Capítulo 9: Condiciones y Primera Cita

POV Alex

—No lo soporto, no lo soporto, no lo soporto, te juro que no lo soporto, Theo —dije de forma desesperada cuando me aleje de Malfoy.

—¿Hablas de Draco o de Pansy? —me pregunta Theo.

Lo miré.

—¡Ah! —grité—. Pues hablo de Malfoy, ¿Qué se cree? Piensa que puede llegar a mi casa, meterse en mi habitación, y luego traerme aquí, como si yo fuera una muñeca de plástico que no puede decidir.

—Así es él, siempre ha sido así y no creo que cambie.

Que ánimos me daba.

—Pues conmigo va a tener que cambiar —sentencié.

—No lo intentes, malgastaras tu tiempo en algo inútil y lo único que lograras será que Draco te moleste más, no te das cuenta que solo lo hace para molestarte y dar a entender que él es el que tiene el control en esta relación.

—Es un idiota, ¿Qué es lo que le sucede? ¿Hasta qué hora piensa tenerme aquí? —Theo se encogió de hombros—, ¿Quién se cree para hacerme esto?

—Tu prometido —susurró.

—No lo vuelvas a decir, de solo escuchar esa palabra, me da escalofríos.

—Pues es la verdad, Alex —lo miré seria—, Draco es tu prometido… y si no quieres nada con él, ¿Por qué aceptaste casarte con él?

Me quedé callada por unos minutos.

—Solo es un trato, estaremos casados solo un año, pero solo fingiremos ser la pareja de esposos más feliz del mundo ante todos, y después de un año nos divorciaremos, Malfoy conseguirá la protección para su familia y para él, y yo…

—¿Qué conseguirás tú, después de toda esta farsa? —me preguntó interrumpiéndome.

—Mi libertad —susurré.

—Uhm… así que tú solo te casarás con Draco, ¿para ayudarlo? —tanteó.

Asentí.

—Se me hace muy raro —dijo.

—¿Por qué?

—Porque ninguna chica de… ¿Cuántos años tienes?, 16 —tanteó y yo asentí—, bien, ninguna chica de 16 años acepta casarse con un hombre que ni siquiera conoce, error, del cual solo sabe el nombre, y además de que este hombre le hizo la vida imposible a su hermana por años, solo por ayudarlo.

—Pues tú, lo has dicho, me caso con él solo por ayudarlo, además de que estoy en deuda con él, porque cuando los carroñeros nos llevaron a su mansión, Malfoy no nos delato con su tía la loca.

—Hablas como si tú hubieras estado con el trío de oro cuando lo llevaron a Malfoy Manor.

—Pues si estuve —aseguré.

—No es cierto.

—Sí es cierto, yo estuve bajo la capa de invisibilidad de Harry.

—No lo sabía —dijo confuso.

—Pues ahora ya lo sabes —me crucé de brazos.

—De todas maneras, ese no es motivo para que tú hayas aceptado casarte con Draco, y…

—Ya te dije el motivo por que acepte casarme, le estoy pagando la deuda que tengo con Malfoy.

—Si no lo sabías esa "deuda" como tú la llamas, ya la pagaron el trío de oro cuando declararon a favor de los Malfoy en el juicio —¡rayos!, no lo pude convencer con lo que le dije—. Así que, Alex, de seguro tú debes de tener otro motivo para que hayas aceptado casarte.

—No existe tal motivo —le dije.

—No te creo, parece como si escondieras el verdadero motivo detrás de esa 'deuda', que ya está más que cancelada.

Por segunda vez en el día Theo me dejaba callada, sin que pudiera darle una buena razón sobre mi futuro matrimonio. Es que todo lo que él me decía era cierto, ahora que lo pienso, ya no hay deuda que pagar porque mi hermana, Harry y Ron, pagaron esa deuda cuando declararon a su favor en el juicio.

—Está bien, no insistiré más acerca de ese otro motivo. Pero déjame darte un consejo de amigo, piensa muy bien si en verdad te quieres casar con Draco, así sea solo por un año como tú dices, ten en cuenta que todavía puedes retractarte en tu decisión, y mira tal vez no debería decirte esto porque Draco es mi amigo, pero cuando él quiere molestar o hacerle pasar muy mal a alguien, es un experto en la materia, y puede que después que pase el año de casados, Draco no quiera darte el divorcio solo para fastidiarte.

Malfoy sería capaz de hacer eso que dice Theo, pues claro —me respondí— si fue capaz de hacerle la vida imposible a mi hermana y a sus amigos, quien me garantiza que no lo hará también conmigo. Pero tanto así como para no querer darme el divorcio, no lo creo, en verdad no creo que quiera estar mucho tiempo casado con una muggle.

—No puedo retractarme, ya le di mi palabra y las Granger tenemos palabra.

Theo negó con la cabeza.

—Bueno, si ya tomaste una decisión, está bien, pero si yo hubiera sabido que te querías casar siendo tan joven, yo te habría podido conseguir un novio mejor, uno que sea más alegre —bromeó.

Yo sonreí.

—¿Un novio alegre?, así como tú —lo miré—, Theo, no me digas que te me estas declarando —le seguí la broma.

—Te molestaría.

—No. Creo que si te voy aceptar, tú me gustas más que Malfoy, y además Alexandra Nott, suena mejor que Alexandra Malfoy.

—Lo siento, pero no eres tan afortunada como para llevar el apellido Nott, lo único que te puedo ofrecer es mi amistad, ¿lo tomas o lo dejas? —se cruzó de brazos y giró su rostro fingiendo altanería, y yo no pude evitar sonreír al ver ese gesto.

—Oh, está bien, lo tomo —le dije fingiendo tristeza—, pero ni siquiera me puedes dar un beso —le dije a la vez que enroscaba mis brazos por su cuello, él al instante puso sus manos en mi cintura y me miró a la cara.

—Ya qué —dijo en tono aburrido.

Y me besó la mejilla. Después de eso empezamos a reír por nuestra improvisada actuación de chica rogona y chico egocéntrico.

—Eres tan divertido —dije entre risas.

—Tú también eres muy divertida —él también hablo entre risas.

—Te puedo pedir algo —él asintió—, por favor podrías besarme otra vez.

—¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ? —escuché un grito.

POV Draco

—Vaya, se te va a hacer muy difícil controlarla, Draco, no te dejo ni hablar, solo tomo de la mano a Theo y se fue —dijo Blaise y después empezó a reír.

—¡CÁLLATE, BLAISE! —le grité y él paró de reír, pero aún tenía una estúpida sonrisa en los labios.

Maldita mocosa, me dejo en ridículo delante de mis amigos, pero ya me las pagará, cuando sea mi esposa va hacer todo lo que yo le diga, le guste o no.

—Yo pienso lo mismo que Blaise, Draco, te costara mucho trabajo controlarla, así sea una simple muggle, a leguas se nota que es peor que la hermana —dijo Pansy.

—¿Eso creen? Pues cuando la mini Granger sea mi esposa, hará lo que yo quiera.

—¿Estás seguro de eso, amigo? —dijo Blaise.

—¿Cuánto quieres apostar?

—Nada. No te quisiera ganar —volvió a reír.

Lo miré serio y paró de reír.

—Bueno, chicos, me voy —dijo Pansy.

—¿Adónde? —le preguntó Blaise.

—Quede con Daphne y Tori en pasar un día de chicas y ya estuve aquí mucho tiempo —contestó.

—Pansy, antes de que te vayas, te pido que no le digas nada a Daphne y a Tori de que me voy casar, sobre todo a Tori, no quisiera tener pegada a mí, rogándome que no me case, ¿entendido?

—Está bien —dijo—, ahora sí, adiós y despídanme del que está con tu prometida, Draco —y desapareció sin darme tiempo a contestarle.

—Y Dragón hasta que hora piensas tener a tu prometida aquí, porque me pareció que se quería ir a su casa.

—Pues la tendré aquí, hasta que venga a suplicarme de que la lleve de regreso a su casa.

—¿Y si no lo hace?

—Lo hará, estoy seguro. Ahora debe estar muy aburrida con Theo.

—Pues yo no estaría tan seguro, parecían que se habían hecho muy amigos.

—Por favor, Blaise, esos dos siendo amigos, no me hagas reír.

—Así, y si vamos a espiarlos, para ver que hacen.

—¿Espiarlos?, un Malfoy no espía.

—Anda, vamos, quizás puedas escuchar si la mini Granger habla mal de ti con Theo.

—Pues me importa muy poco si esa mocosa habla mal de mí o no —Blaise ni siquiera termino de escuchar lo que le dije porque empezó a caminar buscando a Theo y la mini Granger.

Suspiré. No tuve más remedio que seguirlo.

Blaise paró en una esquina de su casa y miraba atentamente al otro lado. Me acerque a él y le puse una mano en el hombro.

—¿Qué pasa? —le pregunté.

—Shhh… nos oirán y nos descubrirán, hay que quedarnos aquí para escuchar lo que dicen.

No le contesté, solo presté atención a lo que decían ese par.

—Lo siento, pero no eres tan afortunada como para llevar el apellido Nott, lo único que te puedo ofrecer es mi amistad, ¿lo tomas o lo dejas? —escuché la voz de Theo decirle a la mocosa, pero había algo raro, Theo hablaba con altanería, y eso no era común en él.

—Oh, está bien, lo tomo —le contestó la mini Granger con tristeza—, pero ni siquiera me puedes dar un beso —¿Qué? Acaso le está pidiendo a Theo que la bese, entonces fue por eso que ella lo jalo a otra parte a Theo.

Maldita mocosa estúpida. Nadie juega con un Malfoy. Aunque nuestro matrimonio solo sea un trato, no le da derecho a engañarme con uno de mis amigos, porque desde el momento en que acepto ser mi esposa, ella debe respetarme como su futuro esposo.

—Ya qué —le contestó Theo.

Pude escuchar el sonido del beso que le daba Nott a la mini Granger. Y estoy seguro que Blaise también.

Eso me lleno de rabia.

—¿En serio la beso? —susurró Blaise.

No le contesté, ni siquiera lo miré.

—Eres tan divertido —le dijo la mocosa entre risas a Nott.

—Tú también eres muy divertida —le contestó él también entre risas.

Así que muy divertidos, ¿no? Pues ya verán.

—Te puedo pedir algo —le dijo la mocosa—, por favor podrías besarme otra vez.

Ya no lo aguante más y salí del lugar donde estaba escuchándolos.

—¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ? —grité.

Nott y la mocosa se separaron al instante de oír mi grito. La mini Granger me miró confundida.

—Oh, Malfoy —susurró.

—Pregunte, ¿Qué está pasando aquí? —siseé.

—¿Qué está pasando de qué? —preguntó Theo.

—No se hagan los tontos, ¿Qué estaban haciendo? —pregunté furioso.

—Nada —dijo Theo.

—¿Nada? —pregunté.

Maldito mentiroso.

—Bueno, estábamos platicando, ¿Qué hay de malo en eso? —contestó la mini Granger.

Los miré ambos.

Creo que lo mejor será hacer como si nada hubiera pasado, pero juro que esa mocosa me las pagará.

—Eh, que les parece si pasamos a la casa para seguir… platicando —dijo Blaise, pero en la última palabra se podía detectar fácilmente que lo dijo con burla.

—Sí, está bien. Vamos —dijo Nott mirando a la mocosa.

—¡NO! —medio grité—, llevaré a Granger a su casa.

—Perfecto —dijo la mocosa y luego sonrió.

Sí, sigue pensando que te creí, pero ya verás —sonreí internamente.

—Adiós, Zabini y a adiós Theo —quiso ir a darle un beso de despedida, pero yo fui más rápido y la tomé del brazo y aparecimos en su casa.

—¡Ay! —se quejó la mocosa, porque cuando aparecimos, ella volvió a caer sentada en el suelo—. Oye, no puedes tener más cuidado ¾me gritó.

—No.

Se levantó del suelo y camino hacia a mí.

—Juro que no te soporto —gritó.

—Pues yo a ti tampoco, pero ya vez, tengo que hacer un esfuerzo para soportarte, soportar tus estupideces —sonreí después de decirle todo eso.

—La que tiene que soportar todas tus estupideces soy yo —dijo indignada—, primero vienes a mi casa y entras a mi habitación y luego me haces ir a conocer a tus amigos, como si eso fuera muy importante, mejor me hubieras dejado ver las caricaturas.

—¿Caricaturas? ¿Qué rayos es eso? —pregunte sin esconder mi curiosidad, es que no era la primera vez que lo decía.

—Son programas de televisión para entretener a las personas y…

Eran cosas muggles así que no me interesaba, por eso la interrumpí.

—¿Acaso no te entretuviste en la casa de Blaise?

—Por supuesto que no, y si no hubiera sido por Theo, con quien estuve platicando, en estos momentos yo habría tenido un ataque de histeria.

—Ah, claro, se me olvidaba que estuviste muy entretenida con Theodore.

—¿Qué estás tratando de decir? —preguntó.

—Nada. Solo que Thoedore es muy bueno para entretener a sus amigos —le puse más énfasis a la última palabra.

Ella me miró incrédula a mi explicación.

—Bueno, ahora me voy, ya que estás en tu casa, nos vemos luego —dije y al instante aparecí en Malfoy Manor. Pero me pareció escuchar su voz antes de desaparecer.

Bueno, no creo que esa mocosa tenga algo interesante que decirme.

POV Alex

—Ah, claro, se me olvidaba que estuviste muy entretenida con Theodore —podía detectar el sarcasmo en su voz.

—¿Qué estás tratando de decir? —le pregunté.

—Nada. Solo que Thoedore es muy bueno para entretener a sus amigos —Malfoy le puso más énfasis a la última palabra.

Lo miré incrédula. Acaso él escucho la última parte de nuestra conversación, y por eso piensa que Theo y yo somos algo más que amigos —oh, santo cielo—, tal vez malinterpreto todo.

—Bueno, ahora me voy, ya que estás en tu casa, nos vemos luego —dijo y al instante desapareció.

—No, espera —le dije—, ¿Cómo que nos vemos luego? ¿Qué…?

¡Demonios! Ni siquiera se quedó cuando le dije que me esperada. Es un malcriado, un arrogante, presumido, egocéntrico, tarado, que me saca de quicio. Y eso no es todo, porque si sigue con esa costumbre de dejarme caer sentada cada vez que me toma del brazo para aparecer en algún lugar, pues entonces me creara un terrible dolor de columna.

Subí a mi habitación y tome un baño relajante, en verdad lo necesitaba. Me sentía exhausta, y todo por culpa de Malfoy pase una mañana terrible. Pero y tengo que ser más astuta que él, me he dado cuenta que si le sigo la corriente en sus tonterías, entonces ya se le quita las ganas de molestarme, en cambio si discuto con él y lo contradigo, se pone peor que nunca.

Mi nueva actitud con el gruñón será: que debo de seguirle la corriente como si fuera un loco. Sí, eso voy hacer.

Salí de la ducha envuelta solo con el aterciopelado albornoz. Baje a la cocina a prepararme algo de comer, abrí el frigorífico, y me di cuenta que estaba casi vacío, a Hermione y a mí se nos había olvida hacer las compras en el super, o tal vez debería decirle a Herms que contratáramos a alguien que se encargue de hacer las compras y limpiar la casa —en realidad la que siempre se encargaba de limpiar la casa es Hermione, ella siempre pone en orden la casa con magia— pero ahora que se va a casar ya no podrá hacerlo, pero que digo luego de que Hermione se case y regrese de su luna de miel, yo también me voy a casar y de hecho que el gruñón me va a llevar a vivir en el mundo mágico, porque ni modo que él quiera vivir en mi mundo —negué con la cabeza tratando de sacar esos pensamientos de mi cabeza— saque los dos últimos huevos que había en el frigorífico y me preparé huevos revueltos.

Luego de comer, volví a subir a mi habitación y encendí mi laptop, que suerte que encontré a Ben y a Drake conectados al Facebook. Les pregunte por su cita doble con gemelas, y me contestaron que no fue como ellos esperaban porque resultaron un poco huecas, yo me reí de ellos, "pobrecitos", les puse como respuesta, y Drake me respondió—: "estoy esperando a que tú tengas una cita, para burlarme del tipo con quien salgas" —trague grueso de solo recordar a Malfoy, prácticamente estoy saliendo con él—. Menos mal Ben cambio la conversación, y me preguntó si había salida en la mañana porque él y Drake habían ido a buscarme como me dijeron, pero que tocaron y tocaron y nadie les abrió. Yo les invente que había salido con mi hermana para ayudarle con sus preparativo de boda. Eso pareció convencerlos a ambos y ya no me preguntaron nada más. No me gustaba mentirles, pero no quería decirle todavía nada acerca de Malfoy.

Seguimos conversando de cosas triviales, por un par de horas hasta que sentí que llego mi Hermione y me despedí de mis amigos.

—Hola, Hermy —la saludé.

—Hola —me contestó, se veía cansada.

—¿Qué te pasa? —le pregunté al verla tan decaída.

—Estoy cansada, el trabajo, los preparativos de la boda, eso es agotador, ya quisiera que llegara el día de mi boda y así poder decir misión cumplida —sonrió.

—No te preocupes, Herms, yo te ayudaré —le dije.

—En verdad, te lo agradecería mucho —me dijo y luego me abrazo.

—Anda ve, sube a tu habitación a descansar —ella me hizo caso y subió a su habitación.

Qué bueno que no me menciono nada de Malfoy, no tenía ganas de discutir con ella, y creo que Hermione tampoco tenía ganas de seguir con lo mismo por eso no me dijo nada.

Cuatro días después…

Como le había dicho a mi hermana, le ayude por estos últimos cuatro días en los preparativos de la boda. Le había dicho a mis amigos que no los iba a poder ver porque me había comprometido con mi hermana a ayudarle en todo lo que podía, y ellos lo entendieron. Hermione me llevaba todas las mañanas a casa de Molly, y después del trabajo las dos nos íbamos a casa. Y ahí entre Molly, Fleur —que venía un rato por las mañanas y luego se iba en las tardes— y yo empezábamos con la lista de lo que debíamos de hacer, logramos mandar todas las invitaciones a tiempo, contratamos el buffet y le dijimos que tenían que estar a la hora exacta. Buscamos en todas las revistas de "Corazón de Bruja", las mejores decoraciones para una boda, y cuando por fin entre las tres nos pusimos de acuerdo con la misma decoración, todavía nos faltaba la aprobación de Hermione y Ron, total era su boda y ellos tenían la última palabra.

La pase muy bien esos cuatro días, lo único malo es que no lo vi ni un solo día, de seguro estaba muy ocupado con su trabajo en el Ministerio, como él es tan eficiente con su trabajo, por eso no venía hasta terminarlo. También me enteré que Harry y Ginny se la están de maravilla en su luna de miel, y que aseguraron que estarían puntuales para la boda de Ron y mi hermana.

Yo quería ir al siguiente día para seguir ayudando, pero Molly me dijo que me veía cansada y que por lo menos descansara bien dos días y que luego ya podía regresar a ayudarla. Ni modo no pude contradecirla, porque ella usaba el típico tono de todas las mamás cuando quieren que sus hijos obedezcan. Y ahora estoy aquí acostada en mi cama viendo televisión.

En estos días mi hermana no me ha mencionada nada sobre Malfoy, de seguro piensa que ya me olvide de mi compromiso con él y por eso no me lo menciona, si supiera que por más que quiera yo no me olvido de ese gruñón. Y ahora que me acuerdo él me dijo 'nos vemos luego', pero durante todos estos días no aparecido de nuevo, y no es que me importe, si por mí fuera, yo no lo vería hasta el día de la boda. Pero estoy segura que él no me dejara tranquila, le gusta molestarme.

Me aburrí de lo que estaba viendo, así que me levante y puse la película de Bob Esponja en el DVD, esa esponja amarilla siempre me hacía reír tanto, que hasta la pancita me dolía.

—¿Qué estás haciendo? —escuché una voz dentro de mi habitación.

—¡Ah! —grité de susto, giré mi rostro y ahí estaba otra vez él, parado mirándome atentamente—, ¿Qué te pasa, acaso no puedes tocar a la puerta como una persona normal?

—No —contestó.

—Mira, Malfoy, no vuelvas a aparecer así, me asustaste —él me miraba con una expresión en su rostro que decía: no me importa lo que me digas—, que hubiera pasado si yo estoy enferma del corazón —él seguía con su misma expresión— ¡PUES ME MATABAS! —le grité—, hubiera muerto y todo por tu culpa.

—Ya terminaste con tu discursito —lo miré seria—, la respuesta a todo eso que has dicho es: no tengo tanta suerte.

—Idiota —le grite.

Malfoy sonrió.

—¿Qué haces aquí? —le pregunté.

—Cumpliendo con lo que tú misma dijiste la primera vez que vine a tu casa —¿Qué fue lo que le dije?, me pregunte.

—¿Sobre qué?

Resopló.

—Pues dijiste que teníamos que tener citas, para que la gente crea que somos una feliz pareja de enamorados.

Oh, a eso se refería.

—Así, pues cuando quieras que finjamos ser la "feliz pareja de enamorados", avísame —repetí lo que él dijo.

—Pues justo en este momento es cuando tenemos que empezar el plan.

—¿Qué?, no, tú no me avisaste de que hoy día comenzaríamos con la farsa, así que, para la próxima por lo menos llámame a mi celular —Malfoy me miró raro—cierto, tú ni siquiera sabes lo que es un celular.

—No me interesan los aparatos muggles —siseó—, y además si te avise que vendría.

—No es cierto —le contradije.

—Si es cierto, te dije: nos vemos luego, la última vez que nos vimos.

—Pero no me dijiste que día exactamente.

—¿Ah, no? Pues ya te lo estoy diciendo ahora, y es hoy cuando vamos a tener nuestra primera cita —sonrió con arrogancia.

Pero que se cree, que puede venir así como así y disponer de mi tiempo. Ya le iba a decir que se vaya por donde vino, cuando me acorde de que le tenía que seguir la corriente, así ya no me molestaría.

Sonreí inocentemente.

—Está bien —le contesté—, pero antes voy a poner mis condiciones.

—¿Condiciones? —preguntó.

—Sí. Y primera condición es que tengas más cuidado a la hora de aparecer, porque si sigues dejándome caer, me provocaras un terrible dolor de columna y entonces ya no podré salir a ninguna parte. Segundo, no aparezcas así en mi habitación, porque me puedes matar de un susto. Tercero, debes dejar de ser un tonto, oh, lo siento, no puedes, tú naciste así —reí y él se acercó amenazadoramente a mí.

—Esas son tus condiciones —preguntó y yo asentí—, bien, pues yo también tengo condiciones, primero deja de comportante como una mocosa estúpida —apreté mis puños, como se atrevía a llamarme estúpida— segundo, te vas a comportar como se debe en esta primera cita, nada de tus estúpidos comentarios si se nos acerca algún reportero, porque como vez los reporteros siempre están tras de mí —maldito presumido— y tercero, trata de poner algo presentable, porque ahora pareces una niñita tonta con ese ridículo gato y rata en tu camiseta.

Llamo ridículo gato y rata al dibujo de mi camiseta —Malfoy es un estúpido—, yo no le veo nada de ridículo tener a Tom y Jerry en mi camiseta.

—Eres un imbécil —le dije—. Y ya te había dicho que detesto que me llamen niñita y más con ese tono tan despectivo como lo dices.

—Sí, sí, como sea. Ahora, ¿A qué esperas para cambiarte?

—A que salgas de mi habitación.

—Bien, te esperare abajo. No te demores —me dijo antes de desaparecer.

Abrí mi clóset y saque un vestido corto de color blanco con detalles de letras de color rojo y negro, con unos zapatos de tacón color rojo con un pequeño listón dorado en la parte superior y lo combine con un collar de oro, luego de cambiarme con mucha paciencia, me cepille el cabello y lo deje suelto, para que cayeran mis ondas por mi espalda, y por último me puse un poco de perfume.

Baje a la sala y lo vi parado viendo muy concentrado la fotografía donde yo salí con Percy.

—Ya estoy lista —dije llamando su atención.

—Ya era hora —dijo, pero cuando volteó a verme se quedó callado, ya no me dijo nada más, yo pensaba que iba a seguir hablando.

—¿Adónde vamos? —le pregunté al ver que seguía callado.

Él frunció el ceño.

—Vamos al Callejón Diagon donde hay mucha gente que nos pueda ver y luego vamos a ir a la Heladería de Florean Fortescue.

—¿Por qué vamos a ir a la Heladería de Florean Fortescue? —pregunté—. Yo prefiero ir solo al Callejón Diagon.

—Pues no se va a poder, porque para terminar nuestra fabulosa cita tenemos que ir a Florean Fortescue. Ah, se me olvidaba, me tienes que llamar por mi nombre, no por mi apellido.

—Bien, entonces tú también me tienes que llamar por mi nombre —lo miré—, si recuerdas mi nombre ¿verdad?, pero por si no lo recuerdas me llamo Alexandra, pero puedes llamarme Alex, es mucho más corto.

Malfoy no me contestó, solo se acercó a mí y me tomó del brazo. Cerré los ojos inconscientemente y luego sentí una sensación de vértigo esos milésimos segundos que duro la aparición, lo bueno fue que Malfoy cumplió la segunda condición que le dije, y está vez no me dejo caer sentada.

—Vaya, gracias por no dejarme caer —le susurré cuando abrí los ojos, vi que el Callejón Diagon no había cambiado mucho desde la última vez que vine.

Estaba tan concentrada viendo todo, que me sorprendió mucho sentir que Malfoy entrelazaba su mano con la mía, yo pegue un pequeño saltito de sorpresa.

—Solo lo hago para que todos crean que estamos saliendo —susurró, antes de que yo le preguntara porque me cogía la mano.

Yo solo asentí.

Empezamos a hacer un recorrido por el Callejón Diagon, entramos a la papelería donde pude ver muchos libros que me llamaron mucho la tensión, y como era de esperarse también entramos donde venden artículos de calidad para quidditch, los deportes siempre le llamaban la atención a los hombres —igual que los autos—, sean del mundo mágico o del mundo muggle esto nunca iba a cambiar.

Seguimos caminando, y en ningún momento Malfoy me soltó de la mano, hasta había ocasiones que nuestras miradas se encontraban y él me sonreía como si yo le gustara —definitivamente que Malfoy era un buen actor—, pero las miradas de los demás magos me ponían nerviosa, por donde pasábamos nos quedaban mirando, a mí eso no me agradaba, pero parecía que Malfoy estaba muy bien acostumbrado a eso.

—Oye, ya podemos ir a la Heladería de Florean Fortescue, me pone nerviosa que nos estén mirando tanto —le dije entre dientes, mientras formulaba una sonrisa en mi rostro.

—Bien —contestó.

Caminamos hasta llegar a la heladería. Respiré tranquila al ya no sentir tantas miradas sobre mí, pero luego de un rato las personas que estaban dentro del local nos quedaron mirando —ya me di cuenta que es imposible pasar de desapercibida aquí.

Un joven mago, vino directo a nosotros después de que tomamos asiento.

—Señor Malfoy, es un gusto tenerlo aquí —dijo el chico.

Malfoy sonrió arrogante.

—¿Qué desea que le sirvamos a usted y a su hermosa acompañante? —le preguntó.

—Quieres que ordene por ti, cariño —me dijo Malfoy, yo lo miré confusa, pero luego asentí.

Escucha la voz de Malfoy haciéndole el pedido al mago, pero yo no le prestaba atención por estar mirando a todas las personas que no nos quitaban la vista de encima.

—Quieres dejar de mirar a todos como si fueras una paranoica —me susurró, yo volteé a mirarlo y el mago ya se había ido a traer lo que le pidió el gruñón.

De pronto la campanilla del local sonó, eso significaba que alguien más había entrado.

—Vaya, a quién tenemos aquí, si es Draco Malfoy y su… acompañante —dijo una voz chillona.

Si mal no recuerdo esta periodista es Rita Skeeter.

Se nos acercó.

—Draco, nos podrías decir quién es tu hermosa acompañante, el reportaje va a salir el fin de semana a "Corazón de Bruja" —dijo la mujer.

—Sí, claro, mi hermosa acompañante es Alex, mi prometida —casi me atoro con mi propia saliva al escuchar eso.

—¿Tú prometida? —preguntó—, estás grabando eso, ¿no? —le dijo a su especie de camarógrafo y esté asintió—. Es cierto lo que Draco dice —ahora se dirigió a mí.

Ahora que contestó.

—Sí, es cierto —respondí al sentir la mirada de Malfoy sobre mí, y no sé de donde me salió valor.

—Esto sí que es una maravillosa sorpresa. Pero no nos has dicho cuál es el apellido de tu prometida, Draco.

—Granger —soltó sorprendiendo a todos.

—¿Granger? ¿Acaso eres familiar de Hermione Granger, de la heroína de guerra? —me preguntó.

—Es mi hermana —contesté.

—Nunca supe que Hermione tuviera una hermana, pero lo más sorprendente es que un Malfoy esté saliendo con una Granger, ahora vuelvo a preguntar, ¿su compromiso es cierto?

—Por supuesto —contestó Malfoy, y lo más extraño es que sonrió, en vez de estar enojado porque dudaran de lo que dijo—, y puedo comprobarlo.

¿Cómo lo piensa comprobar? —me preguntaba.

Cuando de pronto sentí la mano de Malfoy tomar mi cintura y acercarme a él —oh, no, no va hacerlo—, demasiado tarde, cuando reaccione tenía los labios de Malfoy sobre los míos y me besaba con pasión —una pasión fingida, claro.

Continuará…