cont
Los personajes son de Stephanie Meyer, creadora de la saga crepúsculo. Yo solo juego con sus personajes.
No daré descripciones de cómo son los personajes, confío en que todas las que leemos aquí amamos tanto crepúsculo, que ya nos sabemos de memoria sus rasgos.
…
Capítulo VIII
- ¡No puedo creer que me hagas hacer esto! – grite corriéndome dentro del asiento trasero.
- ¡Vamos Bells, será divertido! – grito Renesmee con emoción encendiendo el coche.
- Tenemos un concepto muy distinto de diversión, ¿ya te lo había dicho, verdad? – suspire – puedo entenderte, pero ¿Qué hace ella aquí? – señale a mi madre en el asiento del copiloto – ¡Ni siquiera está embarazada! – René me miro ceñuda mientras acariciaba protectoramente el costal de harina debajo de mí blusa de maternidad.
- No se necesita estar embarazada para asistir a clases pre-maternal – reprocho.
- Si se necesita, Renée - rodo los ojos.
- Si, ya sé que se necesita, pero para eso existen estos costales – suspiro – no seas amargada hija
- En todo caso, ¿Dónde están los futuros padres? – ironice – Jake y Phil deberían estar aquí con nosotros
- Vendrán más tarde – dijo una feliz Renesmee – esa clase empieza hasta las cuatro, pero como yo solo tengo un mes de embarazo, no puedo entrar, así que te prestare a mi marido
- Que considerada – murmure – ¿Qué se supone que haremos hasta las cuatro?
- ¡Aerobics! – gritaron ambas emocionadas.
Llegamos al hospital y entramos al salón pre-parto. Había cerca de unas veinte embarazadas ahí.
- Se darán cuenta de que es un costal – le susurre a mi madre en el oído.
- Entonces para la próxima me asegurare de darte un verdadero hermano – me susurro con intensidad. Carraspee y tome mis cosas para ir a cambiarme al baño.
- ¡Bienvenidas chicas mamás! – saludo un hombre con vos demasiado afeminada – ups, futuras mamás – solté un jadeo – ya están todas cambiadas, que bueno, quiero que cada quien tome un tapete y una pelota, tengan cuidado, no vallan a agarrar la panza de la otra – está me las pagarían.
…
- ¡Dejen todas las pelotas! – aplaudió para que hiciéramos caso. Intente sentarme, estaba completamente exhausta. ¿Qué sentido tenía saltar al ritmo de la pelota? ¡La mitad de la clase estábamos gordas y no pudimos hacer mucho!
- ¡A bailar mamás! – mire a nuestro anfitrión como si tuviera cuatro cabezas - ¡Everybody dance now! – Everybody dance now empezó a sonar, y de manera rápida, al compas de la música, nuestro instructor empezó a moverse de manera extraña. Mire a Renée y Renesmee, quienes intentaban retorcerse como nuestro maestro – izquierda, izquierda, izquierda, derecha, izquierda
¿Cómo demonios querían que hiciera ese tipo contorsiones?
Más tarde…
- ¡No fue tan malo!, nos evitara el sobrepeso – nos dijo Renesmee a mí y a mi madre.
- Estuvo bien… - dijo una jadeante Renée. Yo simplemente las oía, estaba exhausta, sudada y lista para dormir.
- ¡No te duermas Bella, ya son las cuatro! – sacudió mi hombro – Jake y Phil están por llegar
- ¿Quién está por llegar? – hablo Jacob. No tuve que abrir los ojos para saber que Renesmee saltó sobre él. Sonreí al escuchar a Jake reprenderla.
- ¿Qué sucede con Bella? – pregunto Phil.
- Está cansada – susurro Renée de vuelta – ¡Bella!
- ¿Qué? – dije enfurruñada.
- Es hora de tu siguiente clase – rodé los ojos.
- De acuerdo, vamos Renée – me pare de la silla con ayuda de Jake.
- ¡¿Estás loca? Me cansé ahí dentro, tengo que quitarme este costal – le mire incrédula – ¡Vayámonos, vayámonos, Nessie! – antes de que pudiera decir nada, Renesmee, mi madre y Phil, habían desaparecido de mi vista y estaba segura que del hospital también. Suspire.
- ¿Me acompaña, madame? – reí a medias y Jacob paso su brazo por mi cintura. Me deje llevar. Estaba realmente cansada.
- ¿Te enojarías mucho si golpeo a tu esposa?
- La verdad, sí
- Me hizo hacer ejercicio, Jake, - me queje – yo nunca hago ejercicio, la única vez que fue a los dieciséis, cuando estaba obsesionada por estar delgada… no, ni siquiera ahí hice ejercicio – se río – no es gracioso
- Ya, tranquila, ¿Dónde es? – señale la siguiente habitación y entramos para ver muchas parejas.
- Bienvenidos a clases de pre-parto – suspire de alivio. Habíamos dejado atrás al loco de los aerobics.
Nos pusieron canciones tipo yoga, de esas que te duermen. Pero nuestro doctor decidió apagarla cuando todos los papás nos tuvieron que despertar a las embarazadas, por habernos quedado dormidas a mitad de la clase.
- No pienso ponerme esto – rodé los ojos y mire bien el cojín.
- Son solo… ¿ocho meses? – negó.
- No voy a ponerme este cojín y fingir que estoy embarazado, no lo hare – mis ojos se llenaron de lágrimas y le di la espalda – vamos, Bella, no me hagas esto, no llores Bells
- Ponte el cojín, - suspiro y empezó a ponérselo, justo como los otros papás – te ves tan lindo embarazado – le dije con voz excesivamente melosa.
- No es gracioso – susurro entre dientes. Reí más fuerte. (solo imagínense a Jake con una panza de ocho meses de embarazo :D)
- ¡Choquis, choquis! – acerque mi panza a la suya, y las choque suavemente. Ni loca iba a golpear a mi bebe contra ese enorme cojín.
Nuestro doctor puso a los hombres a hacer los trabajos de las mamás. Casi morí de ternura en cuanto vi a Jake bañar un muñeco de peluche. Aun y cuando no podía respirar ni tenía vida, lo trato como si tuviera entre sus manos un pétalo de rosa, suave y delicado.
Después fue el turno de las mamás para bañar al bebe. Hicimos un par de ejercicios más. La posición más cómoda para el bebe al momento de cargarlo, las formas de parto que existían, buenos ejercicios anti-estrés, etc.
- Bien, mamás, quiero que tomen posición de parto, - tomo varios tapetes y nos lo entrego por pareja – nunca las he tenido, pero las contracciones, realmente se ven dolorosas, así que les enseñare algunas técnicas de concentración para olvidarse un poco del dolor
Jake extendió el tapete y se sentó sobre él, y me tendió las manos para alcanzarlo. Estuve en el piso y me senté abierta de piernas, recargando mi espalda en el duro pecho de Jake, quien puso sus manos en mi panza.
- Muchos de ustedes papás, estarán el día del parto apoyando sentimentalmente a su mujer – instintivamente me acurruque más contra Jake, cohibida – claro que hay algunos que no quieren escuchar como su mujer amenaza con castrarlos o diciéndoles que no volverán a tocarla hasta dentro de mucho tiempo – escuche risas ante eso. Pero a mí no me parecía gracioso, y al parecer a Jake tampoco – para papás, es muy reconfortante para la mujer que estén sosteniendo su mano durante el parto – enterré mi cara en el pecho de Jake – tomen su mano – Jake tomo mi mano – mamás, respiren profundamente – mi respiración salió entrecortada ¿Qué demonios hacía yo ahí?
Comencé a escuchas frases como "ya falta poco y estaremos los dos recibiéndote", "lo harás muy bien, amor", "dentro de un mes me harás el hombre más feliz del mundo"
Lágrimas sin control se desplomaron sobre mi cara y me levante lentamente del tapete. Salí de la habitación con Jake pisándome los talones. No podía seguir en esa habitación, simplemente no podía.
Salí del hospital y llegue al estacionamiento. No tardé en sentir los brazos de Jake rodeándome por completo.
- Dime quien es Bells, - negué contra su pecho – dime quien es y te juro que lo matare
- Quiero… - hipé – irme – asintió y me llevo hasta su coche.
En menos de quince minutos estábamos en un pequeño restaurante pidiendo dos malteadas de chocolate y dos rebanadas de pastel.
- ¿Estas más tranquila? – asentí avergonzada – lo siento, no debimos haber ido a esas clases, debí haberle puesto un alto a Renesmee – reí a medias.
- Esta bien, no hay culpa sin sangre – el mesero se acerco con nuestra orden y relamí mis labios al ver el pastel y la malteada juntas.
Comimos tranquilamente, después de haber puesto al tanto a Nessie de mi pequeño "incidente" en las clases de maternal. Gracias a Dios, ella no pidió entrar en detalles y que hablaría con Jake después.
- Jake, necesitamos hablar – era algo que no podía refrenar más, debía ser sincera con él y con Nessie.
- Tienes mi atención – suspire.
- Creo que con seis meses de embarazo, estoy muy bien en mi departamento – él me miraba inexpresivamente.
- ¿Qué te hace pensar eso?
- Que he vivido un mes completo contigo y con Nessie, - asintió – y realmente me parece demasiado tiempo
- No te dejare volver a tu departamento – apreté los dientes. El no tenía idea, ni una mínima idea, de lo que era para mí verlos a él y Renesmee juntos.
- Si fue por el aborto, tengo una prueba demasiado notoria de que no fui yo a quien le paso eso – dije entre dientes. Mi vejiga me estaba matando, había tomado demasiada malteada.
- No es por eso, Bella, por favor entiéndenos, a mí y a Renée, incluso a Renesmee… - eso fue todo lo que escuche salir de sus labios, antes de que me concentrara completamente en mi vejiga. Mordí mi labio e intente acompasar mi respiración, pero nada funcionaba, mis ganas de hacer pis seguían ahí. Miraba los labios de Jake moverse, pero no escuchaba ni una sola palabra de lo que salía de ellos. Desvié la mirada, error, la maldita fuente de la entrada no era mi mejor vista.
- ¡Basta! – me paré de mi silla, ganándome un par de miradas sobre mí. Las ignore y centre toda mi atención en Jake – lo que quieras, está bien, me quedare – susurre contenidamente.
- Bells, ¿Qué…?
- ¡Cállate! – le grite con todas mis fuerzas – necesito ir al baño – termine susurrando y camine en dirección al baño de damas.
- ¡Cállate de una vez! – gruñí con fastidió, Jake no había dejado de reírse desde que habíamos salido del restaurante.
Obviamente, me ignoro, pero decidí dejar de prestarle atención.
No me enojaba demasiado el hecho de que se estuviera burlando de mí, sino, más bien, me enojaba el hecho de que, de no haber sido por mi vejiga insistente, yo estuviera rumbo a mi departamento esta noche, no rumbo al departamento de Jake y Nessie.
Suspire y recargue mi cabeza en el respaldo, acariciando suavemente mi pancita. Recibí un par de golpes en agradecimiento a mis caricias. Sonreí. Había descubierto cuanto amaba sentir las patadas de mi pequeño o pequeña en la palma de mi mano. No importaba cuanto se moviera de lugar mi mano, el siempre me encontraba. Una tímida patada fue lo último que sentí, antes de caer inconsciente.
Abrí los ojos, encontrándome blanco por todas partes. Mire al techo, blanco, el piso, blanco, el frente, hacía atrás, mis laterales, ¡todo blanco!
- Mamiiiii – se escucho estruendosamente por la habitación. Trague saliva, ¿Dónde demonios estaba? – mamiiii – era la voz de un pequeño, sin duda, pero ¿a quien llamaba?
Comencé a caminar, sintiéndome diferente. Algo había cambiado. Podía caminar fluidamente, sin peso en… mire mi panza, levante mi blusa, tocando desesperadamente. Jano. ¡¿Dónde estaba mi bebe?
- Mami, ¿Por qué no me contestas? – pronto sentí una cálida y pequeña mano posarse sobre la mía. Mire en su dirección, topándome con un hermoso pequeño de cabellos cobrizos, su nariz, sus gestos, sus ojos, ¡todo era completamente de él! – mami – me jaloneo, haciendo un hermoso puchero.
- Mande… - relamí mis labios, repentinamente secos.
- ¿Tengo un papi?
- Yo…
- Te dije que algo así pasaría… ¿Qué harás ahora? – me dijo Elizabeth. Venía caminando de frente a mí, mirándome reprobatoriamente, para después, pasarme de largo.
- Nunca te diría que me decepcionaste, eres mi hija – dijo Reneé, haciendo lo mismo que Elizabeth.
- Oh, Bella, lo siento mucho por tu hijo – se acercó Renesmee, con un pequeño en brazos. Detrás de ella venía Jake.
- Hubiera sido mejor no pasar por todo esto, ¿no es así Bells?
- Es solo tuyo, hija – Charlie desapareció de mi vista.
- Bella, Bella, Bella – repitió con burla – ¿Qué harás ahora?, ¿le dirás que lo pediste de encargo a la cigüeña? – siguió mofándose de mí, sin importarle que nuestro hijo estuviera presente – ¿o le dirás la verdad?, ¿le dirás que las zorras también pueden tener hijos?
Me levanté de golpe, sintiendo mi piel bañada en sudor. Toque mi pansa rápidamente, asegurándome de que estuviera en su lugar. Suspire pesadamente.
Una pesadilla, solo había sido eso, una pesadilla.
Mire el reloj de la mesilla de noche, viendo que eran escasas las seis de la mañana. Suspire, había sido la segunda vez que tenía la misma pesadilla, y realmente me dejaba exhausta, física y psicológicamente exhausta.
Baje de la cama, primero un pie y después el otro. Hice una mueca mirando hacia abajo, era realmente horrible no poder admirar tus pies, gracias a una prominencia de siete meses.
Me di una ducha larga y relajante, dejando que el sudor, el estrés, el sueño y los temores se fueran con agua tibia. Enjabone mi cabello con mi shampoo de fresas, talle delicadamente mi cuerpo y después salí, envolviéndome en una toalla.
Me vestí con una blusa de manga a tres cuartos y un pantalón acampanado, acompañado de tenis.
Camine fuera de mi habitación para llegar a la cocina, topándome con Jake, relativamente dentro del refrigerador. Carraspee fuertemente. Logrando que Jake gritara un Auch. Se había golpeado con la puerta.
- ¿Le apetece, madame, acompañar a este humilde servidor a hacer las compras? – enarque una ceja.
- No hay nada para comer, ¿verdad? – el entorno los ojos.
- ¿Es que acaso no puedes decir simplemente si? – reí abiertamente.
- Vamos
Así fue como llegamos al supermercado, caminando alrededor de personas, muchas personas que creían que un hombre y una mujer embarazada, eran la familia feliz con la dulce espera. Juro que si escuchaba otra ancianita diciendo, "Que parejita tan linda", y queriendo tocar mi panza. Acabaría con mi paciencia. (Exacto, Bella tiene muy poca paciencia XD)
Caminamos cinco minutos más, llegando a los queridos hotcakes de Jacob. El estaba tan ocupado decidiendo que bolsa podría traer más contenido que la otra, que no se daba cuenta las miradas y sonrisas soñadoras que "nos" daba la gente cuando pasaba de nosotros.
- Jake – susurre. Al parecer no tan bajo, porque tuve su atención en un segundo – no creo que debamos hacer esto
- ¿Las compras? – pregunto irguiéndose.
- ¿Te das cuenta de las miradas que nos ha dado la gente desde que llegamos? – tal parece que nunca han visto una pareja con una mujer embarazada. Quise agregar, pero significaría gastar mucha saliva.
- Si – respondió simplemente. Cediéndome el paso para avanzar.
- Soy una mujer embarazada – el asintió – y tu un hombre casado
- ¿Podrías simplemente ignorarlos? – asentí rápidamente; honestamente, no había pensado en ello.
Diez minutos después, me sentía total y completamente libre dentro del supermercado. Se sentía bien ignorar a la gente.
Me encontraba admirando la fecha de caducidad de un yogurt que había llamado demasiado la atención, cuando sentí una insistente mirada sobre mí. Levante mi mirada para encontrarme a Jake, admirándome.
- ¿Qué?... – pregunte un poco cohibida.
- Es solo que… te ves realmente hermosa estando embarazada – las palabras salieron de su boca sin siquiera pensarlas. Abrió los ojos con sorpresa, dándose cuenta de algo muy importante. Había hablado de más.
…
Jacob bocón, ¿a que si? Va, en fin. Así debe ser la historia, ¿Por qué?, porque tengo una imaginación rara y retorcida (:
MIS NIÑAS y niños XD, he tardado demasiado en publicar. Eso no debería ser así, se suponía que esta historia no iba a tardar, pero para nada, publicarse. Sin embargo, he pasado por una serie de… dificultades psicológicas. Me he sentido realmente extraña últimamente :S, pero bue… en este puente PUENTE!, me he decidido a escribir mis historias, las que tengo publicadas y las que están por hacerlo (;
No quiero decepcionar, nunca ha sido mi intención. La escuela, me tiene absorbida, si, con el hospital en la mañana y la escuela en la tarde, pero eso es un poco de menos. La verdad si he tengo que aclararme muchas cosas yo misma. Aun no lo hago completamente XD, pero ahí la llevo.
En fin, ¿Qué les pareció el cap.? A mí me gusto (H)' jajajajaja. Bueno. Pues, yo me he quedado sin palabras. Solo… espero gustosa sus comentarios (:
¡VIVA MEXICO CABR…! Felicidades a todas las mexicanitas que estén por ahí, espero que se sientan orgullosas de su patria :P, si bien yo no tanto, poquito si XD
BESITOWSS!
