Hola, perdón por tardar en subir esto, pero entre las actualizaciones de lo demás que ando escribiendo, la escuela y andar viendo el método más apropiado para matar a cierto tarado que conozco no me han dado mucho tiempo para esto, aunque para mi desgracia el tarado (que hasta donde se sabe es el hijo perdido de Seiya, aunque el no lo quiere admitir), espero que les guste este capitulo, por cierto, esto ocurrió en la noche del martes en la mansión Solo, puede decirse, que a partir de este fic se formo un pequeño club de fans, para aquellos que están dentro espero que este capitulo sea una delicia para ellas (ya que al parecer son mayoría mujeres), por cierto Pandora… ya se que te dije por el MSN que lo actualizaría a mas tardar el lunes, pero se me atravesó algo que prácticamente yo había pasado por alto: la escuela, pero ahora que estoy de vacaciones ya voy a tener un poco más de tiempo.

CAPITULO 9: LA LARGA NOCHE DE SAORI.

Después de la tarde que tuvieron en el muelle y que hubieron llegado al establo de la mansión de Julián, desmontó cada quien a su caballo, con excepción de Saori y de Julián, que venían en el mismo potro, ya que Saori no quería volverse a subir en la yegua, ya la estaban metiendo en el lugar donde ella solía dormir, cuando a los que trabajaban en el establo se les escapo la Arisca de repente, de hecho fue cuando la bruja… digo, la joven Diosa acababa de bajar del potro, y este, al ver las intenciones de la Arisca se quito para que no pudiera defenderse con él (Para que vean con quien es leal el potro).

¡¡CUIDADO SEÑOR! –grito uno de los capataces creyendo que Arisca se dirigía hacia él.

Pero antes de que cualquiera se diera cuenta de por que había gritado el joven se oye un golpe seco y Saori salió disparada unos tres o cuatro metros hacía atrás en su forma chibi, la cual no vio ni que fue lo que le había pegado, pero en vez de caer directamente al suelo, quedo mal colgada de las ramas de un árbol antes de ir cayendo como pelotita y darse un soberano ranazo contra el suelo, se medio enderezo y empezó a sacudir su cabeza (aun en su forma chibi) cuando vio a la Arisca y otra vez la carrera empezó, pero, antes de que la Arisca parara, le dio fácil otras dos magnificas tacleadas a la bruja, con lo cual estaba casi segura de que ahora tenía algún hueso fracturado, ya que en otra tacleada, la bruja acabo dándose de lleno contra otro árbol (con lo que se le achato la nariz quedándole de cochinito… pobres cochinitos, que comparación) y en la otra acabo encima de la barda de madera que hay cerca del establo, y si no hubieran agarrado a la Arisca, hubiera pateado a la loca de pelo morado.

Estuvo chillando casi todo el rato en que la reviso el doctor (si han visto alguna escena de Goku mientras algún doctor lo esta curando o cuando lo van a inyectar, hagan de cuenta de que están viendo como se vería en su versión femenina y este tuviera cabello morado), estaba quejándose a todo pulmón de que todo le dolía, especialmente la cabeza, Julián intentaba tranquilizarla y decirle que ese doctor era muy bueno y que era de confianza, ya que prácticamente lo conocía desde niño (aunque necesitáramos a un trepanador para que le cambiara el cerebro por uno que si sirviera XD), después de un rato, acabo con todas las costillas vendadas, unas en los brazos y uno que otro raspón en la cara, pero seguía insistiendo de que le dolía mucho la cabeza a causa de los golpes, aunque tiene la cabeza muy dura como para que realmente se la hubiese dañado, a parte de que no hay mucho que dañar.

Gracias por todo Julián –le dijo la bruja minutos después de que hubiese cenado algo ligero, ya que por el dolor de las costillas no podía comer mucho- eres muy bueno y amable, pero siento que te estoy causando muchos problemas –dijo casi con un tono de niña buena que hizo alguna travesura y estuviera disculpándose con sus papás.

Después del largo día, Saori pensaba que le esperaba una larga y tranquila noche de descanso, ya se había vuelto a bañar con agua casi hirviendo, de hecho, era la tercera vez en el día que lo hacía, pero al fin estaba lejos de esa yegua blanca que le dio el susto de su vida, para Saori, la yegua era una amenaza con cuatro patas, pensaba que ahora, en la noche y en la hermosa habitación que le había dado Julián podía olvidarse por un momento de esa yegua loca, se puso una bata de seda color crema, ya que en esos momentos hacía calor, a pesar de ser más de las nueve de la noche.

Se acuesta entre las suaves sabanas, agarra un libro de la editorial Arlequín (N/A: Creo que esos son los famosos libros esos de amor, con un montón de cursilerías por pagina y destilan melosidad, nada más los he visto de lejos por que ni me interesan leerlos), en la portada se ve a una pareja con un fondo de un bello atardecer y un puerto, el nombre de: "destinos inciertos" se ve sobre las cabezas de los amantes, empieza a leerlo lentamente para relajarse y no olvidar la dosis de melosidad del día que acaba de pasar y el sueño la empieza a vencer, empieza a imaginarse las cosas que iban apareciendo en el libro y no noto en que momento quedo profundamente dormida, en su mente podía ver a Julián con ella, repitiendo los melosos y sobreactuados diálogos del libro (del tipo de: no te preocupes Rica Micaela Susana Alegra, no importa que te hayas roto una uña… por que igual eres hermosa), según su sueño, estaban en el puerto del libro, como no lo acabo de leer, se vio caminando junto con Julián en una playa cercana al puerto (que se parecía a la playa donde la Arisca la había revolcado) y en su sueño, ella se recostó esperando a que su amado la besara como decía el libro, de una forma muy pasional y ardiente, lentamente empezó a percibir un calido y suave aliento… pero unos segundos después y en vez de sentir los labios de Julián sobre los suyos dándole dicho beso percibió un pequeño relincho a la altura de su rostro, y como si en vez de ser de una voz humana fuera proferido por un animal, un caballo.

En su sueño sintió que habría los ojos lentamente mientras preguntaba suavemente: "¿Qué pasa Julián?", casi siente que se le para el corazón cuando percibe que el cuerpo que esta casi sobre el suyo no era el de Julián… de hecho, ni siquiera un cuerpo humano… pudo ver claramente unos ojos hermosos cafés y un pelaje sumamente suave y blanco, el animal que tenía frente a ella era un hermoso caballo blanco, aunque más bien era una hermosa yegua blanca: enfrente suyo, estaba Arisca, la cual estaba con unos ojos que irradiaban malicia, como si planeara acabar con lo que había comenzado ese día muchas horas antes, la joven Diosa sintió demasiado miedo, de hecho, el miedo la había paralizado enormemente, por que sentía que si esa yegua no la había matado antes ahora si lo haría y no tenía quien le cuidara la espalda en esos momentos, casi le daba por ponerse a gritar para pedir auxilio, pero nada salía de su garganta.

Saori nada más atino en cerrar otra vez sus ojos cuando vio que la Arisca alzaba sus patas delanteras, después de eso, sintió un gran dolor en la parte abdominal, con trabajo se pudo poner en "cuatro patas"… o mejor debería decir en tres, por que con una mano se sujetaba el abdomen (N/A: entiéndase, una mano y ambas rodillas en el suelo) realmente le dolía, pero antes de que se pudiera enderezar, la yegua le pego por atrás, aventándola en su forma chibi varios metros más allá. Saori no podía saber como fue que Arisca había llegado hasta la playa… y no podía entender por que no estaba con ella Julián, aunque claro, es fácil entenderse cuando es un sueño, pero ella no se había percatado de ello.

Cuando se pudo enderezar, después de la tacleada por parte de la yegua, pudo ver claramente como esta empezaba a correr rápidamente hacía ella, con la misma maliciosa mirada asomándose por ese par de castañas que tenía por ojos, mientras tanto, Saori intento desesperadamente correr para alejarse de la yegua, pero no se había fijado y había tropezado con un montón de algas que había en la costa, como si acabase de haber una tormenta monumental, por lo que no sólo se azotó y se arruino tanto el peinado, tan meticulosamente hecho, el maquillaje perfectamente puesto y uno de sus monótonos vestidos blancos, el cual tenía en particular un escote del cual se le veían hasta las anginas, si no que también provoco que la loca yegua la alcanzara y le volviera a dar con sus patas delanteras, sólo que esta vez no en el estomago, si no en las vértebras lumbares donde recibió el impacto de las patas de la yegua.

El dolor en su espalda era intenso, realmente intenso, con eso de que durante las batallas no sufrió el dolor que sus caballeros (no creo que sufriera lo suficiente durante la batalla de lucifer o en la de Poseidón), pero como es obvio en alguien como ella, la bruja no coordinaba muy bien sus neuronas (si es que las tiene claro) y lo único que pensó fue: ya no me burlare de Dohko diciéndole que es un viejito reumático, aunque este tuviera otra vez su cuerpo joven, ya que en esos momentos no consideraba que fuera necesario volver a usar el misonthepas menos, cuando se intentaba enderezar la idiota de la bruja la Arisca la volvió a aventar, y con más fuerza todavía, intento pararse lo más rápido posible, cuando la Arisca estuvo a unos cuantos centímetros de ella, la bruja salió corriendo como lo había hecho durante el día, en forma chibi y casi a la velocidad de la luz, siendo perseguida por una yegua sumamente agresiva, la cual seguramente la golpearía si la alcanzaba, con una mano sobre el vientre y otra sobre la espalda la chibi-Saori corría lo más rápido que podía, cuando le empezaron a doler más las costillas, el vientre y la espalda a causa de los golpes y empezó a reducir la velocidad, Arisca tomo más velocidad y la embistió con más fuerza que antes.

La chibi-Saori sintió un dolor extensísimo cuando la golpeo la Arisca, incluso sintió que estaba gritando tanto del dolor que quizás se quedaría ronca… y sorda por sus propios gritos, la Arisca definitivamente no tendría piedad de ella, si no la tacleaba para aventarla varios metros, la alcanzaba cuando estaba tirada y la pateaba, ya sea en el abdomen o en las vértebras lumbares, causándole un dolor que cada vez se le hacía más difícil controlar, le dolía absolutamente todo y estaba segura de que para esos momentos no tenía un hueso sano… al menos no en su caja toráxico, no importaba cuanto gritará, sabía que nadie la podía oír, de cierta forma, sabía que en esos momentos nadie la podría salvar de la yegua.

En las habitaciones de los otros tres jóvenes no tenían ni la más leve idea de lo que le pasaba a la bruja por la sencilla razón de que estaban profundamente dormidos, en especial después de que la bruja se alejo de ellos y se atacaron de la risa hasta tal punto que casi se les rompen las costillas al recordar el sufrimiento de la chica durante el día gracias a la Arisca, estaban tan entretenidos burlándose de Saori que no se dieron cuenta de la hora, incluso Kanon le había dicho a Julián que de haberlo sabido en su momento, no hubieran tenido que usar las fuerzas de las marinas para atacar al santuario, si no decirle a la niña mimada de Saori que montara a la Arisca y después no impedir que esta le hiciera daño a la Pseudo Diosa, haría que todo pareciera un simple accidente y de seguro nadie notaría nada raro en eso, los tres chicos estaban sumamente tranquilos en sus respectivos cuartos que ni siquiera tenían la más leve sospecha de lo que pasaba en el cuarto de la bruja.

Mientras que la loca de la Diosa de imitación estaba intentando "huir" desesperadamente de la yegua más amada del mundo, y el dolor incrementaba, el rostro de la Diosa estaba cada vez más pálido y sus ojos estaban a punto de derramar muchas más lagrimas de las que había derramado hasta ese momento, ya que sentía demasiado dolor, no importaba cuanto le pidiera a la hermosa Arisca que ya la dejara en paz, ella no quería dejar de divertirse con la Diosa, no dejaba de golpearla de una manera salvaje y cruel, para Saori la tortura duro varios días, no tenía en esos momentos noción alguna de tiempo, aunque claro, no había acabado la noche, y no podía despertar.

Definitivamente, la Arisca era mucho para la loca de Saori, demasiado para que una simple niña mimada como ella pudiera sobrevivir y acabar bien, estaba segura de que si no la mataba tendría que estar durante mucho tiempo en largas sesiones con el mejor psicólogo que su dinero pudiera conseguir, aunque eso significara tener que voltear al planeta entero, ya que esa hermosa Yegua no la dejaría en paz, pero con las capacidades intelectuales de la cosa esa sacada de la cámara de los horrores, ni con toda la ayuda siquiátrica se le quitara lo loco y lo menso. Durante toda la noche, sintió el furioso ataque de la yegua, aunque cada vez ponía menos resistencia debido al dolor, durante toda la carrera de la chibi-Saori no pudo esconderse de Arisca, era como si la yegua pudiera oler el miedo, el miedo que ella provocaba en la Diosa, al parecer estaba muy divertida fastidiándola, aun en sueños.

La noche fue larga y dolorosa, especialmente dolorosa para la Diosa, para cuando logro despertar le dolía como veinte veces más, como mínimo, todas las partes que tenía vendadas, despertó a las 6:30 AM decidió no volverse a acostar, por que seguramente otra vez soñaría con la yegua, se sentía particularmente mal, despertó totalmente bañada en sudor y con la respiración agitada y sin poder gritar, sentía toda la garganta adolorida, como si realmente hubiese estado gritando a todo pulmón, a parte de que los pulmones realmente le ardían, se arreglo lo más rápido que pudo, se medio maquillo (de hecho sólo se pinto los labios) y bajo desganadamente y prácticamente arrastrándose de forma pesada…