguido que terminaba aprendiéndolas él también.

—¿Y bien? —el tono inquisitivo de Kyle y su expectante sonrisa le recordó que le habían hecho una pregunta antes.

—No la he escuchado antes. Pero si se escucha tan bien como la manera en la que tú la cantas seguro es buena —sonrió.— Ky. ¿harás algo para navidad? —preguntó, lo más cuidadosamente posible.

Conocía mucho más sobre Kyle que en un principio, sí. Pero eso no significaba que conociera la mayor parte de su historia. Mucho menos algo relacionado con familia que no fuesen sus padres y su hermano, o su vieja ciudad. Y por un lado, lo comprendía. Por el otro, la sensación que le proporcionaba una especie de picazón en el estómago. El intenso deseo de conocer más. De conocerlo todo.

—Pasaré Hanukka en San Francisco con mis parientes —se removió un poco sobre el banco—. Y... Bueno, es una lástima, ¿sabes? Allá también hace bastante frío. Pero nunca neva como aquí. Me encanta el frío. Y la nieve. Dejan una sensación agradable.

—Eso explica por qué nos estamos congelando aquí cuando podríamos estar dentro bebiendo algo caliente —rió un poco y tras unos segundos, carraspeó—. Entonces en San Francisco... ¿Me mandarás recuerdos desde allá,, o qué? —bromeó.

—Puedo enviarte un par de postales, sí.

—Espera, espera, ¿postales? ¿en qué año se supone que estamos, Ky? ¿Los 60's?

—Está bien, te llamaré al móvil. ¿Eso está mejor? —arqueó una ceja.

—Perfecto —sonrió.

Kyle negó la cabeza en fingida decepción, que estaba lejos de ser auténtica por la sonrisa impregnada sobre sus labios, que lo delataban.

Durante unos cuantos minutos ninguno dijo nada. Kyle veía un par de copos de nieve caer y Stan la nieve ya acumulada sobre el césped. Removió un poco con el pie, y al levantar la vista tenía los ojos de Kyle posados sobre él. El chico le sonrió casi tímidamente.

Entonces Stan decidió que estaba a punto de tomar una importante decisión.


Solía pensar que era posible continuar las cosas de esa manera. La misma rutina que se repetía cada semana, donde él intentaría por casi todos los medios posibles distraer a sus compañeros o cualquier otro para que no se metieran con Kyle. Pero no podía estar en todas partes, y cada cuanto seguían ocurriendo incidentes. Él se disculparía con Kyle, éste lo perdonaría y le dedicaría una sonrisa apagada que haría que Kenny lo mirara con genuina desaprobación cuando le contara lo ocurrido, y se sentiría una mierda de persona durante los siguientes días, hasta pretender que nada seguía sucediendo.

Y la verdad era que estaba cansado de fingir. Resultaba más agotador que simplemente decir la verdad. Incluso Kyle sabía que Stan era una persona totalmente diferente en la escuela y otra fuera de ella.

Entonces se había planteado la posibilidad de reaccionar de una vez por todas.

De acabar con esa absurda situación que no tenía sentido.

—Yo —dudó— e-estoy haciendo lo correcto, ¿no, Ken?

Caminaban hacia casa por penúltima ocasión antes de vacaciones de invierno, y Stan sentía la oprimente necesidad de contárselo a alguien, aún siendo estúpido, incluso para él, hacer esa pregunta. Y no obstante ahí estaba. preguntando algo que era más claro que el agua.

—¿En serio quieres que conteste eso? —rió sarcásticamente—. Vamos, hermano. No es como si fuera tu mejor momento. Lo estás haciendo pésimo.

—Gracias por el apoyo... —murmuró, rodando los ojos.

—Es mi trabajo. Tú sabes, decirte la verdad que tú mismo conoces.

—No, yo... Me refiero... Quiero cambiar eso, ¿sabes?

Kenny levantó una ceja.

—¿De verdad? Eso has dicho hace uno o dos meses atrás, y quizá no lo he notado, pero no he visto que hagas un movimiento distinto.—Esta vez es diferente. Necesito hacer lo correcto.

—¿Y lo haces por Kyle, o por ti mismo?

Stan se talló ambas manos en busca de calor y pensando por primera vez que aquello no lo había considerado. La respuesta tardó unos cuantos segundos llegar a su mente. Por alguna razón, le molestó la insinuación de Kenny, de tal forma que terminó respondiendo algo que no tenía planeado decir.

—Si tanto te preocupa Kyle, ¿por qué no le has invitado tú a sentarse en tu mesa?

Kenny se detuvo en seco. Por primera vez en mucho tiempo, le estaba dirigiendo una mirada, esa que sólo guardaba para las personas que no tenían su aprecio. Stan se estremeció ligeramente. Discutir con su amigo no estaba entre sus planes.

—Lo he hecho. Y él me ha rechazado en toda ocasión —su rostro se fue endureciendo—. ¿Adivinas por qué, al menos, no? —Stan guardó silencio.— Como lo suponía —rodó los ojos—. Cree que tus grandes amigos se meterán con Butters, Craig y conmigo si él y Tweek nos acompañan. Eso no es cierto, pero el chico es inseguro de sí mismo y no creo que aún siendo poco probable, quiera que eso suceda. Y como yo soy tu amigo, entonces también tú estarías en problemas. Pero tú estás ocupado siendo un gilipollas, preocupándote por ti mismo como para notarlo.

—¿Entonces qué puedo hacer? ¿Qué esperas que haga? —pidió.

—Deja de ser un cabrón y enfrenta tus problemas en vez de huir o esconderte de ellos. Deja de correr, Stan. Tú mismo le ofreciste a Kyle tu amistad, pues compórtate como tal en todas partes, no sólo cuando nadie les ve.

Una vez dicho eso Kenny se marchó, caminando sin detenerse a esperar a Stan. Él tampoco lo detuvo. Su casa estaba a un par de calles más y la de Kenny también, además su amigo parecía no querer hablar al menos durante un buen rato con él.


La primera oportunidad que Stan tuvo de hacer las cosas correctas se dio en el primer periodo.

La clase de arte transcurría con normalidad. Hasta que el profesor necesitó ir a pedir prestado ciertos materiales que se les habían agotado a otra aula y el grupo de estudiantes se quedó sin vigilancia. Cuando Dean Anderson pasó al lado de Kyle y accidetalmente su paleta de pinturas cayó al suelo, Stan supo que lo que se avecinaba no era agradable. Nervioso, esperó que se desatara la fiera que estaba hecho su compañero. Todos los presentes, que observaban en completo silencio la escena, sabían que la paleta en realidad no era importante. Dean sólo buscaba excusas para descargar su ira en chicos como Kyle.

Era una suerte que Brent Woods no compartiera esa clase con ellos o sería mucho más difícil intervenir.

—¡Lo has hecho a propósito, perra! —siseó.

—Se te ha caído a ti. Yo no he hecho nada —murmuró Kyle, con calma.

Dean rechinó los dientes, preparado para atacar. Colocó su mano con brusquedad en el hombro de Kyle, comenzando a zarandearlo.

Stan empezaba a irritarse. Todos se limitaban a observar y nadie movía ni un dedo. Incluyéndolo a él, para su disgusto. Todo pasó demasiado rápido. Estaba a punto de hacer algo cuando el profesor entró nuevamente, y tan fácil como comenzó, terminó. Dean, con su intimidante mirada marrón y enorme estatura, lo soltó antes de meterse en más problemas.

—¿Qué ha pasado aquí, muchachos? —inquirió el profesor, acomodándose las gafas en el puente de la nariz, con el entrecejo fruncido.

—Nada importante -Dean se dio la vuelta, fulminando a Kyle con la mirada y recogiendo su paleta de pinturas del suelo.

Kyle no dijo nada y la clase siguió adelante, para molestia de Stan, que se negaba a creer la indiferencia del maestro que tenía en frente. Parecía no importarle que Dean hubiera estado a punto de comenzar una pelea contra alguien inocente y eso le cabreaba muchísimo.

Lo cual no debería. Siendo que no había sido capaz de hacer lo que se proponía.

Así, Stan Marsh fracasó en su primera oportunidad de darle su merecido a un imbécil.

Stan comenzaba a andar por el pasillo principal, un largo corredor iluminado donde había un tablón de anuncios, carteles, y un par de murales promoviendo valores como la amistad o el respeto, aquellos que la gran parte de los estudiantes había olvidado que existían.

Estaba cansado y decepcionado de sí mismo. Después de la clase de arte, el día continuó con extraña calma. Algo que agradecería de ser una fecha ordinaria. Pero era el día, aquel donde después de tanto tomaría cartas en el asunto de la mejor forma que le fuera posible. El detalle residía en que la última clase estaba por comenzar en escasos veinte minutos, y no podría hacer nada más hasta después de vacaciones de invierno.

Frustrado, se mordió los labios y con la mano con la que no cargaba libros que debía poner en su casillero, rascó su nuca. Sin notarlo, había quedado justo frente a uno de los murales. Nada relevante que no hubiese visto antes, y aún así se quedó observándolo bastante tiempo. Sólo era un dibujo de dos chicos charlando amistosamente, con la frase "¡Ten una buena convivencia" en la parte superior.

La idea de que podría, desde el principio del día, simplemente haber hablado con Kyle tal y como lo hacía cuando estaban solos, le cayó como un balde de agua helada proveniente del Polo Norte. No haberlo pensado antes resultaba estúpido. Absolutamente irracional e insensato. Se pudo haber ahorrado quizás un par de explicaciones.

Y al volver en sí, y escuchar los murmullos de prácticamente cada estudiante cerca de él, donde el nombre de "Kyle" resonaba en sus oídos a pesar de ser lejano y dicho en susurros como si fuera algo prohibido, supo que algo andaba mal. Que podría haber evitado de no ser por su disparatado actuar.

El corazón le dio un vuelco al tomar en cuenta que Kyle era una persona silenciosa, que se movía en las sombras, tratando de pasar lo más desapercibido posible. Así que, la única conclusión lógica a la que pudo llegar, fue que estaba en realmente grandes problemas. Sólo algo grave hacía reaccionar a las personas de esa manera, darles un tema para cotillear y que la noticia se extendiese tan rápido en la escuela, a pesar de estar relacionado con un chico del que lo más seguro es que nunca antes hubieran escuchado, exceptuando comentarios burlones o despectivos.

Se acercó a un par de chicas un par de años menores, e intentando lucir desinteresado, llamó su atención, carraspeando.

—¿Qué ha sucedido? —preguntó.

—No lo sé con seguridad, en realidad. Todos dicen que Brent Woods está hecho una furia porque gracias a... Un chico...

—Kyle Broflovski —otra de las chicas proporcionó, cubriéndose la boca con las manos, como si no creyese lo que ella misma decía.

—Sí, que gracias a él le han castigado en lengua. Al parecer le estaba molestando durante la clase y a la profesora no le ha hecho mucha gracia, entonces lo ha castigado, y dicen que se armará una pelea o algo así.

—Incluso llamarán a sus padres y corre el rumor de que le harán venir a limpiar un par de salones durante las vacaciones de invierno, ya que por lo que sabemos no es la primera vez que sucede algo como eso en su clase de lengua —una tercera chica habló.

Decir que Stan estaba confundido, en una especie de trance, era poco.

Se marchó de ahí, dándole la gracia a las chicas que seguían murmurando toda clase de conclusiones apresuradas que él decidió no continuar escuchando. Kyle no le había contado nada acerca de incidentes en clase de lengua.

Creía que estaba al tanto de lo que sucedía. Sin embargo no compartía la clase de lengua con nadie del equipo ni con Kyle y jamás se le había ocurrido pensar que ahí también existían problemas. Especialmente porque la profesora encargada de esa clase era considerablemente estricta y no permitía ninguna clase de conductas que alteraran el orden.

Y el dilema estaba lejos de terminar ahí.

Conocía a Brent, y si las revelaciones eran ciertas dudaba que se limitara a usar sólo palabras. Sólo insultos. Esa línea no había sido cruzada durante todo ese tiempo, y el chico era como una bomba a punto de explotar. Si no sucedió antes fue porque no tenía una razón específica para desquitarse. Ahora que la tenía, no sabía hasta dónde podía llegar.

Se movió entre los pasillos con rapidez, inmerso ante la idea de que Brent era una mierda de persona que había tenido que pasar por situaciones de mierda. Detrás de todo, aquel chico enorme y con complejo de bravucón tenía su historia. No obstante aquella no era una excusa para justificar su comportamiento. No conocía por completo la historia de Kyle y no podía decir con seguridad en ese momento si la conocería en un futuro o no. Lo que era claro, era que la diferencia estaba bien marcada; pese a todo, Kyle se esforzaba por no dejar que lo que le ocurrió influyera demasiado en su presente, a no desquitarse con los demás como lo hacían con él.

Aprendió que podía ser un chico bastante malhumorado cuando se molestaba, que nunca se cerraba la boca cuando un tema le apasionaba, y defendía a morir sus ideales y puntos de vista. Un increíble ser humano que sabía luchar y jamás olvidó quién era. Lo mínimo que podía hacer era comportarse como un amigo decente. Y es por ello que intentaría, por primera vez, comportarse como tal.

Estaba a unos cuantos metros del patio principal cuando sintió un agarre en la manga de la chaqueta que llevaba puesta. Al voltear, se encontró con Wendy parada frente a él con una expresión que parecía ser una mezcla de alivio y preocupación en el rostro. Stan se llevó una sorpresa de verla ahí. Normalmente era él quien solía buscarla entre clase y clase.

—¡Wendy! ¿Qué sucede?

—Te estaba buscando, Stan. ¿Has escuchado lo que se ha armado? No he visto a Brent y me preocupa que le haga algo estúpido a Kyle. Es un buen chico.

Stan se mordió el labio inferior.

—A eso iba... Tampoco he visto a Ky por ningún sitio...

La chica lo miró con sorpresa.

—¿Ky?

—Sí... Ahora no hay mucho tiempo para explicar. Debo buscar a mi amigo.

Y se dirigió casi corriendo hacia la parte trasera de la escuela, donde había un árbol que parecía ser la preferencia de los chicos que intimidaban a otros.

Stan no sabía si Wendy había entendido que por 'amigo' se refería a Kyle, no obstante deducía que sí, a juzgar por la sonrisa que alcanzó a percibir antes de ponerse en marcha.

Ese era el primer paso para dejar de ser el peor amigo del mundo. Admitirlo.

Se sentía bien decirlo en voz alta.

Iría por Kyle.

Por su amigo.

Esta vez no le fallaría.


¡Por fin! Uff. Ya lo he dicho, cuánto tiempo.

Por cierto. Me gustaría añadir que Kyle en esta historia no es un chico débil. Es decir, quiero evitar que se sorprendan si alguna vez no actúa como creían. Espero que no les de esa impresión, porque realmente no lo es... Y si se las da, bueno, iré trabajando en ello. Porque ha pasado por muchas cosas que se irán descubriendo, sí, pero no dejará -pequeño spoiler- que lo golpeen así como así. Otra vez. Es solo que Stan tiene complejo de héroe, le gusta pensar que cuida a Kyle. (Aunque no lo sea exactamente(?) Oh, y el pobrecillo comienza a caer en las redes de nuestro pelirrojo, tal vez lo hayan notado sutilmente...

¡Nos vemos! c: